INTRODUCCIÓN
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se ha identificado que las micotoxinas, que son toxinas producidas por hongos, se encuentran en una amplia gama de productos. Estas sustancias pueden tener repercusiones tanto económicas como en la salud; su presencia en los alimentos puede provocar toxicidad tanto aguda como crónica, afectando potencialmente los sistemas nervioso, cardiovascular y digestivo. Además, se ha indicado que las micotoxinas son carcinógenas, mutagénicas, teratogénicas e inmunodepresoras, lo que genera un impacto significativo en la salud pública global y en la economía (1).
Por su parte, Okasha et al. (2), las micotoxinas están presentes de manera continua en la alimentación animal y pueden tener efectos negativos significativos en la salud de los pollos de engorde. Estas son metabolitos secundarios generados por hongos filamentosos. Los hongos se encuentran principalmente en cereales como el maíz, sorgo, trigo y centeno; en leguminosas como soya, girasol y cacahuate; así como en frutas frescas y deshidratadas (como manzanas, cítricos, uvas y fresas), frutos secos (almendras, nueces y pistachos), cacao, café y especias (pimienta negra, cúrcuma y jengibre). Esta situación no solo implica pérdidas económicas significativas para los productores, sino que también plantea problemas de salud pública (3).
De ahí que, dichos metabolitos al ser consumidos y absorbidos en el tracto intestinal llegan a desencadenar enfermedades que incrementan la mortalidad; lo que afecta negativamente la producción y provoca pérdidas económicas considerables. En estudios de Jalilzadeh-Amin et al. (4), el monitoreo realizado reveló que el 90% de las muestras analizadas estaban contaminadas con micotoxinas, un incremento respecto al año anterior. En particular, el 56% de estas muestras presentó positividad a dos o más micotoxinas, lo que indica un alto riesgo de exposición para los pollos. De estas las más prevalentes en los alimentos para pollos incluyen la Zearalenona, detectada en el 58% de las muestras, y la Fumonisina, que también muestra altos niveles de prevalencia. Las concentraciones promedio superaron los límites establecidos, lo que sugiere un riesgo significativo para la salud aviar (5).
En este sentido, A nivel global, el maíz y la pasta de soya son ingredientes comúnmente utilizados en la alimentación de pollos de engorde, tanto como fuentes de energía como de proteínas. Los hongos del género Aspergillus, Penicillium y Fusarium tienen una gran afinidad por estos insumos, tanto en el campo como en los almacenes, lo que les permite contaminar los granos con facilidad. Estos hongos se alimentan, crecen y generan metabolitos secundarios conocidos como micotoxinas. Desde que se diagnosticaron las micotoxinas por primera vez en la década de 1960, se han identificado varios tipos, incluyendo aflatoxina, fumonisina, ocratoxina, zearalenona, tricotecenos, deoxinivalenol y toxina T-2 (6).
Así, las micotoxinas han demostrado tener diversos efectos negativos en las aves, que van desde diarreas comunes hasta trastornos neurológicos complejos que son difíciles de diagnosticar y dependen de la interacción entre las micotoxinas y el nivel de toxicidad en las aves. Además, estas sustancias pueden causar toxicidad, carcinogenicidad, inmunosupresión, mutagenicidad y teratogenicidad (7). Los efectos de la micotoxicosis en los pollos dependen del tipo presente en el alimento, del nivel de contaminación, del tiempo de consumo y de la interacción entre diferentes micotoxinas y sus cantidades. Estos factores influyen directamente en variables productivas como el consumo de alimento, la ganancia de peso y la conversión alimenticia, las cuales tienden a disminuir durante el período productivo, además de aumentar la mortalidad (8).
Por lo que, los signos clínicos más comunes asociados con esta enfermedad incluyen síntomas neurológicos, pérdida de plumas, diarrea, deshidratación, palidez en las mucosas y la piel, trastornos en la coagulación sanguínea y fragilidad ósea (9). Según Thuita, et al. (10), las aves de producción son especialmente vulnerables a la intoxicación por micotoxinas desde sus primeros días de vida, siendo los machos más propensos a presentar estos síntomas. Además, la contaminación por micotoxinas no solo afecta la salud de los animales, sino que también tiene repercusiones económicas considerables. Se estima que las pérdidas derivadas de esta contaminación están relacionadas con la reducción en la productividad y el aumento en los costos de manejo y prevención (11).
