<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0040-2915</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Temas Sociales ]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Temas Sociales]]></abbrev-journal-title>
<issn>0040-2915</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Sociológicas Mauricio Lefebvre (IDIS) de la Carrera de Sociología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0040-29152000000100001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL NEOLIBERALISMO: Principios Generales]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vargas del Carpio Ribert]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>00</month>
<year>2000</year>
</pub-date>
<numero>21</numero>
<fpage>11</fpage>
<lpage>22</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0040-29152000000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0040-29152000000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0040-29152000000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>ART&Iacute;CULO ORIGINAL</b></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align=center><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">EL NEOLIBERALISMO: Principios Generales</font></b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"></font></p>     <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">«Es   razonable sacrificar temporalmente la libertad para hacerla más segura en el futuro» (F. Hayek)</font></p>     <p align=center>&nbsp;</p>     <p align=center>&nbsp;</p>     <p align=center><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Oscar Vargas del Carpio Ribert*</b></font></p>     <p align=center>&nbsp;</p>     <p align=center>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align=justify><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo que sigue es una aproximación general a   los postulados básicos del neoliberalismo. Se los analiza como producción   teórica y no desde las características concretas que asumieron en su aplicación   a través de las llamadas reformas estructurales en los distintos países del   continente<sup><sup>1</sup></sup>. Iniciamos la exposición con una suscita   descripción del liberalismo clásico, incidiendo en su concepto del hombre, la   sociedad y el rol del Estado. Posteriormente, se intenta reflejar, a través de   conceptos como libertad, poder, mercado, política, Estado, etc., los   fundamentos del pensamiento neoliberal, basándonos principalmente en la   producción de F. Hayek y K. Popper, reconocidos representantes de esta corriente.</font></p>     <p align=left><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>EL LIBERALISMO ECONOMICO CLASICO</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La primera versión sistemática del naciente   liberalismo fue la obra de Adam Smith (1726­1790) y sus continuadores más   importantes: David Ricardo (1772-1823), J. B. Say (1767­1832) y R.Malthus (1776-1834).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El liberalismo clasico concibe al ser   humano como guiado fundamentalmente por intereses económicos egoístas el   sentido de la vida se orienta a obtener el máximo beneficio con el mínimo   esfuerzo. Para estos pensadores, la sociedad solo existe como la suma de   intereses individuales, sin embargo, cada individuo, guiado por su egoísmo,   puede satisfacer inconscientemente el interés global de la sociedad. Según el   liberalismo clásico, el orden económico es un orden natural y está regido por   leyes, al igual que el mundo físico. Como consecuencia de este postulado,   cualquier intento de interferir el orden económico natural llevara al desastre   económico, similar al que se provocan si tratáramos de violar las leyes de la   naturaleza descubiertas por la física. El lugar donde estas leyes económicas   naturales se expresan, según el liberalismo, es el mercado, de ahí que lo mejor   para la sociedad y los hombres sea dejar funcionar por si sola la organización   económica. Como el mercado es un orden natural, se corrige ante sus posibles   desviaciones por si' mismo. En palabras de Adam Smith, existe una «mano invisible» que mantiene el funcionamiento correcto esperado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por otra parte, el liberalismo considera   que la libertad individual es un requisito imprescindible para el   funcionamiento de la economía. Si el mercado es un orden natural, ello   significa que los actores que intervienen en el, a través de la competencia,   deben actuar sin ninguna interferencia externa. Esta libertad, si bien tiene su   centro en la esfera económica -nos estamos refiriendo a la libertad de empresa,   de producción, circulación y consumo-, debe extenderse a la política y al   ordenamiento jurídico institucional que rige para toda la sociedad. Aparece de   este modo en la perspectiva liberal, la idea de la libertad de asociación, de reunión,   de pensamiento de expresión, de contrato. etc.. que deben