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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tentativa de Análisis Sociológico de un Acontecimiento: la Huelga de Hambre de las mujeres mineras (28 de diciembre 1977-17 de enero de 1978)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tentativa de Análisis Sociológico de un Acontecimiento: la Huelga de Hambre de las mujeres mineras (28 de diciembre 1977-17 de enero de 1978)</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Jean Pierre Lavaud </font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Universidad de Lille <sup>1</sup></font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En esta breve exposición, me propongo presentarles algunos elementos de análisis de la huelga de hambre de las mujeres de mineros que tuvo lugar entre el 28 de diciembre de 1977 y el 17 de enero de 1978. No me detendré en relatar los episodios de este audaz combate que, como saben, desembocó en una amnistía general y el regreso de la libertad sindical; estas dos victorias modificaron profundamente la vida social y política del país en vísperas de las elecciones de julio de 1978.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pasaré directamente a consideraciones de orden metodológico y a la exposición de algunos resulta­dos extraídos del libro consagrado a esta huelga que he publicado recientemente en Francia con el si­guiente título La dictature empéchée.La gréve de la fairn des femmes de mineurs boliviens 1977-1978</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Son pocos los ensayos de sociólogos que analizan acontecimientos   singulares, ya sean huelgas, ma­nifestaciones callejeras, revueltas,   alzamientos, etc... Generalmente, este trabajo lo hacen periodistas y después   historiadores, en la mayoría de los casos de forma narrativa. Pero el panorama   está cambiando. Desde hace unos 25 años, se ha desarrollado en Estados Unidos   toda una corriente de investigación sociológica para tratar de explicar las   causas de la acción colectiva y de las movilizaciones sociales.<sup>2</sup>Existen   ahora manuales que tratan específicamente de estos puntos. En Bolivia hubo   intentos notables como el de Godofredo Sandoval en su librito Las mil caras del   movimiento social boliviano<sup>3</sup> y también de Roberto Laserna en su ensayo sobre la masacre del valle del año 1974.<sup>4</sup></font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para empezar, distinguiré   dos maneras de abordar el problema. La primera, en realidad, no consiste en un   análisis del acontecimiento en sí o por sí, sino qbe toma el acontecimiento como un ejemplo o un</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">caso que permite ilustrar un tema más   largo. Voy a dar dos ejemplos. Uno puede interesarse por esta huelga para ilustrar la capacidad de lucha y organización de las mujeres en Bolivia, lo que hace   referen­cia al género, muy de moda en este   momento. Se puede también analizar esta huelga como un momento del proceso de   democratización del país -pienso que no solamente se puede sino que se debe hacerlo. Pero, en este caso, el tema central del estudio es la democratización, no la huelga.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">ótra cosa es estudiar el acontecimiento en   sí, a nivel de los objetivos que se propone. En cuanto a la huelga de hambre, hay que entender por qué tuvo lugar en ese momento preciso y por qué tuvo   éxito tanto en lo que hace a la movilización como a los objetivos que se proponía.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El modelo que sigo para tratar de explicar   estos logros es una vanante política de la teoría de la movilización de los recursos. Según este modelo, desde el punto de   vista metodológico es importante analizar dos   series de hechos. Los primeros, macrosociales, se refieren al contexto político   en el cual se desarrolla la movilización. Resumiendo muy   rápidamente, diría que tiene que haber una oportunidad para la acción, para la movilización, para la protesta. Entonces, como   dice uno de los autores de esta corriente, hay   que analizar la &quot;estructura de las oportunidades políticas&quot;. En el   caso de la huelga, cómo podríamos caracterizar esta oportunidad?