INTRODUCCIÓN
El sector avícola en los últimos años ha cursado con un potencial desarrollo, satisfaciendo las necesidades de productos proteicos de origen animal, por ello, este campo debe mantener una evolución continua, con animales de óptimas condiciones de salud y de buena respuesta inmunitaria ante posibles infecciones por microorganismos patógenos. De este modo, en el desarrollo de la actividad avícola se pueden originar enfermedades entéricas con efectos negativos, como la diarrea causada por la Colibacilosis (1), inflamación intestinal provocada por la Enteritis Necrótica (2), deficiente absorción intestinal producida por la Salmonella (3), ocasionando así disminución en la producción, incremento en los porcentajes de mortalidad y un producto final con residuos de medicamentos veterinarios perjudiciales para la salud pública.
En este sentido, Iñiguez, et al., (4), afirman que en la avicultura se necesitan aves con excelentes niveles de crecimiento y para lograrlo debemos tener una buena salud intestinal, la población de microflora benéfica a nivel de tracto gastrointestinal, unida a las enzimas y demás productos gástricos hará que los pollos desarrollen todo su potencial genético en favor de producir carne y huevos de excelente calidad para suplir la demanda de estos nutrientes. Cabe destacar que el sistema gastrointestinal de los pollos de engorde se encarga de absorber los alimentos que el ave ha consumido por medio de un sistema complejo de redes capilares que lo transportan a la circulación portal (5). Y por ello, en el tracto gastrointestinal de las aves habita una comunidad diversa de bacterias, hongos y protozoos interactuando constantemente con el huésped; la adquisición y desarrollo de este microbiota intestinal en pollos de engorde se origina desde la eclosión, con los microbios que se encuentran en la superficie de la cáscara del huevo (6).
No obstante, Bailey (7) refiere que, si la digestión y absorción de los alimentos se ven involucradas de forma negativa, se puede generar una inestabilidad o formación desmedida de los microorganismos que interactúan de manera perjudicial dentro del tracto gastrointestinal, y esto a su vez, afectará la producción del ave debido al aumento de las bacterias y toxinas intestinales, junto con el riesgo de sufrir infecciones intestinales, inflamaciones y otros problemas, lo que dificulta la digestión y absorción de nutrientes, provocando una disminución de la productividad e incluso la muerte. En consecuencia, se optó por la adición de pequeñas dosis de antibióticos a la alimentación de los animales sacrificados, por lo cual, esta práctica se estableció como una tendencia desde los años 50 debido al crecimiento de la industria avícola y la consiguiente intensificación de la producción, dejando como resultado la aparición de nuevas enfermedades y el frecuente estrés de las aves (8).
En este contexto, la Unión Europea ha adoptado una postura proactiva al prohibir el uso de antibióticos como promotores del crecimiento en el sector avícola desde el año 2006, con el fin de mitigar posibles efectos adversos (9). De manera similar, la Food and Drug Administration (FDA) ha implementado restricciones en los Estados Unidos desde 2017, limitando la aplicación de estos agentes en aves destinadas al consumo humano. Asimismo, en el ámbito sudamericano, específicamente en Brasil, la Secretaría de la Defensa Agropecuaria (SDA) adoptó medidas similares a principios de 2018. Estas acciones gubernamentales han impulsado la investigación en suplementos e ingredientes naturales, destacando los probióticos como una alternativa preferencial en el manejo nutricional de pollos de engorde (10).
La expresión probiótico tiene su origen del idioma griego “pro bios” que significa “para la vida”, siendo diferente al de antibiótico que significa “contra la vida” (11). El término probióticos se refiere a ingredientes alimentarios no digeribles que benefician a las aves de corral al estimular selectivamente el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas en el intestino, la composición nutricional incluye principalmente glucosa, fructosa, galactosa y manosa; además de algunos aceites volátiles y ácidos orgánicos como ácido cítrico, ácido fosfórico y ácido láctico (12).
Como señalan Jha, et al., (13), el uso de probióticos en las aves de corral ha aumentado constantemente a lo largo de los años debido a la mayor demanda de alimentos de origen animal sin antibióticos y sus beneficios bien investigados, sumado a esto, el mercado de probióticos alcanzó los 80 millones de dólares en 2018, y la creciente tendencia de agregar probióticos a los alimentos para aves de corral está expandiendo el mercado mundial de probióticos hasta alcanzar los 125 millones de dólares en 2025 con una tasa compuesta anual del 7,7 %. Basándonos en la información previamente expuesta, se destaca la existencia de diversas investigaciones en pollos de engorde que han evidenciado el efecto sinérgico de los probióticos tanto en los parámetros productivos como en la histomorfometría intestinal. Por consiguiente, el objetivo de este estudio radica en profundizar aspectos pertinentes relacionados sobre el uso de probióticos y su efecto en el tracto intestinal de los pollos de engorde.