ser refrendadas, naturalmente, por el ordenamiento jurídico-institucional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otro aspecto muy importante para la   perspectiva liberal lo constituye el rol y las funciones del Estado. Para los   liberales, el Estado, por las razones antes anotadas, no debe intervenir en el   mercado. Sin embargo, según Adam Smith, este debe proteger a la nación de las   agresiones extranjeras. defender las propiedades y libertades ciudadanas   mediante una adecuada administration de justicia, proporcionar a sus miembros   servicios que indirectamente coadyuven al crecimiento de sus actividades   productivas y que, desde una perspectiva centrada en los criterios de costo   beneficio, no san atractivas para los privados. A partir de estos conceptos   centra­les básicos del liberalismo económico clásico, pasemos ahora a considerar la pers­pectiva neoliberal.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>LA DESIGUALDAD HUMANA</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para Joseph Schumpeter. es absurdo   establecer una relación entre desigualdad e injusticia pues, según el, la   desigualdad es un componente inherente a la condición humana. Esta perspectiva   es retomada por el pensamiento neoliberal. Para F. Hayek, las desigualdades   sociales son simplemente la expresión de las diferentes capacidades de   adaptación al mercado y, por lo tanto, inevitables. K. Popper va todavía más   lejos cuando afirma que la existencia de las grandes fortunas es beneficiosa para la sociedad pues permite su desarrollo evolutivo creativo<sup><sup>2</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien los autores neoliberales asumen las   desigualdades sociales y económicas como in­evitables, consideran, por otra   parte, imprescindible la existencia de una igualdad jurídica ante la ley. Esta   igualdad surge de una percepción inspirada en consideraciones iusnaturalistas   del derecho de todo hombre a la propiedad y al disfrute de sus bienes<sup><sup>3</sup></sup>. De la misma   manera, existe una igualdad de los hombres ante el mercado. Esta se funda en   que todos pueden actuar en él ya sea como vendedores o compradores, así como salir o entrar en el de manera voluntaria.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CONCEPTO DE SOCIEDAD</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según Hayek, la sociedad no existe como   totalidad, simplemente es una interacción entre individuos que orientan su   acción por intereses particulares. Los grupos no son nada más que la reunión de   individuos, no pueden expresar o contener atributos que vayan más allá de los   miembros que los componen. Esta perspectiva básica ha sido corroborada por el   propio Popper: para él, la sociedad abierta es un conjunto de individuos   guiados por relaciones surgidas de la división del trabajo, el intercambio y la   competencia. La sociedad cerrada es aquella donde predominan vínculos emanados   de relaciones comunitarias como la solidaridad, la convivencia, el parentesco,   etc.<sup><sup>4</sup></sup>. El opina, por otra parte, desde la   perspectiva del individualismo metodológico, que cualquier explicación de los   fenómenos sociales que no tenga en las acciones individuales su argumento   final, es incompleta. Es decir, lo social no puede ser comprendido y menos   explicado. recurriendo a categorías denominadas por el cómo totalidades sociales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otro aspecto central e importante en el   concepto de Hayek de la sociedad, es que en la realidad social existe una serie   de conductas individuales. Estas, a través de un proceso de selección, es   decir, de su adecuación en la resolución o no de problemas prácticos, se van   poco a poco convirtiendo en conductas compartidas por todos lo cual da lugar a   la aparición de normas y valores que constituyen la expresión de un orden   social autogenerado. Este orden autogenerado surge espontáneamente de las   propias prácticas individuales. Expresa, por así decirlo, el bagaje de   experiencias de la especie, es un producto inconsciente de todos los individuos   en su quehacer práctico. La evolución de las normas se produce a partir de la posibilidad que tienen de encauzar conductas, de ahí que las que no lo   logran son dejadas de lado por la sociedad. No existen, en este sentido, normas que sean absolutas, aplicables a cualquier tiempo y espacio<sup>3</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Consiguientemente, para Hayek, la sociedad   termina siendo un sistema de tradiciones y normas consuetudinarias, las mismas   que, como veremos posteriormente, no pue­den ser comprendidas y menos   modificadas dado el limitado conocimiento humano. Estamos ante un a típico   individualismo, que desprecia las cualidades mentales propias de la razón individual   y asigna un saber superior, vedado a los simples mortales, a estas normas y   tradiciones. Consideramos, siguiendo en este punto a M. Horkheimer, que la   diferente conceptualización del individuo existente en el liberalismo clásico y   el neoliberalismo, no es más que la expresión teórica de los diferentes papeles   que le toco desempeñar en la vida social durante la época de la libre empresa y   en la actual, de mundialización de la economía, la cultura, etc. Según M.   