</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En primer lugar, desde 6 años atrás,   Bolivia sufría un régimen dictatorial represivo, lo que conlleva muchos descontentos y quejas en varios medios de la población: mineros,   obreros, maestros, estudiantes, periodistas,   clero progresista... Esto es obvio, pero es necesario comenzar exponiendo,   aunque sea esque­máticamente, este cuadro general. En realidad, esa dictadura   era débil o. mejor dicho, tenía debilidades. Casi desde el principio, pero con seguridad desde el año 1973. el   régimen osciló entre volver a la vía constitucional   o seguir con la dictadura. Sobre este punto, las fuerzas armadas estaban   divididas. Otros factores alimentaron los conflictos en el   interior de las fuerzas armadas. Quizá el más importante fue el fracaso de las negociaciones con Chile después del famoso abrazo de   Charaña. Y la llegada de Jimmv Cárter al   poder en los Estados Unidos con su exigencia de respeto a los derechos humanos debilitó todavía más al gobierno militar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, Bánzer convoca a elecciones   para el mes de julio del año 1978. Esto ocurre el 9 de noviembre del año 1977. Desde ese momento, se presenta la oportunidad   política para un movimiento de oposición con   esperanzas de éxito. ¿Por qué? Porque las divisiones internas al gobierno son   mucho más visibles y, como se suele decir, aquí se   abre un espacio. Son tan visibles las divisiones que Banzer se ve obligado a renunciar a su propia sucesión, mientras sectores de las   Fuerzas Armadas expresan pública­mente sus discordancias con el gobierno. Como   dice Tocqueville en su libro sobre la revolución francesa, cuando un régimen autoritario empieza a reformarse es cuando se pone   más en peligro. ¿Porqué? Porque muchas   personas comienzan a creer en un cambio posible de sus condiciones de vida: lo   que antes soportaban en silencio ahora les parece insoportable.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No les voy a hablar más sobre el contexto. Mi   intención era tan sólo hacerles comprender esta   noción de oportunidad política. Ahora, antes de llegar a la huelga,   me parece importante mencionar cuál fue el pretexto de esta movilización, el acontecimiento que   sirvió de detonador. Se trata por supuesto de la falsa amnistía decretada   por el gobierno antes de las fiestas navideñas. Este punto es capital porque la   reivin­dicación central de los huelguistas, la más   importante, fue justamente la amnistía general e irrestncta. Pero lo es también   por otra razón. El carácter parcial de la amnistía   fue anticipado por los dirigentes políticos, sindicales etc... y fue lo que   permitió prever y pensar, por lo menos parcialmente, en una respuesta pronta que consistió en la huelga de hambre.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No voy a desarrollar aquí todas las razones del éxito de la   movilización. Como siempre, en el campo social son diversas. Tomando como   referencia la teoría de la movilización de los recursos, voy a insistir   solamente en dos. En primer lugar, la organización de la huelga antes de su   inicio y durante ella. En segurtdo lugar, el hecho de que los huelguistas   tuvieran éxito en imponer su visión, su concepción, su explicación de lo que estaba pasando, de lo que era la huelga de hambre.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El informe sobre la huelga escrito por miembros de la Asamblea   Permanente de Derechos Humanos (APDH), llamado Huelga de hambre, nos da esta   explicación que finalmente es la que se impone al conjunto de la sociedad o   mejor dicho, la que se había impuesto. Según esta explicación, la huelga fue un   movimiento espontáneo, una sorpresa para todos. Durante la huelga existieron   también múltiples mensajes, declaraciones a la prensa para acreditar el   carácter espontáneo y popular del movimiento. Cuando uno analiza estas   declaraciones rápidamente se da cuenta de que espontáneo significa solamente el   hecho de que el movimiento no está dirigido por ninguna fuerza política. Cito   una declaración de un huelguista, publicada en Los Tiempos, que confirma este   análisis &quot;No tiene un carácter político, sino por el contrario un carácter   humanista... busca la unidad de todo el pueblo&quot; (Por detrás hay que leer   la política y los políticos dividen, al contrario, nosotros buscamos la unidad, estamos luchando por la uni­dad. Son múltiples las afirmaciones de este tipo).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por su parte, el gobierno trata de imponer una versión (o una visión)   contraria, según la cual se trata en realidad de una acción política subversiva.   