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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aspectos   de la agri-cultura en la investigación rural</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Juan San Martín M.</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Propósito de la exposición</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mediante este trabajo, pretendemos compartir la experiencia   metodológica en busca de un enfoque de investigación, que permita comprender   por qué las comunidades rurales realizan así su manera de producir por   costumbre, prácticamente inalterable respecto a los modelos económicos y   reformas desde el Estado, en pos de que se inserten en el mercado, pero que hasta el presente sólo está evaluado como fracasos o con mínimos impactos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Contexto del proceso general<sup>1</sup></b><sup><b><sup></sup></b></sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nos tocó acompañar, por   más de 50 años, los derroteros transitados por el Desarrollo Rural, desde 1946,   final de la Segunda Guerra Mundial, que marcó la transición del modelo   económico mundial de Inglaterra a Estados Unidos. La industria pesada cede paso   a la agropecuaria. Las Misiones Planificado- ras se abocan a planificar las   finanzas del país. Se visualizan nítidamente las dos vías de desarrollo, la vía   Junker europea y la vía Farmer de tipo estadounidense, cada una con su correspondiente política de precios. Es época de nacionalizaciones y Reformas Agrarias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La transición abarcó   una veintena de años hasta que se pudo aplicar la nueva propuesta. Fueron años   de ansiedades, presiones, crisis social que nos llevaron hasta los años 60. La   aceptación de las nuevas condiciones coincidía con la debilidad económica del   nuevo país hegemónico y el resurgimiento de la idea de reunificación   socio-económica de Europa. Los siguientes veinte años estuvieron caracterizados   por golpes de Estado, atentados, crisis hasta 1982, cuando Europa y hasta   Japón, se mostraron como alternativas. Estas propuestas de modelo hablaron de   sostenibilidad, ecología, medio ambiente, partici­pación popular, ética, identidad y cultura.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las investigaciones   sobre la sociedad apuntaban a que, con el derrumbe de los viejos paradigmas, se   habría generado la ética oculta que apelaba al orden natural. La noción de   Desarrollo habría servido de puente entre filosofía, tecnología, ética del   desarrollo, que se movían en diferentes direcciones y por ende de la sociología   rural. Todo esto significó un desafío para las ciencias sociales, pues la   propuesta mecanicista y positivista sufría un cambio de valores y ya se percibía una mayor integración con la naturaleza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La crisis de los energéticos y de recursos había puesto de manifiesto   los desajustes en la conforma­ción ecosistémica del planeta. El discurso del   Ecodesarrollo<sup>2</sup> aparecía como una «falsa conciencia» o paliativo a las contradicciones del   modelo práctico-ideológico, que trató de armonizar la reproducción de la   economía con la reproducción de la naturaleza. La Nueva Política Económica   surgía de la nueva concepción global y debía generar crecimiento económico. La   gobernabilidad global pretendía reempla­zar a los conceptos nacionales y los   organismos internacionales. En América Latina, el papel del Estado se había   reducido al de recaudador de fondos (O. Ugarteche 1997) a promover la educación   y proveer infraestructura, de tal manera que los ciudadanos puedan ingresar al mercado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La propuesta de desarrollo sostenible, utilizada desde la Cumbre de la   Tierra (1992, Río de Janeiro), reconocía la naturaleza integral e   interdependiente, pero fue interferida por la economía que esperaba superar la   extrema pobreza y la degradación del medio ambiente, lanzando la propuesta de   Globalización. Pero el fracaso de tal Cumbre (1997, Nueva York) confirmó que   tal propuesta no era sostenible en la práctica, aunque podía ser sustentable   teóricamente. Para Ugarteche, existía un falso dilema entre hacer lo que la   teoría neoliberal planteaba o quedar excluidos de la globalización, entre exportar o morir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al respecto Edgar Morin (1997) replantea las aspiraciones del ideario   original socialista cuando dice: «Hoy comprobamos que todos los avances de la   ciencia reavivan los interrogantes filosóficos fun­damentales. Para Marx, el   mundo era determinista, y él creyó develar las leyes del porvenir. Hoy com­prendemos   que el hombre y la sociedad no son máquinas triviales; que son capaces de actos   inesperados y creadores» y continúa «La concepción Marxista del hombre era unidimensional y pobre», «el ser humano era un Homo Faber, sin interioridad».