<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0040-2915</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Temas Sociales ]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Temas Sociales]]></abbrev-journal-title>
<issn>0040-2915</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0040-29152006000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[BOLIVIA HOY: ENTRE LA DEMOCRACIA REBELDE Y LOS AGUJEROS NEGROS DE LA GOBERNABILIDAD]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gamboa Rocabado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Franco]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<numero>27</numero>
<fpage>195</fpage>
<lpage>231</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0040-29152006000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0040-29152006000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0040-29152006000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">BOLIVIA HOY: ENTRE LA DEMOCRACIA REBELDE Y LOS AGUJEROS NEGROS DE LA   GOBERNABILIDAD</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Franco Gamboa Rocabado*</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   contundente victoria electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS) en las   elecciones generales del 18 de diciembre de 2005 con 53,7% y con 151   representantes para la Asamblea Constituyente luego de las elecciones del 2 de   julio de 2006, marca no solamente ur\ hito en la historia electoral   contemporánea de Bolivia, sino también un referente substancial para repensar   las estrategias de gobernabilidad con el objetivo de ir más allá de pactos   políticos entre los principales partidos con representación parlamentaria. En   este sentido, el Presidente electo Evo Morales concentra, al mismo tiempo,   amplia legitimidad y expectativas sociales que demandan una mayor intervención del Estado en la economía y en los rumbos del desarrollo a diferentes niveles.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estas condiciones favorables, sin embargo, deben complementarse con   propuestas factibles en términos de una reestructuración institucional del Poder   Ejecutivo, y de una comprensión cabal sobre cómo generar nuevos pactos de   gobernabilidad entre el Presidente y los prefectos recientemente elegidos en función de profundizar la descentralización.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sociólogo por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), magíster en   políticas públicas por Duke University (USA), candidato a doctor en gestión   pública por London School of Economics (Inglaterra). Actualmente es coordinador   general del Plan de Desarrollo Municipal 2006-2010 en el Gobierno Municipal de La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A pesar del éxito con que se realizaron las elecciones de diciembre,   los fantasmas de la crisis de octubre negro en el año 2003 constituyen todavía   un permanente temor agazapado detrás de cada marcha de protesta o   cuestionamiento violento contra el sistema democrático. La caída del ex   presidente Gonzalo Sánchez de Lozada no solamente marcó una drástica   reorientación en la política hidrocarburífera para impulsar la nacionalización   del gas, sino que también representó el hundimiento de un modelo de   gobernabilidad que estuvo basado únicamente en la repartición de privilegios y   esferas de influencia al interior del aparato estatal para el conjunto de partidos que conformaron diferentes coaliciones de gobierno desde 1985.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La brecha de gobernabilidad   que se abrió en octubre negro se mantuvo hasta diciembre de 2005, y no fue una   torpeza o casualidad política que los sucesores de Sánchez de Lozada, Carlos D.   Mesa y Eduardo Rodríguez Veltzé, fracasaran 196 también en sus tímidos   esfuerzos para reconstruir la autoridad política del Poder Ejecutivo y tomar   decisiones legítimas dentro del sistema político. Empero, la elección de Evo   Morales como nuevo Presidente de la República expresa una clara señal para   reorientar el aparato estatal hacia la solución duradera de diferentes   problemas, así como hacia la obtención de más y mejor calidad de gobernabilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si entendemos a la gobernabilidad como un conjunto de decisiones y la generación de óptimas condiciones para gobernar y dirigir   la aplicación de ciertas políticas públicas, entonces toda situación de crisis   dificulta la actividad y la capacidad gubernamental, pudiendo inclusive   desembocar en una crisis de Estado donde se quiebra toda alternativa   institucional y todo ordenamiento jurídico para preservar las mínimas   condiciones de orden social y político como lo sucedido con las sucesivas dimisiones de Sánchez de Lozada y Carlos D. Mesa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Actualmente, las elecciones generales de   diciembre de 2005 viabilizaron una solución constitucional para renovar la correlación   de fuerzas en el Congreso de la Nación y definir nuevas direcciones para un   reordenamiento estatal con el triunfo del MAS que junto a Evo Morales han   declarado que la nueva gobernabilidad para el país descansará en las   salvaguardas otorgadas por los movimientos sociales, aunque las capacidades de   gobierno también están directamente ligadas con la posibilidad de diseñar de   tal forma el conjunto del Poder Ejecutivo que diferentes sectores de la   sociedad refuercen la legitimidad para el Presidente y, a su vez, obedezcan las   directrices del gobierno como determinaciones que favorezcan la construcción del Estado Nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   Bolivia, las posibilidades para implementar políticas y asumir   responsabilidades en la conducción de un gobierno siempre estuvieron   funcionando mal o a medias. Inclusive en aquellos momentos donde una coalición   de partidos políticos otorgaba la mayoría absoluta para el Presidente al   interior del Congreso, las capacidades para satisfacer demandas y crear   escenarios propicios en beneficio de una lógica coherente de gobierno, 197 liderazgo respetado y solución de problemas políticos y sociales, siempre fueron erráticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A   pesar de la generación de mayorías parlamentarias perdurables en diferentes   gestiones gubernamentales para instituir la denominada democracia pactada, siempre se tropezó con   un déficit entre las habilidades de   gobierno y las demandas políticas provenientes de diferentes sectores de la   sociedad para obtener satisfacciones concretas como trabajo, mejor distribución   de la riqueza, oportunidades, justicia social y acceso igualitario a los   beneficios que provenían de las reformas de mercado (cf. Alcántara, 1995:39-59).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La ingobernabilidad y el estallido de una   sobrecarga incontrolable de demandas desde octubre de 2003, señalan una   profunda ruptura que pone en cuestionamiento al sistema de gobierno democrático   como productor de decisiones útiles y responsable principal para viabilizar   soluciones. La ingobernabilidad con masivas protestas y una peligrosa   dispersión del poder entre las élites de Santa Cruz, los movimientos   sociales en La Paz, y grupos de presión en los departamentos productores de   petróleo como Tarija y Chuquisaca, muestran en toda su desnudez cómo los   diferentes gobiernos desde el año 2002 se caracterizaron por una discapacidad para retomar la gobernabilidad y estar a la altura de los problemas a resolver.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hoy   día, el MAS está ante la encrucijada de retomar el orden para posibilitar las acciones de   gobierno, o abrir completamente la   participación política directa de varios grupos de interés y los   movimientos sociales en las decisiones sin que intervengan, ni los partidos   políticos, ni los líderes tradicionales, e inclusive ni las instituciones   democráticas donde existe un montón de restricciones como procedimientos y el   cumplimiento de reglas preestablecidas. Ahora todos quieren satisfacer sus   demandas inmediatamente, capturar una parte del excedente económico que se va a   crear con la venta del gas natural, y estamos ante la incertidumbre de ingresar   en un laberinto donde podría 198 jugarse con el caos y el fuego de múltiples intereses corporativos que no necesariamente tienen una visión de país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   este sentido, la inestabilidad política como el epítome de un largo octubre de   2003 que dejó de ser un solo mes para convertirse en una obsesión de dos años,   exige pensar que la gobernabilidad en sí   misma sea algo fundamental para las acciones del nuevo gobierno. La   gobernabilidad para Bolivia es una urgencia que debe convivir con las necesidades de mayor   democratización y aquella refundación estatal prometida con la Asamblea Constituyente, debido a cuatro razones principales:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Primero, el desorden y la pérdida de   legitimidad para la autoridad presidencial se transformaron en depredadores   para la estabilidad de cualquier régimen democrático, lo cual sugiere que el   rediseño institucional del Poder Ejecutivo en los próximos cinco años deberá   asumir rápidamente la solución de los siguientes problemas: a) nacionalización   del gas que empezó a perfilarse el primero de mayo de 2006 pero que todavía no   muestra objetivos claros y tampoco se sabe si la medida va a traumatizar las relaciones del   gobierno elegido con las posibilidades de inversión extranjera directa; b) una   nueva distribución de tierras sin revanchismos y sin burocratización; c) un   nuevo sistema de equilibrios entre el Presidente, los Prefectos elegidos y los   327 gobiernos municipales autónomos; d) una nueva política antinarcóticos; y e)   decisiones sólidas para preservar la estabilidad macroeconómica con acuerdos   beneficiosos entre el gobierno y los organismos financieros multilaterales (cf. Coppedge, 1993).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Segundo, el rescate de la gobernabilidad deber  ía   entenderse como un elemento constitutivo para proseguir con las reformas del   Estado y donde éste vuelva a conquistar centralidad para brindar bienestar a la población, señalando   también otros lineamientos en la conducción económica para corregir   definitivamente los fracasos de las políticas de capitalización ejecutadas por Sánchez de Lozada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Tercero, la demanda por reconstruir un Estado de Bienestar regresa con toda su complejidad para convertirse en una exigencia que se concentra, sobre todo, en el despliegue de capacidades de gesti  ón   pública para el gobierno, porque dicho Estado benefactor representa un escenario de refugio ante los ojos de   grandes sectores de la nación, lo cual también reclama la ejecución de alternativas políticas institucionalmente viables<sup><sup>1</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Cuarto, la ingobernabilidad en Bolivia constituy  ó   un grado de capacidad política muy débil para integrar los actores sociales al espacio   público y vincularlos con el sistema político democrático-representativo. En   consecuencia, la llegada del MAS al poder significa un principio de integración política que debe mantenerse con responsabilidades de largo aliento.