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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Abril y el Momento Constitutivo</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ernesto Sanabria Villalba</font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los bolivianos que más ha ponderado, que ha sido testigo de los   hechos épicos del 9 de abril de 1952, que ha esclarecido más sobre estas fechas   que ahora se quiere recordar, es sin lugar a dudas René Zavaleta. Precisamente en un artículo en El Diario, en pleno gobierno de Tórrez, sobre abril nos dice:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Abril ¡qué palabra¡ El gran viento del tiempo no   apacigüe a este símbolo violento y poderoso, certero como un balazo. Símbolo,   por cierto, del poder del pueblo innominado pero también un texto. Todo debemos   aprenderlo en el gran libro de abril, en sus hojas perdidas; todo lo que hoy   vivimos depende de la manera en que ocurrieron esos días: todo está en aquel   espejo hecho de fuego para ver lo que se ha de hacer porque el proyecto del   porvenir está hecho con los pedazos del pasado, y también lo que no debemos hacer (1971:1).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Saber ver el momento en el que algo está naciendo es importante para   darnos cuenta de las potencia­lidades y las debilidades de ese algo, por lo que   hoy podemos decir que lo que se desplegó desde ese gran abril de 1952, hasta la   amarga retirada de los mineros de Calamarca en septiembre de 1986, estaba ya inscrito en esas jornadas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tal es por lo tanto la intención de este trabajo, poder aportar un   poquito en el esclarecimiento de un concepto que nos parece tan importante como   es el de momento constitutivo. Este es parte de un esfuerzo más grande por   comprender el próximo período del 52 que es el que se abre a la historia de   Bolivia desde 1985 al presente, sin embargo, nos limitaremos a dar algunas   líneas conceptuales sobre el concepto citado y algunas líneas sobre el proceso posterior.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo que pretendemos entonces es, básicamente, hacer un seguimiento al   concepto de momento cons­titutivo<sup>1</sup> en la obra de Zavaleta. Dado que éste lo usa permanentemente, consideramos que   es parte inseparable de su obra, concepto que metodológicamente es trabajado   como el de formación social abi­garrada, crisis como método, o sea, en   constante comparación, demostración con/en la realidad. Además, este concepto abre la obra del autor a la reflexión de la política a través de la historia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Queremos poder comunicar, desde la obra de Zavaleta, qué es este   concepto y qué tipos hay en la manifestación tanto de la historia general y de la historia boliviana en particular.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, sabemos que el marxismo es una reflexión   diacrónica, un pensamiento que desplaza la historia de la humanidad a través de   modos de producción; éstos, sin embargo: «...son objetos abstracto- formales   que no poseen una existencia real, pero que, sin embargo, son preciosos para   utilizarlos como modelos aproximativos de la realidad.» (Quintanilla 1979:323);   entonces, las sociedades concretas están contenidas en lo que se denomina formación   social, que es una combinación de aquellos en los que domina el modo de producción superior.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Zavaleta acuña el término de formación social   abigarrada, interpretando a sociedades como la nues­tra, pero la cabal   comprensión de la sociedad no podía prescindir de la visión de la historia, de   la visión del origen, desde donde las cosas se extienden; en suma, Zavaleta   tiene una tendencia a ver las cosas en su origen, ese fondo es el momento constitutivo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta   y no otra es la importancia del concepto a estudiar, se trata de la   «dominación» del pasado, no de su deificación, o su contemplación o, al final, de su supresión.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. Definición de momento constitutivo</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Antes de entrar a definir este concepto, siempre de   la mano de Zavaleta, queremos ver qué antece­dentes podemos encontrar en la propia obra del autor.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se pueden identificar a tres pensadores, que se   refieren directa o indirectamente al concepto de mo­mento constitutivo. Nos   referimos a Marc Bloch (1990:180) y a Hegel (1986b:46), pero la referencia que   hace Tocqueville sobre el concepto es explícita, en realidad es este pensador   quien hace un uso del concepto tal como Zavaleta lo va a utilizar después. El   texto de Tocqueville que toma Zavaleta (1986b:45) es el siguiente: «Los pueblos   se resienten siempre de su origen. Las circunstancias que acompañaron a su   nacimiento y sirvieron a su desarrollo influyen sobre todo el resto de su vida» (Tocqueville 1957:27).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Evidentemente, está aquí ya definido el concepto de   momento constitutivo «de un modo casi inocen­te» -como dice Zavaleta. Habrá que   destacar que la obra de Tocqueville<sup>2</sup> La democracia en América» 1835. hace una aguda observación de la sociedad   norteamericana, sobre todo en lo que se refiere a la naturaleza de sus   instituciones, que hacen posible precisamente la democracia entre sus   ciudadanos. Ahora bien, para poder comprender tal estado de cosas dedica el   segundo capítulo a la «Utilidad de conocer el punto de partida de los pueblos   para comprender su estado social y sus leyes» donde, luego de hacer una analogía entre la vida de las personas y la de los pueblos, nos dice:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si nos fuese posible remontarnos hasta los elementos de las sociedades,   y examinar los primeros monumentos de su historia, no dudo que podríamos   descubrir en ellos la causa primera de los prejui­cios, de los hábitos de las   pasiones dominantes, de todo lo que compone en fin lo que se llama el carácter nacional (1957:28).