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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Planificación y Gestión Estratégica del Desarrollo</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Marcos Castellón P.</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. La dicotomía entre Estado y mercado</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Después de la crisis de los años 80, una vez que el   Decreto Supremo 21060, también conocido como Nueva Política Económica,   implemento un programa destinado a controlar la hiperinflación, caló con fuerza   la idea de que el mercado era el mejor asignador de recursos, particularmente   en el equipo técnico del área económica del gobierno. Este Decreto modificó   sustancialmente los roles del Estado para alejar­lo de las actividades productivas e intermediación financiera.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como consecuencia de ello, también fue cuestionada   la participación del Estado en la planificación puesto que, desde 1952, el   Estado asumía esta función, estableciendo los sectores, objetivos y políticas,   actividades e inversiones en las que estaría involucrado para impulsar el desarrollo nacional.<sup>1</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero el encanto por el mercado no duró mucho tiempo.   La aguda crisis económica y las medidas del D.S. 21060 afectaron las   condiciones de vida de la población. La falta de empleos y la devaluación   incidieron en una reducción de los ingresos, por lo que cada vez más   necesidades básicas dejaron de ser satisfechas. Esto hizo que una mayor   cantidad de gente de clase media empezara a demandar servicios públicos como   educación y salud. Pero, dado que la crisis repercutió en el recorte de   recursos de las instituciones públicas, afectando particularmente a las del   área social, la calidad y cobertura de los servi­cios se redujo en un momento en que crecía la demanda por ellos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La crisis, que había golpeado fuertemente los   ingresos de la población, y las medidas restrictivas implementadas mediante el   D.S 21060 incidieron en una demanda social por políticas públicas que pro­movieran   el desarrollo social, la diversificación de la estructura productiva y la   mejora de los ingresos. La propia situación crítica de la gente contribuyó a   que el Estado asuma nuevamente un rol planifícador para establecer objetivos y   políticas para el desarrollo nacional y el bienestar común. Además, esto servi­ría   para dar una señal al sector privado, de manera que pudiera orientar sus inversiones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tanto, en el contexto de una   economía de mercado, implantada a través del 21060, el rol planifi- cador del Estado debería asumir las siguientes características:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a) Establecer objetivos y políticas de desarrollo nacionales (de largo plazo) que no lo involucren en aspectos productivos.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b) Coordinar acciones sectoriales para contribuir al logro de objetivos generales y mejorar los im­pactos de las acciones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c)&nbsp;Invertir los recursos públicos para generar condiciones favorables a la inversión privada.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d) Establecer un nexo entre las visiones de largo y corto plazo (cómo desarrollar al país sin desesta­bilizar la economía).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. El nuevo rol planificador del Estado: coordinar y concertar la Visión Estratégica de Desarrollo.</b></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.1 La experiencia y los mecanismos de coordinación entre 1985 - 1993</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A partir de 1985, el Estado fue   asumiendo las características centrales de su nuevo rol planificador, aunque   con bastantes dificultades y limitaciones que no permitieron mejorar las condiciones de vida de la población.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El trauma de la hiperinflación   contribuyó a la hegemonía de las políticas macroeconómicas entre las políticas   públicas y la priorización del mantenimiento de la estabilidad económica en desmedro del resto de objetivos y políticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre 1985 y 1993, se elaboró dos estrategias de desarrollo:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a) Estrategia de Desarrollo Económico y Social 1989 - 2000 (EDES), formulada durante el Gobier­no del Dr. Víctor Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b) Estrategia Nacional de Desarrollo: un Instrumento   para la Concertación, 1992 (END), formulada durante el Gobierno del Lic. Jaime Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ambas parten presentando una   visión estratégica de largo plazo que debería establecer la línea prio­ritaria   de las acciones e inversiones del Gobierno. La EDES propone una concepción de   desarrollo que priorice el desarrollo económico y la END plantea la integración de lo económico y lo social a través del fortalecimiento del capital humano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las políticas inscritas en las 16   estrategias sectoriales de la EDES y en las 27 estrategias de la END plantean   un diagnóstico de problemas, objetivos y políticas de largo plazo con un   listado de inversiones necesarias para resolver los problemas detectados. El   resultado, una gran cantidad de objetivos sectoria­les con la misma importancia   que los objetivos nacionales o generales. Por tanto, la visión estratégica de   desarrollo no logró establecer una prioridad nacional que definiera la   secuencia y jerarquía de las accio­nes e inversiones sectoriales, aspecto que   contribuyó a mantener la primacía del corto plazo y del manejo macroeconómico para asignar los recursos públicos.<sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, lo que dificultó la ejecución de las   políticas propuestas en la EDES y la END fue que ambas estrategias fueron   concluidas al finalizar las correspondientes gestiones de Gobierno, por lo que   el Presupuesto General de la Nación (PGN) siguió siendo elaborando a partir de   criterios de corto plazo y al margen de los objetivos y políticas propuestas en ellas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ambas estrategias fueron elaboradas por el   Ministerio de Planeamiento y Coordinación, instancia que articulaba las áreas   de planificación e inversión pública. Este Ministerio, rector del sistema de   planificación, tenía un mecanismo de coordinación interinstitucional llamado   Consejo Nacional de Economía y Planifica­ción (CONEPLAN) que debía coordinar acciones, concertar decisiones y establecer prioridades de inversión.