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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Mecanismos de exclusión del indígena: la lenta   ciudadanía</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Marcelo Fernández Osco</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No cabe duda que la noción de ciudadanía ha sido directa e   indirectamente objeto de múltiples defi­niciones y manipulaciones. Sus   formulaciones contemporáneas, primero, son resultado de siglos de re­flexión y   debate y, segundo, fruto de las confrontaciones sociales y políticas. Sin duda,   esta última pers­pectiva marcará los límites y alcances en contextos signados   por las maneras y formas coloniales y neocoloniales, como el caso de Bolivia,   donde la ciudadanía ha sido un instrumento legal-político de segregación y negación de los derechos más fundamentales del indígena-campesino.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En su comprensión general, la noción de ciudadanía designa una relación   entre individuo y Estado, se entiende como la prerrogativa de participar del   poder político a través del proceso electoral. Esta comprensión supone la   membresía legal en una «comunidad política» sustentada en el sufragio universal y «en una comunidad civil basada en el imperio de la ley» (Barbalet 1988).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En términos formales, la ciudadanía es de amplia extensión en las   sociedades del mundo occidental contemporáneo. Esta amplitud formal supone,   para realidades como Bolivia, procesos de exclusión y marginación de amplias mayorías   y/o minorías en el seno mismo de la sociedad; no entraña dimensiones   sustantivas de ejercicio real de los derechos políticos. Es más, en el sentido   práctico, supone una visión y acción individualizada, desligada de las   relaciones colectivas y societales, territoriales y culturales. Sólo en el   primer caso confiere un status enmarcado en los términos prescritos por la ley,   que origina un conjunto de derechos y deberes constitucionales. En   consecuencia, el mundo indígena, desde su formu­lación y praxis, se encontrará   proscrito y limitado de los ámbitos de gestión estatal, aunque en los últimos   tiempos existan intenciones de integrarlo y hacerlo partícipe de ese ideal de ciudadanía liberal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Una mejor comprensión de nuestra temática sólo es posible en el marco   histórico, ya que en el proceso se puede entender las prerrogativas o   limitaciones de participar en el ejercicio del poder político o de su membresía   legal o ilegal en una comunidad política. Dicho de otro modo, nuestra intención   es escudriñar la noción de ciudadanía en el proceso histórico desde la participación de los indígenas en los espacios e instancias estatales.</font></p>     <p align="justify">   <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>1. Antecedentes Históricos</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Históricamente, la población originaria fue subordinada a una situación colonial por la vía jurídica   (cfr. Ots Capdequi 1968; Konetzke 1972; Levaggi 1982; De La Hera 1992). De acuerdo a esa figura   jurídica, el indio se creó como una invención inédita, que 10 caraterizaba como una persona que encierra   tres estados: «menor, miserable y f.r&uacute;stico», lo que significa que no fue considerado una persona jurídica   completa (cfr. Pagden 1988). Esa condición limitó su participación en la administración colonial. Sin   embargo, la Corona de Castilla, con el fin de controlar y utilizar a la población indígena, decidió dar   250   Estado, Politica y Desarrollo Rural   cabida a las elites y a algunos importantes funcionarios del Estado Inka para incorporarlos a su servicio.   Así, a la nobleza indígena se la formó y capacitó en las llamadas «escuelas de Caciques» de Lima y   Qusqu (cfr. Lohmann Villena 1957), a fin de que éstos sean sus fieles vasallos y contribuyan a la Corona   a través del pago de impuesto (tributo en dinero y especies). A cambio, los nobles tuvieron ciertos privilegios,   sobre todo simbólicos, utilizando ropa europea, portando daga, espada, capa y caballo, entre otras   parafernalias del poder español, así como el acceso a la lectura y escritura, llegando incluso a aprender latín hasta dominarlo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La administración colonial necesitaba de funcionarios indígenas para un   mejor funcionamiento del sistema fiscal. De ahí que, a fines del siglo XVI, se   procediera a incorporar a los contadores indígenas, llamados quipucamayocs<sup>1</sup> en calidad de ayudantes de los escribanos. Su función consistía en tener en   cuerdas -registros de los estados de la población contribuyente- las cuentas de   tributos (tasa) entre otros (cfr. Loza 1998), como referentes o señales   jurídicas (cfr. Fernández 2000). Estos indígenas, no necesa­riamente nobles,   eran pagados por la administración colonial; el caso más representativo es el   Cabildo o los municipios de indios o de naturales, compuestos por alcaldes   ordinarios, regidores, llamados también justicias menores u ordinarias (cfr.   