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Contexto de las investigaciones rurales</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La investigación social en los últimos cincuenta años estuvo consciente   de que habíamos recibido una «memoria tuerta», mal contada, y que habría   comenzado recién en 1492. Entonces, las investigacio­nes sobre temas rurales en   este medio siglo encontraron un terreno fértil para reivindicar el mérito de   encontrarse en «un laboratorio social» viviente y contemporáneo. Toda una   exclusividad para una época de cambios socioeconómicos mundiales y en medio de   las propuestas estructuralistas, funcionalistas, utilitaristas,   constructivistas, configuracionistas. Guardando o no relación con posiciones oficiales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, las modificaciones en la organización de la producción   agropecuaria precolonial, al parecer no tuvieron significativos alteraciones.<sup>3</sup> El denominado descubrimiento de un mundo ya pobla­do, que tenía muy buena   organización, tomaba cierto matiz de realidad en la ironía de Roberto Fernández   Retamar (1955) que «descubrió Madrid, Roma, Venecia, Florencia, Nápoles y   Atenas, pero que nadie se interesó por su descubrimiento porque esos lugares ya estaban llenos de gente desde hacía años».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entonces, en la práctica, la agri-cultura en estos territorios se   encontraría entre documentos, la leyen­da y la realidad, como también, «entre   leyes y la realidad comunitaria». Aquellas divisiones culturales polarizadas ya   no eran las mismas por lo que resultó necesario reestructurar la visión que teníamos de nosotros mismos para reforzarla con lo más intrínseco, la cultura,<sup>4</sup> que era una sola expresada en diferen­tes idiomas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La manera agrícola de   producir se perdía en un marco social elaborado, denominado Problemática Rural,   que aparecía como estrategia estatal para organizar un diálogo intercultural.   Por ser elaborada, ha variado históricamente en medio de una tensión   permanente, entre incorporación, identidad, interlocución y etnodesarrollo.<sup>5</sup> Al parecer, por las demandas cada vez más auténticas, habrían surgido respuestas re­novadas, seguidas por una larga historia de fracasos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Posteriormente, en dos   eventos en Cochabamba, el Seminario sobre «Descolonización Tecnológi­ca»,   organizado por el PRONAR (1999) y el Taller CERES sobre «Educación,   Conocimiento y Territo­rialidad» (2000), se habló de que la Interculturalidad   continuaba encasillada en una visión colonial, pues los habitantes rurales   indicaban que sus alternativas tecnológicas locales eran posibles, «porque   nuestros espíritus se nos adelantan». Resultaba imperante el crear ámbitos de   empatia. Nuestro punto de vista es que, para lograr Interculturalidad, debía   partirse de una base cultural mayoritaria y ella debiera ser la cultura local,   es decir, su concepción de vida. Con todo, seguía flotando la pregunta, ¿qué ocurriría si ya no apoyamos a las comunidades rurales?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Parecía que el asunto de los pueblos   originarios representaba una especie de pretexto etnográfico burocrático y   distraccionista. ¡Cuánto dinero y tiempo se despilfarró en aplicar la   estrategia o re-formas, para continuar con lo de siempre, en lugar de reconocer   la base social común sin antropocentrismo, etnocidio, o segregaciones! Así   parecía avanzar la vía campesina, que empezó a mostrar sus potenciali­dades   concretas, desde la Organización de la Producción, hasta lograr alimentos con Calidad Vital, pa­sando por el camino de los Cargos Comunales o T'aqi comunal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Consideraciones para una descolonización tecnológica</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para lograr una   descolonización tecnológica, debiéramos estar conscientes de que estamos   tratando con una cultura profunda, para la cual tanto el Pacha, espacio-tiempo,   como el Kawsay, vida total, cons­tituyen la raíz de toda su concepción   integradora del acaecer cotidiano. Esto significaba relativizar el   antropocentrismo intolerante, acumulador, ilusionado en el poder material. De   similar manera debía procederse con el «lenguaje del hambre», la falsa coartada de la escasez de alimentos, disfrazada de «humanitarismo».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El «terrorismo   alimenticio» habría sido el que empujó al monocultivo con semillas transgénicas,   en desmedro de la diversidad vegetal nativa y adecuada a estos territorios.   Luego supimos que con tal manipuleo genético, llegaron a «alimentarse con   miedo». Mediante la oferta del instrumental tecnológi­co, se estaría obligando   a ganar más dinero para gastar más. Así fue la propuesta de la «Cadena   Alimentaria»: exportar para no «quedarse atrás» de la competencia. El   Ministerio de Agricultura ahora se ha convertido en Ministerio de Industria y   Comercio. Todo queda «encadenado» en las normas impues­tas por las transnacionales agroalimentrarias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el fondo, la agropecuaria local se debatía entre el Cambio Climático   y la crisis generacional, entre producción tradicional y cambio tecnológico,   entre producción orgánica y producción con semillas transgénicas, entre el   respeto a la naturaleza y el avasallamiento a territorios de pueblos nativos,   entre la medicina herbolaria y el incremento de las enfermedades de la   modernidad, entre Revolución Verde, Modernidad, Postmodernidad y Globalización,   entre el principio de la reciprocidad o Ayni y la Globalización del mercado,   entre los territorios originarios