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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">LA LUCHA   CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO<sup><sup>2</sup></sup></font></b></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Antonio Edgar Moreno Valdivia*</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>A Modo de Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bolivia   no se halla al margen de situaciones de violencia, en general, y, en   particular, de aquella dirigida en contra de las mujeres. La violencia con   raíces estructurales vinculadas a la irresuelta cuestión social, la   dependencia, el modelo de desarrollo, la crisis urbana, la cultura patriarcal y   el carácter multiétnico y pluricultural del país, constituye una constante   histórica que, con distintos niveles de intensidad, se expresa en una   multiplicidad de formas que se hallan determinadas por variables tales como edad, sexo, status, procedencia, ocupación laboral y nivel económico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una de las formas más frecuentes de la violencia es la denominada   violencia intrafamiliar o doméstica, hasta hace poco casi imperceptible. En la   actualidad, ha irrumpido en la sociedad boliviana poniendo en evidencia una   alarmante magnitud y frecuencia, que asume dimensiones dramáticas. A tal punto   se han incrementando las cifras de la violencia intrafamiliar en contra de las   mujeres que, por las secuelas físicas y los trastornos psicológicos que provoca   en las victimas, ha dejado de ser un asunto privado y se ha convertido en un grave problema de salud pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al llegar a cifras alarmantes y rebasar los límites de lo privado y el   conflicto individual se han multiplicado los esfuerzos de instituciones   gubernamentales y no gubernamentales para prevenir y atender las   manifestaciones de violencia en contra de las mujeres. Bajo este contexto, el   Estado Boliviano ha establecido un Plan Nacional de Prevención y Erradicación   de la Violencia Contra la Mujer, cuyos ejes principales son la Ley de   Descentralización Administrativa, la Ley de Participación Popular y la Ley de Municipalidades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El conjunto de estas disposiciones legales engloba dos dimensiones. Por   un lado, la incorporación en la formulación de las políticas sociales del   concepto de desarrollo humano, que hace referencia a la ampliación de opciones   y oportunidades de que disponen las personas en cuanto a tener una vida larga y   saludable y un nivel de vida decoroso y libre de privaciones reñidas con los   derechos humanos. Por otro lado, la asignación a los Gobiernos Municipales de   nuevas atribuciones y responsabilidades en ámbitos sociales de mayor   conflictividad. En razón de ambas disposiciones, surgen los denominados   Servicios Legales Integrales Municipales (SLIMs), como uno de los brazos operativos para enfrentar la violencia intrafamiliar en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar de las acciones institucionales   que cumplen estos servicios municipales los elevados índices de violencia   intrafamiliar o domestica no han disminuido, paradójicamente se han   incrementado. Por ello, a casi más de cinco años de su implementación, existe   la necesidad de analizar críticamente la labor institucional de los SLIMs. Este   fue el propósito de la investigación realizada a través del Taller de   Investigación, Paralelo &quot;C&quot; durante la gestión académica 2005. Dicha   investigación estableciendo una convergencia lógica y coherente entre la   metodología cualitativa y cuantitativa analizo las causas, las repercusiones de   la violencia intrafamiliar en la ciudad de El Alto y su tratamiento   institucional por parte de los SLIMs que actualmente funcionan en esta ciudad.   Las siguientes páginas constituyen una apretada síntesis de dicha investigación. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Rutinización de la Violencia</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El actual modelo de desarrollo que prevalece en Bolivia ha configurado   una tendencia dominante que se caracteriza por situaciones de pobreza,   desocupación, subempleo y una profunda crisis urbana. Bajo este contexto, la   mayoría de los problemas sociales están vinculados a la falta de empleo, la   inestabilidad laboral, los bajos ingresos y el deterioro del nivel de vida. Sin   embargo, es necesario tomar en cuenta que estos males sociales activan y   profundizan otras secuelas sociales de carácter negativo que se manifiestan en situaciones de inseguridad humana y de violencia fáctica y simbólica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La violencia no es un fenómeno social nuevo ni reciente, con diferentes   matices y niveles de intensidad, constituye una constante histórica que tiene   viejas causas y nuevas manifestaciones. Hasta hace algún tiempo atrás resultaba   difícil aceptar a Bolivia como un país con un temperamento violento, pues no   tenía el privilegio de la violencia y no presentaba situaciones extremas. Sin   embargo, paulatinamente esta realidad fue modificándose y en la actualidad se   advierte una espiral ascendente y una rutinización de la violencia con   características diferentes a otros periodos, como consecuencia de los profundos   cambios económicos que se han implementando aduciendo la necesidad de   influenciar o modificar el camino hacia el bienestar social y el crecimiento económico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el país, existe una multiplicidad de   manifestaciones de violencia que se recubren y se retroalimentan mutuamente,   siendo muy diversos los actores que participan de ellas (Neira, 1987). En   función de ello y según los intereses en juego, los agentes, las víctimas, los   escenarios, los instrumentos, la temporalidad y los efectos provocados, se   habla de violencia estructural y coyuntural, violencia política y cultural, violencia   fáctica y simbólica, violencia real o encubierta, violencia estatal, social o   familiar, violencia intrafamiliar, violencia de género y violencia   generacional. Las causas de estos diferentes tipos de violencia son múltiples y   bastante complejas, pero están principalmente determinadas por la estructuración de una organización   social basada en la desigualdad, la discriminación y la marginalidad. En este   marco, la cotidianidad, la intensidad, la visibilidad y la complejidad de los   factores precipitantes o circunstancias que rodean los hechos de violencia han   configurado una sociedad predispuesta a la violencia, dentro la cual tienen   lugar algunas manifestaciones específicas, como la violencia en contra de las mujeres.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Violencia Contra la Mujer</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La violencia basada en la variable género, es un fenómeno antiguo y   complejo que tiene un carácter estructural vinculado a construcciones sociales   que definen y articulan los ámbitos &quot;masculino&quot; y   &quot;femenino&quot; en función de relaciones asimétricas de poder que   desvalorizan lo femenino y establecen desigualdades económicas, sociales,   políticas y culturales que permiten y favorecen a los hombres en el ejercicio   del poder y 278 el derecho a intimidar, controlar y maltratar. La violencia de   género está vinculada a la existencia del &quot;machismo&quot; que   históricamente aparece con la emergencia de la familia patriarcal que asigna al   hombre a las actividades productivas y públicas y relega a la mujer a las   actividades domésticas y privadas. Es así como la división de los papeles entre   lo masculino y lo femenino se fueron fijando hasta considerarse biológicamente   inherentes a cada sexo (Monzón, 1988). Esta situación, que plantea la   inferioridad de lo femenino y la supremacía de lo masculino, persiste a lo   largo de la etapa esclavista y se profundiza en la edad media cuando la   subordinación de la mujer llega a ser casi total y donde las instituciones   feudales construyen imaginarios equivocados respecto a la mujer con el propósito de validar la supremacía masculina (Ibid.).