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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTUDIO TEÓRICO DE LAS PROPIEDADES MOLECULARES Y GLOBALES DE LOS LÍQUIDOS. APLICACIONES]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de La Plata Facultad de Ciencias Exactas Departamento de Química]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An abridgement and updated overview on the advances over the theoretical studies of solvent effects on nuclear and molecular properties is given. After introducing the general scheme of the calculation procedure, some problems associated with the different steps of the method are discussed. Finally, several recent results on vibrational spectra, nuclear quadrupole coupling constants and chemical shieldings in nuclear magnetresonance are analyzed.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ESTUDIO   TEÓRICO DE LAS PROPIEDADES MOLECULARES Y GLOBALES DE LOS   LÍQUIDOS. APLICACIONES</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align=center><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Eduardo A. Castro</i></font></b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i></i></font></p>      <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="mailto:castro@dalton.quimica.unlp.edu.ar">castro@dalton.quimica.unlp.edu.ar</a>    <br>   CEQUINOR, Departamento de Química, Facultad de Ciencias Exactas, Universidad Nacional de La Plata, C.C. 962, La Plata 1900, Argentina</font></p>     <p align=center>&nbsp;</p>     <p align=center>&nbsp;</p> <hr noshade> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se ofrece una visión resumida y actualizada   a la vez de   los avances en el estudio teórico de los efectos del solvente en las propiedades nucleares y moleculares. Luego de presentar el esquema general del procedimiento de cálculo, se discuten algunos problemas asociados a los distintos pasos de este método. Finalmente se analizan varios resultados recientes   de espectros vibracionales, constantes de acoplamiento cuadrupolar nuclear y   apantallamientos químicos en la resonancia nuclear magnética.</font></p> </font> <hr noshade> <font size="2">     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">An abridgement and updated overview   on the advances over the theoretical studies of solvent effects on nuclear and molecular   properties is given. After introducing the general scheme of the calculation procedure, some problems   associated with the different steps of the method are discussed. Finally, several recent results on   vibrational spectra, nuclear quadrupole coupling constants and chemical shieldings in nuclear magnetresonance are analyzed.</font></p> </font> <hr noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2"> </font></p> <font size="2">     <p align="justify"></p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>INTRODUCCIÓN</b></font></p>      <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En un trabajo anterior <sup>(1)</sup> se   ofreció una   visión   panorámica   de los métodos teóricos para calcular las   propiedades   fisicoquímicas masivas de los líquidos. Se   describió en términos generales   el esquema global del   procedimiento, analizándose algunos de los problemas   inherentes a cada etapa de dicho   procedimiento así   como algunas de sus eventuales formas de superarlos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Finalmente se describieron varios resultados teóricos,   los cuales se compararon con los datos experimentales   y que, en términos generales, son   satisfactorios para los   sistemas pequeños. La natural continuación en el desarrollo de este tema es el de   analizar el cálculo   de   las propiedades moleculares en la   fase líquida o sea el   efecto del solvente sobre las propiedades de   las   moléculas aisladas. Y precisamente, este es el objetivo   de este artículo de divulgación y   actualización   científica.En   los últimos años se han publicado varios esquemas para tener en cuenta los efectos del   solvente en los cálculos químico-cuánticos y actualmente algunos de ellos se encuentran implementados en   programas de cómputo   bien conocidos, tales como el   GAUSSIAN y el SPARTAN <sup>(2,3)</sup><i>. </i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Usualmente, estos métodos tratan al solvente