INTRODUCCIÓN
La educación actual ha evidenciado un cambio precipitado a nivel mundial, es así, que la mayor parte de estudiantes han tenido que generar cambios en sus hábitos de estudio, para adaptarse a la nueva modalidad académica virtual. Los hábitos de estudio es una dimensión importante en la conducta humana, del cual Vicuña (2014), menciona que el “hábito es un patrón conductual aprendido que se presenta mecánicamente ante situaciones específicas generalmente de tipo rutinarias, donde el individuo ya no tiene que pensar ni decidir sobre la forma de actuar” (p. 04), también se sostiene que “los hábitos son factores poderosos en nuestra vida, dado que se trata de pautas conscientes, a menudo inconscientes, de modo constante y cotidiano expresan nuestro carácter y generan nuestra efectividad o inefectividad”. (Covey, 2012, p. 69).
Los hábitos son componentes indispensables en el quehacer de las personas, es saber organizar el tiempo en que se emplea una actividad, el tiempo este acto se vuelve consciente y emerge un deseo de rutina diaria, Palacios-Agurto (2017) manifiesta que “Los hábitos de estudio son el conjunto de métodos y técnicas que suele usar un estudiante para hacer frente a una cantidad de contenidos de aprendizaje. Estos requieren esfuerzo, dedicación y disciplina”. Por lo tanto, es necesario entender que el proceso de aprendizaje es complejo y requiere de una adecuada planeación y organización del tiempo, ya que de ellos dependerá el éxito académico” (p. 20), es así que el estudiante emplea estrategias con el propósito de asimilar una cantidad de contenidos, los cuales deben ser aplicados con orden, desempeño y curiosidad de aprender nuevos conceptos, lo que se visualizará en sus logros académicos. (Palacios-Agurto, 2017), los hábitos de estudio son los procedimientos que emplea el alumno para asimilar conocimientos, su capacidad para atender, concentrarse y evitar distracciones durante todo el proceso de estudio y en la realización de tareas. (Cartagena, 2008), cada estudiante emplea un modo de estudio que le permite asimilar el contenido de sus clases, para ello requiere un lugar adecuado, estructurar la tarea en pequeños objetivos y utilizar pausas para desarrollar sus labores académicas.
A partir de finales del 2019 y comienzos del 2020 se empezó a vivir una situación de aislamiento social a consecuencia del COVID-19, en todo el planeta, adoptándose diferentes medidas sanitarias para el control y tratamiento de los contagios y letalidad, afectando diversas actividades en el planeta, entre ellas a la educativa, apareciendo como alternativa la educación remota y sincrónica a través de plataformas de enseñanza virtual, la vuelta a la nueva normalidad comenzó con retraso en el Perú a diferencia de otras partes del mundo.
La enseñanza antes de la pandemia y el aislamiento social, era mayormente presencial, es así, que en el estudio de (Skinner et al., 2017), antes de la pandemia, encontró que la motivación y dedicación para el estudio de los estudiantes residentes en Urología, antes de los exámenes , estaban relacionadas, en ese sentido (Alkhamees, 2021) también indica que el examen final fue el elemento más importante en los estudiantes residentes de psiquiatría, en su motivación para el estudio, en el estudio de (Hora y Oleson, 2017) añaden que hay estudiantes que persisten en usar hábitos de estudio de bajo impacto por lo que se hace necesario que reciban entrenamiento en programas para lograr una mejor autorregulación de sus hábitos de estudio, también (Alkhamees et al., 2020), encontraron que los hábitos de lectura estructurados con materiales específicos, tienen mejores resultados frente a los exámenes, recomendando a los Directores de estudios la implementación de programas de enseñanza más efectivos, coincidente con esto (Gilavand y Emad, 2021) indican que las universidades pueden hacer la evaluación de los hábitos de estudio a sus ingresantes y mejorarlos a través de cursos de capacitación.
