INTRODUCCIÓN
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el 75% de los niños a nivel global están matriculados en educación preescolar un año antes de ingresar a la primaria, lo que resalta la necesidad de fortalecer desde esta etapa habilidades fundamentales como las nociones espaciales. En este sentido, resulta esencial que educadores y padres fomenten el desarrollo de estas competencias desde edades tempranas, dado que constituyen la base para el aprendizaje académico y la adaptación al entorno cotidiano. Así, potenciar las nociones espaciales en la primera infancia no solo favorece el éxito escolar, sino que también contribuye al desarrollo integral de los niños (UNESCO, 2022).
Bedón y Cedeño (2023) señalan que el desarrollo de las nociones espaciales en los niños facilita significativamente el aprendizaje, especialmente en el área de las matemáticas, al promover habilidades cognitivas esenciales para la resolución de problemas. En contraste, aquellos que presentan dificultades en estas habilidades suelen mostrar un bajo desempeño académico relacionado. En este contexto, se ha observado que aproximadamente uno de cada siete niños enfrenta problemas considerables para orientarse en un espacio determinado, situación que se refleja también en su rendimiento en matemáticas y en otras áreas vinculadas al razonamiento lógico.
Al respecto Cedeño y Ilaquiche (2025) afirman que el desarrollo de las nociones espaciales en niños de educación inicial es fundamental para potenciar habilidades cognitivas, mejorar la percepción del entorno y facilitar el aprendizaje temprano en matemáticas y ciencias. Los autores también, destacan que un adecuado desarrollo de la estructuración espacial contribuye significativamente al crecimiento cognitivo y motor de los niños, mediante experiencias prácticas e interacciones con su entorno. Esto les permite adquirir competencias para comprender, manipular y representar el espacio que los rodea de manera más efectiva.
En este sentido, Salazar y Rincón (2022) señalan que el teatro infantil es una herramienta pedagógica eficaz para desarrollar nociones espaciales en niños de educación inicial. A través de la dramatización y el movimiento corporal, los niños exploran y comprenden conceptos como ubicación, distancia y orientación en el espacio. Esta experiencia lúdica fomenta la percepción espacial, la coordinación motora y la creatividad, facilitando un aprendizaje significativo. Además, el teatro promueve la interacción social y el trabajo en equipo, fortaleciendo habilidades cognitivas y emocionales esenciales en la primera infancia. Asimismo, la influencia del teatro infantil en el desarrollo cognitivo, procedimental y actitudinal constituye una base para potenciar competencias comunicativas y sociales en diversos contextos educativos, mediante el juego dramático, contribuyendo así al desarrollo integral infantil.
Según Zambrano et al. (2018), el teatro infantil, al trabajar de forma colaborativa y grupal, hace que los niños se sientan parte activa de la actividad; esta confianza en sí mismos les ayuda a desarrollar de forma fluida las competencias necesarias para desenvolverse con seguridad y autonomía en su entorno social y académico. Además, fomenta habilidades comunicativas, la empatía y el respeto hacia los demás, fortaleciendo su crecimiento emocional y social desde edades tempranas, al mismo tiempo que estimula la creatividad y la expresión corporal.
Diversos estudios han abordado la orientación espacial en la primera infancia; en particular, Berciano et al. (2017) analizaron cualitativamente las formas de representación simbólica que niños y niñas de cinco años son capaces de realizar durante actividades contextualizadas de orientación espacial. En este sentido, los autores encontraron que todos los participantes comprenden el concepto de tridimensionalidad y los cambios que ocurren en el eje vertical, lo cual les permite emplear una variedad de símbolos en sus representaciones. Asimismo, destacaron que la complejidad de dichos símbolos está directamente relacionada con el nivel de capacidad espacial de cada niño.
La problemática planteada en relación con el desarrollo de las nociones espaciales en niños de educación inicial requiere la implementación de estrategias pedagógicas efectivas que favorezcan este proceso de aprendizaje. En este contexto, se propone la aplicación del teatro infantil como una herramienta para potenciar las nociones espaciales en niños de cinco años, considerando que el adecuado desarrollo de estas habilidades es fundamental para prevenir dificultades en su desempeño académico en el nivel primario.
