INTRODUCCIÓN
El aprendizaje es una parte muy importante para el desempeño académico de los estudiantes. En tal sentido, Hernández et al., (2017) señala que hasta hace algunos años atrás se daba gran importancia al aprendizaje de los contenidos, dejando de lado el tema de las emociones y el movimiento, sin considerar que a partir de ello se conecta directo al aprendizaje y al mundo, por ello las Instituciones educativas tienen el encargo de generar espacios que permitan una formación de los estudiantes con calidad debiendo para ello realizar cambios importantes en sus procesos de enseñanza- aprendizaje y el desarrollo de competencias (Hincapié y Clemenza, 2022).
Asimismo, desde unos años atrás se viene trabajando con el enfoque de competencias, este término supone la combinación de tres elementos: En primer lugar, una información, luego, el desarrollo de una habilidad y, por último, la puesta en acción en una situación inédita (Díaz, 2006). Por ello en las escuelas se deben promover circunstancias reales de aprendizaje que acaben con la rutina. Es necesario hoy en día tener dominio de las competencias, porque permiten tomar decisiones considerando lo que ya conocen y tienen dominio. Pero estos cambios han sido difíciles de comprender por los actores educativos, como son los profesores, estudiantes y padres de familia, y se está en el proceso de pasar de una educación basada en conocimientos a otra que promueve el desarrollo de competencias (Ramírez et al., 2021).
El término competencia tiene diversas definiciones atendiendo al campo del conocimiento, se asume según permitan su caracterización, siendo conceptualizada por la mayoría de los docentes como aquellas habilidades, capacidades, conocimientos, destrezas, actitudes y valores que desarrolla el estudiante como también se le relaciona con calidad, eficiencia, responsabilidad, excelencia, así como distintas acciones que permitan brindar un buen servicio educativo (Ortiz et al., 2015). Es decir que las competencias son las características que se poseen, tales como aptitudes, pensamiento, carácter, valores y manejo de situaciones problemas que se le presente. Estas se logran desarrollar a través de actividades de aprendizaje y formación de las personas. Por su parte, Machado y Montes de Oca (2020) indican lo siguiente: actuar en consecuencia a una competencia vagamente inteligible no sugiere un realce en las capacidades del estudiante, por el contrario, actuar consecuentemente en base a herramientas e instrumentos metodológicos que puedan ayudar al estudiante a desarrollar la parte teórica mediante ideas, debates, disputas intelectuales, sugiere un realce de la competencia.
Tipos de competencias
Abordar el tema de las competencias resulta fundamental tanto para los estudiantes como para los profesionales vinculados al ámbito educativo. Para los docentes, su desarrollo y planificación representan un desafío constante, ya que no solo implican la formación en competencias académicas, sino también en aquellas orientadas a la vida cotidiana, tales como el respeto, la tolerancia, la autonomía y la capacidad de aprender a aprender (Ponte de Chacín, 2012). Tal como lo sugiere su denominación, se trata de competencias básicas que deben adquirirse desde la educación primaria, junto con habilidades esenciales como la lectoescritura y el cálculo matemático.
Por otro lado, existen las denominadas competencias genéricas que buscan desarrollar en los estudiantes de manera progresiva su capacidad de aprender, formar actitudes como la capacidad de trabajar en equipo, la creatividad, la comunicación, la inteligencia emocional, entre otras de tal manera que no sólo adquiera conocimientos científicos, sino que también asuma posturas y valores que le permitan actuar y desenvolverse en distintos contextos (Pugh et al., 2019). Se podrían denominar transversales porque permiten ser desarrolladas en y para todos los campos.
Asimismo, se menciona las competencias específicas que están relacionadas y atienden la formación integral de un área o carrera específica que conllevan a una preparación interdisciplinaria (Hernández et al., 2017). Se considera en este tipo a las competencias laborales que se desarrollan para un trabajo específico, las que disponen cómo debe desempeñarse en habilidades y conocimientos un profesional. Se tiene también las competencias comunicativas, que permiten respetando las reglas gramaticales y lingüísticas desarrollar una comunicación eficaz. Además, se puede señalar las competencias docentes, las mismas que se desarrollan para poder brindar conocimientos, logrando dominio de estrategias de aprendizaje, tener capacidad para dar a conocer una información, entre otras.