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el capitalismo, tanto en la estructura   como en la superestructura, con el propósito de justificar la marginalidad y la   discriminación de la mujer, la ideología burguesa genera e impulsa una serie de   acciones, actitudes y prejuicios machistas que refuerzan una imagen estereotipada de lo femenino que se expresa en   la concepción de la mujer como objeto sexual el establecimiento de privilegios   económicos, políticos, jurídicos laborales y culturales en favor del hombre, la   exclusión de la mujer de decisiones importantes, las limitaciones de sus   oportunidades de acceso a una preparación técnica y científica la imposibilidad   de decisión en torno a su sexualidad, Is negación de su acceso al mundo público y el confinamiento s la esfera de la familia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   pleno siglo XXI, todas estas situaciones que refuerzan el mito de la supremacía   masculina, son socialmente aceptadas y reproducidas sutilmente por diversos   agentes socializadores como la familia, la escuela, las leyes, las   instituciones y los medios de comunicación. En este contexto, el machismc   históricamente como forma sutil de subordinación continúa asignando a los   hombres de manera casi natural el derecho de controlar, educar, corregir y castigar a la mujer.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este contexto histórico social, la violencia contra la mujer   presenta diferentes manifestaciones al interior del sistemé social y resulta   imprescindible diferenciar sus expresiones fácticas y simbólicas, en los   diferentes ámbitos públicos &gt; privados. En tal sentido, cabe señalar que la   violencia en contre de las mujeres tiene una matriz bidimensional, por un lado   ideológica/cultural y, por otro lado, familiar/personal. Si bier esta última es   consecuencia de la primera, ambas se alimentar y retroalimentan mutuamente,   siendo uno de los espacios principales donde se reproduce esta interrelación el   ámbitc doméstico, espacio en el cual se reproduce la violencia intrafamiliar como   resultado de las formas y las características de relacionamiento familiar que   reproducen e internalizan los factores ideológico/culturales que prevalecen en determinado sistema social.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Violencia Intrafamiliar</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar de la existencia de la violencia intrafamiliar desde épocas   remotas y la evidencia empírica de sus efectos negativos en el desarrollo   integral de la mujer, son muy recientes los esfuerzos masivos para enfrentarla,   controlarla y prevenirla. En la década de 1970, las corrientes feministas analizan   el alcance de la violencia contra la mujer y la consideran como un fenómeno   social exclusivamente masculino. La labor de este movimiento de mujeres   posibilita que el problema de la violencia en contra de las mujeres tenga la   visibilidad y el peso suficiente para que diversas instituciones, la sociedad y   el propio Estado se interesen por el tema de la violencia intrafamiliar en   contra de las mujeres. Bajo este marco, el logro más visible de las demandas de   las mujeres y los grupos femeninos organizados es haber colocado en la agenda   pública mundial y nacional la temática de la mujer en todas sus dimensiones,   particularmente aquella referida a la violencia intrafamiliar o doméstica como   una violación de los derechos humanos y como un problema que transciende el   ámbito privado y que resulta imprescindible abordarlo públicamente para tratar de prevenirlo, erradicarlo y sancionarlo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   1993, por el número de víctimas y las lesiones físicas y psicológicas que   produce, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de   la Salud, definieron a la violencia intrafamiliar contra la mujer como un   problema de salud pública, reconociendo que este flagelo social está   deteriorando el capital humano y menoscabando el desarrollo sostenible y las bases de la institucionalidad democrática.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En ese mismo año, la Declaración de las Naciones Unidas Sobre la   Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres define a la violencia   intrafamiliar contra la mujer como cualquier acto violento que, basado en el   género, da o puede dar lugar a un perjuicio o sufrimiento físico, sexual o   psicológico de las mujeres. Asimismo, sostiene que la violencia intrafamiliar   en contra de las mujeres es la violación más generalizada de los derechos   humanos y que se manifiesta en numerosas formas fácticas y simbólicas. Un año   después, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la   Violencia contra la Mujer define a la violencia contra la mujer cualquier   acción o conducta, basada en su género, que cause muerte daño o sufrimiento   físico, sexual o psicológico a la mujer, tantc en el ámbito público como en el   privado. Más adelante, afirmé que la violencia contra la mujer es una ofensa a   la dignidac humana y una manifestación de las relaciones de podei   históricamente desiguales entre hombres y mujeres. Por otrc lado, señala que la   violencia contra la mujer trasciende todos los sectores de la sociedad   afectando negativamente sus propias bases, independientemente de la clase   social, raza c grupo étnico, nivel de ingresos, cultura, nivel educacional, edac o religión.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la actualidad, las Naciones Unidas y la Organizaciór Panamericana de   la Salud definen la violencia contra la mujer como todo acto de violencia   basado en la pertenencia al sexc femenino que tenga o pueda tener como   resultado un daño c sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así   como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produjera en la vida pública como en la vida privada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A nivel nacional, de acuerdo al Artículo 4<sup>o</sup>, del Capítulo II   de le Ley 1674, se entiende por violencia doméstica o en la familic la agresión   física, psicológica o sexual, cometida por: e cónyuge o conviviente; los   ascendientes, descendientes, hermanos, parientes civiles o afines en línea directa o colatera y los tutores, curadores o encargados de la custodia. