INTRODUCCIÓN
En la actualidad, la sociedad se encuentra en un proceso de adaptación a una nueva normalidad tras el impacto de la pandemia de COVID-19. Durante el confinamiento, la suspensión de actividades presenciales afectó significativamente la educación, con más de 168 millones de niños en edad escolar perjudicados por el cierre de escuelas (UNESCO, 2020). A nivel global, se estima que 1.370 millones de estudiantes en 138 países vieron interrumpida su formación académica, lo que representa aproximadamente el 80 % de la población estudiantil. Este contexto también afectó a los docentes, con más de 60,2 millones de maestros imposibilitados de trabajar en las aulas.
En América Latina y el Caribe, las restricciones impuestas por la emergencia sanitaria tuvieron repercusiones directas en la socialización infantil. La falta de interacción con pares y la reducción de actividades recreativas en entornos escolares y familiares limitaron el desarrollo de habilidades sociales, incrementando la prevalencia de conductas agresivas, dificultades en la comunicación, problemas de autocontrol y barreras en el lenguaje. Organismos como UNICEF (2021) han advertido que uno de cada siete niños, niñas y adolescentes experimentó ansiedad, depresión y aislamiento debido al confinamiento. Estudios realizados en la región también han señalado que el 33,6 % de los niños y adolescentes presentan dificultades socioemocionales, porcentaje que se eleva al 69,4 % cuando los cuidadores manifiestan signos de depresión (MINSA y UNICEF, 2020).
En el contexto peruano, estos efectos han sido igualmente alarmantes. La Agencia Peruana de Noticias (ANDINA, 2021) señala que aproximadamente el 86,1 % de padres y madres de niños de 6 meses a 6 años experimentaron ansiedad, depresión o estrés. En regiones como Apurímac, Puno y Ayacucho, estos índices superan el 88 %, lo que refleja un impacto significativo en la dinámica familiar y en el desarrollo infantil. Además, estudios como el de Sánchez (2021) han evidenciado que la falta de contacto social tras el aislamiento ha derivado en comportamientos agresivos, discriminación, problemas de autocontrol y dificultades en la comunicación, afectando el proceso de socialización en los niños.
En la Institución Educativa Inicial N° 02 María Inmaculada de Abancay, se han observado dificultades en la socialización de los niños de 5 años. Durante la realización de prácticas preprofesionales, se evidenció que los niños presentaban poca capacidad de escucha, reaccionaban impulsivamente ante diversas situaciones, desarrollaban actividades de manera aislada y mostraban baja disposición para el diálogo y la cooperación. Estos comportamientos sugieren un déficit en el desarrollo de habilidades sociales, lo que puede derivar en conflictos interpersonales y limitaciones en su integración social.
Ante esta problemática, surge la necesidad de implementar estrategias pedagógicas adecuadas al contexto cultural y ambiental de los niños. En este sentido, los cuentos motores andinos representan una alternativa didáctica que, además de fortalecer el proceso de socialización, permite integrar elementos de la identidad cultural en el aprendizaje. A través del movimiento y la narración de historias, se busca estimular la interacción entre los niños, promoviendo habilidades sociales como la cooperación, la empatía, el respeto y la regulación emocional.
Por ello, este estudio tiene como objetivo analizar el efecto del taller de cuentos motores andinos en las habilidades sociales de los niños de 5 años de la Institución Educativa en Abancay en Perú. Se espera que la aplicación de esta estrategia contribuya a mejorar la socialización infantil y proporcione herramientas pedagógicas innovadoras para la enseñanza en la educación inicial.
Desde el punto de vista teórico, esta investigación busca aportar evidencia sobre el impacto de los cuentos motores andinos en el desarrollo de habilidades sociales, complementando estudios previos sobre estrategias didácticas en educación inicial. En el ámbito práctico, los hallazgos permitirán generar una propuesta metodológica replicable en otros contextos educativos, facilitando la aplicación de recursos didácticos que favorezcan la interacción social en los niños. A nivel metodológico, la validación del instrumento utilizado en este estudio servirá como referencia para futuras investigaciones sobre socialización infantil. Finalmente, desde una perspectiva social, fortalecer las habilidades sociales en la infancia contribuirá a una mejor convivencia escolar y a la formación integral de los niños, promoviendo un entorno educativo más inclusivo y colaborativo.
