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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="VERdana"><b><font size="2">ARTICULO</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="VERdana" size="4">Articulando lo político y lo social: Algunas reflexiones sobre el MAS-IPSP*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="VERdana" size="2"><i>Pablo Stefanoni<sup>1</sup></i></font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="VERdana" size="3"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La pregunta metafísica, casi fantasmal, acerca de ¿Qué es Bolivia?, ¿Quiénes somos? parece recorrer cada coyuntura crítica, cada momento de crisis hegemónica, en la que los elementos que abigarradamente dan cuenta de la nación boliviana parecen desencajarse y hasta repelerse entre s<sup>r</sup>. De allí que especialmente en Bolivia -donde pervive la idea de una nación invasora y otras invadidas- la lucha por la dirección del país signifique &quot;elaborar una interpretación del pasado que logre predominar sobre las demás&quot; (Tapia 2000:55).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">No casualmente los principales teóricos del Nacionalismo Revolucionario se abocaron a imponer una nueva memoria histórica, sustentada en una síntesis de memoria y proyecto capaz de sustituir la omnipresencia de lo señorial y oligárquico en los hechos presentados' como &quot;historia de Bolivia&quot;, por las luchas en las que estuvo presente el pueblo. Destacando -y valorando positivamente- las resistencias y rebeliones contra el orden colonial y neocolo-nial, con el objetivo de producir una nueva conciencia histórica capaz de reorganizar las creencias existentes y transformar la &quot;conciencia colonizada&quot;. Todo ello tiene el objeto de &quot;producir nuevas identificaciones y sujeto político&quot; (Tapia 2000:55). Y tampoco casualmente, el ciclo de reformas neoliberales iniciado en 1985 tuvo como condición de posibilidad una fuerte &quot;sustitución de creencias&quot; (lbid), destinada a hacer desaparecer ideológicamente el pasado para que no lo puedan usar políticamente los dominados y explotados, y &quot;organizar discursivamente el olvido&quot; para que los sectores subalternos pierdan capacidad de autocomprensión y autogobierno (lbid). De allí que, en algún sentido, este trabajo sea una exploración de las (im)posibilidades de un pensamiento y una práctica política radical en el</font> <font face="VERdana" size="2">escenario de fragmentación social y precariedad simbólica (García Linera 2000) resultante del desmantelamiento de la &quot;Bolivia minera&quot; y de los restos del Estado del 52, y su sustitución por un nuevo bloque de poder, corporizado en el gonismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Pero luego de una década y media de profundas reformas estructurales, las élites políticas, económicas y culturales volvieron a chocar con la tradicional atrofia hegemónica que caracterizó -y aún caracteriza- al régimen político boliviano. Y, nuevamente, la posibilidad de pensar un proyecto de país recayó en la Bolivia plebeya: nuevas narrativas, imaginarios sociales y redes de sentido comenzaron a interpelar fuertemente el discurso único neoliberal, al tiempo que volvía a emerger la política como litigio (Ranciere 1996), como el reclamo de &quot;la parte de los que no tienen parte&quot; bajo el orden colonial consagrado por la guerra de conquista y preservado a lo largo de la historia oligárquica y republicana<sup>3</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En esta línea, proponemos leer el ciclo de movilizaciones iniciado el 2000 y la constitución de nuevas identidades políticas, esta vez con rostro indio y movilizando una fuerza social fundamentalmente rural: cocaleros del Chapare y los Yungas de La Paz, y comunarios aymaras del Altiplano<sup>4</sup><sub>•</sub> El presente artículo aborda -aún de manera provisoria- los alcances y límites, en cuanto a productividad política, de la empresa del MAS, la funcionalidad de los distintos significantes en la construcción de las solidaridades internas del movimiento, y la constitución de los antagonismos y los adversarios que le permitieron aglutinar un campo político, construyendo una superficie de inscripción para el descontento social frente a las políticas neoliberales (transformadas eficazmente por el MAS -y otros grupos políticos y sociales- en una suerte de crimen general contra la sociedad toda). Secundariamente, abordaremos los repertorios de acción colectiva<sup>5</sup> de los sectores subalternos, centrándonos en el movimiento campesino cocalero, transformado en un &quot;centro convergente&quot;<sup>6</sup> de las luchas sociales de los últimos años, en un contexto de pérdida de protagonismo del sindicalismo obrero nucleado en la Central Obrera Boliviana.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El texto está construido sobre un enfoque que hace hincapié en las lógicas articulatorias y las luchas hegemónicas presentes en la dinámica político-social; entendiendo por hegemonía una forma particular de articulación de universalidad y particularidad, o dicho de otra forma, &quot;una universalidad contaminada por la particularidad&quot; (Laclau 2003:56), dado que &quot;los efectos uni versalizantes hegemónicos van a ser irradiados a partir de un sector particular de la sociedad&quot; (lbid:55, subrayado en el original) con capacidad para que sus objetivos sectoriales actúen como el &quot;nombre&quot; de una universalidad que los trasciende.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>l. Los campesinos cocaleros como actores político-sociales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Pocos auguraron que la emergencia del movimiento sindical cocalero a mediados de los años ochenta en la región del Chapare -en el subtrópico cochabambino- alteraría tan profundamente el mapa político y social boliviano, dando origen a nuevas identidades políticas y mostrando gran capacidad de interpelación sobre los sectores subalternos. Se trata de una región aparentemente sin historia y carente de la resonancia ancestral que tanto fascina a muchos estudiosos sociales (Argandoña 2001). Habitado por indígenas selváticos yuracarés, el subtrópico cochabambino constituye uno de los contextos sociales más atípicos de la geografía boliviana por sus características sociales, económicas, demográficas y políticas. Su conformación histórica responde a diversos procesos de colonización: a) dirigidos desde el Estado -iniciados en los años veinte y profundizados a partir de los años sesenta, cuando se funda el Instituto Nacional de. Colonización-, y b) espontáneos -especialmente durante los primeros años setenta, producto de la crisis económica, y en la década del ochenta, impulsados por las sequías en las zonas expulsoras (1981-1985) y la &quot;relocalización&quot; minera (1985)-. Entre 1976 y 1992, la población censada en esta región se incrementó de 32.836 a 108.276 habitantes, un elevado porcentaje tiene un origen quechua y aymara, y un 81% habla quechua (Zegada C. 2002:131 -3). De las 40 mil familias que habitan el trópico, una parte de la población es &quot;flotante&quot;, manteniendo una doble residencia entre su actividad en el Chapare y la zona de origen, adonde regresan en época de cosecha o fiestas rituales (lbid).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Estos pobladores migrantes -tanto dirigidos como espontáneos- además de no contar con apoyo técnico o financiero estatal, ignoraban todo acerca de los cultivos tropicales, e históricamente la lógica espacial andina ha utilizado las regiones tropicales para la producción de coca. De allí que este cultivo -pese a las restricciones gubernamentales- ocupara rápidamente un lugar central en la vida económica de las familias campesinas del Chapare. Aunque la estructura productiva familiar combina la coca con otros productos, el primero representa una suerte de alcancía a la que echan mano en época de crisis (G. Argañarás 2001:18) y su valor de realización es significativamente superior y más estable que el de cualquier otro cultivo de la zona. Una minoría, alejada de las organizaciones sindicales, se ha acogido a los planes de desarrollo alternativo y cultiva plátano, piña, palmitos, etc., aunque su impacto económico es mínimo (Zegada C. 2002:132). Así, muchos de los nuevos migrantes se convirtieron en campesinos monocultores de coca con una fuerte dependencia del mercado del narcotráfico y con gran capacidad para constituir organizaciones en defensa de sus intereses como clase (Patzi 1999:49).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Desde fines de la década del ochenta, esta región ha quedado inmersa en la denominada &quot;guerra contra las drogas&quot; -declarada por el Estado boliviano con apoyo de la Drug Enforce-ment Agency (DEA) estadounidense- y estigmatizada como &quot;zona roja&quot; donde los narcotraficantes fabricaban en connivencia con los agricultores cocaína para exportarla a los países consumidores, aunque en realidad los primeros aprovechaban con intermediarios la oferta de coca de los mercados abiertos de las poblaciones y la disponibilidad de mano de obra barata como &quot;pisadores&quot; en las pequeñas pozas de maceración de coca o como porteadores (Ballesteros et al. 2001:32). Estas consideraciones oficiales junto a la creciente resistencia de los cocaleros</font><font face="VERdana" size="2">ha proyectado a esta alejada región tropical a la escena nacional e internacional, como una región de alta intensidad política y de inmediato conflicto con el imperio (Prada A. 2002).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>2. Repertorio de acción colectiva <i>y </i>construcción de identidades políticas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Las organizaciones cocaleras han logrado convertirse, desde fines de los años ochenta, en uno de los componentes más activos de la lucha social en Bolivia y uno de los sectores que más ha contribuído a revitalizar y fortalecer el movimiento sindical campesino. Esta emergencia como movimiento social se vincula principalmente a la &quot;intromisión&quot; del Estado boliviano (y de Estados Unidos) -en el marco de &quot;lucha contra el narcotráfico&quot;- en su actividad productiva, mediante planes de erradicación forzosa y desarrollo alternativo que restringen la &quot;libertad de mercado&quot; promovida por la letra del neoliberalismo. Frente a ello, las huelgas de hambre, los bloqueos de caminos, las manifestaciones y las largas marchas han sido constantes desde mediados de la década del ochenta, en el marco de la &quot;la inestabilidad de los acuerdos, la posibilidad [siempre latente] de reanudación de los conflictos, el incumplimiento de los convenios y la desconfianza en los procesos de negociación&quot; entre el gobierno y los cocaleros (Camacho B. 1999:8).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Los bloqueos de caminos -con capacidad para incomunicar a la región andina con el Oriente boliviano, mediante el bloqueo de la carretera troncal Cochabamba-Chimoré-Santa Cruz en el Chapare, o el acceso al Norte de La Paz a través de los bloqueos en los Yungas- y la confrontación con las fuerzas policiales y militares erradicadoras, han resultado en poderosas demostraciones de fuerza y capacidad de movilización e imposición, que desafían el principio de autoridad y soberanía estatal'. Pero, sin duda, una de las rutinas más eficaces de los cocaleros</font> <font face="VERdana" size="2">como mecanismo de sensibilización ha sido la marcha de grandes grupos poblacionales hasta la sede del gobierno en La Paz, que a través de la explicitación del espíritu de sacrificio y del cuerpo social en movimiento, junto con la eficacia de su resistencia, han logrado visibilizarun conflicto desarrollado al interior del Chapare (y los Yungas) y obtener un fuerte apoyo social. Al igual que los mineros a mediados de los ochenta y los indígenas del Oriente, los cocaleros han concebido a la marcha como un recurso desesperado<sup>8</sup> de revelación del grupo social en tanto colectividad, que -haciendo uso del propio cuerpo e imponiéndose una serie de penalidades- busca la congregación de la solidaridad ciudadana a través de dos formas de interpelación: apelando a los sentimientos humanitarios de la gente (a partir del deterioro de los marchistas por los días de marcha o los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad); y al mismo tiempo. a los sentimientos de solidaridad político-ideológica por medio de la interpelación discursiva (Camacho B. 1999:15-17). El nombre mismo con el que es bautizada cada marcha identifica un cierto tipo de interpelación<sup>9</sup><sub>•</sub> A diferencia del efecto, más limitado, del &quot;autosacrificio&quot; en la huelga de hambre o en las crucifixiones, con este repertorio de acción colectiva es posible llegar a un público más amplio, en parte gracias a la atracción que este &quot;espectáculo&quot; genera sobre los medios de comunicación durante varios días, al tiempo que las tensiones operadas a lo largo de la travesía -generalmente a partir de los intentos del gobierno de evitar que las marchas lleguen a la sede de gobierno- permiten conservar la atención de la prensa y construir una narrativa de lucha y resistencia que potencia los efectos señalados.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font face="VERdana" size="3">Coca, significantes y significados</font></b></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Uno de los principales hitos en este recurso de acción colectiva fue la Marcha por la Vida, la Coca y la Soberanía Nacional, acontecida entre agosto y septiembre de 1994, poco después del inicio del plan de erradicación forzosa Opción Cero (implementado luego de la visita del Zar Antidrogas Lee Brown a Bolivia). Se logró movilizar tres mil campesinos que durante 22 días recorrieron 620 kilómetros entre Villa Tunari y La Paz, sorteando los obstáculos y la represión organizada por el gobierno de Sánchez de Lozada.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Las amenazas de Evo Morales de &quot;pasar a la clandestinidad&quot;, los enfrentamientos entre comités de autodefensa y militares erradicadores, y los fuertes bloqueos de caminos protagonizados por los cocaleros -con apoyo de la COB y otras organizaciones sindicales-fueron crispando el clima político desde julio de 1994 (Contreras B. 1994:9).