Horkheimer, el hombre, en la época de la libre empresa, tenía una   individualidad vigorosa, optimista, era un hombre orgulloso de sí mismo, con la   idea de que el destino de la colectividad descansaba en su propio éxito. En   cambio. en la era actual, como consecuencia del incremento del poder de fuerzas   externas al hombre, sobre las que no puede ejercer control, su individualidad aparece con un yo encogido sobre sí mismo, achatado, vulnerable e inseguro<sup><sup>5</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por su parte. Popper comparte la relevancia   asignada por Hayek a las tradiciones cuando afirma que estas constituyen una   «necesidad de la vida social». Retorna a los postulados del liberalismo   clásico, cuando da a estas tradiciones sociales el mismo lugar que, en su   momento, Adam Smith determinara para las leyes del mercado estableciendo un paralelismo   con las leyes de la naturaleza. Pero quizá el aporte más destacable de Popper a   este respecto surja de la aplicación de su propuesta epistemológica a esta temática.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Popper plantea que el conocimiento del   hombre siempre es limitado, nunca puede llegar a la verdad. El desarrollo de la   ciencia se caracteriza por la formulación de teorías que, en su opinión, tienen   un fuerte contenido hipotético. No afirmamos, dice Popper, que estas teorías   sean verdaderas, sino simplemente que son las que mejor se adecuan a la   explicación de ciertos fenómenos en determinado momento del desarrollo   histórico-científico. Las teorías deben poder ser «fálsales», es decir, poder   ser convertidas en falsas a través de su confrontación con la realidad   empírica; a la vez, deben poder decir algo de algo, pero de manera concreta,   para que sea factible su comprobación. Esta perspectiva lo lleva a calificar   como no científicas a algunas teorías que versan sobre generalidades, dada la   imposibilidad de su comprobación. Cuando una teoría es «falsada» es sustituida   por otra que explica mejor que la anterior ciertos fen6menos   de los cuales esta no podía dar cuenta; sin embargo, esto tampoco quiere decir   que la nueva teoría sea verdadera, simplemente es menos falsa que la anterior y   correrá igual suerte ante una tercera y así sucesivamente. De este modo, para   Popper, el hombre nunca podrá llegar al conocimiento verdadero. Sus   posibilidades de conocer exactamente las nor­mas y tradiciones que   mencionábamos antes son sumamente limitadas, no le queda pues más que agachar   la cabeza y aceptarlas. Esto, en el caso del pensamiento neoliberal, se expresa en el ciego sometimiento a las leyes del mercado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En lo que hace a la sociedad capitalista   actual, tanto K. Popper como F. Hayek consideran que ella constituye el nivel   más alto alcanzado por el desarrollo de la humanidad. La idea evolucionista   contenida en sus apreciaciones sobre las tradiciones y las normas, de pronto,   al llegar a la sociedad capitalista actual, se detiene. Aparece entonces todo   un discurso legitimador del capitalismo que se orienta, paralelamente, a   deslegitimar las sociedades socialistas, contrariamente, a lo que ocurría con   el liberalismo clásico que se enfrentaba a sistemas pre capitalista. En «E1   desarrollo del conocimiento científico», Popper afirma que la humani­dad   inevitablemente evolucionará en dirección de la sociedad capitalista actual,   sean cuales fueren los intentos de redefinir su curso, propuesta sostenida desde perspectivas revolucionarias cuando se plantea un nuevo orden social<sup><sup>6</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">F. Hayek afirma, por su parte, que la   sociedad capitalista de libre mercado es la que permite expresar adecuadamente   la naturaleza del hombre y constituye el me­jor medio para la expresión de las normas y tradiciones obtenidas por la sociedad en su desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como se puede apreciar, tanto F. Hayek como   K. Popper y, en general, todo el pensamiento neoliberal, a partir de su   concepción del hombre, de la sociedad, del lugar de las normas y tradiciones,   van a construir todo un aparato conceptual que les permita abordar la temática   económica, del Estado, de la política y de la democracia como veremos en seguida.