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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Retorno del Indio. El Vaciamiento Ideológico del Nacionalismo Revolucionario en la Interpelación Campesina]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El Retorno del Indio. El Vaciamiento Ideológico del Nacionalismo   Revolucionario en la</font></b><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Interpelación Campesina</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Edith Gutiérrez Rojas</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La fuerza de la masa expresada en las movilizaciones sociales de abril   y octubre del 2000 sacudió a la opinión pública por la tenacidad de un discurso   que parecía romper con todos los códigos y límites establecidos en la   confrontación ideológica. La disonancia comunicacional fue de tal magnitud que   dejó lejos antiguas convocatorias a la lucha armada. El nuevo discurso atacaba   el centro mismo del capital simbólico estatal: Era el retorno del sujeto histórico indio, reclamando su colocación en el campo de poder (Bourdieu).<sup>1</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A casi dos años del evento y cuando la «clase política», cual dama   otoñal revestida de cándida sensualidad, parece convencida de que «el peligro   pasó», con la institucionalización electoral de los principales actores<sup>2</sup>;   pocos parecen comprender que tanto el retorno del sujeto histórico indio, como   los alcances de su discurso se inscriben como parte del proceso histórico de vaciamiento ideológico del nacionalismo revolucionario.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En efecto, el retorno del sujeto indio supone la pérdida de eficacia de   la interpelación campesina con que la ideología del nacionalismo revolucionario pretendió resolver el «problema del indio».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La inclusión del campesino como parte fundamental de la &#094;Alianza de   clases» constituyó uno de los pilares básicos del Estado de 1952. Su   importancia se refleja en el hecho de que le permitió superar la ruptura del   cogobiemo MNR-COB en 1956, convirtiéndose en la base social de sustentación de   los sucesivos ciclos civiles y principalmente militares del Estado de 1952   (Mantilla, 1985).<sup>3</sup> El «Pacto Mili­tar Campesino», según nuestras investigaciones, (Edith Gutiérrez, 1993),<sup>4</sup> mantendrá vigencia por lo menos, hasta la masacre de Tolata (1974).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este marco, la presente ponencia, que es parte de un documento de   mayor alcance (Edith Gutiérrez, 2001 )<sup>5</sup>; pretende resolver las siguientes interrogantes:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Desde el punto de vista histórico-concreto, ¿cuáles   fueron las condiciones para la ruptura de la interpelación de lo campesino?, ¿cuáles las bases sobre las que se estructuró el retorno del sujeto indio?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Desde el punto de vista teórico, asumiendo el   enfoque althusseriano (Althusser),<sup>6</sup> ¿cuál es el límite en la eficacia de la interpelación-constitución de los individuos en sujetos portadores de estructu­ras.?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. El Nacionalismo Revolucionario como interpelador de lo campesino</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al contrario de quienes afirman que el MNR se caracterizó por su   debilidad en el plano teórico ideológico; el nacionalismo revolucionario   constituyó el mayor productor de ideología<sup>7</sup> y proposiciones programáticas en toda la historia de Bolivia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De inicio, enfrentó la incapacidad de la casta dominante para la   realización de un contrato social que, incluyendo al indio, permitiera la realización de un óptimo social entre sociedad política y sociedad civil.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sobre la base de la alianza de clases reconoció la igualdad jurídica   mediante el voto universal y, desde el nuevo Estado del 52 (que aparecía como   compendio de toda la sociedad civil), interpeló y constituyó (Althusser)<sup>8</sup> a las sociedades aymaras y quechuas como SUJETOS CAMPESINOS.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El proceso interpelatorio pretendía establecer un sistema de   referencias comunes (significaciones) que identificando al indio como   «pre-mestizo», encontraba que la «incorporación del indio a la nación» se   expresaría en la homogeneización de la Nación mestiza. Empero, la constitución   de lo campesino trascendía lo étnico para enfrentar dos tendencias que, en su fusión,   aparecían como amenazas para la construcción del Estado del 52: el comunismo y   las tendencias colectivistas de la cultura india.: «He descubierto que la mejor   manera de combatir el comunismo es conceder a cada hombre algo de tierras de su   propiedad. Un hombre poseedor de tierras no se convierte en comunista»(Víctor   Paz Estensoro, 1954)<sup>9</sup>.