INTRODUCCIÓN
El rendimiento académico de los estudiantes universitarios se encuentra estrechamente relacionado con sus hábitos de estudio, entendidos como el conjunto de estrategias, comportamientos y actitudes que facilitan la adquisición y aplicación del conocimiento. En la Facultad de Educación de la UNASAM, se ha observado que un alto porcentaje de estudiantes no alcanza las competencias y capacidades esperadas, obteniendo resultados insatisfactorios, desaprobaciones y pérdida de interés. Estas dificultades se reflejan en problemas en la organización del tiempo, el ambiente y lugar de estudio, el uso de métodos y técnicas, el control de distractores, la motivación y la actitud, afectando las dimensiones cognitiva, procedimental y actitudinal del rendimiento académico (Hidalgo y Brochero, 2023).
Diversos estudios muestran que los estudiantes que identifican sus estrategias de aprendizaje más efectivas, gestionan sus recursos personales y materiales, y optimizan sus espacios y tiempos de estudio, obtienen un mejor desempeño a lo largo de su formación profesional. Por ejemplo, investigaciones en universidades peruanas han evidenciado correlaciones significativas entre la autoestima y el rendimiento académico; un estudio en la Universidad Peruana Los Andes mostró que un coeficiente Rho de 0,700 indicaba una relación positiva y significativa entre autoestima y calificaciones en Inglés I, mientras que otros estudios reportaron que la mitad de los estudiantes de enfermería presentan rendimiento académico bajo, sin que exista relación significativa con la autoestima (Constantino, 2021; Nolasco et al., 2022).
Asimismo, encuestas sobre percepciones de los estudiantes respecto a sus hábitos de estudio evidencian que, aunque un porcentaje significativo cuenta con un lugar de estudio adecuado en términos de iluminación, limpieza y orden, enfrentan desafíos relacionados con el aislamiento de ruidos y la comodidad ergonómica, lo que puede afectar su rendimiento académico. Sin embargo, los datos no siempre muestran una correlación estadísticamente significativa entre hábitos de estudio y desempeño académico, indicando la complejidad de estas relaciones y la necesidad de investigaciones contextuales (Maguiña y Cárdenas, 2023).
En este contexto, la presente investigación busca analizar la relación entre hábitos de estudio y rendimiento académico en estudiantes de la Facultad de Educación de la UNASAM, con el propósito de generar información actualizada que sirva de soporte para la implementación de estrategias pedagógicas, la mejora de competencias académicas y la toma de decisiones en educación superior. Los resultados aportan evidencia sobre la importancia de fomentar hábitos de estudio adecuados y permiten orientar intervenciones que potencien el desempeño académico y el desarrollo de competencias comunicativas y profesionales.
MÉTODO
La investigación fue de tipo aplicada, dado que se utilizaron enfoques teóricos y metodológicos previamente establecidos, con un nivel descriptivo y correlacional, ya que se describió el comportamiento de las variables y posteriormente se analizaron sus relaciones. Se adoptó un diseño no experimental de corte transversal, puesto que los datos se recolectaron en un único momento temporal. Para la interpretación y análisis se empleó un enfoque mixto, combinando herramientas cuantitativas y cualitativas para complementar la comprensión de los resultados (Carrasco, 2013).
Población y muestra
La población estuvo conformada por 580 estudiantes matriculados en el primer semestre de 2025 en la Facultad de Educación de la UNASAM. La muestra representativa se determinó mediante la fórmula estadística para poblaciones finitas:
Dónde:
n = tamaño muestra
N = tamaño de la población = 580
Zα/2 = 1.96 (nivel de confianza 95%)
p = 0.5 (prevalencia esperada más desfavorable).
q = 1-p= 0.5
d = 0.12% (error de precisión)
Aplicando la fórmula, se obtuvo un tamaño muestral de 60 estudiantes. La muestra estuvo conformada por 36 mujeres y 24 varones, con edades entre 18 y 23 años, pertenecientes a los primeros ciclos de las Escuelas Profesionales de Comunicación, Lingüística y Literatura e Idioma Inglés.