Propuesta pedagógica basada en el movimiento
Las realidades educativas son heterogéneas, se debe trabajar en ellas permitiendo que tanto los docentes como los estudiantes puedan demostrar sus capacidades, desarrollar y potenciar sus habilidades considerando las diferencias de cada uno. Debe surgir como docentes la iniciativa de diseñar y planificar propuestas que permitan atender estas diversidades así también que contemplen las particularidades de los estudiantes y sus contextos. Una de las dinámicas de enseñanza y aprendizaje interesante en su diseño e implementación es la propuesta pedagógica basada en el movimiento. La educación por medio del movimiento consiste en el desarrollo de reacciones eficaces, eficientes y expresivas de tipo motor de un ser humano que piensa, siente y comparte. Es además un proceso de cambio que dura toda la vida, se inicia en el vientre de la madre y procede por una serie interminable de cambios hasta la muerte (Bolaños, 1991).
En ese sentido, Araya et al., (2020) destaca que se puede aprender y lograr una mejor capacidad de rendimiento en todas las competencias y áreas de la vida, como se mencionó anteriormente, en lo social, lo intelectual, en lo propiamente motriz y en lo emocional. Por ello en estos tiempos se está dando mucha importancia al aspecto motriz porque la movilidad corporal cumple una función muy importante en el aprendizaje pues produce emociones positivas que originan y sustentan los procesos mentales que promueven la disposición a aprender, en ese sentido, se considera que una propuesta basada en el movimiento permitiría a los estudiantes mejorar su capacidad de lograr mejores aprendizajes (Cano, 2011)
La sociedad actual demanda nuevos modelos educativos en las escuelas, dejando atrás paradigmas tradicionales ya que ellos implican una escasa actualización, conceptualización y, específicamente para los fines de este estudio, práctica de actividades motrices en la etapa infantil (Vinader y Vences, 2013). Asimismo, Hannaford, (2008) considera necesario concientizar de que no sólo se aprende con el cerebro, sino con todo nuestro cuerpo, la movilidad corporal cumple una función muy importante; ya que, para comprender y aprender del mundo, se requiere fisiológicamente que el cerebro reciba información a través de experiencias significativas donde se movilice todo el cuerpo (Martínez et al., 2017).
En relación con los componentes requeridos para implementar una propuesta pedagógica centrada en el movimiento, Castillo (2008) sostiene que la elaboración de dicho planteamiento constituye una acción fundamental para favorecer el desarrollo integral del estudiante, puesto que en él se define la didáctica más pertinente para alcanzar aprendizajes significativos. Además, Castillo (2008) señala que una propuesta pedagógica efectiva debe estructurarse en torno a seis elementos esenciales. En primer lugar, los objetivos, que orientan el aprendizaje y permiten evaluar el progreso del estudiante. En segundo lugar, los contenidos, establecidos en el currículo y adaptados por el docente para responder al contexto. El tercer elemento es la metodología, que define las estrategias para articular la enseñanza con actividades que movilicen competencias. Como soporte del proceso, se incluyen los recursos y la bibliografía, indispensables para garantizar aprendizajes significativos y creativos, junto con una adecuada organización temporal. Finalmente, la evaluación cumple un rol clave al permitir verificar el cumplimiento de los objetivos y retroalimentar el proceso educativo.
Diversos estudios a nivel nacional y regional evidencian que varios de los problemas de aprendizaje presentes en el sistema educativo podrían ser mitigados mediante la implementación del aprendizaje basado en el movimiento. Uno de los principales desafíos es la deserción escolar, frecuentemente asociada a la falta de motivación y al bajo rendimiento académico. En este sentido, Sánchez (2020) sostiene que la incorporación de actividades físicas y dinámicas dentro del aula podría incrementar el interés y la implicación del estudiantado, lo que contribuiría a disminuir los índices de abandono escolar.
De igual forma, el bajo rendimiento académico, identificado como otra dificultad recurrente, puede ser abordado eficazmente si se integran contenidos curriculares con experiencias de movimiento, generando un impacto positivo en el aprendizaje y favoreciendo la participación activa, tal como plantean Cedeño y Piedra (2024). A ello se suma la problemática de la escasa atención y participación en clase, ante lo cual Pedraza (2016) señala que las metodologías basadas en el movimiento proporcionan oportunidades para involucrar físicamente a los estudiantes, manteniendo su atención y fortaleciendo la retención de los conocimientos a través del estímulo sensorial, la interacción social y la experiencia práctica.