Revisión literaria
Ruiz (2011) sostiene que el cuento motor, como narración breve y simple, crea un espacio imaginario en el que los niños se embarcan en aventuras junto a los personajes. A través de la imitación de las acciones, los niños interiorizan y vivencian el significado del relato mediante el movimiento corporal. Iglesia (2008) destaca que, al combinarse con la música, los cuentos motores incentivan movimientos, juegos, simulaciones y dramatizaciones, favoreciendo el desarrollo integral del niño.
Méndez y Fernández (2013) resaltan la importancia del cuento motor en la educación inicial, señalando que su valor radica en la ejecución de actividades motrices donde los niños asumen el rol de los personajes. De manera similar, Conde-Caveda (2001) identifica características fundamentales de los cuentos motores, como la integración del relato en la vida del niño, su protagonismo absoluto dentro de la narración, el estímulo a la creatividad y el interés por la lectura. En el caso de los cuentos motores andinos, estos representan conceptos y elementos de la vida cotidiana, fortaleciendo la expresión verbal, la comprensión emocional, la identidad cultural y el respeto por las tradiciones, al mismo tiempo que mejoran la coordinación motriz.
Peréz y García (2010) basándose en Conde-Caveda (2001) identifican distintas dimensiones del cuento motor. Sin el uso de materiales, este fomenta la creatividad al permitir que el niño explore su entorno y exprese emociones a través del cuerpo. Con materiales específicos, potencia habilidades sociales y la cooperación. Cuando incorpora elementos musicales, integra instrumentos que enriquecen la experiencia. Finalmente, el uso de materiales alternativos o reciclados implica una mayor planificación, promoviendo la autonomía y la creatividad infantil.
Conde-Caveda (2001) establece que los cuentos motores tienen como objetivo principal desarrollar la capacidad cognitiva, imaginativa, afectiva, social y motriz del niño. Además, favorecen la expresión corporal, la autonomía y el uso del cuerpo como herramienta de comunicación. En el caso de los cuentos motores andinos, el propósito es integrar el relato escrito y oral con elementos culturales y costumbres, contribuyendo al desarrollo de habilidades motrices y cognitivas.
Iglesia (2008) enfatiza la importancia de los cuentos motores como herramienta pedagógica que permite a los alumnos explorar sus capacidades de forma libre y creativa. En el contexto andino, estos relatos no solo facilitan el aprendizaje, sino que también fortalecen la identidad cultural y la integración de los saberes ancestrales. Otones de Andrés (2014) y Carrasco (2016) coinciden en que el cuento motor es un recurso educativo completo, que involucra al niño en una experiencia lúdica y dinámica, fomentando su protagonismo y creatividad. Bettelheim (1995) subraya que esta herramienta potencia la curiosidad y el movimiento, al tiempo que integra distintos aspectos del desarrollo infantil.
Serrabona (2006) argumenta que los cuentos motores poseen un valor preventivo, pedagógico y terapéutico, ya que contribuyen a la expresión emocional, la estimulación cognitiva y la superación de dificultades personales. Ruiz-Omeñaca (2011) destaca su lenguaje accesible, que facilita la identificación de los niños con los personajes y permite un aprendizaje significativo. Otones de Andrés y López (2014) refuerzan la idea de que esta metodología no solo divierte, sino que también desarrolla habilidades motrices, sociales y emocionales.