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el Artículo 5<sup>o</sup>, se considera hechos de violencia   doméstica las agresiones cometidas entre ex/cónyuges, ex/convivientes o personas   que hubieren procreado hijos en común legalmente reconocidos o no, aunque no   hubieran convivido. Más adelante, en el Artículo 6<sup>o</sup>, se reconoce las   siguientes formas de violencia: Violencia     Física, las conductas que causen lesión interna o externa cualquier   otro maltrato que afecte la integridad de las personas; Violencia Psicológica, las conductas   que perturben emocionalmente a la víctima, perjudicando su desarrollo psíquico   y emotivo; y Violencia Sexual, las conductas, amenazas o intimidaciones que afecten la integridad sexual o la   autodeterminación sexual de la víctima. Asimismo, se considera hechos de   violencia en la familia cuando los progenitores, tutores o encargados de la   custodia pongan en peligro la integridad física o psicológica de los menores,   por abuso de medios correctivos o disciplinarios o por imposición de trabajo   excesivo e inadecuado para la edad o condición física del menor. Igualmente, se   considera actos de violencia en la familia los realizados contra los mayores incapacitados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Cifras de la Violencia Intrafamiliar</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con   relación a la magnitud y frecuencia de la violencia en Bolivia, se sabe que del   total de hechos de violencia registrados, entre el 70 y más del 80%   corresponden a formas de violencia intrafamiliar y que entre el 88 y 95% de   estas denuncias es la mujer la principal víctima y el varón el principal victimario.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para   1999, a nivel nacional, de cada 10 mujeres casadas o concubinadas, 5 mujeres   reconocían que eran víctimas de violencia intrafamiliar o doméstica. Esta   información estadística revela que en este periodo alrededor del 50% de la   población femenina económicamente activa y en edad fértil sufría algún tipo de maltrato al interior del hogar.<sup><b><sup>2</sup></b></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   el año 2003, a pesar de los esfuerzos de las políticas públicas y las estrategias   implementadas, la prevalencia de la violencia intrafamiliar se había   incrementado porcentualmente, lo que equivale a decir que, en esa época, de cada 10 mujeres 6 eran víctimas de violencia doméstica (OPS/OMS, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para el año 2004, un informe elaborado   por el Comité Impulsor del Abordaje de la Prevención, Detección y Atención a   las Victimas y Sobrevivientes de la Violencia Sexual, afirma que en Bolivia 7 de cada 10 mujeres sufre algún tipo de violencia,</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">sea física, psicológica o sexual y que por lo general estos tres tipos de violencia se presentan de manera simultánea.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   el año 2005, un informe elaborado por el Viceministerio de la Mujer señala que   en el periodo 2003 y 2004, el 88% de las mujeres sufre algún tipo de violencia   doméstica frente a un 12% de los hombres. De estos datos se deduce que de cada   10 mujeres 9 sufre algún tipo de violencia, frente a 1 de cada 10 hombres,   incrementándose el número de denuncias como consecuencia de contar con   políticas y normativas implementadas desde 1995 (Viceministerio de la Mujer, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CUADRO 1 CIFRAS DE LA VIOLENCIA DE G&Eacute;NERO </b></font></p>  <table width="500" border=1 align="center" cellpadding=5 cellspacing=0 bordercolor="#000000">   <tr>     <td valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A&ntilde;o</font></p></td>     <td valign=top>    <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Incidencia de la Violencia de G&eacute;nero</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999</font></p>             <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2003&nbsp;&nbsp;&nbsp;         &nbsp;</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2004&nbsp;&nbsp;&nbsp;     &nbsp;</font></p></td>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5 de cada         10 Mujeres Sufren Alg&uacute;n Tipo de Violencia</font></p>             <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6 de cada           10 Mujeres Sufren Alg&uacute;n Tipo de Violencia</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7 de cada     10 Mujeres Sufren Alg&uacute;n Tipo de Violencia</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por estos datos estadísticos, se advierte   que, a pesar de la implementación de políticas de Estado y acciones públicas y   privadas dirigidas a la identificación, erradicación y control de la violencia   intrafamiliar y doméstica, las manifestaciones violentas en contra de las   mujeres se vienen incrementando persistentemente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Plan de Prevención y Erradicación</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una vez conocida e identificada la   prevalencia y la magnitud de la problemática social de la violencia   intrafamiliar se ha implementado diversos y variados intentos para controlar,   prevenir y atender las manifestaciones violentas en contra de las mujeres, por   parte de organismos nacionales e internacionales. En este contexto, a nivel de   políticas sociales, el Estado Boliviano ha establecido el Plan Nacional de   Prevención y Erradicación de la Violencia en Razón de Género (2001-2003), con   el propósito de lograr la disminución de la violencia hacia las mujeres,   abarcando las relaciones ínter e intragenéricas, orientado a generar valores de   convivencia pacífica y mayores marcos de tolerancia   en las actitudes de hombres y mujeres, rescatando la necesidad de la   autodeterminación, fundamentalmente de hombres y mujeres, sin distinción de sus condiciones determinadas por el sexo, raza, etnia, clase o edad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El diseño y la implementación del Plan   Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia en Razón de Género (2001­2003) se hallan en función de tres instrumentos jurídicos principales:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;La Ley N° 1654 de Descentralización Administrativa   del Poder Ejecutivo a través de la cual se transfiere y delega atribuciones de   carácter técnico administrativo a nivel departamental en términos de recursos   económicos, financieros y se fortalece la eficiencia y la eficacia de la   Administración Pública en la prestación de servicios en forma directa y cercana a la población en forma equitativa e igualitaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;La Ley N° 1674 Contra la Violencia en la Familia o   Doméstica de 15 de Septiembre de 1995 y su reglamentación mediante el Decreto   Supremo N° 25087 de 6 de Julio que prevé la creación de los Servicios Legales   Integrales para la atención de la violencia doméstica, la conformación de   Brigadas de Protección a la Mujer y la Familia. Asimismo, el tratamiento de la   Violencia Intrafamiliar como problema de salud pública y el abordaje intersectorial en la prevención y atención de la violencia intrafamiliar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• La Ley N° 2028 de Municipalidades de 28 de Octubre de 1999, que en la   jurisdicción y competencia de los Gobiernos Municipales en materia de   servicios, establece como una de sus atribuciones principales el organizar,   reglamentar y administrar los Servicios Legales Integrales Municipales de protección a la familia, la mujer y la tercera edad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A través de estas disposiciones jurídicas   se establece la Política del Estado contra la Violencia en la Familia o   Doméstica, se conforma los componentes del Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Violencia contra la Mujer y se diseña una estructura   Nacional de Defensa y Protección de la Mujer contra la Violencia Intrafamiliar en torno a tres niveles: nacional, departamental y local.