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El CONEPLAN, instancia que tomaba   las decisiones más trascendentales para orientar la inversión pública, sólo   sirvió para concertar el diseño y la aprobación de las políticas de la EDES y   la END y no así para definir las responsabilidades y compromisos de ejecución a través del PGN.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2.2 La experiencia y los mecanismos de coordinación a partir de 1993</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde 1993, en el país fue ejecutada una serie de   reformas que modificó la estructura del Estado. Particularmente, los procesos   de descentralización y de participación popular generaron mecanismos para   promover la participación de las organizaciones sociales en la toma de   decisiones sobre las priorida­des del desarrollo nacional y local, a las que se   debía asignar recursos públicos. Por tanto, el proceso de planificación asumió un carácter descentralizado y participativo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cumplimiento del Artículo 144 de la Constitución   Política del Estado, los gobiernos de turno elaboraron planes de desarrollo que   fueron aprobados por decretos supremos y remitidos al Congreso Nacional para su conocimiento. Estos planes son:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a) Plan General de Desarrollo Económico y Social. El   Cambio para Todos, 1994, formulado duran­te el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b)&nbsp;Plan General de Desarrollo Económico y Social.   Bolivia XXI, País Socialmente Solidario, 1998, formulado en el Gobierno del Gral. Hugo Bánzer.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No son planes en el sentido clásico de la palabra,   puesto que en ellos sólo se encuentra la visión estratégica del desarrollo, los   grandes objetivos y un conjunto de políticas prioritarias para lograrlos. No definen prioridades de inversión como la EDES y la END.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estos instrumentos asumen el nombre establecido en   la Constitución, el cual no refleja la concepción de desarrollo sostenible con   que fueron elaborados, concepción que, además de las dimensiones econó­mica y social, incluye a las dimensiones política y ambiental del desarrollo.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conceptual y metodológicamente se   basan en el principio de la integralidad, de manera que sus objetivos y   políticas consideren los efectos que pueden tener en cada una de las cuatro   dimensiones del desarrollo sostenible. Ambos planes contienen un reducido   número de objetivos y políticas formulados para alcanzar la visión estratégica   de desarrollo. Por tanto, existe un determinado criterio de priorización llamado a ordenar y concatenar la secuencia de las inversiones públicas.<sup>4</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se debe destacar que ambos planes   sirvieron como lincamientos estratégicos para orientar los proce­sos de   planificación participativa que se realizaron en los departamentos y municipios   desde 1995. Ac­tualmente, existen 9 Planes Departamentales de Desarrollo   Económico y Social (PDDES) y 314 Planes de Desarrollo Municipal (PDM) elaborados y concertados con las organizaciones sociales.<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La coordinación del proceso de   planificación y la elaboración del primer PGDES fueron encomenda­das al   entonces recién creado Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, el   cual dirigía el Consejo de Desarrollo Nacional (CODENA), instancia de   coordinación del poder ejecutivo creada para definir y concertar las   prioridades del desarrollo, de manera que las decisiones allí tomadas se reflejen   en los presupuestos institucionales y el Presupuesto General de la Nación   (PGN). Sin embargo, en el lapso de dos años, esta instancia fue llevada al   Ministerio de la Presidencia, cambiándose su nombre a Consejo Nacional de   Desarrollo (CONADE) con lo que se dejó a la instancia de planificación sin ningún instru­mento de coordinación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El segundo PGDES fue elaborado por   el Ministerio de Desarrollo Sostenible y Planificación, que también estaba a   cargo de coordinar el proceso de planificación. Dado que este Ministerio ya no   contaba con una instancia que le permitiera coordinar acciones al interior del   poder ejecutivo, se dificultó el cumplimiento de sus funciones, puesto que tuvo   que buscar sus propios espacios de coordinación entre equipos técnicos, aspecto   que repercutió en la falta de consenso sobre el producto que iba trabajando.   Además, tuvo que enfrentar una permanente marginación de los procesos que   requerían la definición de lineamientos prioritarios de acción pública, aspecto   que puso en evidencia la desconfianza política del gobierno respecto a los socios de la coalición de gobierno a quienes «entregó» este Ministerio.<sup>6</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En síntesis, las denominadas reformas de segunda generación han   contribuido a que el proceso de planificación y construcción de la visión   estratégica de desarrollo sea participativo y tenga la posibilidad de asignar   recursos públicos a las prioridades emergentes de amplios procesos de consulta   y concertación, a través de procedimientos que definen una ruta crítica de las   inversiones a partir de esas prioridades (programación de mediano y largo   plazo). Sin embargo, la formulación del PGN aún no refleja las prio­ridades emergentes de   la visión estratégica de largo plazo. En este proceso, siguen primando los   criterios de estabilidad macroeconómica que imprime el Ministerio de Hacienda, instancia responsable de condu­cir su elaboración.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. La complicada coordinación de las políticas públicas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la experiencia de formulación de políticas   públicas de este último decenio, la priorización y compatibilización de   acciones sectoriales a partir de una visión estratégica de desarrollo ha tenido mu­chas dificultades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para empezar, están los aspectos técnicos y las   implicaciones de cada una de las políticas. Hablando solamente de las políticas   económicas, se debe combinar adecuadamente las políticas macro con las   microeeonómicas (por ejemplo, una política arancelaria que no afecte la   importación de insumos para el desempeño productivo de las empresas, ni los   ingresos del Estado); por otro lado, se debe promover la competividad, sin   descuidar las políticas distributivas que mejoren la formación del capital   humano, lo que implica una articulación entre políticas económicas y sociales.   