y la municipalización. En todos los casos, se toca el aspecto social y su manera de producir en las comunidades de los Andes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde el otro lado, cuando hemos comprendido la concepción de vida   autóctona, podemos entender su enorme potencial para lograr sostenibilidad   productiva y descolonización en la comunidad actual. Tomaremos cuatro conceptos   ejemplificadores, ellos son: 1) Pacha = espacio-tiempo como unidad; Nayrapacha   = mirar al pasado, a la historia; 2) T»aqi Comunal, o camino que han seguido   las autoridades de importancia en la organización de la producción; 3) Jiri =   abono orgánico con base de fitohormonas; 4) Ispalla = fuerza vital de los   alimentos. Ellos están referidos al mejoramiento de la relación con la Naturaleza, fertilidad de los suelos, y la calidad vital del alimento.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Además existen más de dos millares de prácticas y tecnologías locales,<sup>6</sup> realizadas en las comunida­des «por costumbre» y que están relacionadas con la   buena salud del suelo y del hombre. El análisis de calidad vital de los   alimentos, que está desplazando al análisis bromatológico, mediante cristalizaciones sensibles, permite las siguientes hipótesis:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1) Todo producto   natural nativo, sometido a tratamientos agroquímicos, agroindustriales y de   inge­niería genética, pierde su capacidad de cristalización, es decir, su   calidad vital. 2) Los seres que se ali­mentan de productos con baja calidad   vital, adquieren esta condición, reflejando una débil cristalización de su   sangre. 3) Las enfermedades modernas tendrían correspondencia en la debilidad   de la sangre para defenderse ante infecciones. 4) La agroquímica, la   agroindustria y la ingeniería genética serían causantes de la mala calidad vital en los alimentos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Sobre la investigación rural social</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Existiendo posiciones opuestas es que se trató de integrar al proceso   investigativo la percepción de los sujetos, la cual es característica para cada   individuo o grupo de actores sociales, sin asumir una realidad social   «objetiva» a priori. Se acepta entonces que la realidad, al fin y al cabo, es   resultado de una construcción social, sobre la base de una concepción de la   vida o cultura característica para los actores sociales involucrados, lo que significó la posibilidad de una diversidad de realidades sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Metodológicamente, ello significó enfatizar la perspectiva denominada   «actor orientado», dando énfasis a la construcción de una teoría mediante un   procedimiento inductivo, siendo una corriente de pensamiento importante,   conocida como «Grounded Theory» que opta por una construcción inductiva de   teoría. Ello significa la construcción teórica a partir de la observación de   los datos empíricos mismos, que en el ámbito de la investigación intercultural tiene una gran ventaja.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con ella, se permite generar conocimientos a partir del mundo «tal como   es», evitando sesgos y prejuicios inherentes a las teorías generadas en forma   deductiva... En esencia, se trataba de un enfoque donde el investigador trataba   de aproximarse de manera metódica a la perspectiva y las categorías   cognoscitivas que tiene un actor en el momento que se desenvuelve como agente del sistema social al cual pertenece.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta perspectiva, «actor orientado», ha mostrado ser el punto de   partida más fructífero en las opcio­nes metodológicas que actualmente se   ofrecen al interior de las diferentes corrientes científicas críticas. Tratando   de adoptar la forma «funcional» de dicha perspectiva, con técnicas de   investigación correspon­dientes, busca colocar al investigador, en un primer   paso, «en los zapatos del sujeto investigado», lo cual conlleva una interacción   social entre ambas partes, pero el investigador rompe la relación, siempre más   o menos vertical, que se expresa en el marco de un esquema científico ortodoxo de tipo objeto-sujeto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una vez superada   dicha verticalidad, se crean las condiciones para que el avance de la   investigación no solamente sea participativo en cada etapa sino, al mismo   tiempo, revalorizador, que esté condicionado por una relación de confianza e   interés recíprocos entre investigador y comunario. Este tipo de interrelación   horizontal y recíproca significa asimismo que la investigación, acordada en   forma conjunta, tiene sentido social para ambas partes, contribuyendo de esa manera   a evitar esquemas de investigación que no tienen relevancia social. Como hemos   de mostrar más adelante, el enfoque cualitativo o heurístico, a pesar de tener   la virtud de permitir ver el mundo o el desarrollo con los ojos del comunario,   en la práctica plantea problemas de interacción entre culturas distintas, que   escapan, por lo menos en forma parcial, a su reper­torio metodológico y conceptual.