Por lo tanto, resulta necesario investigar la influencia que tienen los talleres de teatro infantil en el desarrollo de las nociones espaciales en niños de cinco años de la Institución Educativa Inicial N° 228 San Martín.
El presente estudio tiene como objetivo evaluar la contribución de los talleres de teatro infantil al desarrollo de las nociones espaciales en niños de educación inicial durante el año académico 2023.
METODO
El estudio adoptó un enfoque cuantitativo con diseño pre-experimental de mediciones antes-después (pre/postprueba) y seguimiento longitudinal en dos momentos: observación inicial (pre-intervención) y final (post-intervención).
La muestra, seleccionada mediante muestreo no probabilístico intencional, consistió en 26 niños de cinco años del aula "Ositos", quienes presentaban dificultades en comprensión de nociones espaciales. Se obtuvo el consentimiento informado de los docentes y de los padres o tutores legales, respetando los principios éticos para la investigación con población infantil.
La técnica principal fue la observación sistemática, apoyada en una ficha de observación de 41 ítems (escala ordinal) organizada en cuatro dimensiones: noción de dimensión, direccionalidad, posición y orientación. El instrumento fue validado por tres expertos (CVI ≥ 0.80) y su fiabilidad se estimó mediante el coeficiente Omega (Ω = 0.89) en una prueba piloto. Para minimizar sesgos, se utilizó un protocolo estandarizado de registro.
Para la intervención se desarrollaron 16 talleres diseñados para fortalecer las nociones espaciales en los niños. Se trabajó con 26 niños, a quienes a través de la observación y utilizando una escala ordinal con 41 ítems repartidos en cuatro dimensiones (noción de dimensión, direccionalidad, posición, y orientación), instrumento debidamente validado por especialistas y con una fiabilidad estadística, se registró los datos antes y después.
Para determinar si la intervención produjo un cambio significativo en el nivel de logro de aprendizaje respecto a las nociones espaciales, se aplicó la prueba no paramétrica de rangos con signos de Wilcoxon, adecuada para comparar mediciones relacionadas en muestras pequeñas con datos ordinales. El análisis estadístico se realizó utilizando el software SPSS, versión 27.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Tabla 1, se presentan los rangos de valores obtenidos en el nivel de desempeño de aprendizaje en las nociones espaciales de los niños durante las pruebas pre y post intervención. Los resultados indican mejoras significativas en el desarrollo de las nociones espaciales tras la implementación de la intervención. El análisis comparativo mediante la prueba de Wilcoxon mostró incrementos estadísticamente significativos (p < 0.001) en todas las dimensiones evaluadas: la noción de dimensión presentó un aumento de +6.35 puntos (de M = 12.30, DE = 1.45 a M = 18.65, DE = 2.10), la direccionalidad mejoró en +5.75 puntos (de M = 8.45, DE = 1.20 a M = 14.20, DE = 1.75), la posición mostró el mayor avance con +6.75 puntos (de M = 10.10, DE = 1.30 a M = 16.85, DE = 1.95), y la orientación registró una ganancia de +6.15 puntos (de M = 9.25, DE = 1.15 a M = 15.40, DE = 1.60). Los tamaños del efecto, calculados mediante el coeficiente r, oscilaron entre 0.61 y 0.67. Estos hallazgos confirman el impacto positivo de la intervención en el desarrollo de las habilidades espaciales evaluadas.
Tabla 1 Comparación de puntuaciones medias en nociones espaciales antes (pre-test) y después (post-test) de la intervención
Para evaluar el cambio en el nivel de desempeño en nociones espaciales en los niños, se aplicó la prueba no paramétrica de rangos con signo de Wilcoxon, comparando las puntuaciones obtenidas en el Pre Test y el Post Test. En la Tabla 2 se presentan los resultados, que muestran un estadístico Z de -4.315, basado en rangos negativos, lo cual indica una diferencia significativa entre ambas mediciones. La significancia asintótica bilateral fue menor a 0.05 (p < 0.05), evidenciando una mejora significativa en el desempeño de los niños tras la intervención. Estos resultados indican que la intervención implementada tuvo un efecto positivo en el desarrollo de las habilidades espaciales evaluadas.