Además, se debe seleccionar entre políticas sociales asistenciales que resuelvan   problemas de los más pobres o políticas que promuevan el despliegue de las capacidades productivas y creativas de grupos sociales más amplios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La compatibilidad entre políticas económicas y   sociales exige un mecanismo de relojería que responda no sólo a los aspectos   estrictamente técnicos (equilibrio macroeconómico e inversión social) sino a   las diferentes demandas que plantean conflictos de intereses entre actores   sociales que esperan determinados beneficios o entre actores públicos que representan ciertos intereses y privilegian determinada política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Además, las políticas económicas y sociales que se   planteen deberán considerar o incluir criterios de gestión ambiental para no   afectar la calidad ambiental o generar efectos perversos en los recursos natura­les.   También se podrían priorizar determinadas políticas de gestión ambiental   dirigidas no sólo a lograr un manejo racional de los recursos naturales sino   que podrían contribuir a generar ingresos adicionales, por ejemplo la gestión   turística de los parques y reservas naturales, junto a políticas que promuevan   la artesanía en las comunidades que habitan estas regiones; la producción y   comercialización controlada de lana de alpaca, o el procesamiento de algunos recursos bióticos que tienen demanda en la industria farmacéutica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, hace falta pensar en un conjunto de   políticas dirigidas a lograr un eficiente funciona­miento del Estado y promover   la activa participación social en la toma de decisiones. En este sentido, para   lograr el funcionamiento del modelo de gestión pública integral propuesto en la   Ley SAFCO, articu­lando sus sistemas de forma vertical (entre niveles del   Estado) y horizontal (dentro de las instituciones de cada nivel), se requiere   políticas dirigidas a fortalecer las capacidades de gestión de las   instituciones públicas, de manera que éstas cuenten con bases mínimas sobre   gestión y gerencia pública en un contex­to descentralizado y se asuma la   importancia de coordinar las acciones sectoriales a partir de las priorida­des emergentes de una visión estratégica de desarrollo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tanto, la coordinación entre políticas   económicas, sociales, ambientales y de fortalecimiento institucional es un   proceso complejo que requiere de capacidad técnico-política para concertar una   visión estratégica de desarrollo a partir de la cual se defina e integre un   conjunto de políticas que tengan un sentido estratégico y orienten la formulación del presupuesto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.1 La coordinación del proceso de planificación en un contexto descentralizado</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como ya se señaló, a partir de 1995 se llevó a cabo   un proceso de descentralización que pretende fortalecer la democracia al   establecer mecanismos para acercar las instancias de toma de decisión a los   actores sociales, así como mejorar la eficacia del Estado al transferir responsabilidades de producción y distribución de servicios a los gobiernos municipales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este contexto, para que la gestión pública sea   coherente y articulada, se debe lograr que tanto prefecturas como gobiernos   municipales compartan la visión estratégica del desarrollo nacional y que la   ejecución de sus recursos contribuya a lograrla en la jurisdicción territorial que les corresponde adminis-</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta tarea es mucho más compleja de lo que parece, puesto que las   autoridades subnacionales, hasta el momento, replicaron la misma disputa   conceptual y de intereses ya destacada en el nivel nacional, con algunos   matices como que la preocupación por el corto plazo tiende a priorizar   inversiones visibles como escuelas, postas sanitarias y plazas que den réditos   políticos beneficiando a determinados grupos de electores, sin preocuparse por su posterior mantenimiento y funcionamiento.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Además, existen problemas en la articulación de los sistemas SAFCO   porque no todo lo que se determina en los procesos de planificación participativa   termina inscrito en el presupuesto. En el caso del nivel municipal, el 80% de   los gobiernos municipales contrata a alguna entidad ejecutora para que elabo­re   su PDM, el cual no siempre es utilizado para la elaboración de su Programación   Operativa Anual (POA) ni el presupuesto municipal (existe un 34% de relación   entre las prioridades señaladas en el PDM y los proyectos inscritos en el POA),<sup>7</sup> aspecto que induce a pensar que se elabora el PDM para cumplir una formalidad y   no para utilizarlo como un instrumento de gestión que permita orientar la   inversión de los recursos públicos. En el caso de las prefecturas, además de   este problema que también se presenta aunque en menor medida, gran parte de los   recursos ya está comprometida en proyectos de anteriores gestiones, lo que   restringe las posibilidades de nuevas inversiones. Por otra parte, existen   problemas de competencias que restringen aún más la disponibilidad de recursos   en el nivel departamental, porque las prefecturas quieren invertir en temas municipales   como salud y saneamiento básico. Finalmente, se debe decir que no existe una   adecuada supervisión de obras en ambos niveles, lo que incide en el rápido deterioro de éstas por su mala calidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, aún no se ha logrado integrar plenamente los procesos   de planificación que se realizan en los tres niveles del Estado. No existen   adecuados mecanismos para articular la planificación departa­mental con la   municipal, lo que se refleja en un bajo porcentaje (3%) de recursos dirigidos a   proyectos cofinanciados, pese a que ambos niveles administran el 65% de los recursos públicos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este contexto, el Ministerio de Hacienda   encuentra argumentos para afirmar que el manejo de los recursos públicos por   prefecturas y gobiernos municipales no es coherente y atenta contra la   estabilidad económica, por lo que, supuestamente para evitar que los 314   gobiernos municipales actúen como pe­queños feudos, define por sí mismo   políticas de inversión y captación de recursos. Para ello, ha diseñado una   serie de instrumentos y, recientemente, la política nacional de compensación,   cuyo sentido es preci­samente el de asegurar el manejo macroeconómico del país   a partir de una serie de restricciones que limitan el desempeño de las   prefecturas y los gobiernos municipales. Por tanto, este Ministerio no sólo   define los criterios ele formulación presupuestaria sino que señala