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>EL MERCADO</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El mercado, para los pensadores   neoliberales, es un orden natural y espontdneo que existe independientemente de   la voluntad de los hombres. Como orden natural posee una moralidad que está por   encima de cualquier criterio humano, es decir, la distribución de bienes y   servicios que realiza esta más allá de cualquier consideración ética humana. En   otras palabras, no puede ni debe juzgarse la acción del mer­cado. Para Hayek,   la distribución que produce el mercado es de por si natural: los adjetivos de   justa o injusta solo sirven para caracterizar distribuciones deliberadas. En el   mercado, cada individuo actúa a partir de sus preocupaciones e intereses   personales, nadie prevé el resultado final de la suma de las acciones ni actúa   en ese propósito. Este razonamiento por extensión considera que cualquier   intervención en el mercado es, de principio, injusta pues las nociones de   justicia e injusticia son solo aplicables a individuos, no a grupos o   instituciones. Si el mercado produce desigualdad, solo por ser producida por   este, ella es necesaria para el conjunto de la sociedad. En palabras de Hayek:   «El rápido progreso económico con que contamos parece ser en una gran medida el   resultado de la... desigualdad y resultara imposible sin ella ». Dentro la   lógica neoliberal, para los pobres es beneficiosa el incremento de los ricos y   su riqueza pues mientras más exista de ellos, habrá más inversiones y, si es así, disminuirá el desempleo y toda la sociedad se beneficiara.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>LA «LIBERTAD» NEOLIBERAL</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La libertad, como la entiende Hayek, es   decir, como ausencia de coerción, encuentra su posibilidad de realización   máxima en el mercado. El mercado, según este autor, a través de sus mecanismos   autónomos e impersonales, hace que este sea un lugar que no puede ser utilizado   para provecho privado o ejercer poder, es decir, someter a otros individuos y   quitarles su libertad. El mercado, entonces, permite el pleno ejercicio de la   libertad, porque en él cada cual puede actuar sin interferencia de nadie, tan   solo sometido a sus reglas impersonales, que no tienen otro fin que el libre ejercicio de la libertad individual.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según Hayek, no es posible ampliar las   esferas de libertad mediante medidas de acción social, debido a la ignorancia   que tiene el hombre respecto a las consecuencias de sus propias acciones. Solo   las tradiciones y normas contienen la sabiduría de la evolución de la sociedad   humana. Para nuestro autor, no existe la posibi­lidad de que los hombres   lleguen a consensos sobre lo que debería ser una «vida buena», en el sentido   que le daban Socrates y Platon, es decir, como un determinado orden social que   permita la realización plena de las personas. Precisamente, a partir de esta   situación, se hace necesario el sometimiento de los hombres a las reglas abstractas dictadas por la propia evolución   humana. Estas reglas son el presupuesto básico de la libertad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Como vemos, para los pensadores   neoliberales existe unidad y mutua correspondencia entre   mercado y libertad. Los grados y niveles de libertad que una sociedad alcanza   solo pueden ser medidos por el desarrollo de su mercado:   cuantas menos interferencias y perturbaciones se   produzcan en él, existirá mayor libertad. Obviamente, el concepto de libertad   utilizado por los neoliberales se reduce a la mera libertad mercantil y entra   dentro de lo que I. Berlín denomino «libertad negativa»<sup><sup>7</sup></sup>. Por este concepto   I. Berlín entendía simplemente la ausencia de coerción, distanciándose de   grandes teóricos liberales como J.S. Mill para quien la libertad solo puede ser entendida considerando las posibilidades materiales de su realización y ejercicio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El concepto de libertad construido por   Hayek suspende una serie de aspectos muy importantes para una consideración   global del mismo. En primer lugar, la libertad intelectual. Para Hayek esta es   un posible obstáculo para una adecuada interiorización y ejercicio de las   reglas y las normas que, como habíamos visto anteriormente, es un aspecto muy   importante para la existencia de una sociedad. En segundo lugar, Hayek no   considera la libertad política como un contenido imprescindible de la libertad.   Naturalmente, esto se debe a su restringido concepto de libertad como libertad   contractual: si esta existe, el hombre es libre independientemente de que su   actividad se desarrolle bajo un sistema democrático o una dictadura como la de   Pinochet en Chile. En sus propias palabras: «un pueblo de hombres libres no es   necesariamente un pueblo libre». En tercer lugar, la libertad, para nuestro   autor, no es un proceso de construcción social, más bien es una cualidad   individual. Para Hayek, la libertad tampoco tiene que ver con el poder, su   ejercicio no nos faculta ni abre una gama mayor de posibilidades de optar por   diferentes acciones, de realizar diferentes cosas. En su texto «Camino a la   Servidumbre», Hayek intenta justificar el autoritarismo político: «Es razonable sacrificar temporalmente la libertad para hacerla más segura en el futuro»“.