En la Tabla 3, se presentan los rangos de valores correspondientes a la noción de dimensión del niño antes (pre test) y después (post test) de la intervención. De los 26 participantes evaluados, 18 mostraron un aumento en su noción de dimensión, evidenciado por rangos positivos en el post test en comparación con el pre test. No se registraron casos con disminución de esta noción (rangos negativos = 0), mientras que en 8 casos la noción se mantuvo sin cambios (empates).
Nota. a. Noción de dimensión (Post Test) < Noción de dimensión (Pre Test). b. Noción de dimensión (Post Test) > Noción de dimensión (Pre Test). c. Noción de dimensión (Post Test) = Noción de dimensión (Pre Test).
Los resultados de la prueba no paramétrica de Wilcoxon para muestras relacionadas con el fin de comparar la noción de dimensión en los niños entre el pre test y el post test. El estadístico Z obtenido fue -3.906, con un valor p asintótico bilateral menor a 0.05, lo que indica una diferencia estadísticamente significativa entre ambas mediciones. La dirección del estadístico Z indica que la mayoría de los valores en el post test fueron mayores que en el pre test, evidenciando una mejora significativa en la noción de dimensión tras la intervención. Estos hallazgos demuestran que la intervención aplicada produjo un cambio positivo en la comprensión de esta noción espacial en los niños.
En la tabla 4, se muestran los resultados de la prueba de Wilcoxon para las nociones espaciales en niños muestran mejoras significativas en las áreas de direccionalidad y orientación tras la intervención. En ambas nociones, la mayoría de los niños presentaron puntuaciones superiores en el post test en comparación con el pre test, evidenciado por la ausencia de rangos negativos y la presencia de rangos positivos predominantes. También, los valores del estadístico Z (-4.134 para direccionalidad y -4.716 para orientación) junto con una significancia asintótica de 0.05 indican que estas diferencias son estadísticamente significativas. En cuanto a la noción de posición, aunque la mayoría de los niños también mostró mejoras (19 rangos positivos y ningún rango negativo), no se reportaron los valores estadísticos necesarios para confirmar la significancia de estos cambios. Los hallazgos, indican que la intervención fue efectiva para potenciar ciertas nociones espaciales en los niños, especialmente en direccionalidad y orientación.
Tabla 4 Rangos y Estadísticos de la Prueba de Wilcoxon para Nociones Espaciales en Niños (Pre y Post Test)
Nota. (a) Rangos negativos: Post Test < Pre Test. (b) Rangos positivos: Post Test > Pre Test. (c) Empates: Post Test = Pre Test.
Discusión
El desarrollo de nociones espaciales en la educación inicial constituye un pilar fundamental para el aprendizaje matemático y la comprensión del entorno en los primeros años de vida. En este contexto, los talleres de teatro infantil emergen como una estrategia didáctica innovadora y significativa, ya que integran el juego, la expresión corporal y la creatividad, permitiendo a los niños explorar y construir conceptos espaciales de manera vivencial y participativa.
Ponce y Cedeño (2023) describen una experiencia en la Unidad Educativa Esmeraldas, ubicada en Portoviejo, Ecuador, donde destacan el impacto positivo de las estrategias metodológicas para estimular las nociones temporo-espaciales en niños de Educación Inicial. Según sus resultados, fomentar estas nociones es esencial para la integración y el desarrollo de los niños en tiempo y espacio. En este sentido, al fortalecer la noción espacial, los niños comienzan a construir ideas sobre su esquema corporal, mientras que la noción temporo-espacial les permite ubicarse en su entorno actual. También revelan que, para alcanzar estos objetivos, es imprescindible implementar estrategias metodológicas creativas, concretas y variadas que promuevan la autonomía, el aprendizaje colaborativo y el descubrimiento.