Instrumentos y técnicas de recolección de datos
Se empleó un cuestionario de 20 ítems por variable, en escala Likert, validado mediante juicio de expertos y con prueba de fiabilidad. Además, se consideraron las notas académicas de los estudiantes para complementar la información sobre su rendimiento. La técnica principal de recolección fue la encuesta, aplicada durante el período comprendido entre el 1 y el 28 de abril de 2025.
Análisis estadístico
Los datos se analizaron utilizando estadística descriptiva e inferencial. Se calcularon frecuencias, porcentajes, medias y desviaciones estándar, y se aplicó la Correlación de Pearson para determinar la relación entre hábitos de estudio y rendimiento académico. El procesamiento de la información se realizó con SPSS versión 26 y los resultados se presentaron en cuadros y gráficos elaborados también mediante Excel.
Procedimiento
Se aplicaron las encuestas a los 60 estudiantes seleccionados, considerando tanto sus percepciones sobre los hábitos de estudio como sus calificaciones académicas. Los datos obtenidos se procesaron mediante estadísticas descriptivas e inferenciales, elaborando tablas y gráficos para facilitar la interpretación. Finalmente, se aplicó la prueba de hipótesis mediante Correlación de Pearson para evaluar la relación entre las variables X (hábitos de estudio) y, Y (rendimiento académico), siguiendo el esquema:
X M Y
X1 = observación de la variable hábitos de estudio
Y1= observación de la variable rendimiento académico
r = correlación de Pearson entre X1 y Y1
M = muestra
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis de las puntuaciones obtenidas en la variable Hábito de estudio permitió identificar las tendencias generales en el comportamiento de los estudiantes. Los datos fueron procesados y tabulados, obteniéndose un baremo interpretativo que se presenta en la Tabla 1.
En la Tabla 1 se observa que del total de los encuestados (60 estudiantes), predomina el nivel medio con un 56,67% (34 estudiantes), seguido del nivel bajo con un 20,00% (12 estudiantes) y del nivel alto con un 23,33% (14 estudiantes). Este resultado sugiere que la mayoría de los estudiantes posee hábitos de estudio moderadamente desarrollados, lo que podría estar relacionado con una falta de planificación sistemática o con el uso ineficiente del tiempo de estudio.
Por otra parte, las medidas de tendencia central (Tabla 2) reflejan una actitud globalmente favorable hacia la aplicación del hábito de estudio. La media aritmética fue de 3,7167, la mediana de 4,0000 y la moda de 4,00, lo cual indica que la mayoría de los participantes se ubica en una valoración positiva. La desviación estándar (,52373) muestra una dispersión baja, lo que evidencia homogeneidad en las percepciones de los encuestados.
En cuanto al análisis conjunto de las variables Hábito de estudio y Rendimiento académico (Tabla 3), se observa que el 36,7% (22) de los estudiantes alcanza un nivel “bueno” en el uso del hábito de estudio, mientras que el 43,33% (26) obtiene un nivel “muy bueno” en rendimiento académico. Este paralelismo sugiere una relación positiva entre ambas variables: a medida que el estudiante mejora sus hábitos de estudio, su rendimiento académico tiende también a elevarse.
Finalmente, la Tabla 4 muestra las medias aritméticas de las dimensiones del hábito de estudio. Las más destacadas fueron “forma de escuchar las clases” (3,85) y “preparación para hacer tareas” (3,55), ambas por encima del promedio general (3,49). Esto indica que los estudiantes otorgan importancia a la atención durante las clases y a la organización previa para cumplir con las actividades académicas. Sin embargo, las dimensiones “forma de estudiar” (3,27) y “método para hacer tareas” (3,30) se encuentran levemente por debajo, lo que sugiere áreas de mejora en la planificación individual y la aplicación de estrategias metódicas de aprendizaje.