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Opciones en el desarrollo rural para investigar</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La experiencia en campo del enfoque metodológico para la formación y   comunicación intercultural nos ha permitido salir de la trampa segmentadora de   la realidad y encontrar más bien para cada tema investigado, dentro del ámbito   de vida específico, que dicho tema se presenta «teñido» o «matizado» por los   otros ámbitos, sea con mayor o menor intensidad, recordándonos la integralidad   que, como telón de fondo y trasfondo, es la concepción de vida que guía las acciones del pasado hacia el futuro o en el devenir comunal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En un seminario sobre Seguridad Alimentaria, se pedía que la Agronomía   no repitiera los errores de la industria y que, en caso contrario, la   etnohistoria debiera retomar esa función.<sup>7</sup> Parecía pedir un retorno a maneras   autónomas y sostenibles de producción agropecuaria precoloniales o   tradicionales, pero fue más bien el retorno a la manera de relacionarse con la   naturaleza, retomar la cosmovisión originaria. Según S. Rist (1992), la   cosmovisión andina constituiría una especie de sistema filosófico con sus pro­pias caracteristicas, que pondría en evidencia modalidades de valoración diferente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conocer dicha base filosófica implicaba percibir un desarrollo ya no   solamente en términos de crear nuevas tecnologías sino de una organización de   la producción agropecuaria con gran «reservorio» de soluciones prácticas y   tecnologías tradicionales revalorizables que permitan contextualizarlas en un   mar­co filosófico (van den Berg, 1990) y así acercarse al conjunto de   interacción permanente entre Naturale­za-Sociedad Extra Humana-Sociedad Humana,   que conforman el universo, por tanto inseparables e interelacionadas a través de relaciones de reciprocidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La situación crítica productiva preocupó a los organismos   internacionales, hasta reconocer el agota­miento y descrédito del modelo   convencional. Era imprescindible hacer la transición de una agricultura   dependiente de recursos materiales y financieros hacia una agricultura basada   en conocimientos y tecno­logías adecuados. Había que reemplazar los «insumos   cuantitativos» por los «insumos cualitativos», o potenciar aquellos con éstos.   Se propuso la necesidad y factibilidad de un desarrollo participativo endógeno,   con mayor protagonismo de las familias rurales en las decisiones para mejorar los servicios a los predios y comunidades.<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>El desarrollo en la revitalización social</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al analizar las historias de vida y el acaecer en la vida rural, quedó   claro que Desarrollo significaba más que desarrollo económico, pues ¿Qué   significaba crecimiento y madurez de la persona? Al respecto, la discusión fue   vasta y larga, específicamente   sobre la interacción entre cultura y desarrollo. Se había propuesto que debían   ser medidos al interior de las personas aisladas que buscan su propia   realización, pues influían de una u otra manera sobre las otras familias y la comunidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta nueva propuesta de desarrollo no sólo está relacionada con la   protección del medio ambiente y el mantenimiento de los recursos naturales sino   que la supera en profundidad e integralidad, pues son evaluados mayormente   desde los valores tradicionales locales, desde su religiosidad, de ahí que se   habló de Autodesarrollo. Algunas instituciones sociológicas externas se   interesaron en esto pues deseaban en­tender ese interior. ¿Qué ocurre dentro la   mente del cultivador de papas?, ¿qué piensa la mujer en la amplia puna mientras está tejiendo y camina detrás del rebaño de llamas?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se había observado lo que ese hombre hace: ellos golpean con su azada,   pastorean su rebaño, tejen, cargan, se persignan delante de la iglesia del   pueblo, hacen música y bailan. Se puede cronometrar cuán­to tiempo se requiere   para aporcar un surco de papa y luego construir datos de tiempos de trabajo.   Pero tales mediciones pertenecen precisamente al campo que no se debe medir,   que requiere «solamente po­der entender», comprender la metáfora, «Cuando estamos de buen corazón hay también buena   produc­ción», para luego apoyar sus procesos de revitalización con identidad del Saber Local.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Sobre las diferencias metodológicas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En términos generales, podemos constatar que tanto el sistema de   conocimiento científico como el nativo, se ocupan de la investigación y la   interpretación de los fenómenos naturales, sociales, económi­cos, culturales,   etc. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que existe una diferencia   fundamental entre el sistema científico ortodoxo y el nativo respectivamente.   El sistema de conocimientos nativos parte de la existencia «objetiva» de un   mundo suprasensible o espiritual, que «ve lo que nosotros no podemos ver, oye   lo que nosotros no podemos oír, siente lo que nosotros no podemos sentir».<sup>9</sup>   Nuestros sentidos son muy limitados para ello; mientras que la ciencia niega ello, relegando lo espiritual a un plano subjetivo y arbitrario.