En este estudio se coincide con los hallazgos de García et al. (2015), quienes señalan que el desarrollo de la habilidad para dibujar está estrechamente ligado al avance en la capacidad de los niños para organizar y estructurar el espacio. Este progreso facilita la comprensión de las nociones espaciales, mejora la manera en que los niños ordenan su entorno y les permite planificar con anticipación antes de realizar sus dibujos. Por lo tanto, el proceso de representación gráfica no solo refleja la creatividad infantil, sino que también evidencia el crecimiento del pensamiento espacial y la habilidad para estructurar visualmente su realidad. En consecuencia, la relación entre el dibujo y la percepción espacial se convierte en un elemento fundamental para el aprendizaje y el desarrollo cognitivo, y contribuye significativamente a la comprensión que los niños tienen del mundo que los rodea.
Se concuerda con los hallazgos de Tamayo et al. (2022), quienes destacan que los juegos seleccionados para el trabajo de la orientación espacial en las clases de Educación Física favorecen el desarrollo de esta capacidad en los niños de primer grado. Asimismo, a través de actividades lúdicas y dinámicas, los estudiantes pueden explorar, reconocer y diferenciar conceptos como dirección, posición, distancia y desplazamiento en el espacio. De esta manera, no solo se estimula su desarrollo cognitivo y psicomotor, sino que también se potencian habilidades sociales, el trabajo en equipo y la creatividad, contribuyendo integralmente a su formación académica y personal.
Amagua (2020) destaca la importancia fundamental de la labor docente en el fortalecimiento de la noción espacial mediante estrategias didácticas efectivas. En concordancia con nuestros hallazgos, este enfoque metodológico favorece significativamente el proceso de aprendizaje, evidenciado cuando los estudiantes interactúan entre sí y reconocen la necesidad de involucrarse activamente en su propio desarrollo cognitivo. Asimismo, este proceso facilita que los niños adquieran herramientas para desenvolverse con mayor autonomía en su entorno, ampliando su comprensión espacial más allá del contexto inmediato. Estos resultados subrayan la relevancia de diseñar intervenciones pedagógicas que promuevan tanto la interacción social como la autonomía, aspectos clave para el desarrollo integral en educación inicial.
En relación con el proceso de evaluación del cambio en el nivel de desempeño en nociones espaciales en niños, los hallazgos de Maturana y Curbeira (2018) resaltan la importancia de la formación de habilidades espaciales a través de las matemáticas en estudiantes de primaria en Colombia. En efecto, estos autores señalan que dicho desarrollo no solo es necesario, sino indispensable para el progreso académico integral de los alumnos. Además, destacan que estas habilidades contribuyen significativamente a mejorar el razonamiento lógico, la resolución de problemas y la comprensión de conceptos abstractos, aspectos fundamentales para el éxito escolar y para enfrentar futuros desafíos en diversas áreas del conocimiento y la vida cotidiana.
Se concuerda con Esquivel (2018), quien subraya que los talleres de teatro y danza son fundamentales para desarrollar habilidades espaciales en niños pequeños, ya que potencian sus capacidades motrices, cognitivas y sociales mediante la expresión corporal y la creatividad. Además, la integración de los niños a estos talleres requiere una planificación metodológica por etapas que combine reflexión y acción participativa. Esta estrategia, por tanto, favorece la autonomía, la orientación espacial y la interacción social, contribuyendo así al aprendizaje significativo y al desarrollo integral de los participantes en un entorno artístico y educativo. El autor afirma que, estas actividades promueven la confianza y la comunicación efectiva, aspectos esenciales para el crecimiento personal y social de los niños.
De acuerdo con Mármol (2019), la mediación mediante títeres facilita una variedad de interacciones lingüísticas significativas; por lo tanto, se recomienda incorporar esta herramienta en programas educativos que busquen estimular el desarrollo del lenguaje y promover la comunicación entre los niños. Asimismo, estas actividades no solo refuerzan la expresión verbal, sino que también impulsan el desarrollo de habilidades espaciales, dado que los niños deben coordinar sus movimientos, orientarse y comprender las relaciones espaciales durante la manipulación y representación con el títere.
En consecuencia, el títere se posiciona como un recurso integral que favorece tanto el aprendizaje lingüístico como el cognitivo, contribuyendo así al desarrollo global de los niños. Estos hallazgos coinciden con los resultados obtenidos en el presente estudio, lo que reafirma la importancia de incluir estrategias lúdicas y participativas en la educación infantil para potenciar diversas áreas del desarrollo.