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A continuación, se aboca al caso norteamericano, aclarando lo diverso   de la población de la primera colonización, pero también lo común, en este caso   el idioma, luego caracteriza la producción que no permite una «aristocracia   territorial», más bien, da lugar al «farmer» y, finalmente, resalta la   diferencia cualitativa entre los habitantes del sur, Virginia, y del norte, Nueva Inglaterra.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, queremos que sea el propio Zavaleta quien nos dé una   definición del concepto. Dice en forma muy genérica:«..., lo que corresponde   analizar es de dónde viene este modo de ser de las cosas: las razones   originarias.» (1990:180); o también: «Es obvio que el momento constitutivo se refiere a la causa última de cada sociedad,...» (1986b:46).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se refiere, en todo caso, al origen del objeto que estemos analizando,   una institución, la sociedad, un período de ésta, un Estado, ir al momento   constitutivo de ese algo, a su momento fundacional, a su nacimiento. Allí   encontraremos los elementos que, desarrollándose, son ahora la actualidad. En   suma, la poderosa presencia del pasado. También hace referencia al cambio   cualitativo del modo de estar y pensar de los hombres, en un determinado momento. A un quiebre histórico:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">..., hay ciertos   acontecimientos profundos, ciertos procesos indefectibles, incluso ciertas   instancias de psicología común que fundan el modo de ser de una sociedad por un   largo período (1986b:45). Sin embargo, el uso del concepto en Zavaleta no está   descontextualizado, de ninguna manera, más bien está íntimamente imbricado con   la explicación de los procesos de realidades concretas; lo que hace­mos en un primer momento es «aislar» su definición, por motivos de método.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, una vez que tenemos la idea general del concepto, pasaremos   a hacer su seguimiento en la obra de Zavaleta. La primera vez que utiliza el   concepto de momento constitutivo es en el artículo «Las formaciones aparentes   en Marx» (1988), escrito aproximadamente en 1977, cuando nos señala la relación   entre la conducta del Estado y su momento de origen; posteriormente, el uso es   frecuente para poder explicar distintos aspectos nacionales e internacionales,   hasta la obra postuma Lo nacional popu­laren Bolivia (1986b).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Podemos decir que los temas en los que utiliza el concepto son   aplicados al propio capitalismo como la forma cualitativamente distinta del   hombre de situarse en relación a sí mismo y la sociedad. Se refiere también al   Estado del 52 en la medida en que éste es el espacio nacionalizador más   importante de la historia de Bolivia, por consiguiente, hará una referencia a   la Guerra del Chaco como antecedente próxi­mo a la revolución, hará también una   relación al proceso de las mismas clases que intervienen en la historia   contemporánea de Bolivia; finalmente, hará un uso en relación a los procesos de   varios países como Argentina, Alemania, Inglaterra, Egipto, España, México,   Cuba, Uruguay. Pero un análisis intere­santísimo lo tenemos en Lo nacional-popular en Bolivia (1986b)   cuando, en el primer capítulo, habla sobre la «Querella del excedente» y se   refiere al proceso de los tres países implicados en la Guerra del Pacífico,   vale decir, Bolivia, Chile y Perú, de tal manera que la visión de la propia   guerra tiene una nueva versión, podemos decir más objetiva y más completa a la luz del origen de los Estados, de las sociedades mencionadas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Podemos notar, sin embargo, cómo incluso antes de usar explícitamente   el concepto, Zavaleta hace una referencia constante al pasado, lo cual nos   permite afirmar que esta tendencia al recurso histórico es una constante en el   pensamiento del autor. Los casos más interesantes están en la obra Bolivia: el de­sarrollo de la conciencia nacional   (1967), en la que de alguna manera condensa lo anteriormente escrito (.Estado nacional o pueblo de pastores   1963; La revolución boliviana y la cuestión   del poder 1964), donde hace referencias a Potosí, la colonia y la   primera república. Otro caso pequeño, pero que ilumina esta perspectiva, es la   referencia al pasado en su artículo «El 'Che' en el Churo» (1986), donde   resalta las tradiciones campesinas de la región del combate, pero también sus   limitaciones. Finalmente, otro ejem­plo realmente esclarecedor es el de la obra Consideraciones generales sobre la historia de   Bolivia (1932­1971), en la cual resalta el análisis comparativo entre   los «fondos» históricos de Bolivia y el Paraguay para arribar a la propia Guerra del Chaco.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al margen de las obras citadas anteriormente, se   puede constatar que el uso al que hacemos referen­cia es constante en la casi totalidad de su obra.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si   atendemos a las etapas de su pensamiento, podemos constatar cómo el uso del   concepto se puede ubicar a fines de su segunda etapa o marxista y comienzos de   la tercera o marxista crítica; la última fase de su pensamiento se caracteriza   por el uso de nuevos recursos teóricos que le permiten abarcar la heterogénea   realidad nacional. Entonces, podemos decir que el uso de este concepto con una   fuerte carga histórica, particular, específica, supone ampliar el ámbito de la   explicación de los fenómenos observa­dos, coherente con su intención de buscar   las salidas cognoscitivas de los hechos, no de encuevarse en marcos teóricos ya establecidos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. Tipos de momentos constitutivos</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ya empezando a desglosar el concepto, tomando en   cuenta además que ya tenemos una idea general de lo que significa, queremos indicar, dentro de la obra de Zavaleta, los tipos de momentos constitutivos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Leyendo su obra, uno encuentra que el diverso uso   que éste hace del concepto no sólo se refiere