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El   Nivel Normativo a través del Ministerio de Desarrollo Sostenible, el   Viceministerio de la Mujer y el Viceministerio de Asuntos de Género,   Generacionales y Familia, a nivel nacional, tiene la misión de proponer   políticas y normas de prevención, protección y atención integral de problemas vinculados a la violencia intrafamiliar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Nivel Ejecutivo Departamental, a través de los Servicios   Departamentales de Gestión Social (SEDEGES), tiene como misión implementaren el   departamento acciones de protección y defensa a la mujer maltratada, así como   brindar servicios integrales para mejorar las condiciones de vida, en el marco de las políticas y normas nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Nivel Operativo Municipal, en el ámbito de las jurisdicciones 285   municipales, tiene la misión de promover, defender y restituir los derechos de   las mujeres y realizar las acciones preventivas contra el maltrato   intrafamiliar. En correspondencia con este nivel operativo y en concordancia   con los procesos de descentralización y desconcentración del aparato estatal,   se ha conformado los Servicios Legales Integrales Municipales como brazos operativos en la lucha contra la violencia intrafamiliar.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Servicios Legales Integrales</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De acuerdo a las disposiciones de la Ley 1674, promulgada el 15   diciembre de 1995, y el Decreto Supremo 25087, de 6 de julio de 1998, se   conforma los Servicios Legales Integrales Municipales como mecanismos   descentralizados y brazos operativos en la lucha frente a la violencia en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Artículo 20° de la norma reglamentaria   señala que los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIMs), constituyen organismos   de apoyo para la lucha contra la violencia en la familia y que deben funcionar   en los diferentes municipios del país, como parte integrante de los Programas   Municipales de la Mujer, siendo un servicio municipal gratuito y permanente de   defensa psico/socio/legal en favor de las mujeres para brindar un tratamiento   adecuado a las denuncias de violencia y discriminación. El principal objetivo   de los Servicios Legales Integrales Municipales es contribuir a la prevención y   la atención de manifestaciones de violencia intrafamiliar y violencia   doméstica, proporcionando tratamiento social, psicológico y legal apropiado a   las denuncias de los y las usuarias. Entre otros propósitos, los SLIMs buscan   sancionar la violencia y la discriminación contra la mujer, capacitar a grupos   de mujeres, sensibilizar a autoridades y conformar redes de defensa de la mujer.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para   inicios del año 2005, de acuerdo a datos proporcionados por el Viceministerio   de la Mujer, a nivel nacional se cuenta 286 con 128 Servicios Legales   Integrales que funcionan en los aproximadamente 325 municipios del país. Esta   información revela que en este periodo alrededor de un tercio de los municipios   del país ha establecido formalmente el funcionamiento de estos servicios   municipales. En contraste, en casi dos tercios de los municipios del país no   funcionan los SLIMs, principalmente por la falta de voluntad política expresada en la carencia de recursos humanos, económicos e infraestructura.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Violencia Intrafamiliar en la Ciudad de El Alto</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según un Informe Mundial sobre Violencia   y Salud, la violencia intrafamiliar ocurre en todas las sociedades, independientemente   del grupo social, económico, religioso y cultural. Sin embargo, este mismo   documento expresa que, en condiciones de pobreza y desventaja social, algunos   sectores sociales resultan especial y particularmente amenazados con mayor   intensidad por situaciones de violencia doméstica debido a que se hallan   expuestos a situaciones de vulnerabilidad familiar, social y estatal.   Esta puntualización implica que la violencia intrafamiliar tiene un estrecho   vínculo con la exclusión social y la pobreza, situaciones que caracterizan al país en su conjunto y en particular a la ciudad de El Alto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Alto refleja la aguda crisis socioeconómica que afecta al país y   constituye la muestra más ilustrativa del conjunto de problemáticas económicas,   sociales, políticas, demográficas y culturales que caracterizan a la sociedad   boliviana. Es considerada una de las ciudades más importantes de Bolivia y, a pesar de ser una de las más jóvenes, es una de las ciudades más pobres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según los resultados del Censo de Población y Vivienda 2001, de una   población total de 649.958 habitantes, el 66% está concentrado entre los 0 y 29   años de edad. El Mapa de Pobreza 2001 informa que, de un total de 634.535   habitantes, 312.807 personas viven en condiciones de pobreza moderada, 108.434   personas en situación de indigencia y 3.263 personas en condiciones de   marginalidad. Esto implica porcentualmente que 287 las situaciones de pobreza alcanzan al 66.9% de la población total.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Su acelerado crecimiento poblacional y la debilidad e incapacidad de su   aparato productivo ha determinado que la mayoría de la población sobreviva a   través de actividades informales principalmente vinculadas a los subsectores de   servicios personales y comercio minorista. Lo preocupante de esta situación   radica en el hecho de que estas actividades laborales de baja productividad   generan ingresos económicos de subsistencia. Según el Centro de Estudios para   el Desarrollo Laboral (CEDLA), el 62% de la población alteña gana menos de dos dólares por día para sobrevivir (La Prensa, 7 de Diciembre de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A la falta de empleos productivos se   suman las dificultades de acceso y consumo de bienes y servicios básicos. Sólo   el 52% de los hogares alteños cuenta con vivienda propia. Del total de 165.320   hogares, 57.728 acceden al agua potable por cañería dentro de la vivienda,   88.834 por cañería fuera de la vivienda   y 18.758 hogares se aprovisionan de agua a través de piletas públicas, carros   aguateros, pozos, ríos y vertientes. De un total de 104.721 hogares, 75.838   disponen como tipo de desagüe el sistema de alcantarillado y 28.883 tienen como   desagüe pozos ciegos, cámaras sépticas o calles, ríos o quebradas aledañas a la   vivienda. Con relación a la energía eléctrica, 140.852 hogares disponen de este servicio y 24.468 hogares no cuenta con este servicio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto al acceso a los servicios de salud, la cobertura de los   servicios de salud es muy limitada y solamente alcanza al 20% de la población,   el restante 80% recurre a la automedicación y a la medicina natural como   principal forma de atención a problemas de salud. En el tema de educación, a   pesar de que el 92% de la población sabe leer y escribir, el nivel de   escolaridad se concentra principalmente en el quinto grado de primaria, lo que significa que en una gran proporción la fuerza de trabajo no es calificada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este contexto de pobreza, desocupación, subempleo, marginalidad e   