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Las actividades represivas del gobierno fueron complementadas con una estrategia de soborno y cooptación de algunos dirigentes para debilitar a los principales líderes del</font> <font face="VERdana" size="2">movimiento, sembrando la sospecha de su relación con el narcotráfico<sup>10</sup><sub>•</sub> La respuesta cocalera a la escalada represiva llegó el 8 de agosto, en medio de un estado de sitio de facto. Burlando a las patrullas policiales. y a escasos metros del cuartel de Chimoré (en el Chapare), más de 10 mil productores de coca de las cinco federaciones del Trópico (Centrales Unidas, Yungas del Chapare, Trópico, Carrasco Tropical y Chimoré), representantes de la Central Obrera Boliviana (COB), de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) y de la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB) decidieron emprender una marcha hacia la sede del gobierno, a la que luego se sumaría la Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia-Bartolina Sisa (FNMCB-BS) y la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), además de representantes de organizaciones de Derechos Humanos y la Confederación Universitaria Boliviana (Ibid). En un ambiente cada vez más tenso, un ampliado de emergencia en Quillacollo decidió iniciar la marcha el 29 de agosto. Un día antes, diez agentes de civil apresaron a Evo Morales en Sacaba, cuando se trasladaba al trópico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El día fijado, al grito de ¡Causachun Coca! ¡Vañuchun yanquis! -y desafiando las amenazas del gobierno- comenzaron la caminata, cuyo eje reivindicativo se articulaba en torno al rechazo a la Ley 1008, el reclamo contra la militarización del Chapare y el retiro de la DEA (ver: Contreras B. 1994:38), a lo que se agregó la libertad de Evo Morales y los demás detenidos. El conocimiento del territorio (la &quot;transformación de la geografía en poder&quot;, en términos de Zavaleta) por parte de los marchistas fue un elemento decisivo frente a los infructuosos intentos oficiales de evitar el avance de la marcha mediante la movilización del ejército y la policía. En palabras de Juana Miranda, cocalera de Carrasco Tropical:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;Cuando partimos de Villa Tunari, nos han detenido los leopardos [militares], por aire y por tierra nos han reprimido. Como el presidente nos engaña igualito lo hemos hecho nosotros, hemos aparecido desde el monte, por nuestros caminos hemos avanzado y después nuestras compañeras se han ido a enfrentar a la policía para que nosotros pudiéramos reiniciar la marcha. Todo estaba planificado, era un gran secreto, porque sabíamos que el gobierno a toda costa quería detenernos&quot; (lbid:57) Su llegada a La Paz -por &quot;caminos secretos&quot; y con el apoyo de las poblaciones campesinas, coreando consignas como &quot;fusil, metralla, la marcha no se calla&quot; o &quot;con bombas, con gas, la marcha está en La Paz&quot;- representó un duro revés para el gobierno de Sánchez de Lozada. El apoyo social recibido por los marchistas impactará fuertemente en la lucha simbólica y discursiva que forma parte de la guerra de baja intensidad contra la coca.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El movimiento cocalero fue logrando -mediante una eficaz batalla simbólica- inscribir sobre la superficie discursiva de un espacio político una serie de significados que le ha permitido pasar de expresar los intereses sindicales económico-corporativos de los cultivadores de coca, a articular parcialmente una voluntad nacional-popular que interpela al modelo económico e </font><font face="VERdana" size="2">institucional vigente en el país desde 1985; y-en virtud de una suerte de &quot;memoria larga&quot;-a la propia historia de dominación y exclusión heredada del período colonial. Uno de los éxitos de las organizaciones cocalcras consistió en enfatizar la dimensión identitaria y ritual de la hoja de coca para las culturas andinas y, a través de la popular consigna &quot;La coca no es cocaína'', combatir la estigmatización de su cultivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Mediante una operación hegemónico-discursiva, el significante coca -asociado por los gobiernos boliviano y estadounidense con narcotráfico y cocaína- fue progresivamente resignificado como &quot;hoja milenaria heredada de nuestros antepasados&quot; y, fundamentalmente, &quot;defensa de la dignidad nacional&quot;, convirtiendo al discurso en defensa de la coca en una superficie de inscripción para el creciente cuestionamiento de la subordinación nacional a los mandatos de la embajada estadounidense, cuya abierta intervención en los asuntos internos de Bolivia (y en la guerra contra las drogas) asume características imperiales.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Así, la hoja de coca se transformó, en gran medida, en &quot;la bandera de unidad y lucha de todos los explotados y oprimidos de nuestro país&quot; (ASP 1997), pese a que los cocaleros no representan más que una pequeña proporción de la población. Por otra parte, la incorporación de símbolos &quot;tradicionales&quot; como pututus y wiphalas, o la frase incaica ama suwa, ama Bulla, ama qhilla, ama llunk'u en las movilizaciones cocaleras da cuenta de la andinización o wiphalización de su discurso. A la vez que la coca como recurso natural &quot;de interés estratégico&quot; permite una cierta recuperación -selectiva- de la retórica original del nacionalismo revolucionario, sólo que esta vez no se trata de la plata o el estaño sino de la hoja de coca (Argandoña 2001). De esta forma, los cocaleros han sido capaces de articular una serie de alianzas que pusieron la defensa de la coca en el centro de las luchas sociales y políticas pel país y les permitieron hegemonizar una amplia serie de demandas contra el modelo neoliberal; al tiempo que incrementaban su participación en foros y congresos internacionales antiglobalizadores (Foro Social Mundial, congresos campesinos, campañas contra el ALCA, etcétera).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>3. La emergencia del MAS-IPSP: continuidades, rupturas </b>y <b>oportunidades</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Globalmente, la emergencia del MAS-IPSP es difícilmente desligable de la ruptura del &quot;equilibrio moral&quot;, producto de una década de neoliberalismo y siglos de prácticas coloniales. Junto con ella, viene el fuerte cuestionamiento a la incapacidad de las élites para ejercer la &quot;dirección intelectual y moral&quot; de la sociedad luego del fracaso de los sucesivos proyectos &quot;modernizadores&quot;, cuya última expresión fue la Nueva Política Económica (de corte neoliberal) impulsada a partir de 1985. Asimismo, no es comprensible lo ocurrido desde mediados de los años noventa sin tomar en cuenta la &quot;irradiación&quot; de las formas organizativas e ideológicas del sindicalismo obrero -especialmente a partir de la crisis minera- a las zonas de colonización más reciente, que transmitieron una experiencia acumulada y contribuyeron a politizar reivindicaciones de carácter económico-corporativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Al mismo tiempo, otros factores -de carácter más o menos coyuntural- intervinieron en el clima de &quot;disponibilidad política&quot; del que se benefició el MAS (incluso más allá de sus propias expectativas): a) la reinvención de una narrativa de corte étnico que retoma la tesis del colonialismo interno (cuya difusión se debe en gran medida al liderazgo de Felipe Quispe en la CSUTCB); b) el creciente sometimiento del Estado boliviano a los dictados de la embajada</font> <font face="VERdana" size="2">estadounidense -especialmente en la cuestión de la erradicación de la coca- que creó un clima antiimperialista que recorrió transversalmente a diferentes sectores de la sociedad; e) el clima de rechazo a los partidos políticos tradicionales, común a otras naciones del continente, especialmente en la región andina; d) la pérdida de capacidad articulatoria del nacionalismo revolucionario entre los diferentes grupos sociales<sup>1</sup>1; e) el espacio &quot;vacío&quot; dejado por la profunda crisis de experiencias neo-populistas como el partido Conciencia de Patria (CONOEPA) -y en menor medida la crisis de Unidad Cívica Solidaridad (UCS)-, especialmente en las ciudades de La Paz y El Alto<sup>12</sup>; 0 'os efectos político-sociales del Plan Dignidad, que aumentó la violencia del conflicto cocalero y golpeó duramente a la economía del Chapare, con un efecto multiplicador negativo sobre toda la región cochabambina; g) la Ley de Participación Popular y la introducción de las diputaciones uninominales, que mejoró la estructura de oportunidades políticas para el MAS-IPSP, al permitirle acceder a varios gobiernos municipales, especialmente en la región cocalera del departamento de Cochabamba, y cargos legislativos nacionales; h) y <i>last but not least, </i>la irrupción democratizadora de los movimientos sociales, cuyas principales expresiones fueron la guerra del agua en Cochabamba en abril de 2000 y el ciclo de bloqueos aymaras del altiplano, entre abril y septiembre del mismo año.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>La Tesis del Instrumento Político: &quot;votar por nosotros mismos&quot;</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Zavaleta ya advertía que &quot;la institución democrático-representativa no contiene de modo alguno los mismos significados en sociedades homogéneas (como Estados Unidos) que en sociedades abigarradas o heterogéneas&quot;, como la boliviana (1983a:228). El constante desacuerdo entre la manifestación democrática y la determinación real del poder (falta de espacios de consenso y articulación) deriva en gran parte de la primacía del dogma precapitalista de la desigualdad por sobre el prejuicio capitalista de la igualdad; y &quot;no se pueden llevar cuentas rcuantificar uniformemente voluntades políticas] allá donde los hombres no se consideran iguales unos de otros&quot; (Zavaleta 1983:15). Los recurrentes &quot;agujeros&quot; hegemónicos han erigido a la práctica del golpe de estado como la &quot;forma incorporada o corriente de cambio político en el país&quot; (Zavaleta 1983a:234) hasta 1982.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La debilidad de la articulación hegemónica promovida por el ideologuema nacionalista revolucionario -la mayor experiencia articulatoria de la historia boliviana (Antezana 1983)-transformó en gran medida a la historia de Bolivia -desde los años cuarenta- en la historia de una enemistad: entre el ejército y las masas populares, lideradas por el movimiento obrero minero. La prebenda y la ~iolencia política intentaron sustituir esta &quot;atrofia hegemónica&quot;. Aun hoy, después de más de dos décadas de democracia representativa, diversos principios de autoridad y soberanía -sustentados en lógicas sindical-corporativas y comunitarias- desafían y compiten con el monopolio de la fuerza estatal. Y la consolidación de los movimientos sociales, de sus propuestas política~ y su impacto en las decisiones es indesligable de la contundencia y densidad de medidas de presión como los bloqueos, las largas marchas y la confrontación con los cuerpos policiales y militares (García Linera 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En Bolivia, la superioridad del sindicato sobre el partido, irradiada desde el movimiento obrero minero (y fortalecida por las políticas del Estado Nacionalista), ha marcado la lógica organizativa del movimiento campesino, especialmente desde 1952. Los sectores subalternos son, en primer lugar, clases &quot;sindicalistas&quot; en la medida que su acumulación en ~1 seno de la clase se da primariamente a través de la forma sindicato; por ello este concepto -a lo largo de la historia boliviana- remite a una organización más compleja y extensa que el sentido corriente del término. Y en el caso de los campesinos, detrás del nombre sindicato, se &quot;ocultan&quot; instituciones que en muchos casos se superponen con las instituciones originarias (ayllus) y corrientemente constituyen organismos de poder con funciones estatales en las comunidades (ver Gordillo 2000; Lagos 1997), maquinarias territoriales, sociales y ahora electorales.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La Tesis del Instrumento Político parece insertarse plenamente en esta tradición de acumulación político-social, al tiempo que presenta una importante carga de renovación. Las imágenes de las injusticias padecidas por los pueblos indígenas, la reivindicación de su stock civilizatorio y la narrativa de autodeterminación, se combinan con la pretensión de articular a diversos sectores sociales en un proyecto emancipatorio común. A diferencia de intentos iniciales más radicales, como la Asamblea de Unidad de las Naciones Originarias<sup>13</sup> (o experiencias actuales en el Altipl-. ano) el Instrumento Político hegemonizado por los cocaleros no se basará en el autogobiemo o el &quot;poder indio&quot; sino en fórmulas que apelan con mayor fuerza a lograr el reconocimiento de lo indígena dentro del Estado boliviano, asumiendo los procesos de mestizaje que dan cuenta de lo popular en el país y presentando una visión más &quot;digerida&quot; del indianismo radical (por ejemplo, a diferencia de éste, los nuevos grupos participarán de los procesos electorales). David Choquehuanca confiere un papel simbólico importante al contra-festejo de los 500 años del &quot;descubrimiento&quot; de América en este nuevo ciclo de &quot;toma de conciencia&quot; indígena:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;La campaña 500 años de resistencia ha significado para nosotros un despertar,</font><font face="VERdana" size="2">un despertar de interpelación hacia nosotros mismos. Nos hemos preguntado</font> <font face="VERdana" size="2">con la campaña 500 años de resistencia: ¿quiénes somos?, con la campaña de</font> <font face="VERdana" size="2">500 años hemos abierto los ojos [y] la clase dominante se ha asustado; en 1992</font> <font face="VERdana" size="2">hemos organizado una movilización de más de 70 mil hombres y mujeres aquí</font> <font face="VERdana" size="2">en La Paz donde no había ni una bandera boliviana, eran puras Wiphalas. Hemos</font> <font face="VERdana" size="2">dicho '500 años nos han explotado, 500 años nos han humillado, 500 años nos</font> <font face="VERdana" size="2">han pisoteado, 500 años nos han marginado, por lo menos que este día nos</font> <font face="VERdana" size="2">respeten&quot;'  (David Choquehuanca, entrevista, La Paz, junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El salto cualitativo y novedoso en la creación del Instrumento Político se produjo en 1995,</font> <font face="VERdana" size="2">cuando los cocaleros ya habían consolidado una fuerte presencia política en el movimiento campesino.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En marzo de ese año, el Primer Congreso Tierra y Territorio -del que participaron la CSUTCB, la</font> <font face="VERdana" size="2">CSCB, la CIDOB, la FNMCB-BS- aprobó la Tesis del Instrumento Político, que consistía en fundar</font> <font face="VERdana" size="2">un movimiento organizado como extensión de las instancias sindicales campesinas que venían</font><font face="VERdana" size="2">protagonizando grandes movilizaciones en defensa de la tierra, el territorio y contra la erradicacLn de los cultivos en la región del Chapare, el lugar con mayor represión de las fuerzas policiales bolivianas, con financiamiento y asesoramiento de la DEA y otras entidades estadounidenses<sup>14</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">A partir de esas resoluciones se puso en pie la Asamblea por la Soberanía de los Pueblos (ASP), presidida por el dirigente cochabambino Alejo Véliz, que -siguiendo las resoluciones de su 11 Congreso- se definió como:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;Una opción revolucionaria y liberadora que nace del seno de los compañeros campesinos y oprimidos [que] con el transcurso del tiempo ha captado la adhesión de otros sectores, conforme a sus principios de Instrumento Político de los oprimidos y no sólo de los campesinos&quot; (ASP 1997).