-   Así también, la dotación individual de tierras se explica por oposición a la   reivindicación de formas de organización de carácter colectivista: «Cada   familia nuclear o extendida prefiere poseer su propia tierra, cultivar su   propia explotación agrícola con la ayuda de mano de obra familiar. Esto en   realidad contradice el mito de supervivencia del colectivismo agrario   alimentado por la imaginación de políticos y antropólogos» (Servicio Nacional de Reforma Agraria, 1970.)<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De esta manera, la interpelación ideológica del nacionalismo   revolucionario en la constitución del sujeto campesino repercute en tres fenómenos de efecto histórico:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. La transformación del sujeto indio en sujeto campesino. Con el   correspondiente cambio en las reinvindicaciones históricas de territorio propio   (Katari, Zárate Willca y la Tesis De Pachacamac, antes de la Revolución de 1952) por la reivindicación de tierra, «la tierra es de quien la trabaja»</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.    La «incorporación del campesino a la nación» mediante el voto universal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.    La «dotación individual de tierras» mediante la reforma agraria.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. Vaciamiento ideológico del estado del 52 y el sujeto campesino</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El proceso de vaciamiento ideológico de las creencias colectivas que   caracterizaron al Estado el 52, se agudizó durante el gobierno de la UDP, que se expresó como un momento de vacancia estatal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Caracterizado por la orfandad de nuevas emisiones estatales, tanto   desde el bloque político empresa­rial como desde el movimiento popular. Sin   embargo, en forma paradojal, el único intento de nueva emisión estatal partió   de un Sujeto histórico que, habiendo sido interpelado como «campesino» por el   viejo Estado del 52, recuperaba su colocación como sujeto de identidad y proyección histórica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bajo la influencia ideológica katarista, la CSUTCB planteó su propia   oferta estatal a través de la Ley Agraria Fundamental y, como instrumento   operativo de su estrategia económica, la creación de una institución denominada Corporación Agropecuaria Campesina (CORACA.)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Veamos el vaciamiento ideológico campesino en torno a estos dos ejes de la interpelación del Estado de 1952:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. El vaciamiento político. En relación a las tesis de   «integración del campesino a la Nación» y los niveles de participación en la   toma de decisiones, el discurso campesino plantea: «Lucharemos por tener   participación en los niveles de estudio, decisión y ejecución de la nueva legislación agraria (1978).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">«Los campesinos organizados autogestionariamente promoveremos la superación del minifundio a</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">través de formas asociativas de producción y comercialización» (1983).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.&nbsp;El vaciamiento económico. En torno a la tenencia de   la tierra y las formas de organización de la producción, el discurso campesino   lee de esta manera los resultados de la Reforma Agraria:»Con la ley de 1953 los   campesinos hemos empobrecido más con la minifundización, en cambio no afectó a   los latifundistas del oriente»(1978) «La Reforma Agraria de 1953 ha sido una   vulgar repartición de tierras (...) y los latifundistas se han quedado con las mejores (..) (1978)».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">«Rechazamos la orientación eminentemente individualista v parcelaria de la Reforma Agraria de </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1953» (1983).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El vaciamiento ideológico campesino en relación al paquete ideológico   del Estado del 52, expresado en los principales pronunciamientos realizados desde 1978 a través de la CSUTCB se concentran en tres ejes temáticos:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. La «exterioridad» u «otredad» en la elaboración de   la Ley de Reforma Agraria de 1953 («Recha­zamos la orientación eminentemente   individualista») y, en consecuencia, la necesidad de mayor partici­pación en la toma de decisiones («Lucharemos por tener participación»...).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. La desigual distribución de la tierra y el   privilegiamiento estatal al sector moderno de la agricultu­ra («los latifundistas del Oriente se han quedado con las mejores»).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. La identificación de su identidad como posibilidad   de cambio («Los campesinos organizados autogestionariamente... superación del minifundio, formas asociativas de producción y comercialización»).