Gil y Gutiérrez (2005) sostienen que el cuento motor es un recurso didáctico valioso, ya que aborda dimensiones afectivas, cognitivas y sociales. Vargas y Carrasco (2006) resaltan su utilidad en la educación infantil, al permitir la integración de diversos contenidos de manera creativa y significativa. Villegas y García (2010), así como Rivas y Terroba (2010), destacan su versatilidad para promover la autonomía y la enseñanza interdisciplinaria. Otones de Andrés y López (2014) subrayan la relevancia de estos relatos en la educación inicial, ya que facilitan el aprendizaje a través de la literatura infantil y el movimiento.
Conde-Caveda (1995), Ruiz-Omeñaca (2011) y Del Barrio (2011) han desarrollado distintas metodologías para la implementación del cuento motor. Conde-Caveda ob cit., plantea un enfoque dirigido y globalizado, con una estructura de sesión organizada en calentamiento, parte central y vuelta a la calma. Ruiz-Omeñaca ob cit., propone una metodología semidirigida, con tareas abiertas o semiabiertas y un mayor énfasis en la reflexión y el seguimiento del aprendizaje. Del Barrio ob cit., adopta un enfoque cooperativo, donde el docente dinamiza la actividad y fomenta la adaptación de cuentos populares.
En la literatura reciente, el cuento motor ha emergido como una herramienta pedagógica innovadora que combina elementos de narración y actividad física para fomentar el desarrollo integral de los niños. Este enfoque ha sido ampliamente discutido desde diversas perspectivas teóricas y prácticas, lo que resalta su potencial en diversos ámbitos del aprendizaje infantil.
Desde una perspectiva cognitiva, el cuento motor se apoya en la integración del movimiento físico con el relato, una combinación que, según Conde-Caveda (1995), estimula tanto la imaginación como la creatividad de los niños. La interactividad que promueve este tipo de narración no solo favorece la atención y el aprendizaje, sino que también facilita la internalización de conceptos mediante la acción, lo que permite un aprendizaje más significativo.
En términos de habilidades sociales, el cuento motor va más allá de la estimulación cognitiva y se presenta como una vía eficaz para el desarrollo de competencias sociales. Según Del Barrio (2011), las actividades basadas en el cuento motor fomentan la interacción grupal, creando un ambiente donde los niños aprenden a trabajar en equipo, a expresar sus emociones y a resolver conflictos. Este tipo de interacción no solo fortalece los lazos entre los niños, sino que también les permite aprender a compartir, escuchar, y respetar los turnos de palabra, habilidades que son fundamentales para su desarrollo social.
Desde la teoría del aprendizaje social de Bandura (1980), la imitación y observación de las conductas de los demás desempeñan un papel crucial en la adquisición de habilidades sociales. En el contexto del cuento motor, los niños tienen la oportunidad de observar y modelar comportamientos positivos, como la cooperación y la empatía, durante las actividades. Estas competencias interpersonales se ven potenciadas por el entorno grupal del cuento motor, que promueve la colaboración y la solidaridad, elementos clave para la construcción de relaciones saludables y respetuosas.
En cuanto a la influencia de la actividad física, Ruiz-Omeñaca (2011) destaca la importancia de un diseño adecuado de las sesiones que combine momentos de actividad intensa con períodos de calma. Este enfoque equilibra el esfuerzo físico con la reflexión, lo que favorece no solo el bienestar físico, sino también la capacidad de concentración y atención en los niños, factores que indirectamente refuerzan su capacidad para interactuar de manera más efectiva con los demás.
Desde un enfoque sociocultural, la teoría de Vygotsky (1981) refuerza la importancia de la interacción social en el aprendizaje. El cuento motor, como actividad grupal, no solo favorece el desarrollo cognitivo, sino también la construcción de competencias lingüísticas y emocionales a través de la participación activa en el relato. La interacción en este contexto se convierte en un vehículo para el desarrollo de la identidad social de los niños, al tiempo que les permite conectar con sus compañeros y con la narrativa compartida.
La propuesta de Gardner (1995) sobre las inteligencias múltiples también se refleja en el potencial del cuento motor. Este tipo de actividad estimula no solo la inteligencia corporal-cinestésica, sino también las capacidades intrapersonales y lingüísticas, ya que los niños no solo ejecutan movimientos físicos, sino que también toman decisiones, regulan sus emociones y desarrollan sus habilidades lingüísticas a través de la narración y el diálogo.