Tomando en consideración lo mencionado anteriormente el presente artículo tiene como finalidad analizar y comprender las percepciones y saberes de los directivos respecto a la implementación de una propuesta pedagógica basada en el movimiento, orientada al desarrollo de competencias en el nivel de educación primaria, considerando su perspectiva institucional (Guillén y Elida, 2019). Además, se justifica la realización del presente estudio en la medida en que permite comprender, desde la voz de los directivos, el grado de pertinencia y viabilidad de una propuesta pedagógica basada en el movimiento como alternativa para fortalecer el desarrollo de competencias en el nivel primario. Explorar sus experiencias y valoraciones resulta fundamental para identificar tanto los facilitadores como las posibles barreras institucionales que podrían incidir en su implementación, aportando así insumos relevantes para la toma de decisiones educativas con enfoque innovador y contextualizado
MÉTODO
A continuación, se describen los aspectos metodológicos considerados en el presente estudio. La investigación se desarrolló en una Institución Educativa de Educación Primaria de la Provincia de Ferreñafe, con una población escolar de 1 118 estudiantes, con 35 secciones y un personal administrativo, docente y directivo que suman 52 personas, lo que hace necesario emplear una propuesta pedagógica que movilice el desarrollo de competencias. En la actualidad se viene aplicando en dicha institución una metodología basada en el movimiento para lograr mejores aprendizajes con la participación de docentes, estudiantes y directivos que conocen de la propuesta.
El estudio es cualitativo, el mismo que destaca el abordar hechos sociales, buscando la manera de comprenderlos, analizarlos e interpretarlos para obtener la verdad de la realidad (Piña, 2023), esto permitió recopilar y analizar las percepciones de los informantes partiendo del siguiente problema de investigación: ¿Cuáles son las percepciones de directivos de nivel primario respecto al desarrollo de competencias académicas y una propuesta pedagógica basada en el movimiento desarrollada en una institución educativa de Ferreñafe-Perú? Con base en este problema, se planteó como objetivo general, analizar sus percepciones.
En coherencia al objetivo mencionado, se desprendieron dos categorías: La primera se refiere a Desarrollo de competencias en el proceso de aprendizaje, lo que permite en lograr los perfiles educativos necesarios y la segunda está relacionada a la propuesta pedagógica basada en el movimiento, que considera una metodología didáctica y pedagógica aplicada por los docentes para desarrollar las competencias de los estudiantes.
La técnica de investigación empleada fue la entrevista, la misma que es un instrumento muy útil en investigación cualitativa para recabar datos de las perspectivas de los directivos de educación primaria (Díaz et al., 2013). A partir de las categorías mencionadas en el párrafo anterior, se redactó también una guía de preguntas semiestructuradas, permitiendo que las interrogantes puedan ser replanteadas con la intención de obtener mejores resultados (Izquierdo et al., 2023). A las preguntas formuladas por cada categoría, se les planteó repreguntas para obtener información pertinente, si fuera necesario profundizar el análisis de las mismas.
Para el proceso de validación, se consultó a un especialista en investigación educativa, quien verificó si el instrumento contenía las preguntas adecuadas para llegar a los objetivos planteados. Para esto, revisó la relación con las categorías de la investigación; después, evaluó la pertinencia de las preguntas y, luego de aprobado el instrumento, se dio paso a su aplicación.
Se eligieron a cuatro directivos de educación primaria considerando dentro de su perfil: Ser director del nivel que en determinado tiempo se desempeñaron en la institución focalizada en esta investigación, con grado de Doctor en Educación, experiencia laboral mínima de 8 años, experiencia en procesos de gestión escolar, y conocedores de la propuesta pedagógica basada en el movimiento. Estos informantes conocen lo suficiente sobre lo indagado, lo que permitió obtener percepciones en base a su experiencia de manera rigurosa (Robles, 2011).
Cada entrevista fue grabada y previo a esto firmaron un consentimiento informado expresando su voluntad por participar en la investigación. Después de ello, se elaboró una matriz de análisis que constaba de tres columnas: Una contenía la transcripción completa de las respuestas de los entrevistados; la columna central, las citas de la transcripción relacionadas directamente a las categorías y que se creía que poseían información relevante; y, finalmente, en la tercera, se registraron nuevas categorías a partir de las citas identificadas, completando el proceso conocido como codificación abierta (Vives y Hamui, 2021).
Además, cada respuesta fue agrupada según la pregunta planteada para que los elementos emergentes que surjan estén relacionados también entre sí. De todas maneras, no se descartaron los elementos no relacionados mutuamente porque se podrían utilizar en otra categoría. En la interpretación de hallazgos se utilizaron citas textuales de la entrevista las cuales fueron contrastadas con autores mencionados en el marco conceptual. También, se le agregó un análisis por parte del investigador en el que emitía su opinión sobre la información hallada.