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto a las relaciones de poder en el   mercado, los economistas neoliberales sostienen que en él se disuelve el poder:   la propiedad y los recursos, que podrían ser considerados instrumentos que   favorezcan una position privilegiada en el mer­cado, no son tales, pues el   hecho de en el mercado las relaciones sean absolutamente voluntarias, elimina   tal posibilidad. Ni siquiera las grandes empresas ejercen verdadero poder en el   mercado, ya que, por muy grandes que sean, las relaciones mercantiles con ellas   también son voluntarias. Los únicos que ejercen poder coercitivo en el mercado   son los sindicatos, toda vez que, unilateralmente, pueden afectar la libre   determinación del salario por la oferta y la demanda<sup>1</sup>. Estas ideas   tienen su fundamento en la concepción neoliberal del poder: a partir de su   individualismo metodológico, ven el poder como un ejercicio exclusivamente   orientado de manera directa sobre el individuo. El poder es la coerción sobre   la libertad individual, es una relación subordinada personal. Los neoliberales   no consideran el poder como una relación social, es decir, como una relación   producida en una determinada competencia, bajo una escala de valores construida socialmente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>INTERVENCIONISMO ESTATAL</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En cuanto a la temática del   intervencionismo estatal, las posturas de K. Popper y de F. Hayek son   aparentemente divergentes, pero en cuanto al Liberalismo clásico son   definitivamente distintas. Como vimos, el Liberalismo clásico considera al   mercado regido por leyes y autónomo. Consiguientemente, el Estado no debe   intervenir en el pero sí puede y debe hacerlo en la esfera pública. Su   intervención debe abocarse a la administración de justicia, realizar obras y   servicios dc bienestar colectivo, proteger a la sociedad contra agresiones   extraterritoriales, etc. Hayek establece. por el contrario, una identidad entre   intervención estatal y planificación. El rechaza la planificación económica y   social guiado por el supuesto de que la planificación requiere un conocimiento   ilimitado y que tal conocimiento es imposible de alcanzar para el hombre. Pero   no solo esto. También considera que cualquier intento orientado en este sentido   arrastra a la sociedad al caos y a la tiranía. un caos que es conceptualizado   como la muerte social. Se trataría de una sociedad -como dice Hinkelammert   donde no vale la pena vivir, es decir. de una sociedad carente del valor más   preciado para los pensadores neoliberales: las relaciones mercantiles. Según   Hayek, y de aquí proviene el título de una de sus obras más importantes, cualquier intento de planificación es el «Camino a la Servidumbre».</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En la perspectiva de Hayek, la planificación conduce a la   tiranía porque cualquier esfuerzo en este sentido requiere la concentración de   una gran cantidad de conocimientos en una institución o algunas personas. lo   que representa paralelamente su incremento de poder. El poder concentrado y en   permanente crecimiento es, según nuestro autor, una invitación a la tiranía.   Aquí surge una paradoja en el pensamiento neoliberal: por una parte, la   concentración del conocimien­to. como en el caso de las economías planificadas,   conduce a la tiranía; por otra, en el caso del mercado, el sometimiento del hombre a este saber superior y supremo conduce a la libertad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Popper, a su vez, distingue   dos tipos de intervencionismo: el que denomina «totalitario» y aquel orientado a   salvaguardar la libertad individual. El llamado «totalitario» se caracteriza   porque tiende a   eliminar la libertad individual y progresivamente desarrolla los poderes   estatales; en cambio, el intervencionismo «no totalitario» (Popper no se   refiere a él con una denominación específica)   está abocado a constituir un contrapeso al poder económico preservando las   libertades individuales. No desarrolla el poder del Estado ni el del estrato de   funcionarios que lo acompaña. Se trata, en   definitiva, de un intervencionismo esporádico y coyuntural. El Estado nunca es   un actor importante en el mercado, simplemente interviene cuando hay que realizar algunos ajustes en su funcionamiento<sup><sup>8.