a la utilización de sinónimos,   sino que además tiene un distinto valor semántico, podemos decir una varia­ción   en cuanto al objeto al que se refiere. Por ejemplo, si hablamos de unidades   societales, o estatales, o económicas, esto supondrá una diferencia en tiempo,   en duración o alcance en el tiempo, estamos ha­blando, pues, de connotaciones   distintas en cuanto al concepto; Zavaleta nos dice: «...cada sociedad vive varios momentos constitutivos de diferente intensidad» (1990:51), o también:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">...la historia de los   países suele ser resultado de más de un momento constitutivo. Por otra parte,   el momento constitutivo puede ser más profundo, más radical y ancestral que otros   (1986b:74). Esto supone, pues, por un lado, que los procesos societales según   este concepto son definitivamente peculiares, lo que implica que la connotación   del concepto será distinta; luego, el concepto de periodización también será   distinto en uno u otro proceso, lo que contradice las periodicidades generales establecidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los potenciales problemas en cuanto a determinar los   tipos o clases de momentos constitutivos son, en primer lugar, que en la obra   de Zavaleta no están claramente determinados, aunque obviamente hay   referencias; en segundo lugar, la clasificación que intentamos no es absoluta;   y, finalmente, lo que hace­mos es un intento de clasificación, una propuesta en base a la analogía del uso..</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hecha la advertencia que nos parece razonable, pasamos   a describir lo que consideramos con Zavaleta los tipos de momentos constitutivos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Podemos pues citar cinco tipos de momentos   constitutivos, cada cual con un carácter especial, pero también   correlacionados, interrelacionados. Estos son: ancestral o clásico, capitalista, de la nación, y del Estado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2.1. Momento constitutivo ancestral</b></font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es uno de los que mejor   está caracterizado en la obra de Zavaleta, e incluso se parangona con el   concepto general de momento constitutivo, como podemos ver en las siguientes referencias:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por momento constitutivo   se podría entender al punto originario de las sociedades en sentido más remoto,   por ejemplo Egipto y el riego del Nilo o la conquista del hábitat en el Ande   (1986b: 10). Hay un momento en que las cosas comienzan a ser lo que son y es a   eso a lo que llamamos el momento constitutivo ancestral o arcano o sea su causa   remota .... Este es el caso, por ejemplo, de la agricultura o domesticación   del hábitat en el Ande; lo es también, para el brazo señorial, la Conquista (1990:180).   Una primera observación nos dice que una de las más relevantes características   de este momento es el de remarcar el origen en un tiempo remoto, antiguo, no   necesariamente desconocido porque se ha ido proyectando. En este sentido,   podemos comprender los ejemplos que da el mismo Zavaleta, el caso de Egipto,   China, México, el Ande, estamos hablando del origen de grandes procesos   civilizatorios, en los que están implicados muchos pueblos y grandes   territorios, donde han ocurrido simbiosis étnico-geográ- ficas, donde se han   ido acuñando caracteres, «temperamentos», grupos culturales; Zavaleta nos dice,   por ejemplo, de México que: «...es un país a la vez que una civilización,...» (1990:199).</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto al caso andino,   dice otro tanto, a raíz de una opinión sobre la ciudad de La Paz, cuando regresa del largo exilio banzerista:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La Paz es la gran marka aymara. No es un mero proceso de urbanización.   Es el resultado de una cultura que comienza antes, con la domesticación de la   papa, por ejemplo. En este sentido, nuestro país, por lo menos en sus regiones   ancestrales, se parece a Egipto, a Italia, a la China o a México: no son propiamente países sino civilizaciones (1978:8).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este, el caso andino, merece una mención especial,   ya que nosotros provenimos de ahí, y en el caso boliviano se puede decir que   seguimos respirando su «aire». Ahora bien, en el Ande, como dice la cita   anterior sobre la importancia de la domesticación de la papa,<sup>3</sup> uno   de los factores más determinantes fue pues la agricultura, de la cual nos dice   también Zavaleta: «La agricultura andina .... no en balde es el acontecimiento   civilizatorio más importante que ha ocurrido en este lugar y en la América Latina ente­ra,...» (1986b:26), o esta otra referencia:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El acto originario de   esta sociedad andina. hace que el espacio predomine sobre el tiempo. La adaptación a la helada señala el tiempo histórico elemental (1986b:28).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se está hablando, pues, de un hecho fundamental, que   define la humanización del medio -agropecuaria- y la base de las culturas sobre   el Ande, que se asientan sobre la gran diversidad que recorre el corte   transversal de la cordillera, lo que supuso que esta cultura tuvo que realizar   una «simbiosis interzonal» y practicar desde tiempos antiguos el «control vertical de un máximo de pisos ecológicos».