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, la gobernabilidad democrática no es una ceremonia de   patriotismo constitucional, ni solamente un conjunto de reglas procedimentales.   La gobernabilidad no está asociada a la riqueza o a la pobreza; si   reflexionamos sobre las causas que favorecen su desarrollo, veremos que está   vinculada a la capacidad de desarrollo endógeno de un país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La elección de un presidente indígena como Evo Morales expresa que el   desarrollo endógeno pone énfasis en la formación y/o reincorporación de actores   sociales dentro de un proceso político de largo plazo donde los diferentes   actores sociales, políticos y económicos diseñan e intervienen desde su vida cotidiana en el tipo de sociedad futura al cual aspiran.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> En este ensayo plantearé cinco escenarios principales para repensar la gobernabilidad y el rediseño institucional del Poder   Ejecutivo. Mi objetivo es mostrar que la gobernabilidad democrática es posible   en la medida en que la sociedad civil se organice en un conjunto de actores   políticos que pugnan por efectivizar la equidad en el acceso a beneficios,   reduciendo progresivamente la marginalidad de indígenas y sectores relegados.   Así resaltan varios agujeros negros   que afectan enormemente la vida cotidiana de la gente común como el acentuado   influjo de los medios de comunicación que a veces parece empujarnos hacia una   sociedad anómica; por otro lado están las tensiones entre reformas de mercado y   reformas políticas, junto a la   insatisfacción ciudadana que se estrella en contra de la gobernabilidad   cuando ve amenazadas sus posibilidades para conseguir provechos materiales. Es   por esto que hoy día es fundamental incubar solidaridad y confianza como impulsores de cambio   social; por último, se analizará la instauración de gobiernos departamentales con prefectos que también fueron elegidos el 18 de diciembre de 2005.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los   agujeros negros devoran todo y constituyen verdaderas amenazas para la materia   en el espacio sideral. Así se va desarrollando el universo y el llamado   horizonte de sucesos, región del espacio alrededor del agujero cuya curvatura en   el espacio-tiempo impide que nada escape, ni siquiera la luz. La analogía con   la política viene simplemente como sugerencia para hacer notar algunos   problemas irresueltos en la democracia, cuya agenda exige pensar una serie de escenarios políticamente sensibles.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   gobernabilidad democrática como desarrollo endógeno supone que la sociedad   civil esté estructurada de tal manera que los actores sociales sean   representables y, por lo tanto, estén organizados o constituidos de modo que   las fuerzas políticas puedan ser representativas poco a poco, sin forzar nada   mediante acciones violentas o amenazas de presión constante que erosionan la   vida cotidiana de los ciudadanos donde se busca estabilidad y la necesidad de   vislumbrar situaciones de seguridad   para planificar su futuro. La gobernabilidad que atienda directamente las   demandas de la vida cotidiana es la condición más visible y en verdad la expresión problemática de la democracia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La actual crisis boliviana es una crisis   derivada de la ausencia de un nuevo modelo político y del influjo de antiguos   patrones. En la actualidad, los problemas económicos y sociales que afrontamos,   pese a ser muy graves, son dificultades que pueden ser, si no resueltas, por lo   menos aliviadas. La condición previa para esto es recuperar capacidad de acción   política desde una gobernabilidad que sepa comprender los senderos de la vida   cotidiana que habita en la ciudadanía; en consecuencia, de la gobernabilidad se   espera conducción política, protección, rendición de cuentas y orientaciones   sobre el horizonte a seguir en una época globalizada (cf. Lechner,   1994:263-279). Estos elementos atizan la llama de las demandas que reclaman un buen gobierno, demandas con las que todo   ciudadano evalúa el quehacer de la gobernabilidad y ahora es capaz de confiar   la dirección del Estado bajo el liderazgo de un Presidente indígena como Evo Morales.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Primer escenario: gobernabilidad, ¿moda o necesidad estratégica?</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si   pensamos en un modelo endógeno de desarrollo   democrático éste debería ser, después de todo, gobernable. Aquí se   entiende por gobernabilidad a la autoridad para orientar la gestión pública con   decisiones específicas y la dirección de un conjunto de políticas para   enfrentar la inversión pública y la atención de las principales   responsabilidades del Estado previstas en la Constitución. Al mismo tiempo,   también es importante comprender el ejercicio de gobierno como lo que es: un   problema político y en consecuencia, la gobernabilidad debe ser colocada en su exacta dimensión: la política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   llegada del MAS al poder expresa que la gobernabilidad hace referencia a un   momento de viabilidad política y a una intensidad determinada de las tensiones   y los conflictos que cuestionaron profundamente las reformas neoliberales. Esta   visión política señala que la gobernabilidad es en esencia un problema de hegemonía estatal y no solamente una   hegemonía política para controlar las fuerzas de oposición. Se trata de ordenar   el Poder Ejecutivo para dotar al Estado de una nueva capacidad estructural para dirigir la sociedad a partir de tres pilares:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Primero, lograr soberanía sobre nuestros recursos naturales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Segundo, la reconstrucci  ón de nuestra soberanía política demanda un Estado capaz de hacerse respetar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Tercero, la consolidaci  ón de una soberanía desde la   sociedad señala que es fundamental nuestra reconciliación y generación de confianza como Nación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este sentido, el Ministerio de la Presidencia debe representar el   principal eje de la gestión pública y directrices hegemónicas para transmitir   las decisiones del Presidente hacia el conjunto del Poder Ejecutivo. Las   concepciones políticas del MAS están afincadas en la centralidad estatal como   núcleo de autoridad para generar propuestas de desarrollo y control; por lo   tanto, el Ministerio de la Presidencia adquiere notoriedad al condensar la   articulación entre los ministerios sectoriales y el liderazgo personal del Presidente de la República.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien siempre está de moda hablar de los problemas de gobernabilidad,   ¿cuál es su orientación específica cuando se habla de estrategias de   gobernabilidad para superar la crisis económica y política que nos agobia? Es   importante que un plan de gobernabilidad después de instalado el gobierno,   desenvuelva una visión de la política y del desarrollo dispuesta a ofrecer   oportunidades para todo el país, lo cual implica considerar los problemas   económicos, sociales, culturales y políticos con un enorme esfuerzo de unidad y   conjunto. Esto exige recomponer un sistema   político muy complejo de integración limitada, pues tampoco hay que   ilusionarse con lograr una integración absoluta en la cual desaparezcan los conflictos. La sociedad boliviana nunca sería posible sin el conflicto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   el fondo, se trata de crear una estrategia de gobernabilidad que dé cabida a   aquello que nació después de octubre de 2003 y se consolidó en las urnas en   diciembre de 2005: una democracia rebelde.   Adaptarse a esta democracia rebelde supone crear canales de participación   conflictiva, imaginar cierta capacidad para combinar rebeldía -que corresponde   a una situación de exclusión como la que impera en el país- con procesos de   reforma e influencia institucional, donde la transformación del Poder Judicial es un   nudo crítico que ningún gobierno lo asumió en su integridad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hoy   día lo que Bolivia necesita de manera primordial es un grado más alto de politización dentro de la gobernabilidad,   y en este ensayo se entiende por politización a la vinculación entre demandas   sociales rebeldes y participación política. Tal politización también aparece   definida por el tipo de confrontación en que están inmersos el Presidente Evo   Morales, su gobierno, la territorialidad en disputa con los gobiernos   prefecturales, los Comités Cívicos, los movimientos sociales indígenas y la   capacidad de diferentes actores sociales para construir un nuevo patrón estatal<sup><sup>2</sup></sup>.   La tarea del gobierno es la tarea de búsqueda hegemónica para implantar un   proyecto de dirección política y un proyecto de dirección ideológica para el Estado y la Nación boliviana.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   correlación de fuerzas de esta politización muestra un resultado sugestivo. Por   una parte se tiene que atender una posible   alianza entre el influjo económico   que viene del mercado mundial y la   participación étnica, social y regional que presiona con demandas   insurgentes desde octubre 2003. Por otra parte, si esta alianza -y las formas   de hacer política que conlleva- no van más allá de principios, intenciones,   declaraciones, y no se traduce en una estrategia de reincorporación de grandes   porciones de la población dentro del espacio público, las complicaciones volverán a reproducirse. Entre los problemas más acuciantes cabe mencionar dos:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a) La aparición de una tendencia fuertemente neopopulista basada en las masas urbanas; masas en el sentido de grupos provenientes   de sectores populares, junto con una   parte de la clase media que volverían a imponer una alianza con el Estado,   exigiendo que todo pase nuevamente a través del aparato estatal obstaculizando   el funcionamiento autónomo del sistema económico que debe seguir aplicando una   política de equilibrio. En el peor de los casos esta ola neopopulista ocasionaría distorsiones por   la presión de grupos de interés corporativo pero dependerá de la negociación   política que lleve a cabo el gobierno para generar una unión más fuerte, tanto entre el Estado y la economía, como entre el Estado y la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b) El segundo problema es aquel aspecto propiamente dependiente de Bolivia que se conecta con el fen  ómeno del narcotráfico, la   producción y comercialización de drogas junto a la hoja de coca. Aquí los cocaleros   juegan un papel central, de tal manera que el Presidente debe reducir la dependencia en materia de erradicación de   cultivos. El MAS y Evo Morales tendrán que abrir un liderazgo para desarrollar   una coalición andina multilateral en Sudamérica con el objetivo de proteger los   derechos humanos y controlar la expansión de cultivos de coca. Esto implica un   trabajo político internacional y un conocimiento sutil de estrategias   diplomáticas para mejorar y reconstruir las relaciones   boliviano-estadounidenses. La presión norteamericana para erradicar las drogas   y los cocales genera reacciones de tipo clásico: sentimientos anti­imperialistas y actitudes que defienden los intereses económicos de los cocaleros.