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Demostrándose de esta manera que los ejes temáticos del vaciamiento   campesino confluyen en el deterioro de la eficacia interpelatoria de la oferta   realizada por el Estado del 52 y su expresión en la Reforma Agraria de 1953. Es   sobre la base de este vaciamiento ideológico, de esta «lectura» de la reali­dad,   que el movimiento campesino planteará su propia oferta para llenar la disponibilidad histórica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. La ley agraria fundamental como oferta alterna</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pasamos a identificar la estructura y los   componentes de la Ley Agraria Fundamental, discutida en un marco de gran cobertura democrática y presentada a consideración del Congreso Nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A fines de 1983 más de 2.000 delegados   campesinos de todo el país analizaron detenidamente articu­lo por artículo, un proyecto   de Ley que en 1986 fue puesto a consideración del Congreso de la Nación» (Urioste)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En primer lugar, es necesario identificar   dónde se coloca el campesino como emisor de un discurso portador de propuestas alternativas, como emisor de la LEY AGRARIA FUNDAMENTAL.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El análisis del discurso nos permitió identificar dos colocaciones...</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Desde la perspectiva clasista recogiendo las   huellas de la interpelación del Estado del 52 se reco­noce como campesino (memoria corta) y,</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Desde el horizonte étnico-cultural, asumiendo la   «memoria larga», se reconoce como nacionalida­des Aymara - quechua e indígenas del Oriente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Encontramos que esta colocación dual   tendrá importantes consecuencias en la delimitación que rea­liza el sujeto   histórico en su concepción sobre la tenencia de la tierra y en los alcances de su imagen objetivo estratégica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Respecto al primer aspecto (la   tenencia de la tierra), se produce una importante ruptura en torno a las   condiciones o requisitos para el acceso al derecho propietario. En efecto, el   viejo postulado de la Refor­ma Agraria de 1953, «la tierra es de quien la   trabaja», es sustituido por una nueva condición y requisito: el trabajo personal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Intentando interpretar este postulado, el economista Miguel Urioste,   plantea que este nuevo postula­do reflejaría la comprensión campesina de que   (...) «al amparo del enunciado tierra es de quien la trabaja, se han creado   nuevos y poderosos latifundios en los valles y el oriente que - por influencias   fundamental­mente políticas acaparan el crédito estatal de fomento, la   asistencia técnica y provisión de insumos la adjudicación de divisas y se han apropiado de casi todas las tierras del país» (Urioste, 1996)&quot;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde la perspectiva de la racionalidad desarrollista, Miguel Urioste   induce peligrosa y subjetivamente la interpretación del postulado campesino:   «El principio enunciado por la CSUTCB de que la tierra es de quien la trabaja   personalmente, no debe interpretarse como que únicamente tienen derecho a la   tierra los labriegos que trabajan físicamente con sus manos, dichas   superficies. Por el contrario, este enunciado - que probablemente podría   precisarse mejor- quiere poner el acento en el hecho de, que no pueden poseer   la tierra -y menos en grandes extensiones- quienes viven en las ciudades de la   renta que produce la tierra» (Urioste 1996: 65). La lectura de Urioste no   solamente corrige la interpretación del enunciado campesino, también «precisa mejor» su connotación, relacionándolo con la propiedad absentista.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde la perspectiva del análisis del discurso, el postulado campesino   sobre la importancia de «el trabajo personal» no puede entenderse sin reconocer   el lugar desde donde emite su nueva propuesta (la doble colocación clasista y   nacional) y, menos aún, desligado de la estructura o cuerpo integral del   discurso. Así, el postulado de «el trabajo personal es la base de los derechos   a la propiedad, uso y disfrute de la tierra», no puede ser artificialmente separado de tres planteamientos complementarios:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.  Lo intransferible del derecho propietario</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. La eliminación de la sucesión hereditaria y,</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. El desconocimiento de la propiedad de la empresa capitalista.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El cuerpo del discurso campesino en torno al denominado «problema de la   tierra» utiliza elementos de inclusión y exclusión que hacen a la concepción misma del derecho propietario.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El «uso y disfrute de la tierra» se da, por inclusión, con la condición   del «trabajo personal» y, al contrario, por exclusión, se eliminan los   atributos de transferencia de «uso y disfrute», la sucesión here­ditaria y el   desconocimiento de la propiedad de las empresas capitalistas en el agro boliviano.