Mientras que, Factores como la temperatura y la humedad han sido identificados como determinantes clave en la prevalencia de micotoxinas. Durante períodos de alta pluviosidad, especialmente durante la cosecha, se observa un aumento significativo en los niveles de contaminación. Se han propuesto diversas estrategias para mitigar el impacto de las micotoxinas, incluyendo el uso de aditivos como el Silicoglicidol, que ha demostrado ser efectivo para reducir los efectos negativos en la producción aviar. Este tipo de soluciones es esencial para mejorar la eficiencia del ciclo productivo. Además, La transferencia de micotoxinas a productos derivados del pollo, como carne y huevos, es un problema significativo que puede afectar tanto la calidad alimentaria como la salud humana. Las aflatoxinas y ocratoxinas son las más comunes encontradas en estos productos (12).
De ahí, la importancia de implementar medidas preventivas y estrategias efectivas de monitoreo para proteger a los pollos de engorde y garantizar la seguridad alimentaria. La vigilancia continua es crucial para mitigar los efectos adversos de las micotoxinas en ceba de pollos Broiler. Por lo que, se pretende conocer, ¿Cuáles son las principales micotoxinas que presentes en los concentrados comerciales para pollos Broiler de engorde? ¿Qué implicaciones tendría para los indicadores productivos y de salud la presencia de estos compuestos en los concentrados?
METODOLOGÍA
Para profundizar en los aspectos pertinentes relacionados sobre ¿Cuáles son las principales micotoxinas que presentes en los concentrados comerciales para pollos Broiler de engorde? y ¿Qué implicaciones tendría para los indicadores productivos y de salud la presencia de estos compuestos en los concentrados?, para lo que se utilizó un enfoque metodológico descriptivo.
La metodología empleada con enfoque inductivo que se nutrió principalmente de fuentes provenientes de plataformas académicas reconocidas como PubMed, ScienceDirect, Google Scholar y Scielo. La búsqueda y posterior redacción de información se realizará en el periodo que comprende desde 2019-2024. Las palabras clave que se utilizarán para la recopilación de información ya sean en idioma español e inglés. Prevalencia/prevalence, micotoxina/mycotoxin, engorde de pollos/chicken fattening, y concentrado comercial/ commercial concentrate.
Los criterios para la selección de información utilizada en esta revisión fueron artículos científicos actualizados fueron “principales tipos de micotoxinas en concentrado comercial para pollos de engorde”, “dosis críticas de micotoxinas en pollos de engorde”, "efectos de micotoxinas sobre indicadores productivos, órganos y sanguíneos de pollos de engorde”. Se excluyeron los trabajos que se enfocaran las micotoxinas en otras especies de interés en la avicultura, tales como gallinas ponedoras, patos, codornices y aves ornamentales. Sólo se consideraron documentos en un periodo que abarcan desde el año 2019-2024, que fuesen artículos investigación y revisiones sistemáticas publicadas en revistas arbitradas e indexadas en español e inglés.
Se descargaron los artículos recuperados de las diferentes fuentes. Se guardaron en una carpeta digital almacenada en la nube y compartida por los investigadores. Se nombró cada artículo con el título del estudio; de esta forma era posible minimizar la presencia de duplicados. Los artículos fueron examinados por los investigadores de forma independiente para depurar la muestra, (aplicando los criterios de inclusión), seleccionar los artículos e identificar las categorías para el análisis cualitativo. Para evitar sesgo en el análisis se siguió el siguiente protocolo interno de cribado y análisis:
Cada investigador abrió cada archivo y procedió a la lectura de los títulos y el resumen o abstract para verificar que provinieran de revistas arbitradas e indexadas y que su temática fuera sobre la prevalencia de micotoxinas en concentrado comercial para el engorde de pollos. Se incluyeron artículos independientemente del enfoque y el diseño del estudio para poder buscar las tendencias de la investigación sobre el tema. Se excluyeron artículos escritos en otro idioma diferente al inglés y español.
Se conservaron solo los archivos elegibles en la carpeta de almacenamiento. Finalmente, se hizo una lectura completa de cada artículo para ir conformando las categorías. Una vez finalizada la lectura de todos, de forma independiente, se cotejaron las categorías presentadas por los autores y se sinceraron las mismas. El porcentaje de coincidencia en las categorías fue de 98%. Las diferencias se dirimieron con la participación de un investigador externo. El plan de análisis incluyó un abordaje cuantitativo para el registro de información bibliométrica de interés. Se usaron las herramientas „Tabla dinámica‟ y „segmentación de datos‟ para analizar los datos cuantitativos relativos al material. Por otra parte, el análisis cualitativo de contenido del artículo para establecer las categorías en función de los patrones observados.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
De acuerdo con los criterios de búsqueda se encontraron 200 documentos, libros (4), tesis de pregrado (5), doctorados (10) y maestrías (15), así como artículos científicos (166). Según los criterios de inclusión y exclusión artículos científicos solo 20 fueron sobre la temática a investigar. De ellos 21 en idioma ingles (95 %), 1 en español (5 %), además, 13 fueron artículos de investigación (61.90 %) y solo 8 revisión sistemática (38.10 %). De acuerdo con las bases citadas el 52.38 % se encuentran en Scopus, 42.86 % en Web science y 4.76% en Scielo.