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">¿Hasta qué punto la alianza entre las influencias económicas externas y   una nueva movilización institucional; entre una nueva integración institucional   y una movilización social para reorientar las principales políticas del nuevo   gobierno pueden 205 superar las tendencias   altamente conflictivas como el neopopulismo o las presiones de los Estados   Unidos? Este tipo de problemas deben ser enfrentados con un nuevo estilo de   gobernabilidad, con nuevas actitudes de politización y la identificación de   soluciones verdaderamente nacionales. Bolivia necesita impulsar un nuevo   desarrollo de su conciencia nacional sin revanchismos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La idea de una democracia rebelde   tendrá que ser evaluada según sus propios méritos y esto no significa que la   gobernabilidad esté de hecho asegurada si el gobierno da prioridad a la   irrupción de un pacto inédito con los movimientos sociales. La gobernabilidad   es un dato que aparecía en la agenda política hace más de quince años. En este   sentido, la discusión actual podría girar en torno a ¿cuál es el significado de   nuestra gobernabilidad democrática hoy en día, cómo profundizarla y adaptarla a   nuestras condiciones culturales específicas? No es inútil preguntarse ¿qué   significa llevar adelante una sólida capacidad de gobierno cada día y cuál es   su futuro? ¿Es esta una forma apropiada de entender qué está pasando con la idea de orden y por qué están teniendo lugar demandas insurgentes de tipo caótico en diferentes lugares del país?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las   múltiples demandas rebeldes muestran un escenario fragmentado. Al intentar mirar la   gobernabilidad desde una óptica que fortalezca la gobernabilidad, encontramos   una fragmentación de ideologías y utopías. Por lo tanto, tampoco se puede   hablar de una ideología dominante anti-neoliberal; en todo caso, asistimos a   una crisis de los mapas cognitivo ideológicos que expresa el estallido de las   diferencias étnicas, regionales y culturales pero sin existir un orden de distinciones pues se da lugar a   una gran fragmentación de identidades, voluntades y concepciones políticas sin   integración que se pierden a la hora de presentar propuestas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si   bien las reformas de mercado tuvieron éxito relativo entre 1985 y comienzos de   los años dos mil, la persistencia de la desigualdad, ligada al abuso de los   acuerdos de gobernabilidad instrumentalizados por las élites partidarias,   destruyó las posibilidades de consolidación democrática y produjo efectos   odiosos para favorecer a los actores más influyentes en el juego dé la economía   de mercado. El resultado de un modelo de crecimiento donde sólo es válido el   punto de vista del capital, provocó una marginalidad de proporciones gigantescas   que socavaron las raíces del sistema democrático boliviano. Las élites   privilegiadas ligadas al gonismo -y   su continuación con Carlos D. Mesa y Rodríguez Veltzé- fracasaron totalmente en   su propósito de consolidar un orden liberal de creatividad individual,   estrellándose contra una pared donde estaban empotradas las demandas   insatisfechas de la pobreza y la discriminación que después condujeron a la   descomposición social hasta hacer peligrar la subsistencia del régimen democrático.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las demandas para terminar con el abuso de poder de las élites   empresariales y políticas, a su vez chocaron con los límites de una globalización económica donde Bolivia   todavía no puede zafarse de otros poderes en el ámbito internacional que condicionan su desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por   este motivo, otro problema estratégico para la gobernabilidad democrática es   cómo llevar adelante un sistema político abierto al empuje de la democracia rebelde por mayor equidad y   participación, junto con la economía red   que viene del ámbito internacional. La economía red no es lo mismo que el   conjunto de la sociedad. La economía conecta una serie de elementos relacionados   con el capital y desconecta lo que no le sirve. De aquí nace una reacción de   diferente tipo: identidades étnicas, religiosas, nacionalistas y ecologistas.   Estas son resistencias que construyen sus propios sistemas de valores muy   distintos al de la red económica, buscando cambiar el principio de funcionamiento de la gobernabilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los   nuevos movimientos sociales de la democracia   rebelde que brotaron desde el 12 y 13 de febrero hasta octubre de 2003,   a diferencia del viejo movimiento obrero que actuaba en torno a la   contradicción entre capital y trabajo, tratan de cuestionar al sistema pero no   pueden salir de él por la camisa de fuerza en que nos atrapa la globalización   económica. Los 207 actuales movimientos sociales de resistencia son capaces de negociar y generar   inestabilidad pero no tienen una opción clara para salir de los azotes de la economía red que nos atenaza desde afuera.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En un sentido pragmático, la   gobernabilidad exige ampliar los márgenes de justicia desde un Estado fuerte y   benefactor para evitar que el proceso de globalización nos arrastre hacia la   inequidad eterna. De esta manera, la vida cotidiana tiende a pedir que una   nueva estrategia de gobernabilidad democrática permita cuestionar las   desigualdades del sistema económico, al mismo tiempo que demanda protección para no ser aplastada por una globalización inhumana<sup><sup>3</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los   conflictos destructivos en Bolivia expresaron, asimismo, una preocupante   contradicción como resultado no deseado de   la democracia rebelde de octubre   2003: gobernabilidad y democracia directa descansan sobre la base de principios antag  ónicos y, por lo tanto, de   irremediable enfrentamiento permanente. En un lado de la medalla, la   gobernabilidad requiere la efectiva representación de grupos en proporción a su   poder para imponer una agenda y demandas específicas que se transformen en   acciones de gobierno, pues la gobernabilidad, finalmente, obedece a cómo los   grupos más poderosos son capaces de definir un rumbo específico para el Estado,   especialmente en lo que hace a la apropiación del excedente económico como el   gas natural y otros recursos valiosos; en el otro lado de la medalla está la   democracia directa que implica la representación del máximo número posible de   grupos sociales y étnicos, que se alimenta de mucha tolerancia para respetar a   las minorías y compensar, con criterios de justicia substantiva, a la mayor parte de sectores marginales como los pobres<sup><sup>4</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por   lo tanto, la gobernabilidad como necesidad estratégica debe intentar un   equilibrio temporal entre la lógica del   poder de los grupos más fuertes, y el respeto a la lógica de igualdad política que exige la democracia rebelde y participativa, hoy día imposible de ser obviada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Segundo escenario: el agujero negro de las relaciones entre reformas económicas y reformas políticas</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El fracaso estrepitoso del segundo gobierno neoliberal de Sánchez de   Lozada (2002-2003) mostró que las relaciones entre gobernabilidad y economía de   mercado fueron de conflicto y distorsiones por corrupción. En Bolivia adoptamos   las formas exteriores de las democracias occidentales y no se asimiló bien o no   se quiso asimilar cuáles son los fundamentos de aquellas democracias y   estructuras de mercado. Nuestro desempeño es específico, no equiparable ni   comparable con Europa o Estados Unidos. En muchos casos olvidamos un componente   central: la importancia de fortalecer a la sociedad por medio de la participación respecto al rumbo que debe tomar nuestra democracia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nuestras élites políticas tradicionales, por lo general interpretaron a   los países de Europa occidental y Norteamérica como si se tratara de una supraestructura de la cual debían   extraerse todos los patrones normativos desde el   punto de vista económico y político; sin   embargo, el desarrollo del mercado y la democracia en Bolivia funcionaron de otra manera en medio de una mezcla entre pobreza, multiculturalismo y acción de élites empresariales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El   sistema político boliviano adoptó importantes reformas para la   elección de diputados uninominales de acuerdo con el modelo alemán de voto doble, sancionadas por el   gobierno de Sánchez   de Lozada en el periodo 1993-1997; sin embargo, el modelo   no pudo funcionar para adaptarse a cambios progresivos y tampoco relegitimó el   sistema democrático en el largo tiempo. La representación uninominal no   Ingró un objetivo fundamental: soberanía popular, porque desde la vida diaria   los diputados continúan siendo considerados como obstáculos para un rendimiento   que haga eficaz la gobernabilidad a la hora de resolver problemas específicos.   