Con la aparición del COVID-19 y en cumplimiento de las medidas sanitarias dispuestas por los gobiernos y países del mundo la educación tuvo que adoptar la modalidad no presencial en entornos virtuales de enseñanza sincrónica y asincrónica, con lo cual se cambió disruptivamente la manera en que las instituciones educativas brindaban el servicio académico y la enseñanza a sus estudiantes, el estudio de Aristeidou y Cross (2021) señala que la propagación de los contagios por COVID-19, el aislamiento físico y social tuvieron un impacto negativo en las instituciones que brindaron educación virtual sincrónica, es por ello que los estudiantes para poder lograr experiencias de aprendizaje significativas en las aulas virtuales, en línea han tenido que autorregular sus hábitos de estudio y su eficacia, (Ewell et al., 2022), relacionado con ello, (Tobar et al., 2021) exponen que frente a la experiencia educativa durante el confinamiento por la pandemia, los centros de educación superior debieron considerar fortificar los hábitos de estudio en los discentes de pregrado para brindarles mayor adaptación académica y resiliencia para afrontar con éxito los constantes cambios que se estaban produciendo.
A partir de la información expuesta, se formula la siguiente interrogante ¿cómo son los hábitos de estudio en estudiantes universitarios antes y durante el aislamiento social en el periodo comprendido 2017 al 2022? En base a lo mencionado anteriormente, el objetivo del presente estudio fue revisar y analizar sistemáticamente la literatura de las investigaciones desarrolladas del 2017 al 2023, sobre los hábitos de estudio en estudiantes universitarios antes y durante el aislamiento social. En este sentido, se ha estructurado en secciones de manera organizada al fin propuesto, presentando elementos relacionados con la variable hábitos de estudio, también se ha presentado información relacionada con otros aspectos que resultan importantes mencionar y se tuvo en cuenta la situación de las investigaciones realizadas antes y durante la pandemia, precisando elementos del estado del arte, luego se ha abordado lo referente a la metodología empleada en la búsqueda de datos, los criterios para la selección, la inclusión y la exclusión de la información recolectada, luego se han discutido los resultados y por último, se han planteado las conclusiones como síntesis lógica del análisis de la revisión de la literatura realizada.
La importancia del artículo radica en que los hábitos de estudio son esenciales en los procesos de aprendizaje, sin importar el nivel académico por el que atraviesa el educando. Al respecto, la mayoría de estudiantes han encontrado de utilidad, los talleres para poder practicar lo aprendido en el aislamiento por la pandemia. En este sentido, las escuelas médicas y las instituciones educativas universitarias deben considerar incluir de manera formal, la implementación de programas para fortalecer los hábitos de estudio en los estudiantes de pregrado para desarrollar conductas resilientes y adecuación universitaria con éxito, en este planeta en continuo cambio (Tobar et al., 2021).
METODOLOGÍA
Este trabajo está basado metodológicamente, en una revisión sistemática de la literatura científica, sobre los hábitos de estudio antes y durante el apartamiento social por el COVID19. Al respecto, este tipo de revisión, es definida como una operación documental de recuperar un conjunto de documentos o referencias bibliográficas que se publican en el mundo sobre un tema, autor, publicación o un trabajo específico; además, es considerada una actividad de carácter retrospectivo que nos aporta información acotada a un periodo determinado de tiempo, Guirao (2015). Para la realización de la búsqueda ha sido utilizada la base de datos de SCOPUS, utilizando los términos “hábitos de estudio” y “study habits”, la búsqueda devolvió 4703 resultados que han sido filtradas en base a los criterios, de inclusión y exclusión, que se muestran en la tabla 1.
El proceso de la búsqueda, la selección y el filtrado de la información, se ha fundamentado en el método PRISMA, que fue propuesto por Urrutia y Bonfill (2010), lo que ha permitido, que a partir de los 4703 artículos hallados y, tras haberse efectuado el filtrado en función de los criterios expuestos, hayan quedado seleccionados un total de 8 artículo originales, como se aprecia en la figura 1:
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
A través del análisis de diversas investigaciones empíricas y teóricas, se identificaron cambios significativos en las estrategias de aprendizaje, la gestión del tiempo, la motivación académica y el uso de herramientas tecnológicas en el contexto de la educación remota. Los resultados permiten contrastar las prácticas de estudio tradicionales con aquellas adoptadas durante el confinamiento, evidenciando tanto adaptaciones positivas como desafíos asociados al entorno virtual. Esta síntesis busca ofrecer una visión integral de las transformaciones académicas experimentadas por los estudiantes universitarios en un periodo marcado por la incertidumbre y la transición hacia nuevas dinámicas educativas.