METODOLOGÍA
Ámbito de estudio
Para profundizar en los aspectos pertinentes relacionados sobre el uso de probióticos y su efecto en el tracto intestinal de los pollos de engorde, se adoptó un enfoque metodológico el cual se caracterizó por su carácter descriptivo.
Gestión de la información
La metodología empleada con enfoque inductivo que se nutrió principalmente de fuentes provenientes de plataformas académicas reconocidas como Scielo, Web of Science, Google Académico, Redalyc y Dialnet. La búsqueda y posterior redacción de información se realizará en el periodo que comprende de octubre 2023 a mayo del 2024.
Las palabras clave que se utilizarán para la recopilación de información serán probióticos (probiotics), intestino (intestine), nutrición (nutrition), producción (production) y microbiota intestinal (gut microbiota) junto a los principales operadores de búsqueda AND, OR y NOT. Los criterios para la selección de información utilizada en esta revisión fueron artículos científicos actualizados en un periodo que abarcan desde el año 2015 al 2024, sin limitación en el uso de plataformas en el idioma inglés y español.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
La microbiota intestinal es considerada como una población de agentes muy diversa, en la que se incluyen microorganismos comensales, simbióticos y patógenos que interactúan al interior de individuos pluricelulares complejos (14). La comunidad microbiana del tracto gastrointestinal (TGI) de los pollos de engorde efectúa un papel elemental, ya que tiene una repercusión positiva en el sistema inmunológico, fisiología del TGI y productividad del animal (15). De ahí, la importancia de preservar la salud de esta porción, por lo que es importante conocer los factores que la afectan Tabla 1.
De igual forma, Vega, et al., (16) mencionan que el equilibrio y preservación de la microbiota en el tracto gastrointestinal (TGI) es esencial para el correcto funcionamiento del intestino, la digestión de los nutrientes, metabolismo del hospedero y bienestar completo del ave. El equilibrio de la microbiota intestinal incluye el crecimiento de poblaciones establecidas de microorganismos benéficos, la eliminación de especies indeseadas que producen estrés oxidativo e inflamación intestinal y funciones tróficas sobre la proliferación unida a la diferenciación del epitelio intestinal (17).
En este sentido, Jurado-Gómez, et al., (18), notificaron lesiones en el tejido de las aves que fueron alimentadas con L. plantarum, lo que indica que se deben completar los estudios en la cantidad suministrada y el ajuste del inóculo agregado en el alimento de los pollos (figura 1). Es posible que la posología y la densidad celular de los inóculos de la bacteria láctica podrían estar asociadas a las lesiones en el tracto gastrointestinal de las aves. En la literatura se ha encontrado que los probióticos en condiciones inadecuadas pueden tener efectos indeseables en el huésped, como la presencia de alteraciones en la mucosa gástrica por un elevado crecimiento bacteriano.
La enteritis necrótica en pollos se relaciona con infección por Clostridium perfringens. Este tipo de lesión se encontró con mayor porcentaje de L. plantarum, al igual que muerte celular y cambios inflamatorios. Por otra parte, la enteritis necrótica se ha correlacionado con la presencia de otras enfermedades infecciosas, tal como coccidiosis y enfermedad de la bursa. Esto es importante para las aves porque representa un mayor equilibrio en la microbiota gastrointestinal como consecuencia del antagonismo con microorganismos patógenos (19).

Figura 1. Histología del tratamiento con L. plantarum microencapsulado, según lesiones de intestino de pollos y microfotografía del encapsulado. A) Corte histológico de microvellosidades con implantación de lactobacilos. B) Atrofia severa y fusión de microvellosidades. C) Infiltración linfoplasmositaria en la lámina propia. D) Dimensiones de la microcápsula, y E) Microencapsulado. Microscopio Electrónico de Barrido, Hitachi High-Tech Europe GmbH. Fuente: Jurado-Gómez, et al., (18)
De ahí que, Garzón y Sánchez, (20) afirman que, la morfometría intestinal de las aves de corral se constituye de vellosidades y criptas, estos son los componentes más influyentes en la digestión y absorción del alimento, dado que el tamaño de las vellosidades establece que nutrientes dispondrá el animal. Debido a esto, la comunidad científica estima diversas alternativas para conservar y potenciar la integridad de la morfometría intestinal entre las cuales destaca la aplicación de microorganismos probióticos (21).