Con la renovación del Congreso en diciembre de 2005 se espera que la   representación política, tanto de uninominales como plurinominales, pueda mejorar y generar mayor legitimidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las reformas políticas que incorporaron   la votación por distritos electorales múltiples buscaban ampliar la   representatividad de nuestro sistema político. La pregunta es ¿hasta qué punto,   la importación de modelos externos   respondió a las condiciones efectivas de la democracia en Bolivia? ¿La   modernización que incorporamos satisfizo efectivamente todas las expectativas y   exigencias endógenas de la nación? En el fondo no se generó un   consenso suficiente para que la sociedad civil también gobierne, y fueron   solamente las cúpulas bien organizadas quienes finalmente se favorecieron con las reformas políticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los   resultados electorales de diciembre echan por tierra la gobernabilidad afincada   en los pactos entre cúpulas partidarias que se subordinaron a las   determinaciones de los organismos multilaterales y la cooperación al   desarrollo, fomentándose un patrón de gobernabilidad represivo, pues las   reformas económicas y políticas más importantes desde el Decreto Supremo 21060,   hasta las reformas del gonismo y   diferentes gobiernos entre 1993 y 2005, fueron ejecutadas en medio de estados de sitio y una subordinación nociva del Poder Legislativo al Ejecutivo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una   política de modernización debe conectarse con participación de la sociedad   civil; sin embargo ¿cuál es la posibilidad de resurrección del viejo populismo   en Bolivia a título de participación en una democracia rebelde? Sobre todo   ahora que reapareció la confrontación ideológica entre izquierda y derecha,   también tenemos la reaparición de líderes populistas que plantean una   confrontación entre pobres y ricos. Estos rebrotes populistas, por lo menos en   el área andina del país son, en el fondo, una manifestación relativamente sana por las siguientes tres razones:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Primero, en el mundo de la econom  ía informal hay   evidencias claras sobre los buenos resultados del sistema económico de mercado   y esto lo aceptan, incluso las clases populares. En este ámbito existe una   especie de populismo liberal que   busca sus propios intereses y cuestiona el encierro de las élites ilustradas y los políticos discriminadores que desprecian a los sectores populares.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•&nbsp;Segundo, cuando las pol  íticas de ajuste estructural   fueron aplicadas en Bolivia adolecieron de una falta de innovación y creatividad para dar   un enfoque específico desde nuestra experiencia cultural. Todo parece ser lo   mismo y no hay nada nuevo desde hace veinte años; la receta es siempre igual:   equilibrar las cuentas nacionales, contener la inflación y tener una balanza de   pagos saneada. Lo que se requiere es la generación de grandes fuentes de   producción que no estén afectadas por distorsiones políticas. Las amenazas   principales no son los avances populistas, sino ciertos intereses políticos que bloquean la   economía o la desfiguran generando ingobernabilidad; por lo tanto, es mucho más   importante analizar la discriminación y concentración injusta de la riqueza en   pocas manos como el resultado de visiones   elitistas de corto plazo, antes que el populismo ligado a figuras carismáticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">•   Tercero, uno de los grandes defectos de los procesos de reforma económica fue   la imposibilidad de incorporar a la economía de mercado a la mayor parte de   ciudadanos que están sumergidos en la pobreza. No solamente se necesitá una   normatividad clara para que el inversionista extranjero se mueva con   flexibilidad, sino también que grandes sectores de la sociedad civil, incluso   los pobres y obreros de todo tipo, puedan gestionar su acceso a la economía de   mercado y ser sujetos de crédito (Bayón y otros, 1998: 73-111).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo mismo puede decirse respecto al   régimen de propiedad; es imposible una economía próspera si alguien está   al margen de la propiedad y la necesidad de generar su propio capital. Para el   intercambio en mercados expandidos, los derechos de propiedad deben estar   formalizados; sin propiedad formal no puede existir una economía moderna. Los   problemas se agravan cuando evaluamos la reforma agraria en Bolivia y el acceso   a la tierra donde resaltan múltiples conflictos para utilizar la propiedad   rural del campesinado dentro de un régimen para escapar de la pobreza campesina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estos asuntos irresueltos ponen de   manifiesto el retorno de ansias populistas pero no representan un fenómeno   preocupante, pues el eje de los conflictos se traslada a la necesidad de   explotar nuevas formas de combinar las reformas económicas con una   gobernabilidad que haya extraído lecciones de los traumas de octubre para no repetir el   recetario de los ajustes estructurales. Las reformas económicas necesitan mucha innovación para hacer frente a la globalización.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La gobernabilidad en el ámbito económico también fue seriamente   afectada por los resultados contraproducentes en materia de capitalización de   las principales empresas estatales en Bolivia. Las dificultades centrales se   asientan en cómo fueron encaradas las políticas de privatización por las élites gonistas.   Éstas nunca se acercaron   plenamente a la vida cotidiana de la sociedad civil, a sus necesidades y   sueños. Las tecnocracias estaban muy bien preparadas en los conocimientos para   llevar adelante una serie de estrategias de mercado pero tendieron a autonomizarse de tal manera que perdieron   después un horizonte de legitimidad; es decir, perdieron la mirada que debe   reinsertarlas en la sociedad donde se desprestigiaron abiertamente los beneficios de la capitalización y con ésta, el conjunto de las reformas de 212 mercado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al analizar la gobernabilidad desde los esfuerzos en materia de   reformas económicas y políticas, el problema medular en Bolivia continúa siendo   la integración social y cultural. Nuestra modernización depende de una   integración equitativa de los pobres porque grandes porciones de ciudadanos se   encuentran enterrados en una caverna indigna de pobreza. La integración nacional aún es un tema   central para la agenda política desde la   guerra del agua en abril del año 2000; ahora la participación directa y el acceso inmediato a los réditos de la   economía de mercado todavía juegan un papel fundamental para entender los cambios del momento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Tercer escenario: el agujero negro de los medios de comunicación</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No todos los conflictos de gobernabilidad   tienen explicación en la dinámica interior de nuestra cultura democrática, pues   actualmente la profunda influencia de los medios masivos de comunicación en la   vida cotidiana disemina una ideología que expresa   cierta ambigüedad entre radicalismo e imposición autoritaria de las propuestas   más absurdas para salir de la crisis. Los medios de comunicación han estado   acostumbrados a transmitir un conjunto de concepciones donde una expertocracia ligada a los dueños de   periódicos y canales televisivos, concentró cada vez más las decisiones en las   manos de ciertas élites tendiendo a no democratizar las estrategias de   desarrollo y modernización. Al interior de los medios de comunicación se puede encontrar más confusión que horizontes ideológicos claros dignos de seguir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   Bolivia los medios de comunicación   sobrepesari en la mentalidad de la mayoría y su influencia es   ambivalente y dificultosa. Por un lado, los medios hacen ver un mundo   democrático y relativamente igualitario donde muchos tienen oportunidades de   ascenso social; por otro lado, las imágenes de violencia familiar, étnica y   social son expresadas en forma intensiva y sofisticada desde el punto de vista   visual. Por fortuna, estos medios no condicionan absolutamente nuestra 213 mentalidad ni   determinan los comportamientos como bien lo quisieran quienes conducen los canales de televisión o están a cargo de la prensa sensacionalista.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El perfil negativo de los mass   media hace que los ciudadanos se encuentren frente a un mundo donde no   saben cómo orientarse claramente, lo cual da lugar a la anomia colectiva, especialmente en   situaciones turbulentas como los saqueos del 12 y 13 de febrero de 2003, los   enfrentamientos con los campesinos cocaleros en septiembre de 2000 y los   impactos inmensos que tuvieron las declaraciones del ex embajador estadounidense   Manuel Rocha, cuando cuestionó la candidatura presidencial de Evo Morales en el periodo electoral del año 2002.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En teoría, la anomia produce frustración   y ésta conduce a la violencia. Frente a la frustración irrumpe la agresión. El   desorden estimulado por los medios de comunicación liquida la gobernabilidad,   exagera los costos de cualquier crisis y, en consecuencia, la vida cotidiana se   atasca en medio de una cadena amenazadora que cabalga entre la anomia, confusión, frustración   y agresión. El nuevo gobierno debe encarar las políticas de comunicación e   información no desde un ministerio creado para tal propósito, sino   estimulando en los movimientos sociales y algunas organizaciones de la sociedad   civil, la necesidad de regular a todos los medios de comunicación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, la población pobre al conocer un nivel de vida más alto   en los principales centros urbanos por intermedio de los medios de   comunicación, asume dicha influencia como si fuese una posibilidad inmediata de   obtener modernización, y al no poder conquistar el ideal deseado mucha gente elabora una   serie de resentimientos junto con actitudes   antidemocráticas porque cree que al poner en primera línea ios beneficios materiales, todo está al alcance de   la mano y todo es posible sin límite alguno.   Así se tienen dos tipos de actitudes: o uno se aferra irracionalmente a las   tradiciones más retrógradas, como es el caso del fundamentalismo étnico, o uno   trata de alcanzar ese mundo de satisfacciones modernas por el atajo más rápido   posible tomando el fusil en la mano como los movimientos sociales violentos que ponen en vilo la gobernabilidad de cualquier régimen.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el fondo, las metas de los movimientos   sociales radicales son extremadamente modestas: agua, luz, teléfono, conexión   de gas, viviendas baratas, ingreso a la escuela; aunque sean movimientos   autoidentificados como izquierdistas o indígenas originarios, sus consecuciones   pueden enmarcarse dentro de las metas capitalistas y beneficios de mercado<sup><sup>5</sup></sup>.   Para citar otro ejemplo cercano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de   Colombia (FARC) expresan una profunda discrepancia entre la radicalidad de los   medios: violencia, secuestro, una gigantesca logística con estrategias   militares imponentes, y la modestia de sus fines que se congelan en metas de   poca estatura: mejor nivel de vida, salud para todos, reivindicaciones que cualquier reformista puede también lograr sin tanta muerte.