Muro Orejón 1989: 231-232). A este aparato, muy tempranamente, se acogieron   otros grupos de indígenas «fíeles a la Corona», entre ellos podemos citar a los   famosos Cañaris y Cayambes. Algunos miembros de estos grupos se encargaban del   correo, se desempeñaban como guar­dias en las cárceles y encargados de muchas   otras actividades para fortalecer el aparato administrativo colonial. A cambio   de sus servicios, no sólo recibían contribuciones monetarias, sino que también   se los distinguía con prebendas simbólicas, como participar en las ceremonias   públicas y asistir conjuntamente los españoles a la Iglesia y las procesiones (ídem).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Estos breves ejemplos están destinados a mostrar que, a pesar de la   situación colonial, todavía era visible el indígena en la administración   pública. Empero, la situación cambia radicalmente con el adve­nimiento de la   República -conformada por ciudadanos libres, iguales y fraternos- y el derecho   positivo. Sustentado en «..nito insurgente, se borra al indígena de su administración en la medida que no tiene plena ciudadanía.<sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Así,   el constitucionalismo boliviano habrá de seguir este modelo bajo el influjo del   «americanismo» (Fitzell 1994:36). En efecto, las representaciones indígenas o   la misma presencia física eran balbuceos de poblaciones incivilizadas. Por lo   tanto, estaban lejos de insertarse en el manejo y la discusión de la cosa pública de la República.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>2. Producciones identitarias como mecanismo de exclusión</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En términos generales, la Revolución de 1952 se caracterizó por   integrar la mayoritaria población de indios al emergente proyecto nacional,   para cuyo propósito se planteó un cambio identitario: de indio a campesino.   Entonces, urge preguntarse sobre las intenciones políticas que subyacen en esta   manipula­ción. Al respecto, sostenemos que la intención del nuevo Estado   boliviano, de tinte nacionalista, no era precisamente ampliar la ciudadanía a   la esferas de la sociedad rural, pues el hecho de haber convertido a los indios   en campesinos debe indicarnos que no fue precisamente una extensión de la   ciudadanía a los indios, como tampoco la apertura al sufragio universal remite   de hecho a mecanismos de legitimidad y sentido de pertenencia al Estado-nación.   A cambio, se instituyó la «estructura clientelar que convirtió al Estado y la política   en esferas exclusivas y excluyentes en manos de una camaleónica casta señorial» (Rivera 1993: 34).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Consecuentemente, en virtud de aquella   transformación identitaria, la noción de ciudadanía per­manece ajena a la   mayoría social indígena. Justamente este derecho autoral, de nombrar y/o   designar, le faculta por definición limitar derechos a las mayorías sociales y   favorecer a los grupos dominantes de criollos y mestizos, «ya que el poder se   manifiesta primero en el control espacial del desarrollo de las definiciones   sociales» (Jacob 1986: 206). En efecto, por ese derecho de nombrar y dintinguir   a los sujetos y sociedades indígenas, naturalmente los indios convertidos a campesinos serán marginados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nótese que la identidad campesina, igual que la   ciudadanía, emerge justamente de los espacios socia­les y políticos dominantes.   Indudablemente, ello supone una manipulación interesada, para cuyo propó­sito   reformas como la educativa constituyeron los instrumentos constructores de   ciudadanos limitados a través de lo   que se ha denominado educación rural. El fin era   precisamente ése, lograr ciudadanos inacabados, por cuanto el Estado y sus   sectores sociales dominantes, de criollos y mestizos, encontrarán el sentido de   su legitimidad política y social sólo a través de una población limitadamente enculturada y al mismo tiempo deculturada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dicho esto, quisiera proseguir sobre la producción   del sentido dominante en cuanto a identidades, especialmente la que está   destinada a las capas campesinas o indias, producción cuyo impacto es, desgra­ciadamente,   demasiado