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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Maestros y Reforma Educativa: Conflictos entre los Actores. Apuntes sobre una Compleja Relación]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Maestros y Reforma Educativa: Conflictos entre los   Actores. Apuntes sobre una Compleja Relación</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">María Luisa Talavera S.</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La importancia que ha adquirido el conocimiento en la sociedad actual   exige que las instituciones que lo distribuyen lo hagan de manera democrática y   con alta calidad. Sin embargo, en nuestro país, la educación pública presenta   todavía muchas deficiencias para lograr esos grandes objetivos que, por su   magnitud, requieren esfuerzos conjuntos de los actores encargados de realizarlos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ésta ponencia intenta un primer acercamiento a la conflictiva relación   que el Estado sostiene con los maestros desde hace más de quince años, de los   cuales siete afectan el actual proceso de reforma educa­tiva. La relación entre   estos actores es relevante no sólo porque sus conflictos provocan suspensión de   clases en las escuelas públicas sino porque su recurrencia, aún a pesar de la   vigencia de un reglamento que penaliza los días no trabajados, muestra que no   se trata de problemas coyunturales sino de asuntos más complejos cuya lógica es necesario reconstruir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La ponencia intenta sostener que los conflictos en cuestión devienen de   una falta de confianza y credibilidad entre los actores que intervienen en el   proceso de reforma educativa: los maestros y los operadores políticos y   técnicos que tienen el poder de tomar las decisiones. La dependencia de la   educa­ción de decisiones político-partidarias es lo que enturbia estas   relaciones y aunque a nivel de quienes dirigen la reforma se considera como   logro que el actual proceso haya tenido continuidad durante tres periodos de   gobierno -lo que lo estaría librando de la dependencia política-, los   nombramientos tanto de sus operadores como de las autoridades educativas y los   maestros mismos no han estado libres de tal injerencia. De ese modo, se ha   erosionado lo que los antropólogos llaman «el sistema de valores y creen­cias»   que informa el comportamiento de quienes comparten tramas de significado como son los actores nombrados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para explorar las motivaciones que subyacen en el conflicto,   recurrentemente observado a lo largo de los últimos años, he recurrido a la   información histórica. También he tenido en cuenta resultados de otras   investigaciones recientes que muestran la actual situación de los maestros, de   cuyo trabajo depende la calidad de la educación pública, desafiada a satisfacer necesidades indispensables para el desarrollo del país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. Los maestros y la injerencia político partidaria en la historia de la educación</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Los maestros y los gobiernos liberales</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como todos sabemos, el sistema educativo actual fue organizado por los   gobiernos liberales a prin­cipios del siglo XX, cuando el país tenía una   población de 1.816.271 habitantes.<sup>1</sup> Ismael Montes (1904­1909,1913-1917) fue   uno de sus principales impulsores. Por entonces, las clases dominantes tenían a   Europa como modelo y allí viajó un grupo de personalidades vinculadas a la   educación que contrató a Georges Rouma y otros profesores cuyos nombres pasaron   a la historia como la «Misión belga». Con el apoyo de los belgas, se mejoró el   sistema administrativo de la educación, se inició la formación de maestros y se   dio prioridad a la educación primaria en las áreas urbana y rural; se organizó   el curriculum de primaria y secundaria, se fortaleció la instrucción indígena,   se impulsó la educación de la mujer y se inició la educación comercial y técnica.<sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En 1909, se fundó la Escuela Normal de Sucre, la que se convirtió en el   centro de la educación de esa época. La formación de maestros y la organización   curricular del sistema fueron los logros más impor­tantes del primer impulso   reformista liberal. El segundo fue el de 1930, cuando profesores formados en la   Normal de Sucre impulsaron una reforma administrativa que logró la autonomía de   la educación, liberándola de toda injerencia político-partidaria, a través de   la creación del Consejo Nacional de Educa­ción, hermano gemelo de la autonomía universitaria aún vigente en la educación superior.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El sustento legal de la autonomía de la educación fue el Estatuto de   Educación Pública de 1930, más conocido como el Estatuto Sánchez Bustamante, en   honor al profesor que lo redactó. Según Quezada, estableció tres instituciones   armónicamente vinculadas: el Consejo Nacional de Educación, la Universi­dad y   la Facultad de Ciencias Pedagógicas, encargadas del gobierno, la administración   y el desarrollo de la educación.