como un continuo y solamente tiene en cuenta los efectos electrostáticos. En este trabajo se   analizará un esquema más general, el   cual, al menos en principio, se puede emplear para cualquier propiedad   molecular o nuclear, ya sea en forma <i>ab-initio   </i>o incluyendo algunas etapas empíricas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>METODOLOGÍA</b></font></p> <font size="2">     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La metodología   aplicada al cálculo del efecto solvente consta   de tres etapas bien definidas. En la primera de ellas se calcula en forma químico-cuántica un potencial de pares o bien se toma la superficie de energía potencial   (a nivel empírico o <i>ab-initio) </i>de la literatura asequible. Luego se efectúa el ajuste de los puntos de la hipersuperficie de energía potencial a una   función analítica, la cual se inserta en un programa de Monte Carlo o de dinámica molecular a fin de efectuar la   corrida para la simulación correspondiente. Luego de alcanzado el equilibrio se toman instantáneas del sistema en forma periódica. Esto significa   registrar el estado mecánico (coordenadas y velocidades de cada una de las partículas) y archivarlo en un soporte magnético   adecuado (disco, cinta, CD o cassette). La cantidad típica de configuraciones   mecánicas que se almacenan varían entre 10 y   varios cientos de ellas. Luego se   escoge aleatoriamente un átomo o molécula de cada configuración, aunque son posibles otras clases de procedimientos. Supongamos que queremos calcular   el apantallamiento químico en la resonancia nuclear   magnética de un protón en agua líquida. Entonces se debería seleccionar aleatoriamente un protón en cada   configuración y calcular las distancias a todas las otras moléculas a fin de   agrupar a sus vecinos más próximos. De esta   manera se puede escoger un racimo de   moléculas de agua, el cual habitualmente está compuesto por 5 a 15 moléculas, dependiendo de la propiedad que se   quiere calcular y de la precisión establecida   de antemano. Cada racimo corresponde a un   entorno líquido típico. En el procedimiento subsecuente del cálculo químico-cuántico del apantallamiento químico del protón se trata al   racimocomo una entidad molecular, usualmente denominada &quot;supermolécula&quot;. Esta da el   apantallamiento químico del protón en un entorno líquido típico. La repetición del cálculo químico-cuántico   para los racimos asociados a   todas las configuraciones y el promedio correspondiente conduce al valor del   apantallamiento protónico del agua líquida a la temperatura y presión empleadas   en la simulación. Este método requiere una gran   cantidad de tiempo de cómputo y hasta el momento se ha aplicado sólo a   unos pocos casos. En consecuencia, se tiene   poca experiencia sobre su aplicabilidad y los problemas correspondientes   a su empleo. Sin embargo, se tiene pleno   conocimiento de la existencia de   problemas tanto en la faz de fundamentación   teórica como de empleo técnico y en la siguiente sección se discutirán algunos de ellos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ALGUNOS PROBLEMAS ASOCIADOS AL MÉTODO DE CÁLCULO</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En   primer lugar, resulta pertinente preguntarse en que medida los resultados finales dependen de la calidad del potencial. La experiencia limitada que se   dispone al presente parece indicar   resultados bastante distintos para   las diferentes propiedades. Más adelante retomaremos esta cuestión. Si el   potencial tiene mucha influencia sobre las propiedades calculadas, entonces el problema radica en   saber cómo seleccionar un potencial,   o sea que criterios se habrán de aplicar para conocer de antemano cual/cuales   de los potenciales analíticos disponibles y/o calculables es el mejor. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al igual   que en el caso del cálculo de las propiedades globales, existen diversas   aproximaciones en la simulación, las cuales   se pueden hacer parcialmente despreciables en la simulación, pero que igualmente pueden influir en forma parcial en el resultado final <sup>(1)</sup><i>. A </i>bajas temperaturas   los efectos cuánticos pueden llegar a ser importantes y se los debe tener en cuenta en el esquema de cálculo.   