INTRODUCCIÓN
En ocasiones se presentan en la vida desafíos, adversidades y obstáculos que se deben superar. La cualidad que permite enfrentarlos con fortaleza y adaptabilidad se le llama resiliencia. Toapanta y Lara (2024), la describe como “la capacidad de cada persona para adaptarse y mantenerse en buen estado psicológico ante situaciones desfavorables” (p. 248). Ante esto, es entendible como lo aprecian Nuñez y Vásquez (2022), que no es una característica innata, sino un conjunto de procesos internos que permitirá llevar una ida saludable en entornos adversos y que se puede fortalecer a lo largo de la vida.
Esta concepción de lo que es la resiliencia, también es vista por Tuz et al. (2024), como un concepto que engloba elementos como fortaleza, adaptación, capacidad, y adversidad. En el contexto académico, Palacios y López (2024), lo define como “aquella capacidad de los estudiantes para superar dificultades y factores de riesgo en su proceso de aprendizaje” (p. 21). De ahí que estos autores consideran la resiliencia como una variable crucial en el fortalecimiento de la calidad del aprendizaje y en la mejora de los resultados académicos.
En el caso de los estudiantes universitarios, existen diversos estresores que les dificulta la adaptación favorable. Huaire et al. (2023), menciona en este sentido el exceso de tareas, evaluaciones y exámenes, tiempo limitado para realizar el trabajo académico, entre otros factores. De la Ossa y Orrego (2022) por su parte, consideran que desarrollan la resiliencia cuando son capaces de enfrentar, superar y sobreponerse ante estas situaciones negativas.
En este sentido, según Rodríguez y Solano (2023), los diversos desafíos a los que se enfrentan los estudiantes universitarios en su entorno académico, pueden fomentar su resiliencia de manera positiva o negativa. Ante esto, es importante que desarrollen una personalidad resiliente para afrontarlos de forma saludable. Este autor describe tres factores que están asociados con la respuesta resiliente: metas, pragmatismo y generatividad.
Dado los beneficios que el desarrollo de altos niveles de resiliencia aporta a los estudiantes universitarios, resulta pertinente revisar las experiencias documentadas por la comunidad científica en este ámbito. Esto podría servir como base para una mejor comprensión del fenómeno y para el diseño de estrategias efectivas que fortalezcan la capacidad resiliente del estudiantado. Por lo tanto, en la presente investigación se lleva a cabo una revisión sistemática con el objetivo de analizar la resiliencia en los estudiantes universitarios.
MÉTODO
En la revisión sistemática, se analizaron diferentes investigaciones cuantitativas que estudiaron la resiliencia de los estudiantes universitarios. La búsqueda de las investigaciones se realizó a través de Sciencedirect, Google Scholar, Redalyc y Dialnet, las que permitieron acceder un conjunto amplio de publicaciones científicas. En la selección de los documentos se empleó filtros y se creó una ecuación basadas en las palabras claves "Resiliencia" AND "estudiantes universitarios", con su término en inglés.
Los criterios de inclusión que se establecieron fueron: (a) que se estudiara la resiliencia; (b) que la muestra comprendiera a estudiantes universitarios; (c) que fuera un artículo científico; (d) que se hubiera publicado entre los años 2020 hasta junio del 2024; y (e) en idioma español o inglés. Por el contrario, se excluyeron aquellas investigaciones que: (a) no se relacionaran con la resiliencia; (b) que la muestra no contemplara a estudiantes universitarios; (c) documentos que fueran ponencias de congresos, tesis, páginas web; y (d) que se hubieran publicado antes del año 2020.
Para el registro de documentos se empleó el método PRISMA. Como se muestra en la figura 1, se identificaron un total de 169 documentos, eliminándose 12 por estar duplicados. Luego de revisarse los títulos de los 157 artículos restantes, se excluyeron 18 por no relacionarse de forma directa con la resiliencia en estudiantes o el nivel de enseñanza universitaria. Fueron analizados entonces los resúmenes de 139 trabajos, a los cuales se les aplicó los criterios de inclusión y exclusión definidos, motivo por el cual se descartaron 35 publicaciones. Una vez revisados los textos completos de 104 artículos se descartaron 46, quedando 58 incluidos en el estudio.
RESULTADOS
De acuerdo con la revisión sistemática realizada, se analizaron un total de 58 artículos que abordaron el tema de la resiliencia en estudiantes universitarios. Al analizar la distribución de estos trabajos por año de publicación, se observó que 12 correspondieron al 2024, 10 al 2023, 13 al 2022, 11 al 2021 y 12 al 2020. Esto evidencia que es un tema activo y actual, con una producción científica constante a lo largo de este período de 5 años, con un número significativo de investigaciones publicadas cada año. Su distribución equilibrada en los diferentes años sugiere que el interés y la relevancia de este tema no han disminuido, sino que se mantiene como un foco de atención en la comunidad académica. Además, que es un área de estudio dinámica y en constante evolución, lo que resalta su importancia y la necesidad de seguir explorándose este fenómeno.