Al integrar la narración, el movimiento físico y la interacción social, esta metodología ofrece una experiencia educativa que no solo promueve el aprendizaje cognitivo, sino también el crecimiento emocional, social y físico, fortaleciendo así el potencial de los niños en múltiples dimensiones.
MÉTODO
El tipo de investigación que se llevó a cabo fue aplicada, ya que, según Carrasco (2016), este tipo busca modificar una realidad problemática mediante la implementación de un tratamiento específico. En este caso, el propósito fue mejorar las habilidades sociales de los niños a través de la aplicación de talleres de cuentos motores andinos. El alcance de la investigación fue explicativo, siguiendo la descripción de Hernández et al., (2014), ya que se pretendió explicar los cambios en las habilidades sociales de los niños, evaluando las diferencias entre los pre-test y pos-test, con el objetivo de evidenciar el impacto de los talleres aplicados.
El diseño de investigación utilizado fue pre-experimental, con la modalidad de pre-test y pos-test sobre un único grupo. A este grupo se le aplicó un test antes de iniciar el tratamiento experimental, se implementó dicho tratamiento y, finalmente, se realizó una nueva evaluación posterior al tratamiento (Hernández et al., 2010). Este diseño permitió comparar las mediciones antes y después de la aplicación de los talleres de cuentos motores andinos, ofreciendo una referencia clara sobre el cambio en la variable dependiente.
La población objeto de estudio estuvo constituida por 81 niños de la Institución Educativa Inicial N° 02 María Inmaculada de la ciudad de Abancay. De esta población, se seleccionó una muestra intencional no probabilística, formada por 27 niños de cinco años del aula "Ositos Cariñosos". La elección de la muestra se basó en su accesibilidad y en la pertinencia para el estudio.
El procedimiento de la investigación se estructuró en varias etapas. En primer lugar, se prepararon los talleres y se validaron los instrumentos de recolección de datos. Luego, se coordinó con los responsables de la institución educativa para socializar el proyecto y obtener el consentimiento para su ejecución. Tras esta fase, se aplicó el pre-test a los niños para evaluar el estado inicial de sus habilidades sociales, seguido de la implementación de los talleres de cuentos motores andinos. Durante el transcurso de las 12 semanas, se llevaron a cabo 36 talleres, con tres sesiones semanales de 45 minutos cada una. Al finalizar el ciclo de talleres, se aplicó el pos-test para medir el progreso en las habilidades sociales de los niños. Finalmente, se procesaron y analizaron los datos obtenidos, contrastando los resultados con las hipótesis planteadas.
En cuanto a las técnicas de recolección de datos, se utilizó la observación, que permitió registrar de manera sistemática y confiable los comportamientos observables de los niños, organizándolos en categorías específicas. Para ello, se empleó el instrumento denominado "Lista de chequeo Habilidades Sociales (Adaptado)", desarrollado por Goldstein (1980), el cual constaba de 45 ítems relacionados con habilidades sociales básicas, avanzadas, manejo de emociones y resolución de conflictos. Este instrumento fue validado por tres especialistas en el área de educación, quienes confirmaron su pertinencia y coherencia para el contexto del estudio.
El análisis estadístico se basó en el coeficiente de fiabilidad Omega de McDonald para evaluar la consistencia interna del instrumento, con un valor de 0.887, lo que indica una alta fiabilidad. Para la comparación de las diferencias entre los resultados del pre-test y pos-test, se utilizó la prueba estadística no paramétrica de rangos con signo de Wilcoxon, que es adecuada para datos ordinales y para muestras relacionadas. Se estableció un nivel de significancia de α = 0.05, lo que permitió determinar la validez de las hipótesis de estudio en cuanto a la mejora de las habilidades sociales de los niños tras la intervención.