<sup>3</sup> El Consejo Nacional de Educación tenía   autonomía en sus decisiones y plenos poderes en la organización del sistema   escolar, alejándolo de toda injerencia político-partidaria. Estaba compuesto   por un presidente y dos vocales, uno de primaria y otro de secundaria nombrados   por el Senado de ternas<sup>4</sup>presentadas por el Consejo Supremo   Universitario. El último, a su vez, recibía temas de los Consejos   Departamentales. El Director General de Educación era el Secretario del Consejo   Nacional y encargado de ejecutar las acciones, asesorado por especialistas. La   estructura se reproducía en los departamentos y las provincias. En los   departamentos, la educación estaba gobernada por un Jefe de Distrito, asesorado por un Consejo Departamental, que dependía del Director General.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Consejo tenía como funciones la formación y el nombramiento de   maestros además de dirigir la educación pública, supervisar la privada y   manejar el presupuesto educativo. Este esfuerzo dio autono­mía al sector al   poner la política educativa en manos de personas calificadas en educación y   administra­ción, dejándola a salvo de los nombramientos políticos ya que sus   miembros eran elegidos democrática­mente y por méritos. El Consejo fue   considerado por los maestros como una conquista salvadora del porvenir de la   educación que la libraba de influencias politicas; mantenía una organización   técnico peda­gógica descentralizada que el magisterio, dice Quezada, practicó con éxito hasta 1947, cuando fue conculcada por el gobierno de Villarroel.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El   legado liberal iniciado a principios de siglo tuvo tal alcance en la historia   de la educación del país que medio siglo después, cuando el Estado volvió a   emprender una nueva estrategia de formación de maestros, el profesor a cargo de   la misma decía que le era muy difícil «sacudirse de la herencia belga por mucho   que el tiempo haya puesto sobre ella signos de franco anacronismo. Su raigambre   'positivista' había calado hondamente en la institucionalidad boliviana y en el alma de la educación pública».<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Los maestros y los gobiernos nacionalistas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Gran parte de la herencia liberal fue   asumida por los maestros «nacionalistas» en la reforma educati­va de 1953-1955.   Sin embargo, ésta no retomó la tradición autonomista iniciada en 1930. Su   carácter fue centralista, a diferencia de la descentralización que habían   logrado los profesores liberales. El gran apor­te de la nueva reforma fue la   extensión del servicio educativo a toda la población. El Código de la Educación   Boliviana legisló el derecho universal a la educación y en su aplicación el   sistema educativo se expandió hacia el área rural. A mediados del siglo XX,   sólo uno de cada cuatro niños en edad escolar asistía a una escuela y el país   contaba con siete mil maestros, de los cuales sólo un tercio era normalista.<sup>6</sup>Ya   en 1975, la cobertura escolar alcanzaba a 72.1% y, en 1985, a 84.3%. A fines   del siglo, la población escolar de primaria y secundaria se aproxima a los dos   millones y el número de maestros llega casi a 90 mil. De ellos, un cuarto aún ejerce sin haber recibido formación previa.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   injerencia política tanto del gobierno como de los sindicatos que compartieron   el manejo de la educación durante cuarenta años, es la oscura herencia de la   reforma educativa iniciada en 1955. Cuaren­ta años dejaron, sin duda, huellas   profundas en la conformación del pensamiento y práctica del magiste­rio y del   Estado, aún pendientes de estudio. Con el cambio de orientación política y   económica de 1985, provocado por el ajuste estructural localmente conocido como   Nueva Política Económica, empieza otra etapa en la historia de la relaciones de   nuestros actores. La promulgación de la Ley de Reforma Educa­tiva (1994) los   ubicó en caminos paralelos que parecen encontrarse sólo cuando tienen que librar sus periódicas batallas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Los maestros y los gobiernos neo-liberales</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El reordenamiento económico afectó al   magisterio notablemente. Igual que los de otros profesiona­les y trabajadores   dependientes, sus sueldos quedaron reducidos a la quinta parte, motivando en   muchos casos la defección de maestros del sistema. Desde entonces data el   cambio en su composición social. Para poder vivir, los maestros tuvieron que   dedicarse a otras actividades abandonando sus tareas educa­doras o, si   permanecieron en la docencia, la descuidaron. Se inició así un proceso de   «desprofesionalización». Su actual composición social es femenina en 60% y de origen rural en un 40%.