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">De la nueva síntesis propuesta por la ASP, emerge la propuesta de una Bolivia Socialista, Multinacional y Comunitaria, resultante de la superposición de la &quot;lucha nacional y lucha clasista&quot;. De allí que se defina como el &quot;nuevo sujeto de la Revolución&quot; a &quot;originarios, obreros y campo popular&quot; y se proponga la articulación del Pachakuti andino, el marxismo y la idea de Tierra sin mal del Oriente boliviano, en una interpelación al conjunto de los explotados. Un proceso -que luego de divisiones internas, especialmente el alejamiento de Alejo Véliz- se materializará en el MAS-IPSP<sup>15</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">De esta forma, los &quot;partidos&quot; emergentes del nuevo ciclo de luchas campesino-indígenas han nacido a partir de congresos sindicales de los movimientos sociales (cocaleros del Chapare y los Yungas, e indígenas del Altiplano) para conseguir proyección política y una prolongación parlamentaria de la acción colectiva (García Linera 2003). Las siguientes declaraciones seleccionadas definen la forma en que la &quot;tesis&quot; del instrumento político se materializó en el MAS-IPSP, según su principal dirigente:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;El MAS no tiene una estructura política partidaria, sino que las mismas estructuras del sindicalismo campesino e indígena son las estructuras del MAS, por tanto son esas mismas estructuras las que controlan; acá no se manejan las cosas verticalmente, no hay imposiciones. Los dirigentes principales deben cumplir lo que deciden las organizaciones sociales que componen el IPSP&quot; (Evo Morales, entrevista, Buenos Aires, agosto de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> &quot;[EL MAS] es un movimiento político que expresa las aspiraciones de las organizaciones sociales en su lucha por las reivindicaciones nacionales, y las de los sectores populares. La base orgánica está, precisamente, en las organizaciones ante las cuales las direcciones políticas y sus representantes públicos (concejales en los municipios, diputados y senadores), rinden cuenta de su actuación y reciben las directivas principales para su acción. Mediante congresos regionales y nacionales, se eligen las directivas en los niveles territoriales correspondientes. Como movimiento ligado a las organizaciones</font><font face="VERdana" size="2">sociales, sus actuaciones son abiertas y éstas participan tanto en el control de las acciones de sus representantes, como en la elección de los candidatos a las elecciones&quot; (Evo Morales, revista Punto Final, Sgo. de Chile, N&deg; 537, 2003)</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> Estas gigantescas maquinarias sindicales y las organizaciones comunitarias han mostrado ser eficaces fuentes de &quot;capital político&quot; con capacidad para disputarle los votos a los partidos tradicionales y modificar el escenario discursivo nacional, en un contexto en el que hacer política electoral ha devenido un mandato de asamblea:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;Quienes han entrado a la campaña electoral han sido ellas [las organizaciones]</font> <font face="VERdana" size="2">sobre todo las centrales campesinas. En el Norte de Potosí el trabajo lo hicieron</font> <font face="VERdana" size="2">los ayllus, que operaron con el nombre de MAS. En el trópico cochabambino</font> <font face="VERdana" size="2">no es que gana el MAS, ganaron las seis federaciones [cocaleras], que son lo</font> <font face="VERdana" size="2">fundamental del instrumento político y que le dan a Evo Morales una victoria</font> <font face="VERdana" size="2">increíble&quot; (Filemón Escóbar, Pulso, N&deg; 153, 5 a l l de julio de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En el Ampliado de Evaluación de la Gestión Parlamentaria<sup>16</sup>, se pudo observar -incluso en</font> <font face="VERdana" size="2">su &quot;escenificación&quot; física- el poder de las organizaciones sindicales que conforman el</font> <font face="VERdana" size="2">Instrumento Político, en línea con las palabras iniciales de Román Loayza (CSUTCB): &quot;Este</font> <font face="VERdana" size="2">proyecto (el MAS-IPSP) ha nacido del seno de las organizaciones. Nosotros somos fruto de</font> <font face="VERdana" size="2">las organizaciones que nos han parido&quot;. En la mesa coordinadora estaban sentados los</font><font face="VERdana" size="2">representantes de la CSUTCB<sup>17</sup>; la FNM-BS (cuya Secretaria Ejecutiva -Leonilda Zurita- es</font> <font face="VERdana" size="2">también Secretaria de Relaciones Internacionales del MAS); el CONAMAQ (Consejo Nacional</font> <font face="VERdana" size="2">de Ayllus y Markas del Qullasuyu) y la CPESC (Confederación de Pueblos Étnicos de Santa</font> <font face="VERdana" size="2">Cruz); además de Evo Morales como Presidente del MAS. Distribuidos en sillas a lo largo y</font> <font face="VERdana" size="2">ancho del salón estaban los diputados, quienes debían informar a sus colegas -pero ante todo</font> <font face="VERdana" size="2">a las organizaciones- sobre la actividad parlamentaria desarrollada en el último año (desde</font> <font face="VERdana" size="2">julio-agosto de 2002). El responsable político del MAS en el departamento de La Paz, Jorge</font> <font face="VERdana" size="2">&quot;Coco&quot; Arzabe, explicita esta hegemonía sindical-campesina al interior del  Instrumento</font> <font face="VERdana" size="2">Político, con relación a sectores provenientes del medio urbano:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;En la dirección hay una hegemonía de los sectores campesinos (un eje aymara-quechua): cocaleros, campesinos indígenas del altiplano y colonizadores. Esto lo estamos manteniendo para garantizar el espíritu ideológico, la estrategia política y la estructura orgánica. No queremos entramparnos en el populismo. Mucha gente está con la sana visión de cambiar, de transformar el país, pero otras personas tienen una visión muy corta, y sólo buscan un acomodo personal'' (Jorge Arzabe, entrevista, La Paz, junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La inexistencia de un aparato burocrático, intelectual y administrativo separado del sindicato, es una de las características organizativas del MAS: &quot;Donde las organizaciones sindicales funcionan bien ly adhieren al MASJ, el Instrumento Político no existe por separado&quot;, como por ejemplo en la mayoría de las seis federaciones cocaleras del Chapare (Evo Morales, Ampliado de Evaluación)<sup>18</sup><sub>•</sub> No es extraño que sUijan &quot;desconfianzas&quot; y tensiones entre el bloque parlamentario y las organizaciones sindicales. Frases como: &quot;Las bases no estamos ejerciendo suficiente control sobre los diputados&quot;, &quot;cuando sale una convocatoria de las federaciones los diputados deben estar presentes&quot;<sup>19</sup>, junto con críticas a los diputados que no &quot;bajan a informar a las bases&quot;<sup>20</sup>, se pueden escuchar en congresos y reuniones políticas y sindicales. Este &quot;control&quot; resulta más fuerte en el caso de los diputados uninominales que a diferencia de los plurinominales- fueron elegidos por las organizaciones. Incluso se puede observar la supervivencia de cierta lógica clientelar &quot;desde abajo&quot;, a través de peticiones de las más diversas (camisetas de fútbol para el equipo de la comunidad, útiles escolares, resolución de problemas de infraestructura, etcétera) lo que parece diferenciarse de la relación jerárquica que normalmente caracteriza al clientelismo político y podría interpretarse -provisoriamente- como cierta &quot;reapropiación&quot; por las organizaciones y comunidades del dinero que reciben los diputados<sup>21</sup>, bajo una lógica comunal de soberanía no enajenada (ver: Gutiérrez A. 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Esa temática fue abordada de forma crítica en el Ampliado de Evaluación, en el que algunos participantes señalaron que &quot;muchos diputados van a sus comunidades sólo a entregar camisetas&quot;. Frente a ello, Evo Morales señaló que &quot;Debemos llenar los vacíos que tenemos: políticos, ideológicos y también de conducta ética [...] Hay que analizar la conducta de los legisladores no sólo desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista político-ideológico. 1 PorqueJ algunos sólo ven el tema económico&quot; (Ampliado de Evaluación). Dionisia Núñez destacó la necesidad de &quot;educar a las bases en que no es función de los diputados atender rosarios de peticiones&quot;, especialmente a partir de las próximas gestiones, y utilizar esos recursos en capacitación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>El desborde electoral de los movimientos sociales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La sigla de la ASP nunca obtuvo el reconocimiento de la Corte Nacional Electoral (CNE) por lo que la primera vez que el Instrumento Político se puso a prueba -en 1995- lo hizo en el marco de la alianza Izquierda Unida (IU)<sup>22</sup><sub>•</sub> Luego, en 1997, Evo Morales fue elegido diputado</font> <font face="VERdana" size="2">uninominal con el 61,8% de los votos (un récord nacional); pero en 1998 el &quot;matrimonio&quot; político entre Evo Morales y Alejo Véliz se rompió definitivamente después de tortuosas disputas por el liderazgo campesino en Cochabamba<sup>2</sup> y Morales decidió embarcarse con la sigla del Movimiento al Socialismo (MAS), nuevamente ante las dificultades para lograr el reconocimiento electoral, esta vez del IPSP<sup>24</sup><sub>•</sub> Las elecciones presidenciales de junio de 2002 pusieron de relieve la crisis de legitimidad de la &quot;democracia pactada&quot; que imperó desde 1985, percibida cada vez más como &quot;una impostura discursiva&quot; (Gutiérrez A. y García Linera 2002:14) detrás de la cual las cúpulas partidarias tradicionales tejen versátiles alianzas para obtener la mayoría parlamentaria que les permita el acceso al poder. La creciente brecha entre las siglas partidarias (MNR, MIR, MBL, etc.) -que incluyen significantes como &quot;nacionalista&quot;, &quot;izquierda&quot; o &quot;revolucionario&quot;- y los contenidos de las políticas aplicadas, ponen de relieve las transformaciones político-ideológicas de los partidos que se alternaron en el gobierno desde mediados de los años ochenta y adhirieron fervientemente a las recomendaciones de los organismos financieros internacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Después de una década y media de hegemonía de los partidos tradicionales, dos figuras surgidas de la resistencia social contra el modelo neoliberal -Evo Morales y Felipe Quispe-fueron legitimadas con un gran caudal de votos<sup>25</sup><sub>•</sub> El líder del MAS quedó a menos de dos puntos porcentuales del triunfador -Gonzalo Sánchez de Lozada, del MNR- quien fue finalmente elegido presidente por el Congreso<sup>26</sup><sub>•</sub> Como señala Romero B. (2002:181), Evo Morales logró una alianza electoral inédita entre los campesinos, los habitantes de los barrios pobres de las ciudades y consistentes círculos de la clase media intelectual. Desde una intención de voto inferior al 5% y ajeno a las técnicas del marketing electoral convencional, el MAS inició un acelerado crecimiento en el último mes y medio de campaña electoral, lo que combinó un apoyo rural (mal medido por las encuestas) con un apoyo urbano tardío. Por primera vez una</font> <font face="VERdana" size="2">organización de la izquierda radical alcanzaba un segundo lugar, con un porcentaje próximo al 20% (581.884 sufragios) y -también por primera vez- las ciudades se mostraron atentas a un movimiento encabezado por un líder campesino, aunque su implantación fue principalmente rural <b>(lbid: </b>188). De esta forma, la influencia del MAS se irradió desde su bastión (Cochabamba) hacia el norte de Chuquisaca, el norte de Potosí, el este de Oruro y de La Paz, e incluso hacia el oeste de Santa Cruz, imponiéndose en las secciones con fuerte presencia de campesinos migrantes (lbid).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El Altiplano paceño fue disputado con el MIP de Felipe Quispe, con fuerte arraigo en las regiones aymaras, y sus puntales fueron las zonas cocaleras del Chapare (registró casi el 80% en Villa Tunari) y los Yungas de La Paz, donde predominó un voto de características más corporativas. A ello se suma la victoria del MAS en Oruro, El Alto y barrios marginales como la circunscripción sur de Cochabamba, lo que muestra que luego del retroceso posterior a la crisis de la UDP, la izquierda parece haber encontrado -al menos coyunturalmente- un discurso para reconquistar a sectores urbanos pobres y marginales. A la luz de los resultados, Evo Morales y el MAS representan al mundo quechua de Cochabamba, Potosí, Oruro y parte de Chuquisaca, y a algunos segmentos del universo aymara radicados sobre todo en Oruro y, en menor medida, en los Yungas de La Paz (Bohrt l. 2002), lo que habla de la hegemonía electoral del MAS en el oeste del país (coBa) y el desafío de extender su influencia hacia el oriente (camba).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Siguiendo a García Linera (2002), podemos afirmar que más que la derrota numérica, que no es abrumadora, lo que se experimentó fue una derrota moral de las élites dominantes lo cual, en una sociedad racista como la boliviana, resulta más contundente, pues pone en entredicho la certeza de mando inapelable y naturalizado que los grupos privilegiados produjeron durante todo este tiempo. La participación de Evo Morales en diversas movilizaciones sociales, especialmente en la &quot;guerra del agua&quot; en Cochabamba y tres fuertes bloqueos en el Chapare, le permitieron construir nuevas solidaridades y establecer una amplia red de contactos -incluyendo sectores urbanos- que se tradujeron en la postulación de candidatos propuestos por las organizaciones sociales y la inclusión de una amplia plataforma de reivindicaciones, que incluía la rebaja de las tarifas de los servicios públicos, la reversión de Jos procesos de privatización y la preservación de los recursos naturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">De esta forma ha ido emergiendo un movimiento, mezcla de izquierda rural y urbana, sindicalismo y etnia, capaz de articular un discurso anti-neoliberal y antiimperialista con una visión étnico-cultural andina que interpela a otros sectores empobrecidos y marginados de la sociedad boliviana (Zegada C. 2002:11). Pese a mantener formas de interpelación &quot;populistas&quot;, Jos nuevos liderazgos indígenas -como Evo Morales y Felipe Quispe- transformaron la lógica de la representación presente en recientes experiencias &quot;populares&quot;, como CONDEPA y UCS.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>Evo como símbolo de la injusticia y la dignidad nacional</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La expulsión de Evo Morales del Parlamento en enero de 2002 y sus enfrentamientos con el entonces embajador Manuel Rocha constituyen dos momentos en los que el antagonismo entre partidos tradicionales-sistema político-Embajada estadounidense y Evo Morales-MAS emerge con fuerza en la superficie, con un fuerte carácter simbólico que transformó su postulación en una suerte de candidatura &quot;maldita&quot;: mientras el &quot;cocalero aguerrido&quot; era</font> <font face="VERdana" size="2">desafiado por el representante del imperio (violando el protocolo diplomático), el &quot;indio proscripto&quot; por el sistema político era humillado por &quot;políticos indecentes&quot;, severamente cuestionados por la opinión pública boliviana. Por eso su desafuero -utilizando la pena máxima de &quot;separación definitiva&quot;- fue, en gran medida, &quot;la separación sentimental de una Bolivia que tiene clausuradas sus aspiraciones de representación política, [y] que siente, con motivos, que los bloqueos son más participativos que la democracia&quot;<sup>27</sup><sub>•</sub> Ambos hechos le proveyeron al MAS el referente simbólico necesario para lograr la adscripción política de una parte de las clases medias urbanas, más vinculadas a los procesos de individuación modernizante y alejadas de las lógicas sindical-corporativas predominantes en el MAS (ver García Linera 2003). Al mismo tiempo, se fue creando las condiciones que contribuyeron a transformar a Evo Morales en un líder nacional, cuyo crecimiento desplazó a otros candidatos denominados &quot;antisistémicos&quot; por la prensa boliviana (entre ellos, el ex juez Alberto Costa Obregón)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El dictamen en tiempo récord de la Comisión de Ética del Parlamento y el &quot;consenso total&quot; de los representantes de la &quot;democracia pactada&quot; (ADN, MNR, MIR, UCS y NFR) se basó en la acusación de que el diputado cocalero era el responsable intelectual de la muerte de cuatro uniformados en Sacaba. Pocos días antes, en ese poblado cochabambino, la reacción cocalera contra el Decreto Supremo 26415<sup>28</sup> -del ex presidente Jorge &quot;Tuto&quot; Quiroga- se trasformó en una sangrienta batalla de cuatro días contra las fuerzas policiales y militares, con un saldo de siete muertos (tres militares, un policía y tres cocaleros).