Las mujeres son manipuladas por partidos políticos revo­lucionarios de extrema   izquierda (entre los cuales, entre paréntesis, consta la asociación cívica Topáter, que incluye a militares jubilados).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y claro, aunque la versión gubernamental es muy exagerada, y grotesca,   cuando incluye a los miem­bros del grupo Topáter en el complot, en cierto   sentido es exacta. La huelga fue ideada y después dirigida por un conjunto de   representantes de varias organizaciones. La APDH, por supuesto, sindicatos y   parti­dos (por lo menos dos, el POR y el PCML) y tiene indudablemente un   carácter político en un doble sentido. Primero, porque se trata de un   enfrentamiento directo en contra del gobierno y, segundo, porque está claro que   por detrás se esconde la cuestión de las futuras elecciones y del retorno al régimen consti­tucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero era absolutamente necesario negar todo tinte político partidario a   la huelga para que triunfara. El movimiento tenía que aparecer ante todo como   una lucha humanitaria. En la medida en que más y más gente creyera que se   trataba de la acción de cuatro pobres mujeres agotadas, humilladas y casi   muriéndo- se ya de hambre, apoyadas por gente honesta y sensible que tenía   compasión, más posibilidades de éxito tendría. De ahí viene la insistencia   sobre la espontaneidad de la huelga. Entonces, tácticamente, todo esto fue muy bien pensado y muy bien hecho.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto al acontecimiento del mensaje, hay que resaltar otro punto   comparando esta huelga de hambre de mujeres mineras con las anteriores de la   misma época: hubo varias entre 1971 y 1977. Y la señora de Lora ya había   participado por lo menos en una de estas. En esas ocasiones, ¿qué era lo que se   pedía o se pretendía? La liberación de parientes encarcelados o exiliados. En   cambio, en la huelga del 77­78 se luchó por la liberación de todos, por la   amnistía general e irrestricta. Los que entran en la huelga se sacrifican por   la colectividad y no solamente por sus familiares o amigos. En el lenguaje de   las ciencias sociales, se diría que están reivindicando un hien público y no un bien privado. Si ganan, lo consiguen para el conjunto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Frente a esta situación, el gobierno trató de debilitar la movilización   ofreciendo algunas concesiones a las mujeres en huelga relativas a sus   familiares, lo que en realidad hubiera parecido, si las mujeres hubiesen   aceptado la oferta, como la ganancia de un bien privado. Según tengo entendido,   las mujeres estuvieron a punto de aceptar estos ofrecimientos parciales del   gobierno, pero las organizaciones que estaban detrás de la huelga las   convencieron para que siguieran, ya que el plan previsto se iba a cumplir: se iba a formar nuevos grupos de apoyo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esto nos lleva a la organización de la huelga. Uno de los puntos   centrales de la teoría de las movilizaciones de los recursos es justamente el   hecho de que, para tener éxito, una movilización debe estar organizada y   disponer de recursos: dinero, por supuesto, armas, bienes materiales... y   también bienes no materiales, por ejemplo, el acceso a los medios de   información, conexiones internacionales... En algunos escritos de esta   corriente, la organización está considerada como el mayor recurso, el más importante.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el caso que nos ocupa, ya he indicado que la huelga fue ideada antes   de su inicio por vanas instancias. Las reuniones, decisiones y acuerdos   principales tuvieron lugar al nivel de la asamblea. Exis­ten diferencias entre   las versiones de unos y otros. Según algunos testigos, se habló por primera vez   de ello durante el primer congreso de la APDH que se reunió en La Paz. a   principios de diciembre. En este congreso participaron delegados de varias   organizaciones sindicales (mineros, fabriles, maestros, estu­diantes...) que.   por supuesto, en muchos casos, eran también miembros de partidos políticos. Al   final, hubo por lo menos cuatro puntos de acuerdo: la necesidad de utilizar el   medio de la huelga de hambre, la entrada a la huelga de grupos sucesivos en   varios lugares, la reivindicación de la amnistía general e írrestricta y   también la fecha: la huelga tenía que empezar después de las fiestas navideñas.   La fecha se cambió bajo la presión de los trotskistas del POR y las mujeres entraron en huelga después de dos reuniones en el local de JUVENCA en La Paz.