<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto al otro hecho al que se refiere la primera cita que hicimos,   al definir este momento, la Conquista, queda claro que es un momento   constitutivo ancestral en la medida que cambia radicalmente la historia de los   pueblos colonizados, lo que podría comprenderse como una nueva refundación   tanto de la gente como de los espacios; en suma, los efectos del colonialismo   en la faz de la tierra son cicatrices, aún heridas -leves o profundas- y, más aún, conductas actuales, son parte constitutiva y actual de nuestra historia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Podemos advertir, sin embargo, cómo estamos hablando   de dos épocas distintas, por lo tanto de dos hechos situados en el tiempo: uno   realmente ancestral, antiguo, el andino; y otro relativamente reciente, la   conquista, que sin embargo, para efectos de la historia actual, siguen teniendo carácter de actualidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2.2. Momento constitutivo capitalista</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un otro momento constitutivo es el capitalista. No vamos a entrar en   consideraciones sobre la signi­ficación de este modo de producción, sin   embargo, es importante recalcar que éste es fundamental para la historia   contemporánea de la humanidad y de los países que «sufrieron» su influencia; en suma, estamos hablando de la forma moderna de las sociedades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, Zavaleta especifica que el momento constitutivo del modo de   producción capitalista es la llamada acumulación originaria, vale decir que   este fenómeno da lugar a la pérdida de la antigua unidad de producción, a la   separación de la fuerza de trabajo de los medios de producción; la prosa   marxiana nos puede ayudar a comprender por qué el origen del capital es la acumulación originaria o primitiva:</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La titulada acumulación   primitiva no es, pues, sino el proceso histórico de la separación del produc­tor   y el medio de producción. Aparece como «primitiva» porque constituye la   prehistoria del capital y del modo de producción que a éste corresponde (s.f.:204). También en «Salario, precio y ganancia», nos dice sobre el tema:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">...esta llamada acumulación originaria no es sino una serie de procesos   históricos que acabaron destru­yendo la unidad originaria que existía entre el   hombre trabajador y sus medios de trabajo (1983:212). Queda claro que el modo   de producción capitalista tiene un punto de arranque que se denomina   «acumulación originaria o primitiva»; en todo caso, el razonamiento de Marx   circunda el problema de la relación causal que existe entre capital y   plusvalía, cada uno recíprocamente origen del otro, luego Marx plantea que debe   haber un momento en el que se origina el proceso, un momento previo (s.f.:202). Y esta referencia la complementa Zavaleta, cuando nos dice:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La   igualdad jurídica es la base del mundo moderno como totalidad. .... Su momento   constitutivo es la acumulación originaria, que es a su vez la constitución del advenimiento del individuo, la aniqui­lación de su identidad precapitalista... (1986:111).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">O también:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un momento constitutivo típico es sin duda la   acumulación originaria. Debemos distinguir en ella al menos tres etapas.   Primero, la producción masiva .... de individuos libres jurídicamente iguales,   .... Luego, la hora de la subsunción formal que es la supeditación real del   trabajo al capital. .... En tercer lugar, la subsunción real, o sea la   aplicación de la gnosis consciente .... a los dos factores previos, capital como mando efectivo y hombres libres en estado de masa (1990:181).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aquí Zavaleta complementa la idea del origen para   hablar de las consecuencias de ese momento: el hombre igual jurídicamente   libre, la concentración y propiedad privada individual de los medios de producción, el desarrollo de la nación o del Estado nacional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se puede hacer alguna observación, que va con el   espíritu de la obra de Zavaleta, vale decir que la relación entre momento   constitutivo, acumulación originaria y capitalismo tiene distintas formas,   distin­tos caminos de realización, según la sociedad en la que haya sucedido (1990:53).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Precisamente, él enfatiza el caso inglés como uno de   los casos clásicos en cuanto a la forma de cómo sucedió, además es posible   constatar cómo un mismo fenómeno puede variar en la propia Europa. Nos dice Zavaleta:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un momento constitutivo característico, en efecto, es el inglés. Al   menos es el más conocido. Una reunión casi milagrosa de condiciones que post   hoc parecen todas dirigirse a la construcción de lo mismo, el proceso inglés se   da aquí de un modo sorprendente (1986b: 174). ...,el momento constitutivo   característico en este sentido es el inglés. Aquí la transformación de las   prestaciones personales en tributo en especie y de éste en rentas centenales,   el drástico despoblamiento del campo causado por la peste negra, la revolución   de los precios y la interaniquilación de la aristocracia en la Guerra de las   Dos Rosas, causas todas sumadas a la ho­mogeneidad lograda en base a la   reacción anti-normanda, todo ello, configura un momento cons­titutivo característico (1990:51).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Vemos   en todo caso, detrás del hecho genérico que es la acumulación originaria como   un momento constitutivo, la historia particular de Inglaterra, y en su momento   su capacidad de convertir estos hechos en materia económico social, como dice   Zavaleta, por ejemplo, la peste negra común a toda Europa sólo tuvo recepción y disponibilidad en Inglaterra (1986b: 174).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2.3. Momento constitutivo de la nación</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Evidentemente, la nación está muy relacionada al   punto de arranque del modo de producción capita­lista, a la acumulación   originaria, sin embargo no existe necesariamente una relación de linealidad   entre estos dos conceptos, es así que un momento de origen es evidentemente la acumulación originaria, pero también otro punto de partida es la nación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De tal manera, Zavaleta reconoce que: «...tenemos,   de otro lado, el momento constitutivo de la na­ción (porque una sociedad puede hacerse nacional o dejar de serlo)» (1990:180).