INTRODUCCIÓN
El acceso al conocimiento mediante la tecnología es un aspecto fundamental en todas las esferas de la vida. Por ello, es imprescindible que los educadores posean una preparación adecuada en el manejo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La actualización y dotación tecnológica en las instituciones educativas de países desarrollados, como China, Finlandia, Estados Unidos y Japón, marcan una diferencia significativa en comparación con aquellas en vías de desarrollo, especialmente en regiones con altos niveles de pobreza. En estos contextos, el acceso a la tecnología es limitado y muchos docentes aún se encuentran en proceso de alfabetización digital (Göksün y Gürsoy, 2019).
Diversos estudios han abordado el impacto de la tecnología en la enseñanza. En África, una de las principales dificultades para la incorporación de las TIC en la educación es la capacitación inadecuada de los docentes (Okoye et al., 2023). En contraste, en Filipinas, los estudiantes que reciben formación de maestros digitalmente alfabetizados logran un aprendizaje más significativo (Kilag et al., 2023). En Indonesia, estrategias de enseñanza basadas en la interacción a través de las TIC han generado resultados positivos en términos de interés y asimilación del conocimiento (Thomas et al., 2022).
China se destaca por la integración de tecnologías innovadoras, como los gemelos digitales, en la educación. Sus políticas educativas han priorizado la innovación pedagógica, la construcción de infraestructura tecnológica y el desarrollo de competencias digitales en docentes y estudiantes (Zen, 2022). De manera similar, en Irak se ha demostrado que el uso de la tecnología como recurso didáctico fomenta la interactividad, la comunicación efectiva y el aprendizaje (Kucuk, 2023). En India, los docentes reconocen el valor de las plataformas digitales para promover el trabajo colaborativo y el autoaprendizaje (Shazia y Ishfaq, 2021).
En América Latina, la integración de las TIC en la educación enfrenta desafíos importantes. En Colombia, el uso de estrategias digitales en la enseñanza sigue siendo limitado (Lasso et al., 2020), mientras que en Nicaragua los docentes perciben la necesidad de incorporar la tecnología en el aula (López, 2021). Un estudio en México identificó que los principales obstáculos para mejorar la calidad educativa en nueve países de la región incluyen el bajo nivel de capacitación tecnológica docente, la escasez de recursos escolares y el acceso limitado a internet y plataformas digitales (Okoye et al., 2023).
La brecha digital también impacta el desempeño académico. En España, se ha demostrado que los estudiantes con acceso a internet y dispositivos tecnológicos presentan mejores resultados que aquellos que carecen de estos recursos (Pérez y Alzás, 2023). Este hallazgo subraya la importancia de la dotación tecnológica en las instituciones educativas como punto de partida para la inclusión digital (Trigueros, 2023). En países como Chile, Argentina y Uruguay, se han impulsado políticas para la capacitación docente y la mejora del acceso a la tecnología en el ámbito educativo (Vaillant y Mancebo, 2022).
El impacto de la pandemia por COVID-19 aceleró la digitalización en la educación. En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el confinamiento social, lo que obligó a muchos países a implementar la educación en línea como alternativa para garantizar la continuidad del aprendizaje (Jung y Katz, 2022). Sin embargo, esta transición evidenció el escaso dominio tecnológico de los docentes en varios países latinoamericanos, como Venezuela, Colombia, México y Honduras, lo que representó una barrera para asegurar una educación de calidad (Martínez y Gamboa, 2022).
El caso de Perú refleja esta problemática. Durante el confinamiento, se evidenció la falta de habilidades digitales en el profesorado, lo que limitó su capacidad para utilizar herramientas tecnológicas en la enseñanza. En la región de Ica, la docencia se redujo en muchos casos al envío de materiales por WhatsApp o correo electrónico, lo que generó desmotivación en los estudiantes y afectó su proceso de aprendizaje (Tamayo, 2021). Además, persiste una resistencia de los docentes al uso de las TIC, debido a su apego a modelos tradicionales de enseñanza. Esta falta de actualización obstaculiza la formación de los estudiantes y su adaptación a un entorno en el que el uso de la tecnología es imprescindible.
El problema que se plantea en este estudio es la limitada habilidad de los docentes de educación básica en Ica para utilizar la tecnología con fines pedagógicos. Esto implica que los estudiantes continúan siendo formados mediante metodologías desactualizadas, lo que afecta la calidad de su aprendizaje. A partir de esta problemática, surge la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es el efecto del uso de la Tecnología del Aprendizaje y el Conocimiento (TAC) en el aprendizaje?