importante en la Bolivia de hoy. Sobre todo, entender por qué la   casta mestizo- criolla se ocupó de clasificar a los demás miembros de la sociedad a partir de los marcos conceptuales occidentales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin olvidar que la identidad de «indígena», «indio»,   «cholo» se ha estructurado en los espacios del poder colonial, es a partir de   estas producciones identitarias que se posibilitó el dominio y el   reacondicionamiento de las identidades originales, con el fin de desarraigar totalmente   sus derechos respecto al territorio, a su legitimidad política, cultural y   económica. Es decir, la producción de estos sentidos identitarios no fue   precisamente para favorecer a los grupos sociales indígenas, sino más bien para refutar y desestimar cualquier posibilidad de legitimidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, frente a esos procesos de   deslegitimación, el mundo social indígena se esforzó por aferrarse a su   identidad originaria propia, de aymaras, quechuas o utilizando las identidades   de sus luga­res de origen, como los ancestros o momias que eran considerados   los verdaderos dueños y fuentes de la identidad, y un símbolo colectivo (cfr.   Salomón 1990). Por lo mismo que emergían de sus propios espa­cios de poder,   constituían identidades de contrasentido y lucha anticolonial. El ejemplo más   prominente son las rebeliones de Tupac Amaru y de los hermanos Katari, a fines del siglo XVIII.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el fondo, las estructuras sociales continuaban   con aquella lógica colonial de separar la sociedad en estamentos claros: indios   y no indios. No obstante esa perniciosa polarización, las neo organizaciones   indígenas formadas por sindicatos campesinos generaban nuevos focos de demanda   ante el Estado, per­mitiendo consolidar y legitimar la emergencia de las organizaciones campesinas en el espectro de las</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">instituciones nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En esta misma perspectiva se inscribe la creación e   institucionalización de la Confederación Nacio­nal de Trabajadores Campesinos   de Bolivia (CNTCB), con la principal orientación de organizar en sindi­catos a   los indios convertidos en campesinos. Sin duda, era un medio efectivo para la   concreción de una «Alianza Revolucionaria de obreros y campesinos», en el marco   de la Revolución Nacional (cfr. Barcelli 1956: 319-120; Antezana y Romero 1973:   298-309). Su propósito era hacer al indio partícipe de los procesos políticos,   pero sólo para ensanchar la estructura social electoral; convertirlo en demandante de servicios y no así en actor de la gestión pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notablemente, a efecto de la Revolución Nacional del 52, ciertos   espacios de la administración esta­tal, como los Corregimientos que   tradicionalmente habían sido ocupados por sectores sociales no indíge­nas, en   la mayoría de los casos por los «vecinos de pueblo»<sup>3</sup>,   pasaron paulatinamente a manos de la población indígena, inclusive, como las   máximas instancias de poder de las autoridades campesinas. Por esta razón, las   funciones están siendo cumplidas según sus propias lógicas, de sistemas de   rotación, con carácter absolutamente ad honorem, pese a las estipulaciones de las últimas reformas a la ley.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En este proceso podemos advertir una rica experiencia de participación   indígena, cuya especificidad destac&#094;ble es mostrar aquel principio de última   generación de la Ley nacional, que es el servicio a la comunidad, al margen del   espíritu del sistema normativo nacional. Sin embargo, para su mejor entendi­miento,   tanto los factores fuertes como las deficiencias de estos procesos merecen ser estudiadas a la luz de experiencias concretas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es así que entre la década de los 70s y los 80s emerge una suerte de intelligentsia indígena-urbana,   principalmente aymara, que irrumpe en el debate político-ideológico y cultural   del país<sup>4</sup>.   La misma, persigue el ideal de ciudadanía liberal-metropolitana que busca su   profesionalización. La característica es que son precisamente estudiantes,   técnicos y profesionales bilingües los que se lanzan a fundar diver­sas   agrupaciones políticas, sindicales y culturales, con el objetivo de la   reversión de las estructuras esta­tales excluyentes y la necesidad de ser   partícipes y gestores de los poderes del Estado. Esta emergencia de partidos   políticos, organizaciones sindicales y ONGs de origen indígena-campesino, en   parte, se ex­plica por el carácter segregador, excluyente y etnocentrista de las instituciones estatales con los profesio­nales de origen rural.