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El clima anti-cocalero fue creciendo en paralelo al desafuero de Morales: un editorial del diario La Prensa (19-2-2002) habla de informes de inteligencia acerca de la presencia de &quot;francotiradores extranjeros&quot; (colombianos) en Sacaba y recuerda los &quot;viajes a Cuba&quot; de Evo Morales. Otro editorial del mismo diario (20-2-2002) vuelve a hablar de &quot;sedición&quot;, de &quot;movimientos terroristas<sup>;</sup>' infiltrados entre los cocaleros y de la necesidad de &quot;neutralizar a Evo Morales&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Una fuerte campaña represiva siguió a las jornadas de Sacaba: la sede de la federación campesina del trópico -ubicada sobre la plaza Busch en Cochaball)ba- fue allanada por el Grupo Especial de Seguridad (GES) y 100 campesinos -entre ellos 21 dirigente6- fueron arrestados. Mientras, la radio cocalera Soberanía -que funcionaba en Chipiriri- era clausurada y sus equipos secuestrados. Con ello se continuaba una política de militarización del conflicto que, según informes de la Defensora del Pueblo, Ana María Romero, provocó entre 1987 y 2002, 57 cocaleros muertos, 500 heridos de bala y 4 mil detenidos en celdas policiales sin el</font> <font face="VERdana" size="2">debido proceso. Esto llevó a los organismos de Derechos Humanos a hablar de una &quot;violencia reactiva&quot; por parte de los campesinos, frente a la militarización cotidiana de sus vidas<sup>29</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Pero la &quot;neutralización&quot; de Evo Morales cuando estaba comenzando la campaña electoral para las presidenciales de 2002 le permitió al dirigente del MAS constituirse a un tiempo en el &quot;enemigo número uno&quot; del cuestionado sistema político boliviano y de la embajada estadounidense, favoreciendo la explicitación de antagonismos y -con ello- la polarización del campo político: &quot;Me botó del Parlamento la clase política corrupta y decadente que representa al modelo económico y quiere hacer buena letra con la embajada de Estados Unidos&quot;, &quot;Quieren la muerte civil para Evo Morales&quot;, &quot;Para el gobierno y Estados Unidos Evo Morales es el enemigo número uno&quot;, &quot;Ante la embajada los diputados están en carrera para ver quién es más anti-Evo...los jefes partidarios venderían a su madre por la visa&quot;, fueron algunas de las palabras -en muchos casos cargadas de ironía- con las que el dirigente cocalero respondió a su expulsión<sup>30</sup><sub>• </sub>Esta dio lugar a una huelga de hambre en el Congreso de algunos diputados opositores y un ciclo de bloqueos y protestas al que algunos medios denominaron &quot;La guerra por Evo&quot;, que permitieron reactualizar los lazos entre las organizaciones urbanas y campesinas que protagonizaron la guerra del agua en abril de 2000 (Coordinadora del Agua, regantes, transportistas, etcétera)<SUP>31</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Las posteriores declaraciones del entonces embajador Manuel Rocha contra la candidatura de Morales, en plena campaña electoraP<sup>2</sup>, fue un hecho que exacerbó los sentimientos patrióticos y antiimperialistas de una gran parte de la población rural y urbana, y reforzó el liderazgo del dirigente cocalero<sup>33</sup><sub>•</sub> Mientras la mayor parte de los partidos tradicionales había hecho de la visa un requisito para ser candidato -en un contexto en el que la embajada estadounidense estaba procediendo a revisar los visados de unos 200 ciudadanos bolivianos- Evo Morales declaró a la prensa: &quot;Sin visa me siento más libre, más digno, más soberano&quot;<sup>3-</sup>t y se refirió irónicamente al entonces embajador estadounidense como &quot;mi jefe de prensa&quot;, preanunciando el efecto electoral positivo de sus declaraciones sobre su candidatura presidencial.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>Entre la nueva izquierda y el neopopulismo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El trabajo de Alenda M. (2002) acerca de la experiencia de CONDEPA aporta algunos elementos de análisis que permiten establecer continuidades y rupturas entre las formas de interpelación y lider::.tzgo presentes en la &quot;nueva izquierda&quot;, personificaqa en el MAS, y las declinantes experiencias neopopulistas, que tuvieron un importante peso político entre los migrantes urbanos de origen indígena, cuyos procesos de individuación truncos (persistencia de las relaciones de compadrazgo, padrinazgo, etc.) favorecieron la emergencia de liderazgos como el del &quot;compadre&quot; Carlos Palenque quien, desde su experiencia como comunicador social en RTP (RadioTelevisión Popular), construyó una relación metonímica RTP=Nosotros (el pueblo, los pobres)=Carlos Palenque, luego prolongada a Pueblo=CONDEPA (Aienda M. 2002:89)<sup>35</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Esta &quot;valorización de los desamparados&quot;, además de suscitar mecanismos de identificación, gatilló un proceso de liberación cognitiva &quot;desde arriba&quot;, que conllevó un conjunto de transformaciones en la visión del mundo de los actores, tras lo cual &quot;llegan a reconocerse derechos y a creer que pueden contribuir a cambiar el orden imperante&quot; (lbid:88). Sin embargo, la eficacia de la interpelación condepista no radicaba en la &quot;promesa de inversión del orden social en beneficio de los del abajo sino más bien en la integración simbólica de éstos gracias a un símbolo clave de superación: una chola [Remedios Loza] que figura como primera candidata a diputada plurinominal para La Paz en 1989 y sale elegida&quot; (lbid:89-90). De esta forma, se trata de un discurso que más que propiciar el fin de las desigualdades, &quot;las vuelve superables&quot; (lbid:93): &quot;a pesar de su contenido igualitario, el discurso del compadre descansa en el tradicional esquema de dominación y lo refuerza [...] Carlos Palenque aparece como el protector indispensable de las mujeres de pollera que buscan elevarse socialmente&quot; (lbid: 104). Una situación parcialmente similar se dio con la candidatura a Vicepresidente de la República del aymara Víctor Hugo Cárdenas, promovido por el candidato del establishment, Gonzalo Sánchez de Lozada. En ambos casos -más allá de las enormes diferencias que caracterizan a cada liderazgo- el &quot;hombre de empresa&quot; aparece como un elemento esencial en la legitimación del indio, portador de una cultura aun no legítima per se.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En el caso de los nuevos liderazgos políticos -y nos interesa particularmente el de Evo Morales-podemos arriesgar que -a diferencia del fenómeno condepista- se trata de un proceso de liberación cognitiva desde abajo, en el cual los indios están a la cabeza de manera autónoma y los liderazgos son construidos a partir de un largo proceso de ocupación sucesiva de cargos en el sindicato campesino, para luego ocupar posiciones en el Instrumento Político (IP) y, eventualmente, en el Parlamento<sup>36</sup><sub>•</sub></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Pero, al mismo tiempo, la inexistencia real de institucionalización en el MAS y de mecanismos de expresión de mayorías y minorías, abona un sistema de toma de decisiones en las que el líder (y árbitro) se apoya alternativamente en coaliciones coyunturales e inestables (no &quot;se invita&quot; a las mismas personas a todas las discusiones). En el poder y capacidad de persuasión sobre el líder intervienen capitales legítimos variados, que difieren según la temática</font> <font face="VERdana" size="2">en discusión: capacidad de movilización sindical-corporativa, capacidades discursivas, formación &quot;técnica&quot;, etcétera. Más que de fracciones, se trata de grupos de presión informales (según proveniencia ideológica, relaciones personales, étnicas, etc.) que, en un escenario gelatinoso, corrientemente no logran &quot;solidificarse&quot;, todo lo cual reafirma el papel arbitral de Evo Morales como garantía de continuidad del MAS como una empresa política común<sup>37</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">De todas formas, no hay que olvidar que cuando se trata de posicionamientos políticos generales -o acciones como bloqueos, etc.- Morales &quot;baja&quot; a los congresos y ampliados sindicales campesinos, actitud que sin duda encarna mucho más que una pose y representa una instancia de &quot;confirmación carismática&quot; (Weber 1998:195). El encuentro cara a cara con las bases -al igual que con sus votantes- resulta clave en la construcción de liderazgo de Evo Morales. Su vestimenta, vocabulario (y su constante victimización) constituye un (eficaz) intento de diferenciación con respecto a los &quot;políticos tradicionales&quot;, presentándose genuinamente como uno más entre sus compañeros campesinos, pese a haber ocupado espacios antes reservados a quienes poseían los beneficios de la distinción<sup>38</sup><sub>•</sub> Este ser uno más -un portavoz privilegiado de los campesinos que siempre vuelve a sus bases y que se esfuerza por aprender para responder a sus actuales responsabilidades- le ha permitido a Evo Morales la producción de un &quot;poder simbólico&quot; al interior del sindicalismo cocalero (y desde allí en el Instrumento Político) a partir de la credibilidad, la confianza, el reconocimiento y la fidelidad de sus pares; y la constitución de una lógica de &quot;inclusión-exclusión&quot; sobre sus potenciales competidores internos (Ansart 1983). La conservación de este poder simbólico es especialmente importante en el contexto de un movimiento concebido como una extensión de estructuras sindicales, con escasa institucionalización y, como mencionamos, recorrido por numerosas fracciones internas (no formalizadas) cruzadas por la posesión de variados -y en ocasiones asimétricos- capitales sociales, escolares, culturales y étnicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La elección del candidato a la Vicepresidencia de la República, en febrero de 2002, ilustra acerca de la inorganicidad de los vínculos entre el MAS y los intelectuales urbanos de clase media que lo apoyan<sup>3</sup>9; al mismo tiempo, se observa una fuerte &quot;dependencia discursiva&quot; de</font> <font face="VERdana" size="2">asesores y ONG's junto a una débil atracción de la intelectualidad quechua y aymara. Un pequeño grupo de estos &quot;asesores&quot; -sin compromiso partidario con el MAS<sup>40</sup>- ocupa un lugar destacado como complemento del tipo de liderazgo de Evo Morales -que no deja de reproducir características caudillistas presentes en la historia política boliviana- reforzando una relación de rasgos instrumentales con los intelectuales, en detrimento del intelectual &quot;orgánico&quot; o &quot;colectivo&quot;<sup>41</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>La interpelación discursiva del MAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Luego de los favorables resultados electorales y de la gestión de varios gobiernos municipales, una de las dificultades que afronta el MAS es la ausencia de una estructura discursiva, que a partir de cierto &quot;cierre&quot; ideológico le permita crear una síntesis coherente entre una relectura del pasado colonial y una propuesta de futuro destinada a refundar el Estado boliviano, dejando atrás las relaciones de dominación racializadas que han acompañado toda la historia republicana y las relaciones de explotación inherentes al capitalismo. En un contexto de ambigüedad ideológica, propia de las organizaciones sindicales de las cuales es una &quot;extensión&quot; -caracterizado por múltiples centros de emisión discursiva que no logran un &quot;espacio de intersección&quot; (Antezana 1983)-, prevalece una interpelación (una suerte de &quot;murmullo ideológico&quot;) sustentada en la oposición al neoliberalismo y la defensa de la soberanía y la dignidad nacionales<sup>42</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La propia dinámica sindical, que tiñe el conjunto de la actividad política del MAS, tiende a sobreestimar lo local (y corporativo) y debilitar la construcción de &quot;miradas y referentes generales de articulación de la diversidad social, nacional y clasista de la sociedad&quot; boliviana (García Linera 2003:4). Al mismo tiempo, en muchos casos, potencia una acepción de la política entendida como hacer aprobar o anular leyes o decretos (una suerte de lógica de la demanda), dejando de lado la lucha por la reforma intelectual y moral de la política y la sociedad. Ello requiere la construcción de hegemonía, a partir de estrategias discursivas capaces de incluir a los sectores rurales y urbanos de la totalidad del país (incluso allí donde no existen movimientos sociales organizados, o los mismos no son permanentes, como generalmente ocurre en las grandes ciudades, en las cuales -aunque de manera trunca- han avanzado procesos de individuación vinculados al desarrollo capitalista). De lo contrario,</font> <font face="VERdana" size="2">existe el riesgo de reemplazar el &quot;obrerismo&quot; de organizaciones de izquierda de antaño como el POR (o la propia COB) por una propuesta &quot;campesinista&quot; y localista con escasa capacidad articulatoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Pese a ello, puede observarse el intento -aún precario- de articulación de elementos nacional-democráticos (tendiente a recuperar el antagonismo social, corrientemente presentado por los sectores dominantes como mera &quot;diferencia&quot;): una idea de nación plebeya (pueblo sencillo y trabajador, pueblos originarios, o simplemente &quot;los pobres&quot;), la defensa del territorio<sup>43</sup> y la soberanía (especialmente centrada en los recursos naturales: gas, petróleo y hoja de coca), combinada con una fuerte interpelación antiimperialista (fundamentalmente antiestadounidense) vinculada a la defensa de la &quot;dignidad&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Estos esfuerzos por superar lo sindical-corporativo se apoyan en gran medida en lo que Laclau denomina &quot;lógica de la equivalencia&quot;. Es decir, la conjugación de diversas demandas en un sujeto colectivo -por ejemplo el pueblo en oposición a un otro: las élites, el paradigma occidental, los partidos tradicionales, la embajada, etc.