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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>SECCI&Oacute;N V: RESE&Ntilde;AS Y COMENTARIOS</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><b><font size="4">Guachalla,  Luis Fernando</font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana">1999 </font></b></font></p>     <p align="center"><font size="4"><b><font face="Verdana"><i>La  democracia puesta a prueba</i>. (La elecci&oacute;n  presidencial de 1947. Diciembre de 1943-septiembre de 1947) Sin editorial,  impresi&oacute;n: Huellas S.R.L. 306 pp. s/ISBN</font></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Gonzalo  Mendieta Romero<sup>4</sup></font></b></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><em><b>No han  aprendido nada, ni</b></em><b><br />     <em>olvidado nada.</em><br /> (Talleyrand sobre los  Borbones<br /> al retorno de su  exilio)</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p> <hr />     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Luis F.  Guachalla fue un diplom&aacute;tico y pol&iacute;tico, hijo del presidente electo que en 1908  no pudo asumir por su repentina muerte. Antes de aceptar la canciller&iacute;a de  Hertzog, fue candidato a la presidencia. Esas elecciones eran efecto de la  muerte de Villarroel y de casi dos d&eacute;cadas de tumultos. Eran tiempos de  revancha de liberales contra nacionalistas, a los que los primeros no vacilaban  en llamar &ldquo;fascistas&rdquo;, aunque as&iacute; se demostrara m&aacute;s su deseo de abolir a sus  potentes enemigos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Guachalla examina el per&iacute;odo que va de la ca&iacute;da de Pe&ntilde;aranda, en 1943, a  la instalaci&oacute;n del r&eacute;gimen de Hertzog, en 1947. La coalici&oacute;n formada por los  previamente contrincantes, se hizo a&ntilde;icos ese a&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  El libro trajina la amistad del autor con quienes aqu&iacute; conocimos a trav&eacute;s  de inclinadas versiones, por ejemplo las de C&eacute;spedes. Estamos en la alforja  contraria: Sumner Welles, ex Subsecretario de Estados Unidos (1936-1943) es un  &ldquo;probado amigo&rdquo;; Spruielle Braden, el Subsecretario de Asuntos Hemisf&eacute;ricos,  era un &ldquo;conocido m&iacute;o de tiempo atr&aacute;s&rdquo;. Guachalla pudo, por sus contactos,  sostener el exilio como funcionario del Comit&eacute; de Intergubernamental de  Refugiados en Europa, aunque la presi&oacute;n del Gobierno boliviano contra sus  opositores, lo forz&oacute; a renunciar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Guachalla fue embajador de Pe&ntilde;aranda en Estados Unidos. El libro se abre  precisamente con su relevo y las gestiones del autor para que el Secretario de  Estado Hull recibiera al Agente Confidencial de Villarroel, Enrique S&aacute;nchez de  Lozada. El nuevo gobierno no ser&iacute;a reconocido por Estados Unidos hasta que  diera pruebas de fidelidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Guachalla se ve&iacute;a  como parte de las democracias contra el fascismo; esa divisi&oacute;n b&aacute;sica habita el  libro. A la vez, Guachalla nos lleva por la historia en que resurgen escenarios  como <em>La Raz&oacute;n</em>, el peri&oacute;dico del minero Aramayo. Ortiz Pacheco, el mordaz bardo  chuquisaque&ntilde;o, llevaba las riendas. All&iacute; Guachalla dirigir&iacute;a sus columnas  opositoras -varias transcritas- que denotan el precario clima de libertad al  inicio del gobierno de Radepa (Raz&oacute;n de Patria). Los t&iacute;tulos de esas columnas  se acomodan a otras &eacute;pocas de la historia nacional y al reflejo de usar la  dupla tiran&iacute;a/democracia como pivote de la acci&oacute;n pol&iacute;tica: &ldquo;El Esp&iacute;ritu de la  Democracia&rdquo;, &ldquo;Una conciencia contra la Tiran&iacute;a&rdquo;, &ldquo;Renacer&aacute; la libertad en el  Mundo&rdquo;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Tambi&eacute;n lucen  protagonistas olvidados, como Julio C&eacute;sar Canelas, hermano de Demetrio o  Roberto Arce, nieto de Aniceto. Bolivia era a&uacute;n una comunidad pol&iacute;tica  reducida. Lech&iacute;n es mencionado escuetamente. El tr&aacute;nsito futuro del poder  esbozaba as&iacute; su ruta. La menci&oacute;n continua a personajes de un mismo c&iacute;rculo da  la idea de un encierro pol&iacute;tico y social que tendr&iacute;a consecuencias. Guachalla  goza, pues, de su estirpe. Su padre fue Ministro ante Eduardo VII y eso pesaba,  pues &ldquo;para estas gentes (&hellip;) el que mi padre y yo hayamos formado parte del  servicio diplom&aacute;tico implica una afirmaci&oacute;n de cierta categor&iacute;a social. Tengo  la impresi&oacute;n de que me juzgan su igual.&rdquo; Como dir&iacute;a Tocqueville, el cambio  entre el modo aristocr&aacute;tico y el democr&aacute;tico implica casi el de dos humanidades  distintas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Guachalla luego sali&oacute; al exilio en Chile y trab&oacute; nexos con opositores  all&iacute; y en Buenos Aires. Esos pormenores y las noticias de La Paz ocupan varias  p&aacute;ginas. Los nombres de las agrupaciones pol&iacute;ticas: Uni&oacute;n Democr&aacute;tica  Boliviana, Frente Democr&aacute;tico Antifascista, develan los clivajes de la  discusi&oacute;n pol&iacute;tica. Las simpat&iacute;as de los nacionalistas por el fascismo europeo  pasaban, sin embargo, a segundo plano, con el resultado de la II Guerra.