Igualmente, a temperaturas más elevadas los efectos de muchos cuerpos pueden   cobrar relevancia y en consecuencia también   se los debe incluir en el esquema computacional del cálculo del   potencial. Aunque la aproximación de racimos   llega a tener en cuenta los efectos   de muchos cuerpos en el cálculo químico-cuántico de la propiedad deseada   de la supermolécula, la geometría del racimo   se obtuvo a partir de simulaciones   que emplean solamente un potencial de a pares. Los resultados obtenidos   para FDP radial de los gases raros <sup>(4)</sup>, que fuera discutida en el trabajo previo <sup>(1)</sup><i>, </i>parecerían indicarnos que estos efectos de muchos cuerpos tienen poca influencia sobre la estructura molecular   y que, en consecuencia, el procedimiento previamente   descripto es, al menos, razonable. Sin embargo, antes de establecer   conclusiones definitivas sobre esta   cuestión, hace falta demostrar hasta que punto   ello es verdad para moléculas   polares y aquellas donde existen uniones   por puentes de hidrógeno. Otros problemas   adicionales pueden surgir en las simulaciones   para sistemas moleculares. En efecto, si la propiedad de interés depende   marcadamente de los movimientos de   roto-vibración, este efecto será distinto   en fase líquida y en el estado gaseoso. En el proceso de simulación normalmente no se tiene en cuenta para nada este efecto (aproximación de la molécula   rígida) o sólo se lo trata en forma clásica (aproximación   de la molécula flexible) <sup>(5)</sup>. Entonces, por el momento no es posible   tratar estos efectos en el líquido por   medio de la teoría cuántica, que es el modo apropiado de hacerlo. La tercera etapa del cálculo, o sea el tratamiento químico-cuántico de la supermolécula, no conlleva problemas básicos   distintos a los ampliamente conocidos   en la fase gaseosa <i>(i.e. </i>molécula   aislada). Sin embargo, en este caso se requiere   de una cantidad muy grande de tiempo de cómputo ya que ahora se tienen sistemas   moleculares que unas diez veces más   grandes que una simple molécula y el   cálculo debe ser efectuado entre unas 10 y 100 veces.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>EJEMPLOS ILUSTRATIVOS</b></font></p> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hasta el presente solamente se   registran en la literatura estándar tres casos de tratamiento del efecto   solvente según el método presentado en la   sección II   y todos ellos corresponden a   líquidos puros: espectros vibracionales, constantes de acoplamiento cuadrupolar nuclear y apantallamiento químico en la   resonancia magnética nuclear (NMR). Pasemos   entonces a reseñar brevemente los   aspectos más significativos de estos cómputos y su grado de concordancia con los datos experimentales asequibles.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Espectros vibracionales</b></i></font></p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los desplazamientos de frecuencias   vibracionales en líquidos   han sido calculados por medio de simulaciones realizadas en el marco de un esquema distinto al descripto   previamente. En efecto, se efectuaron simulaciones por dinámica molecular vía una transformada de   Fourier de las funciones de autocorrelación de velocidades. De esta manera, las   vibraciones   se tratan de un modo clásico y la aproximación de aditividad de a pares para los potenciales también se   aplica a la vibración misma. Así, Clementi y col.<sup>(6)</sup>obtuvieron, por ejemplo,   los valores de desplazamientos de   frecuencias en solvente acuoso de 71 cm<sup>-1</sup>,   -220 cm<sup>-1</sup> y -261 cm<sup>-1</sup> para la deformación angular   y los dos modos de estiramiento, respectivamente,   mientras que los valores experimentales   son 50 cm<sup>-1</sup>, -167 cm<sup>-1</sup> y -266 cm<sup>-1</sup>. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Respecto del método analizado en la sección II, el trabajo pionero en esta área se debe a Hermansson   y col. <sup>(7)</sup>,   si bien hay algunos pequeños detalles que diferencian al procedimiento aplicado   por estos autores y el presentado previamente. Ellos estudiaron el corrimiento debido al   solvente de la frecuencia correspondiente al enlace O-H en agua líquida. A los fines de simplificar el   tratamiento, estos autores investigaron un sistema donde los resultados   experimentales se obtuvieron por la técnica de aislamiento isotópico. Se estudió el   HDO en D<sub>2</sub>O como solvente para poder así desacoplar la vibración O-H casi completamente de las otras   vibraciones. Se obtuvieron racimos de 5 moléculas a partir de una simulación Monte Carlo que se corrió con un   potencial del tipo <i>ab-initio </i>para   moléculas rígidas. Efectuando una modificación del método descripto   anteriormente, los autores embebieron al   pentámero en un mar de cargas   puntuales hasta 1500 pm de la molécula vibrante.   Las cargas puntuales se situaron en las posiciones atómicas generadas por el método Monte Carlo y fueron   luego seleccionadas como para poder reproducir   el momento dipolar correcto del monómero. Las longitudes del enlace O-H de la molécula central de agua en la   supermolécula <i>(i.e. </i>el pentámero) se variaron de a una por vez, en 12 pasos y se calculó la energía   empleando un método <i>ab-initio </i>que incluía la correlación electrónica. El potencial electrónico se ajustó con   un polinomio de quinto grado y la ecuación de Schrödinger unidimensional se   resolvió en forma numérica. Este   procedimiento se repitió para 22 racimos   a fin de obtener un entorno promedio típico del estado líquido. La reconstrucción de un histograma de las   frecuencias junto con las intensidades obtenidas por medio <i>ab-initio </i>suministra una intensidad de banda que se compara con el espectro experimental del líquido. El espectro se encuentra desplazado en   260 cm<sup>-1</sup> y el valor   experimental es 307 cm<sup>-1</sup>. El ancho medio de la banda es 236 cm<sup>-1</sup> que también se compara favorablemente con el valor experimental de 255   cm<sup>-1</sup>. Algunos cálculos adicionales con supermoléculas de 7   componentes suministró indicios de que los resultados no convergían aun y que ello podrían mejorarse cuando se consideraran racimos más grandes. En este   estudio no se llegó a investigar la dependencia con la función potencial   escogida en la simulación. En otro trabajo relacionado al anteriormente descripto se aplicó un método modificado <sup>(8)</sup>. En efecto, los racimos obtenidos   a partir de las simulaciones empleando un potencial <i>ab-initio </i>no fueron tratados en forma químico-cuántica para   obtener la función potencial del movimiento   vibratorio, sino que esta función se construyó a partir de distintos   potenciales inter e intramoleculares   clásicos tomados de la literatura y que por ende implican utilizar la aproximación de la aditividad de a pares para el potencial. Luego se   trató el problema vibracional en una   dimensión resolviendo la   correspondiente ecuación de   Schrödinger como se hiciera antes. De esta   manera se constató que los diversos potenciales tomados de la literatura   corriente conducen a resultados bastante   diferentes. En otro estudio similar<sup>(9)</sup>se demostró que un tratamiento clásico   del problema unidimensional no describe apropiadamente la anarmonicidad del   potencial y da desplazamientos similares a los obtenidos mediante el uso de un potencial armónico. Falta aun verificar   la dependencia del desplazamiento con los potenciales aplicados para   obtener los racimos en la aproximación original.</font></p> <font size="2">    <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Constantes de acoplamiento cuadrupolar nuclear</b></i></font></p> </font>    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En fase gaseosa, los acoplamientos   cuadrupolares nucleares provocan separaciones adicionales en el espectro de microondas y ellos se pueden medir   con relativa facilidad. Como hasta el presente los químicos no han estado muy   familiarizados con este fenómeno, las medidas de estos desdoblamientos   extras han sido una cuestión de especialistas   en esta clase de espectroscopía. En   fase líquida, los espectros del tipo NMR   de compuestos que contienen N ha menudo presentan picos bastante anchos,   los cuales se originan en el acople   cuadrupolar. Solamente los núcleos con espín mayor o igual a la unidad poseen   un momento cuadrupolar nuclear y en   consecuencia son los responsables de   este fenómeno particular. Sin embargo,   si existe esta clase de acoplamiento, el mismo es el mecanismo dominante   en el proceso de relajación de los núcleos.   