En relación con la Tabla 2, que presenta la vinculación entre la variable de estudio y el contenido de los planteamientos analizados, se observa que seis (06) investigaciones tuvieron como participantes a estudiantes universitarios, mientras que dos (02) incluyeron a residentes de las especialidades de psiquiatría y urología. En su totalidad, los estudios se enmarcan en el ámbito de la educación superior y abordan de manera directa los hábitos de estudio. En cuanto a su procedencia geográfica, los trabajos analizados corresponden a los siguientes países: dos (02) de Arabia Saudita, uno (01) de Estados Unidos, uno (01) del Reino Unido, uno (01) de Canadá, uno (01) de México, uno (01) de Ecuador y uno (01) del Perú.
Por otra parte, en la Figura 2, correspondiente a la nube de palabras generada a partir del análisis de contenido, se evidencia una alta recurrencia de términos como study, residents, habits, resources y psychiatry, lo cual refleja la centralidad de estas categorías en la literatura revisada.
En relación con los hallazgos revisados, los estudios analizados aportan evidencia sólida que fundamenta la relación entre los hábitos de estudio y diversos factores emocionales, físicos y contextuales que influyen en el rendimiento académico, especialmente antes y durante el aislamiento social por COVID-19.
Brito-Suárez et al. (2023) evidenciaron que los hábitos de estudio se ven afectados por variables como la calidad del sueño, la actividad física y el consumo de sustancias, identificando que el 66.7 % de los estudiantes presentaba problemas asociados con dormir mal. Este hallazgo respalda la idea de que los hábitos de estudio no pueden entenderse de manera aislada, sino en interacción con el bienestar físico y emocional del estudiante. De forma complementaria, Solano et al. (2022) demostraron que el 58.1 % de los estudiantes varones manifestaban hábitos de estudio con tendencia negativa, en mayor proporción que las mujeres, lo que aporta al enunciado al evidenciar diferencias significativas en función del género y su relación con el estrés académico.
Por otra parte, Hora y Oleson (2017) analizaron los hábitos de estudio en estudiantes de pregrado, concluyendo que estos deben considerarse un proceso multifacético guiado por la orientación docente, la organización de recursos y el control de distracciones. Este planteamiento fundamenta teóricamente la noción de que los hábitos de estudio se construyen mediante la interacción entre factores personales y pedagógicos. En la misma línea, investigaciones realizadas en Arabia Saudita con residentes de psiquiatría y urología mostraron que el 54.4 % de los participantes afirmaron que sus programas de residencia no contemplaban tiempo específico para el estudio antes de los exámenes, aunque se observó una mejora en los hábitos cuando el nivel de formación en línea era mayor (Alkhamees MBBS, 2021; Alkhamees et al., 2020). Estos resultados complementan el argumento sobre la necesidad de entornos educativos estructurados que faciliten la práctica sistemática del estudio autónomo.
Asimismo, Tobar et al. (2021) evidenciaron que el fortalecimiento de los hábitos de estudio mediante talleres virtuales resultó beneficioso para los estudiantes de medicina durante el aislamiento social, ya que el 50 % de ellos consideró estas estrategias útiles para optimizar su aprendizaje en entornos digitales. De forma similar, Aristeidou y Cross (2021) reportaron que el 42 % de los estudiantes percibió un impacto negativo en sus hábitos de estudio durante el aprendizaje a distancia, frente a un 14 % que lo evaluó de forma positiva, lo que confirma que la adaptación al entorno virtual representó un desafío significativo en la consolidación de hábitos eficaces.
Finalmente, Skinner et al. (2017) analizaron los hábitos de estudio de residentes canadienses de urología, encontrando que el 96 % incrementaba sus horas de estudio -hasta 10 horas semanales- conforme se acercaban las evaluaciones. Este resultado refuerza la idea de que la presión académica actúa como un factor modulador en la planificación del estudio, confirmando la influencia del contexto evaluativo en la conducta académica.