las   prioridades de inversión a partir de determinados programas y proyectos con   recursos ya comprometidos, los cuales no siempre concuerdan con la visión estratégica de desarrollo, ni con las demandas y prioridades emergentes de los municipios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como puede apreciarse, en el contexto de la   descentralización, en el que la definición de los objeti­vos, políticas y   prioridades de inversión se hace de forma participativa, la construcción de una visión estratégica concertada y de largo plazo es un proceso complejo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con la descentralización, la coordinación de las   políticas debería contribuir, por ejemplo, a generar condiciones para la   vertebración del país tanto interna como externamente, de manera que exista una   mayor posibilidad de flujos comerciales y productivos entre regiones del país,   con los países vecinos y entre regiones del continente, lo que debería mejorar   los ingresos de las familias y del país. Esto implica­ría dar coherencia a las   inversiones en caminos que realicen el gobierno central, las prefecturas y los   gobiernos municipales, pese a que estos últimos sólo tienen tuición sobre los caminos vecinales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las políticas de promoción económica deberían generar   información sobre el desempeño de mer­cados y uso de tecnología (aranceles,   condiciones de producción y embalaje de productos) para mejo­rar las opciones   de los productores. Esto debería estar articulado a políticas sociales   diferenciadas que fortalezcan las capacidades productivas de la gente   (educación primaria y técnica, salud básica) de acuerdo a las características   regionales de cada Departamento y Municipio, así como a políticas que promuevan   la equidad y el respeto a las diferencias sociales, culturales, étnicas, de   género; también a políticas de gestión ambiental que promuevan el uso racional   de los diferentes tipos de recursos natu­rales, renovables y no renovables, que   posee cada porción del territorio. Todo ello combinado con políticas de fortalecimiento   institucional que promuevan procesos transparentes de concertación para definir   visiones compartidas de desarrollo, así como la aplicación de instrumentos de   gestión pública (sistemas SAFCO) que garanticen que las decisiones tomadas en   consenso con la población sean com­patibles con las prioridades de la visión   estratégica del desarrollo nacional y que la formulación de los presupuestos   institucionales refleje la cuota parte de prefecturas y gobiernos municipales para lograr las prioridades nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se ha avanzado en la construcción de políticas más   integrales, que responden a visiones estratégi­cas de desarrollo concertadas   entre Estado y sociedad. Se ha puesto a funcionar todos los mecanismos y normas   existentes para la formulación y aprobación del Presupuesto General de la   Nación. Pero, como la elaboración del presupuesto es una tarea encomendada al   Ministerio de Hacienda cuya priori­dad es el manejo de las variables   macroeconómicas y la salud fiscal del país, sigue primando la lógica del corto   plazo en su formulación, lo que impone restricciones a la ejecución de determinadas políticas públicas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.2.Las implicaciones técnico-políticas de la coordinación entre actores públicos</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ante este escenario complejo, la   instancia responsable de la planificación debe tener una gran capa­cidad de   negociación técnico-política, tanto al interior del poder ejecutivo como con   las prefecturas y los gobiernos municipales. Esta capacidad también deberá ser   puesta a prueba para concertar visiones y prioridades con las organizaciones de la sociedad civil.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el sector público, la coordinación   para el diseño y la ejecución de políticas públicas requiere de compromisos y   voluntad política de los partidos que conforman los actuales pactos de gobemabilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El desafío de la instancia responsable de   la planificación está en lograr que la visión estratégica de desarrollo,   concertada con la sociedad, sea la que defina las prioridades, jerarquía,   temporalidad y se­cuencia de las inversiones públicas. En otras palabras, que   los ministerios, prefecturas y gobiernos muni­cipales actúen en función del   logro de los objetivos nacionales, dejando de lado intereses y prioridades sectoriales y/o político partidarios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lograr ésto requiere una gran capacidad   de negociación política, puesto que implica concertar e integrar las decisiones   e inversiones de todas las instancias públicas sectoriales y subnacionales a   partir de una sola visión estratégica de desarrollo. Para llevar adelante este   proceso, la instancia responsable del proceso de planificación también requiere   de un respaldo político de mayor nivel, es decir, un respaldo presidencial que   le permita obtener toda la autoridad necesaria para coordinar el diseño de   políticas, pero sobre todo la determinación para asignar los recursos públicos   hacia las prioridades nacionales a través de la formulación del Presupuesto General de la Nación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, se requiere que esta   instancia tenga una visión estratégica y de largo plazo. Estratégica porque   habrá que priorizar acciones que generen impactos inmediatos en el desarrollo y   el bienestar de la gente, lo que implica dejar de lado la lógica de la   resolución de problemas a la hora de definir las inversiones sectoriales y   asumir la lógica de las potencialidades que se debe aprovechar para viabilizar   la construcción de la visión estratégica de desarrollo, dinamizar el mercado, mejorar los ingresos y la cali­dad de vida de la población.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La visión de largo plazo debe garantizar   la construcción de políticas de Estado que trasciendan las gestiones de   gobierno, puesto que requieren de acciones e inversiones continuas para alcanzar los obje­tivos nacionales.<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto implica que la instancia responsable   del proceso de planificación cuente con capacidad técnica para hacer   compatibles los objetivos, las políticas, los programas y proyectos sectoriales   para evitar duplicidades y lograr mejores impactos a partir de la concurrencia   de acciones de todas las demás instan­cias públicas, de manera que proponga y   mantenga una visión integral del país por sobre las visiones sectoriales de las   otras instancias del gobierno, que además articule el largo y el corto plazo.   