Las investigaciones revisadas se realizaron en diferentes países, con una representación significativa de estudios en Perú (14), Ecuador (9), España (6), Colombia (4), México (4), Chile (3), Venezuela (2), Argentina (2), y Indonesia (2). Además, se encontró un estudio en Panamá, Tailandia, Jordania, Omán, Italia, Pakistán, Bolivia, China, Cuba, Costa Rica, Guatemala, y Reino Unido. Se considera pertinente que provengan de diversos países pues no solo enriquece la comprensión del fenómeno, también permite que se manifieste en diferentes contextos culturales y sociales, la comparación de enfoques y la identificación de tendencias globales para el desarrollo de estrategias efectivas en el ámbito educativo.
En algunos de los estudios revisados, no se especificó la carrera universitaria a la que pertenecían los estudiantes participantes. Sin embargo, en otros casos, sí se identificó esta información. Entre algunas de las carreras mencionadas se encuentran: Ciencias de la salud (Córdova et al., 2024; Nuñez y Vásquez, 2022; García et al., 2021; Betancourt et al., 2021), Licenciatura en Nutrición (Gómez et al., 2021), Administración de Empresas y Ciencias Económicas (N. M. Sosa et al., 2023), Magisterio (Izquierdo et al., 2024), Trabajo Social, Economía y Derecho (Ocampo y Correa, 2022), Psicología (Tello et al., 2021) y Ciencias Contables (Medina et al., 2020).
Los estudios revisados han empleado diversos instrumentos para medir la resiliencia en estudiantes universitarios. En la tabla 1 se listan aquellos que se utilizaron en varios trabajos. Como se puede apreciar, entre los que más se aplicaron se encuentra la Escala de Resiliencia de Wagnild y Young (1993) en 21 investigaciones y la de Connor y Davidson (2003) en 13. La diversidad de instrumentos refleja los esfuerzos de los investigadores por medir esta variable desde diferentes enfoques y perspectivas.
En la mayoría de los estudios revisados, se estableció una relación estadísticamente significativa entre la resiliencia y diversas variables en estudiantes universitarios. Estas relaciones se han representado de manera gráfica en la Figura 2. Sin embargo, es importante destacar que no se pudo establecer una relación significativa con la ansiedad (Valle et al., 2022) y con el rendimiento académico (Morgan, 2021). Estos hallazgos sugieren que la resiliencia está asociada con diversos aspectos del bienestar y el funcionamiento de los estudiantes universitarios, aunque la naturaleza de estas relaciones puede variar según el contexto y las características de la muestra estudiada.

Figura 2. Mapa mental sobre la resiliencia y las variables que se relacionan en los estudios analizados.
Como resultado de la relación establecida entre la resiliencia y diversas variables, los autores determinaron que los estudiantes con niveles más altos de resiliencia tienen menores probabilidades de experimentar el síndrome de burnout. Además, estos alumnos son más capaces de comprender sus propias emociones y las de los demás, disfrutan de un mejor bienestar psicológico, muestran una actitud más optimista, presentan menores niveles de trastornos de ansiedad y estrés, logran un mejor rendimiento académico y experimentan una disminución de los síntomas depresivos.
Una variable que no se vio reflejada en los estudios revisados, pero que según Liu et al. (2022) tiene relación con la resiliencia en estudiantes universitarios, es la atención plena o Mindfulness por su término en inglés. Los autores mediante revisión sistemática pudieron apreciar que en varios estudios hubo una correlación positiva entre estas variables. Las consideran relevantes en el marco de la educación para el desarrollo sostenible, debido a que ambas habilidades son fundamentales para que los estudiantes puedan desenvolverse de manera adaptativa y exitosa en entornos complejos y cambiantes.
Además de explorarse la relación entre la resiliencia y otras variables psicológicas, algunas investigaciones también contemplaron el análisis de la asociación con variables sociodemográficas, como el género de los estudiantes universitarios. En este sentido los resultados fueron mixtos, varios estudios encontraron que los hombres presentaban mayores niveles de resiliencia en comparación con las mujeres (Bombon y Gaibor, 2024; Miranda et al., 2023; Gómez et al., 2021; Jerez, 2021; Serrano et al., 2021). Por el contrario, otros reportaron que las féminas mostraban una mayor resiliencia que los varones (Ponce et al., 2023; Betancourt et al., 2021). Mientras que en otros casos (Cervantes y Bruggo, 2024; Tuz et al., 2024; Buenaño et al., 2023; Varela et al., 2022; Latif y Amirullah, 2020), no encontraron diferencias significativas en los niveles de resiliencia entre sexo. Estas discrepancias en los hallazgos pueden estar influenciada por diversos factores de cada muestra estudiada.