Entonces, en los líquidos se mide   este momento a partir de los tiempos de relajación. El tiempo de relajación es aproximadamente igual al   producto del cuadrado de la constante de   acoplamiento cuadrupolar por el tiempo de correlación rotacional. Sin   embargo, no resulta fácil separar estas dos   propiedades de una manera precisa. En consecuencia, no existen todavía muchas   medidas experimentales precisas a disposición y sería de mucha utilidad tener la posibilidad de calcular estos acoplamientos a fin de mejorar la evaluación de   los experimentos <sup>(10)</sup><i>. </i>Hasta el presente se han efectuado algunos cálculos con el método descripto para los acoples   del D y <sup>17</sup>O en agua líquida <sup>(11)</sup>y del D y <sup>14</sup>N en amoníaco   líquido <sup>(12)</sup><i>. </i>Ludwig y col. recientemente aplicaron un método ligeramente distinto para el agua líquida <sup>(13)</sup><i>. </i>Para el D en agua líquida a   300 K se calculó un desplazamiento en el solvente de -55 kHz (-17,4%) <sup>(11)</sup><i>, </i>con un excelente acuerdo con el   valor experimental de -54 ± 8 kHz (-17,6%) <sup>(14)</sup><i>. </i>Lo que aun no   está debidamente aclarado es en que medida la discrepancia   se debe a interpretaciones en el cálculo y/o a deficiencias experimentales. Ludwig y col.<sup>(13)</sup>calcularon   los valores más próximos a los datos experimentales y aseguran que el   desvío se debe al uso de la aproximación de a pares. Un   resultado interesante en las investigaciones de Eggenberger<sup>(11)</sup>es que los valores calculados son   independientes de los potenciales utilizados (3 y 2 potenciales distintos para el D y el <sup>17</sup>O,   respectivamente dentro del margen del error estadístico). Otra conclusión   significativa derivada de estos   cálculos fue que los racimos de 5 moléculas eran lo suficientemente grandes   como para poder obtener acoplamientos   precisos. La mayor contribución al efecto solvente proviene de los   enlaces por puentes de hidrógeno. El   desplazamiento del solvente de 55 kHz   para el D consiste de aproximadamente   20 kHz (40%) debido a una influencia   directa (electrónica) de los vecinos y 35 kHz (60%) debido a una influencia   indirecta, a través de un cambio en la estructura del monómero. Asimismo se determinó la dependencia de la constante de acoplamiento cuadrupolar del D con la temperatura<sup>(11)</sup>y   la comparación<sup>(13-15)</sup>con los valores experimentales es   satisfactoria. Para el <sup>14</sup>N no existen todavía valores experimentales asequibles para la constante de   acoplamiento cuadrupolar en amoníaco líquido.   Usualmente se supone que dicho valor es igual al valor estimado para la fase sólida a 0 K. Bajo esta suposición, el efecto solvente experimental es   -0,62 MHz (-15,2%), en tanto que los valores calculados fueron -0,42 MHz (-10,3%), -0,53 MHz (-13,0%) y -0,66 MHz (-16,1%) para las temperaturas de 271 K, 232 K y 197 K, respectivamente. El valor a la temperatura más baja (197 K) es muy cercano al acoplamiento deducido experimentalmente. Para el acople del D la comparación es aún más difícil de hacer ya que el valor experimental en fase gaseosa   es muy incierto y solamente se ha podido hallar un dato bastante impreciso para el estado líquido. Los   efectos del solvente calculados fueron   de -17% a 271 K y -220% a 197 K, en   buen acuerdo con las estimaciones experimentales. Estos datos se   obtuvieron empleando solamente un potencial   empírico, lo cual se puede justificar a partir de los resultados derivados para   el agua. La extensión del racimo se   estudió en forma independiente, ya que   se sabe que el amoníaco posee un   número mayor de vecinos en la primera capa de solvatación. La convergencia se   logró para un racimo de aproximadamente 10 moléculas.