- a partir de la disolución de las diferencias (reivindicaciones particulares) en cadenas de equivalencias, representadas por &quot;significantes vacíos&quot; (es decir, significantes tendencialmente vaciados de sus significados particulares para asumir la representación de una universalidad que los trasciende) (Laclau 1996). De allí que el antagonismo pueblo=nación/oligarquía=antinación, propio del NR, esté presente en el discurso del MAS, aunque el pueblo no sea ya una &quot;construcción&quot; mestizo-criolla, como la imaginaron los teóricos del NR (Montenegro, Céspedes), sino &quot;originaria&quot; y anticolonial<sup>44</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En sus reivindicaciones más vinculadas con su raíz cocalera, se puede observar la rearticulación de un elemento del discurso neoliberal -la libertad de mercado (defensa del libre cultivo y comercialización de la hoja de coca)- en un discurso cuya característica principal es su frontal oposición al neoliberalismo. En parte ocurre algo similar con la &quot;defensa de la nación&quot; o la dignidad, que encontramos en el discurso del MAS, donde estos &quot;núcleos comunes de sentido&quot; (no clasistas) están ligados a campos ideológico-articulatorios distintos a los de el &quot;nacionalismo burgués&quot; (MNR de los años cuarenta/ cincuenta). Recuperando al Laclau de los setenta (1986:186) podemos decir que es esta &quot;forma&quot; (que adquiere la articulación), más que su contenido, lo que determina el &quot;carácter de clase&quot; de una ideología; en este caso, vinculada con los intereses de pequeños propietarios campesinos (y algunos comunarios), que hegemonizan, como hemos señalado, la dirección del MAS-IPSP.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El &quot;derecho a gobernar esta tierra&quot; y que &quot;el pueblo sea poder&quot;, parte fundamentalmente de una contabilización numérica, que se expresa en el uso de la propia sigla partidaria en la consigna &quot;Somos pueblo, somos MAS&quot;<sup>45</sup><sub>•</sub> Esta acepción &quot;numérica&quot; de la sigla predomina corrientemente sobre sus componentes, entre los que figura el significante socialista, concebido más como una recuperación de las relaciones protosocialistas (de reciprocidad) aún vigentes en las comunidades-ayllus, que como una referencia a la tradición socialista de raíz marxista o socialdemócrata<sup>46</sup><sub>•</sub> No debemos perder de vista que el nombre -Movimiento al Socialismo- responde a una casualidad, vinculada al no reconocimiento legal de la sigla IPSP y que el planteamiento original de la ASP de una Bolivia Socialista parece haber sido subordinado a la defensa de la &quot;soberanía de los pueblos&quot;. Y el rechazo al marxismo por encontrarse dentro &quot;de lo occidental&quot; no ha encontrado -hasta el momento-una estructura discursiva capaz de reemplazarlo como interpretación de la realidad social boliviana y como &quot;mapa&quot; para emprender una acción política transformadora que opere sobre las relaciones sociales derivadas de un capitalismo dependiente y atravesado por formas de producción pre-capitalistas (de allí el concepto de abigarramiento expuesto precedentemente)<sup>47</sup><sub>•</sub> Más bien, la radical ambigüedad discursiva del MAS (cuyos contenidos parecen negociarse día a día a partir de inestables &quot;relaciones de fuerzas&quot; internas) está dificultando su capacidad articulatoria y debilitando el capital político derivado de su exitoso desempeño electoral.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">A diferencia del MIP, el MAS no es portador de un discurso de autogobierno indígena y sus apelaciones al &quot;retorno al Ayllu&quot; (o como dice la consigna: &quot;Somos Ayllu&quot;) no parece uniformemente &quot;adquirido&quot; al interior del movimiento. Algunos dirigentes matizan las apelaciones de los Principios Ideológicos que habla -por momentos con tintes</font> <font face="VERdana" size="2">folclóricos- del regreso a una &quot;sociedad fraternal de abundancia&quot; y una economía de &quot;reciprocidad y redistribución&quot;<sup>11</sup>:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;En aspectos básicos, estratégicos, [el discurso indigenista] tiene su peso, por ejemplo</font> <font face="VERdana" size="2">en el aspecto de la democracia. Frente a la democracia, como propuesta occidental,</font> <font face="VERdana" size="2">nosotros giramos un poco más en recuperar lo que es el consenso como método de</font> <font face="VERdana" size="2">decisiones comunitarias. Eso es una cosa que nosotros queremos rescatar y recuperar,</font> <font face="VERdana" size="2">lo mismo que los valores de la solidaridad, de la reciprocidad, de la armonía, que</font> <font face="VERdana" size="2">son cosas importantes para un proceso de cambio. Pero eso de volver por ejemplo</font> <font face="VERdana" size="2">al Tawantinsuyo, o al ayllu eso ya es discutible. Está bien como discurso, como</font> <font face="VERdana" size="2">ejemplo, pero volver al ayllu me parece personalmente imposible, porque estamos</font> <font face="VERdana" size="2">viviendo momentos mucho más avanzados en ciencia y tecnología, que hay que</font> <font face="VERdana" size="2">darle un contenido social&quot; (Jorge Arzabe, entrevista, La Paz, junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">La reivindicación de una Asamblea Popular Constituyente representa un eje importante en el</font> <font face="VERdana" size="2">discurso del MAS, entendida no como una mera reforma constitucional sino como la materialización</font> <font face="VERdana" size="2">de una nueva correlación de fuerzas<sup>49</sup><sub>•</sub> Sin embargo, la no puesta en práctica de los Comités de</font> <font face="VERdana" size="2">Defensa de la Soberanía en las ciudades (tal como se había propuesto en la pasada campaña</font> <font face="VERdana" size="2">electoral) y la falta de discusión en las bases de un proyecto de país alternativo, han hecho que esta</font> <font face="VERdana" size="2">propuesta haya perdido cierta fuerza como apuesta política de transformación político-social.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Paralelamente, la prematura electoralización de la actividad política (con vistas a las elecciones municipales de 2004, como &quot;trampolín&quot; para las presidenciales de 2007) &quot;puede inhibir los repertorios de acción colectiva que son los que en el fondo dieron lugar a este nuevo ciclo de resurgimiento de la izquierda&quot; (García Linera 2003:4); incluso varios dirigentes han destacado la falta de liderazgo del MAS en los movimientos que en el último año han emprendido acciones reivindicativas (generación sándwich, cooperativistas mineros), lo que puede tener un efecto potencialmente negativo en un movimiento que se piensa a sí mismo como una extensión política de las pulsiones de los movimientos sociales (incluso en el ámbito electoral). Al mismo tiempo, la consigna &quot;con 35 diputados y senadores no alcanza, debemos ser mayoría&quot;, enarbolada frente al cerco parlamentario oficialista impuesto durante el gobierno de Sánchez de Lozada, evidencia las dificultades para hacer valer el hecho de ser la segunda fuerza parlamentaria y una de las bancadas de izquierda más numerosa en América latina, aspecto que analizaremos en el siguiente apartado.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>Entre dos formas de soberanía: corporativismo sindical-comunitario y democracia liberal</b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Gutiérrez A. nos recuerda -siguiendo a Foucault- que &quot;en los estados de dominación, el despliegue de la capacidad de 'dirigir la conducta de otros' no es un evento meramente 'ideológico',</font> <font face="VERdana" size="2">espiritual e intangible. [Sino que] los dispositivos de orden son los medios materiales, organizativos, culturales y tecnológicos, a través de los cuales la dominación se ejerce de manera concreta, buscando restringir al mínimo cualquier posibilidad de autonomía del dominado&quot; (Gutiérrez A. 2001:65). De allí la necesidad de que las luchas de resistencia a la dominación adquieran un &quot;carácter expansivo&quot; -es decir, que cuestionen el hecho de que la capacidad de decisión misma haya resultado enajenada- y la insuficiencia de &quot;capturar&quot; los dispositivos de orden para usarlos a favor de los dominados. Se trata más bien de erosionarlos, derogarlos y levantar, al mismo tiempo, &quot;nuevos dispositivos reguladores que no sólo consagren la nueva relación de poder, sino que anulen la conversión de las relaciones de poder en estado de dominación&quot; y propicien mecani.smos de autorregulación de dichas relaciones de poder (lbid:65-66)<sup>50</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Con el masivo ingreso de campesinos e indígenas a ')ugaren una cancha ajena&quot; (el Parlamento Nacional), varias de estas discusiones teóricas, en apariencia abstractas, han adquirido una renovada actualidad. La decepción acerca dé las posibilidades de transformación social -y en beneficio de sus comunidades- a través de las instituciones representativas ha sido expresada por la mayor parte de los parlamentarios del MAS y del MIP -especialmente los indígenas-.como balance de su primer año de gestión parlamentaria, a sólo un año de que su entrada al Parlamento atrajera la atención mediática y del resto de los diputados y senadores, mientras el eco de sus idiomas &quot;originarios&quot;, sus ponchos y polleras, y su encamación de lo popular en el país, parecía recrear -en un ámbito fuertemente racializado- la diversidad multisocietal de la denominada nación boliviana.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Las expectativas iniciales pronto dieron lugar a una constatación empírica: el Parlamento -al igual que el resto de las instituciones estatales democrático-liberales- no es un espacio neutro de representación, tal como reza la letra del liberalismo, sino un aparato moldeado organizativa, ideológica y culturalmente por los grupos dominantes, producto de un cierto orden social, de un &quot;acto de fuerza fundador&quot; que constituye el predominio de un grupo social sobre otros (Gutiérrez A. 2001:72).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2">A diferencia de las &quot;formas comunitarias de la política&quot; -en las que el límite de la actividad de los representantes es la propia voluntad colectiva que controla materialmente los medios éte dicha soberanía-, en la forma liberal &quot;la capacidad soberana que cada individuo detenta es cedida (intercambiada), total o parcialmente, para constituir un poder político que la deglute, una soberanía abstracta&quot; (lbid:67). La combinación en la práctica de estas dos lógicas de soberanía política -y las estrategias que intervienen en cada una- no ha resultado fácil para los parlamentarios del MAS, que en gran parte fueron elegidos -y responden- a sus comunidades y, especialmente, a sus organizaciones sindicales. Sus capitales -útiles para organizar el curso de la decisión común, en procesos de &quot;autodeterminación social&quot; (soberanía no enajenada)<sup>51</sup>-</font> <font face="VERdana" size="2">resultaron incapaces, hasta el momento, de disputarle el sentido de lo general, de lo nacional -en su propio &quot;terreno&quot;, el Parlamento- a los representantes de los partidos tradicionales, herederos de las élites económicas y políticas que construyeron las instituciones republicanas a la medida de sus capitales legítimos e intereses de clase.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Los dos principales dirigentes campesino-indígenas (del MAS y el MIP) se refieren así, en los testimonios seleccionados, a las tensiones entre estas dos lógicas de acción política, y más en general a las &quot;dos Bolivias&quot; que se enfrentan al interior de las instituciones representativas:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> &quot;Lo que pasa es que no pensamos como ellos, no comemos como ellos, no hablamos como ellos, no vestimos como ellos. Hay una diferencia tremenda, una contradicción, un choque de culturas: cultura política indígena frente a cultura política dominante liberal [...] El MIP tiene diputados que no están a la altura de otros que han estado años acá. Por eso tienen miedo a exponer sus ideas. Poco a poco se están familiarizando, hay que adaptarse a los horarios, a las nuevas formas de accionar. Para nosotros este es un nuevo escenario, una nueva forma de patear el tablero político-ideológico frente a los paradigmas neoliberales. Pero también estamos concientes de que por esta vía no vamos a cambiar nada [...] no estamos acostumbrados a estar acá adentro, sentados esperando [Frente al 'rodillo' parlamentario] uno se pregunta: &quot;habiendo masas, ¿para qué voy a estar aquí adentro? Esta no es nuestra cancha, la nuestra es hacer movilizaciones, bloqueos, donde participan miles de comunarios&quot; (Felipe Quispe 2002, Pulso, La Paz, N&deg; 164, 20 al 26 de setiembre de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> &quot;Para mí el tema del voto pasa a un segundo plano, creo más en las luchas sociales, porque con las marchas y bloqueos cambiamos leyes, anulamos decretos, hacemos aprobar leyes [...] el Parlamento sirve por lo menos para ser expulsado y donde la gente puede tener idea de qué son los partidos tradicionales [...] Nosotros vamos con otra mentalidad, contra el modelo y el sistema, tal vez estando dentro del sistema [...] combinando la lucha parlamentaria con la lucha social&quot; (Evo Morales, La Prensa, 11-3-2002)<sup>52</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">A las formas de discriminación, derivadas del carácter racializado de la construcción del poder en Bolivia<sup>53</sup>, se suma la posesión de capitales sociales, culturales, escolares y simbólicos cuya posesión o no determina la eficacia de la acción parlamentaria, el éxito o la futilidad de</font> <font face="VERdana" size="2">sus interpelaciones discursivas, y su visibilidad o invisibilidad intra y extramuros; que a través de los medios de comunicación, determinará la capacidad de crear &quot;opinión pública&quot;<sup>53</sup>. Como nos recuerda Bourdieu (2001:11), las &quot;relaciones de comunicación por excelencia que son los intercambios lingüísticos son también relaciones de poder simbólico donde se actualizan las relaciones de fuerza entre los locutores y sus respectivos grupos&quot;; a partir de la posesión de ciertos capitales lingüísticos valorizados en un &quot;mercado de bienes simbólicos&quot; (Ibid:24). De forma tal que &quot;los locutores desprovistos de la competencia legítima quedan excluidos de los universos sociales en que ésta se exige o condenados al silencio&quot; (lbid:29).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">El resultado para los diputados indígenas -carentes de estos capitales lingüísticos legítimos-fue la &quot;invisibilidad&quot; y la imposibilidad de imponer la más mínima agenda parlamentaria<sup>55</sup><sub>•</sub> El poder colonial -difuso en los distintos espacios de la vida social- sumado a los propios &quot;complejos de inferioridad&quot;, promovidos por siglos de estigmatización y opresión, conspiraron contra el protagonismo indígena, contra la transformación del factor indígena en fuerza hegemónica: en sus discursos, en su capacidad interpelatoria en castellano, e incluso en la forma de ocupación física del espacio parlamentario<sup>56</sup><sub>•</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Más bien, en el ámbito parlamentario parecen invertirse las relaciones de fuerza simbólicas que analizamos con referencia al ampliado de Cochabamba, y son los sectores medios urbanos quienes poseen mayor capacidad performativa. Resulta claro que la lengua quechua o aymara adquiere un mayor valor en el mercado rural -donde sin duda contribuye a la formación de capitales políticos- que en el medio urbano y especialmente en el Parlamento. No es difícil percibir en la frase &quot;¿A dónde está entrando, señora?