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aquí es pues precisamente donde se origina una de las principales   dificultades para la comunicación intercultural revalorizadora. Para la   perspectiva científica, aún no existen propuestas metodológicas que permitan   tratar aspectos relacionados a los llamados mundos suprasensibles. Esta   limitación la ha reco­nocido la Iglesia a través de sugerencias como la de D.   Irarrazabal (1995), que deja entrever la falta de una comprensión teológica del   «trenzado de religiones» cuando señala «lo que me parece más problemá­tico es   que tengamos un vacío pneumatológico, además de nuestro lenguaje cristo-céntrico».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Pneuma es quien sostiene los lenguajes andinos de la fe... Esto   representa una limitación conside­rable, ya que es justamente desde lo   espiritual y ético que los comunarios buscan responder y compren­der las   preguntas esenciales acerca de los enigmas de la existencia. Son aspectos   íntimamente relaciona­dos a la forma de vida y al desarrollo aspirado. Por el   contrario, en la civilización urbana nos hemos contentado con el consumismo material acumulativo ventaja-cortoplacista.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien a primera   vista puede parecer un tanto académico abordar estos aspectos, en la práctica   se ha mostrado claramente que sin asumir una posición clara sobre la relación   entre Ciencia, Saber Nativo y Espiritualidad, la comunicación intercultural   revalorizadora y el apoyo externo a las comunidades corre el peligro de quedar   en última instancia, o sesgado hacia una visión tecnocrática. Esto quedaría   expresa­do en una falta de sostenibilidad socio-cultural a mediano o largo   plazo. La situación caracterizada nos lleva a la pregunta, ¿hasta qué grado el   método científico permite investigar, igual que lo hacen los comunarios de los   Andes, sobre lo eterno del alma humana y su relación con los fundamentos divino- espirituales de la existencia?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Experiencias interculturales revalorizadoras</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Apoyar al desarrollo rural requiere del enfoque adecuado<sup>10</sup> para entender sus ámbitos de vida Mate­rial, Social, Espiritual y la Vida Cotidiana de la comunidad. Todo esto corresponde a un proceso de tres fases.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la primera fase (1985 a 1989), la Agrobiología y el enfoque de   sistemas fueron puntos de partida fundamentales. Su aporte fue comprender el   principio de integralidad entre Sociedad-Naturaleza y el proceso de producción   «natural» con valores socioculturales, que mostraban sus «bondades» en su ma­nera   de producir con tecnologías «de punta». Así empezó la retroalimentación a la ciencia, sin tomar en cuenta las circunstancias culturales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La segunda fase fue la Agroecología (1990 a 1994). La dimensión   productiva ecológica permitió analizar la Sostenibilidad del agroecosistema:   ¿en qué medida las interacciones dependen del hombre, o en su caso de la   organización social? Los movimientos sociales en el mundo críticos a los   tradicionales enfoques de desarrollo, afianzaron y ampliaron las posibilidades   para pasar de la investigación agronómica experimental hacia la Investigación   Participativa Revalorizadora, en condiciones reales de la relación Sociedad-Naturaleza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   la tercera fase, el técnico se siente parte de la comunidad como actor   involucrado, paso que requiere haber transitado sus experiencias, pues ya   comprende la «tecnología simbólica». Él ya estará consciente de que cada   intervención extema influirá en los modos de vida comunal. De ahí la importan­cia   de «aprender a acompañar» a   la comunidad. Resalta nítidamente la Vida Espiritual, «tenemos gran fe en lo   que la Naturaleza nos transmite», «es la voz de ella que nos anuncia cómo y   donde sembrar». Con el enfoque adecuado de investigación logrará mayor adherencia a la realidad de la comunidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>El proceder metodológico hacia la IPR</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Inicialmente, el «actor orientado», para entender la diversidad de la   realidad socio-productiva, toda­vía emplea procedimientos inductivos. Es punto   de partida fructífero de opciones «funcionales» el inten­tar colocarse en «los   zapatos del sujeto investigado», lo que conlleva una interacción social, aunque   tiende a mantener la relación más o menos vertical sujeto-objeto. Debiera   superar esta limitante revalo- rizando prácticas sostenibles en confianza e   interés recíproco, empleará luego métodos deductivos que le permitirán dialogar con el otro, investigador local.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De la investigación cuantitativa de campo llegará a la investigación   participativa de campo, en sus versiones de acción y acompañamiento al otro   como persona. Se convierte así en Investigación Participativa Revalorizadora   (IPR). Esta no debiera entenderse sólo como técnica de investigación, su   verdadera di­mensión se revela al analizar la interrelación Sociedad-Naturaleza, de manera que conjunciona lo técnico y metodológico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al involucrarse en la Vida Cotidiana contemporánea y comunitaria,   recién re-encontrará las alterna­tivas sostenibles y globalizadoras vigentes   por la costumbre y por el principio de la reciprocidad que busca no   despilfarrar energía cósmica. La Vida Cotidiana es estar involucrado en la   Naturaleza, «teñido» por los otros ámbitos sin separación artificiosa.   