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Debe entonces quedar claro que cada grupo político o sindical pensó en   el problema por su lado, que cada uno tenía su propia visión de la situación y   su propia estrategia en función de sus metas. Consecuen­temente, las   conversaciones fueron verdaderas discusiones con debates acalorados. Es lo que   ocurrió en cuanto a la fecha del comienzo de la huelga. Por otra parte, los   contactos entre los principales responsa­bles de las distintas organizaciones no eran fáciles y hasta peligrosos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero lo importante es que. a pesar de todo, con dificultades,   reticencias, atrasos... lo planeado se volvió realidad. Grupos de apoyo con   representantes de todas las organizaciones (APDH, FSTMB. Amas de casa. UMBO.   FUC, Kataristas, Organizaciones vecinales (en Cochabamba) y, por supuesto,   familia­res de detenidos entraron finalmente a la huelga. Por detrás hubo toda una logística manejando los recur­sos necesarios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Quisiera sobre todo resaltar dos puntos fundamentales. En primer lugar,   el hecho de que esta huelga es la cumbre o la síntesis de luchas compartidas   por vanos sectores organizados de la oposición a la dictadura, por lo menos   desde el año 1974. Se trata principalmente de mineros (siglo XX y Catavi).   estudiantes (La Paz y Cochabamba), y fabriles (Manaco y el sector textil de la   Paz). Algunas de estas luchas tuvieron éxito, a veces momentáneo, otras fueron   fracasos, por ejemplo, la gran huelga minera del mes de junio del año 1976.   Pero lo importante es el hecho de que se desarrollaron lazos y prácticas de   apoyo mutuo. En el momento de la huelga de hambre, aunque las mujeres mineras empiezan el combate, son los estudiantes los que llegan a ser más numerosos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En segundo lugar, hay que decir algo de lo que era la APDH.   Evidentemente, era una organización que perseguía objetivos humanitarios y   contaba en su seno con una buena parte del clero progresista. Pero, desde su   creación, tuvo como objetivo abrir sus puertas a las organizaciones populares.   Por supues­to, ingresaron en ella personas a título personal, pero también   organizaciones ya existentes. Por ejemplo, se encuentran en ella dirigentes   importantes del magisterio. La Unión de las Mujeres Bolivianas ingresa también   en la Asamblea. Y se sabe que las Amas de casa mineras pertenecen a la UMBO. Es   decir, la APDH funciona como instancia de coordinación de varios grupos en la   medida en que cada uno de ellos adhiere a la bandera de la defensa de los   derechos humanos. De este modo, los partidos políticos están también dentro de   la Asamblea. Si tomamos el caso de Cochabamba, el PCMLestá muy bien implantado   (en UMBO, la Universidad, la Federación Campesina independiente) y su papel es determinante en la organización local de la huelga.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Resumiendo, diría que los lazos comunes creados durante las luchas   anteriores y el carácter aglutinador de la APDH facilitaron mucho tanto la   planificación como, después, la organización de la huelga durante las tres semanas que duró ésta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, a mi modo de ver, el hecho de que el conjunto de las   organizaciones incluidas en la huelga haya confiado la coordinación y   representación de las operaciones a la Asamblea es un hecho determinante. Ya   hemos visto el por qué, desde el punto de vista del sentido que se quiso dar a   la huelga. Pero también tuvo gran importancia, tanto a nivel interno, para   evitar peleas entre organizaciones, como a nivel externo, teniendo así los   huelguistas una representación única, coherente y también respetable para   negociar con el gobierno y la Iglesia &quot;oficial&quot;. Lo interesante es el   hecho de que los partidos y los sindicatos no sólo hayan aceptado esta   representación de la Asamblea sino que la hayan pedido. Incluso fue un punto   central de sus estrategias. Todos coincidieron en el hecho de que su interés   era quedarse detrás, en la sombra, y que las figuras del ex presidente Luis   Adolfo Siles Salinas, el padre Tumiri y el licenciado Fernández -un   desconocido- eran las más convenientes para representar al movimiento ante el gobierno, la iglesia y la opinión pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entonces, la combinación entre una buena organización de la huelga   -aunque, por supuesto, lo repito, hubo momentos de tensión y discordancia- y la buena gestión del sentido de la misma, permiten explicar el éxito.