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En realidad, estos espacios de mediación han tenido   un papel esencial en la redefínición de la identi­dad ciudadana-estatal.   Mignolo advierte que en los procesos de colonización «aparecen y se desarrollan   nuevos modos de pensamiento cuya vitalidad reside en su capacidad de   transformar y de criticar lo que las dos herencias, occidental y amerindia,   tienen de supuestamente auténtico» (1995: 15). Esta crítica sólo es posible en   la medida en que coexisten otros referentes de ciudadanía, como el ser aymara,   quechua, o jaqi; lo que querría decir que esa noción esencialista de ciudadanía   de tipo occidental-civilizatorio se encuentra en franco proceso de   redefinición. Indudablemente, esta emergencia que en principio es en-   frentamiento, choque cultural, se va interpretando hasta desembocar en una evidente identidad elaborada desde los propios espacios de los excluidos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>3. Ultimas reformas jurídicas y la lenta incorporación del indígena como ciudadano</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ya en la década de los 90s, asistimos a un nuevo   proceso político-social, donde la cuestión indígena se discute vehementemente   en las esferas de los organismos internacionales. A este efecto, se suscitará   una serie de reformas a la ley, como la ratificación del Convenio 169 de la OIT   por el Estado boliviano, convertida en Ley de la República 1257. Ella ha dado   lugar, a su vez, en el marco de las reformas legales (llamadas reformas de   segunda generación<sup>5</sup>),   a un reconocimiento inicial y parcial de los derechos de los pueblos indígenas,   como a la identidad, autodesarrollo, territorio y participación. En este   contexto, se efectiviza las reformas a la Constitución Política del Estado   (CPE) en 1994, con la modificación del Art. 11, que incluye la naturaleza   «multiétnica y pluricultural» de Bolivia; el Art. 71, que reconoce los dere­chos   fundamentales de la persona, en referencia a los llamados derechos civiles y   políticos; y el Art. 171, que explícita los derechos sociales, económicos y culturales de los Pueblos Indígenas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el'fondo, estas transformaciones a la Ley no   suponen tácitamente al indígena como sujeto con plenos derechos en el proceso   de gobemabilidad y gestión estatal. Es el caso de la Ley de Participación   Popular (LPP) que permite participar y ejercer el derecho ciudadano en los   espacios periférico-rurales. Empero, esta concesión, elogiada por ciertos   panegéricos, se ha entendido como la mejor opción de participación democrática   en asuntos del Estado boliviano. En nuestro concepto, es la muestra más elo­cuente   de naturalización de un sistema social discriminatorio y de exclusión y   colonialismo, ya que la cuestión estatal mayor no se discute en los municipios   de pueblos o comunidades, sino en los centros metropolitanos, a través de su casta criollo-mestiza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según información del Servicio Nacional de   Administración de Personal (SNAP) (La Paz, 17.IV.2002), la LPP habría generado   alrededor de 17.000 funcionarios municipales a nivel nacional, de los cuales   ciertos segmentos perciben sueldos entre Bs. 16.- a 30.- por mes. Donde el   alcance de la Ley del Estatuto del Funcionario Público y su respectiva Reglamentación, no hace sentido ni es aplicado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En los últimos tiempos, se ha desarrollado una serie   de actividades, como el Diálogo Nacional 2000, bajo el rótulo de lograr «equidad»   y «la creación de oportunidades» (1998:1 y 10). Las limitadas organi­zaciones indígenas que participaron de este evento insistieron vehementemente:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- CIDOB plantea «mejorar la formación de recursos humanos»</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- El Municipio de Moxos reclama la «institucionalización de cargos jerárquicos».</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Mujeres campesinas de 20 provincias de la Paz   explicitan la «creación de centros de formación y capacitación en áreas   técnicas, alfabetización», así como «capacitación a mujeres jóvenes, pro­moción de líderes».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- CONAMAQ exige «oficialización efectiva (oral y   escrita) de sus idiomas, mediante el uso obli­gatorio en el sistema educativo, la administración pública e instituciones privadas» (2001: 81­83).