</font></p> <font size="2">    <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i><b>Apantallamiento químico en la resonancia nuclear</b></i> <b><i>magnética</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los desplazamientos del apantallamiento químico en gases   y líquidos calculados por el método descrito en la segunda sección de este trabajo sólo han sido realizados para el protón y el <sup>17</sup>O en el   espectro de NMR de la molécula de agua. Chesnut y Rusiloski</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>(16)</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">realizaron   simulaciones con el campo de fuerzas CFF-91 (Clase II) incluido   en el programa DISCO VER y cálculos   químico-cuánticos de apantallamiento con el método acoplado de Hartree-Fock <i>ab-initio </i>calibrado que incluye orbitales atómicos (GIAO). Estos   autores constataron que un racimo de   extensión 10 resulta ser el apropiado   y para el <sup>17</sup>O calcularon un desplazamiento gas-líquido de   -10,3 ppm, que se debe comparar con el valor   experimental de 36,1 ppm, mientras   que para los protones los datos son -2,28 ppm y -4,26 ppm,   respectivamente. No se pudo resolver la marcada   discrepancia entre los valores teóricos y los datos experimentales. Como una posible explicación, se destacó que una fuente eventual de errores   estaría en el hecho de que el campo   de fuerzas mecánico no estaba parametrizado para el agua. Estos autores también   particionaron sus desplazamientos calculados en   una parte de influencia directa (electrónica) y otra indirecta (a través de un   cambio de estructura). La influencia directa resultó ser la componente mayor: -12,1   ppm para el <sup>17</sup>O y -1,93 ppm para el H. La parte indirecta fue de -8,2 ppm para el <sup>17</sup>O   y -0,34 ppm para el H. Malkin y col.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>(17)</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> extendieron los estudios de Chesnut y Rusiloloski</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>(16)</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a tres campos de   fuerzas ajustadas al agua y dos métodos químico-cuánticos diferentes para calcular los apantallamiento   químicos con el fin de tratar de   superar las discrepancias apuntadas   anteriormente. Empleando la aproximación de la teoría perturbacional de funcionales de la densidad de la   suma sobre estados (SOS-DFPT), estos autores   hallaron para los desplazamientos gas-líquido del <sup>17</sup>O valores   entre -37 ppm y -45 ppm y para los protones   entre -2,8 ppm y 3,4 ppm, según fuera el campo de fuerzas. Evidentemente, el acuerdo con los datos experimentales es mejor y se constata la existencia   de una fuerte dependencia de los resultados con el campo de fuerzas. La   resolución de los datos en efectos directo e indirecto suministra una visión   más detallada del fenómeno físico. Así, los   efectos indirectos resultaron   hallarse dentro de un rango relativamente pequeño: entre -6,0 ppm y 7,5 ppm   para el <sup>17</sup>O y entre -0,25 ppm y -0,33 ppm para el H. Estos   valores concuerdan bastante bien con los de Chesnut y Rusiloski (-8,2 ppm y -0,34 ppm, respectivamente). Los efectos   directos son mucho mayores y su rango depende   del campo de fuerzas: entre -30,4 ppm y -37,3 ppm para el <sup>17</sup>O y   entre -2,51 ppm y -2,70 ppm para el H.   Evidentemente, el campo de fuerzas intermoleculares   tiene una influencia significativa sobre   los desplazamientos, en contraposición a los resultados obtenidos en los   cálculos de acoplamientos cuadrupolares de   líquidos. Sin embargo, los cálculos adicionales de Malkin y col.</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><sup>(17)</sup></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> empleando diferentes bases al comparar el   método GIAO con SOS-DFPT, demostró que la parte crucial de estos procedimientos   de cómputo es la elección del método   químico-cuántico combinado con un   conjunto de base de orbitales   apropiados. Como conclusión final se debe destacar que hemos mostrado que en algunos pocos casos ahora es posible calcular los   efectos del solvente validar estos cómputos, mejorar los métodos y y que se abre un amplio   campo de trabajo tanto en el extender su aplicación a otros sistemas   moleculares, ámbito teórico como en la faz experimental para casos ahora es posible calcular los efectos del solvente y que se abre un amplio campo de trabajo tanto en el &aacute;mbito te&oacute;rico como en la faz experimental para validar estos c&oacute;mputos, mejorar los m&eacute;todos y extender su aplicaci&oacute;n a otros sistemas moleculares.