Finalmente, la instancia responsable del proceso de planificación requiere   capacidad técnica para dirigir el proceso de formulación del presupuesto, así   como para realizar el seguimiento y la evaluación del cumplimiento de las responsabilidades sectoriales en la ejecución de las políticas prioritarias.<sup>9</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La concertación de las prioridades de   desarrollo nacional implica una redefmición en las prioridades sectoriales. A   partir de la visión estratégica del desarrollo nacional, se debería definir el   rumbo y la secuencia de asignación de los recursos públicos, dándole un sentido estratégico a las acciones públicas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todo esto implica mejorar los niveles de   coordinación del sector público, puesto que alcanzar una visión estratégica de   desarrollo requiere de inversiones plurianuales, lo que significa lograr consistencia y continuidad a lo largo de varios presupuestos anuales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como se puede apreciar, la coordinación al interior del sector público   es un proceso difícil y comple­jo, puesto que no todos comparten la misma   lógica respecto al desarrollo, a las prioridades de inversión y al carácter de   la gestión pública. Unos privilegian el corto plazo y las políticas   macroeconómicas, otros también el corto plazo pero con acciones inmediatistas   que les permitan obtener réditos políticos, priorizando la infraestructura   antes que el mantenimiento o funcionamiento de inversiones previas. Por tanto,   la instancia responsable de la planificación debe establecer una prioridad a   partir de criterios estra­tégicos y de largo plazo, que se traduzca en un   conjunto reducido de políticas integrales que, a través de sus programas y proyectos, logre efectos sinérgicos en la mejora de las condiciones de vida.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para ello, la instancia responsable del proceso de planificación deberá contar con un mecanismo de consulta y coordinación permanente que le permita:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Identificar la información, las acciones y los   recursos necesarios para que las políticas sectoriales contribuyan a la ejecución de la visión estratégica de desarrollo.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Establecer la coherencia interna de las acciones   gubernamentales, lo que implica concertar la visión estratégica del desarrollo nacional.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Concertar la jerarquía y la secuencia para la ejecución de las políticas, programas y proyectos sectoriales.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Articular las prioridades nacionales con las   sectoriales, así como las demandas de largo y corto plazo, de manera que todos los actores públicos se sientan interpelados por el mensaje.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Coordinar acciones con instancias responsables de los procesos de planificación en las prefectu­ras y los gobiernos municipales.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Promover procesos participativos para concertar la   visión estratégica de desarrollo, así como los objetivos y políticas prioritarios para viabilizarla.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La capacidad técnico-política le permitirá articular el plan de   gobierno con las prioridades sectoriales y las demandas sociales emergentes de   los procesos de planificación participativa. Sólo de esta forma, la visión   estratégica de desarrollo podrá ser asumida tanto por el gobierno como por los actores políticos y sociales (funcionales y territoriales).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para garantizar que esta instancia pueda realizar una adecuada   coordinación que viabilice la visión estratégica del desarrollo, hace falta   algo más que el respaldo presidencial y las capacidades técnica y de   negociación política. Se debe lograr un apoyo político partidario a través de   la inclusión del tema de la planificación y la coordinación sectorial en la   agenda de los pactos de gobernabilidad que firman los partidos políticos para conformar los gobiernos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De esta manera, los gobiernos serían más coherentes dado que cualquier   autoridad gubernamental, representante de alguno de los partidos políticos de   la coalición de gobierno, estaría comprometida a cumplir las responsabilidades   emergentes del diseño y ejecución de las políticas públicas, así como a acatar la jerarquización y periodización de las inversiones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En síntesis, la instancia responsable de la planificación debe tener   capacidad política de negociación con respaldo presidencial para realizar las   negociaciones pertinentes, capacidad técnica para coordinar el diseño y la   ejecución de las políticas y ser sujeto de un pacto político-partidario por la construcción compartida y concertada del desarrollo nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3.3 La concertación con los actores sociales</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para lograr el desarrollo nacional   hace falta compartir esfuerzos y recursos públicos y privados. En este   contexto, a partir de 1995, con los procesos de descentralización y de   participación popular, en el país se establecieron normas e instrumentos   metodológicos para apoyar los procesos de participación de las organizaciones   sociales en la toma de decisiones sobre los objetivos, políticas y la   asignación de los recursos públicos hacia las prioridades emergentes de los procesos de planificación participativa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto ha contribuido a un cambio   radical en la forma en que se elabora las políticas públicas puesto que, de ser   diseñadas desde el gobierno central pasaron ahora a ser elaboradas en   concertación con los actores sociales y sistematizadas por las prefecturas y los gobiernos municipales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, la participación de   los actores sociales no es la misma a la hora de la inversión, puesto que aún   mantienen la percepción de que el Estado es el único responsable del desarrollo   nacional, o bien, que el desarrollo se logra únicamente con los recursos públicos.<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tanto, la instancia   responsable de la planificación debe lograr que los actores sociales, tanto   funcionales (empresarios, asociaciones de productores, artesanos, sindicatos,   etc.) como territoriales (or­ganizaciones sociales de base territorial), se   comprometan a realizar acciones e inversiones orientadas a viabilizar los objetivos establecidos a partir de la visión estratégica del desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este sentido, esta instancia   debe tener una gran capacidad política para negociar dentro del gobier­no, con   los aliados partidarios, con los prefectos y alcaldes, además de establecer   acuerdos esenciales con los actores sociales. Este desafío implica lograr la   combinación de intereses sociales particulares (político partidarios, económicos, etc.) con los intereses colectivos del país.