insatisfacción de necesidades básicas individuales y colectivas, la ciudad de   El Alto se ha convertido en un espacio violento y conflictivo. Por tal razón,   existe un criterio generalizado para afirmar que esta ciudad es la capital de   la pobreza, la marginalidad y la violencia (La Razón, 29 de Septiembre de   2003). En efecto, los bajos niveles de vida que prevalecen en El Alto, sumados   al complejo entramado cultural que caracteriza a esta ciudad, generan múltiples   factores precipitantes para el ejercicio de la violencia. Por ello, no es   casual que esta urbe registre la mayor cantidad de casos de agresiones contra   los derechos fundamentales de las personas en particular de las mujeres. Según   datos de la Fundación para la Mujer, en relación a las cuatro ciudades más   pobladas del país, la ciudad de El Alto, presenta el porcentaje más elevado de   casos reportados de violencia intrafamiliar. De cada 100 mujeres agredidas, el   87% sufre algún tipo de violencia en el ámbito familiar y el 85% de estas   manifestaciones de violencia son ejercidas por los varones. Asimismo, se   destaca que el tipo de violencia más recurrente es la violencia física por ser la más visible y denunciada</font></p>     <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CUADRO 2</b></font></p>     <p align=center><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">RELACION DE CASOS REPORTADOS DE VIOLENCIA   INTRAFAMILIAR</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>  <table width="700" border=1 align="center" cellpadding=5 cellspacing=0 bordercolor="#000000">   <tr>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ciudad</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Violencia Intrafamiliar % de     Casos</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Violencia No Intrafamiliar %     de Casos</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Alto</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">87%</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13%</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cochabamba</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">82%</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">18%</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La Paz</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">71%</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">29%</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Santa Cruz</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">58%</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">42%</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   la gestión 2003, según datos de la Dirección de Género y Gestión Social del   Gobierno Municipal de El Alto, alrededor de 15.827 personas entre niños, niñas,   adolescentes y mujeres denunciaron algún tipo de maltrato en las 4 Defensorías   de la Niñez y Adolescencia y en los 2 Servicios Legales Integrales Municipales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desagregando esa información y en el caso específico de la violencia   intrafamiliar en contra de la mujeres, la Dirección de Género y Gestión Social   de El Alto, señala que durante la gestión 2003, en las dos oficinas de los   Servicios Legales Integrales Municipales se denunció 1.677 casos de violencia   intrafamiliar psicológica, 1.424 casos de violencia intrafamiliar psicológica y   física y 1.170 casos de violencia doméstica psicológica física y sexual, haciendo un total de 4.271 agresiones en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el año 2004, alrededor de 6.500 mujeres denunciaron algún tipo de   maltrato en alguna de las tres oficinas de los Servicios Legales Integrales   Municipales. En el terreno de las cifras y las estimaciones, estos datos estadísticos   suponen que en cada una de estas oficinas municipales se atendió en promedio   entre 15 y 20 casos diarios de violencia intrafamiliar en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para el año 2005, sin precisar si la   violencia intrafamiliar en contra de las mujeres está en alza o en bajada, se   advierte un mayor número de denuncias y de casos registrados que en años anteñores,   pues para este año se atiende entre 20 y 30 denuncias diarias entre casos   nuevos y de seguimiento. Se deduce que esta realidad halla su explicación porque ya existe mayor predisposición de las víctimas a la denuncia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Causas de la Violencia Intrafamiliar</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   violencia en contra de las mujeres en el ámbito doméstico tiene una   multiplicidad de causas vinculadas, por un lado, a un sistema de dominación y   de poder patriarcal y, por otro, a una situación de precariedad económica   familiar. En tal sentido, conocimientos, actitudes, prácticas y precarias   condiciones de vida familiar determinan un espacio familiar represivo, violento   y peligroso donde el ejercicio de la violencia se convierte en un mecanismo   negativo de resolución de conflictos interpersonales de pareja y en un instrumento para doblegar o anular la voluntad del otro.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">290 Vinculado a los factores   subjetivos, la violencia intrafamiliar se constituye en una práctica   incorporada culturalmente a la vida cotidiana de las familias alteñas. En el   contexto familiar, como ejercicio del poder a través del uso de la fuerza   fáctica y simbólica, implica la existencia de un &quot;superior&quot; e   &quot;inferior&quot; o de un &quot;arriba&quot; y &quot;abajo&quot; real o simbólico que determina los roles entre hombre/mujer o esposo/esposa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto lo segundo, si bien existe el mito de que la violencia   intrafamiliar solamente sucede en familias de bajos ingresos económicos. El   hecho concreto es que la violencia intrafamiliar sucede en toda clase de   núcleos familiares tanto pobres o humildes como familias ricas o acomodadas y   la diferencia radica en el hecho de que en los primeros existe mayor tendencia   a la visibilidad o la denuncia en relación a los segundos que tienden a enmascarar e invisibilizar sus dificultades intrafamiliares.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien la vulnerabilidad y la   precariedad socioeconómica afectan a todos los miembros de la familia, estos   males tienen mayor incidencia en los más débiles como son la mujer y los hijos   menores. En este marco, se advierte la presencia de muchas mujeres que se   encuentran en una situación de subordinación en torno a los ingresos económicos   del jefe de hogar varón y sin la capacidad, la instrucción, ni el conocimiento   necesario para poder romper esta situación de dependencia y poder valerse por   sí solas. Pero esta realidad no solamente se reproduce en las mujeres que   tienen mayor dependencia económica sino también en aquellas mujeres que constituyen la única o principal fuente de ingreso familiar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al   analizar los factores objetivos y subjetivos que determinan la violencia de   género, se advierte que el tipo de violencia que se efectúa en el hogar   constituye una flagrante trasgresión de los principios consagrados en la   Declaración Universal de los Derechos Humanos. Entre otras cosas, el ejercicio   de la* violencia individual y colectiva contra las mujeres es una violación del   derecho a la vida, la seguridad, la igualdad y la autonomía. Asimismo, la   violencia de género es una violación al derecho a la identidad, la salud, la educación y el trabajo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Empero,   puntualizar que la situación de desamparo y violencia que hostiga a las mujeres   en el ámbito del hogar y que refuerza y reproduce la subordinación al varón no   sólo proviene del esposo y de la familia sino también de la sociedad y el   Estado que niega o limita a la familia y en particular a las mujeres el acceso   y el consumo de bienes y servicios necesarios para llevar adelante una vida digna y saludable.