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> </font>     <p align="justify"><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>REFERENCIAS</b></font></p> <font size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. E. A. Castro, <i>Rev. Fac. Cs. Ex. Fis. Nat. </i>(en prensa).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659133&pid=S0250-5460200500010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>2. C. </i>J. Cramer and D. G. Truhlar,J. <i>Am. Chem. Soc. </i><b>113 </b>(1991) 8305.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659134&pid=S0250-5460200500010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>3. B. </i>Y. Simkin and I. I. Sheiket, <b>&quot;Quantum   Chemical and Statistical Theory of</b> <b>Solutions. A     Computational Approach&quot;, </b>Ellis Horwood, London, 1995. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659135&pid=S0250-5460200500010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>4. E. </i>Ermakova, J. Solca, H. Huber and D. Marx, <i>Chem.   Phys. Lett. </i>246 (1995) 204. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659136&pid=S0250-5460200500010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. H. Huber,   E. Ermakova, J. Solca and G. Steinebrunner, <i>Chimia </i>50 (1996) 27. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659137&pid=S0250-5460200500010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. E.   Ckementi, G. Corongiu, D. Bahattacharya, B. Feuston, D. Frye, A. Preiskon, A. Rizzo and W. Xue, <i>Chem. Rev. </i><b>91 </b>(1991) 679.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659138&pid=S0250-5460200500010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. K. Hermansson, S. Knuts and J. Lindgren, <i>J. Chem. Phys. </i>95 (1991) 7486.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659139&pid=S0250-5460200500010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>8. M. </i>J. Wojcik, K. Hermansson, J. Lindgren and L. Ojamae, <i>Chem.   Phys. </i><b>171 </b>(1993) 189. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659140&pid=S0250-5460200500010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>9. L. </i>Ojamae, K Hermansson and M. Probst, <i>Chem. Phys.   Lett. </i><b>191 </b>(1992) 500. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659141&pid=S0250-5460200500010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>10. M. </i>Olz, R. Haselmeir, A.   Klein and R. K. Mazitov, <i>Appl. Magn. Reson. </i>8 (1995) 501. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659142&pid=S0250-5460200500010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. R. Eggenberger, S. Gerber, M. Huber, D.   Searles and M. Welker, <i>J. Chem. Phys. </i>97 (1992) 5898; Mol. <i>Phys. </i>80 (1993) 1177; <i>J. Comput. Chem. </i>14 (1993) 1533. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659143&pid=S0250-5460200500010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>12. A. </i>Laaksonen and R. E. Wasylishen, <i>Z. Naturforsch. A </i>50 (1995) 137.  </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659144&pid=S0250-5460200500010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. R. Ludwig, F. Weinhold and T. C. Farrar, <i>J. Chem. Phys. </i><b>103 </b>(1995)   6941. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659145&pid=S0250-5460200500010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>14. R. </i>P. W. J. Struis, J. De Bleijer and J. C. Leyte, <i>J. Phys.   Chem. </i><b>91 </b>(1987) 1639. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659146&pid=S0250-5460200500010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">15. J. C. Hindman, A. J. Zielen, A. Svirmickas   and M. Wood, <i>J. Chem. Phys. </i>54 (1971) 621. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659147&pid=S0250-5460200500010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">16. D. B. ChesnutandB. E. Rusiloski, <i>J. Mol. Struct. THEOCHEM</i> <b><i>314 </i></b>(1994) 19. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659148&pid=S0250-5460200500010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">17. V. G. Malkin, O. L.   Malkina, G. Steinebrunner and H. Huber, <i>Chemistry </i>(en prensa).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=659149&pid=S0250-5460200500010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"></p>      ]]></body><back>
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