</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tanto Hayek como Popper reducen los ámbitos   de la intervención estatal en relación a las orientaciones del liberalismo   clásico. Por otra parte, si bien Hayek parecería mucho más radi­cal negando   cualquier intervención estatal, en tanto que Popper postula un intervencionismo   «mínimo» flexibilizando su position, nos parece que las coincidencias entre ambos autores sobre esta temática son mucho más fuertes que sus discrepancias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los temas, relacionado con el   intervencionismo estatal y que preocupa a los pensadores neoliberales, es el de   la justicia distributiva. De principio, Hayek está en contra de la justicia   distributiva. Según el, la realidad social es espontanea, es decir, no ha sido   creada u organizada por nadie. No tiene sentido entonces afirmar que alguien   (Estado. grupo social, etc.) es responsable de la distribución de los recursos.   Consiguientemente, el mercado, surgido de la espontaneidad social, no es   responsable de nada. El mercado, para Hayek, es un sistema «autorregulado», no   es estrictamente natural, tampoco una creación humana. El merca­do es   impersonal, anónimo, esto hace que posea la ventaja de que las desigualdades   producidas aparezcan como legítimas ante los individuos, es decir, los grupos   sociales menos favorecidos no tienen la posibilidad de identificar situaciones,   grupos, etc., como causantes de su situación. Ello produce una desorientación   cuando en los conflictos sociales se intenta identi­ficar al «enemigo». Nada de   esto ocurre cuando el Estado asume un rol protagónico (intervencionista) dentro   de la sociedad. En ese caso, las demandas de los ciudadanos se orientan   legítimamente al Estado pues este es en realidad el responsable de la   orientación de la economía. Pero no solo esto, comienza a generalizarse el paso   de grupos a «grupos de presión». El Estado se convierte así en el espacio de   disputa de los intereses de los grupos corporativos. Consiguientemente, allí   donde el Estado tiene un papel destacado, la sociedad es más proclive a la inestabilidad política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otro argumento que esgrime Hayek para   oponerse a la justicia distributiva es que, en su opini6n, las leyes deben   tener un carácter general. Su orientación debe estar inspirada en la búsqueda   de una cada vez mayor libertad individual. Una ley que promueva la libertad de   unos cuantos entra en contradicción con los propios principios liberales.   Textualmente, menciona: «crea un privilegio en el sentido que asegurara   beneficios para algunos a costa de otros de una manera que no puede ser justificada por principios capaces de aplicación general»<sup><sup>9</sup></sup>.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>MERCADO Y POLITICA</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para los pensadores neoliberales, debe   darse necesariamente una separación entre economía y política. Partiendo de una   crítica a la intervención del gobierno en la economía, consideran que desde la   generalización e implantación de los paradigmas keynesianos en las poéticas   económicas, comienza a desvirtuarse el sentido de libertad del mercado. La   intervención estatal, según estos pensadores, altera la dinámica espontanea que   debe primar en el mercado; de esta manera, el mercado deja de ser una fuente de   orientación tanto para productores como para consumidores. En consecuencia, la   desproporción entre oferta y demanda y, en general, las crisis son moneda corriente en el ámbito económico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los neoliberales critican también las   características que han asumido las democracias occidentales. Para ellos, el   Estado actual es un espacio fuertemente influenciado por intereses corporativos   que intentan arrancar del Estado políticas que les favorezcan, quitando de esa   manera la orientación universal que debe primar en toda política. Pero no solo   esto. La propia lógica electoral, es decir, la necesidad en la que se ven   envueltos los políticos de ganar votos hace que incrementen irracionalmente sus   ofertas electorales. De ese modo, cuando ejercen la administración del   gobierno, se producen enormes déficits fiscales que ocasionan inflación y   debilitan la inversión, afectando seriamente la economía productiva. Para los   pensadores neoliberales, este es el gran problema de las democracias actuales,   por lo cual ellos sugieren una tajante separación entre economía y política. La   forma concreta que asume esta separación consiste en limitar   constitucionalmente los déficits fiscales y reducir los recursos en manos del gobierno para evitar su incidencia negativa en la economía.