INTRODUCCIÓN
La inserción de los egresados universitarios al mercado laboral ha adquirido una importancia crucial en cuanto a la empleabilidad, particularmente frente a las transformaciones económicas. En el entorno de un mercado laboral globalizado y dinámico; la disposición laboral se entiende como el conjunto de actitudes, motivaciones y competencias personales orientadas al trabajo (Real Academia Española, 2023).
La empleabilidad de los egresados universitarios ha adquirido importancia estratégica en las políticas de educación superior y desarrollo económico. La inserción desde la universidad hacia el empleo se ha convertido en un proceso complejo, especialmente en relación con los distintos sectores económicos, cuyas demandas varían en cuanto a habilidades técnicas, sociales y cognitivas (Pérez y Pinto, 2021).
Según Arias et al. (2021), la calidad educativa y los contextos financieros influyen directamente en la formación y posterior empleabilidad de los egresados, destacando la necesidad de una alineación entre la educación técnica y las exigencias del mercado laboral. Por su parte, Gregorio (2023) enfatiza que la inclusión de asignaturas orientadas al ejercicio profesional mejora la conexión entre la formación universitaria y el entorno profesional, aumentando así la disposición laboral y la empleabilidad percibida por los egresados. El análisis de la percepción de empleadores y egresados, como lo plantean Cerdas et al. (2024) y Huang et al. (2025) permite identificar competencias clave y debilidades en la formación profesional, destacando la importancia de adecuar los perfiles de egreso a las demandas de los sectores económicos.
Huang et al. (2025) destacan que, mediante la aplicación del modelo de ecuaciones estructurales a una muestra de más de 2800 graduados en China, se ha observado un impacto positivo y significativo de los cursos, concursos y políticas orientadas al emprendimiento sobre la empleabilidad, para Guadarrama y García (2025) los factores como la capacidad de resolución de problemas, el trabajo en equipo y la comunicación efectiva son considerados por los egresados como esenciales para lograr una inserción laboral exitosa. En este sentido, el concepto de empleabilidad se ha transformado, en la formación técnica a uno más complejo, que integra competencias personales, sociales y contextuales (Oyarce et al., 2020). Desde una perspectiva teórica, esta relación entre disposición y empleabilidad se fundamenta en el capital humano, la teoría de competencias y la teoría del desarrollo profesional, las cuales destacan el papel de la motivación individual y del contexto laboral en la consolidación de trayectorias profesionales exitosas (Carrera y Cangue, 2020) (Jackson, 2025).
Los antecedentes destacan la importancia de alinear los programas educativos con las necesidades del sector productivo (empresas) para garantizar una transición efectiva de los egresados al mundo laboral. En esta línea Vargas (2024) estudió las competencias claves en ingeniería agroindustrial y destacó la adaptación curricular como base para la empleabilidad sectorial. Escobar (2024) analizó la trayectoria educativo laboral de egresados en Ciencias Económicas en El Salvador, encontrando una relación directa entre movilidad laboral y cualificaciones académicas, lo que sugiere que la disposición para integrarse laboralmente varía según sector económico y formación previa de los egresados.
Además, Suárez et al. (2023) estudiaron el impacto de los programas de vinculación laboral en universidades mexicanas, evidenciando la baja efectividad de mecanismos institucionales para insertar a los egresados en el mercado laboral, enfatizando en la necesidad de estrategias más integradas con el sector productivo. Por otro lado, Watts y Hetherington (2025) señalan que la formación emprendedora optativa mejora la empleabilidad al desarrollar habilidades innovadoras aplicables en contextos laborales diversos.