Consideraciones ética
En cuanto a la parte ética de la investigación, se tomaron diversas medidas para asegurar la protección de los niños participantes. Se implementaron prácticas preventivas como el lavado de manos con agua y jabón antes de cada sesión, se garantizó la anonimidad de los niños para proteger su identidad y se obtuvo el consentimiento informado de los padres o apoderados para la participación en el estudio. Además, se coordinaron las actividades con la directora y los docentes de la institución educativa para garantizar el desarrollo adecuado de la investigación en un ambiente seguro y autorizado.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Pretest sobre Habilidades Sociales del Niño
A continuación, se presenta en la Tabla 1 los resultados del pretest, basados en la observación de los niños utilizando la lista de chequeo de Goldstein, muestran que la mayoría de los niños evaluados (27 en total) se encuentran en un nivel básico en las diferentes dimensiones relacionadas con las habilidades sociales. Este patrón se repite en todas las áreas evaluadas, lo que refleja una limitación en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños antes de la intervención con los cuentos motores andinos.
Habilidades sociales básicas
En cuanto a las habilidades sociales básicas, el 96.30% de los niños (26 de 27) presentaron un nivel básico de desarrollo. Estos niños mostraron una escasa interacción con sus compañeros y adultos, con comportamientos como no prestar atención cuando se les hablaba, no comunicarse con otros, no hacer preguntas, ni expresar gratitud, lo cual es indicativo de un desarrollo social limitado. Sólo un niño presentó un nivel intermedio, mostrando algunos comportamientos que indicaban una mayor capacidad de interacción social.
Habilidades sociales avanzadas
En las habilidades sociales avanzadas, los resultados fueron similares a los de las habilidades básicas, con un 96.30% de los niños ubicados en el nivel básico. La mayoría de los niños no buscaban ayuda, no explicaban actividades, no respetaban las instrucciones dadas, ni pedían disculpas, lo cual refleja una falta de habilidades para manejar interacciones sociales más complejas. Un solo niño mostró comportamientos intermedios, como pedir ayuda o explicar actividades, lo que indicaría un nivel más avanzado en este tipo de habilidades.
Relación con los sentimientos
En cuanto a la relación con los sentimientos, el 96.30% de los niños se encontraban nuevamente en un nivel básico. Estos niños no mostraban comprensión ni expresión de sus emociones, carecían de empatía y no sabían reaccionar de manera adecuada ante el enfado de otros. Solo uno de los niños presentó un nivel intermedio, siendo capaz de reconocer y expresar sus emociones en ciertas situaciones.
Alternativas contra la agresión
Los resultados en las alternativas contra la agresión también reflejan un predominio del nivel básico. El 96.30% de los niños no intentaban evitar conflictos ni mostraban comportamientos cooperativos, como compartir, pedir disculpas o llegar a acuerdos. Solo un niño mostró algunos comportamientos de resolución de conflictos o evitación de agresión, lo que lo ubica en un nivel intermedio.
Habilidad frente al estrés
En cuanto a la habilidad frente al estrés, el 81.48% de los niños presentaron un nivel básico, lo que indica que no sabían gestionar su frustración, ni reaccionaban adecuadamente ante situaciones estresantes. Sin embargo, un porcentaje más significativo, el 18.52%, mostró un nivel intermedio, lo que sugiere que algunos niños podían manejar el estrés de manera incipiente, reaccionando de manera algo más adaptativa ante el enfado o las quejas de otros.
Planificación de comportamiento
Finalmente, en la planificación de comportamiento, el 92.59% de los niños también se ubicaron en un nivel básico. Estos niños no realizaban actividades para evitar el aburrimiento, no identificaban el origen de los problemas ni planificaban actividades para completar tareas. Sin embargo, un pequeño porcentaje (7.41%) mostró una capacidad incipiente para planificar su comportamiento de manera más estructurada, lo que los situó en un nivel intermedio.