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   gobernabilidad está tensionada en la cotidianidad porque vivimos en una   sociedad donde la modernidad, el progreso tecnológico y la implantación de   sofisticados medios de comunicación produjeron un estado de desconcierto total,   en el cual parece que cada uno tiene que abrirse paso en la vida a golpes incubando peligrosamente diferentes comportamientos antidemocráticos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los   medios han instaurado una especie de   sociedad de la información donde cualquier persona accede a un mar   infinito de información vía Internet, televisión por cable, redes globales de   datos, o programas de computadoras. Esto significa que el común denominador de   las personas ya no requiere de una autoridad que defina pautas de conducta o   explique el mundo. Para los mass media,   la vida cotidiana ya no necesita de intelectuales o patrones políticos de democracia, sino solamente de información (cf. Castells, 1997).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si   bien es fundamental la dupla información y análisis, los medios de comunicación   tranquilamente pueden controlar y articular la información para   reinterpretarla, orientando a la sociedad mediante diversas explicaciones; esta   acción destruye cada día el rol de los intelectuales y las instituciones   democráticas porque la gobernabilidad está condicionada en gran medida por lo   que muestran o no muestran, por lo que declaran o no declaran los medios   masivos. La gobernabilidad tiende a caer vencida por la era de la información,   donde cada individuo se enriquece a sí mismo y trata de encontrar su lugar en   el mundo, sin necesariamente preguntarse por el destino democrático de la   colectividad en su conjunto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los medios de comunicación estimulan una ruptura entre la economía   internacionalizada y los actores sociales fragmentados y orientados hacia sí mismos, más que hacia   la vida pública. Cuando hay esta separación entre la economía, la cultura, el   mundo social y político, la capacidad de integración y politización desaparece   desatando una crisis de gobernabilidad. Por lo tanto, este espacio vacío queda   ocupado por los mass medía cuya   función no es negativa en sí ya que pueden contribuir a la formación de una   opinión pública favorable a la democracia. Sin embargo, los medios de   comunicación forman una especie de neblina   en la vida política que no puede ser disipada por la lluvia; es decir, no puede   convertirse en una gobernabilidad clara con estrategias políticas de integración y visión de futuro<sup><sup>6</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Empero,   los medios de comunicación no son para nada un poder omnímodo. Todo lo contrario, son   plurales porque la televisión o la radio están cada vez más diversificadas.   Existe una inagotable oferta de imágenes y mensajes. Los medios de comunicación   y las maravillas de la tecnología como bases de datos remotas por medio de   Internet posibilitan una educación nueva, donde toda persona es capaz de   programar el desarrollo de sus capacidades. Esta es la palabra: programar   nuestras ideas en la vida diaria, organizar la complejidad del mundo   contemporáneo y autodeterminarse individualmente en función de lo que nos interesa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estas circunstancias también dan lugar a la aparición de líderes éticos en muchos ámbitos de la   sociedad civil. Periodistas respetables con un sentido de tolerancia   fundamental, profesionales y representantes cívicos. Éstos buscan embeberse de   las fuentes de información masivas y articulan un discurso en el que expresan   los problemas de la sociedad y contribuyen a identificar otras formas de   gobernabilidad desde los microespacios de la vida cotidiana, haciendo frente a   las agresiones del poder político y al mercado enceguecido por la acumulación sin calidad humana.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aquellos posibles líderes éticos quisieran que la   información masiva se democratice y alcance a todo ciudadano para que sea éste   quien comprenda las cosas por sí mismo. Estas posibilidades constituirían un   nuevo sentido para la gobernabilidad que debemos rescatar, junto a las   movilizaciones que pugnan por participar en los procesos económicos y políticos, en función de alcanzar otro orden social.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los líderes éticos pueden contribuir a tomar conciencia sobre cuál es nuestra   situación, como paso previo a la reflexión personal haciendo uso de múltiples   núcleos de información. Esto viabilizaría la gestación de proyectos   democráticos alternativos, con el objetivo de habitar en una sociedad tolerante que estimule a respetar al otro para que uno también sea respetado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Cuarto escenario: gobernabilidad y necesidad de confianza</b><b></b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nuestra democracia es todavía débil y sustentada sobre bases   aleatorias. En parte seguimos una moda impuesta en el resto del mundo, y en   parte tratamos de rescatar elementos que tiene la historia boliviana para la   democracia representativa. En Bolivia lo que más interesa, tal vez sean los   beneficios económicos que algunos sectores de la población puedan obtener en su vida diaria, y no la democracia como un valor ético normativo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El mejorar nuestro nivel de vida es un   factor económico y, por lo tanto, puede ser que adonde va la gobernabilidad es   hacia el alcance de niveles superiores de   modernidad; de acuerdo con esta manera de ver los hechos, creo que por rebalse nos vinieron algunos   beneficios de la democracia. En el momento en que haya dificultades para que la   modernidad sea alcanzada y los costos sociales sean cada vez más elevados, es   probable que se llegue a despreciar la   democracia y glorificar solamente lo técnico moderno. Esta es la gran   contrariedad para la cual, ni los políticos, ni la ingeniería   institucional o las teorías de la gobernabilidad contemporánea tienen respuestas<sup><sup>7</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto   se ve claramente en las demandas contradictorias de los movimientos indígenas   andinos donde se exhorta el regreso a las leyes y justicia comunitarias   totalmente arcaicas pero, al mismo tiempo, la jefatura autoritaria de dichos   movimientos o ayllus utiliza los medios de comunicación, técnicas de   manipulación y reivindicaciones más modernas para mantener bajo control a sus   comunarios. La supuesta democracia de ayllu expresa una combinación entre las   ansias por obtener algunos instrumentos de la racionalidad tecnocrática   (computadoras y tecnologías de la información), y un conjunto de prácticas   políticas violentas e intolerantes; los movimientos indígenas tomaron muy en   serio la modernización junto con el logro de beneficios del desarrollo pero a   costa de menospreciar algunos principios democráticos, promoviendo más bien un   autoritarismo que pone en jaque a la gobernabilidad para 218 conseguir resultados materiales a como dé lugar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   consecuencia, la gobernabilidad necesita una vez más el desarrollo, tanto de la   democracia representativa como de las instituciones del mercado de manera simultánea. La competitividad y la   prosperidad económica dependen de un conjunto de estructuras institucionales   apropiadas donde la sociedad deposita su   confianza, y una cultura política donde el individuo no esté avasallado,   ni por el Estado, ni por las fuerzas del mercado que tiendan a destruir las   condiciones mínimas de solidaridad para construir un capital social fuerte y   articular grupos humanos que a través de la   confianza puedan salir adelante como un conglomerado cuyos anhelos hagan posible una sociedad abierta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, una sociedad abierta y próspera depende de   los hábitos, costumbres y el carácter distintivo de nuestra historia nacional, todos estos representan atributos que sólo pueden   ser conformados de manera indirecta a través de la acción política porque deben   ser nutridos a partir de una creciente conciencia y respeto por la cultura. La   sociedad boliviana actualmente tiene la ventaja de estar prestando debida   atención a su multiculturalidad, no sólo en lo que se refiere a sus problemas internos, sino a sus relaciones con el mundo exterior.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si   bien la actividad económica está inexorablemente ligada a la vida política y   social, existe una tendencia errónea alentada por el discurso contemporáneo   excesivamente tecnocrático- a considerar la economía como una faceta de la vida   regida por sus propias leyes y separada del resto de la sociedad. En este   sentido, la gobernabilidad tiene que cuestionar aquellos criterios donde se   glorifica un individualismo ciego y extremista. Para contrarrestar esto, afirmo   que la gobernabilidad democrática debe combinarse con un fuerte sentido de solidaridad donde aflore la confianza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta   es la palabra mágica: confianza. No   existe ninguna forma de actividad económica, desde manejar un negocio de   tintorería hasta fabricar circuitos integrados en gran escala, que no exija la   cooperación social entre los seres humanos Si bien la gente trabaja en las   organizaciones a fin de satisfacer sus necesidades individuales, el lugar de   trabajo también saca al individuo de su vida privada y lo conecta con un mundo   social más amplio. El bienestar económico, así como nuestras capacidades para   competir, se hallan condicionados por una única y penetrante característica   cultural: el nivel de confianza que   podemos desarrollar como país (Fukuyama, 1998).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La gobernabilidad que emerge con demandas   por mayor participación e integración no es, por lo tanto, una estrategia   totalmente moderna. Para que las instituciones de la democracia y la economía   de mercado funcionen en forma adecuada, debemos coexistir con ciertos hábitos culturales   premodernos que aseguren su debido funcionamiento. Las leyes, los   contratos y la racionalidad económica brindan una base necesaria pero no   suficiente para la prosperidad y la estabilidad en las sociedades en crisis. Es   necesario que después de los traumas de ingobernabilidad durante los últimos   dos años, ahora estemos imbuidos de mayor reciprocidad, obligación moral, deber   hacia la comunidad y confianza, exigencias   que se basan más en el hábito que en el cálculo racional. Para una nueva   gobernabilidad, todas estas características no constituyen anacronismos sino que, por el contrario, ahora son el requisito sine qua non de su éxito.