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, voces de protesta contra   desigualdades y barreras por «discriminación étnica» fueron transversales entre los asistentes, sobre todo los de origen campesino-indígena.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Concluyendo, en este breve balance histórico podemos advertir varios   aspectos que merecen ser tomados en cuenta. A pesar de la imposición colonial española,   algunos sectores indígenas formaron parte de la administración colonial en el   actual territorio boliviano. Paradójicamente, con el advenimien­to de la   República, esa organización es desmontada y se persigue borrar e invisibilizar   al indígena de la administración y simplemente tenerlo en calidad de   contribuyente al Estado Republicano. De manera sistemática, se desconoce sus   competencias y conocimientos, la prueba es que no se admiten indígenas como funcionarios a nivel oficial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La Revolución del 52 no cambia sustancialmente la política de   exclusión, pero da un margen de participación en el sistema estatal. Más, para   este propósito, las identidades originarias son transforma­das de indio a   campesino, lo cual pone al descubierto que las identidades producidas en las   esferas del poder dominante explicitan su legitimación y deslegitimación para los sectores sociales indígena-campe­sinos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente,   la noción de identidad es la mejor argumentación ideológica y política   utilizada por los sectores sociales en el poder para frenar y reacondicionar los sentidos dominantes. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Estas categor&iacute;as funcionar&iacute;as apenas subsistir&aacute;n en calidad de   contadores en las haciendas y en una situaci&oacute;n de subordina&shy;ci&oacute;n. La otra   variante es, sin duda, el mundo ceremonial del derecho ind&iacute;gena, anclado en el   saber y oficio del Yatiri, quien mantendr&aacute; y reproducir&aacute; en la clandestinidad, la pr&aacute;ctica del chinu o las formas de anudamiento.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Las leyes bolivarianas   no s&oacute;lo hicieron desaparecer al indio del panorama pol&iacute;tico, sino que tambi&eacute;n   anularon la vigencia de sus representaciones del poder (cfr. Flores Moncayo   1952:26)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Tradicionalmcntc, se conoce asi a quienes habitan los poblados   o pueblos intermedios, cuya caracter&iacute;stica principal es con&shy;centrar instancias   estatales como la Subprcfcctura, Juzgado de Instrucci&oacute;n, Puesto Policial,   Alcald&iacute;a, Corregimiento, entre las m&aacute;s importantes. Ancestralmcntc, estas   instituciones han sido ocupadas por los llamados &laquo;mestizos&raquo; o &laquo;cholos&raquo;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. En este proceso, se tiene la emergencia de un nuevo tipo de   sindicalismo &eacute;tnico, clasista y nacional que se plasma en la Confederaci&oacute;n   Sindical &Uacute;nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) en 1979, a la   cabeza de Genaro Flores; ONGs como el Centro Tupak Katari (CTK) en 1971, el   Centro Cultural Minka, Chitakolla, Instituto de la Lengua y Cultura Andina   (ILCA), Taller de Historia Oral Andina (THOA), Centro de Desarrollo   Agropecuario (CADA); partidos pol&iacute;ticos como el Partido Indio Boliviano (PIB)   liderado por Fausto Rcynaga, el Movimiento Indio Tupak Katari (MITKA) a la   cabeza de Constantino Lima, el Movimiento Revolucionario Tupak Katari de   Liberaci&oacute;n (MRTKL) a la cabeza de Victor Hugo C&aacute;rdenas, entre los m&aacute;s   importantes, s&oacute;lo por citar ejemplos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. A modo de ejemplo, citamos el Protocolo Adicional de la Convenci&oacute;n   Americana sobre Derechos Humanos (Protocolo de &laquo;San Salvador&raquo;), suscrito en   1988, que reconoce derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, principalmente   el derecho al trabajo.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Bibliografía</b></font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ANTEZANA,   Luis y Hugo Romero Bedregal 1973 La Reforma   Agraria en Bolivia. Historia de los sindicatos campesinos. Servicio Nacional de Reforma Agraria, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> BARBELET, J. M.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1988 Citizenship, Riglits, Stmggle and Class Inequality. University of Minessota Press, Minneapolis </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> BARCELLI, Agustín</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1956 Medio siglo de luchas sindicales revolucionarias en Bolivia. Editorial del Estado, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> De la HERA, Alberto</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1992   «El dominio español en Indias» En: Historia del Derecho Indiano. Mapfre, Madrid. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">DECRETO SUPREMO No. 25749.   Reglamento al Estatuto del Funcionario Público. DECRETO SUPREMO No. 26115.   Normas Básicas del Sistema de Administración de Personal. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> FERNÁNDEZ, Marcelo</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2000 La ley del Ayllu. Práctica de Jach 'a Justicia y Jisk 'a Justicia   (justicia mayor y justicia menor) en comunidades aymaras. PIEB, La Paz.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> FITZELL, Jill</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1994&nbsp;&nbsp; «Teorizando la diferencia en los Andes del Ecuador: viajeros europeos,   la ciencia del exotismo y las imágenes de los indios» En: Blanca Muratorio   (comp.), Imágenes e imagineros Quito FLACSO,.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> FLORES MONCAYO, José</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1952 Legislación boliviana del Indio. La Paz, Instituto Indigenista Boliviano. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> GOBIERNO NACIONAL DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2001 Estrategia boliviana de reducción de la Pobreza. Diálogo 2000, La Paz. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> JACOB, Jean Pierre</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1986 «Producción de la   identidad y poder en el Perú» En:   Identidades andinas y lógicas del campesinado. Mosca Azul Editores, Ginebra. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> KONETZKE, Richard</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1972 América Latina, época colonial II. Colección «Historia Universal». Siglo XXI, España. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> LEVAGG, Abelardo</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1982 Historia del derecho de obligaciones, contratos y cosas. Perrot, Buenos Aires. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">LEY 2027. LEY DEL ESTATUTO DEL FUNCIONARIO   PÚBLICO. LEY DE PARTICIPACION POPULAR </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> LOHMAN VILLENA, Guillermo</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1957 Corregidor de indios en el Perú bajo los Austrias. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> LOZA, Carmen Beatriz</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1998 «El Quipu y la prueba   en la práctica del Derecho de Indias, 1550-1581» En: Population 1-2. Max-Plank Instituí fiir Wissenchaftgeschichte, Berlin. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MIGNOLO, Walter</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1995&nbsp;&nbsp; The Darker Side of the Renaissance: Literacy, Territoriality and Colonization. Ann Arbor: University of Michigan Press.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MINISTERIO DE DESARROLLO   SOSTENIBLE Y PLANIFICACION, VICEMINISTERIO DE ASUNTOS INDIGENAS Y PUEBLOS   ORIGINARIOS. 1998 Desarrollo con Identidad. Política Nacional Indígena y Originaria. VAIPO, La Paz. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> MURO OREJON,   Antonio</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1989 Lecciones de historia del Derecho Hispano-Indiano. Porrúa, México. OTS </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> CAPDEQUI, José María</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1968 Historia del derecho   español en América y el Derecho indiano. Aguilar, Madrid. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> PAGDEN, Anthony</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1988 La caída del hombre natural. Alianza, Madrid </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">RESOLUCIÓN SUPREMA NO 217064. NORMAS BÁSICAS DE ADMINISTRACIÓN DE   PERSONAL. </font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> RIVERA, Silvia</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1993 «La raíz: colonizadores y colonizados» En: Albó, Xavier y Raúl   Barrios (comps.), Violencias Encubiertas en Bolivia. Yol. I., CIPCA-ARUWIYIRI, La Paz.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> SALOMON, Frank 1990 «Culto a los   ancestros y resistencia frente al Estado de Arequipa entre los años 1748 y   1754» en: Steve J. Stem (comp.),   Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los Andes, siglos XVIII al XX.   IEP, Lima. VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA 1997 Legislación Indígena. Compilación 1991-1997. La Paz.</font></p>      ]]></body><back>
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