</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una definición de   la nación nos puede servir para entender mejor algunas de sus características:   Por nación por tanto, en principio y en lo general, debe entenderse el yo   colectivo o sustancia socia­lizada que es la consecuencia de las premisas más   frecuentes del capitalismo (1986b: 161). El autor se está refiriendo, a uno de   los aspectos básicos de la nación, que es la unificación de un colectivo, lo   que en el texto se entiende como «yo colectivo», un grupo humano que comparta   factores comunes;<sup>5</sup> éste es el espíritu y no otro de la formación de los estados nacionales, en general.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, el elemento   nacionalizador por excelencia es el mercado. Tomando nuevamente el ejem­plo   inglés, en el que el proceso de la acumulación originaria más otros aspectos de   alta densidad social, producen un gran efecto nacionalizador a partir sobre todo del mercado, en este caso la lógica de la fábrica:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La pérdida de esa Weltanschauung produce un estado de disponibilidad   colectiva que sólo es llenada por la lógica de la fábrica, que es sí una visión   cultural. El modo cotidiano de la comarca (en el comer, en el vestir, en el   hablar) es sustituido por la hybris de un modo colectivo. Es aquí donde se   produce la nacionalización, es decir, la sustitución del carácter localista por el carácter nacional y éste es el verdadero momento constitutivo (1990:52).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, podemos afirmar que paralelamente al   factor económico, suelen ocurrir otros hechos nacionalizadores, como las   guerras, las catástrofes y obviamente las propias revoluciones, o ser un pode­roso   factor que catalice la nacionalización, o simplemente no serlo. En el propio   ejemplo del caso inglés, ciertos hechos permitieron la idea de nación moderna.   En primer lugar, la Guerra de las dos Rosas, en todo caso una guerra interna   que supone una suerte de debilitamiento de la aristocracia inglesa en desme­dro   de su propia ideología; luego tenemos la Peste Negra<sup>6</sup>:   «Junto con los muertos, muere un mundo de representaciones y es por eso que la   mortandad insólita (no prevista) tiene siempre tan grande impacto ideológico» (1986b: 174).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ejemplos de procesos de nacionalización en América   Latina son el caso cubano cuando la Guerra de la Independencia contra España   (1968-78), (1895-98), que acompañada de una gran mortandad supondrá un cambio   cualitativo en su propia percepción (1994:8). Otro tanto ocurre en la   Revolución Mexicana (1990:133). El propio caso de la Guerra del Chaco, en   Bolivia (1986b:239). La Guerra de Arauco en Chile (1986b:73). Estamos hablando   de procesos nacionalizadores a los que Zavaleta siempre compren­de no en forma   mecánica ni lineal, lo cual quiere decir en otras palabras, que lo que ocurre   en un lugar no tiene por qué ocurrir en otro, pese a que «aparentemente» las variables pueden ser las mismas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para entender un caso que Zavaleta explica   excepcionalmente, la Guerra del Pacífico en Bolivia no produce nada en materia   social, pero sí en el Perú; en cuanto a Chile no hablamos sino del   regodeamiento de la victoria. A su vez, la Guerra del Chaco produce en Bolivia   lo que no sucede en Paraguay, que sin embargo vivió la guerra con más tensión, digamos existencial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Zavaleta se refiere, entonces, a la nacionalización   o a procesos nacionalizatorios, como a esos proce­sos en los cuales los hombres   se reconocen, conocen, organizan, articulan, se constituyen en comunida­des,   con mayores grados de homogeneidad, o por lo menos con mayores factores comunes.<sup>7</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2.4. Momento constitutivo del estado</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se trata de verificar cómo en la obra de Zavaleta podemos hablar de un momento constitutivo que corresponda al Estado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Zavaleta establece que existe un momento   constitutivo del Estado: «...y, por último, tenemos. el momento constitutivo   del Estado o sea la forma de la dominación actual y la capacidad de conversión   o movimiento de la formación económico social...» (1990:180). Esta cita se   complementa con el pie de página que dice: «En el sentido que lo usamos   nosotros, tiene referencia a la manera que adquiere el tono ideológico y las   formas de dominación del Estado, es decir, al momento de su construcción» (1986b: 10).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, el autor privilegia en su análisis   obviamente el llamado Estado Nacional,<sup>8</sup> por el carácter racional o cognoscitivo en la relación Estado-sociedad, y   porque en este caso el poder realmente concen­tra el poder. En este caso se   habla del origen de una forma de poder, de una forma de mando, que   evidentemente tiene un carácter totalizador, ordenador en toda la sociedad, por   lo tanto definitivo en el proceso de un país. Al respecto Zavaleta dice que:   «...el Estado es la sociedad concentrada,...» (1988:191), sobre los otros aspectos tenemos que:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La idea de la unidad del poder es connatural al   Estado moderno, .... La propia independencia o autonomía del Estado es una noción hija de la unidad (1987:35).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">O también cuando nos dice: «...el Estado es el   símbolo de la unidad o la unidad de lo que no está unido en sus otros planos»   (1988:233). Y, finalmente, nos dice del Estado: «Al fin y al cabo la conciencia   ética o, para decirlo en palabras más comunes, el ser dueño de los propios fines es el objeto del Estado» (1986b:68).