Cabe resaltar, que se respetaron principios éticos como el de privacidad y confidencialidad (Zavala y Alfaro, 2011), por lo cual, los entrevistados tuvieron un código y firmaron el consentimiento informado, además, que se les indicó que la información que brindaron solo era para este estudio.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El elemento emergente que se comprueba es “conocimiento en el contexto”, definiendo que competencia es saber hacer, saber actuar sobre la realidad o contexto, ya que ésta moviliza diversos recursos para poder afrontar situaciones que sucedan en su entorno: Tal como expresa (E3) “La competencia es un saber hacer, es un saber actuar sobre la realidad para modificarla posibilitando un desempeño exitoso en un contexto particular”. Partiendo del análisis realizado en la matriz, se puede observar que, en esta institución educativa, se define a las competencias como se expresara en Ortiz et al., 2015., por lo que “implica saber actuar de forma pertinente en un contexto particular eligiendo y movilizando un equipamiento doble de recursos” (E2) También “es lograr en los estudiantes aprendan a hacer “(E4).
Por otro lado, se considera como elemento emergente respecto a la definición de competencia “actuar consecuentemente” (E1), en ese sentido, Machado y Montes de Oca (2020) indican que las herramientas e instrumentos metodológicos mejoran el desarrollo teórico aplicada en el aprendizaje del estudiante, mediante los debates, ideas y disputas intelectuales; teniendo como base los principios, pensamiento que llevan a ser auténticos, por su parte esto se fundamenta cuando expresan que “permite a las personas desempeñarse de una manera efectiva en las diferentes áreas de su vida y son fundamentales para el desarrollo personal y profesional y su adquisición es clave para enfrentar desafíos del mundo actual” (E1), y que “tengan actitudes y comportamientos que les permita ser mejores personas.” (E4), siendo fundamentales para el desarrollo personal y social para lograr actitudes y comportamientos que les permitan ser mejores personas.
Respecto a la perspectiva de los tipos de competencias que desarrollan los estudiantes en Educación Primaria, coinciden y el tema emergente es que éstas deben promover la “´participación activa” es decir adquirir y desarrollar, todo aquello que se relacione con las competencias básicas como lo menciona Ponte de Chacín, (2012), durante la caracterización se evidencio lo siguiente: (E2) menciona que “En Educación Primaria las competencias que nos muestra o nos propone el currículo nacional de educación básica favorecen los procesos dinámicos ” (E4).
Otros entrevistados mencionan como (E1) que el estudiante debe lograr: “la competencia científica que tanto estamos buscando, la competencia digital, la social y ciudadana y así como la competencia emocional y personal” complementan al afirmar otro informante que “Al final de la Educación Básica, los estudiantes peruanos deberían ejercer sus derechos y deberes ciudadanos con sentido ético” (E2), relacionándose con las competencias genéricas que conllevan a asumir posturas y valores que le permitan al estudiante actuar y desenvolverse en distintos contextos con buenas relaciones interpersonales, como lo indica Pugh et al., (2019).
Otro tema emergente en este aspecto es el autocuidado, Hernández-Marín et al., (2017) indica que vendrían a ser actividades que permitan un modo de vida que por iniciativa propia permitan mantener y cuidar la salud. Señala directivo (E1) que “todas están bien pero hay una que es la práctica de una vida activa y saludable, si nosotros ponemos énfasis en esa competencia creo que todo el resto va a salir bien, si no hay salud podemos tener las mejores intenciones, los mejores sueños, podemos tener todo, los mejores anhelos, pero si no hay salud, una vida activa y una vida para cumplir esas metas creo que no va a ser posible eso” (E3), esta expresión nos permite comprender el sentido de las competencias específicas que están relacionadas y atienden la formación integral de un área o carrera específica que conllevan a una preparación interdisciplinaria.
Propuesta metodológica basada en el movimiento
Uno de los principales fundamentos para implementar en escuelas primarias con alta densidad estudiantil una metodología centrada en la actividad motriz radica en que esta favorece experiencias de aprendizaje que permiten al estudiante explorar su entorno, estimular la imaginación y desarrollar habilidades a través de la manipulación, la experimentación y la observación (Bustos, 2017). Esto se define como “un enfoque educativo que reconoce la importancia del movimiento y la actividad en el proceso de enseñanza- aprendizaje” (E1), nos estamos refiriendo a una forma de enseñanza- aprendizaje con “actividades de tipo motriz” porque el niño para adaptarse a su entorno lo hace siempre con acciones motrices, para explorar, para conocer, para aprender para conectarse con el mundo a través de experiencias vivenciales(E2).