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Rompe con la construcción conceptual de la base del discurso de   modernidad capitalista, la propie­dad privada de los medios de producción y la   concepción de la tierra como factor de producción y mercancía, que contiene,   además del valor de uso (uso y disfrute de la tierra), un valor de cambio que se expresa en el mercado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este planteamiento sobre la tierra no puede ser interpretado desde el   horizonte conceptual de la racionalidad occidental moderna. No se da en los   marcos del modo de producción capitalista, donde el universo conceptual se basa   en representaciones donde el «sistema legal formal de propiedad» (De Soto)<sup>i:   </sup>constituye la clave del desarrollo moderno. Siguiendo este camino,   concluiríamos en el fácil expediente de afirmar que se trata de planteamientos   nostálgicos del colectivismo indio que no corresponden a la realidad. Por ello,   la lectura del discurso debe ser entendida a partir de la ubicación del emisor   y desde su perspectiva conceptual contrastar tradiciones homeomórficas, medir sus semas e identificar equivalen­cias conceptuales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El planteamiento de la LEY AGRARIA FUNDAMENTAL respecto al derecho   propietario, se aleja de la perspectiva campesina y emite desde el horizonte   étnico-cultural, donde el Sujeto indio asume la «memoria larga», reconociéndose como nacionalidades Aymara-quechua e indígenas del Oriente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A diferencia del racionalismo occidental, que conoce a partir de la   separación entre sujeto cognoscente y objeto cognitivo, identificando al mundo   como «poblado por objetos», el pensamiento indígena entien­de la realidad como   un «cosmos animal», como un todo interrelacionado donde el mundo aparece «po­blado   por relaciones» (Rodolfo Kusch).<sup>11</sup> La ruptura con el planteamiento del estado del 52 «la tierra es de quien la   trabaja» y su sustitución por el postulado «el trabajo personal es la base de   los derechos a la propiedad, uso y disfrute de la tierra» (Ley Agraria   Fundamental), responde, precisamente, a un retorno de la concepción holista   indígena. El planteamiento del 52 correspondía a la visión racionalista que   entiende la naturaleza sin valor en sí misma, es el trabajo incorporado el que crea valor mediante la producción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El nuevo postulado sobre «el trabajo personal como base» del uso y   disfrute de la naturaleza respon­de a la concepción india de la totalidad,   donde el hombre (léase trabajo personal) es parte interrelacionada del conjunto físico natural y social:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se siente interrelacionado con el conjunto de los fenómenos del orden   desplegado astronómicos, meteorológicos, geológicos, zoológicos o botánicos,   así como con el conjunto de las comunidades de! orden implicado - el ayllu de las wakas, el ayllu de la sallqa (Medina, 2000)<sup>12</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La concepción de la tierra por exclusión de los atributos de la   mercancía se explica en tanto y cuanto el discurso indígena no se está   refiriendo a la dimensión únicamente física (el urake Aymara). El discurso   indio subsume la organización social: «el trabajo personal es la base de los   derechos a la propiedad, uso y disfrute de la tierra» a la territorialidad como   sistema simbólico «que hace referencia a una exterioridad territorial, es decir   a otro conjunto de territorios que forman otro sistema analógico. Tenemos   entonces tres sistemas analógicos que se ponen enjuego; el sistema simbólico,   el sistema de territorio y el sistema inmanente de la subjetividad» (Raúl Prada, 1996).<sup>13</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La concepción del derecho propietario constituye una concepción del   derecho de pertenencia a una identidad allí donde el trabajo directo constituye   el nexo de identidad y pertenencia. Tierra, territorio y territorialidad   articulan nexos que hacen a la posibilidad de recreación del horizonte del retorno (el PACHAKUTI) de la soberanía confiscada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Desde esta perspectiva, la concepción de la tierra se inscribe en un   sistema de relaciones, donde el «espacio vital» de la identidad se subsume y   articula con las relaciones sociales y el destino de la autopoiesis de las naciones indias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este planteamiento constituye una matriz conceptual desde donde se construyen nuevos elementos que hacen a la emisión campesina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Así y pese a consideraciones intelectuales<sup>14</sup> que   tratan de eludir el planteamiento de la propiedad colectiva de la tierra, en   correspondencia con la matriz conceptual respecto al derecho propietario colec­tivo;   el proyecto de ley agraria fundamental, en relación a la organización de la   producción plantea: «se privilegia la propiedad asociativa, comunitaria y colectiva. Respetando la propiedad familiar» (LAF).