Bajo esta problemática se ha demostrado que los estudiantes que trabajan durante su formación tienen mayores posibilidades de acceder a empleos estables y bien remunerados. Especialmente si el trabajo está alineado con su área de estudio donde las oportunidades de acceso y permanencia laboral son adecuadas y justas (Pérez y Benito, 2020) (Arciprete y Ciani, 2025). Otros estudios han identificado que la empleabilidad depende del sector económico: en sectores como el de manufactura, la rotación laboral y la subcontratación tienden a ser más frecuentes, afectando estabilidad y proyección profesional de los egresados (Del Castillo, López y Espada, 2020) (Aliu et al., 2019). Asimismo, el desarrollo de competencias ha sido identificado como un factor crucial para la inserción laboral en distintos sectores, reforzando la idea de que la disposición laboral no es homogénea ni tiene el mismo impacto según el contexto económico (Oyarce et al., 2020).
Esta problemática se presenta en primer lugar, por la escasa diferenciación de la empleabilidad según sectores económicos. Un estudio de la Universidad de Costa Rica, por ejemplo, se centra en el área contable sin extrapolar hallazgos a otros ámbitos profesionales (Cerdas, 2024). En segundo lugar, los estudios se enfocan en competencias o percepción de empleadores, pero no abordan simultáneamente la disposición laboral como variable psicológica o actitudinal relacionada con la empleabilidad, como indica Arias et al. (2021).
Además, existe una escasez de investigaciones que integren tanto variables individuales (motivación, actitudes) como estructurales (tipo de contrato, sector, políticas públicas) en el análisis de la inserción laboral (Carrera et al., 2020). Finalmente, estudios como el de Gregorio (2023) están limitados a casos específicos como traducción e interpretación, sin ofrecer una visión comparativa intersectorial. Se ha detectado una falta de estudios actualizados (2020-2025) que consideren las transformaciones del mercado laboral de los egresados frente a la empleabilidad (Guadarrama y García, 2025).
Estos vacíos temáticos justifican la necesidad de una revisión más amplia y comparativa, por lo que se presenta como objetivo del artículo: identificar la relación entre disposición laboral y empleabilidad en egresados universitarios según sectores económicos.
La disposición laboral abarca actitudes, motivaciones y competencias que influyen en la incorporación y permanencia en el empleo. Este concepto se vincula estrechamente con teorías como la teoría de la motivación intrínseca, el capital humano y las competencias blandas. La disposición laboral se construye a partir del aprendizaje formal y experiencial del individuo, lo que le permite adaptarse a contextos cambiantes del empleo (Lawton et al., 2025). Esta disposición se manifiesta en competencias como la comunicación efectiva, el trabajo en equipo, la gestión del tiempo y la resolución de problemas, las cuales son valoradas por los empleadores (Aliu et al., 2019).
La empleabilidad se ha redefinido, pasando de ser una medida estática del perfil profesional a una construcción dinámica influida por factores individuales y contextuales (Chow et al., 2024). Incluye la capacidad de obtener, conservar y progresar en un empleo, y se ve afectada por elementos como la formación académica, la experiencia previa, el networking profesional y el sector económico en el que se busca empleo (Howard et al., 2025).
La interacción entre disposición laboral y empleabilidad, el primero actúa como un predictor clave de la empleabilidad. Un egresado con disposición proactiva tiene mayores probabilidades de insertarse y adaptarse al mercado de trabajo.
Las diferencias sectoriales y contextuales en la inserción laboral también varían según el sector económico, ya que cada uno posee dinámicas particulares. En sectores altamente terciarizados o tecnológicos, se valoran habilidades de análisis, digitalización y gestión de proyectos; en cambio, en industrias tradicionales como la manufactura o la agroindustria, el énfasis está en la operatividad, cumplimiento de normas y desempeño físico (Jackson, 2024) (Abulikemu et al., 2024) (Björck et al., 2024) (Nguyen, 2024). Por lo que el programa de prácticas ofrece habilidades interpersonales, pero experiencia laboral insuficiente y poco relevante para las verdaderas necesidades de empleabilidad de graduados (Mseleku, 2024). Para, (Lee y Nie, 2024) la empleabilidad depende de la formación continua, habilidades desarrolladas, motivación profesional y aprendizaje laboral, clave para una fuerza laboral sostenible.