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En Bolivia, el desafío es dejar de ser una sociedad de baja confianza, en la medida en que la   relación de confianza primaria que   existe dentro de la familia y los grupos de parientes no se extiende hacia   fuera; es decir, hay una falta de confianza   entre desconocidos<sup><sup>8</sup></sup>. Esto conduce a una especie de sistema moral de dos niveles:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• En primer lugar, el sentimiento m  ás fuerte de responsabilidad y obligación hacia otras personas existe dentro de la familia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• En un segundo nivel se tiene un sentimiento de confianza mucho menor en cuanto a las obligaciones c  ívicas, el servicio al Estado y otras situaciones políticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El tener bajos niveles de confianza constituye la raíz, tanto del   desempeño económico pobre, como de la corrupción gubernamental que está generalizada   en el sector público. ¿Cómo es posible alcanzar elevados niveles de confianza en medio de una sociedad multicultural con gran heterogeneidad étnica como Bolivia?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Puede ser que no sea fácil construir niveles y ámbitos de confianza en circunstancias de   heterogeneidad étnica; sin embargo, un gobierno eficaz y reconciliador puede   empezar por optimizar sus propias funciones cumpliéndolas de una manera limpia   y efectiva. Para este objetivo, la gobernabilidad es indispensable, así como es   fundamental la protección de los derechos individuales (incluyendo los derechos de propiedad), el orden interno, la defensa nacional, la educación, etc.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Existen muchas corrientes del pensamiento liberal que comprenden la   importancia de la sociedad civil y la   confianza en el funcionamiento adecuado de una democracia consolidada.   La más destacada entre ellas es la de Alexis de Tocqueville. El problema que   hoy día existe en las posiciones políticas que reclaman mayor participación y   márgenes de democracia directa, es que, contradictoriamente, entienden a la   solidaridad únicamente en términos de un   Estado centralizado y fuerte. En realidad, existen muchas formas de   relacionamiento social que con frecuencia son mucho más importantes y efectivas   que el Estado para proporcionar servicios sociales y satisfacer las necesidades   de protección y solidaridad. En la práctica, el gran Estado Benefactor que muchos quieren   resucitar muchas veces fue enemigo de la sociedad civil y de la verdadera   fraternidad, lo cual tiende a obstaculizar el nacimiento de apreciables niveles   de confianza para obtener prosperidad económica y desarrollo<sup><sup>9</sup></sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todo el imponente edificio de la teoría   económica neoliberal contemporánea se basa en un modelo relativamente simple de   la naturaleza humana: los seres humanos son individuos racionales que maximizan   el logro de la utilidad. Es decir, el ser humano busca adquirir la mayor   cantidad posible de las cosas que considera que le son útiles; lo hace en forma   racional y realiza ese cálculo como individuo buscando maximizar sus propios   beneficios en lugar de procurar el beneficio del grupo al que pertenece. En   resumen, el neoliberalismo postula que el ser humano es un individuo esencialmente racional pero egoísta que enfatiza su bienestar material.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora   bien, la totalidad de la victoria intelectual de la teoría económica del libre   mercado en los últimos años ha estado acompañada de una considerable dosis de   arrogancia; existen numerosas ocasiones en las que el individuo persigue   objetivos que no son utilitarios y pone límites a sus egoísmos; por ejemplo, es   capaz de entrar en una casa en llamas para salvar a otros, de morir en batalla   o de tirar por la borda su carrera profesional para irse a vivir a algún lugar   de las montañas a fin de estar en contacto con la naturaleza. La gente no   simplemente vota por sus billeteras, también tiene ideas sobre por qué   determinadas cosas son justas o injustas, tomando importantes decisiones de acuerdo con esa percepción, y de aquí viene la extraordinaria fuerza de la confianza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Quinto escenario: ¿nueva estructura estatal o agujeros 222 negros con gobiernos prefecturales?</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El quinto escenario de gobernabilidad se   relaciona con la elección directa de prefectos en diciembre de 2005, lo cual   constituye un hecho fundacional porque es una nueva oportunidad en la historia   de Bolivia donde se reorganiza la distribución del poder y la forma de gobierno   luego de once años de ejecución de otra reforma importante como la Ley de   Participación Popular. De esta manera, el territorio, la explotación de   recursos naturales y nuevas estructuras para pensar el desarrollo a partir de   las regiones como escenarios descentralizados, representan una posibilidad que   va a transformar el contenido del mismo Poder Ejecutivo, así como el rol político del prefecto al interior de   cada uno de los nueve departamentos del país. Además, el Referéndum Autonómico   del 2 de julio de 2006 dio como resultado 56% de la población que negó la   autonomía regional ubicada en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí,   Cochabamba y Chuquisaca, mientras que 43,8% de los ciudadanos consultados apoyó   la autonomía en Santa Cruz, Beni, Pando y Tanja; estas condiciones plantean   profundos problemas de reforma constitucional, concertación y diseño fiscal muy cuidadoso para proseguir con la descentralización como alternativa de reestructuración estatal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde esta perspectiva es necesario reformular los alcances de las   Leyes de Participación Popular y Descentralización Administrativa actualmente   vigentes para comprender más claramente una nueva forma de distribución de   roles y competencias entre el Poder Ejecutivo, las Prefecturas de Departamento   y los gobiernos municipales. Al mismo tiempo, es fundamental considerar la   reforma del sistema de transferencias intergubernamentales con el cual los poderes   prefecturales tendrían que regular la captación y organización de sus ingresos.   Finalmente, las relaciones entre el ámbito de los poderes prefecturales y los   gobiernos municipales deberán establecer un nuevo contexto para la concertación   y las decisiones concurrentes que permitan el desarrollo regional y local en múltiples dimensiones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los actuales fenómenos como la globalización económica y la persistente   inestabilidad política en la sociedad boliviana hacen que la gobernabilidad   deba reacomodarse en un conjunto de   procesos de cambio para aumentar su capacidad, redefinirla o ampliarla hacia   sectores estratégicos. Uno de los instrumentos para contribuir a una   reorientación de las capacidades de gobierno es la descentralización más   intensa por medio de elecciones prefecturales y la constitución de nuevos ejes   de poder regional. En consecuencia, dichas elecciones redefinieron la dinámica   nacional de incentivos entre el Estado como estructura de visiones nacionales,   y un conjunto de niveles intermedios de gobierno cuyo horizonte de acción   política posibilitará una transferencia hacia la sociedad civil de ciertos   mecanismos de decisión relativos a su vida cotidiana a partir de sus regiones;   de aquí que la autonomía regional defendida por el departamento de Santa Cruz,   vista a partir de un punto de vista optimista, se presente como una opción de   poder y, al mismo tiempo, como estrategia de reforma estatal para construir   otras estructuras de gobierno intermedias modificándose el armazón   político-institucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora   bien, esta constitución de los poderes prefecturales que tuvo lugar a partir de   diciembre de 2005 requiere la articulación importante con todo lo que   significan las demandas concertadas que vienen de los actores sociales,   políticos, económicos e institucionales. Es aquí donde es imprescindible   aportar sin bloqueos mentales, prejuicios y particularismos ciegos porque el   proceso de transición hacia los poderes regionales, mediante la sistematización   y análisis de las demandas departamentales para estimular un proceso de   reflexión y debate político, debe concentrarse en los siguientes elementos de gobernabilidad descentralizada<sup><sup>10</sup></sup>:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• Propuestas para el fortalecimiento institucional de las Prefecturas como futuros   órganos de gobierno regional con capacidad de organización administrativa y política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• La identificaci  ón de prioridades de desarrollo en los nueve departamentos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• La elaboraci  ón de agendas concertadas departamentales que   puedan marcar orientaciones para el desarrollo de las autonomías departamentales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La necesidad de conocer y conciliar las demandas más importantes para   cada departamento obedece no solamente al ímpetu por consolidar la   modernización del Estado boliviano, sino que también es parte de una   imprescindible consulta democrática que esté inserta en la reforma de nuestra   cultura política donde el conflicto y la falta de acuerdos duraderos hacen que   una serie de propuestas de cambio se deslicen hacia el desequilibrio en lugar   de contribuir a una mejor gestión de las políticas públicas y a una eficaz intervención estatal para alcanzar una gobernabilidad razonable.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto   se percibió claramente en los periodos conflictivos de abril y septiembre del   año 2000, octubre de 2003, así como en las protestas entre mayo y junio de 2005   que terminaron con la renuncia del ex presidente Carlos D. Mesa. Estos momentos   constituyeron el estallido de una crisis nacional caracterizada por   manifestaciones indígenas, bloqueos de caminos y mucha violencia. Así surgieron   nuevas demandas como la necesidad de replantear la reforma agraria, convocar a   una Asamblea Constituyente y posibilitar la emergencia de autonomías departamentales.   Todas estas demandas dejarán de estar restringidas por la legislación vigente   pues grandes sectores del país han decidido ir más allá del actual orden   jurídico con el objetivo de reestructurar el país; por esto es también vital   comprender que toda reestructuración debe contemplar la necesidad de recomponer   un Estado de derecho donde pueda   combinarse cualquier adaptación al cambio con la protección 225 de un orden político en el que se respete la eficacia de la ley.