Significa estar envuelto cualitativamente por ellos, sin sometimientos ni   determinismos. Es ámbito de libertad espiritual con raíces y fundamentos   culturales, que aspira a la recreación continua de la armonía con la Naturaleza. En idioma quechua sería Kawsay = Vida, sin antropocentrismo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el ámbito de Vida Social, sobresale la comunidad ancestral (Ayllu).   Con todos ellos, procura «desarrollar todos juntos bien». Se reconoce la falsa   separación entre Sociedad y Naturaleza, entre Espa­cio y Tiempo, entre seres superiores e inferiores.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el ámbito de Vida Espiritual, se cumple el «cariño», el «pago» a la   Naturaleza, pues el cosmos baña a todo y a todos. Es potencial de autogestión y   sostenibilidad. Es la fase frágil en ese diálogo cara a cara con el otro.   Superar esta fase requiere de solidez espiritual en base a una autoformación disciplinada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el ámbito de   vida material se logra la autogestión y la autosostenibilidad de la producción,   pues se respeta particularidades de cada comunidad. Se acompaña y examina   procesos evaluando sus impactos. Retroalimenta procesos de autoformación   intergeneracional. Trabaja con estudios de casos cualitativos, integradores y dinamizadores que seguirán a la «estrategia de la retirada».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>La búsqueda del enfoque metodológico</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hablar de comunicación intercultural para apoyar al Desarrollo Rural   Sostenible nos ubica en la vigencia de la costumbre, que debiera responder al   por qué las comunidades hacen o efectúan las cosas de esa manera, pese a los   diversos modelos, paradigmas, re-formas, etc. que tratan de asimilarlos en la   «cultura transnacionalizada». Por otra parte, permite al técnico de campo la   mayor adherencia posible a la realidad, sin necesidad de involucrarse en corrientes científicas antropocéntricas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La expresión aymara Uk'amápi, así nomás es pues, permite entender la   concepción compartida con el idioma quechua y el tupi-guaraní, aquello que   conocemos como costumbre. Ésta nos enseña vivencias prácticas comprobadas,   corroboradas, contrastadas, sostenibles, vigentes para cada espacio-tiempo con   una dimensión mucho mayor al corto o medianoplacismo, pues llega desde el   ancestro en la cultura Pachacéntrica, donde hablar de investigación   participativa implica hablar del paradigma de desarrollo, sobre todo cuando   consideramos sus dimensiones filosóficas y éticas para la sostenibilidad de la vida.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La formación y la comunicación intercultural para apoyar al Desarrollo   Rural están remarcando la importancia de ver con nuevos ojos al paradigma   local, que encontramos a la puerta, pero que no pode­mos ver con los lentes del   modernismo y del desarrollismo. La apertura a la intersubjetividad amigable   para la comunicación intercultural vigorizó tanto la investigación local como   la científica crítica, al asumir que la relación Sociedad-Naturaleza en cada   Espacio-Tiempo cultural constituye el escenario que permite definir objetivos e indicadores para la evaluación del impacto de sostenibilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El técnico de campo, como actor orientado, comprende la necesidad de   aprender a acompañar para dinamizar las potencialidades que aún no vemos, pues   no existe modelo que vender sino experiencia que transmitir y compartir. En su   acción concreta, es un facilitador o catalizador de experiencias, de proce­sos,   de instrumentos, en una cultura integradora que busca estrechar la relación   Sociedad-Naturaleza en cada Espacio-Tiempo. Dicha conducta se manifestará tanto mediante formas como valores simbólicos peculiares auténticos y autóctonos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Corroboración científica</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este tipo de valoración es «proceso largo» pues ya no se trata   solamente de ofrecer datos, como en el método cuantitativo que, basado en   cifras, puede inferir resultados. Aquí se trata de entender a las perso­nas e,   incluso, la intuición del investigador. Él tiene el chance de husmear en la   narración de una historia de vida. Tiene que poder ver detrás de las cosas sin   importancia. Debiera estar a la pesquisa de la huella de una cosa importante   pero, después, debe también poder demostrar a través de las reglas de la ciencia que su intuición no le ha engañado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para fundamentar y proseguir con la investigación científica sobre este   tipo de desarrollo, es intere­sante la metodología transdiciplinaria que ha   seguido Stephan Rist (2000), en el campo del método biográfico. Él ha conducido   su investigación utilizando la autobiografía narrativa y charlas&quot; que   estarían ubicadas más allá de la ciencia natural o del entendimiento en un   contexto de investigación científica, pues éstas no podrían documentar dicha   investigación. Antes de poder investigar, hay que involucrarse para entender   tales fenómenos y superar aquella oposición entre conservación y revalorización con iden­tidad cultural.