Esta Tabla 2, se resume las principales micotoxinas encontradas en concentrados para pollos de engorde y sus efectos adversos sobre la salud y productividad de los pollos. La presencia de estas micotoxinas no solo compromete el bienestar animal, sino que también tiene implicaciones económicas significativas para los productores avícolas debido a la reducción en el rendimiento productivo y los costos adicionales de manejo y tratamiento.
Dentro de los principales hallazgos sobre la prevalencia de micotoxinas en concentrados para pollos de engorde y sus efectos en la salud, basados en los resultados de las investigaciones, son los siguientes:
Alta Contaminación: Según la Encuesta Mundial de Micotoxinas de DSM, más del 90% de las muestras de alimentos para aves analizadas durante el período 2016-2020 mostraron contaminación con al menos una micotoxina. Esto indica un problema generalizado en la producción avícola.
Contaminación Múltiple: En Asia, se reportó que casi el 70% de las muestras estaban contaminadas con dos o más micotoxinas, lo que resalta la complejidad del problema y el riesgo asociado a la exposición simultánea.
Impacto en el Crecimiento: La presencia de micotoxinas en las dietas puede reducir el consumo de alimento en un 12% y la ganancia de peso corporal en un 14%, lo que resulta en un deterioro del índice de conversión alimenticia del 7%. Estos efectos son más pronunciados durante las fases finales del ciclo de vida del pollo
Daños Hepáticos: La aflatoxina y otras micotoxinas han sido asociadas con hepatotoxicidad, manifestándose como hígado graso y aumento del peso hepático en aproximadamente un 15%. Esto implica un mayor costo en nutrientes necesarios para la producción
Alteraciones Inmunológicas: Las micotoxinas pueden interferir con el sistema inmunitario, llevando a fallos en la vacunación y aumentando la susceptibilidad a enfermedades. Esto se debe a su capacidad para modular negativamente la respuesta inmunitaria.
Por lo anteriormente descrito, la prevalencia elevada de micotoxinas en los concentrados para pollos de engorde representa un desafío significativo para la industria avícola. Los efectos adversos sobre el crecimiento, la salud hepática e inmunológica, así como los daños renales, subrayan la necesidad urgente de implementar estrategias efectivas para monitorear y controlar estas toxinas en los alimentos. La inclusión de secuestrantes de micotoxinas ha mostrado ser una estrategia prometedora para mitigar estos efectos y mejorar el rendimiento productivo
Las principales limitaciones en el estudio de las micotoxinas en concentrados para pollos de engorde son variadas y pueden afectar la calidad de los resultados obtenidos. A continuación, se presentan algunas de las limitaciones más relevantes:
Variabilidad en la Contaminación: La presencia de micotoxinas puede variar significativamente entre lotes de alimentos, lo que dificulta la obtención de resultados consistentes. Esto se debe a factores como las condiciones climáticas durante el cultivo, almacenamiento y procesamiento de los ingredientes.
Interacción entre Micotoxinas: Las micotoxinas a menudo coexisten en los alimentos, y sus efectos pueden ser sinérgicos o aditivos. Esto complica la evaluación del riesgo, ya que el impacto combinado puede ser más severo que el de cada micotoxina por separado, lo que no siempre se refleja en los estudios.
Falta de Estándares Uniformes: Existen discrepancias en los límites máximos permitidos para diferentes micotoxinas entre países y organizaciones, lo que dificulta la comparación de datos y la implementación de medidas de control efectivas.
Métodos Analíticos Limitados: Aunque existen técnicas avanzadas para detectar micotoxinas, no todos los laboratorios tienen acceso a estas tecnologías, lo que puede llevar a subestimaciones o sobreestimaciones en la prevalencia y concentración de micotoxinas en los alimentos.
Impacto en el Sistema Inmunológico: Las micotoxinas pueden interferir con la respuesta inmunitaria, lo que no solo afecta la salud de los pollos, sino que también complica la interpretación de estudios sobre su efecto en el rendimiento productivo y la eficacia de las vacunas
Estas limitaciones subrayan la necesidad de un enfoque integral y multidisciplinario para abordar el problema de las micotoxinas en la producción avícola, así como la importancia de desarrollar estándares y métodos analíticos más robustos para mejorar la seguridad alimentaria.