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un rasgo que resaltó en las elecciones   prefecturales es la aparición de una iniciativa de descentralización de abajo hacia arriba; es decir, proveniente   de sectores organizados de la sociedad civil como Comités Cívicos,   organizaciones empresariales, profesionales e incluso sindicales, un fenómeno   diferente al trayecto recorrido por la Ley de Participación Popular que, en   alguna medida, fue diseñada por líderes políticos y asesores municipalistas   desde una posición que empujaron las reformas de arriba hacia abajo, lo cual no   quiere decir que necesariamente fueron impuestas, sino simplemente que se las   llevó a la práctica como acciones de un   gobierno centralista en el periodo 1993-1997. Sin duda, ahora está en   manos de la gobernabilidad implementar el traspaso de poder desde el Estado central   hacia los gobiernos prefecturales y convertirlos, o en un salto al vacío o, por   el contrario, transformarlos en una verdadera oportunidad de ambiciosa reforma estatal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   constitución de los poderes departamentales demanda mucha fortaleza operativa para reformar el   Estado, consolidando una mayor descentralización, especialmente en lo que se   refiere a una institucionalidad departamental. Ésta debe estar apta para recibir nuevas competencias y funciones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Normar   el ordenamiento de competencias   entre la administración pública nacional, departamental y local, resulta   radicalmente insuficiente y hasta contraproducente si se establecen competencias exclusivas de la   administración nacional y la prefectural, porque una visión exclusivista puede   convertirse en un efecto distorsionante que entorpezca la gestión pública   descentralizada, y tampoco aumente los niveles de participación política de la   sociedad civil. En los sistemas jurídicos actuales, el ordenamiento de las competencias   funcionarías no se basa sino parcialmente   en la exclusividad de las competencias administrativas. Éstas tienden a ser más compartidas que exclusivas y lo m  ás   racional parece sugerir la 226 existencia de   competencias concurrentes. El   carácter exclusivista conduce a compartimentos administrativos demasiado   fragmentados; por lo tanto, son mucho más importantes los principios y mecanismos de coordinación, colaboración y cooperación de competencias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las   tareas más cruciales de los nuevos prefectos elegidos radican en el   establecimiento del régimen jurídico de la   delegación de competencias que se trasladará a los poderes   departamentales desde la administración nacional. Modernizar, racionalizar y   programar frente a entornos cambiantes, debería convertirse en un conjunto de   exigencias fundamentales a partir de las cuales se definan las prácticas institucionales de un gobierno autónomo y responsable.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La identificación de una serie de demandas deberá jugar un papel articulador para que los gobiernos   prefecturales no desarrollen una integración marginal con las reformas   planteadas, sino que más bien ejerzan una contribución gobernable en materia de políticas   descentralizadas; es decir, que las prefecturas puedan utilizar los   instrumentos de la ley para emitir criterios y decisiones que sean de carácter vinculante,   generando así compromisos y responsabilidades de largo aliento con aquéllas demandas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La instauración de mayores competencias deberá realizarse teniendo en   cuenta una adaptación a entornos cambiantes   y conflictivos, ya sea que se trate   de políticas orientadas hacia el mercado, los ajustes estructurales, conflictos sociales o cualquier otro aspecto del desarrollo departamental.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las posibilidades inéditas que tienen los poderes prefecturales deberán   estar organizadas en función de los objetivos y metas previstas en la   planificación estratégica de la Prefectura, y no en función de la novedad   precipitada que puedan traer ciertas ideas o conceptos, una vez que instaurados los nuevos gobiernos departamentales con nuevas fuentes de poder regional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las normas propuestas para regular las nuevas competencias deben ser   asumidas como un sistema de relaciones entre 227 demandas externas provenientes   de la sociedad civil, y demandas internas que exige una burocracia profesional   dotada de mucha idoneidad para administrar un gobierno departamental; por lo   tanto, el escenario institucional para implementar tales demandas e instalar   los poderes prefecturales también debe establecer mecanismos de modernización,   negociación y toma de decisiones al interior de una más sólida estructura prefectural.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las   prefecturas deberán encarar una reforma   institucional inmediata para desarrollar un modelo organizacional que   les permita ejecutar sus acciones cotidianas sobre los principios de   efectividad, riesgo, beneficio, mercado, identidad socio- cultural y territorial en cada departamento.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Profundizar la descentralización y   participación popular en Bolivia debe tomar en cuenta cómo acomodar la función   del Estado a su capacidad. Este es el primer elemento de la estrategia de nuevas responsabilidades para la gobernabilidad en   una era de globalización y consolidación democrática.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cuando la capacidad del Estado es pequeña, éste debe sopesar   cuidadosamente cómo y dónde intervenir, de tal manera que la descentralización   favorezca una intervención eficiente pero sin asfixiar ni atentar contra las metas   de estabilidad macroeconómica o el sentido realista en las posibilidades   fiscales del Estado. Muchas veces, el Estado trata de hacer demasiado con pocos   recursos y escasa capacidad; por lo tanto, los perjuicios serán mayores que los beneficios (Banco Mundial, 1997).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las elecciones prefecturales de diciembre de 2005, así como el   Referéndum Autonómico del 2 de julio de 2006, fueron un proceso necesario de   descentralización que va a concentrarse, de   ahora en adelante, en la estructuración de verdaderos poderes departamentales pero para   incrementar, sobre todo, la eficacia y responsabilidad de la acción estatal.   Solamente así habrá tenido sentido el avanzar de manera más decisiva en una   descentralización acorde con las capacidades de 228 gobernabilidad que tiene nuestro país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hoy día la gobernabilidad en Bolivia plantea esfuerzos importantes, entre los que se destacan cinco elementos substanciales:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• En primera instancia, el impulso y desarrollo de una nueva conciencia nacional, lo cual implica, m  ás allá de enfoques meramente instrumentales, la posibilidad de combinar la integración social con la integración política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• En segundo lugar se encuentra el fortalecimiento de un sistema pol  ítico como instancia de mediación entre un Estado fuerte y una   sociedad movilizada y politizada que pueda construir en su interior actores sociales autónomos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En tercer lugar, considero que deben trabajarse de manera fluida una   estructura de relaciones con plena legitimidad entre los partidos políticos,   agrupaciones ciudadanas, pueblos originarios y movimientos sociales; es decir,   cultivar con responsabilidad nuevas formas de relación entre la política y los actores sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">• En cuarto lugar se encuentra la limitación del poder a través de   mecanismos de control social y responsabilización para castigar la corrupción y todo tipo de arbitrariedades.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En quinto lugar está la protección de la representatividad junto al pluralismo del sistema político.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">¿Cuál es la prioridad? La prioridad es reconocer la limitación del poder político; pensar y   transmitir a la sociedad boliviana que siempre hay algo por encima de él. Por   otra parte, cuando la dependencia boliviana hacia el exterior es sumamente   fuerte, la conciencia de ciudadanía y de pertenencia a una Nación parece muy útil, lo cual deberá   combinarse con un régimen de gobierno representativo abierto al reconocimiento   de prefecturas autónomas. En esta orientación, la gobernabilidad debe   articular, a la vez, lo autonómico, lo nacional y lo social.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para terminar, no está demás afirmar que la democracia es un fin en sí mismo. En este momento hay que   pensar en la capacidad de no caer, ya sea en las redes falsas del   fundamentalismo etnocéntrico, o en el sarcófago de un liberalismo loco, del   clientelismo político y la corrupción política. ¿Cómo juntar estas metas en una   estrategia gobernable? Por medio de un   sistema político integrador, un sistema económico abierto y un sistema social   más justo. Estas propuestas podrían constituir la finalidad central de   aquellos que quieren ampliar y apuntalar un verdadero sistema político democrático.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Ver el excelente an&aacute;lisis que combina el paradigma de la reinvenci&oacute;n del gobierno con los desaf&iacute;os instrumentales   impl&iacute;citos en las reformas estatales para aquellas sociedades que atraviesan   por permanentes crisis: Oszlak, Oscar. &quot;De menor a mejor. El desaf&iacute;o de la segunda reforma del Estado&quot;; Nueva Sociedad No. 160, Caracas, marzo-abril 1999, pp. 81-100.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Sobre el problema de politizar la democracia para el desarrollo de una   ciudadan&iacute;a que permita inclusi&oacute;n social y bienestar material, consultar:   Fleury, S. (2004, septiembre-octubre). Ciudadan&iacute;as, exclusi&oacute;n y democracia. En Nueva Sociedad. N&deg; 193, Caracas, pp. 62-75. Ver   tambi&eacute;n: Touraine, A. (1987). Actores sociales y   sistemas pol&iacute;ticos en Am&eacute;rica Latina. Santiago de Chile: PREALC-OIT</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Cf. Gamboa, F. (2005). Certidumbres de arena: la globalizaci&oacute;n y sus   m&uacute;ltiples fantasmas. En Buscando una oportunidad.   Reflexiones abiertas sobre el futuro neoliberal, La Paz: Signo Ensayo,   pp. 173-234. Asimismo, ver: Itzigosohn, J. (1998, diciembre). La globalizaci&oacute;n   y las articulaciones de las actividades informales. En Perfiles Latinoamericanos, Revista de la Sede Acad&eacute;mica   de M&eacute;xico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. N&deg; 13,   A&ntilde;o 7, pp. 153-178.