Los resultados obtenidos en el pretest reflejan un nivel muy limitado en las habilidades sociales de los niños evaluados, especialmente en las dimensiones más complejas como la relación con los sentimientos y las habilidades avanzadas. En la mayoría de las dimensiones, los niños se encontraban en un nivel básico, con solo unos pocos casos aislados que mostraron habilidades intermedias. Esto sugiere que los niños no poseían las herramientas necesarias para interactuar socialmente de manera efectiva, lo que podría haber afectado su bienestar emocional y su capacidad para manejar situaciones sociales.
Este diagnóstico inicial es fundamental para comprender el impacto potencial de la intervención con los cuentos motores andinos, y permitirá evaluar si las habilidades sociales de los niños mejoran a lo largo del proceso. En el análisis posterior, se podrá comparar estos resultados con los obtenidos después de la intervención para observar los avances o cambios en las habilidades sociales de los niños.
Análisis de los Resultados del Postest
En la Tabla 2 se evidencian los resultados del postest los cuales reflejan la eficacia de la intervención utilizando los cuentos motores andinos en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños. En términos generales, se observa una mejora significativa en todas las dimensiones evaluadas, lo que indica que los niños han alcanzado un nivel avanzado en sus habilidades sociales, emocionales y cognitivas.
Respecto a las habilidades sociales básicas, un alto porcentaje de los niños (81.48%) alcanzó un nivel avanzado, lo que demuestra que han desarrollado comportamientos clave como escuchar, comunicarse y expresar gratitud. Esto indica que la intervención fue efectiva en mejorar las interacciones básicas de los niños. Solo un pequeño porcentaje (18.52%) se encuentra en un nivel intermedio, lo que sugiere que algunos niños aún están en proceso de consolidar estas habilidades. Es importante destacar que ninguno se encuentra en el nivel básico, lo que refleja un avance generalizado.
En cuanto a las habilidades sociales avanzadas, el 88.89% de los niños alcanzó un nivel avanzado. Este resultado resalta la capacidad de los niños para gestionar interacciones más complejas, como pedir ayuda, seguir instrucciones y pedir disculpas cuando es necesario. Esto indica que los niños han mejorado notablemente en el desarrollo de habilidades sociales más elaboradas. Al igual que en el caso anterior, el 11.11% de los niños se encuentran en un nivel intermedio, con ningún niño en el nivel básico.
Respecto a la relación con los sentimientos, nuevamente se observa un alto porcentaje de niños (88.89%) en un nivel avanzado. Este resultado sugiere que los niños han aprendido a reconocer y expresar sus emociones de manera adecuada, desarrollando empatía y respondiendo de manera confiada ante las emociones de otros. El 11.11% restante está en un nivel intermedio, pero no se observa ninguno en el nivel básico, lo que refleja una mejora generalizada.
En lo que respecta a las alternativas contra la agresión, el 85.19% de los niños alcanzó un nivel avanzado. Esto refleja un progreso significativo en la capacidad de los niños para resolver conflictos de manera pacífica, compartir y colaborar con los demás. El 14.81% se encuentra en un nivel intermedio, pero no hay niños en el nivel básico, lo que subraya el impacto positivo de la intervención.
En términos de la habilidad frente al estrés, un 96.30% de los niños alcanzó un nivel avanzado, lo que indica que la mayoría de los niños ha aprendido a manejar situaciones estresantes de manera efectiva. Este resultado es particularmente positivo, ya que el manejo adecuado del estrés es fundamental para el bienestar emocional y social de los niños. Solo un niño (3.70%) se encuentra en el nivel intermedio, sin ningún niño en el nivel básico.
Finalmente, en lo que respecta a la planificación de comportamiento, el 88.89% de los niños alcanzó un nivel avanzado. Esto refleja que los niños ahora son capaces de planificar actividades, tomar decisiones y manejar distracciones de manera más efectiva. El 11.11% restante está en un nivel intermedio, pero al igual que en las otras dimensiones, no hay niños en el nivel básico.