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero debe quedar claro que no basta desarrollar estos dos puntos.   Habría que analizar otros. Quisiera terminar mencionando un recurso no material   del movimiento: la extraordinaria cobertura de los medios de comunicación que   tuvo la huelga nacional -lo que no era fácil- e internacionalmente. Esto se debe por lo menos a tres causas:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.    La instalación del primer grupo de apoyo en el   local de Presencia, lo cual fue ideado por y realizado bajo la dirección del padre Luis Espinal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. La calidad de los contactos internacionales   establecidos anteriormente por la APDH. Por ejemplo, unos meses antes. Siles Salinas hizo una gira por Estados Unidos y Europa para establecer contactos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. En tercer lugar, la existencia del acuerdo   prensa-radio. Los representantes de este acuerdo habían jugado anteriormente un   papel mediador en algunos conflictos y se opusieron a varias tentativas de censura.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entonces, después de las fiestas, después de la entrada en la huelga   del primer grupo de apoyo, la información fue   difundida y comentada por todos los medios de comunicación de masas. Algunos   pro­gramas de radio como Facetas en la Cruz   del Sur, o el de Radio Fides tuvieron un gran impacto sobre la opinión pública.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, como dije al comenzar, para   que el éxito sea completo, es necesaria la combinación entre una oportunidad política que se analiza a nivel del   contexto político y, por otra parte, una   movilización fuerte. Tomando como punto de   comparación la marcha de los mineros en contra del desmantelamiento de COMIBOL, se puede   notar que en este caso sí hubo una movilización   fuerte, pero el movimiento no fue exitoso en   cuanto a sus metas porque se enfrentaba a un gobierno decidido, unido y legitimado por el sufragio universal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para terminar, quisiera mencionar que, si bien el libro que he escrito es una obra de sociología que tiene como objetivo -aquí retomo una frase de Max Weber- &quot;una argumentación   demostrativa que debe ser reconocida como exacta,   igualmente por un chino, o más precisamente debe tener este objetivo,   que tal vez no es plenamente realizable&quot;, es   también un libro de homenaje. Un libro de homenaje a esas mujeres, cuyas reivindicaciones, quiero destacar una   vez más, fueron más allá de intereses privados personales.   Se trataba de defender las libertades públicas y, de una manera más   abstracta, de defender la idea de que no puede haber una existencia humana digna sin libertad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Jean-Pierre Lavaud, La dictature empéchée, la gréve de lafaim des femmes de mineurs boliviens 1977-1978. CNRS éditions, París. 1999.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Ver entre otros:</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Charles Tilly, From mobilization lo revolulion, Reading, Masr, Addison-Wesley, 1976.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Doug Me Adam. Political process and the development of black insurgeney   (1930-1970), The University of Chicago Press, Chicago. 1982.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Doug Me Adam, Freedom summer, Oxford University Press. Oxford, 1988.</font> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sidney Tarrow. Democracy and disorder: protest and politics in   ltaly( 1965-1975), Oxford, Clarendon Press, 1989. Y la   abundante serie de artículos publicados en las revistas American Sociological   Review y Journal of American Sociology. En español, ver Sidney Tarrow. El poder en movimiento. Lis movimientos sociales, la acción colectiva y la política. Alianza editorial. Madrid, 1997.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Godofredo Sandoval. Las mil caras del movimiento social boliviano. FLACSO. La Paz, 1986.</font></p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Roberto Laserna, La masacre del valle. El desencuentro militar campesino. CERES, Cochabamba, 1994.</font></p>     ]]></body>
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