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</front><body><![CDATA[  <b><font face="Verdana" size="2">     <p align="right">RESUMENES DE ARTICULOS DE LA LITERATURA PEDIATRICA*</p> </font><font face="Verdana"></font></b>     <p align="left"><b><font size="4" face="Verdana">Tratamiento de la osteomielitis aguda hemat&oacute;gena en ni&ntilde;os</font></b><font face="Verdana"></font><font face="Verdana" size="2"></font> </p>     <p align="left"><font face="Verdana" size="2"><strong>Darville T, Jacobs RF. Pediatr Infect Dis J 2004;23:255-7.</strong></font><font face="Verdana" size="2"></font><i><font face="Verdana" size="1"></font></i></p>     <p align="left"><i><font face="Verdana" size="1">* Compiladores: Drs.: Ricardo Arteaga Bonilla y Ricardo Arteaga Michel</font></i></p> <hr> <strong><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <br> Introducci&oacute;n</font></strong>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <em>Staphylococcus aureus</em> es responsable del 70 a 90% de las osteomielitis agudas hemat&oacute;genas (OAH) en ni&ntilde;os. El sitio de infecci&oacute;n habitualmente se localiza en un hueso tubular y son los vasos sangu&iacute;neos de la met&aacute;fisis los que com&uacute;nmente sufren el impacto inicial. Dependiendo del diagn&oacute;stico temprano y tratamiento oportuno, la mortalidad es m&iacute;nima y las complicaciones alcanzan aproximadamente 5%. Debido al curso variable de la enfermedad se recomienda que el tratamiento sea individualizado para cada caso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">    <br> Manifestaciones cl&iacute;nicas</font></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los pacientes manifiestan dolor &oacute;seo por uno o varios d&iacute;as, constante y de inicio gradual; el dolor suele ser fluctuante dependiendo de la postura y el movimiento. En los ni&ntilde;os mayores es localizado, situaci&oacute;n que no suele observarse en lactantes o quienes cursan con osteomielitis p&eacute;lvica; en ocasiones la severidad del dolor restringe el uso del miembro comprometido. La mayor&iacute;a de las OAH se localizan en huesos largos y s&oacute;lo en 25% de casos afecta huesos cortos o no tubulares.</font><font face="Verdana" size="2"><b> </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">    <br> Diagn&oacute;stico</font></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El diagn&oacute;stico inicial se basa en la sospecha cl&iacute;nica. Un ni&ntilde;o con dolor &oacute;seo localizado y fiebre se presume que cursa con osteomielitis hasta no comprobar lo contrario. La velocidad de sedimentaci&oacute;n globular (VSG), prote&iacute;na C reactiva (PCR), los cultivos de hueso, l&iacute;quido articular y sangre son pruebas de gran ayuda. Los estudios de gabinete incluyen radiograf&iacute;a, gammagraf&iacute;a y en algunos casos ultrasonograf&iacute;a, tomograf&iacute;a computarizada e imagen de resonancia magn&eacute;tica (IRM).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La VSG y PCR se encuentran elevadas en 90 y 98% de las OAH respectivamente. La VSG alcanza su pico m&aacute;ximo tres a cinco d&iacute;as de iniciada la terapia y se normaliza alrededor de las tres semanas, en tanto que la PCR se eleva alrededor de los dos d&iacute;as y se normaliza dentro la primera semana en los casos no complicados. Este &uacute;ltimo reactante suele mantenerse elevado en las osteomielitis complicadas o de curso inusual.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El recuento leucocitario suele ser normal en &gt;50% de casos y los hemocultivos alcanzan positividad en aproximadamente 30% de pacientes con OAH. En t&eacute;rminos generales el asilamiento del microorganismo es posible en 50 a 60% de los ni&ntilde;os que sufren la enfermedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El estudio radiol&oacute;gico suele conducir al diagn&oacute;stico en aquellos pacientes con s&iacute;ntomas prolongados; tanto la osteopenia como las lesiones osteol&iacute;ticas habitualmente no son visibles hasta que el 50% del hueso se ha desmineralizado, situaci&oacute;n que sucede ~2 semanas despu&eacute;s de iniciados los s&iacute;ntomas. El edema de tejidos blandos es un hallazgo temprano y se presenta en los primeros tres d&iacute;as de padecimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante la fase inicial de la enfermedad, cuando las radiograf&iacute;as de hueso son normales, la gammagraf&iacute;a (con tecnecio) es de gran ayuda con una sensibilidad de 90%. La tomograf&iacute;a computarizada est&aacute; indicada en pacientes seleccionados y cabe enfatizar que este estudio es superior a IRM en la detecci&oacute;n de secuestros. Esta &uacute;ltima ayuda a identificar abscesos. Los mejores indicadores de OAH consisten en pobre definici&oacute;n de los planos de tejido blando, ausencia de la consistencia cortical y pobre interfase entre la m&eacute;dula normal e infectada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estudios recientes han comparado la efectividad de la cintigraf&iacute;a con IRM en ni&ntilde;os con OAH; de 213 pacientes con sospecha de osteomielitis, en 84% fue posible el diagn&oacute;stico usando la cintigraf&iacute;a sin necesidad de IRM; la cintigraf&iacute;a fue positiva en 79 de 86 (92%) pacientes con diagn&oacute;stico final de OAH, por esta raz&oacute;n se destaca que este estudio es altamente efectivo como prueba inicial cuando se sospecha OAH y la radiograf&iacute;a es negativa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="3">    <br> Tratamiento</font></b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La terapia antimicrobiana debe instaurarse en todos los casos. El aspirado del hueso afectado para cultivo debe intentarse siempre, salvo que el hemocultivo sea positivo. La incisi&oacute;n y drenaje deben ser efectivizados cuando existe absceso superi&oacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los antibi&oacute;ticos con probada eficacia contra S. aureus incluyen penicilina antiestafiloc&oacute;cica (nafcilina), clindamicina, cefalosporinas de primera generaci&oacute;n y vancomicina. En la actualidad son muy frecuentes las infecciones por S. aureus meticilino-resistente adquirido en la comunidad (SAMR-AC) y la mayor&iacute;a de estos son susceptibles a clindamicina, constituy&eacute;ndose de elecci&oacute;n en el tratamiento de OAH producido por este microorganismo, sin embargo debe investigarse la resistencia MLS-B (macr&oacute;lido, lincosamida y streptogramina B) antes de iniciar el tratamiento. La vancomicina es de primera elecci&oacute;n en casos de resistencia a clindamicina, siendo una interesante alternativa linezolid.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La duraci&oacute;n de la terapia depende de la extensi&oacute;n de la infecci&oacute;n, la respuesta cl&iacute;nica y laboratorial. En general se recomienda de tres a seis semanas y debe ser individualizada sobre la base de la severidad de la enfermedad y la respuesta cl&iacute;nica. La terapia endovenosa debe emplearse hasta que el paciente se encuentre afebril y haya mejorado significativamente por un m&iacute;nimo de tres d&iacute;as; muchos expertos recomiendan cinco a siete d&iacute;as. Los pacientes deben ser evaluados mediante ex&aacute;menes cl&iacute;nicos frecuentes, son imprescindibles el recuento leucocitario, determinaci&oacute;n de VSG y PCR, hasta que los s&iacute;ntomas hayan mejorado sustancialmente. Una vez sucedido lo anterior el paciente debe completar la terapia con altas dosis de antibi&oacute;ticos por v&iacute;a oral. La duraci&oacute;n total de la terapia se basa en la resoluci&oacute;n de los s&iacute;ntomas y la normalizaci&oacute;n del PCR o reducci&oacute;n notable de la VSG.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existe evidencia que la terapia parenteral seguida de la oral son eficaces en la OAH. El a&ntilde;o 1987 Cole y Col. evaluaron 50 ni&ntilde;os quienes presentaron s&iacute;ntomas en las primeras 48 horas, todos fueron tratados con antibi&oacute;ticos parenterales por pocos d&iacute;as, posteriormente se instaur&oacute; terapia oral haciendo un total de tres semanas; los pacientes no sufrieron complicaciones tres a&ntilde;os despu&eacute;s. Los ni&ntilde;os con s&iacute;ntomas de m&aacute;s de 14 d&iacute;as evolucionaron satisfactoriamente con terapia parenteral/oral secuencial. Otro estudio efectuado el a&ntilde;o 1987 describi&oacute; 50 ni&ntilde;os con osteomielitis por <em>S. aureus</em>, en 23 (46%) pacientes los s&iacute;ntomas estuvieron presentes tres a siete d&iacute;as antes del diagn&oacute;stico y en 17 (34%) 8 a 14 d&iacute;as. El tratamiento antibi&oacute;tico endovenoso fue administrado por cuatro d&iacute;as o menos en 85% de los casos y la duraci&oacute;n media de la terapia fue 23 d&iacute;as; al cabo del a&ntilde;o de seguimiento no se observ&oacute; falla terap&eacute;utica o secuelas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Existen situaciones especiales donde el tratamiento debe prolongarse por m&aacute;s tiempo, por ejemplo los pacientes con anemia de c&eacute;lulas falciformes requieren terapia parenteral prolongada debido a la pobre perfusi&oacute;n &oacute;sea, similar situaci&oacute;n se plantea en los hu&eacute;spedes inmunodeprimidos.</font></p>      ]]></body>
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