En relación con los países que presentaron mayores porcentajes de dificultades en los hábitos de estudio de los estudiantes, los resultados revisados permiten identificar patrones diferenciados según el contexto y la etapa temporal vinculada a la pandemia por COVID-19. México se posiciona como el país con el mayor porcentaje de problemas relacionados con los hábitos de estudio durante la pandemia, destacando que el 66.7 % de los estudiantes presentaron dificultades en la calidad del sueño (Brito-Suárez et al., 2023). Le sigue Perú, donde antes de la pandemia se reportó un 57.6 % de estudiantes que manifestaron altos niveles de estrés académico (Solano et al., 2022). Por su parte, en el Reino Unido se evidenciaron durante la pandemia problemas adaptativos asociados al aprendizaje en línea en el 42 % de los estudiantes (Aristeidou y Cross, 2021). Finalmente, en Arabia Saudita, un estudio realizado en un programa de residencia médica reveló que el 54 % de los participantes no disponían de tiempo asignado para el estudio antes de los exámenes, lo cual afectó la consolidación de hábitos académicos estables (Alkhamees MBBS, 2021; Alkhamees et al., 2020).
Estos resultados sustentan la afirmación de que la pandemia de COVID-19 generó un cambio sustancial en el proceso educativo global, transformando la dinámica de enseñanza y aprendizaje en todos los niveles académicos. La transición repentina de la presencialidad a la virtualidad obligó a las instituciones educativas a incorporar entornos virtuales de aprendizaje y recursos tecnológicos que, si bien permitieron la continuidad educativa, también impusieron desafíos significativos en la adaptación de docentes y estudiantes.
El impacto del aislamiento social se tradujo en la alteración de los hábitos de estudio, la disminución del rendimiento académico y un incremento del estrés y la desmotivación en los discentes. Este fenómeno confirma que las modificaciones estructurales del proceso educativo durante la emergencia sanitaria no solo afectaron la logística institucional, sino también los procesos psicológicos y conductuales asociados al aprendizaje. En consecuencia, los hallazgos revisados aportan evidencia empírica que fundamenta la necesidad de fortalecer estrategias pedagógicas y de acompañamiento emocional orientadas a recuperar y optimizar los hábitos de estudio en contextos de educación híbrida o virtual.
Discusión
En el análisis comparativo de los estudios revisados, se observa que los problemas asociados a los hábitos de estudio presentan variaciones significativas según el país y el contexto temporal relacionado con la pandemia de COVID-19. México reportó el mayor porcentaje de dificultades, con un 66.7 % de estudiantes que manifestaron alteraciones en la calidad del sueño durante la pandemia, evidenciando una estrecha relación entre descanso deficiente y hábitos de estudio inadecuados (Brito-Suárez et al., 2023). En Perú, antes del confinamiento, se registró un 57.6 % de estudiantes con estrés académico, lo que sugiere una carga emocional previa que pudo intensificarse en el contexto pandémico (Solano et al., 2022). Por su parte, el Reino Unido informó un 42 % de dificultades adaptativas al aprendizaje en línea (Aristeidou y Cross, 2021), mientras que en Arabia Saudita un 54 % de los residentes en programas médicos reportaron la ausencia de tiempo designado para el estudio antes de los exámenes, reflejando limitaciones estructurales en la gestión académica (Alkhamees MBBS, 2021; Alkhamees et al., 2020).
Estos hallazgos evidencian una tendencia global hacia la afectación de los hábitos de estudio a raíz de la pandemia, asociada a factores como la fatiga mental, la pérdida de rutinas y la sobrecarga académica derivada del aprendizaje virtual. En efecto, Brito-Suárez et al. (2023) encontraron que, antes del confinamiento, el 53.3 % de los estudiantes mantenía niveles adecuados de actividad física, mientras que durante la pandemia el 66.7 % reportó dormir mal, lo que influyó negativamente en su rendimiento académico. A su vez, Solano et al. (2022) demostraron que los estudiantes varones presentaban hábitos de estudio de tendencia negativa en un 58.1 %, frente al 56.4 % de las mujeres, quienes evidenciaron una mejor capacidad de autorregulación y planificación, aunque igualmente afectadas por el estrés académico.