Ante esta situación, el presente artículo tiene como objetivo describir el impacto de la TAC en el proceso de aprendizaje a través de una revisión sistemática. Desde una perspectiva teórica, el estudio permite sintetizar, evaluar y comunicar los hallazgos sobre el uso de las TIC en la enseñanza, proporcionando evidencia científica relevante para la toma de decisiones y futuras investigaciones en esta área.
METODOLOGÍA
Para la realización del estudio, se empleó el método PRISMA, siguiendo criterios de inclusión y exclusión previamente establecidos. Se llevó a cabo un proceso de recopilación y revisión de artículos provenientes de diversas bases de datos, entre ellas Journals Indexed, SciELO y Scopus, con el propósito de identificar investigaciones que tuvieran en común el uso de la tecnología como recurso para el aprendizaje. Esto permitió obtener una visión general sobre la aplicación de la tecnología en la praxis docente y su impacto en los estudiantes del sector urbano de Ica en los últimos cinco años.
Para la búsqueda de información, se utilizaron términos clave como tecnología, TIC, herramientas tecnológicas, plataformas tecnológicas, prácticas pedagógicas y proceso de enseñanza y aprendizaje. La estrategia de búsqueda se orientó a establecer la relación entre el uso de la tecnología y el proceso educativo.
La selección de artículos se desarrolló en tres fases. En la primera fase, se identificaron los artículos en las bases de datos mencionadas, utilizando las palabras clave y los filtros de tiempo establecidos. Posteriormente, en la segunda fase, se realizó una preselección y un proceso de tamizaje para eliminar publicaciones duplicadas y excluir aquellas que no cumplían con los criterios de inclusión, como artículos con más de cinco años de antigüedad. Finalmente, en la tercera fase, se llevó a cabo la evaluación de elegibilidad, en la cual se revisaron en detalle los estudios seleccionados, asegurando que abordaran el uso de la tecnología en la práctica docente como recurso de aprendizaje.
Durante la búsqueda, se identificaron 217 estudios en las distintas bases de datos. De estos, se eliminaron 131 debido a que su fecha de publicación superaba los cinco años de antigüedad, quedando 86 artículos publicados entre 2019 y 2023. Sin embargo, tras una revisión detallada, se excluyeron 28 investigaciones, ya que, aunque abordaban el tema de la tecnología, estaban enfocadas en el ámbito de la ingeniería y no en el educativo. Como resultado, se seleccionaron 58 fuentes bibliográficas que cumplían con los criterios de originalidad y vigencia, las cuales sirvieron de base para la presente revisión sistemática.
En la Figura 1 se presentan los criterios de inclusión y exclusión utilizados en la selección de los estudios analizados.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
La sistematización de la Tabla 1 muestra un panorama amplio sobre el uso e impacto de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la educación, abarcando estudios de diversas revistas e instituciones a nivel internacional. Se identifican tendencias clave, como la alfabetización digital, la inteligencia artificial en la enseñanza, la gamificación, el aprendizaje en entornos virtuales y la integración de herramientas digitales en los procesos educativos. Las metodologías empleadas incluyen enfoques cuantitativos, cualitativos y mixtos, con diseños descriptivos, correlacionales y experimentales, lo que permite una visión integral de cómo la tecnología está transformando la educación en distintos contextos.
La Figura 2 destaca que el 67% de los documentos consultados están escritos en idioma español y el 33% en idioma inglés. Lo que permite evidenciar que la mayoría de los documentos revisados fueron escritos en idioma español.
En la Figura 3 se representa el porcentaje de investigaciones revisadas según el año de publicación, donde el 4% de las investigaciones seleccionadas fueron publicadas en el año 2019, el 14% en el año 2020, el 20% en el año 2022, el 31% del año 2021 y el 31% del año 2023. Estos resultados dejan en evidencia que los estudios seleccionados fueron publicados entre el año 2019 y 2023. La minoría de las investigaciones revisadas fueron publicados en el año 2019 y la mayoría corresponden a los años 2021 y 2023.