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Atención de la Violencia Intrafamiliar en El Alto</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La violencia intrafamiliar en la ciudad   de El Alto no constituye una problemática social nueva, las causas son viejas,   nuevas y múltiples y lo que llama la atención es su magnitud y su excesiva y   constante proliferación. Según datos estadísticos, la ciudad de El Alto, a   nivel nacional, presenta los más elevados índices de violencia intrafamiliar.   Se estima que de cada 10 hogares aproximadamente 9 están signados por   situaciones de violencia de género. El elevado número de víctimas y las   dramáticas consecuencias que provoca la violencia intrafamiliar en contra de las mujeres, en principio, ha obligado a diversas   organizaciones no gubernamentales y, posteriormente, a organizaciones estatales   a desarrollar una serie de acciones con el propósito de crear, fortalecer y   profundizar una estructura institucional para la prevención, erradicación, atención y sanción de la violencia intrafamiliar en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre   las más destacadas de estas instituciones no gubernamentales alteñas resaltar   la labor institucional desarrollada por el Centro de Información y Desarrollo   de la Mujer, el Centro de Formación Integral &quot;Sartasim Warmi&quot; y el   Centro de Promoción &quot;Gregoria Apaza&quot;. En relación a las instituciones   gubernamentales se tiene la labor institucional de la Brigada de Protección a   la Familia, la Dirección de Género y Gestión Social, las Defensorías de la Niñez y Adolescencia y los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIMs)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>SLIMs Alteños</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sustentados en las   disposiciones legales detalladas anteriormente, los SLIMs son el brazo   operativo en la lucha contra la violencia intrafamiliar en contra de las   mujeres. Según el Artículo 20° del Decreto Reglamentario N° 25087, estos   organismos de apoyo en la lucha contra la violencia en la familia deben   conformarse y funcionar en los diferentes municipios del país como parte   integrante de los programas municipales de la mujer. En tal sentido, dentro de   una determinada jurisdicción municipal ofrecen servicios gratuitos, permanentes   y públicos de orientación y apoyo legal, psicológico y social frente a   manifestaciones de violencia, discriminación, marginalidad y maltrato en contra de las mujeres.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la actualidad, en la ciudad de El Alto   están funcionando 3 SLIMs con una cobertura sobre los 9 Distritos Municipales   de la ciudad de El Alto. La ubicación espacial y la cobertura poblacional de estos servicios municipales se ilustran en el siguiente Cuadro.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CUADRO N&deg; 3 SERVICIOS LEGALES INTEGRALES   MUNICIPALES UBICACI&Oacute;N GEOGR&Aacute;FICA Y COBERTURA</b></font></p>  <table width="700" border=1 align="center" cellpadding=5 cellspacing=0 bordercolor="#000000">   <tr>     <td valign=top>    <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SLIMs</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ubicaci&oacute;n</font></p></td>     <td valign=top>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cobertura</font></p></td>   </tr>   <tr>     <td valign=top>    <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">SLIMs 1 SLIMs II SLIMs III</font></p></td>     <td valign=top>    <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Villa Esperanza, Av. Arzabe Av.       6 de Marzo R&iacute;o Seco, Av. Rondonia</font></p></td>     <td valign=top>    <p align="center"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Distrito Municipal       5,6 y 7 Distrito Municipal 1, 2, 3 y 8 Distrito Municipal 4 y 9</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los SLIMs se atiende en promedio entre   20 a 30 casos diarios y, según profesionales que integran los equipos   multidisciplinarios, el número de denuncias considerablemente se incrementa   después de los fines de semana y diversos acontecimientos sociales festivos   donde ya es lugar común el consumo de bebidas alcohólicas. La mayoría de estas   denuncias está vinculada principalmente a las agresiones físicas, el maltrato   psicológico, la asistencia familiar y la irresponsabilidad paterna. Asimismo,   se sabe que las mujeres que tienen mayores dificultades familiares signadas por   manifestaciones de violencia y maltrato son las más jóvenes y 293 las que se   encuentran en situación de concubinato, siendo los casos más dramáticos   relacionados ya no a la violación de derechos sino a delitos que atentan contra   la integridad física de las mujeres, pues a veces las lesiones físicas son tan   graves que se tiene que derivar a la víctima a un centro hospitalario y, en el   peor de los casos, el daño es tan irreversible que lamentablemente conduce a su   muerte.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el desarrollo de la labor institucional de los SLIMs se reconoce que   no existen las condiciones mínimas y los recursos necesarios para cumplir una   labor eficiente y eficaz. A esta falta de &quot;voluntad política&quot; se   agrega la existencia de una serie de aspectos culturales en términos de   identidad cultural, etnocentrismo y barreras culturales que influyen   negativamente en los niveles de aceptación satisfactoria en mujeres que son   víctimas del maltrato intrafamiliar y que actualmente son &quot;usuarias&quot; de los servicios que ofrecen los SLIMs.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En poblaciones de extracción migrante,   uno de los principales obstáculos que eliminan o dificultan las posibilidades   de acceso y de consumo de servicios de salud son las llamadas barreras culturales   que se definen como los &quot;desencuentros&quot; que se desarrollan en la   coexistencia de personas o de grupos con culturas diferentes, lo que condiciona   que en algunos aspectos, ambas culturas no se entiendan (Gonzáles, 2005). Por   otro lado, en zonas urbano/marginales y áreas rurales, generalmente la oferta   de servicios en salud responde a determinados parámetros   &quot;occidentales&quot; o &quot;modernos&quot; y, en contraste, en la   población que formula la demanda prevalecen fuertes arraigos a una cultura   denominada &quot;popular&quot; o &quot;tradicional&quot;. En consecuencia, y   por lo general, en la prestación de servicios, en vez de establecerse   &quot;encuentros&quot; se producen &quot;desencuentros&quot; por la existencia de   las barreras culturales que se manifiestan básicamente en dos ámbitos: uno   vinculado a los conocimientos, las actitudes y las prácticas, y el otro a las   interrelaciones sociales que se establecen entre proveedores de servicios y la población que se constituye en 294 la demanda (Ibid.).