<sup>7</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El elevado porcentaje de maestros interinos, 25%, no es sólo producto   del ajuste estructural, aunque éste provocó la defección de la docencia o la   jubilación temprana, a la que se acogieron muchos como alter­nativa a los bajos sueldos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El anterior es el   contexto social amplio en el que se inician los primeros intentos del Estado de   reformar el sistema educativo y que encontraron la inmediata oposición de los   maestros descontentos con su situación laboral y en proceso de desprofesionalización.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. La reforma educativa actual</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dado el contexto referido, el origen de la actual reforma educativa es   distinto al de otras que la precedieron y a las que hemos hecho referencia   aquí. En ella no participan los maestros esclarecidos, como en la de principios   de siglo -recordemos que son maestros los que viajan a Europa a contratar a la   Misión belga y también los que en 1930 impulsaron la reforma administrativa de   la educación, logrando administrarla autónomamente durante más de 15 años. Son   maestros notables también aquellos que par­ticipan en la redacción del Código   de la Educación Boliviana, documento legal de la Reforma de 1953­1955; en su   elaboración también están presentes los representantes sindicales de los   maestros. Es más, en los orígenes de la actual reforma ni siquiera participa el   Ministerio de Educación, ya que su diseño fue hecho por un equipo de trabajo   del ex Ministerio de Planeamiento. «El Ministerio de Educación no estaba   interesado en asumir esta responsabilidad y no contaba con los recursos humanos   para hacerlo. El control del magisterio sobre los nombramientos de las   autoridades en el Ministerio de Educación hacía inviable que se pueda desarrollar una propuesta que reforme los problemas estructurales de la educa­ción».<sup>8</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Asimismo, es una reforma que viene asociada a otras reformas   estructurales que ocurren en el país, como parte de las medidas de ajuste   promovidas por los cambios que ocurren en la economía mundial y los propios   procesos internos del país. Este origen y la no participación de los maestros   rompen con la tradición de reformas que se hicieron en el país y parece ser una   de las fuentes de la desconfianza de los maestros. La Reforma actual ha   modificado de hecho las reglas de la carrera docente y promovido cam­bios en el   currículo y en las instituciones escolares cuya aplicación demanda mayor   trabajo, responsabi­lidad y autonomía a los maestros, en su mayoría desprofesionalizados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En una investigación que hice con un equipo de jóvenes, apoyada por el   PIEB, señalamos que la actual reforma optó por una estrategia diferenciadora   hacia el magisterio, a fin de iniciar los cambios propuestos por la Ley 1565<sup>8</sup>.   Una de las primeras acciones de esta estrategia diferenciadora fue seleccio­nar   a un grupo de maestros que recibieron capacitación sobre la reforma durante   algunos meses pero que obtuvieron un sueldo superior al de los directores de   escuela, logrado según las reglas anteriores a la reforma, después de muchos   años de servicio. En cambio, los asesores podían ser maestros jóvenes en la   carrera. Otra política diferenciadora fue el salario al mérito, que parecía una   buena medida para estimular a aquellos maestros que por el curso que les   asignan tenían que trabajar con las propuestas reformadoras. Sin embargo, este   estímulo no siempre llegó a esos maestros sino a otros que tenían alguna   influencia política. Los nombramientos de autoridades distritales también   estuvieron marcados por la injerencia político partidaria y las cuotas de poder.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El malestar de los maestros se manifestó en las huelgas prolongadas de   1995,1996,1997 y 1998. En el último año, se dictó un decreto por el que se   reglamentaba el funcionamiento de las unidades escolares y que sirvió para   frenar la tendencia al abandono del trabajo causado por las huelgas. Desde   entonces, hay más días de clases pero, durante dos años, 2000- 2002, este   reglamento no ha impedido huelgas por más de veinte días hábiles. En los   últimos dos conflictos, los maestros han reivindicado la anulación del Reglamen­to   de Funcionamiento de Unidades Escolares que penaliza con descuentos los días no trabajados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien se entiende   que los maestros acatan las convocatorias a huelga que hacen sus dirigentes,   debilitados por quince años de lucha por la recuperación de los salarios y en   un contexto político que no favorece la organización sindical, estos conflictos   no contribuyen a la