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Sobre estas contradicciones en toda Am&eacute;rica Latina, revisar:   Mainwaring, S. &amp; Hagopian, F. (ed.) (2002).   The Third Wave of Democratizaron in Latin America: Advances and Setbacks:   Cambridge: Cambridge University Press.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. * Esta es por ejemplo la gran contradicci&oacute;n de las demandas cortoplacistas para conquistar una   parte de los recursos del gas. Cf. &quot;Ind&iacute;genas piden 10% del IDH&quot;. En Energy Press, Santa Cruz de la Sierra, del 15 al   21 de agosto de 2005, p. 9.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Ahora bien, tampoco podemos convertirnos en te&oacute;logos medievales para   quemar la televisi&oacute;n inaugurando una inquisici&oacute;n antimedi&aacute;tica. Los medios de   comunicaci&oacute;n no son solamente las noticias, la inmediatez o la manipulaci&oacute;n.   Hay tal oferta que uno tambi&eacute;n puede solazarse con reportajes de investigaci&oacute;n,   an&aacute;lisis y p&aacute;ginas culturales impecables. La televisi&oacute;n no es del todo   entretenimiento o aburrimiento. Cu&aacute;ntos de nosotros no hemos visto reportajes   de la BBC. CNN o Transtel que orientan y educan bastante. Los mass media tienen diferentes alternativas para   hacer comprensible la realidad. No ser&iacute;an un gran negocio si solamente fueran   manipulaci&oacute;n o meros instrumentos de difusi&oacute;n cultural y publicitaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Sobre estos dilemas consultar: Mansilla, H. C. F.   &quot;Gobernabilidad, &eacute;lite del poder y cultura pol&iacute;tica&quot;. En Mayorga, R.   (coord.). (1992). Democracia y gobernabilidad.   Am&eacute;rica Latina: Caracas: Nueva Sociedad/CEBEM/ILDIS, pp. 87-98.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. &quot;Los pobres sienten y viven un proceso de deterioro pol&iacute;tico,   econ&oacute;mico y social y reaccionan frente a esto de distintas maneras, desde el   fatalismo o el individualismo hasta la voluntad de participaci&oacute;n, pero a todos   los une una fuerte demanda de dignidad y confianza&quot;. (PNUD, 2002:15).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Sobre esta tem&aacute;tica consultar: Magnoli, Alessandro. What do you mean? Conceptual clarity In social policy,   Washington D.C.: Inter-American Development Bank, 2002.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. El MAS propone que las autonom&iacute;as se discutan en la Asamblea Constituyente,   pero adelanta que la agenda deber&aacute; contener elementos como: la delimitaci&oacute;n   constitucional de las competencias nacionales y subnacionales de gobierno, el   r&eacute;gimen financiero de las autonom&iacute;as a partir de la solidaridad, cooperaci&oacute;n y   equilibrio entre las diferentes regiones, el derecho de las naciones,   nacionalidades y comunidades ind&iacute;genas a la autonom&iacute;a pol&iacute;tica como parte del   Estado, y la representaci&oacute;n y participaci&oacute;n ind&iacute;genas en los entes de gobierno   regional como general del Estado. Cf. Movimiento Al Socialismo (MAS). Resumen. Programa de gobierno. &iexcl;Bolivia digna,   soberana y productiva!, pp. 64-65.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía consultada</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Alcántara,   M. (1995). Gobernabilidad, crisis y cambio.   Elementos para el estudio de la gobernabilidad de los sistemas, políticos en épocas de crisis y cambio. México: Fondo de Cultura Económica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066086&pid=S0040-2915200600010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Banco   Mundial (2000, 25 de agosto). Bolivia, del   padrinazgo al Estado profesional. Análisis de la situación institucional y de   gobernabilidad en Bolivia. Tomo I, Informe principal: La Paz, Informe No. 20115-B0.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Banco   Mundial (1997). Informe sobre el desarrollo   mundial. El Estado en un mundo en transformación, indicadores seleccionados del desarrollo mundial. Washington D.C.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066088&pid=S0040-2915200600010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Bayón,   C. y otros (1998, diciembre). Ciudadanía social y sector informal en América   Latina. En Perfiles Latinoamericanos, Revista de la   Sede Académica de México de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, N° 13, Año 7</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Castells, M. (1997). La era de la información. Madrid: Alianza Editorial, 2 volúmenes.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066090&pid=S0040-2915200600010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Coppedge,   M. (1993, March 11-13). Institutions and democratic   governance in Latin America. Rethinking DevelopmentTheories in Latin America.   Institute of Latin American Studies, University of North Carolina at Chapel Hill.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066091&pid=S0040-2915200600010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Fleury, S. (2004, septiembre-octubre). Ciudadanías, exclusión y   democracia. En Nueva Sociedad. N° 193, Caracas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066092&pid=S0040-2915200600010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Fukuyama,   F. (1998). Confianza. Las virtudes sociales y la capacidad de generar prosperidad. Madrid: Plaza y Jones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Gamboa, F. (2005). Certidumbres de arena: la globalización y sus   múltiples fantasmas. En Buscando una   oportunidad. Reflexiones abiertas sobre el futuro neoliberal. La Paz: Signo Ensayo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Itzigosohn, J. (1998, diciembre). La globalización y las articulaciones   de las actividades informales. En Perfiles   Latinoamericanos, Revista de la Sede Académica de México de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, N° 13, Año 7.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Lechner, N. (1994, marzo-abril). Los nuevos perfiles de la política. Un   bosquejo. En Nueva Sociedad. N° 130, Caracas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066096&pid=S0040-2915200600010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Magnoli, A. (2002). What do you   mean? Conceptual   clarity in social policy. Washington D.C.: Inter-American Development Bank.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066097&pid=S0040-2915200600010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Mainwaring, S. &amp; Hagopian, F. (ed.). (2002). The Third Wave of Democratization in Latin   America: Advances and Setbacks. Cambridge: Cambridge University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066098&pid=S0040-2915200600010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Mansilla,   H. C. F. (1992). Gobernabilidad, élite del poder y cultura política. En   Mayorga, R. (coord.). Democracia y gobernabilidad. América Latina. Caracas: Nueva Sociedad/ CEBEM/ILDIS.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Oszlak, O. (1999, marzo-abril). De menor a mejor. El desafío de la segunda reforma del Estado. En Nueva Sociedad. N° 160, Caracas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066100&pid=S0040-2915200600010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2002). Informe de desarrollo humano en Bolivia 2002. La Paz: Plural Editores.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066101&pid=S0040-2915200600010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Touraine,   A. (1987). Actores sociales y sistemas políticos en América Latina. Santiago de Chile: PREALC-OIT.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1066102&pid=S0040-2915200600010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alcántara]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gobernabilidad, crisis y cambio. Elementos para el estudio de la gobernabilidad de los sistemas, políticos en épocas de crisis y cambio]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Banco Mundial</collab>
<source><![CDATA[Informe sobre el desarrollo mundial. El Estado en un mundo en transformación, indicadores seleccionados del desarrollo mundial]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington D.C. ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castells]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La era de la información.]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Coppedge]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Institutions and democratic governance in Latin America. Rethinking DevelopmentTheories in Latin America. Institute of Latin American Studies]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-name><![CDATA[University of North Carolina at Chapel Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fleury]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ciudadanías, exclusión y democracia]]></article-title>
<source><![CDATA[Nueva Sociedad]]></source>
<year>2004</year>
<numero>193</numero>
<issue>193</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lechner]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los nuevos perfiles de la política. Un bosquejo]]></article-title>
<source><![CDATA[Nueva Sociedad]]></source>
<year>1994</year>
<numero>130</numero>
<issue>130</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Magnoli]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[What do you mean? Conceptual clarity in social policy]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington D.C. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Inter-American Development Bank]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mainwaring]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hagopian]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Third Wave of Democratization in Latin America: Advances and Setbacks]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oszlak]]></surname>
<given-names><![CDATA[O.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De menor a mejor. El desafío de la segunda reforma del Estado.]]></article-title>
<source><![CDATA[Nueva Sociedad]]></source>
<year>1999</year>
<numero>160</numero>
<issue>160</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo</collab>
<source><![CDATA[Informe de desarrollo humano en Bolivia 2002]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Paz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Plural Editores]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Touraine]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Actores sociales y sistemas políticos en América Latina]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PREALC-OIT]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