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el ámbito de los conocimientos, las actitudes y las prácticas, tanto   los profesionales de los SLIMs como la mayoría de las usuarias y potenciales   usuarias desarrollan lógicas y cosmovisiones diferentes. No se comparte la   misma noción de violencia y las mismas vías de solución. En el caso de los   profesionales de los SLIMs, se advierte un excesivo etnocentrismo y una   desvalorización de la base racional de las usuarias y potenciales usuarias,   considerando que la violencia intrafamiliar es producto de la ignorancia y las   &quot;miserias humanas&quot;. También en ellos prevalece el imaginario de que   las oficinas de los SLIMs son los únicos espacios para la solución de los   conflictos conyugales. En cambio, un importante número de mujeres considera a   la violencia como un mecanismo regulador y necesario en las relaciones de   pareja. Asimismo, muchas de ellas opinan que los encargados de solucionar los   problemas conyugales no son las &quot;personas ajenas&quot; sino personas próximas al entorno familiar, principalmente los padrinos de matrimonio. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estas realidades revelan que generalmente   no se comparte conocimientos, actitudes y prácticas comunes que puedan   facilitar la comunicación interpersonal, en consecuencia, los mensajes no son   entendidos, internalizados, ni retroalimentados. Ante universos culturales   disímiles no existe una comunicación plena, más bien prevalece la   &quot;incomprensión&quot; o los &quot;malos entendidos&quot;. Por si ello fuera   poco, existe el problema del idioma, pues la mayoría de las usuarias es   bilingüe y se advierte en ellas mayor confianza y facilidad para expresarse en   su idioma originario. En contraste, son pocos los funcionarios que tienen la   capacidad de expresarse en alguno de los idiomas nativos. En tal sentido, uno   de los problemas que también incide en la calidad de la atención en los   servicios está vinculado al uso del lenguaje, hecho que obstaculiza un diálogo intercultural acorde a la realidad sociocultural.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las formas de relacionamiento entre   &quot;proveedores&quot; y &quot;usuarias&quot; signadas por problemas   culturales es también una de las razones por las cuales las mujeres no acuden o   no vuelven a los SLIMs. Al no existir niveles adecuados de satisfacción de   necesidades y expectativas, no se advierte un reconocimiento social en torno a   la labor institucional de los SLIMs. Esta realidad es la que explica el fracaso   de instituciones de desarrollo que han ignorado la función e importancia de la   comunicación en procesos de cambio y que han sido indiferentes a las   diferencias culturales. De lo que se trata es de incrementar la cobertura y   mejorar la calidad de los servicios de los SLIMs, mediante la incorporación de   un nuevo enfoque de gestión más participativo, más comunicativo y más inclusivo de la población en términos de participación y control social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En tal sentido, para incrementar el número de mujeres que acceden a los   SLIMs y elevar los niveles de satisfacción, es crucial mejorar el estilo de interacción   entre proveedor de servicios y usuarias, poniendo énfasis en el respeto a la   diferencia, el diálogo intercultural y las relaciones interpersonales. La   propuesta implica desechar la comunicación difusionista, manipuladora,   vertical, asistencialista y ajena a una realidad pluricultural que no considera su sentido más humano que es el diálogo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Poniendo   en el tapete de discusión todos los problemas, las dificultades y las   deficiencias tanto internas como externas que prevalecen en la labor institucional   de los SLIMs parece ser una misión muy dificultosa incrementar su cobertura y   elevar la calidad y la calidez de los servicios. Sin embargo, cuando los   actores sociales involucrados tengan la capacidad y la voluntad de superar   estas situaciones desfavorables y cuando exista la voluntad política de los   funcionarios y las autoridades ediles esta &quot;misión imposible&quot; puede hacerse efectiva.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Comunicación y Movilización Social</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se   considera que para lograr el apoyo sobre una determinada reforma política,   social o económica, para involucrar a los sectores sociales en dicha reforma y   para articular los propósitos de dicha reforma con los intereses de los   sectores sociales a los cuales va dirigida dicha reforma, resulta   imprescindible generar, interrelacionar, transformar y difundir sentidos y   significados a través de procesos de comunicación y de movilización social   (Toro y Rodríguez, 2001). En definitiva, de lo que se trata es de reinterpretar   y resignificar los procesos educativos y comunicativos a través de mediaciones   o negociaciones culturales que se produzcan y se desarrollen en el ámbito de la   socialización, la cultura y el uso del poder. Si los SLIMs logran el compromiso   y la movilización de los pobladores a través de eficaces procesos educativos y   comunicativos, las posibilidades, por un lado, de defender, proteger y   promocionar los derechos de las mujeres y, por otro, de prevenir y sancionar   manifestaciones de violencia intrafamiliar en contra de ellas serán mayores y   tendrán mejores probabilidades de ser socialmente aceptadas y compartidas de modo permanente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A partir de estas consideraciones, se   estima que para involucrar a los pobladores y la comunidad en torno a la labor institucional de los SLIMs se requiere de una estrategia basada en la comunicación y la movilización social para conseguir por lo menos:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Que los SLIMs desarrollen su labor institucional de   acuerdo a los intereses de los usuarios, las usuarias y el conjunto de la comunidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Que se desarrollen procesos de educación y   comunicación para la práctica individual y social que posibilite la promoción   de saberes, conocimientos, actitudes, prácticas y ambientes seguros y saludables.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Que la labor profesional que desarrollan los   funcionarios de los SLIMs y el accionar de la población beneficiaría se base en el respeto de la identidad y los valores culturales del &quot;otro&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Que los jefes de hogar, los funcionarios   municipales, las autoridades y la comunidad organizada se conviertan en los   principales agentes de transformación y en los multiplicadores de nuevos   conocimientos, actitudes y 297 prácticas vinculadas a una cultura de respeto a los derechos humanos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Que los SLIMs y las organizaciones sociales que   representan a la comunidad coordinen acciones en términos de participación y   control social con el propósito de hacer efectivas las diferentes dimensiones de la ciudadanía.