MÉTODO
El enfoque es cuantitativo, con un diseño de tipo correlacional, orientado a analizar la relación entre los factores motivacionales y la disposición laboral de los estudiantes universitarios, de manera transversal. Esta elección metodológica responde a la necesidad de establecer asociaciones entre variables psicológicas y actitudinales que inciden en la percepción de empleabilidad, en el contexto de la educación universitaria.
La población objetivo se delimitó a egresados universitarios clasificados en el estrato socioeconómico bajo, según los criterios establecidos por Instituto Nacional de Estadística e Informática, la muestra fue seleccionada mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, conformada por un total de 113 participantes, quienes respondieron voluntariamente un cuestionario de 18 preguntas, previa aceptación del consentimiento informado. El instrumento utilizado fue un cuestionario con escalas tipo Likert, diseñado para medir tres dimensiones principales: motivación académica y profesional, autoeficacia percibida y disposición hacia la inserción laboral. El cuestionario fue validado mediante juicio de expertos, y su confiabilidad fue verificada a través del coeficiente Alfa de Cronbach, obteniéndose un nivel aceptable de consistencia interna para cada subescala.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis de la disposición laboral en los egresados universitarios permitió identificar tendencias relevantes vinculadas a su inserción en el mercado de trabajo, considerando las particularidades de los distintos sectores económicos. A partir de los datos obtenidos, se describen los niveles de disposición laboral reportados por la muestra, lo que ofrece una primera aproximación a las condiciones que inciden en su empleabilidad. Estos resultados descriptivos se presentan en la Tabla 1.
La Tabla 1, presenta los resultados sobre la percepción de los egresados respecto a su disposición laboral. La mayoría manifiesta una alta disposición positiva para integrarse al mercado laboral.
El 94% se motiva a aplicar lo aprendido en un entorno laboral (52% de acuerdo; 42% totalmente de acuerdo).
El 95% considera que trabajar es parte esencial de su desarrollo personal.
El 83% busca empleo principalmente por razones económicas, lo que refleja un porcentaje importante de la motivación extrínseca.
Por otro lado, aparecen factores que limitan la disposición laboral:
El 82% rechaza la afirmación “no tengo interés en buscar empleo”, confirmando una clara intención de inserción laboral.
El 53% expresa preocupación por no ser contratado al postular, lo que refleja inseguridad y percepción de barreras en la empleabilidad.
Los resultados confirman que la disposición laboral influye positivamente en la empleabilidad, aunque su impacto varía según el sector del mercado laboral. Existe la imperativa necesidad de que las instituciones universitarias adapten sus currículos formativos, no solo en lo concerniente a las competencias técnicas, sino también en el desarrollo de habilidades blandas, resiliencia y preparación específica para los contextos sectoriales, con el propósito de optimizar la empleabilidad en un mercado laboral intrínsecamente heterogéneo y en constante evolución.
Tabla 2 Correlación de motivación para la inserción laboral y barreras percibidas para buscar empleo
El resultado revela una correlación positiva y significativa entre la motivación para la inserción laboral y las barreras percibidas para buscar empleo (Rho = 0.248, p < 0.001). Lo anterior evidencia que, a mayor motivación, los egresados tienden a percibir más obstáculos en su transición al mercado laboral. La motivación por sí sola no es suficiente para superar las barreras laborales, destacando la necesidad de complementar la motivación con estrategias de apoyo y orientación al desarrollo profesional de los universitarios.
El resultado revela una correlación positiva y significativa entre la autoeficacia laboral percibida y la motivación para la inserción laboral (Rho = 0.163, p < 0.001). Este resultado indica que, a mayor percepción de autoeficacia, los egresados universitarios muestran mayor motivación para integrarse al mercado laboral.
Finalmente, la tabla 4 muestra una correlación negativa y significativa entre la autoeficacia laboral percibida y las barreras percibidas para buscar empleo (Rho = -0.064; p = 0.00). Aunque la relación es muy débil, sugiere que, a mayor percepción de autoeficacia, los egresados universitarios tienden a percibir ligeramente menos barreras en su búsqueda de empleo.