&quot; (ver: nota 53) ecos sutiles de viejas representaciones acerca de los indígenas y de su inclusión-exclusión en los diferentes espacios de la vida social, cuando los indios tenían prohibido circular libremente por las plazas y vías principales de las ciudades (Rivera 1983). Por eso, su presencia en los curules y la imposición de un sistema de traducción simultánea (que aún no se utiliza) crea un escenario de lucha simbólica entre las prácticas señoriales de las élites blanco-mestizas y la presencia indígena-plebeya como un otro (portador de alteridad) que ocupa un espacio ajeno.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">Igualmente, a la luz de su propia evaluación interna, las dificultades mencionadas no se limitan a los parlamentarios indígenas. En su primer año de gestión, la bancada parlamentaria del MAS ha fracasado en la batalla por proponer visiones del mundo, ideas-fuerza y un proyecto de país alternativo desde la tribuna parlamentaria, no habiendo logrado construir un poder</font> <font face="VERdana" size="2">simbólico &quot;susceptible de articulara una sociedad fragmentada&quot; (García Linera 2003:4), capaz de formar opinión pública y conseguir la amplificación de su discurso, especialmente en las regiones urbanas. La fuerte ambigüedad programática, frente a la cual el trabajo parlamentario asume un rumbo impreciso e impide crear una agenda parlamentaria propia, agudiza la dependencia de las iniciativas gubernamentales y de la agenda mediática. La reciente caída del &quot;rodillo parlamentario&quot; oficialista, que durante el gobierno de Goni había bloqueado cualquier proyecto proveniente de su bancada, como una decisión política gubernamental destinada a aislar al MAS<sup>57</sup>, planteará nuevas oportunidades y desafíos en la utilización de las instituciones en favor de un proyecto transformador. Como señalaba Laclau, que los nuevos grupos sociales logren transformar a las instituciones, o que la lógica de las instituciones moldeadas ideológica y culturalmente por los grupos dominantes- consiga diluir, a través de la cooptación, la identidad de los grupos subalternos, no está decidido de antemano. Más bien, constituyen dos alternativas que dependen de la lucha misma, &quot;frente a las cuales no hay ninguna solución lógica, sino intentos precarios y contingentes de mediación&quot; (Laclau 1996:91-92).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="3"><b>Postscriptum</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><i>Mientras escribíamos estas páginas, estalló la denominada &quot;guerra del gas&quot; y la megacoalición armada por el oficialismo para recomponer el poder amenazado por la irrupción de los movimientos sociales desde 2000 saltó por los aires. El análisis del desempe1io del MAS (y del resto de las organizaciones político-sociales) en estas jornadas constituye una tarea imprescindible para completar el estudio de su productividad política y de su capacidad para liderar un proyecto de cambio social. El precario equilibrio conseguido será limitado en el tiempo y la posibilidad de un cambio radical en las relaciones de fuerza dependerá de la aptitud de los nuevos liderazgos para no dejar pasar la oportunidad política abierta con la profunda crisis del modelo económico-social inaugurado en 1985. La guerra del gas puede leerse como el resultado del proceso de acumulación y aprendizaje que acompmió la reconstitución de espacios comunes del movimiento social, atravesado por repertorios, simbologías y construcciones discursivas que combinan la lucha por una descolonización radical de la sociedad con una serie de significaciones que reenvían a la emergencia de una nueva conciencia nacional. Esta vez inscripta en el rechazo a la exportación del gas en las condiciones previstas por la administración Lazada.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><i>Por otro lado, el desempeño del MAS (o por lo menos de sus principales dirigentes, durante el conflicto), especialmente en la transición que condujo al ascenso de Carlos Mesa a la Primera Magistratura, ha reforzado la apuesta institucional-electoral como vía de acceso al poder y con ella la profundización de varios de los riesgos mencionados.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><i>La tensión entre ruptura e integración acompañará sin duda el desarrollo del MAS, en un escenario crecientemente radicalizado y dicotómico, que enfrenta a las fuerzas restauradoras con quienes promueven una transformación progresista y radical de la sociedad.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3"><b><font face="VERdana">NOTAS</font></b></font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">* Este trabajo es una versi&oacute;n reformulada del art&iacute;culo &quot;Conflicto social, crisis hegem&oacute;nica e identidades pol&iacute;ticas en Bolivia: la emergencia del MAS-IPSP&quot;, en proceso de elaboraci&oacute;n gracias a la contribuci&oacute;n del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), a trav&eacute;s de su Programa Regional de Becas. El mencionado art&iacute;culo forma parte de los resultados del proyecto que fue premiado con una beca de investigaci&oacute;n en el Concurso para investigadores &quot;Movimientos sociales y nuevos conflictos en Am&eacute;rica latina y el Caribe&quot;, en el marco del Programa de Becas CLACSO-Asdi para investigadores j&oacute;venes de Am&eacute;rica latina y el Caribe, 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>1</sup>&nbsp; &nbsp; &nbsp;Lic. en Econom&iacute;a (Universidad de Buenos Aires). Maestrando en Ciencias Pol&iacute;ticas (IDAES). Miembro de la FISyP.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>2</sup>&nbsp; &nbsp; Con relaci&oacute;n a sociedades innumerables e inc&oacute;gnitas como la boliviana, Zavaleta se&ntilde;ala que las crisis adquieren una connotaci&oacute;n cognitiva particular. Act&uacute;an como una aparici&oacute;n pat&eacute;tica de las puntas de la sociedad, que de otra manera, se mantienen sumergidas y gelatinosas. Es en la crisis donde se puede ver en sus resultantes o s&iacute;ntesis -pues se trata de la &uacute;nica fase de concentraci&oacute;n o centralizaci&oacute;n- a una formaci&oacute;n social que de otra manera no aparece sino como archipi&eacute;lago, en la crisis es donde lo real (la formaci&oacute;n social real, abigarrada) puede ser aprehendido. (Zavaleta, 1986:21; subrayado nuestro).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><i><SUP>3</sup>&nbsp; &nbsp; </i>El m&aacute;s serio intento de revertir esta situaci&oacute;n y operar sobre una l&oacute;gica hegem&oacute;nica -desplegado por el MNR con posterioridad a la revoluci&oacute;n de 1952-, tuvo una corta vida y r&aacute;pidamente deriv&oacute; en un r&eacute;gimen de caracter&iacute;sticas &quot;cesaristas&quot;. Otros intentos por encarnar un &quot;proyecto de naci&oacute;n&quot;, como el de Busch o Villarroel fueron aun m&aacute;s tr&aacute;gicos y fugaces.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>4</sup>&nbsp; &nbsp; El significado de la identidad &quot;campesina&quot; e &quot;ind&iacute;gena&quot; fue negociado de distinta manera en los diferentes per&iacute;odos de la historia boliviana (Ver: Gordillo 2000; Lagos 1997).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>5</sup>&nbsp; &nbsp; Tomamos este concepto de Tarrow (1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>6</sup>&nbsp; &nbsp; Arrueta (1997:5) citado en Camacho B. (1999:23) n. 4.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b></b></font><font face="VERdana" size="2">   <SDUP>7</sdup>    Spedding (2002:86) habla de la existencia de una suerte de &quot;ritualizaci&oacute;n&quot; en los enfrentamientos entre el pueblo y el Estado t&aacute;citamente reconocida por ambas partes y cuando hay heridos o muertos en el curso de estos enfrentamientos, su impacto es enorme en relaci&oacute;n con la incidencia estad&iacute;stica de tales acontecimientos, si se los compara con lo que ocurre en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. El diputado por los Yungas y dirigente cocalero, Dionisio N&uacute;&ntilde;ez, describe las tecnolog&iacute;as aplicadas en un bloqueo:</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">&quot;Primero cada federaci&oacute;n convoca un ampliado. En el ampliado se resuelve realizar el bloqueo de caminos, por ejemplo para anular un decreto gubernamental. Entonces los compa&ntilde;eros del ampliado retoman a sus centrales, a sus sindicatos de base, e informan todo lo que se ha discutido y aprobado en el ampliado. Cuando se dice bloqueo se dice con lO%, con 25% o con 50% de los afiliados, se determina la cantidad y el lugar a bloquear: d&oacute;nde, cu&aacute;ndo, todo se discute. Cada sector tiene que controlar la asistencia con una lista. Si los compa&ntilde;eros asignados no concurren al bloqueo, el sindicato -despu&eacute;s que termina el conflicto- hace su evaluaci&oacute;n y resuelve cu&aacute;l es la sanci&oacute;n que la comunidad va a otorgar a quienes no han salido. Cuando todos llegan hay un comit&eacute; de bloqueo. Llegan unas 400 personas al bloqueo y se decide esta federaci&oacute;n va a bloquear esta parte, esta federaci&oacute;n va a estar de guardia, etc&eacute;tera. Entonces se arman los campamentos, se arma un lugar de seguridad, y el bloqueo se va organizando. Por seguridad se esparcen troncos y piedras en las rutas, porque en algunas ocasiones, cuando no se hace bloqueos as&iacute; con obst&aacute;culos en el camino, a veces llega el ej&eacute;rcito, a veces llega UMOPAR y f&aacute;cilmente con gas despejan el camino. Nosotros tenemos la estrategia de tirar obst&aacute;culos en tres lugares: un bloqueo central, uno mucho m&aacute;s adelante, dir&iacute;amos una vanguardia, y otro atr&aacute;s, una retaguardia. Si nos pasan el primero, se da la se&ntilde;al (con dinamita o bengalas), entonces hacemos fuerza com&uacute;n para que no pasen el bloqueo central. En los bloqueos no hay armas, lo &uacute;nico que hay son palos, o a veces algunas dinamitas, fundamentalmente parapetamos compa&ntilde;eros en lugares inaccesibles -zonas de fuertes pendientes- preparados con piedras all&aacute; arriba, si hubiese una intervenci&oacute;n, pues cae una lluvia de piedras, y a veces alguna que otra dinamita. Y peri&oacute;dicamente se realiza un ampliado. Sin informaci&oacute;n la gente no sabe exactamente por qu&eacute; se est&aacute; peleando. Nosotros en los bloqueos aprovechamos que la gente est&aacute; concentrada e informamos sobre el conflicto y sobre otras cosas m&aacute;s, un poco para ayudar a la conciencia de la gente (Dionisio N&uacute;&ntilde;ez, entrevista, La Paz, junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>8</sup>&nbsp; &nbsp; Debido a la gran movilizaci&oacute;n de recursos humanos y materiales que implica una marcha de varios cientos de kil&oacute;metros.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>9</sup>&nbsp; &nbsp; A diferencia de los bloqueos de caminos, que tienen un efecto negativo sobre una parte de la comunidad, &quot;circular&quot; por el pa&iacute;s no implica mayores efectos negativos sobre la poblaci&oacute;n (Camach~ B. 1999), lo que incrementa el apoyo social. En las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, se han producido: la marcha minera &quot;Por la Vida y por la Paz&quot; (1986). la marcha ind&iacute;gena &quot;Por el Territorio y la Dignidad&quot; (1990) y las marchas cocaleras &quot;Por la Vida, la Coca y la Soberan&iacute;a Nacional&quot; (1994) y &quot;Por la Vida y la Soberan&iacute;a Nacional&quot; (1995), esta &uacute;ltima, protagonizada por mujeres cocaleras, para hablar de &quot;mujer a mujer&quot; sobre las &quot;violaciones a la dignidad humana&quot;, con las Primeras Damas, entre ellas, la esposa del vicepresidente aymara V&iacute;ctor Hugo C&aacute;rdenas, Lidia Katari. Para un an&aacute;lisis detallado de ambas marchas cocaleras y Jos contextos de su realizaci&oacute;n, ver: Camacho B. 1999 (26-58).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>10</sup> El operativo Nuevo Amanecer, lanzado en julio, incluy&oacute; a m&aacute;s de 800 efectivos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotr&aacute;fico (FELCN), UMOPAR, Polic&iacute;a Nacional y unidades de tr&aacute;nsito, y culmin&oacute; con un saldo de un muerto (Felipe P&eacute;rez Ortiz) y 600 campesinos detenidos, adem&aacute;s de graves denuncias por violaciones a los derechos humanos de las fuerzas policiales represivas.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>11</sup>&nbsp; &nbsp;Sobre la articulaci&oacute;n ideol&oacute;gica del MNR ver: Antezana (1983)</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>12</sup>&nbsp; &nbsp;Sobre la crisis de CONDEPA y UCS ver: Alenda M. (2002)</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>13</sup> Las discusiones a prop&oacute;sito de la Asamblea de Unidad de las Naciones Originarias se remontan a fines de Jos a&ntilde;os ochenta, principios de Jos noventa. El proyecto de algunos sectores de la comisi&oacute;n impulsora consist&iacute;a en transformar a la Asamblea en un &oacute;rgano de poder cuyo desarrollo reemplazara al actual &quot;Estado Colonial Boliviano&quot;. Pero ese proyecto original fracas&oacute; porque ning&uacute;n sector pol&iacute;tico significativo Jo tom&oacute; como eje de su estrategia pol&iacute;tica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>14</sup>&nbsp; &nbsp;Uno de los participantes, Felipe C&aacute;ceres, resume: &quot;A las naciones originarias no nos queda otra alternativa que empezar a construir el instrumento pol&iacute;tico con un &uacute;nico color: el de la coca&quot; (Contreras B., 1994:10).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>15</sup>&nbsp; &nbsp;El otro movimiento emergente de las luchas campesino-ind&iacute;genas -que conserva la reivindicaci&oacute;n del autogobierno-es el Movimiento Ind&iacute;gena Pachakuti (MIP), fundado por Felipe Quispe (el Mallku), el 14 de noviembre de 2000, el mismo d&iacute;a y en el mismo lugar en el que T&uacute;paj Katari -el l&iacute;der ind&iacute;gena que mantuvo un cerco de La Paz en el a&ntilde;o 178112- fuera ejecutado 219 a&ntilde;os antes.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>16</sup>&nbsp; &nbsp;Casa Campestre, Quillacollo, Cochabamba, 19 y 20 de julio de 2003. A dicho ampliado fueron invitados &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, Ra&uacute;l Prada Alcoreza y Andr&eacute;s Sal&iacute;s Rada como &quot;evaluadores externos&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>17</sup>&nbsp; &nbsp;Loayza es fruto del congreso de Sucre (l al 3 de julio de 2003) y no fue reconocido por el Secretario Ejecutivo -en funciones- de la confederaci&oacute;n, Felipe Quispe, lo que deriv&oacute; en la divisi&oacute;n de ese organismo sindical campesino. En su reciente congreso, la Central Obrera Boliviana no reconoci&oacute; a ninguna de las dos fracciones y coloc&oacute; una guardia de mineros armados con dinamita para evitar incidentes, ante los reclamos de ambos grupos, en ocasiones violentos, para ser acreditados.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>18</sup>&nbsp; &nbsp;En el caso del MAS, no se trata de una organizaci&oacute;n de cuadros ni act&uacute;a en funci&oacute;n de la din&aacute;mica del debate del aparato burocr&aacute;tico, intelectual y administrativo interno. Su base organizativa son los sindicatos agrarios y organizaciones populares urbanas y una buena parte de las decisiones pol&iacute;ticas partidarias se resuelve preponderantemente en ampliados o congresos sindicales antes que en los niveles de la direcci&oacute;n administrativa del partido (Garc&iacute;a Linera 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>19</sup>&nbsp; &nbsp;Intervenciones en el Congreso de la CSUTCB, Sucre, l al 4 de julio de 2003. Se cuestion&oacute; tambi&eacute;n que algunos diputades no est&eacute;n efectuando el aporte establecido a las organizaciones sindicales.