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Son atribuciones de un Estado, en relación a la   sociedad, tareas que las puede cumplir de una manera o de otra, con éxito o sin   él, lo que Zavaleta llama el óptimo estatal. Es por esto que determinar el   origen de un Estado, determinar cómo nace un Estado, las circunstancias de su   aparición, etc., reviste una im­portancia capital para una sociedad. El autor, en una de sus primeras obras, define este carácter de una manera acertadísima:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La política es el aire de todos puesto que se refiere a la suerte de la vida de todos, de una colectividad</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">resuelta a tener un destino común y, por consiguiente, sólo es ajeno a la política lo que está muerto </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(1964:7).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tal es la importancia del Estado, de la política.   Sin embargo, un ejemplo ya particular lo tenemos en la propia Revolución de   Abril. Las referencias de que la Revolución del 52 da lugar a un nuevo Estado y   a un momento constitutivo, son varias. Podemos citar las más explícitas. En   primer lugar, el texto de una conferencia en Lima a cuatro meses del golpe de García Meza:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El momento constitutivo al que se refiere o remite el Estado boliviano actual es la revolución de 1952</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(1986:93).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Luego, tenemos la carta a Bamadas en 1982, que dice:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo que somos hoy, por eso, a favor o en   contra, estaba ya inmerso o no revelado en los días aquellos. Es un verdadero   momento constitutivo. Allá se funda no solo el Estado del 52 sino también toda la sociedad civil del 52 (1982:162).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, en la última entrevista -con Carlos Mesa en Bolivia, a un   año de su muerte, nos remarca: El 52 es un momento constitutivo de primera   importancia en Bolivia, es toda una fase estatal que yo llamo del Estado del   52, la que emerge de estos grandes acontecimientos de masas y cada Estado nace con su propia ideología (1993:53).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tales   las referencias claras a lo que significó el origen del Estado del 52, lo que   con él expiró y lo que con él nació. En el caso boliviano, estas referencias están muy claras.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. Apuntes coyunturales</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">De esta manera, es posible comprender que un momento   constitutivo es un punto de término y un punto de partida, el cierre y la   apertura de sujetos sociales, sin embargo queda claro también que no son   cierres y aperturas absolutos, sino que hay líneas de momentos anteriores que pueden traspasar a los nuevos momentos constitutivos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tal como queda claro, Abril es a todas luces un   momento constitutivo, uno que corresponde al Estado boliviano llamado el Estado   del 52, cuyo período histórico dura desde esa fecha a 1985 como es un momento   constitutivo, sin embargo en la misma carta a Barnadas de 1982 tenemos otra   referencia importante que nos puede dar luz para ver el proceso de decantación de dicho estado:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por razones que son complicadas de explicar, fue a la vez un momento   constitutivo limitado.(...) Jacobina en todas sus formas, la Revolución   Nacional tuvo sin embargo en Bolivia una suerte de superficialidad en cuanto al   relevo ideológico o sea la transformación de la ideología profunda del país (1982:183).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es importante tomar en cuenta que, a su vez el momento   constitutivo no puede entenderse como algo cerrado, como un paquete cerrado,   donde lo que perece, perece absolutamente y lo que vive, vive totalmente.   Cuando Zavaleta nos dice que abril, la fecha a la que hace la ponderación más   grande en su obra y que a su vez es la razón de su obra, nos dice que es un   momento constitutivo limitado, a las claras nos está hablando de la imperfección de las cosas, o quizás de la naturaleza «mestiza» de las cosas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La ausencia de una Aufklárung y de unas jornadas   revolucionarias prolongadas son potencialmente la causa que hace que no cambie   suficientemente en el país la ideología profunda del país. Esto supone, en   otras palabras, que no se logra lo que Gramsci denomina una reforma   intelectual. De tal manera, se reinstalan en el imaginario, soBre todo del   partido gobernante y de su entorno social, la ideología señorial preexistente,   aunque modificada en puntos. Por lo que la irradiación Estatal de alguna manera   reproduci­rá este contenido. No en vano dice el mismo Zavaleta que los del MNR eran los parientes pobres de la oligarquía.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otro lado: «Las masas a su turno, con lo cual   hablamos sobre todo de la clase obrera, eran sindicalistas, espontaneístas e   insurreccionalistas» (Zavaleta 1982:163), esa podemos decir que es la forma de   ser al tiempo que del momento constitutivo de abril de la clase obrera. Esas   deficiencias hablan en el propio desenlace de abril, cuando el MNR toma el   mando de una revolución que hacen los obreros, uniformados al fin en la derrota del 71. Fue sin embargo el mejor momento de la clase obrera como tal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al final la realidad fue Bánzer y no la victoria obrera, luego las   jornadas de marzo en pleno gobierno de la UDP, actuación que no queda totalmente estudiada y, finalmente, el cerco de Calamarca.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al fin, es posible decir que de esa clase obrera a la fecha casi no   queda nada, la nueva organización de la producción privada impone unas nuevas   formas, diríamos reconstituye a la clase obrera obligándola a formas   desconocidas, en el momento de la perplejidad aún los obreros buscan como el   agua la salida, García (1999), (2001), expone por un lado la situación de los   obreros fabriles y los mineros del grupo Comsur de Potosí, tomando en cuenta no   sólo las nuevas formas de la organización de la producción, sino también los   nuevas composiciones simbólicas y de autoidentificación de los nuevos obreros.   