Discusión
Los resultados de la disposición laboral y empleabilidad en egresados universitarios, considera particularidades de los sectores económicos. Permiten sostener que la disposición laboral, entendida como un conjunto de competencias, actitudes y motivaciones hacia el empleo, constituye un predictor clave de la inserción y permanencia laboral. Este resultado se articula con marcos teóricos como el capital humano (Becker, 1993), la teoría de competencias (Spencer y Spencer, 1993) y los enfoques contemporáneos de empleabilidad dinámica (Chow et al., 2024), los cuales plantean que el éxito laboral depende de la interacción entre recursos individuales y oportunidades contextuales.
Un aporte clave de los resultados es evidenciar que la disposición laboral impacta de manera diferenciada según el sector económico analizado. Este resultado coincide con lo señalado por Oyarce et al. (2020) sobre la relevancia de las competencias transversales sin distinción sectorial. A diferencia de esos enfoques generalistas, este estudio muestra que sectores como el tecnológico y los servicios avanzados priorizan competencias digitales, de innovación y gestión de proyectos (Howard et al., 2025), mientras que en industrias tradicionales como manufactura o agroindustria se valoran la adaptabilidad y la experiencia práctica (Vargas, 2024).
Se confirma que el empleo temprano durante la formación universitaria potencia la empleabilidad, en línea con lo reportado por Pérez y Benito (2020) y Arciprete y Ciani (2025), quienes destacan que la experiencia laboral previa refuerza la disposición y facilita la inserción en puestos estables.
Otra contribución se vincula con la integración de variables psicológicas y estructurales. Mientras que estudios como los de Arias et al. (2021) y Suárez et al. (2023) se concentraron en percepciones de empleadores o en competencias técnicas, este trabajo muestra que la motivación y las actitudes laborales interactúan con factores como tipo de contrato, rotación sectorial o políticas de inserción laboral (Carrera et al., 2020; Cerdas, 2024).
En el plano teórico, el estudio amplía la comprensión del concepto de empleabilidad al situarlo en la intersección entre competencias individuales y estructuras económicas sectoriales, aportando evidencia que refuerza la visión de la empleabilidad como construcción dinámica y relacional (Jackson, 2025).
CONCLUSIONES
Los resultados destacan que la disposición laboral constituye el factor determinante en la empleabilidad de egresados universitarios. Y se observa una alta motivación para integrarse al mercado laboral, las barreras percibidas en la inserción laboral, especialmente entre los más motivados, evidencian la necesidad urgente de políticas institucionales de acompañamiento que fortalezcan la autoeficacia y reduzcan obstáculos, optimizando así la transición al empleo.
Respecto al objetivo de identificar la relación entre disposición laboral y empleabilidad, se confirma una relación positiva y significativa. Se constató que la disposición laboral impacta de forma diferenciada en función del sector económico, siendo más favorable en sectores intensivos en innovación, servicios y tecnología, en comparación con sectores tradicionales como manufactura, donde priman otros criterios de empleabilidad.
La correlación obtenida (Rho = 0.248, p < 0.01) revela una relación positiva entre motivación e identificación de barreras laborales. A mayor motivación por insertarse en el mercado laboral también tienden a percibir con mayor claridad las dificultades que podrían obstaculizar dicho proceso, los egresados con mayor motivación desarrollan conciencia crítica, lo que demanda estrategias institucionales para acompañar eficazmente sus procesos de inserción laboral.
Respecto a la correlación (Rho = 0.163, p < 0.001) confirma que los egresados que confían más en sus propias capacidades para desenvolverse en el ámbito laboral tienden a mostrar un mayor nivel de motivación para conseguir un empleo; la percepción de autoeficacia actúa como un factor psicológico que impulsa la disposición y el esfuerzo de los egresados para buscar empleo y lograr una inserción laboral efectiva, la motivación para la inserción laboral está condicionada tanto por factores internos (autoeficacia) como externos (barreras percibidas).

