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>A modo de Conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En razón de los aspectos expuestos en torno la violencia intrafamiliar   y la labor institucional de los Servicios Legales Integrales es posible   establecer las siguientes consideraciones como una especie de conclusiones preliminares:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La violencia tiene viejas causas y   multiplicidad de manifestaciones siendo su rostro más común los actos violentos   cometidos entre los miembros del hogar, en particular del hombre en contra de   las mujeres y los menores. En el ámbito familiar, la violencia en contra de las   mujeres es una construcción social que se explica por factores subjetivos y objetivos, pues no surge como un hecho natural sino como resultado, por   un lado, de una diversidad de construcciones socioculturales ligadas a   prácticas machistas/patriarcales y a la constitución jerárquica de la familia   y, por otro, de las precarias condiciones de vida material que prevalecen en   los núcleos familiares en términos de pobreza, desempleo, desocupación, informalidad y bajos ingresos económicos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La violencia intrafamiliar es una práctica social incorporada a la vida   cotidiana de las familias. Sin embargo, las denuncias de ese tipo de maltrato   en contra de las mujeres aún no son una práctica generalizada por situaciones   vinculadas a la exclusión, subordinación, dependencia, marginalidad e inequidad   de género. Son precisamente estas variables las que determinan en la mayoría de   las mujeres dificultades y limitaciones en el ejercicio pleno de las diferentes   dimensiones de su ciudadanía, e impiden la emergencia de una cultura de la   denuncia. Por otro lado, en mujeres que se han atrevido a denunciar situaciones   de maltrato no prevalecen niveles de satisfacción sino más bien situaciones de   inconformidad con el servicio recibido. Esta realidad se explica por factores   objetivos y subjetivos, los primeros ligados a la falta de infraestructura y   los segundos a la relación asimétrica que se establece entre proveedores de servicios   y usuarios en términos de &quot;choque cultural&quot; y carencia de &quot;diálogo cultural&quot;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La defensa y la protección de los   derechos de las mujeres formalmente se hallan bien establecidas solamente   &quot;en el papel&quot;. Empero, los operadores de las políticas públicas   enfrentan serias incongruencias entre lo legislado y la realidad concreta. Si   bien la labor institucional de los SLIMs gira en torno a dos dimensiones   principales, la prevención y la restitución de derechos, sus acciones   principalmente se limitan a la atención de casos o denuncias debido a la falta   de voluntad política en términos de asignación adecuada de recursos humanos,   económicos y físicos. Se considera que esta situación puede modificar   favorablemente si el gobierno local hace los esfuerzos necesarios para   incrementar recursos destinados al funcionamiento eficaz y eficiente de los SLIMs.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   participación y el control social ciudadano en relación a la labor   institucional de los SLIMs a pesar de estar contemplada formalmente en las   recientes disposiciones legales, en la práctica presenta serias limitaciones y   debilidades principalmente por la falta de espacios efectivos de participación   y el desconocimiento por parte de los representantes de la sociedad civil de   sus derechos y sus obligaciones establecidas en el nuevo modelo de gestión   desconcentrado y descentralizado. Por otro lado, el control institucional   interno de los SLIMs encuentra serias dificultades debido a la inestabilidad   laboral, la falta de institucionalidad de los cargos y la falta de un sistema de registro e información único.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   carencia de una estrategia de información y comunicación social planificada,   sostenida y permanente limita los niveles de conocimiento y de empoderamiento   de la población en relación a la problemática social de la violencia   intrafamiliar. Esta situación determinada la carencia de procesos efectivos de   movilización y participación social que posibiliten acciones 299 coordinadas   entre los SLIMs y las OTBs, Juntas Vecinales, Juntas Escolares y otras   organizaciones sociales en términos de prevención, detección, apoyo y atención de las víctimas y posibles víctimas de la violencia intrafamiliar.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Docente Investigador de la Carrera de Sociolog&iacute;a de la UMSA </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. El   presente art&iacute;culo es un resumen de la investigaci&oacute;n realizada el 2005, con la   participaci&oacute;n de los estudiantes del Taller Vertical, paralelo &quot;C&quot;,   bajo el t&iacute;tulo Los Servicios Legales Integrales     Municipales y la Lucha contra la Violencia de G&eacute;nero.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Datos de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, la Organizaci&oacute;n   Mundial de la Salud, el Ministerio de Salud y Previsi&oacute;n Social y el   Viceministerio de Asuntos de G&eacute;nero, Generacionales y Familia (2003, Octubre   5). El Diario.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Calderón, F. y Toranzo, C. (1996).   La Seguridad Humana en Bolivia. La Paz: PRONAGOB/PNUD/ILDIS.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066432&pid=S0040-2915200600010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Gobierno Municipal de El Alto (2001). Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres de El Alto. El Alto: CPMGA/ FIG-ACDI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066433&pid=S0040-2915200600010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Gonzáles,   F. et al (2005). Adaptación Cultural de la   Oferta de Servicios de Salud Reproductiva. La Paz: USAID.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066434&pid=S0040-2915200600010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Instituto   Nacional de Estadística. Censo Nacional de Población y Vivienda 2001: Características Demográficas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066435&pid=S0040-2915200600010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Moreno,   F. El Alto: Entre la Esperanza y el Olvido. En Actualidad. Revista de Comunicación Social, La Paz: UMSA.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066436&pid=S0040-2915200600010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Monzon, Silvia (1988). El Machismo. Mito de la Supremacía Masculina. En Nueva Sociedad. N° 93, Caracas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Neira, Enrique (1987). Un Caso Intricado de Violencia: Colombia. En Nueva Sociedad. N° 88, Caracas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066438&pid=S0040-2915200600010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> OPS/OMS   (2004). Estudio de Prevalencia Violencia   Doméstica e ¡ntrafamiliar en 6 Municipios. Bolivia: Ministerio de Salud y Deportes/OPS/OMS.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Pérez,   M. (1999). Derechos Humanos y Ciudadanos en El Alto. La Paz: Defensor del Pueblo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066440&pid=S0040-2915200600010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Rivera, S. y Barrios, R.   (1993). Violencias Encubiertas en Bolivia. La Paz: CIPCA/ARAWIRI.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066441&pid=S0040-2915200600010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Toro, J. y Rodríguez,   M. (2001). La Comunicación y la Movilización Social en la Construcción de Bienes Públicos. 300 Bogotá: Banco Interamericano de Desarrollo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066442&pid=S0040-2915200600010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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