El movimiento “activa el proceso de aprendizaje, lo hace más interesante y permite que el niño experimente con los conceptos personales” (E3. Es un modelo en el que se ha plasmado que en el proceso de enseñanza aprendizaje de acuerdo al desarrollo de los niños “se debe considerar la psicomotricidad, la parte lúdica- creativa como la actividad física y movimiento” (E4). Los E1, E2, E3, E4 señalan que el proceso de Enseñanza- aprendizaje es aquel que considera movimiento, actividad motriz, psicomotricidad, parte lúdica, actividad física para lograr un como lo señala el elemento emergente “aprendizaje natural”.
En relación a cuáles son los elementos pedagógicos y metodológicos de esta propuesta, tomando como referentes lo mencionado por Castillo (2008) quien señala que deben plantearse elementos innovadores que mejoren los procesos de Enseñanza- Aprendizaje; los directivos E1 y E2 coinciden en señalar como elementos pedagógicos las actividades físicas, actividades prácticas, el juego, trabajo en equipo, experiencias significativas conectadas al currículo nacional de educación básica, así E1: expresa las actividades físicas y las actividades prácticas que conectan con el currículo nacional de educación básica, permiten “la participación activa pues el contexto se hace relevante y la integración de habilidades permite una evaluación formativa”.
Los elementos pedagógicos y metodológicos para esta propuesta serían el juego, trabajo en equipo y experiencias significativas porque “El movimiento materializado a través del juego o parte lúdica permite abordar aprendizajes sociales muy importantes” (E2), ya que desarrollados en equipo le posibilita a los estudiantes realizar acciones colaborativas que inmersas en actividades significativas le van a permitir desarrollar competencias; mientras que los E3 y E4 indican como elementos pedagógicos a “el estudiante, la tarea del movimiento, los propósitos de aprendizaje, contexto, recursos, evaluación” El E3, indica que el primer elemento es el estudiante por el estudiante es el eje el protagonista del aprendizaje, el otro elemento es la tarea del movimiento que son las acciones que contribuyen a activar todas las potencialidades del niño el otro sería el objeto de estudio ósea el conocimiento que se quiere adquirir y por último el contexto.
Los ambientes donde se desarrolla todo este tema y tiene que incluir ahí también el material educativo, el E4 expresa los elementos pedagógicos de una propuesta basada en el movimiento a considerar serían el estudiante que es quien se va educar bajo un proceso de enseñanza -aprendizaje activo y experiencial, también es un elemento los propósitos de aprendizaje en el que consideraremos los desempeños para observar el nivel de desarrollo de competencias, además la evaluación, las enseñanzas, la programación, las didácticas y los recursos.
Como elementos metodológicos los informantes E1, E2, E3, E4 comulgan que son la metodología activa, aprendizaje basado en proyectos, resolución de problemas, actividades de integración institucional, aprendizaje en espacios abiertos, dramatización, actividades de expresión artística.
El E1 agrega que otros componentes son la evaluación formativa, estrategia de juego, dramatización, integrar actividades, la transversalización de la creatividad y la expresión de actividades artísticas como teatro y danza. Los elementos pedagógicos y metodológicos para esta propuesta serían el juego, trabajo en equipo y experiencias significativas (E2).
El otro elemento es la tarea del movimiento que son las acciones que contribuyen a activar todas las potencialidades del niño, el objeto de estudio ósea el conocimiento que se quiere adquirir y por último el contexto. (E3) En las estrategias metodológicas podría mencionar trabajar con el aprendizaje por proyectos, resolución de problemas, actividades de integración institucional, aprendizaje en espacios abiertos, actividades físicas-recreativas y arte. (E4), siendo el elemento emergente de toda esta categoría el “marco pedagógico del movimiento” y el “rol protagónico del estudiante” que permite lograr un impacto en el aprendizaje constructivo.
Discusión
Los resultados obtenidos muestran que la directiva analizada orienta el desarrollo de competencias y propuestas pedagógicas fundamentadas en el movimiento como un medio para favorecer el crecimiento intelectual de los estudiantes. Este enfoque no solo impulsa la capacidad de actuar en contextos específicos, sino que también prepara a los estudiantes para afrontar los desafíos de la realidad, favoreciendo la toma de decisiones con proyección hacia el futuro y bajo principios éticos. Dichos hallazgos coinciden con lo señalado por Hernández-Marín et al. (2017), quienes destacan que las competencias deben estar asociadas a actividades que, desde la iniciativa personal, contribuyan a mantener y preservar la salud. De esta manera, se confirma que el movimiento constituye un eje fundamental en la formación integral, tanto en el plano cognitivo como en la promoción de estilos de vida saludables.