Prueba de Normalidad
Antes de realizar el contraste de hipótesis, se determinó si las variables Hábito de estudio y Rendimiento académico presentaban una distribución normal. Para ello, se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov, adecuada para muestras mayores a 50 sujetos (n > 50), y complementariamente la prueba de Shapiro-Wilk. Los resultados se presentan en la Tabla 5.
Corrección de significación de Lilliefors.
Los valores de significancia (Sig. = 0,000) son menores al nivel crítico de α = 0,05 para ambas variables. Esto indica que los datos no se distribuyen normalmente, por lo tanto, no cumplen con los supuestos de una prueba paramétrica. En consecuencia, se optó por aplicar un análisis de correlación no paramétrico, considerando que las distribuciones de ambas variables no provienen de poblaciones normales.
Contraste de Hipótesis
Hipótesis general
Existe relación significativa entre el hábito de estudio y el rendimiento académico de los estudiantes de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM).
Hipótesis estadística:
H₁: Sí existe relación significativa entre el hábito de estudio y el rendimiento académico.
H₀: No existe relación significativa entre el hábito de estudio y el rendimiento académico.
b) Nivel de confianza: 95%
c) Nivel de significancia: 5% (p < 0,05)
d) Elección del estadístico:
Para la comprobación de la hipótesis se utilizó la correlación de Pearson (r), cuyo estadístico se calcula mediante la siguiente fórmula:
El cálculo se realizó con el software SPSS v26.0, obteniéndose los resultados que se muestran en la Tabla 6.
Nota: La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
Interpretación de los resultados
El valor de la correlación de Pearson (r = 0,795) indica una relación positiva alta y significativa entre las variables Hábito de estudio y Rendimiento académico. Esto significa que, a medida que los estudiantes mejoran sus hábitos de estudio -como la organización del tiempo, la planificación de tareas y la atención durante las clases-, su rendimiento académico también tiende a incrementarse.
El valor de significancia bilateral (Sig. = 0,000) es menor al nivel de significación establecido (α = 0,05), lo que lleva a rechazar la hipótesis nula (H₀) y aceptar la hipótesis alterna (H₁).
Representación gráfica
Decisión
Como el p- valor (sig. =0. 000) es menor que el nivel de significancia (0,05), entonces tomamos la decisión de rechazar la hipótesis nula y aceptar la hipótesis general planteada.
Por lo tanto, sí existe adecuada relación significativa entre el uso del hábito de estudio y el rendimiento académico en estudiantes, tal como se demostró con los resultados del contraste de la prueba de hipótesis.
Discusión
Los resultados de la investigación evidenciaron una relación significativa y positiva entre los hábitos de estudio y el rendimiento académico (r = 0,795; p < 0,05), lo que indica que los estudiantes con mejores prácticas de organización, planificación y concentración obtienen calificaciones más altas. Este hallazgo coincide con lo planteado por Huaranja et al., (2025), quienes sostienen que la consolidación de hábitos de estudio constituye una estrategia pedagógica eficaz para optimizar la práctica docente y mejorar la asimilación de contenidos que requieren análisis y rigor metodológico.
Asimismo, los datos muestran que la mayoría de los encuestados presenta un nivel medio en sus hábitos de estudio, lo que sugiere un espacio de mejora en la autorregulación del aprendizaje, la administración del tiempo y la constancia en el estudio. Este resultado es congruente con lo expuesto por Molina et al., (2025), quienes subrayan la necesidad de promover estrategias pedagógicas que fortalezcan tanto las dimensiones cognitivas como las emocionales del proceso formativo, incluyendo la gestión de la ansiedad y el fortalecimiento de la autoestima. Dichas variables emocionales inciden directamente en la motivación y el rendimiento académico, tal como lo corroboran Constantino (2021) y Rojas et al., (2024).