En general, los resultados del postest muestran que la intervención fue altamente exitosa, con la mayoría de los niños alcanzando niveles avanzados en todas las dimensiones evaluadas. La mejora significativa en las habilidades sociales básicas y avanzadas, así como en la gestión emocional y la resolución de conflictos, subraya el impacto positivo de la estrategia aplicada en el desarrollo social y emocional de los niños.
Los resultados del postest muestran una mejora considerable en todas las dimensiones de las habilidades sociales evaluadas, especialmente después de la intervención con los cuentos motores andinos. La mayoría de los niños alcanzaron niveles avanzados en todas las áreas, lo que indica un impacto positivo de la intervención. Esto sugiere que los niños mejoraron significativamente sus habilidades sociales básicas y avanzadas, su relación con los sentimientos, su capacidad para manejar el estrés y la agresión, y su planificación de comportamiento. En general, los niños lograron avances sustanciales en su desarrollo social y emocional tras la aplicación del tratamiento.
En la Tabla 3 se presenta la contrastación de las hipótesis, la misma se realizó utilizando pruebas estadísticas con los datos obtenidos del pre y post test en niños de 5 años, evaluando el impacto del taller de cuentos motores andinos en diversas dimensiones de las habilidades sociales. En cada una de las hipótesis específicas, se utilizó la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para comparar las diferencias entre los rangos positivos y negativos. Los resultados mostraron que en todas las dimensiones evaluadas (habilidades sociales, habilidades sociales básicas, avanzadas, relación con los sentimientos, alternativas contra la agresión, habilidades frente al estrés y planificación del comportamiento), los 27 niños presentaron rangos positivos en el post test, sin rangos negativos ni empates.
Los valores de p en todas las pruebas fueron menores a 0.001, lo que llevó a rechazar la hipótesis nula en cada caso y a aceptar la hipótesis alterna. Esto demuestra que el taller de cuentos motores andinos contribuye significativamente al desarrollo de las habilidades sociales en diversas áreas, evidenciando una mejora notable en el comportamiento y las habilidades emocionales de los niños.
Discusión
La discusión de los resultados obtenidos en esta investigación resalta la validez del impacto de los talleres de cuentos motores andinos en el desarrollo de habilidades sociales en niños de 5 años. A través de la prueba de Wilcoxon, los hallazgos inferenciales demuestran que el tratamiento de los talleres produce un incremento significativo en las habilidades sociales de los niños, lo cual fue respaldado por la significancia estadística (p < 0.001). Este resultado aporta evidencia científica concreta que valida la hipótesis planteada, contrastando con estudios previos que se basan principalmente en afirmaciones descriptivas.
En primer lugar, el estudio de Corzo (2020) señala que las actividades lúdicas tienen un impacto positivo en las capacidades socioemocionales, pero su enfoque se limita a afirmaciones subjetivas sin datos cuantitativos que respalden la afirmación. Similarmente, Morales y Santos (2022) abogan por la ludoterapia como estrategia para mejorar las habilidades sociales, aunque carecen de evidencia inferencial que valide su impacto. Esta investigación contribuye de manera significativa al llenar este vacío al proporcionar una prueba inferencial robusta sobre el impacto de los talleres.
Por otro lado, la afirmación de Franco (2022) sobre la influencia de la gamificación en el desarrollo de las habilidades sociales también se queda en un nivel descriptivo, sin un análisis estadístico que lo respalde. En contraste, la presente investigación proporciona pruebas estadísticas que fortalecen la validez de la hipótesis sobre la efectividad de los talleres. La investigación de López (2018), que sugiere que las actividades divertidas en el aula ayudan a reforzar valores y habilidades socioemocionales, también carece de evidencia estadística sólida, lo que la convierte en una afirmación subjetiva similar a las anteriores.