Raihan y Lugiman (2012) destacan que los talleres de teatro fortalecen habilidades espaciales en niños, pues mediante expresión corporal y creatividad se estimulan capacidades motrices, cognitivas y sociales. En este sentido, el uso de títeres facilita la expresión de sentimientos y pensamientos que podrían permanecer ocultos. Los autores señalan que, los títeres promueven interacción social, desarrollo del lenguaje, coordinación motriz, orientación y comprensión espacial durante su manipulación. Por tanto, incorporarlos en programas educativos es esencial para un desarrollo integral, potenciando habilidades comunicativas y espaciales de forma lúdica y participativa.
Los hallazgos de este estudio coinciden con lo señalado por Giler et al. (2023), quienes destacan que el teatro infantil, como disciplina artística aplicada a la educación, contribuye no solo a transmitir valores y fomentar la creatividad, sino también a potenciar habilidades espaciales fundamentales para el desarrollo cognitivo y social de los niños. En particular, la expresión corporal y la interacción en el espacio escénico facilitan la orientación, la coordinación motriz y la comprensión de las relaciones espaciales, aspectos que fueron evidentes en nuestra muestra. No obstante, es importante reconocer que la efectividad de estas intervenciones puede depender del contexto educativo y las características individuales de los participantes, lo que sugiere la necesidad de adaptar las estrategias pedagógicas a cada realidad.
Los resultados de este estudio corroboran lo planteado por Mejía y Noriega (2020), quienes destacan el teatro infantil como una herramienta pedagógica eficaz para la gestión emocional y la expresión de sentimientos en niños y adolescentes, etapas en las que el desarrollo afectivo es particularmente vulnerable. En línea con esto, los resultados obtenidos revelan que, además de sus beneficios emocionales, esta práctica artística contribuye significativamente al desarrollo de habilidades espaciales. Esto se debe a que la expresión corporal, el desplazamiento escénico y la interacción con el espacio físico estimulan la orientación, la coordinación motriz y la comprensión de dimensiones espaciales.
Jiménez et al. (2020) hacen mención a una experiencia en el diseño e implementación de una secuencia de actividades basadas en la enseñanza, específicamente orientadas a favorecer el desarrollo temprano de la capacidad espacial en niños de 3 a 6 años en Educación Infantil. Estas actividades están adaptadas a cada curso y permiten observar avances en habilidades relacionadas con la orientación espacial, como la coordinación motriz, la comprensión de relaciones espaciales y la capacidad para realizar tareas de orientación en el espacio. Además, se presentan evidencias de las producciones de los niños, lo que demuestra el progreso en función de la edad y el aprendizaje adquirido.
El estudio de Ponce y Cedeño (2023) subraya que la estructuración espacial es un factor clave en el desarrollo cognitivo y motor infantil, en línea con los hallazgos de esta investigación. Según sus resultados, la interacción sistemática con el entorno y la exposición a experiencias prácticas no solo favorecen la comprensión de las relaciones espaciales, sino que también potencian la capacidad de manipularlas y representarlas de manera efectiva. Los autores también destacan que estos avances impactan la coordinación motriz y la resolución de problemas, además de ser fundamentales para el aprendizaje y desarrollo integral durante la infancia.
Los resultados obtenidos coinciden con los hallazgos de Navas y Castro (2023), quienes evidencian que una intervención estructurada mejora significativamente el desempeño en postests de coordinación, lenguaje, motricidad y desarrollo psicomotor en niños de educación inicial. En su estudio, destacan que la herramienta utilizada resulta valiosa para apoyar a los niños en la superación de dificultades en estas áreas. Asimismo, señalan que la intervención influye positivamente en el desarrollo de las nociones espaciales, tal como se observa en el contexto de los “Juegos de desarrollo motor en las nociones espaciales en escolares de educación inicial”. Por lo tanto, estos hallazgos refuerzan la importancia de implementar estrategias lúdicas y motoras en la educación inicial para favorecer el desarrollo integral de los escolares.