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El resultado de la coordinación de acciones públicas en los tres   niveles del Estado, así como los consensos logrados con los actores sociales,   debe confluir en las Agendas de Responsabilidad Comparti­da, las cuales deben   sintetizar la visión estratégica de desarrollo y los compromisos de inversión   de los actores públicos y privados para lograr el desarrollo nacional y local.   Estas Agendas deberían convertirse en los instrumentos a partir de los cuales   el Mecanismo de Control Social, recientemente instituido por la Ley del Diálogo   Nacional, realice el seguimiento y la evaluación del cumplimiento de los compromisos asumidos por ambas partes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>4. La formulación del presupuesto: pugna de lógicas y poderes</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como dice Garnier, el presupuesto   «no es la política pero la expresa en uno de sus aspectos centrales: la   asignación de recursos. Por ello su formulación implica contar con una   capacidad política para anali­zar y concertar las prioridades nacionales por   encima de las prioridades sectoriales, de forma tal que reflejen tanto los acuerdos políticos como las demandas sociales».<sup>11</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como instrumento técnico, permite organizar la   asignación de recursos en función de determinadas prioridades emergentes de la   visión estratégica de desarrollo. Como instrumento político, refleja los   acuerdos y pactos entre actores públicos miembros del mismo gobierno, entre el   sector público de los tres niveles del Estado y entre el sector público y los actores sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por eso, su formulación debería ser responsabilidad   de la instancia encargada del proceso de planifi­cación, en coordinación y   concertación con cada uno de los ministerios, puesto que de esta manera se   garantizaría que el uso de los recursos públicos sea consistente con la visión   estratégica concertada en los planes de desarrollo y que se realice en el marco del equilibrio macroeconómico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Así se podrá evitar que el presupuesto sea resultado   de las prioridades de corto plazo, de las restric­ciones que impone el   equilibrio macroeconómico, o de las presiones sectoriales que dispersan los impac­tos que se podrían lograr con una visión integral.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para garantizar la ejecución de las prioridades   emergentes de la visión estratégica, se debe establecer responsabilidades   institucionales en los tres niveles del Estado, de manera que se asuman las tareas emergentes y se distribuyan los recursos en consecuencia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La ejecución de las políticas, programas y proyectos   en la secuencia establecida a partir de los crite­rios de priorización requiere   algo más que un Decreto Supremo de aprobación. Los PGDES que fueron elaborados   por los dos últimos gobiernos y presentados al Congreso, cuentan con un Decreto   que instru­ye su ejecución obligatoria por parte de todos los ministerios. Este   Decreto no explícita que el presupues­to institucional o el nacional deba   formularse en el marco de las prioridades de estos planes. Pero en el marco de   los artículos 144 a 146 de la Constitución Política del Estado y de la   aplicación de los sistemas SAFCO que norman el funcionamiento de la gestión pública, así debería comprenderse.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, a la hora de la formulación de los   presupuestos, sigue primando la lógica de corto plazo del Ministerio de   Hacienda, instancia que establece ciertas «directrices» para la formulación de   los pre­supuestos institucionales, en las que determina los techos sectoriales   a priori, al margen de los requeri­mientos o de las prioridades que puedan emerger para construir la visión estratégica del desarrollo<sup>12</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tanto, en el momento de la formulación de los   presupuestos, prima la lógica sectorial, puesto que cada ministerio, prefectura   o gobierno municipal, prioriza sus objetivos, políticas, programas y proyec­tos   de manera individual; el Ministerio de Hacienda se encarga de recortarlos y   consolidarlos en el Presupuesto General de la Nación (PGN) que debe presentar   al Congreso Nacional para su aprobación final. Los parlamentarios que lo   aprueban no se preocupan si refleja la visión estratégica y las prioridades del   desarrollo nacional concertadas al interior del sector público y con los   actores sociales, puesto que tienen una lógica instrumental con la que buscan   obtener recursos para viabilizar algún proyecto depar­tamental o municipal que   les genere réditos políticos, quedando en evidencia que no conocen la lógica de   articulación de los sistemas SAFCO o, dicho de otra manera, que no conocen los   instrumentos de gestión pública aprobados en el propio Congreso con el objeto de dar coherencia al accionar del sector público.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para revertir esta situación, la elaboración del PGN   debería iniciarse con una acción de coordinación interministerial, dirigida por   la instancia responsable de la planificación, en la que se logren los consen­sos   necesarios para establecer las prioridades de la inversión, así como la   jerarquía y la secuencia de las mismas. A partir de ello, cada institución   elaboraría recién su presupuesto. El Ministerio de Hacienda se convertiría en   el responsable de la generación y canalización de recursos hacia las   prioridades concerta­das, sin interferir en la modificación de prioridades ni   en el cambio de lógica de las prioridades así establecidas; también debería   informar sobre las restricciones que deben ser consideradas para la formu­lación de los presupuestos institucionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Congreso tendría que exigir que el PGN refleje las prioridades   emergentes de la construcción concertada de la visión estratégica de   desarrollo, expresada en los planes sectoriales, departamentales y municipales   de desarrollo. Sólo de esta manera podría garantizar que exista coherencia entre lo que se planifica y lo que se invierte.