En cuanto a estudios más robustos, los hallazgos de Campos et al., (2018), quienes trabajan con una muestra mucho mayor (196 niños) y utilizando programas como el JIAF, presentan resultados que también validan el uso de intervenciones lúdicas para desarrollar habilidades sociales. La fortaleza de este estudio radica en el tamaño de su muestra y el uso de evidencia inferencial. De manera similar, Valdivia (2020) también presenta una evidencia inferencial sobre el programa "explorando mi mundo social", aunque la utilización de pruebas paramétricas, no ajustadas a la naturaleza no paramétrica de los datos en su investigación, debilita la validez de sus resultados.
En relación con las teorías educativas que sustentan este estudio, los hallazgos están alineados con las ideas de Vygotsky (1981), Bandura (1977), Gardner (1995) y Goldstein (1980). Vygotsky ob cit., resalta la importancia del contexto social y cultural para el desarrollo cognitivo, lo cual es claramente reflejado en la dinámica de los talleres de cuentos, que promueven la interacción entre los niños en un entorno social. Este tipo de interacción facilita la adquisición de habilidades sociales más complejas, como lo evidencian los resultados de la investigación en la mejora de la comunicación y la cooperación entre los niños.
Por otro lado, la teoría del aprendizaje social de Bandura ob cit., refuerza la observación y la imitación como medios clave en el proceso de aprendizaje. Los talleres de cuentos motores proporcionan a los niños modelos de comportamientos prosociales que pueden ser observados y luego imitados en sus propias interacciones, lo que a su vez facilita el desarrollo de competencias como la resolución de conflictos y la empatía.
La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1995) también es aplicable a este estudio, ya que los talleres fomentan inteligencias interpersonales y kinestésicas a través de la dramatización y la interacción social, lo que promueve un aprendizaje integral. Los resultados obtenidos validan la eficacia de los talleres en nutrir estas inteligencias, al evidenciar mejoras en las habilidades sociales.
Finalmente, la teoría de Goldstein (1980), que subraya la importancia de las habilidades sociales para una interacción eficaz, encuentra respaldo en los hallazgos de esta investigación. El fortalecimiento de la comunicación eficaz, la gestión emocional y la planificación del comportamiento, observados en los niños participantes, reflejan la importancia de estas habilidades en la vida cotidiana.
Por lo tanto, los resultados de esta investigación son consistentes con las teorías de aprendizaje social, desarrollo cognitivo y habilidades socioemocionales, y ofrecen una base sólida para afirmar que los talleres de cuentos motores andinos son una estrategia efectiva para mejorar las habilidades sociales en niños preescolares. Además, estos hallazgos contrastan favorablemente con investigaciones previas, que, a pesar de afirmar el impacto positivo de enfoques lúdicos en el desarrollo de habilidades sociales, carecían de la evidencia inferencial robusta que esta investigación proporciona.
CONCLUSIONES
El análisis realizado demostró que el taller de cuentos motores andinos tuvo un impacto significativo en el desarrollo de las habilidades sociales de los niños de cinco años de la Institución Educativa en Abancay, Perú. Los resultados descriptivos e inferenciales indicaron que la aplicación de este taller contribuyó al incremento en las habilidades sociales básicas y avanzadas, promoviendo una mejora notable en la capacidad de los niños para interactuar socialmente.
Los hallazgos también evidenciaron un avance significativo en la gestión de sentimientos y emociones, así como en la adopción de alternativas ante situaciones de agresión. Estas mejoras reflejaron un desarrollo integral que favoreció la adaptación emocional y conductual de los niños en su entorno social.
Además, se observó un aumento en la capacidad de los niños para manejar el estrés y planificar su comportamiento de manera más efectiva, lo que resultó en una mayor autorregulación emocional. Este tipo de intervención se presentó como una herramienta educativa efectiva para fortalecer las competencias sociales y emocionales de los niños, beneficiando su integración en contextos sociales y escolares.
Para finalizar, el taller de cuentos motores andinos demostró ser una estrategia educativa valiosa, cuyo impacto positivo contribuyó al desarrollo integral de los niños, fomentando habilidades clave para su interacción social, la gestión emocional y la resolución de conflictos.

