En la Figura 4 se representa el porcentaje de la clasificación de las investigaciones revisadas según su temática. Dejando en evidencia que el 4% de las investigaciones abordaron el tema inteligencia artificia, el 16% de las investigaciones trató la temática alfabetización tecnológica, el 28 % trataron el tema aprendizaje y el 52% abordó temas referentes a la tecnología en la educación. La minoría de las investigaciones abordaron la temática inteligencia artificial y la mayoría trataron directamente temáticas referidas al uso de la tecnología en la educación.
En la Figura 5 se representa el porcentaje de los enfoques metodológicos que orientaron los estudios revisados. Siendo el 30% de enfoque mixto, el 33% de enfoque cuantitativo y el 37% de enfoque cualitativo. Lo que deja en evidencia que la minoría de las investigaciones se orientó por el enfoque mixto y la mayoría por el enfoque cualitativo.
En la Figura 6 se representa el diseño metodológico de las investigaciones revisadas, el 2% corresponde a un estudio de caso, el 4% es una revisión documental, el 18% es una revisión sistemática y el 78% es una investigación de campo. Por lo que se tiene que la minoría de las investigaciones revisadas fueron un estudio de caso y la mayoría un estudio de campo.
A través de los estudios analizados, se evidenció la importancia de la tecnología como recurso pedagógico para favorecer el aprendizaje de los estudiantes. Asimismo, se destaca que la motivación del estudiante es un factor clave para el logro del aprendizaje. Además, los estudios subrayan la relevancia de la dotación de recursos y la capacitación del profesorado como elementos fundamentales para una educación innovadora, que permita a los estudiantes desarrollar destrezas en el uso de la tecnología.
El aprendizaje
Los estudios analizados coinciden en que la falta de recursos económicos, la ausencia de un entorno familiar que garantice la salud emocional de los niños y niñas, y la carencia de un acompañamiento adecuado en su proceso formativo afectan significativamente el aprendizaje de los estudiantes (La Madrid et al., 2023). Si bien el contexto familiar y la situación económica influyen en la manera en que los estudiantes actúan, piensan y se motivan para aprender (Barnes et al., 2020), el papel del docente es determinante en la adquisición del conocimiento (Hernández et al., 2021). Un maestro con vocación, habilidades y conocimientos no solo facilita el aprendizaje, sino que también contribuye al desarrollo social de los estudiantes, permitiéndoles adquirir aprendizajes significativos para la vida (Casasola, 2020). Por ello, resulta esencial que los docentes implementen estrategias didácticas que fomenten el interés por aprender.
Desde una perspectiva teórica, autores como Ausubel y Vygotsky sostienen que el aprendizaje es producto de la experiencia. En este sentido, es fundamental que la enseñanza propicie situaciones didácticas que permitan a los estudiantes aplicar el conocimiento teórico a la práctica, promoviendo así un aprendizaje basado en la acción. Sin embargo, un estudio realizado con 120 docentes de primaria en la Región Ica reveló que la mayoría rara vez genera espacios para que los estudiantes apliquen lo aprendido en su contexto, lo que incide negativamente en su desempeño académico (Gonzales, 2021). Diversos factores afectan el aprendizaje, entre los más comunes se encuentran los económicos, familiares y emocionales (García et al., 2021). En este sentido, una encuesta aplicada a 44 docentes en República Dominicana evidenció que la ambientación del aula influye en el estado emocional de los estudiantes, impactando su motivación para el aprendizaje (Román y Gómez, 2023). Estos hallazgos subrayan la importancia de la motivación como un elemento clave para favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En el caso de Perú, los docentes conocen estrategias para motivar a los estudiantes y facilitar su aprendizaje; sin embargo, rara vez las ponen en práctica. Como resultado, los llamados “nativos digitales” reciben una educación desconectada de la tecnología, lo que la hace poco atractiva para ellos, dado que su principal interés se centra en el mundo digital (Tello et al., 2023). La pandemia evidenció no solo el bajo dominio tecnológico de una gran parte del profesorado en Perú, sino también la limitada creatividad en la planificación y asignación de tareas (Pineda et al., 2022). Una situación similar se observó en Nicaragua, donde los docentes empleaban estrategias poco innovadoras y basadas en la copia textual, lo que generó dificultades en la comprensión de los contenidos. Como respuesta, se implementó una estrategia didáctica basada en el modelo de aprendizaje por esquemas, logrando mejorar la adquisición del conocimiento en los estudiantes (Sánchez y Flores, 2021).