Mencionan Yadav y Jha, (22) mencionan que los probióticos son variados en la industria avícola y entre las más importantes se encuentran el Lactobacillus bulgaricus, L. acidophilus, L. casei, L. lactis, L. salivarius, L. plantarum, Streptococcus thermophilus, Enterococcus faecium, E. faecalis, Bifidobacterium spp., Aspergillus oryzae y Saccharomyces cerevisiae que se utilizan en la alimentación de aves y aportan beneficios.
En este contexto, estas cepas deben considerar ciertas propiedades para su empleo en pollos de engorde; las bacterias deben pertenecer al microbiota cotidiano de las aves, de igual forma pueden poseer la habilidad de fijarse al epitelio intestinal y lograr tolerar condiciones ambientales extremas, como la elevada acidez estomacal, la resistencia a las sales biliares y a la lisozima, así como disputar con éxito con otros microorganismos (23).
Mientras que Jurado-Gómez y Zambrano-Mora (24), al evaluar el efecto de Lactobacillus casei microencapsulado sobre la salud intestinal de pollos de engorde, encontraron para la microscopía electrónica mostró tamaños de 3,47 a 17,81μm, para el microencapsulado (Figura 2), valor cercano al observado por Wang, et al., (25), con 7 a 15μm, en L. delbruekii sub. bulgaricus; por otra parte, Muhammad, et al., (26) observó tamaños de 6,33μm. Lo anterior demuestra que el tamaño se encuentra cercano a lo reportado por la literatura.

Figura 2. Microfotografía de barrido de L. casei microencapsulado por la técnica de Spray Drying y tinción Alcian blue para caliciformes. a) tamaño del microencapsulado; b) lamina de inmunohistoquímica y c) tinción de Alcian blue para caliciformes. Fuente: Jurado-Gómez y Zambrano-Mora (24)
Por lo cual Gurram, et al., (27), menciona que los probióticos aportan armonía dentro la flora intestinal de las aves, mediante exclusión competitiva y antagonismo, reducen el pH intestinal a través de la fermentación ácida, limitan el daño causado por bacterias patógenas, mejoran la integridad de las células epiteliales. Es importante mencionar, lo indicado por Chen, et al., (28) sobre los aportes que se incluyen directa o indirectamente como nutrientes importantes a los pollos de engorde, incluidos ácidos grasos de cadena corta (AGCC), aminoácidos y vitaminas.
Además de esto, Sánchez-Torres, et al., (29) afirma que estos incentivan la respuesta inmune, mejorando la digestibilidad de los nutrientes, el metabolismo energético y la ganancia de peso, además de reducir los costos de alimentación. Cabe destacar que, utilizando probióticos se ha observado un mayor desarrollo dentro de la morfología intestinal (medida de las vellosidades y relación entre la longitud de las vellosidades y la profundidad de la cripta) y a su vez la capa epitelial intestinal sirve como barrera para proteger al huésped de los patógenos luminales intestinales (30).
Cabe destacar, que una de las maneras en que los probióticos intervienen favorablemente sobre la salud de las aves es su modificación de ciertas formas sobre el sistema inmune; En la cual, estos ayudan al control de microorganismos perjudiciales por medio de la transformación de indicadores inmunológicos como la producción de inmunoglobulinas de tipo A (para defensa de las mucosas), concentración de macrófagos, producción de interferón y otras citoquinas o en la activación de la fagocitosis (31).
En la actualidad, los probióticos se emplean como una opción ideal para el cambio de los antibióticos que se usan como subterapéuticos, en forma de promotores de crecimiento, por ello, la ventaja más conocida de los probióticos radica en que no se observan residuos por lo que no generan riesgos de resistencia antimicrobiana (32).
CONCLUSIÓN
El empleo de probióticos en la alimentación de pollo de engorde sin dudas trae consigo numerosos beneficios para el tracto intestinal como agentes moduladores de la microbiota para fortalecer el mismo, contra organismos tóxicos y estimular la producción de enzimas para que la degradación de los alimentos en nutrientes se vea fortalecida al l lograr reducir el pH para permitir un medio adecuado para que se desarrollen principalmente Lactobacillus.
CONFLICTO DE INTERESES.
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.