Asimismo, los hallazgos de la investigación evidencian que la implementación de herramientas e instrumentos metodológicos en el proceso formativo favorece el desarrollo teórico de los estudiantes, al incentivar espacios de reflexión, intercambio de ideas y construcción colectiva del conocimiento. Esta dinámica fomenta la autenticidad en el aprendizaje, al permitir que los estudiantes contrasten perspectivas y generen criterios propios frente a los contenidos abordados. Tales resultados coinciden con lo planteado por Machado y Montes de Oca (2020), quienes sostienen que los debates, ideas y disputas intelectuales, fundamentados en principios y pensamiento crítico, constituyen un soporte metodológico que potencia la formación académica y personal del estudiante.
Los hallazgos de la investigación confirman que las competencias desarrolladas por los estudiantes no se limitan únicamente a la acumulación de conocimientos, sino que implican la capacidad de aplicarlos de manera efectiva en distintos escenarios académicos y sociales. En este sentido, se observa una clara coincidencia con lo señalado por Ortiz et al. (2015), quienes entienden la competencia como saber hacer y saber actuar sobre la realidad, movilizando diversos recursos para enfrentar situaciones de su entorno.
Sin embargo, los resultados también matizan esta definición, ya que evidencian que el desarrollo de competencias no depende únicamente de la disposición individual del estudiante, sino también de factores contextuales como las metodologías pedagógicas empleadas y la disponibilidad de espacios que fomenten la práctica activa. De esta manera, se amplía lo planteado por Ortiz et al. (2015), al subrayar la necesidad de que las instituciones educativas proporcionen condiciones adecuadas para que los estudiantes puedan transformar ese saber hacer en experiencias formativas significativas y sostenibles.
CONCLUSIONES
Los directivos de educación primaria conciben las competencias como la capacidad de saber hacer y saber actuar frente a la realidad, combinando conocimientos, habilidades, valores y recursos que permitan a los estudiantes desenvolverse de manera efectiva en distintos contextos. Desde esta perspectiva, el desarrollo de competencias no solo busca la adquisición de destrezas académicas, sino también la formación ética y personal, fundamentales para enfrentar los desafíos del mundo actual.
En cuanto a los tipos de competencias prioritarias, los entrevistados señalaron las establecidas en el Currículo Nacional de Educación Básica -lingüística y comunicativa, matemática, y social y ciudadana-, a las que añadieron la importancia de fortalecer las competencias científica, emocional y personal. De manera especial, se enfatizó la necesidad de trabajar la competencia relacionada con asumir una vida activa y saludable, entendida como la base para garantizar que los estudiantes puedan alcanzar sus metas y desarrollarse integralmente.
En relación a la propuesta pedagógica basada en el movimiento los directivos informantes tuvieron respuestas coincidentes que éste es un proceso de enseñanza- aprendizaje en la que se considera el movimiento, actividad motriz, psicomotricidad, parte lúdica, actividad física permitiendo el desarrollo de la autonomía, potenciar habilidades, tener un impacto positivo en el aspecto emocional y conceptos personales, así como vivenciar el trabajo colaborativo y socialización. La perspectiva que tienen los Directivos en este sentido es que una propuesta pedagógica basada en el movimiento es un enfoque educativo que supone un aprendizaje natural que puede tener lugar dentro o fuera de la escuela y que permite la convivencia e interacción entre los estudiantes.
En lo que respecta a los elementos pedagógicos y metodológicos de una propuesta basada en el movimiento en el desarrollo de las competencias de un estudiante de educación primaria los directivos señalan como elementos pedagógicos las actividades físicas, actividades prácticas, el juego, trabajo en equipo, experiencias significativas conectadas al currículo nacional de educación básica. También al estudiante, los propósitos de aprendizaje, contexto, recursos, evaluación. Y como elementos metodológicos: metodología activa, aprendizaje basado en proyectos, resolución de problemas, actividades de integración institucional, aprendizaje en espacios abiertos, dramatización, actividades de expresión artística. En este contenido la perspectiva de los entrevistados, los elementos pedagógicos y metodológicos permiten al estudiante desempeñar un rol protagónico y ser parte de un aprendizaje constructivo.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.