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Precisamente, el método biográfico encuentra nuevas claves y puntos de   vista para entender la con­vivencia y construcción de la realidad.   Científicamente, serán vistos como hipótesis, pues en la descrip­ción de la   realidad se requiere confiabilidad y validez. El conocimiento previo, el   objetivo y el propósito didáctico determinan cuáles son los casos válidos como   típicos y cuáles serán los datos a destacar para ser conducidos, interpretados   y presentados científicamente. Al respecto, el método de Schütze ha mos­trado,   según Rist, una sorprendente coherencia en la diferenciación de importancia, orientación y trata­miento de las muestras.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para involucrarse en la investigación, en palabras de Rist, «He estado   consciente que para el mundo externo el   «desarrollo» sin relación con la religiosidad «del mundo interior» finalmente   queda sin senti­do. Entonces esa dimensión del «desarrollo» tanto para externos   como para los nativos, toca al trabajo conjunto   de un campo que es poco conocido. El desarrollo de la investigación   transdisciplinaria debiera permitimos un   entendimiento empático con la parte del «mundo interior» de los representantes   estudia­dos. Y también de la importancia del   «mundo interior» del desarrollo. Mi propia experiencia no habría sido posible, sin   el múltiple enriquecimiento y con ello ha conducido a los cambios en mi propia vida interior».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Del   análisis de las historias de   vida<sup>11</sup>,   se entiende que el desarrollo tiene estrecha relación con los aspectos   de religiosidad a la Pachamama y/o Kawsay. Se trata de una connotación de eternidad   dinámica en   el contexto de una ampliación del escenario, donde la sociedad ha desarrollado la   perspectiva de un proceso   de aprendizaje para   relacionarse con la Naturaleza. Con ello, conduce una dimensión individual y comunitaria a su forma de vida y a las formas de producción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En las historias de vida de los casos estudiados<sup>12</sup>,   las experiencias en la formación social de las actividades y rn   gos de personalidad son tomados en el marco de toda su vida. Esto es   importante para guiar   el cumplimiento del   T'aqi, camino de los Cargos a cumplir en servicio de la comunidad. Para ello, la   conciencia con Pachamama logra superar las   características egoísta-individualistas pues seguirá las pautas y críticas de la familia y   de la comunidad. La formación de tal preocupación puede ser lograda sólo   en el marco de las organizaciones agrarias comunitarias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sobre   el sentido de obtener buenos rendimientos   productivos en la agricultura, no se trataría sólo de la   pura aplicación técnica,   o de ofertas agronómicas. Todos los fenómenos naturales como el suelo, agua, nubes, viento, plantas cultivadas o ganado, etc.,   estarían interrelacionados espiritualmente íntimamente con ellos dentro de una   totalidad «viviente». Pachamama y/o Kawsay es quién guía el sentido moral que será   el correcto, esto, por los buenos resultados obtenidos en la agricultura y ganadería, como «bendi­ción» de la Pachamama.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Condiciones básicas   para la renovación de la vida tradicional y formas de producción, de acuerdo a las historias de   vida analizadas por Rist, la organización de la producción sostenible y   comunitaria, es decir,   con base social, la religiosidad se presenta en la base de las formas de   producción. Por lo que es decisiva en momentos de renovar, innovar, re-formar, que llegan con propuestas con una concepción de desarrollo irreversibles.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los casos estudiados, se   encuentra que la búsqueda de nuevas posibilidades socioeconómicas y ecológicas de   diversificación y difusión de la actual comunidad es vista con un mínimo de   continuidad de la vida en la sociedad originaria donde comenzó Rist.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La transformación   del concepto de desarrollo, para que pueda servir al desarrollo sostenible de   las formas tradicionales de vida,   investigación, capacitación y métodos de formación sobre la revitalización de las formas tradicionales de vida y formas de   producción en un efectivo aporte, necesita de una forma­ción previa de los   investigadores y consejeros que en el fondo están conscientes. Por ello, su   posición como actores orientados o involucrados significa que su trabajo con   base en el diálogo intercultural debe hacerse en el acompañamiento o animación   de los procesos de revitalización de la vida tradicional y formas de producción   y no debiera ser unilateral en la solución de aspectos técnicos y económicos.   