Como señala Motos y Alfonso (2019), el teatro constituye una estrategia educativa integral que fortalece dimensiones clave del desarrollo psicosocial en niños y adolescentes, tales como la identidad, la autoestima y la empatía. También afirma el autor que, a través de la participación activa en actividades teatrales, los alumnos no solo reafirman su identidad, autoestima y autoconfianza, sino que también desarrollan habilidades fundamentales como la seguridad, la tolerancia, la empatía y la asertividad. Además, el teatro facilita la comprensión y el manejo de nociones espaciales, especialmente en niños de educación inicial, al promover la conciencia corporal, la orientación en el espacio y la interacción con el entorno. En este estudio se concuerda con lo planteado por este investigador.
De acuerdo con Rivas (2024), el teatro se destaca como una estrategia clave en la educación inicial, al potenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Mediante técnicas como la dramatización, el juego simbólico y la improvisación, no solo promueve el desarrollo emocional y el esparcimiento, sino que también fortalece habilidades lingüísticas, comprensión lectora y comunicación verbal y no verbal en los niños. Además, esta herramienta favorece el desarrollo de nociones espaciales, ya que el movimiento, la interacción con objetos y la orientación en el espacio escénico mejoran su percepción, coordinación motora y organización. Estos aspectos son esenciales para un aprendizaje integral durante esta etapa educativa.
Por su parte, Saldaña et al. (2021) describen una experiencia significativa con niños y niñas de tres a cuatro años, quienes participaron activamente en un proyecto innovador sobre la implementación de la metodología juego-teatro en educación inicial. Sus hallazgos evidencian resultados positivos en el desarrollo cognitivo y socioemocional de los infantes, demostrando que esta práctica pedagógica constituye una alternativa efectiva para integrar de manera lúdica el juego dramático y el teatro. Esta estrategia no solo favorece el aprendizaje colaborativo mediante procesos activos y participativos, sino que además involucra a las familias como agentes clave para fortalecer el desarrollo de nociones espaciales en niños de educación inicial.
Los resultados indican que las nociones espaciales en niños de educación inicial mejoran significativamente en aspectos clave como la direccionalidad y la orientación tras la implementación de una intervención educativa basada en actividades lúdicas y pedagógicas. Estos hallazgos respaldan los resultados de García et al. (2015), quienes establecieron un vínculo entre la representación espacial y la habilidad gráfica infantil; además, revelan un mecanismo subyacente fundamental: la internalización de nociones espaciales como requisito previo indispensable para la expresión gráfica organizada y estructurada. De manera complementaria, Jiménez et al. (2019) aportan evidencia sólida que demuestra que intervenciones pedagógicas centradas en la orientación espacial aceleran significativamente dicho desarrollo.
CONCLUSION
El estudio desarrollado permitió mostrar la efectividad de los talleres de teatro produjo mejoras significativas en el desarrollo de las nociones espaciales en niños de educación inicial. Los análisis estadísticos mediante la prueba de Wilcoxon evidenciaron incrementos significativos en todas las dimensiones evaluadas -dimensión, direccionalidad, posición y orientación con tamaños del efecto moderados a grandes (r entre 0.61 y 0.67), lo que confirma el impacto positivo y consistente de la estrategia aplicada sobre las habilidades espaciales de los participantes.
Se confirma que la noción de dimensión mostró una mejora particularmente destacada tras la intervención, con 18 de 26 niños presentando incrementos en esta área y ningún caso de retroceso. El estadístico Z de -3.906 y la significancia estadística (p < 0.05) refuerzan que la comprensión espacial relacionada con la dimensión fue significativamente potenciada, lo que revela que la intervención facilitó el aprendizaje y consolidación de esta noción fundamental para el desarrollo cognitivo espacial.
Las nociones de direccionalidad y orientación también evidenciaron avances significativos, con valores estadísticos robustos (Z = -4.134 y -4.716, respectivamente, p < 0.05) y predominancia de rangos positivos en el post test. En conjunto, estos resultados subrayan la efectividad de la intervención para potenciar habilidades espaciales clave, especialmente aquellas relacionadas con la orientación y la direccionalidad.
