Segu­ramente ya es tiempo de las nuevas formas de organización obrera del siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, en el lado del bloque dominante, a partir de la   reorganización política mundial, Tapia se refiere al neoconservadurismo   (2001:128) a partir aproximadamente de 1980. Reagan es un buen índice, se   produce el regreso al poder pleno después del «incómodo» gobierno de la UDP,   del bloque dominante a partir del 1985, se produce de una manera más sencilla, operativa e instrumental.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entonces la capa superficial de la ideología nacional popular del   Estado del 52 que por efecto de no haber logrado una reforma intelectual en la   ideología fundamental en forma, se puede decir que se esfu­ma en los años   subsiguientes, hoy estamos «a la intemperie», o sea, sin una referencia nacional en Boli- via, de acuerdo a como lo plantea Tapia (2001:73ss).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, dos son las tendencias actuales: por un lado, la   institucionalización de la democracia que en el presente, en relación a la   llamada clase política, se encuentra en una crisis de legitimidad; por otro, la   emergencia de dos movimientos sociales a partir de formas de aglutinamiento que   pueden permitir grados de intersubjetividad consistentes. Es el caso de Evo   Morales y de Felipe Quispe. El primero, aglutinado en torno a una economía   ligada al mercado internacional, estratégicamente de alto interés o de alto   «riesgo» para la política exterior norteamericana, por lo que esta relación y   el acoso gringo a través de los gobiernos nacionales hacen una buena escuela para este movimiento cocalero cualitativamente superior a otros del país.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El caso de Quispe que se centra en el movimiento aymara post katarista,   distinto, pero poderoso en cuanto a su cohesión geográfica, a su homogeneidad   geográfica, haciendo uso correcto de los recursos históricos de una resistencia   y lucha nítidas, y de elementos simbólicos eficientemente enarbolados,   corriente que se resume en la autodeterminación aymara, al modo quizás de Euskal Herria, en cuanto al tema de las autonomías nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, es importante avanzar en el análisis de los sucesos que   corren desde 1985 a 2000 de tal manera que podamos percibir nítidamente los   nuevos elementos que al nacer ese momento tienden a desplegarse aún en la   historia de fin de siglo, más aún cuando vivimos una crisis de legitimidad en   la «superficie» de la sociedad en manos del actual bloque de poder boliviano,   que Almaraz llamó «nueva rosca», quienes además se proyectan desde la   restauración de Barrientos; por otro lado, es importante comprender las   potencialidades y limitaciones de los movimientos sociales emergentes hacia la interpe­lación nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. El car&aacute;cter din&aacute;mico   del pensamiento de Zavaleta se expresa precisamente en el uso del concepto de   &laquo;momento constituti&shy;vo&raquo;, en primer lugar no hace un uso univoco del concepto,   en este sentido podemos decir que son sin&oacute;nimos del mismo, por ejemplo acto   constitucional (comp 1983:23); acto constitutivo (1986:60,69); (1986b:79,134);   (1990:102); (1994:8); acto originario (1986b:28); momento constitucional   (1988:223,224); momento originario (1983:114); (1986b:74); (1990:53,54,128).   Est&aacute; claro que el concepto m&aacute;s usado en el sentido que vamos a exponer y que expone Zavaleta es el de momento constitu&shy;tivo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Zavaleta hace adem&aacute;s otras dos referencias a Tocqueville (comp 1983:11   y 1986:77) cuando se refiere a la relaci&oacute;n entre la sociedad y el ejercito.   Pero, lo que queremos destacar ahora es lo que se podria llamar el m&eacute;todo de   Tocqueville, esa &laquo;fideli&shy;dad&raquo; al objeto, ese sacar conclusiones s&oacute;lo luego de   observar la evoluci&oacute;n de la sociedad. Es interesante anotar esto que advierte   Tocqueville: &laquo;No se si logre dar a conocer lo que he visto en los Estados   Unidos de Am&eacute;rica, pero estoy seguro de haber tenido un sincero deseo de   hacerlo, y de no haber cedido m&aacute;s que sin darme cuenta a la necesidad de   adaptar los hechos a las ideas, en lugar de someter las ideas a los hechos.&raquo;   (1957:12). Sin embargo, no se puede dejar de percibir el &laquo;esp&iacute;ritu&raquo; de la   &eacute;poca, pues cuando habla de los pueblos indios y su &laquo;destino&raquo;, podemos captar   una especie de &laquo;predestinaci&oacute;n&raquo; hegeliana de los pueblos europeos, aunque por   otro lado, hist&oacute;ricamente, las cosas sucedieron as&iacute;. Hablando del territorio de   los Esta&shy;dos Unidos, Tocqueville nos dice: &laquo;Esas costas, tan bien preparadas   para el comercio y la industria, esos r&iacute;os tan profundos, el inagotable valle del   Missisipi, el continente entero, fueron entonces como la cuna a&uacute;n vac&iacute;a de una   gran naci&oacute;n&raquo; (1957:26).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Al respecto, hay que tomar en cuenta el texto de Troll, Las   culturas superiores andinas y el medio geogr&aacute;fico (Troll; Brush: 1987). Dado el   medio geogr&aacute;fico tan espec&iacute;fico, digamos con dificultades particulares, de los   Andes, el gran m&eacute;rito de estas culturas ha sido haberse adaptado, al tiempo de   haberse transformado ellas mismas, dando lugar, como ya se ha remarcado, a un   intenso y extenso proceso civilizatorio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. En cuanto al tema de las condiciones en que esta cultura encar&oacute;   esa diversidad geogr&aacute;fica de la cordillera, clave de su grado de organizaci&oacute;n   socio-econ&oacute;mica, tenemos a Condarco &laquo;Simbiosis interzonal&raquo; y a Murra &laquo;El   control vertical de un m&aacute;ximo de pisos ecol&oacute;gicos en la econom&iacute;a de las   sociedades andmas&raquo; (Condarco y Murra: 1987), a quienes cita Zavaleta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Un otro concepto de naci&oacute;n enfatiza la comunidad de territorio,   poblaci&oacute;n (grupo &eacute;tnico), lengua, cultura, psicolog&iacute;a, etc., Zavaleta hace   alusi&oacute;n al concepto de Stalin (1990:47ss); sin embargo vemos que este es un   concepto formal, en la realidad no todos los factores son totalmente   homog&eacute;neos, siendo por eso la naci&oacute;n no s&oacute;lo un f&aacute;ctum, sino un desider&aacute;tum,   a&uacute;n en contra de los factores adversos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. La Peste Negra, que   en realidad fue la peste bub&oacute;nica, llamada tambi&eacute;n Muerte Negra, por las   manchas de ese color que &eacute;sta dejaba en los cuerpos de los cad&aacute;veres, as&oacute;la   toda la Europa. Tra&iacute;da de oriente, ingresa por Constantinopla en marzo de 1347,   en 15 meses lleg&oacute; a Londres y al resto del subcontincntc. Causa aproximadamente   la muerte de 25.000.000 personas (Gukovsky, Trachtcnbcrg ! 