Investigación y Extensión debieran considerar los procesos individuales y comunitarios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Para las conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tanto los modelos socioeconómicos transnacionalizados como las   Re-formas propuestas y ejecuta­das en el país no llegaron al núcleo de cambio   que se propusieron sus mentores. La base de la organiza­ción de la producción   se mantiene prácticamente inalterada, pero le ha permitido adecuarse a otras nue­vas propuestas tecnológicas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La agropecuaria en estos territorios mantiene los rasgos fundamentales   y profundos de su manera de producir precolonial. Ellos tienen un fundamento   cultural que se revaloriza con la propuesta de sostenibilidad, ahorro de   energía, participación comunitaria, organización de la producción, reciprocidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La investigación social- rural, en los últimos cincuenta años, tuvo un   campo fértil que le ha permitido ganar en profundidad y amplitud. Profundidad,   porque llegó hasta el interior mismo del investigador y del actor involucrado,   a su religiosidad. En amplitud, porque llegó a emplear el método   transdisciplinario para entender la costumbre comunitaria en la manera de producir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El proceso de investigación en el campo rural de nuestro país exige que   el investigador recorra un proceso previo, interior, para comprender el   lenguaje simbólico y llegar a ser un actor involucrado capaz de revalorizar las prácticas y tecnologías locales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para comprender las bases tecnológicas sostenibles de producción en las   comunidades rurales, se hace necesario revalorizar los conceptos nativos que   tienen que ver con sostenibilidad, identidad, desa­rrollo, reciprocidad, concepción de vida.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Anteriores posturas de investigación antropocéntricas sólo condujeron a   innumerables fracasos. Por ello, se hace necesario relativizar dicha postura, pues no es la adecuada a la concepción de vida integradora de la realidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La investigación transdisciplinaria ha permitido mejorar el   acercamiento a la manera de organizar la producción en las comunidades rurales del país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En las propuestas de cambio tecnológico faltó el componente   socio-cultural, pues sólo se enfatizaron aspectos tecnológicos orientados a lograr un rendimiento económico o de tipo material.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El enfoque adecuado que ha permitido acercarse a la vida cotidiana de   la comunidad rural ha sido aquel que configura cuatro ámbitos de vida: vida   material, vida social, vida espiritual que se reflejan en la Vida cotidiana de tipo no antropocéntrico, por considerar a la Totalidad interrelacionada. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Estamos tomando como telón de fondo los trabajos del Dr. Eduardo Nava   Morales respecto a las planificaciones a largo plazo, los orígenes del   pensamiento económico y las misiones de planificación en Bolivia. Además,   estamos tomando el trabajo inédito de Ramiro Condarco sobe «El eminente origen   andino del arado de Castilla» Por otro lado, consideramos los trabajos tanto de   Hatch sobre Nuestros Conocimientos, los de   Hans van den Bcrg sobre La tierra no da asi nomás   y los de Hans van Kcsscl sobre Tecnolo­gía aymara.   Pero, para investigaciones en el campo social c historias de vida de los   habitantes, resulta muy importante el trabajo de Stcfan Rist Cuando estamos de buen corazón hay también producción.   Además consideramos importantes los trabajos de Dominiquc Temple sobre la Reciprocidad que se inicia con Marcel Mauss sobre el Principio de la Reciprocidad.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. M. Strong, 1973</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Ver   Hatch, Nuestros conocimientos. 1984;   también Van den Bcrg, La tierra no da asi nomás, 1990. Otro   trabajo aún inédito es el de Ramiro Condarco M. El inminente origen andino del arado de Castilla.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Xavier Albó En: (Carina Olarte Q., «La diferencia de Bolivia como parte de la Globalización». La Razón, Ventana, 17 septiem­bre 2000, p. 2.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Arze Q., 1988</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Ver: Tecnologías Campesinas de Los Andes. PRATEC.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Ver: Debate Agrario N° 6. ¿Seguridad Alimentaria? ILDIS, La Paz, 1986.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Vease   SAO. Desarrollo Agropecuario. De la Dependencia al protagonismo del agricultor. Serie Desarrollo Rural N° 9, s/f.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Tristan   Platt, El sonido de la luz. 1992.   También Guerreros de Cristo, 1996;   Domingo Torrico, Apuntes sobre Cristianismo y religiosidad en Norte Potosí, Conferencia de Tristan Platt, octubre 1995; Informe asistencia a la fiesta de San Antonio de Mujlli junio 1995.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Juan San Martin, Uk amápi. AGRUCO, 1997</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Sch&uuml;tze, 1984</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Stefan   Rist,<i> Hc/i/i nir guíen Herzenssind, gibt 'sauch </i>Produktion. 2001</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Stefan Rist, op. ctt Margraf Vcrlag - CDE- Centre for Dcvelopmcnt and Environmcnt. Berna, Suiza</font></p>      ]]></body>
</article>