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por ello, la instancia responsable de la planificación debe contar con   capacidades para definir y nego­ciar la visión estratégica de desarrollo,   coordinar la formulación de las políticas y acciones estatales, super­visar la   asignación de recursos, coordinar las etapas de formulación y aprobación del   presupuesto de mane­ra que se presente y explique la lógica de formulación del presupuesto para evitar su tergiversación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, esta instancia tendría que institucionalizar un sistema de   seguimiento y evaluación de resultados, efectos e impactos obtenidos, de manera   que se retroalimente el proceso en función del logro, total o parcial, de lo prescrito en los planes de desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por   tanto, para lograr mayor eficiencia y coherencia en el accionar estatal, se   deberá dar un fuerte respaldo político a la instancia de planificación que   garantice el cumplimiento de todas estas funciones. Sólo así se podrá superar   la falta de coordinación y el accionar inmediatista y carente de una visión   estratégica ordenadora, que repercute en un proceso rutinario de formulación del presupuesto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>5. Conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el actual contexto globalizado y en el   marco de un proceso de descentralización y de participa­ción popular, la   planificación se convierte en un instrumento de gestión que puede dar   coherencia y visión estratégica de desarrollo al accionar del Estado y a los consensos que se logre con los actores sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se hace imprescindible conformar una   instancia responsable del proceso de planificación llamada a coordinar las   acciones del sector público en los tres niveles del Estado, de manera que exista consisten­cia en la gestión pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta instancia deberá tener capacidad   técnico-política para formular una visión estratégica concer­tada con las   organizaciones de la sociedad estableciendo, a partir de ella, criterios tanto   para priorizar y articular las políticas económicas, sociales, ambientales y   político institucionales, como para definir la secuencia de las inversiones.   Por ello, deberá coordinar el proceso de formulación del presupuesto y orientar   a los parlamentarios durante su etapa de aprobación. De lo que se trata, en   última instancia, es de garantizar que las políticas formuladas en consenso con   la sociedad para alcanzar la visión estratégica de desarrollo, se traduzcan en   acciones y proyectos que cuenten con los recursos necesa­rios para ser   ejecutados y logren los efectos e impactos esperados en la mejora de las condiciones de vida de la población.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tanto, esta instancia requiere de un respaldo político que se   inscriba en los pactos de gobemabilidad de los partidos que conforman   coaliciones para asumir el gobierno. Sin embargo, el respaldo político también   deberia provenir de las organizaciones de la sociedad, de forma que se cuente   con una instancia pública que dé coherencia al accionar estatal y posibilite el   buen desempeño de los mecanismos de control social, de manera que se pueda avanzar en la construcción compartida del desarrollo nacional y local. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. La revisi&oacute;n de algunos planes y estrategias de desarrollo elaborados   entre 1953 y 1985, nos muestra a un Estado protagonista central del desarrollo,   que interven&iacute;a activamente en los sectores productivos estrat&eacute;gicos (miner&iacute;a c   hidrocarburos), promov&iacute;a la sustituci&oacute;n de importaciones para fomentar la   industria nacional, impulsaba el desarrollo del sector agropecuario, vertebraba   al pa&iacute;s, generaba empleo, regulaba los precios, defin&iacute;a el tipo de cambio,   aplicaba subsidios, otorgaba cr&eacute;ditos de fomento y, finalmente, dise&ntilde;aba   pol&iacute;ticas sociales para mejorar la salud y la educaci&oacute;n de las llamadas   &laquo;mayor&iacute;as nacionales&raquo;. Entre sus caracter&iacute;sticas comunes m&aacute;s relevantes est&aacute;n:   a) El Estado debe dirigir, coordinar y controlar la econom&iacute;a y participar   activamente en la ejecuci&oacute;n y operaci&oacute;n de proyectos en los sectores   estrat&eacute;gicos de la econom&iacute;a, b) Los sectores estrat&eacute;gicos para el desarrollo   nacional son la miner&iacute;a, los hidrocarburos, la agropecuaria y la industria, c)   Las pol&iacute;ticas sociales planteadas tienen objetivos y metas que dependen del   desarrollo econ&oacute;mico, d) Se incorpora la tem&aacute;tica regional (desarrollo del   oriente) en la perspectiva de lograr la integraci&oacute;n del pa&iacute;s y su econom&iacute;a, c)   Se concibe a los recursos naturales no renovables del pa&iacute;s (minerales c   hidrocarburos) como si fuesen inagotables, por lo que no se plantean pol&iacute;ticas   para racionalizar su uso. Esta concepci&oacute;n est&aacute; reflejada en el &laquo;Plan de   Desarrollo Econ&oacute;mico y Social 1962 - 1971&raquo; (&laquo;Plan Decenal&raquo;), la Estrategia   Socioecon&oacute;mica del Desarrollo Nacional de 1970, del Plan Nacional de Desarrollo   Econ&oacute;mico y Social 1976 - 1980 y de la Estrategia Nacional de Desarrollo y Plan Cuatrienal 1985 - 1988.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. La EDES contiene doce estrategias sectoriales, presentadas en el   siguiente orden: Miner&iacute;a, Hidrocarburos, Electricidad, Agropecuaria, Industria,   Transportes y Comunicaciones, Educaci&oacute;n, Empleo y Recursos Humanos, Seguridad   Social, Nutrici&oacute;n y Salud, Urbanismo y Vivienda.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La END contiene 23 estrategias sectoriales y 4 multiscctorialcs   organizadas en dos propuestas. La propuesta econ&oacute;mica y de infraestructura con   las estrategias de Miner&iacute;a, Energ&iacute;a, Hidrocarburos, Electricidad, Energ&iacute;a   Rural, Agropecuaria, Industria, Turismo, Desarrollo Alternativo, Transportes y   Comunicaciones, Comercio Exterior, Sistema Financiero, Finanzas P&uacute;blicas,   Privatizaci&oacute;n, Descentralizaci&oacute;n, Ciencia y Tecnolog&iacute;a. La propuesta social con   las estrategias de Educaci&oacute;n, Salud, Seguridad Social, Vivienda, Saneamiento   B&aacute;sico, Desarrollo Urbano, Empleo, Erradicaci&oacute;n de la Pobreza, Poblaci&oacute;n, Mujer   y Medio Ambiente. Estas &uacute;ltimas cuatro eran consideradas las estrategias   multiscctorialcs.