recuperación profesional de la mayoría de los maestros ni a   una mejora salarial significativa. En la lucha por mejores condiciones   salariales, la tendencia desprofesionalizadora que se inició con el D.S. 21060   al parecer se ha profundi­zado y el desánimo es común entre los actuales maestros que tienen el desafío de cambiar la educación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. La necesidad del Estado de concertar con los sindicatos de los maestros</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Guillermina Tiramonti, en un estudio sobre sindicalismo y Estado en   América Latina, señala que las reformas educativas de los noventa desplazaron   en la región a los sindicatos, a diferencia de lo que pasaba en años   anteriores, en los que estas organizaciones imbricaron su poder con el del   Estado. Aun­que su estudio se refiere a diez países entre los que no se   encuentra Bolivia, los resultados que muestra iluminan la comprensión del   problema que aquí estamos explorando. Una de sus conclusiones importan­tes   señala que «las reformas educativas portan un conjunto de valores y modelos   organizacionales que son considerados por los sindicatos y los docentes ajenos   a las concepciones alrededor de las cuales construyeron sus identidades y   fundamentaron su acción colectiva. En algunos casos generan una per­cepción de   fin de ciclo y de amenaza de expulsión que condiciona los comportamientos   resistentes, y en otros, una adaptación compulsiva que anula los aportes   individuales».<sup>9</sup> Estos criterios podrían ser útiles para   comprender la herencia de la tradición nacionalista en el país. Asimismo,   coincidimos con la autora cuando señala la necesidad de lograr que los docentes   y sus sindicatos reestructuren sus relaciones con los gobiernos, de modo que la   reforma pueda cumplir con las exigencias de distribución de un conoci­miento de   calidad en los sectores que más lo necesitan: los que asisten a escuelas públicas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La importancia de que los actores de la educación lleguen a nuevos   acuerdos que tengan en cuenta las mayores exigencias que pesan sobre los   docentes y, por tanto, la necesidad de la cualificación de su oficio, afectado   por la desprofesionalización, conlleva, como bien señala Tiramonti, la cuestión   del reco­nocimiento del trabajo docente, de su mejor retribución y de unas   normas que respeten su profesionalidad, asuntos que tendrían que tratar con los   sindicatos. Los problemas que con ellos han provocado las refor­mas educativas   vigentes en el continente son tan generalizados que empiezan a abrirse espacios   de diálo­go con los sindicatos, hecho que promueve la concertación de acuerdos   en busca de una salida a situacio­nes parecidas a las que atraviesa nuestra   educación. El Seminario Internacional sobre «Sindicalismo Magisterial,   Concertación y Reforma Educativa en América Latina», realizado en Honduras, a   fines del año pasado, es un ejemplo a seguir. Tres de sus conclusiones pueden   ayudar a mostrar alternativas para la superación de los conflictos entre los   actores aquí estudiados: «El respeto por el otro es una precondición necesaria   para todo proceso deliberativo como es el de la concertación». «El cumplimiento   de los acuer­dos, la efectividad resolutiva y la institucionalización de la   participación, así como la representatividad de las organizaciones son   fundamentales para generar confianza y permitir el éxito de los procesos de   concertación». «También es clave la creatividad, a fin de no imponer modelos   que no necesariamente funcionan en otros contextos y generan resistencias si no se perciben como adecuados por parte de la comunidad educativa en su conjunto».<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otra medida que   podría contribuir a la superación de los periódicos conflictos que desgastan la   marcha de nuestra reforma educativa sería recuperar la experiencia de los   maestros liberales, al parecer exitosa, para poner fin a la injerencia política   partidaria que tanto daño hace a la educación. Los nombra­mientos de todos los   técnicos y operadores de la reforma así como de las autoridades de la educación   tendrían que ser por concursos y por méritos. Así se recuperaría el contexto de credibilidad necesario para realizar las tareas compartidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>A manera de cierre</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De todo lo anterior, se deduce que los   conflictos que tienen los maestros con el Estado no son sólo de carácter   salarial. Hay otros de mayor envergadura referidos a cuestiones del manejo   global de la educación; éstos remiten a una memoria en la que los maestros   tuvieron un status distinto al actual que es necesario recuperar, a fin de   poder realizar los cambios que exige el momento actual. Tampoco se trata de   ciega oposición al cambio ni de imposición del mismo; en el fondo de los   conflictos se juegan los proble­mas de una institucionalidad erosionada por la injerencia político-partidaria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la historia de la educación boliviana   hay experiencias que han permitido desarrollar el profesionalismo en la   docencia a través de una administración autónoma de la educación. La autonomía   en el manejo de la educación parece ser una de las más caras tradiciones   magisteriales, construida duran­te la primera mitad del siglo XX, mal   interpretada durante el periodo nacionalista y desconocida por la actual reforma.