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo que en definitiva esta detrás de la   propuesta neoliberal es el criterio de asignar a la política en general un   papel subordinado respecto a la economía. La política deja de ser el lugar de   las grandes confrontaciones ideológicas y programáticas donde se decide el   destino y la orientación posterior de la comunidad humana. Para los   neoliberales, ella simplemente debe ser el garante de las relaciones de   mercado. Se establecen también los marcos de legitimidad de la propia acción   política: esta es a prior físicamente considerada como deseable si no   interviene en el mercado. Como vemos, el neoliberalismo no solo es una política económica sino también una reconfiguración de la propia esencia de la política.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora bien, cuales son las características   concretas que asume este postulado teórico sobre la relación mercado-política   en el caso de América Latina, a través de las llamadas políticas de ajuste   estructural? En primer lugar, asistimos a una reducción del espacio decisional   propio de los diferentes gobiernos. Los procesos de internacionalización e   integración de la economía, la cada vez más profunda interdependencia económica   entre las diferentes regiones del planeta, el crecimiento de la influencia de   los llamados agentes internacionales, principalmente económicos y políticos,   expresados en una diversidad de organizaciones e instituciones, han hecho que   para los gobiernos nacionales en general se presente la disyuntiva entre la   integración al sistema económico mundial bajo condiciones dictadas por factores   externos o, simplemente, la marginación. La integración por la que ha optado la   mayoría de los estados nacionales conlleva, necesariamente en las condiciones   actuales, la sumisión de los gobier­nos, en áreas particularmente importantes   como la política económica, a organismos interna­cionales<sup><sup>10</sup></sup> . Ello, obviamente, va a implicar un   déficit de democracia, es decir, una reducción de cuestiones de interés   nacional sobre las cuales la población puede decidir. En el caso de América   Latina, asistimos a procesos democratizadores donde se puede decidir sobre todo   o casi todo, excepto cuestionar la política económica neoliberal. De ese modo,   se ha dado lugar a lo que algunos autores han calificado dc &quot;democracia castrada&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cuando una política económica plantea la   reducción de las funciones estatales, la eliminación de las políticas industriales,   de subsidios, la reorganización de las políticas sociales, la apertura al   mercado internacional, etc. y esta política no entra en la agenda del debate   como tema cuya orientación la población debe decidir, obviamente se está dando   lugar a una reconfiguración del lugar y el sentido de la política: esta queda   arrinconada simplemente a aquellos aspectos o temáticas que no afecten el   sentido central del modelo económico. Esta forma que tiene el neoliberalismo de   abordar la relación política economía posee grandes ventajas para el modelo.   Permite, en primer lugar, que las necesidades de inversión y acumulación no   enfrenten en su concreción dificultades surgidas de protestas populares o   simple­mente de alternativas construidas democráticamente. Es decir, proporciona   al modelo un sis­tema de protección respecto a posibles interferencias. La   política queda entonces reducida a un sistema administrativo del modelo   económico: el asunto en debate, en las recurrentes elecciones, bajo estas nuevas circunstancias en que grupo político administrara el modelo?<sup><sup>11</sup></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hablamos visto que para el neoliberalismo   el mercado produce libertad<sup><sup>12</sup></sup>. Esto es comprensible considerando que el   neoliberalismo posee una concepción de libertad restringida exclusivamente a la   libertad mercantil. El papel de la democracia consiste simplemente en   administrar esa libertad producida por el mercado, es decir, otorga a la   democracia un lugar subordinado respecto al mercado. Pero también esta aparece   en su sentido instrumental, como un mecanismo de cambio gubernamental; en sí   misma, no posee ninguna característica que la haga valiosa para la sociedad.   Popper afirma: «La democracia no suministra más que un armazón dentro del cual los ciudadanos pueden actuar de manera más o menos organizada y coherente»<sup><sup>13</sup></sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta perspectiva separa, una vez más, al   neoliberalismo del Liberalismo clásico. Para el Liberalismo clásico, el sistema   político que permita la plena expresión de los ideales liberales era la   democracia y, paralelamente, la democracia requería, como su fundamento económico,   del Liberalismo. Esta unidad entre democracia y Liberalismo, producto de un   largo proceso histórico, queda disuelta en la doctrina neoliberal. En oposición   a esta idea de democracia, el neoliberalismo construye el concepto de   «democracia protegida» y la tesis de su gobernabilidad. Según el, la democracia   debe ser protegida de aquellos que, valiéndose de la libertad produci­da por el   mercado y que la