Por otro lado, se identificó que la mayoría de los estudiantes presenta una personalidad de nivel regular, destacando la apertura a la experiencia como rasgo predominante y la estabilidad emocional como el más débil. Esta tendencia puede explicar ciertas fluctuaciones en la concentración y en la persistencia frente a las exigencias académicas, tal como también lo plantean Rojas et al., (2024), quienes asocian la inestabilidad emocional con un bajo rendimiento.
En cuanto a las condiciones ambientales y la planificación del estudio, los resultados reflejan un uso moderado de recursos y técnicas de aprendizaje. Mondragón et al., (2016) señalan que esta situación suele derivar de metodologías docentes tradicionales que privilegian la memorización sobre la comprensión, lo que limita la autonomía del estudiante y su interés por “aprender a aprender”. Por tanto, se plantea la necesidad de innovar en estrategias activas de enseñanza que impulsen la metacognición y el aprendizaje significativo.
Los resultados también se alinean con los hallazgos de Ordoñez y Hurtado (2021), quienes observaron que los estudiantes con un rendimiento regular tienden a experimentar distracciones durante el estudio, desmotivación y falta de inspiración, lo cual resalta la relevancia de abordar factores psicológicos y ambientales que influyen en el aprendizaje. En el presente estudio, los estudiantes mostraron altos niveles de atención y participación en clase, aunque con variabilidad en la constancia y la planificación de los apuntes, lo que sugiere que los hábitos de estudio no se mantienen de manera uniforme a lo largo del proceso formativo.
En investigaciones complementarias, Anaya (2022) halló correlaciones positivas entre los hábitos de estudio y el rendimiento académico en distintos componentes del aprendizaje, como el ambiente de estudio (r = 0,752), los métodos de estudio (r = 0,711) y la motivación (r = 0,625), lo que refuerza la consistencia de los resultados obtenidos en la presente investigación. Estos valores confirman que los hábitos de estudio, cuando son sistemáticos y adaptativos, tienen un efecto directo en la mejora del desempeño académico.
Finalmente, se evidenció que la autoestima constituye un factor asociado al rendimiento, tal como lo demuestran los resultados de Constantino (2021), quien encontró una correlación positiva (rho = 0,700; p < 0,05) entre ambas variables. Esto implica que la confianza en las propias capacidades favorece la persistencia ante la dificultad y potencia la motivación intrínseca, elementos que, en conjunto con hábitos de estudio sólidos, explican un mejor rendimiento académico.
CONCLUSIONES
El estudio permitió confirmar que los hábitos de estudio constituyen un factor determinante en el rendimiento académico de los estudiantes de la Facultad de Educación de la UNASAM. Se evidenció que los participantes mantienen prácticas de estudio de nivel medio, lo cual sugiere un desarrollo parcial de competencias relacionadas con la organización, la planificación y el aprovechamiento del tiempo destinado al aprendizaje.
Asimismo, se comprobó la existencia de una relación significativa y positiva entre ambas variables, lo que indica que a medida que los estudiantes fortalecen sus hábitos de estudio, su desempeño académico tiende a mejorar. Este hallazgo resalta la necesidad de implementar estrategias institucionales que promuevan la autorregulación del aprendizaje, el desarrollo de técnicas de estudio eficaces y la consolidación de una cultura académica orientada al esfuerzo y la disciplina.
De igual modo, los resultados sugieren que el fortalecimiento de los hábitos de estudio debe acompañarse de acciones pedagógicas que favorezcan la motivación, la concentración y la gestión emocional, aspectos que inciden directamente en la calidad del aprendizaje. En este sentido, se recomienda que la universidad impulse programas de tutoría y acompañamiento académico que orienten a los estudiantes hacia una práctica de estudio más autónoma, reflexiva y sostenida en el tiempo.
En conclusión, mejorar los hábitos de estudio de los estudiantes no solo repercute en un mayor rendimiento académico, sino también en el desarrollo de competencias clave para su formación profesional, lo que refuerza el valor de fomentar estos comportamientos como eje transversal en la educación universitaria.
