Otra variable que también se exploró su relación con la resiliencia, fue la participación en actividades físicas y deportivas en el contexto universitario. Los hallazgos de Miranda et al. (2023), Mina y Proaño (2022), Jerez (2021) y Ma et al. (2021) sugieren que esta práctica se asocia de manera positiva con mayores niveles de resiliencia. A pesar de esto, se considera pertinente el desarrollo de más investigaciones que profundicen en este tema.
Con la intención de que se comprenda de forma rápida la información clave, se pueda realizar comparaciones, contrastar los resultados, identificar patrones o tendencias y se facilite la evaluación de la calidad de la evidencia, se relaciona en la tabla 2 las 58 investigaciones que formaron parte de la revisión sistemática. Se describe de cada una los autores, el año de publicación, país, objetivo de la investigación y sus principales resultados.
DISCUSIÓN
En los estudios revisados que reportaron información estadística sobre el nivel de resiliencia de los estudiantes, al menos 19 de ellos indicaron que más del 50 % de la muestra presentó niveles altos o muy altos. Como predictores de alta resiliencia entre otros factores se consideró la confianza en sí mismo, capacidad social, regulaciones emocionales, apoyo familiar y social, sueño regular y de calidad, bienestar psicológico, autoestima, autonomía, competencia personal y el optimismo.
En contraste, en al menos ocho estudios de los que formaron parte de la revisión sistemática reportaron que los niveles de resiliencia de al menos la mitad de la muestra estudiada se encontraron en los niveles medio o bajo. Algunos de los predictores de baja resiliencia que manejaron fueron la baja autoestima, dificultades sociales, falta de apoyo familiar, incapacidad para manejar emociones y estrés crónico.
Al comparar estos hallazgos con los obtenidos por De La Cruz (2024), quien realizó una revisión sistemática sobre la resiliencia en estudiantes de pregrado de enfermería, se observó que estos presentan niveles de resiliencia moderados. Esta situación se atribuye a una combinación de factores protectores y de riesgo en los ámbitos personal, familiar y ambiental. El autor considera fundamental reducir los factores de riesgos que puedan afectar la salud mental, como el estrés, la depresión y la ansiedad. Para lograrlo, propuso planes de estudio y programas destinados a fomentar la resiliencia, con el objetivo de contribuir al bienestar psicológico de esta población.
En muchas de las investigaciones analizadas también se ha estudiado la resiliencia de los estudiantes durante la pandemia de COVID-19 (Córdova et al., 2024; Mina y Proaño, 2022; Quintiliani et al., 2022; Serrano et al., 2021; Medina et al., 2020) y en la etapa postpandemia (Ocampo y Correa, 2022). Los estudios revelaron que los alumnos enfrentaron numerosos desafíos, como la adaptación a nuevas modalidades de aprendizaje. En este contexto, sus habilidades de resiliencia actuaron como un factor protector, permitiéndoles superar estos obstáculos y mantener un buen rendimiento académico.
En este sentido, Sanabria y Farfán (2021) llevaron a cabo un estudio bibliográfico sobre el impacto de la resiliencia en estudiantes universitarios durante el aprendizaje virtual en tiempos de pandemia. En consonancia con los hallazgos percibidos en los estudios revisados, estos autores también observaron que los educandos desarrollaron valores y actitudes como autonomía, responsabilidad, paciencia y una mejor gestión del tiempo para cumplir con sus tareas y obligaciones académicas ante el repentino cambio a la modalidad virtual de educación.
CONCLUSIONES
Un análisis exhaustivo de la literatura, mediante revisión sistemática, reveló que los estudiantes universitarios en múltiples estudios presentaron altos niveles de resiliencia. Diversos factores propiciaron este resultado, entre ellos la confianza en sí mismos, el apoyo familiar y social, el bienestar psicológico, las competencias personales y el optimismo. La evidencia sugiere que la resiliencia en alumnos universitarios tiene un impacto positivo en diversos aspectos como mejor rendimiento académico y menor probabilidad de que se vea afectada su salud mental por estrés, depresión y ansiedad. Se considera pertinente que las instituciones de educación superior establezcan estrategias para fortalecer la capacidad de respuesta resiliente en su alumnado. Esto podría incluir programas de desarrollo de habilidades socioemocionales, fomento del apoyo social y psicológico, promoción de estilos de vida saludables, acompañamiento y orientación para el manejo del estrés académico.

