941:82); seg&uacute;n otra   versi&oacute;n, mueren tres cuartas partes de la poblaci&oacute;n europea (Haggard 1943:201).   S&oacute;lo se pudo parar la pandemia aproximadamente 30 a&ntilde;os despu&eacute;s, con medidas   como la cuarentena y el aislamiento. Lo cierto es que la mortandad fue   realmente grande, llev&aacute;ndose a la muerte no s&oacute;lo vidas, sino tambi&eacute;n   pensamientos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Hemos ido viendo c&oacute;mo los conceptos citados tienen una   constante relaci&oacute;n, que expresan por un lado -lo que ya dijimos del autor-, su   dinamicidad sem&aacute;ntica, pero tambi&eacute;n expresan la din&aacute;mica de la realidad. Un   concepto que ha estado nombr&aacute;ndose en las citas sobre Zavaleta, es el de   &laquo;vaciamiento&raquo; o &laquo;disponibilidad&raquo; en su relaci&oacute;n -intima- con el de momento   constitutivo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. Cuando hablamos de   Estado, habremos de tomar en cuenta que es la forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica   superior en cada una de las sociedades, esta es muy antigua. As&iacute; podemos hablar   del Estado feudal o del Estado Inca, sin embargo las formas de mando, de   cohesi&oacute;n, son definitivamente insuficientes en relaci&oacute;n al conocimiento de la   sociedad. Entonces, se habla de la forma moderna de Estado, que es precisamente   el Estado Nacional.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> CONDARCO, Ramiro y John Murra</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1987 La teoría de la complementariedad vertical eco-simbiótica. HISBOL, La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> GARCIA Linera, Alvaro</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999 Reproletarización. Nueva clase obrera y desarrollo del capital industrial en Bolivia (1952-1998).</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muela del diablo, La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> GARCIA Linera, Alvaro 2001 La condición obrera. Estructuras   materiales y simbólicas de la minería mediana. Muela del diablo, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> GUKOVSKY, A. y Trachtenberg, O.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1941 Historia del feudalismo. Problemas, Buenos Aires. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MARX, Karl</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">s.f. El capital. Crítica de la economía política. Fuente cultural, México D.F., T. 2. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> QUINTANILLA, Miguel (dir.)</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1979 Diccionario de filosofía contemporánea. Sigúeme, Salamanca. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> TAPIA, Luis</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999 Subsuelo político.   En: García, Gutiérrez, Prada, Tapia, Pluriverso. Teoría política boliviana.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muela del diablo, p. 109 - 146, La Paz. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> TAPIA, Luis</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1999 Turbulencias   de fin de siglo. Estado-nación y democracia en perspectiva histórica.   IINCIP, La Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> TOCQUEVILLE, Alexis de</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1957 1835. La democracia en América. F.C.E., México D.F. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> TROLL, Cari y Stephen Brush</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1987 El eco-sistema andino. Hisbol, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, René</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1964 La revolución boliviana y la cuestión del poder. Dirección Nacional de Informaciones, La Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1971 «Reflexiones sobre abril» en: El Diario. 2<sup>a</sup> sección, 11 de abril, p. 1 - 2, La Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1978 «Entrevista con Mariano Baptista» en: Semana de Ultima Hora, 10 de marzo, p. 8-9, La Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1981 «Carta a Joseph Bamadas» en: Historia boliviana, II/2, p. 162-164, Cochabamba.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1982 «Cuatro   conceptos de la democracia» en: René Zavaleta, Las masas de noviembre. Juventud, La Paz, pp. 93-115</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1986 Escritos sociológicos y políticos. Taller   de estudios sociales, Cochabamba. 1986b Lo nacional-popular en Bolivia. Siglo XXI, México D.F.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1988 Clases sociales y conocimiento. Los amigos del libro, La Paz. 1990 El Estado en América Latina. Los amigos del libro, La Paz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1993 «Entrevista   con Carlos Mesa» en: Carlos Mesa (dir.) De cerca: una década de conversaciones en democracia. PAT, ILDIS, BBA, pp. 53-67, La Paz</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA Mercado, Ren&eacute; 1994 «Cuba desde adentro» en: Revista cultural literaria de Presencia, 25 de diciembre, p. 8-9, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> ZAVALETA, René (comp.)</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1983&nbsp;&nbsp; Bolivia hoy. Siglo XXI, México D.F.</font></p>      ]]></body><back>
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