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La injerencia política-partidaria en la   educación es una deficiencia que afecta la credibilidad de la reforma actual y   la marcha de la educación en el pasado, creando conflictos cotidianos en el   magisterio. Es un caldo de cultivo de los prolongados conflictos que   periódicamente libran los maestros con las autoridades. Por ello, el profesor   Quezada, que vivió la «época de oro» del magisterio y todo el periodo nacionalista   de la educación, insistía tanto en que la autonomía es la única garantía para su buena marcha en el país.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente,   cabe señalar que esta ponencia es parte de un proyecto de investigación que   busca contribuir a una mejor comprensión de la conflictiva relación   ministerio/magisterio que, aunque antigua, ahora es parte de los procesos de   cambio estructural en que se encuentra nuestro país y el mundo. Como alertó   J.C. Tudesco, en 1995, la crisis de la educación actual no es cualquier crisis   sino una «expresión particular de la crisis del conjunto de las instancias de   la estructura social: desde el mercado de trabajo y el sistema administrativo hasta el sistema político, la familia y el sistema de valores y creencias» <sup>11</sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.&nbsp; Censo 1900, C. Mesa, 1997, p. 478</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.&nbsp;&nbsp; Contrcras, M. E., 1999, p. 486.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.&nbsp;&nbsp; Quezada, 1992, p. 9</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4.&nbsp;&nbsp; Contrcras se&ntilde;ala que adem&aacute;s hab&iacute;a un vocal que se encargaba de la   educaci&oacute;n ind&iacute;gena</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5.&nbsp;&nbsp; Ch&aacute;vez T.C. &laquo;La reforma   educativa de 1960-1964&raquo; En: Reformas educativas   comparadas. Parte 1 Seminario del Ministerio de Educaci&oacute;n y Cultura. Proyecto de Alfabetizaci&oacute;n y Apoyo a la Reforma Educativa. La Paz, 1992, p. 13</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6.&nbsp;&nbsp; Contreras, M.E, op. cit., pp. 484 y 489.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7.&nbsp;&nbsp; Miguel   Urquiola ct alt..<i> Los     maestros en Bolivia. Impacto, incentivos y desempe&ntilde;os.</i> UCA, MpD, La Paz, 2000</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Contreras, M.E., op. cit., p. 57 lOTalavcra y equipo, 1999</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10.   Guillermina Tiramonti, Sindicalismo docente y   reforma educativa en la Am&eacute;rica Latina de los '90. Documento   PR&pound;AL No. 19,</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Chile, 2001, p. 20</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. PREAL, &uuml;ncro 2002.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Tedesco, 1995, p. 15</font>.</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> CONTRERAS, M..E.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999 «Reformas y desafíos de la educación» en: Bolivia en el siglo XX. La formación de la Bolivia contemporánea. Harvard Club de Bolivia. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> CHÁVEZ, T. C.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1992 «La reforma educativa de 1960-1964» en: Reformas educativas   comparadas. Parte 1. Seminario del Ministerio de   Educación y Cultura. Proyecto de Alfabetización y Apoyo a la Reforma Edu­cativa. La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> QUEZADA, H.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1992 «La reforma educativa de 1930», en: Reformas educativas   comparadas. Parte 1. Seminario del Ministerio de   Educación y Cultura. Proyecto de Alfabetización y Apoyo a la Reforma Educativa. La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> TALAVERA, M.L.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999   Otras voces, otros maestros. PIEB, La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">TIRAMONTI,   Guillermina</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2001 Sindicalismo docente y reforma educativa en la América Latina de los '90. Documento PREAL No. 19, Chile. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> URQUIOLA Miguel y otros</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2000&nbsp;Los maestros en Bolivia. Impacto, incentivos y desempeños. UCA, MpD, La Paz.</font></p>      ]]></body><back>
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