Discusión
La presencia de micotoxinas en las dietas ha demostrado reducir el consumo de alimento en un 12% y la ganancia de peso corporal en un 14%, lo que resulta en un deterioro del índice de conversión alimenticia del 7%. Estos efectos son más evidentes durante las fases finales del ciclo de vida del pollo, lo que subraya la importancia de controlar las micotoxinas para maximizar el rendimiento productivo. Por su parte, Macias-Flores et al. (6) encontraron A partir de la segunda semana, se notaron aves con plumaje erizado y una evidente diferencia en su tamaño. Se observaron aves aletargadas, con problemas en la marcha, dificultad para mantenerse de pie y caminar, así como ataxia y temblores. Algunas de las aves que estaban en el suelo movían sus extremidades de manera similar a como se pedalea una bicicleta, mientras que otras se encontraban en posición decúbito dorsal o lateral, con las piernas abiertas como si estuvieran realizando un split de ballet.
De ahí que, los signos clínicos provocados por las micotoxinas varían según su origen fúngico o precursor, el tipo de micotoxina y la duración de la exposición. Los síntomas neurológicos observados en las aves están relacionados con la alteración de su sistema nervioso central, que inhibe la enzima ceramida sintasa, lo que a su vez provoca alteraciones en la biosíntesis de ceramida, esfingomielina y glicoesfingolípidos. La falta de esfingolípidos afecta el crecimiento, la diferenciación celular y la señalización tanto intra como intercelular en el tejido nervioso (2).
Además, se ha observado un aumento del 15% en el peso del hígado debido a la acumulación de grasa, lo que implica un mayor costo en nutrientes necesarios para mantener la salud del ave. Este daño hepático puede resultar en una menor eficiencia nutricional y aumentar los costos de producción. Las micotoxinas afectan negativamente el sistema inmunitario, lo que puede llevar a fallos en la vacunación y aumentar la susceptibilidad a enfermedades. La modulación de la respuesta inmunitaria es uno de los principales mecanismos por los cuales las micotoxinas impactan la salud aviar (13).
La inclusión de secuestrantes como Mycofix® Plus ha mostrado mejorar significativamente los parámetros productivos y reducir los efectos adversos asociados con las micotoxinas. En estudios, se observó un aumento en el consumo de alimento y una mejora en el índice de conversión alimenticia al utilizar estos aditivos. Aunque ajustar los niveles nutricionales puede ofrecer alivio temporal, no resuelve el problema subyacente. Por lo tanto, se sugiere que el uso de desactivadores es una estrategia más efectiva a largo plazo para mitigar las pérdidas nutricionales sin depender únicamente de cambios dietéticos (24).
Es por ello que, el uso de secuestrantes de micotoxinas en la industria avícola es una práctica común, ya que las aves son especialmente sensibles a estas toxinas y los secuestrantes ayudan a reducir su absorción intestinal (8). Sin embargo, la eficacia de los secuestrantes puede variar según el tipo y las características de las micotoxinas. Una alternativa para disminuir la cantidad de secuestrantes necesarios son los prebióticos. En el presente estudio, se observó que la fibra de nopal, administrada a una dosis de 400 mg/kg de alimento, redujo ligeramente los efectos de las micotoxinas. Los prebióticos estimulan la proliferación de bacterias beneficiosas en el tracto gastrointestinal, lo que permite a estos microorganismos degradar parte de las micotoxinas o modificar su modo de acción, neutralizándolas o transformándolas en sustancias menos tóxicas, similar a lo que hacen los biotransformadores. Sin embargo, la respuesta clínica puede variar dependiendo del tipo y la cantidad de micotoxina ingerida (22).
CONCLUSIÓN
Dentro de las principales micotoxinas encontradas en alimentos para pollos de engorde tenemos Aflatoxinas, Fumonisinas y Tricotecenos (T-2 y DON), las que provocan, afectan severamente el hígado de las aves, provocando daños tisulares y reducción en la tasa de crecimiento; causan problemas como discondroplasia. Se ha documentado que niveles altos pueden afectar negativamente el desarrollo óseo y reportes que provocan un deterioro del índice de conversión alimenticia y afectar la salud intestinal, aumentando la susceptibilidad a enfermedades
La prevalencia elevada de micotoxinas en concentrados para pollos de engorde representa un desafío significativo para la industria avícola. Los efectos adversos sobre el crecimiento, la salud hepática e inmunológica subrayan la necesidad urgente de implementar medidas efectivas para monitorear y controlar estas toxinas. La combinación de estrategias preventivas, como el uso de secuestrantes y ajustes nutricionales adecuados, es esencial para proteger la salud aviar y garantizar una producción sostenible.
CONFLICTO DE INTERESES.
No existen conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.