Estos resultados destacan la necesidad de una transformación en las prácticas docentes, orientada hacia metodologías activas y tecnológicamente integradas que fomenten aprendizajes significativos y acordes con las demandas de la sociedad actual.
Uso de la tecnología para el aprendizaje
La revisión de estudios realizados en países como China, España, Irak, Alemania y Perú entre los años 2020 y 2023 coincide en que el uso de la tecnología mejora significativamente la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje (Liu et al., 2023; Backfischet et al., 2021; Muñoz et al., 2022). Propiciar situaciones didácticas en entornos virtuales no solo despierta el interés de los estudiantes, sino que también les permite desarrollar competencias tecnológicas, preparándolos para adaptarse a una sociedad donde la tecnología juega un papel fundamental (Hernández et al., 2021). En este sentido, es crucial que los docentes sean capaces de crear ambientes de aprendizaje virtual y utilizar las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) como herramientas pedagógicas (Zeng, 2022).
Un estudio realizado con 120 estudiantes universitarios en China evidenció la distinción entre contextos urbanos y rurales, destacando que la falta de equipos tecnológicos, el nivel educativo de los progenitores y las condiciones económicas son los principales factores que afectan el alcance del aprendizaje de los estudiantes (Wang, 2023). Este hallazgo resalta la brecha tecnológica existente entre diferentes contextos, lo que plantea un reto adicional para garantizar una educación equitativa.
En Perú, el uso de herramientas digitales cada vez más adecuadas al proceso pedagógico se ha incrementado en algunas instituciones para el desarrollo de competencias y el fomento del trabajo colaborativo. Herramientas como Google Drive, Kahoot, Jamboard y Padlet han sido incorporadas con frecuencia en el entorno educativo (Padilla et al., 2022). De manera similar, una investigación realizada en Indonesia muestra el impacto positivo del uso de Google como fuente de aprendizaje, destacando su utilidad en el proceso de enseñanza (Thomas et al., 2022). Ambos estudios coinciden en que la tecnología ofrece una amplia gama de recursos, desde información escrita hasta recursos audiovisuales y lúdicos, lo que motiva tanto a estudiantes como a docentes a aprender.
A pesar de la mayor habilidad de los docentes en el manejo de recursos tecnológicos como textos, infografías e imágenes, algunos restan valor al uso de herramientas que requieran interacción en entornos virtuales (Hinojosa, 2023). Esta resistencia al uso de tecnologías en la enseñanza y el aprendizaje revela que, aunque existan recursos tecnológicos y acceso a internet, las TIC no forman parte integral de la rutina educativa (Medina, 2021). Este fenómeno sugiere que, aunque la infraestructura esté disponible, la integración efectiva de la tecnología en la enseñanza depende también de factores como la formación docente, la actitud hacia la innovación y las prácticas pedagógicas adoptadas en las instituciones educativas.
CONCLUSIÓN
A través de la revisión sistemática de estudios realizados en diversos contextos, se ha evidenciado que la Tecnología para el Aprendizaje y la Comunicación (TAC) tiene un impacto significativo en el proceso de aprendizaje. En los contextos analizados, la implementación de herramientas tecnológicas en el aula ha demostrado mejorar la accesibilidad, la motivación y el compromiso de los estudiantes con el contenido educativo, al proporcionarles recursos interactivos y dinámicos que favorecen la comprensión y el aprendizaje autónomo.
Sin embargo, a pesar de la disponibilidad de tecnología en muchas instituciones, los estudios revisados revelan que la falta de capacitación adecuada del profesorado es un factor limitante para aprovechar plenamente las TAC. Los docentes requieren de formación continua en el uso de herramientas digitales, como Google Drive, Kahoot, Padlet y Canva, entre otras, para integrar eficazmente estas tecnologías en su práctica pedagógica. Además, la falta de equipamiento en algunos contextos, particularmente en países latinoamericanos, sigue siendo una barrera que impide el desarrollo de un proceso educativo innovador y alineado con los avances tecnológicos.
Para cerrar, aunque la integración de las TAC en el proceso de enseñanza y aprendizaje ofrece múltiples beneficios, es crucial que los formadores reciban la capacitación adecuada y que las instituciones educativas garanticen el acceso equitativo a las herramientas tecnológicas para lograr una educación más inclusiva y de calidad.
CONFLICTOS DE INTERESES. Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.





