En consonancia con Cartagena (2008), los hábitos de estudio comprenden un conjunto de métodos y estrategias que permiten al estudiante organizar su tiempo, gestionar distracciones y fortalecer su compromiso con el aprendizaje. Sin embargo, los resultados revisados muestran que la pandemia alteró profundamente estas dinámicas, generando una disrupción entre la planificación académica y la motivación intrínseca del estudiante. Ewell et al. (2022) destacan que las instituciones de educación superior debieron reconfigurar sus modelos pedagógicos hacia modalidades sincrónicas y asincrónicas, con el uso intensivo de recursos digitales. No obstante, la eficacia de esta transición dependió, en gran medida, de la capacidad de los estudiantes para mantener hábitos de estudio autorregulados, así como de las estrategias institucionales para acompañar dichos procesos (Aristeidou y Cross, 2021; Tobar et al., 2021).
Diversos autores coinciden en que fue necesario implementar programas de fortalecimiento de los hábitos de estudio para favorecer la adaptación académica y emocional de los estudiantes durante el confinamiento. Tobar et al. (2021) evidenciaron que el 50 % de los estudiantes consideró útiles los talleres orientados a mejorar sus estrategias de aprendizaje en entornos virtuales. De igual manera, Gilavand y Emad (2021) plantean que las universidades deben evaluar periódicamente los hábitos de estudio de sus discentes, a fin de cerrar brechas formativas y promover la resiliencia académica. Esta necesidad se refuerza con las recomendaciones de Alkhamees et al. (2020) y Hora y Oleson (2017), quienes subrayan la importancia de equilibrar las exigencias académicas con la vida personal y social de los estudiantes, favoreciendo la autorregulación del aprendizaje.
En síntesis, la evidencia revisada fundamenta la premisa de que la pandemia provocó un impacto negativo generalizado en los hábitos de estudio y el bienestar académico de los estudiantes universitarios, modificando su ritmo de aprendizaje, su salud mental y su rendimiento. La literatura coincide en la urgencia de diseñar políticas educativas que fortalezcan la formación integral, incorporando programas de acompañamiento psicológico y talleres de autorregulación del estudio (Ewell et al., 2022; Tobar et al., 2021; Gilavand y Emad, 2021). Asimismo, se recomienda a las autoridades universitarias revisar los currículos y planes de aprendizaje, integrando estrategias que promuevan la autonomía, la gestión del tiempo y la motivación intrínseca del estudiante, con el fin de garantizar procesos de aprendizaje significativos, sostenibles y resilientes frente a futuras contingencias (Alkhamees et al., 2020; Hora y Oleson, 2017; Skinner et al., 2017).
CONCLUSIÓN
El análisis realizado permite concluir que los hábitos de estudio en los estudiantes universitarios experimentaron transformaciones significativas a raíz del cambio repentino hacia la educación virtual durante el aislamiento social. Este proceso de adaptación reveló deficiencias tanto en la organización institucional como en las estrategias personales de aprendizaje, evidenciando la necesidad de fortalecer la autorregulación, la planificación y la gestión emocional para mantener un desempeño académico adecuado en contextos de crisis o incertidumbre.
Entre los principales hallazgos se identificaron dificultades asociadas a la calidad del sueño, el aumento del estrés académico y la disminución de la actividad física, factores que influyeron directamente en la concentración y el rendimiento de los estudiantes. Estas condiciones reflejan que los hábitos de estudio no dependen únicamente de la disciplina individual, sino también de factores externos relacionados con el entorno educativo, las demandas académicas y el bienestar físico y emocional del estudiante.
Asimismo, los resultados destacan la importancia de implementar programas institucionales orientados a fortalecer los hábitos de estudio y fomentar la autonomía en el aprendizaje. Las experiencias educativas más exitosas se caracterizaron por promover la participación activa del estudiante, el uso adecuado de los recursos tecnológicos y el desarrollo de competencias para la organización del tiempo y el manejo del estrés. Estas estrategias demostraron ser eficaces para mejorar la adaptación académica y favorecer el aprendizaje en entornos virtuales o híbridos.
Finalmente, se concluye que la pandemia constituyó una oportunidad para repensar los modelos educativos y resaltar la necesidad de construir una educación superior más flexible, resiliente y centrada en el estudiante. Fortalecer los hábitos de estudio, acompañar el proceso de aprendizaje con apoyo psicoeducativo y promover entornos de enseñanza que integren la tecnología con metodologías activas son acciones fundamentales para garantizar una formación integral, sostenible y adaptada a los desafíos del siglo XXI.


