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>20</sup>&nbsp; &nbsp;Congreso del MAS de Coripata, 13-6-2003. En dicho congreso, el diputado uninominal Dionisio N&uacute;&ntilde;ez fue criticado por varios participantes por haber enviado a su suplente y no haber concurrido personalmente por actividades que ten&iacute;a en La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>21</sup>&nbsp; &nbsp;Algunos intervinientes acusaron al diputado Dionisia N&uacute;&ntilde;ez de &quot;taca&ntilde;o&quot; por no aportar dinero a las secciones del MAS de Coroico, por lo menos para &quot;el refresco&quot; en las reuniones (Congreso MAS, Coroico, 14-6-2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>22</sup>&nbsp; &nbsp;Obtuvo 49 concejal&iacute;as y diez alcaldes, todos en Cochabamba.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>23</sup>&nbsp; &nbsp;Alejo V&eacute;liz finalmente se ali&oacute; con la derechista Nueva Fuerza Republicana (NFR), del ex militar Manfred Reyes Villa, de donde finalmente fue expulsado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>24</sup>&nbsp; &nbsp;La sigla MAS proviene originariamente de la Falange Socialista Boliviana (FSB), fundada por Unzaga de la Vega en 1937, emulando a la fascista Falange Espa&ntilde;ola. Unzaga y el falangismo boliviano organizaban los cuadros de choque que atacaban a sindicatos e izquierdistas y, durante la revoluci&oacute;n de 1952, fueron la oposici&oacute;n contra-revolucionaria y expresaban a los terratenientes &quot;blancoides&quot; racistas que defend&iacute;an sus propiedades contra los levantamientos ind&iacute;genas. A fines de los 80, el ala de la falange liderada por A&ntilde;ez Pedraza se fue moviendo a la izquierda y form&oacute; el MAS Unzaguista quien se aliar&iacute;a con grupos como el de Evo Morales para formar la Izquierda Unida. Luego Morales, buscando inscribirse en el sistema electoral, acab&oacute; apropi&aacute;ndose de la sigla del MAS eliminando al unzaguismo como apellido e ideolog&iacute;a, aunque manteniendo los mismos colores .azules del falangismo (Bigio 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>25</sup>&nbsp; &nbsp;Un &quot;terrorista&quot; (Quispe) y un &quot;narcotraficante&quot; (Morales) -seg&uacute;n los defensores de la democracia- fueron as&iacute; los protagonistas de la &quot;fiesta democr&aacute;tica&quot; (G Guzm&aacute;n y V. Orduna, &quot;Evo Morales y Felipe Quispe los votos inesperados&quot;, Pulso, N&deg; 149, 7 al 13 de junio de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>26</sup>&nbsp; &nbsp;Los resultados de las elecciones presidenciales del 30 de junio fueron los siguientes: MNR (22,45%): primer lugar en Chuquisaca, Santa Cruz, Beni y Panda, con 11 senadores y 36 diputados. MAS (20,94%): primer lugar en La Paz, Cochabamba, Oruro y Potos&iacute;, con 8 senadores y 27 diputados. Posteriormente, el 4 de agosto, a trav&eacute;s de un acuerdo MNR-MIR, Gonzalo S&aacute;nchez de Lazada fue elegido Presidente por el Parlamento, de acuerdo a lo estipulado en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>27</sup>&nbsp; &nbsp;V. Orduna y G. Guzm&aacute;n, &quot;&iquest;Se acuerdan de un tal Evo?&quot;, Pu&Iacute;so, N&deg; 132, 8 al 14 de febrero de 2002. Evo Morales declar&oacute; a la prensa que &quot;este es un juicio pol&iacute;tico contra aymaras y quechuas&quot;. Ver afiche de campa&ntilde;a &quot;Yo acuso&quot; (El Juguete Rabioso, N&quot; 48, 3 al 16 de febrero de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>28</sup>&nbsp; &nbsp;Dicho decreto establec&iacute;a el control de la circulaci&oacute;n y secado de coca en estado natural en el territorio boliviano, prohibiendo la comercializaci&oacute;n en mercados primarios de coca proveniente de zonas no tradicionales. 1ustamente, los enfrentamientos en Sacaba se iniciaron luego del fracaso de las negociaciones tendientes a la reapertura del Centro de Acopio de Coca ubicado en dicho poblado, convertido en &quot;el s&iacute;mbolo, el territorio estrat&eacute;gico que hab&iacute;a que ganar a como de lugar&quot; (La Prensa 18-1-2002). De esta forma el decreto -contradiciendo la Ley 1008 y en una suerte de &quot;maximalismo anti-cocalero&quot;- le daba un estatus de &quot;sustancia controlada&quot; a la hoja de coca en estado natural, para as&iacute; poder penalizar su comercializaci&oacute;n, transporte y hasta secado (V. Orduna, &quot;La enfermedad de la coca cero&quot;, Pulso, N&quot; 129. 18 al 24 de enero de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>29</sup>&nbsp; &nbsp;La informaci&oacute;n para la descripci&oacute;n del conflicto de Sacaba fue extra&iacute;da del matutino La Prensa.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>30</sup>&nbsp; &nbsp;Diario Prensa, Pulso, ediciones de febrero de 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>31</sup>&nbsp; &nbsp; El Decreto 26415 (considerado inconstitucional por la Defensora del Pueblo, Ana Mar&iacute;a Romero) qued&oacute; sin efecto luego que el gobierno negociara -pese a haber dicho que no lo har&iacute;a- con Evo Morales, en medio de fuertes bloqueos de caminos. Tambi&eacute;n se acord&oacute; -en el marco de la comisi&oacute;n de mediadores en la que particip&oacute; la Defensora del Pueblo y la Iglesia- la apertura del mercado de Sacaba. la libertad de los detenidos, el respeto a los derechos sindicales y pol&iacute;ticos de Evo Morales y la no erradicaci&oacute;n de coca en los Yungas. El desafuero fue revertido m&aacute;s tarde por el Tribunal Constitucional, cuando Evo Morales hab&iacute;a sido reelegido para esa banca, esta vez acompa&ntilde;ado por 35 legisladores del MAS.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>32</sup>&nbsp; &nbsp;El ex embajador se&ntilde;al&oacute;: &quot;Quiero recordarle al electorado boliviano que si elige a los que quieren que Bolivia vuelva a ser un exportador de coca&iacute;na ese resultado pondr&aacute; en peligro el futuro de la ayuda de los Estados Unidos a Bolivia&quot; (Pulso, 5 al 11 de julio de 2002). Tambi&eacute;n compar&oacute; a los cocaleros con el Talib&aacute;n (La Prensa 15-2-2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>33</sup>&nbsp; &nbsp;Con una consigna que tiene grandes similitudes a la opci&oacute;n &quot;Braden &oacute; Per&oacute;n&quot;, utilizada por el peronismo en Argentina en las presidenciales de 1945, el MAS convoc&oacute; a la ciudadan&iacute;a a elegir entre Rocha o Morales en los siguientes t&eacute;rminos: &quot;Boliviano: t&uacute; decides qui&eacute;n manda &iquest;Rocha &oacute; la voz del pueblo?&quot;, invocando al &quot;pueblo sencillo y trabajador&quot; como el sujeto y destinatario de las transformaciones propuestas, en favor de la soberan&iacute;a y la dignidad nacional. Y utilizando los colores de la bandera nacional para reforzar el significante &quot;boliviano&quot; (Afiche de campa&ntilde;a).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>34</sup>&nbsp; &nbsp;La Prensa 15-2-2002</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>35</sup>&nbsp; &nbsp;Su labor convirti&oacute; a sus medios de comunicaci&oacute;n en el lugar del &quot;desamparo humano&quot; y la suspensi&oacute;n de sus programas gener&oacute; un aut&eacute;ntico movimiento social alrededor de Carlos Palenque (Aienda M. 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>36</sup>&nbsp; &nbsp;Una &quot;carrera&quot; que muchas veces comienza con la secretar&iacute;a de deportes, la cual permite establecer una gran cantidad de v&iacute;nculos en las diferentes comunidades. Esa es la experiencia de Evo Morales y, parcialmente, de Dionisia N&uacute;&ntilde;ez.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>37</sup>&nbsp; &nbsp;Evo Morales ha concentrado una gran cantidad de poder en su persona: es Secretario Ejecutivo de las seis Federaciones del Tr&oacute;pico, Presidente del MAS, Jefe de bancada parlamentaria y Jefe del Estado Mayor del Pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>38</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;Cuando estoy en la ciudad, en alg&uacute;n acto, alg&uacute;n brindis, alg&uacute;n c&oacute;ctel, la gente se me acerca y me dice: 'Evo, sigue adelante, estamos contigo'. Gente blancoide solidaria. Antes, &iexcl;qu&eacute; pues! Se alejaban, se escapaban de m&iacute;, yo me quedaba solito con mi coctelcito, ahora me falta tiempo para saludar (Ver: V. Orduna, &quot;Los tres meses y un d&iacute;a de Evo Morales&quot;, Pulso, N<sup>o</sup> 171, 8 a 14 noviembre de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>39</sup>&nbsp; &nbsp;Al igual que el resto de los partidos, el MAS busc&oacute; una figura independiente para completar el binomio presidencial, a lo que en este caso se sumaba la necesidad de &quot;compensar&quot; el car&aacute;cter campesino de Evo Morales. Esto no est&aacute; exento de significado: por primera vez, es el indio (primero en la f&oacute;rmula) quien busca a un q'ara para que lo acompa&ntilde;e y no a la inversa, como sol&iacute;a ocurrir. Pero, entre idas y venidas, se nombr&oacute; por &quot;aclamaci&oacute;n&quot; -en el masivo acto de presentaci&oacute;n de candidatos- a Jos&eacute; Antonio Quiroga Trigo, empresario editorial y sobrino del asesinado diputado socialista, Marcelo Quiroga Santa Cruz quien, el propio d&iacute;a de su nombramiento, manifest&oacute; sus dudas, para renunciar al d&iacute;a siguiente, generando una fuerte confusi&oacute;n interna, serios conflictos entre Evo Morales y Filem&oacute;n Esc&oacute;bar y, tinalmente, una carrera de ofrecimientos rechazados a otros intelectuales destacados (Pablo Ramos, Silvia Rivera, &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Linera, etc.). Finalmente, se lleg&oacute; a la elecci&oacute;n del periodista Antonio Peredo, hermano de Roberto &quot;Coco&quot; y Guido &quot;Inti&quot; Peredo, integrantes de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>40</sup>&nbsp; &nbsp;Estos asesores son personas que &quot;alg&uacute;n rato nos aproximamos, conversamos sobre algunos temas, aparecemos y desaparecemos, Evo quiere consultar algo y entonces nos juntamos cinco personas, si eso se puede llamar asesoramiento...pero no es como los partidos que tienen instancias de consulta o asesoramiento permanente...la Comisi&oacute;n Pol&iacute;tica y la de Relaciones Internacionales fracasaron y se disolvieron&quot; (Jos&eacute; Antonio Quiroga Trigo, entrevista, La Paz, julio de 2003). En el Ampliado de Evaluaci&oacute;n (7-2003) se decidi&oacute; reconstituir la comisi&oacute;n de RR.Il., entre otras resoluciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>41</sup>&nbsp; &nbsp;El &quot;descubrimiento&quot; de que el ex notable Jorge Lazarte (un intelectual que favoreci&oacute; las reformas neoliberales) asesor&oacute; al MAS durante los bloqueos de febrero 2003 -y al parecer continu&oacute; con posterioridad- ilustra lo anteriormente comentado (ver: El Juguete Rabioso, La Paz, N&deg; 81, 8 al 21 de junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>42</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;M&aacute;s que programa [el MAS y el MIP] recogen las insatisfacciones, el hast&iacute;o, la incomprensi&oacute;n, la exclusi&oacute;n expresada en los rostros de la calle y el campo&quot; (C. Espinoza, G Guzm&aacute;n y C. Vera, &quot;Discursos electorales prisioneros del 21060&quot;, Pulso, N&deg; 151, 21 al 27 de febrero de 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>43</sup>&nbsp; &nbsp;Existe una distinci&oacute;n entre tierra y territorio, incorporando en este &uacute;ltimo el subsuelo, las riquezas naturales, el espacio de reproducci&oacute;n cultural ind&iacute;gena, etc&eacute;tera.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>44</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;El MAS-IPSP recoge las aspiraciones del pueblo oprimido, en sus diversos sectores sociales, por Jo que su ideolog&iacute;a expresa las tradiciones, la cultura, la realidad y las expectativas de todos ellos, con profundo respeto de las particularidades que se dan en la diversidad pluricultural de Bolivia. La dignidad del ser humano y la soberan&iacute;a de los pueblos son fundamentos de su ideario, en el que se expresa la cultura de la vida en armon&iacute;a con la naturaleza&quot; (Evo Morales, revista Punto Final, Santiago de Chile, N&deg; 537, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>45</sup>&nbsp; &nbsp;Esta legitimaci&oacute;n num&eacute;rica difiere de la interpelaci&oacute;n obrero-minera predominante hasta 1985, en la que la idea de que su trabajo y esfuerzo &quot;sosten&iacute;an&quot; -econ&oacute;micamente- al conjunto de la naci&oacute;n era la que les daba &quot;derecho&quot; a gobernar, pese a ser un grupo minoritario de la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>46</sup>&nbsp; &nbsp;El horizonte de transformaciones es, de todas formas, limitado: en las propuestas &quot;concretas&quot; se tiende a la constituci&oacute;n de un Estado planificador, apostando a una &quot;econom&iacute;a productiva&quot;. Se propicia un desarrollo agrario como base de la soberan&iacute;a alimentaria y del despegue econ&oacute;mico, basado en precios. sost&eacute;n y la eliminaci&oacute;n de la libre importaci&oacute;n de productos producidos por las econom&iacute;as campesinas. Al mismo tiempo, se impulsa la creaci&oacute;n de &quot;empresas sociales&quot;, en las cuales las cuatro fases econ&oacute;micas -producci&oacute;n, industrializaci&oacute;n, comercializaci&oacute;n y financiamiento- sean manejadas por los propios productores, eliminando la intermediaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se plantea una redistribuci.&oacute;n de tierras improductivas respetando la propiedad comunitaria de la tierra, y la creaci&oacute;n de un banco de promoci&oacute;n destinado a ofrecer l&iacute;neas de cr&eacute;dito con bajos intereses y largo plazo a los productores. &quot;El tema tierra es m&aacute;s complejo de lo que yo cre&iacute;a, estamos prepar&aacute;ndonos para entrar con patada voladora el a&ntilde;o que viene al tema tierra y territorio&quot;, reconoci&oacute; Evo Morales, pero tal &quot;patada voladora&quot; no lleg&oacute; y, a un a&ntilde;o de gesti&oacute;n, el MAS no ha presentado ning&uacute;n proyecto sobre el tema tierra.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>47</sup>&nbsp; &nbsp;En su pr&oacute;logo a Tempestad en los Andes, de L. Valc&aacute;rcel, J.C. Mari&aacute;tegui se&ntilde;alaba: &quot;La reivindicaci&oacute;n ind&iacute;gena carece de concreci&oacute;n hist&oacute;rica mientras se mantiene en un plano filos&oacute;fico o cultural. Para adquirirla -esto es para adquirir realidad, corporeidad- necesita convertirse en reivindicaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. El socialismo nos ha ense&ntilde;ado a plantear el problema ind&iacute;gena en nuevos t&eacute;rminos. Hemos dejado de considerarlo abstractamente como problema &eacute;tnico o moral para reconocerlo concretamente como problema social, econ&oacute;mico, y pol&iacute;tico&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>48</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;En el campo del conocimiento, el universo y el planeta son uno. El ser humano es parte inseparable de la naturaleza. Somos adversarios del paradigma newtoniano (Isaac Newton: cient&iacute;fico matem&aacute;tico) que el mundo es una m&aacute;quina inanimada gobernada por leyes matem&aacute;ticas eternas. Somos adversarios del siglo de las luces encarnado en John Locke, Thomas Hobbes (fil&oacute;sofo y economista ingl&eacute;s) y de los fundamentos econ&oacute;micos de Adam Smith, todos ellos ide&oacute;logos de la actual sociedad industrial, de la llamada sociedad moderna&quot;. Nuestros Principios Ideol&oacute;gicos, III Congreso Departamental, Cochabamba, noviembre de 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>49</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;Planteamos convocar a la Asamblea Popular Constituyente, formada por representantes de las organizaciones sociales, con el mandato expreso de redactar una Constituci&oacute;n del pueblo y para el pueblo&quot; (Evo Morales, entrevista, revista Punto Final, Santiago. de Chile, on line).