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Se arriesga un estereotipo con Guachalla si se lo pinta s&oacute;lo como uno de  quienes no vieron lo que nosotros sabemos: que luego el 52 transform&oacute; el pa&iacute;s.  Guachalla era un hombre de buenas artes y mirada larga. Su texto exhibe  cualidades de observador. No le era desconocido el potencial de sus  adversarios, por ejemplo del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). El  autor abogaba por un acercamiento estrat&eacute;gico con ellos y predicaba la  insuficiencia de un programa de libertades p&uacute;blicas como &uacute;nico dique contra el  nacionalismo<sup>5</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Sus intuiciones  fueron confirmadas. Villarroel cay&oacute;, como quer&iacute;a la oposici&oacute;n, pero el per&iacute;odo  que le sucedi&oacute; no reimpuso una hegemon&iacute;a. Guachalla as&iacute; lo deja ver, de paso,  al enumerar el programa liberal: una &ldquo;legislaci&oacute;n orientada hacia una  progresiva nacionalizaci&oacute;n de las minas&rdquo; o la &ldquo;reversi&oacute;n integral del valor de  las exportaciones mineras y r&eacute;gimen de divisas encaminado a satisfacer las  necesidades del pa&iacute;s, evitando la fuga de capitales.&rdquo; Ese programa expresaba la  tendencia del pa&iacute;s. Mientras, el r&eacute;gimen de Villarroel expropiaba <em>&Uacute;ltima  Hora</em> y <em>La  Raz&oacute;n</em>, para gratitud opositora admitida por  Guachalla. Lo dem&aacute;s es conocido: Chuspipata, colgamientos, etc&eacute;tera.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Y llega la parte menos sabrosa: las elecciones de 1947 -supuestamente el  n&uacute;cleo del libro- en las que Guachalla terci&oacute;, acompa&ntilde;ado por un chuquisaque&ntilde;o  que, por su intelecto sosegado y los nuevos vientos, en esa campa&ntilde;a se bautiz&oacute;  y jubil&oacute; de la pol&iacute;tica: Guillermo Francovich. Los liberales negociaban una  f&oacute;rmula com&uacute;n que incluyera al Partido de Izquierda Revolucionario (PIR),  cabalgando inc&oacute;modo, sospechando su destino. En el liberalismo latinoamericano  al que Guachalla honra, hay un imperativo de imitaci&oacute;n del mundo, de enmienda  de la tradici&oacute;n local, propensa a la incomodidad con el entorno nacional. El  libro alude a fuerzas que recuerdan -si se puede decir- a partidos del futuro,  como Acci&oacute;n Democr&aacute;tica Nacionalista (ADN). As&iacute;, una Acci&oacute;n Democr&aacute;tica Social,  con figuras despu&eacute;s influyentes como Ren&eacute; Ballivi&aacute;n, quien casi fue  vicepresidente de Barrientos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  La historia concluye con las minucias de la pol&iacute;tica. Guachalla perdi&oacute;  las elecciones contra Hertzog por 279 votos (los datos del libro difieren  ligeramente de otras fuentes). Luego, Guachalla fue ef&iacute;mero canciller del fugaz  Hertzog.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  Al cierre, Guachalla recuerda con cosmopolitismo, que el peri&oacute;dico <em>Le F&iacute;garo</em> en Francia aconsejaba: &ldquo;Se puede, en rigor, gobernar sin los  sindicatos, pero no se puede gobernar contra los sindicatos.&rdquo; Hertzog era d&eacute;bil  y los sindicatos, fuertes. Es inevitable leer a Guachalla con el prisma de lo  que pas&oacute; despu&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">  El libro se despide advirtiendo el error de presumir que gobernar es  conducir al pa&iacute;s o zanjar sus dilemas. Siguiendo a Talleyrand, los liberales no  hab&iacute;an aprendido nada ni olvidado nada, pese a observadores sensatos, casi  ingenuos, como Guachalla. Un ex canciller, Eduardo Diez de Medina, le pon&iacute;a, en  carta al autor, el epitafio a la &eacute;poca: &ldquo;Veo de nuevo dividida a la naci&oacute;n.&rdquo;  Como para no pasar por alto las divisiones de hoy.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="3">NOTAS</font></b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>4</sup> Abogado, graduado de la Universidad Mayor de San Andr&eacute;s, con  maestr&iacute;a en Leyes de la Universidad de Columbia. Ejerce la profesi&oacute;n libre en  La Paz. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:Gmendieta@outlook.com">Gmendieta@outlook.com</a>. La Paz-Bolivia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><sup>5</sup> Guachalla escrib&iacute;a: &ldquo;El cambio fundamental de la situaci&oacute;n patria  (&hellip;) no puede limitarse a enunciados sobre preservaci&oacute;n de las libertades  p&uacute;blicas, respeto a la ley, imperio de la justicia, etc. (&hellip;) Requi&eacute;rense  afirmaciones positivas o de hacer&rdquo;.</font></p>     ]]></body>
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