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. La concepci&oacute;n de desarrollo sostenible acordada en la Cumbre de la   Tierra, celebrada en 1992 en R&iacute;o de Janeiro, Brasil, propuso la articulaci&oacute;n de   las dimensiones econ&oacute;mica, social y ambiental para lograr un desarrollo   integral. En Bolivia, esta concepci&oacute;n fue complementada con la dimensi&oacute;n   pol&iacute;tica, que implica promover una activa participaci&oacute;n social en la toma de   decisiones y avanzar en la construcci&oacute;n de instituciones eficientes y eficaces,   aspectos que pretenden dar respuesta a dos problemas concre&shy;tos del pa&iacute;s: la   marginalidad social y la deficiente institucionalidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. A diferencia de las anteriores estrategias, los dos PGDES no tienen   un programa de inversiones con una lista de proyectos a ejecutar. Se&ntilde;alan los   grandes objetivos nacionales que deben guiar las decisiones de pol&iacute;tica con el   prop&oacute;sito de alcanzar mejores condiciones de vida para la poblaci&oacute;n; consideran   que el verdadero motor del crecimiento es la inversi&oacute;n privada y que el papel   de la inversi&oacute;n p&uacute;blica consiste en generar condiciones positivas para que esta   se desarrolle. El PGDES de 1994 tiene 7 objetivos y 8 pol&iacute;ticas, en tanto que   el PGDES de 1998 est&aacute; organizado en 5 n&uacute;cleos estrat&eacute;gicos que contienen un   promedio de 6 pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. En 1995, las Corporaciones Departamentales de Desarrollo, como uno   de sus &uacute;ltimos actos y en 1998 las Prefecturas llevaron a cabo procesos de   planificaci&oacute;n departamentales involucrando a la mayor cantidad de   organizaciones departamentales. Desde 1996, los gobiernos municipales tambi&eacute;n   iniciaron sus correspondientes procesos de planificaci&oacute;n; actualmente existen   314 PDMs y 7 Planes Mancomunados de Desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. La Ley de Organizaci&oacute;n del Poder Ejecutivo, promulgada en 1997,   introdujo nuevamente el criterio de gesti&oacute;n sectorial de las pol&iacute;ticas que la   reforma del Poder Ejecutivo de 1993 hab&iacute;a intentado articular a trav&eacute;s de los   Ministerios de Desarrollo Econ&oacute;&shy;mico, Desarrollo Humano y Desarrollo Sostenible   y Medio Ambiente. El retomo a la gesti&oacute;n sectorial con ministerios cl&aacute;sicos se   reforz&oacute; con la creaci&oacute;n de los Consejos Nacionales de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica   (CONAPE) y Pol&iacute;tica Social (CONAPSO). El nuevo Ministerio de Desarrollo   Sostenible y Planificaci&oacute;n, responsable formal de coordinar el proceso de   planificaci&oacute;n estrat&eacute;&shy;gica del Estado, no dirige ninguno de estos consejos.   Adem&aacute;s, por desconfianza respecto a la visi&oacute;n y la capacidad t&eacute;cnica del socio   de la coalici&oacute;n que administraba este Ministerio, termin&oacute; siendo marginado de   los procesos de elaboraci&oacute;n del Plan Operativo de Acci&oacute;n 1997 - 2002, formulado   por el equipo de la Viccpresidencia y de la Estrategia Boliviana de Reducci&oacute;n   de la Pobreza (EBRP), elaborada por la Unidad de An&aacute;lisis de Pol&iacute;ticas   Econ&oacute;micas (UDAPE) del Ministerio de Hacienda.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. MDPS, VPEPP, Planes de   Desarrollo Municipal. An&aacute;lisis de Tendencias. Bolivia, Diciembre de 1999.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Este es el caso de las reformas educativa y de salud, de la   integraci&oacute;n vial y de la construcci&oacute;n de redes energ&eacute;ticas que se ha venido   impulsando desde 1989.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Se debe destacar que tambi&eacute;n hace falta voluntad para que los   equipos t&eacute;cnicos sectoriales ejecuten las prioridades emergentes de la visi&oacute;n   estrat&eacute;gica de desarrollo. Lo que acontece es que los equipos sectoriales   tienden a mantener sus propias prioridades al margen de los acuerdos alcanzados   en las instancias pol&iacute;ticas porque consideran que sus planteamientos son   t&eacute;cnicamente correctos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Esta conducta es un resabio de la relaci&oacute;n de   suma cero establecida entre actores que representan al Estado y a la sociedad,   a partir de 1952.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Leonardo Garnier,   Funci&oacute;n de Coordinaci&oacute;n de Planes y Pol&iacute;ticas. CEPAL, Seminario de Alto   Nivel sobre Funciones B&aacute;sicas de la Planificaci&oacute;n, Rep&uacute;blica de Cuba, 2000, p.   24.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Una de las restricciones proviene de los compromisos con la cooperaci&oacute;n   internacional, la cual influye para que cierto tipo de programas y proyectos   resulten prioritarios, est&eacute;n o no en la l&iacute;nea de las prioridades del desarrollo   nacional.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE PLANEAMIENTO Y COORDINACIÓN</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1989 Estrategia de Desarrollo Económico y Social 1989-2000 (EDES). Servicio Gráfico Quipus, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE PLANEAMIENTO Y COORDINACI&Oacute;N</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1992 Estrategia Nacional de Desarrollo: un Instrumento para la Concertación (END). Lux, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y MEDIO AMBIENTE</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1994 Plan General de Desarrollo Económico y Social. El Cambio para Todos. W Producciones, La Paz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y PLANIFICACIÓN, MINISTERIO DE LA PRE­SIDENCIA</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1998&nbsp;&nbsp;   Plan General de Desarrollo Económico y Social.   Bolivia XXI, País Socialmente Solidario. Stilo Industrias Gráficas, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y PLANIFICACIÓN. VICEMINISTERIO DE PLA­NIFICACIÓN ESTRATÉGICA Y PARTICIPACIÓN POPULAR.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999&nbsp;&nbsp;   Planes de Desarrollo Municipal. Análisis de Tendencias. Hisbol srl, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> GARNIER, Leonardo</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2000&nbsp;&nbsp; Función de Coordinación de Planes y   Políticas. CEPAL. Seminario de Alto Nivel sobre Funcio­nes Básicas de la Planificación, República de Cuba, Mimeo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> FORERO, Clemente</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2000 El Sistema Nacional de Planeación de Colombia.   CEPAL. Seminario de Alto Nivel sobre Fun­ciones Básicas de la Planificación, República de Cuba, Mimeo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> CASTELLÓN, Marcos</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">s.f. Características centrales de los Planes y Estrategias de Desarrollo entre 1960y 1999. Mimeo.</font></p>      ]]></body><back>
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