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El planteamiento de organización de la producción sobre la base del   trabajo asociado no puede des­ligarse de la concepción de formas de la   propiedad asociativa, comunitaria y colectiva. Guarda coheren­cia con la   condición de que la pertenencia a la propiedad comunitaria, asociativa o colectiva, se legitima a través del trabajo personal.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Veamos ahora la imagen objetiva de la oferta estatal del sujeto Indio   colocado desde el horizonte étnico-cultural. Así, imbricando la propuesta sobre   derecho propietario y organización colectiva de la producción, la ley agraria   fundamental plantea la organización de un nuevo Estado Nacional que exprese la   heterogeneidad de la formación social. Una sociedad política que constituya la síntesis de las identida­des colectivas que cohabitan en el espacio nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Confirmando nuestros alcances respecto a que «Tierra, territorio y   territorialidad articulan nexos que hacen a la posibilidad de recreación del   horizonte del retorno (el PACHAKUTI) de la soberanía confisca­da», la ruptura   más importante respecto a los planteamientos meramente campesinistas, se   expresa en el retorno a la reivindicación del territorio propio como base de   identidad. Decimos «retorno» en relación a las reivindicaciones históricas que   se dieron antes de 1952, «Espacios jurídicos y políticos propios para las comunidades» (Ley Agraria Fundamental).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Retomo   sus reivindicaciones históricas y también un salto en la ampliación de la   democracia, es decir, en el proceso estatal de interpelación de las especificidades de las identidades colectivas que habi­tan la sociedad civil.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><font size="2">Notas</font></b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Picnc   Bourdieu, Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Anagrama, Barcelona, 1997.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Nos referimos a la participación en las elecciones nacionales   del 2002 del dirigente cocalcro Evo Morales, con el MAS y el Mallku aymara, Felipe Quispc, con el MIP.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Julio   Mantilla, La pedagogía de lo antinacional. Análisis del D S. 21060. SIDUMSA, La Paz, Octubre de 1985.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Edith   Gutiérrez, De las arenas del Chaco al valle de Tolata.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Edith Gutiérrez, Tesis de Maestría.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Louis Althusser, La Filosofía como Arma de la Revolución</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Entendiendo ideología como: «El ejercicio de las luchas   sociales en el dominio de los procesos de producción de las signifi­caciones».   Emilio de ¡pola, Ideología y discurso populista. Folios Ediciones, México, 1982.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Se trata del proceso de interpelación-constitución, entre el   estado y la sociedad civil planteado por Althusser, quien encuentra que «Un sujeto   único central y absoluto (el estado) interpela y constituye a los individuos en sujetos portadores de estructu­ras».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. Víctor Paz Estenssoro, declaraciones al senador norteamericano por Dclawarc, Alien Frcar. Registrado en «El Diario», 7 de octubre de 1954.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Servicio Nacional de   Reforma Agraria, Reforma Agraria en Bolivia. La Paz, 1970</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Miguel Urioste. Presencia, 23 de junio de 1996.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Hernando De   Soto, El Misterio del Capital. &iquest;Por qu&eacute; el   capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo?. El   Comercio, Lima, 2000</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. Rodolfo   Kush, El Pensamiento Indígena y Popular en América Latina. Hachtte, Buenos Aires , 1974.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">14. Javier Medina en: Aportes al diálogo sobre cultura y filosofía andina. Publicaciones SIWA, La Paz, Enero del 2001.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. Raúl   Prada, Territorialidad. Punto Cero, La Paz, 1996.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. Analizar la propuesta de la CSUTCB   partiendo de una base de modernidad racionalista, por más progresista que esta sea conlleva el   permanente riesgo de trasladar prejuicios de   esquemas teóricos que corresponden al racionalismo:   «Parece im­portante remarcar la necesidad de que estas organizaciones no hagan tanto hincapié en la propiedad colectiva de la tierra,</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">sino en el trabajo asociado» (Urioste, 1996).</font></p>      ]]></body>
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