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>50</sup>&nbsp; &nbsp;La autora habla de &quot;estado de dominaci&oacute;n&quot; cuando -en lugar de mecanismos flexibles y m&oacute;viles de regulaci&oacute;n no sim&eacute;tricos pero s&iacute; al alcance de ambas partes, en donde el desequilibrio pueda ser mutuamente trabajado a fin de disminuirlo, limitarlo o darle un cauce- lo que existen son niveles de desequilibrio &quot;irreversibles y crecientes&quot;, como resultado de una determinada cristalizaci&oacute;n de una relaci&oacute;n de fuerzas.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>51</sup>&nbsp; &nbsp;No estamos sosteniendo aqu&iacute; que no existan relaciones de poder en las comunidades, sino que existen &quot;m&uacute;ltiples mecanismos de autorregulaci&oacute;n que se ponen continuamente en marcha, de manera m&aacute;s o menos conflictiva, en la b&uacute;squeda de mutua influencia dentro de la ratificaci&oacute;n del sentido de pertenencia&quot; (Guti&eacute;rrez A. 200l:71).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>52</sup>&nbsp; &nbsp;Sin duda estas declaraciones est&aacute;n influidas por su expulsi&oacute;n del Parlamento, dos meses antes. A un a&ntilde;o de gesti&oacute;n legislativa, la articulaci&oacute;n de lucha social y lucha parlamentaria mostr&oacute; varias dificultades: &quot;Nosotros tenemos la estrategia de combinar la lucha legal con la lucha movilizada. Por ejemplo despu&eacute;s de que se instala este Parlamento, nosotros proponemos leyes pero como no hab&iacute;a movilizaci&oacute;n entonces esas leyes han quedado rechazadas. En enero comenzamos a hacer la movilizaci&oacute;n pero el Parlamento estaba en receso, por eso lo que creo conveniente es saber combinar ambos m&eacute;todos estrat&eacute;gicamente, d\rigidos a la toma del poder. Luego qu&eacute; plan de gobierno hemos de aplicar a partir de que estemos en el Palacio y, tercero, c&oacute;mo vamos a defender ese proceso. Son tres cosas claves, estrat&eacute;gicas, vitales, para el &eacute;xito de esta haza&ntilde;a que queremos&quot; (Jorge Arzabe, entrevista, La Paz, junio de 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>53</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;Sin mesura y con un evidente tufilio mcista muchos de los funcionarios 'de planta' del Congreso bautizaron sin miramientos a los congresistas ind&iacute;genas; los adjetivos m&aacute;s usados fueron: 'la indiada' y 'los campeches'. En la puerta de ingreso, una diputada que vest&iacute;a pollera fue examinada de punta a canto por los guardias de seguridad. 'A d&oacute;nde est&aacute; entrando se&ntilde;ora', cuestionaron inquisitivos (y en tono despectivo) los uniformados. Dicha escena no se repiti&oacute;, sin embargo, cuando algunos individuos de traje y corbata cruzaron la puerta del Hemiciclo&quot; (Correo del Sur, Sucre 4-8-2002).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>54</sup>&nbsp; &nbsp;Seg&uacute;n varios entrevistados, los medios de comunicaci&oacute;n ya no se ocupan de los diputados ind&iacute;genas, pasado el &quot;espect&aacute;culo&quot; inicial de su ropa, lenguas, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>55</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;El objetivo de una gran parte de los parlamentarios ind&iacute;genas, cuando ingresamos al Parlamento hace un a&ntilde;o, era la 'refundaci&oacute;n' del Congreso Nacional. Pens&aacute;bamos que &iacute;bamos a hacer mucho en temas de legislaci&oacute;n, fiscalizaci&oacute;n, y asimismo en temas de gesti&oacute;n. Pero resulta que en el transcurso de un a&ntilde;o los parlamentarios ind&iacute;genas casi no hemos tenido resultados, m&aacute;s bien nos sentimos utilizados&quot; (Rosendo Copa [comunidad qaqachaka], entrevista, La Paz, agosto 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>56</sup>&nbsp; &nbsp;&quot;Algunos parlamentarios ind&iacute;genas se sientan en las gradas en vez de hacerlo en las filas que corresponden a los diputados. Incluso durante una interpelaci&oacute;n fuimos a rogarles que vinieran y no vinieron; mientras el MNR y el MIR ocupaban las primeras filas&quot; (Jorge Alvarado, Ampliado de Evaluaci&oacute;n).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><SUP>57</sup> La propia distribuci&oacute;n de las comisiones y los cargos legislativos -en perjuicio del MAS- fue un primer s&iacute;ntoma de las dificultades para que el Parlamento se transforme en una caja de resonancia de las nuevas configuraciones pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicas del pa&iacute;s.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font face="VERdana" size="3">Bibliografía</font></b></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ALENDA MARY, Stéphanie</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2002      &quot;CONDEPA y UCS, ¿fin del populismo?&quot; En: Opiniones y Análisis N&deg; 57, Fundación Hanns-Seidei-FUNDEMOS, <b>La </b>Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ANSART, Pierre</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1983       Ideología, conflictos y poder. Premia Editora, México. ANTEZANA, Luis H.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br> <font face="VERdana" size="2">1983      &quot;Sistema y proceso ideológicos en Bolivia( 1935-1979)&quot; En: René Zavaleta (comp.), Bolivia Hoy. Siglo Veintiuno Editores, México.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058753&pid=S0040-2915200400010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ARGANDOÑA, Álvaro</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2001      Coca, cocaleros y discursos en Bolivia. Tesis de Maestría, Cochabamba (mimeo). </font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ASAMBLEA POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS (ASP)</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1997      Resoluciones del 11 Congreso Nacional Ordinario. Cochabamba (mimeo), Biblioteca Chajra Runaj Masis.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>BALLESTEROS, Ignacio, Cecilia Illanes y Mirtha Suaznabar</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2001&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Organizaciones sindicales de productores de coca. Compleja lucha de reivindicación y estigmatización&quot; En: Boletín Internacional Acción Andina N&deg; l, Cochabamba.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>BIGIO, Isaac</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Bolivia: 1952-2002 ¿Entre dos revoluciones?&quot; [on line] En: Globalización, Revista mensual de Economía, Sociedad y Cultura, Julio 2002 &lt;<A href=http://rcci.net/globalizacion/2002/fg264.htm target="_blank">http://rcci.net/globalizacion/2002/fg264.htm</A>&gt;</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>BÓHRT Irahola, Carlos</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="VERdana" size="2">&quot;Voto presidencial y voto uninominal en las elecciones de 2002&quot; En: Opiniones y Análisis, N&deg; 58, Fundación Hanns Seidel-FUNDEMOS, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>BOURDIEU, Pierre</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2001 l1985J ¿Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos. Akal ediciones, Madrid.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> <b>CAMACHO BALDERRAMA, Natalia</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1999&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;La marcha como táctica de concertación política (las marchas cocaleras de 1994 y 1995)&quot; En: Roberto Laserna (coord.), Natalia Camacho B. y Eduardo Córdova E., Empujando la concertación. Marchas campesinas, opinión pública y coca. CERES-PIEB, Cochabamba.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>CONTRERAS BASPINEIRO, Alex</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1994 La marcha histórica. CEDIB, Cochabamba.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>GARCÍA ARGAÑARÁS, Fernando</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2001      &quot;Análisis de la coyuntura Boliviana alrededor de la problemática de la coca&quot; En: Boletín Internacional Acción Andina, N&deg; l, Cochabamba (entrevista).</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>GARCÍA LINERA, Álvaro</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="VERdana" size="2">2000&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;La muerte de la condición obrera del siglo XX: La marcha minera por la vida&quot; En: Varios autores, El retorno de la Bolivia plebeya. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">2001&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Sindicato, multitud y comunidad. Movimientos sociales y formas de autonomía política en Bolivia&quot; En: Varios autores, Tiempos de Rebelión. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058774&pid=S0040-2915200400010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;El Ocaso de un ciclo estatal&quot; En: Pulso (La Paz) 19/07/02 [on line1 &lt;<a href="www.pulsobolivia.com" target="_blank">www.pulsobolivia.com</a>&gt;.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">2003&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;Radiografía de las nuevas izquierdas&quot; En: Le Monde Diplomatique-La Paz, N&deg; 10. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058776&pid=S0040-2915200400010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>GORDILLO, José María</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2000&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Campesinos revolucionarios en Bolivia. Identidades, territorio y sexualidad en el Valle Alto de Cochabamba, 1952-1964. PROMEC-Universidad de la Cordillera-Plural Editores-CE?, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>GUTIÉRREZ AGUILAR, Raquel</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2001&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &quot;Forma comunal y forma liberal de la política&quot; En: Varios autores, Pluriverso. Teoría política boliviana. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>GUTIÉRREZ AGUILAR, Raquel y Álvaro García Linera</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2002&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&quot;El ciclo estatal neoliberal y su crisis&quot; En: Varios autores, Democratizaciones plebeyas. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>LACLA U, Ernesto</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1986 [1977] Política e ideología en la teoría marxista. Capitalismo, fascismo, populismo. Siglo Veintiuno Editores, Madrid.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">1996&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Emancipación y diferencia. Ariel, Buenos Aires.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058785&pid=S0040-2915200400010000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">2003&nbsp;[2000] &quot;Identidad y hegemonía: el rol de la universalidad en la constitución de lógicas políticas&quot;</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2">En:. Butler, Judith, Ernesto Laclau, Slavoj _i_ek, Contingencia, hegemonía, universalidad. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>LAGOS, María</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1997&nbsp;[1994] Autonomía y poder. Dinámica de clase y cultura en Cochabamba. Plural Editores La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"> <b>PATZI PACO, Félix</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1999       Insurgencia y sumisión. Movimientos indígena-campesinos (1983-1998). Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>PRADA ALCOREZA, Raúl</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="VERdana" size="2">2002       &quot;Multitud y poder&quot; En: Varios autores, Democratizaciones plebeyas. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>RANCIERE, Jacques</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1996 [1995] El desacuerdo. Política y Filosofía. Nueva Visión, Buenos Aires. </font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>RIVERA CUSICANQUI, Silvia</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1983      &quot;Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento 'katarista': 1970-1980&quot; En: René Zavaleta (comp.), Bolivia Hoy. Siglo Veintiuno Editores, México.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ROMERO BALLIVIÁN, Salvador</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2002      &quot;La elección presidencial 2002: una visión de conjunto&quot; En: Opiniones y Análisis. Fundación Hanns-Seidei-FUNDEMOS, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>SPEDDING, Alison</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">2002      &quot;Batallas rituales y marchas de protesta. Modos de apropiarse del espacio en el Departamento de La Paz&quot; En: Temas Sociales, Revista de Sociología de la UMSA N&deg; 23,IDIS, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>TAPIA, Luis</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="VERdana" size="2">2000 &quot;La densidad de la síntesis&quot; En: Varios autores, El retorno de la Bolivia plebeya. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">2002 &quot;Movimientos sociales, movimiento societal y los no lugares de la política&quot; En: Varios autores Democratizaciones plebeyas. Muela del Diablo Editores, La Paz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058804&pid=S0040-2915200400010000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>TARROW, Sydney</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1997&nbsp;[1994] El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política Alianza,</font><font face="VERdana" size="2">Madrid.</font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>WEBER, Max</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1998&nbsp;[1922] Economía y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, México. </font></p>     <p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ZAVALETA MERCADO, René</b></font>    <br> <font face="VERdana" size="2">1983 &quot;Las masas en noviembre&quot; En: René Zavaleta (comp.), Bolivia Hoy. Siglo Veintiuno Editores, México.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2">1983a &quot;Forma clase y forma multitud en el proletariado minero en Bolivia&quot; En: René Zavaleta (comp.), Bolivia Hoy. Siglo Veintiuno Editores, México.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1058811&pid=S0040-2915200400010000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="VERdana" size="2"><b>ZEGADA C., María T.</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="VERdana" size="2">2002 &quot;Dinámica Política en el Trópico: Actores, conflictos y estrategias destructivas&quot; En: Argandoña, Álvaro y Carla Ascarrunz (comps.), Seminario Futuro del Trópico de Cochabamba. Escenarios para el Desarrollo Sostenible. UMSS-Centro de Estudios de Población, Cochabamba.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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