democracia administra, la utilizan para cuestionar el libre   funcionamiento del mercado: en este sentido, la democracia aparece como un   sistema fuertemente excluyente y autoritario. Se concibe su «gobernabilidad» como el control de los opositores a la libertad de mercado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>PALABRAS FINALES</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se ha intentado   reflejar, a partir de estas notas preliminares, algunas características que   parecen centrales para una comprensión general del neoliberalismo. La   incidencia en temáticas no-económicas ha tenido la intención de desvirtuar   algunas perspectivas que lo consideran simplemente como un modelo económico. A   partir del análisis de su idea de hombre, sociedad, mercado, Estado, política y   democracia, podemos concluir que el neoliberalismo es un gigantesco discurso de   defensa de la propiedad privada y del sistema capitalista, que contiene   profundas raíces autoritarias. Es la forma moderna en que se intenta legitimar   las desigualdades sociales. Un llamado a la pasividad y a la sumisión, paradójicamente, a nombre de la libertad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Notas</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">* Docente e   investigador de la Carrera de Sociolog&iacute;a UMSA.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Una sugestiva aproximación a la perdida de sentido   entre los principios neoliberales y su aplicación práctica, en el caso de los países   andinos, es el texto de Catherine Conaghan. &quot;Business an   the Boys: The Politics of Neoliberalism in the Central Andes», Latin American Research Review, vol. 15, N* 2 (1990): 3-30.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. K. Popper y otros. A la búsqueda   dc sentido (entrevistas). Edit. Sígueme. Salamanca. 1976.   pag. 50.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.  Según J. Locke, por ejemplo. todo hombre posee dentro   de sí la propiedad y que gracias al trabajo, como desgaste de energía, se   objetiviza en cosas materiales. Segundo Tratado sobre el Gobiemo   Civil. Ediciones Orbis. España. 1983. cap. V</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4.  K. Popper. La sociedad   abierta y sus enemigos Ed. Pidos. Madrid, 1981. pag 171.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5.  M. Horkheimer. «Ascenso y ocaso del individuo*. en: Critica a   la razón instrumental. Edit. Sur, Buenos Aires, 1969.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. Obviamente. esta perspectiva en Popper esta en   contradicci&oacute;n con su idea de la inexistencia de las leyes hist&oacute;ricas esbozada   en su texto Miseria del Historicismo. Para una crítica de la idea popperiana de   la historia. v&eacute;ase Felix Schuster, «El significado de la historia en: Felix   Schuster (comp). Poppery las Ciencias Sociales Centre editor de América Latina, Buenos Aires, 1992.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7. Berlín. Cuatro ensayos sobre la libertad Alianza Editorial. 1988.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8. F. Hayek. Los fundamentos desde la libertad. Uni&oacute;n Editorial. Madrid. 1965. p&aacute;g. 19.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9. F. Heyek. Legislación v Libertad. Unión Editorial. Madrid. 1978. pag. 129.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Esta «sumisi&oacute;n» no afecta de manera homogénea   a toda la sociedad Existen sectores fuertemente beneficiados por esta situación,   particularmente la gran empresa privada. De otra manera. resultaría imposible   explicar la gran receptividad que ha encontrado el modelo neoliberal en algunos sectores muy influyentes de nuestra sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11.Algunos «analistas»   políticos han pretendido ver en las reformas legales-institucionales. Ilame.se   Ley de Partidos, reformas constitucionales. etc., mecanismos que permiten hacer   a esta democracia más democrática. olvidando o pretendiendo ignorar el proceso más   general y global de la redefinición del lugar de la misma política dentro del   actual proceso re democratizador. En este sentido. es iluminadora la   perspectiva de M. Weber en sus artículos escritos en el Frankfurter Zeitung en   1917, donde afirma que mejoras institucionales en el sistema democrático.   aunque incrementen los niveles de participación. no producen necesariamente una   democracia más social si la esfera decisional queda sometida a un cuerpo de funcionarios especializados (burocracia).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Seguimos los aportes críticos de F.   Hinkelanimerten Teología   del Mercado Total. Hisbol, 1992.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">13. K.Popper, El desarrollo del conocimiento científico.   Conjeturas y Refutaciones. Edit. Paidos, Buenos Aires, 1967, pag. 114.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
