INTRODUCCIÓN
La arqueología estudia los cambios que se han producido en las sociedades en todo el mundo a lo largo de la historia, desde las primeras agrupaciones humanas hasta la actualidad. Entre los elementos de estudio de esta ciencia, se encuentran los restos arqueológicos, los cuales representan un testimonio de la historia de antepasados que forman parte del patrimonio histórico, lo que ayuda a valorar una dimensión poco conocida de la identidad humana. En efecto, la arqueología tiene un importante rol pedagógico, siendo la unión de ambas corrientes de la mano de arqueólogos, educadores y alumnos dicho patrimonio saldrá beneficiado (González Madueño, 2012).
En este sentido, la curiosidad permanente del ser humano por entender el mundo y satisfacer las necesidades que se le presentan a lo largo de su evolución, ha encontrado conocimientos perfectibles que son tan lejanos e inquietantes (Pereira, 2019). Según Cassirer (1968) el espacio y la sociedad se han creado a lo largo del tiempo, dejando consigo huellas que hacen posible comprender el pasado, de esta manera, entender la dinámica actual del mundo. Por esta razón, parte de la conservación de esta herencia histórica recae en lo pedagógico, a través de la investigación y registro científico de los hallazgos, que no sólo se pueden dar a conocer en cualquier recinto educativo, sino también en otros espacios públicos (Parra, 2019).
Asimismo, a diferencia de otras áreas del conocimiento, la historia no se puede recrear en un laboratorio, tampoco es posible replicarla u observarla directamente, por lo que, para entenderla, el estudiante tiene que desarrollar un alto nivel de abstracción e imaginación (Vicent et al, 2015). En este sentido la didáctica de la historia se basa en la comprensión del pasado, no solo en la memorización de fechas y acontecimientos, sino que los estudiantes deben aprender a analizar e interpretar las fuentes históricas para comprender el contexto y las causas de los acontecimientos históricos, por este motivo los docentes deben estar abiertos a nuevas ideas y estrategias para hacer que la enseñanza de esta disciplina sea más atractiva, significativa y efectiva.
De esta manera, los hallazgos arqueológicos pueden convertirse en excelentes recursos didácticos, siendo necesario la mediación de la didáctica para hacer más fácil su consecución (Calzado, 2020). En muchos casos, cuando se visita un yacimiento arqueológico es posible observar en el campo lo que ha ocurrido y tener un acercamiento real al momento histórico, requiriéndose de un conocimiento previo y es allí donde interviene el docente (Rivero y Feliu, 2017).
En consecuencia, integrar la arqueología con la educación requiere afrontarlo desde una nueva óptica que debe ser cuidadosamente abordada (Cuenca, 2014), esto debido a que los especialistas en el área se han ocupado de los procedimientos propios del quehacer arqueológico sin tener en cuenta el aspecto didáctico, y los educadores se han habituado en desarrollar lo cognitivo, por lo que es importante tener en cuenta estas perspectivas y unirlas en una nueva visión conjunta (González-Marcén, 2011). De esta forma, la arqueología posee potencialidades educativas que pueden ser utilizadas para enseñar los distintos aspectos del desarrollo humano, como por ejemplo la adaptación al territorio para la supervivencia de la especie y cuyas evidencias son esclarecedoras e irrefutables. Dicha adaptación se implementaría en un sistema educativo que se está adecuando a las exigencias de los nuevos tiempos (Hinck y Tighe, 2020) y que requiere el logro de competencias para poder desenvolverse en este mundo cambiante y en constante evolución (Rincón, 2022).
Por las consideraciones anteriores, las interrogantes guías para la revisión sistemática son: ¿Cuáles son los roles educativos del patrimonio arqueológico en la enseñanza de las ciencias sociales? ¿Cómo es la efectividad de la aplicación del patrimonio arqueológico en el aprendizaje de la historia? ¿Qué tipos de conocimientos o competencias pueden desarrollarse a través o del uso de la arqueología como herramienta didáctica? ¿puede la identidad cultural y la comprensión del patrimonio desarrollarse eficazmente con actividades vivenciales en los hallazgos arqueológicos? En este propósito, la investigación tuvo como objetivo evaluar la efectividad del patrimonio arqueológico como recurso didáctico y el aprendizaje de las ciencias sociales.
En relación con esto último, la relevancia del presente estudio vincula el uso de los restos arqueológicos como medio didáctico para favorecer entre los estudiantes la adquisición de conocimientos sobre ciencias sociales en los diversos niveles educativos en el mundo, lo cual es de reciente exploración. La utilidad de la arqueología, con un rol pedagógico se posiciona como una estrategia primordial, por lo que debe incorporarse a los programas de enseñanza y aprendizaje, sobre todo por brindar la posibilidad al estudiante de construir su propio conocimiento. Además, algunos autores toman a la arqueología como eje multidisciplinar alrededor del cual se exponen los contenidos de otras áreas como la historia, la geografía, el arte, la literatura, la comunicación, las matemáticas, entre otros.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática de estudios científicos publicados en los últimos cinco años con el empleo de las palabras clave: “Patrimonio arqueológico”, “Recurso didáctico”, “Enseñanza de las ciencias sociales”, con el uso de los boléanos AND y OR para conectar y ampliar las posibilidades de resultados acordes con el tema planteado. La ecuación de búsqueda utilizada fue: (Patrimonio arqueológico OR restos arqueológicos) AND (Recurso didáctico OR herramienta didáctica) AND (Enseñanza de las ciencias sociales OR Ciencias sociales). También, se implementó el método PRISMA para selección y escogencia de los trabajos a analizar (Figura 1).
La búsqueda permitió identificar 398 investigaciones (cualitativas y cuantitativas), de los cuales se seleccionaron diez (10) por cumplir con los siguientes criterios establecidos de inclusión: a). trabajos disponibles de acceso abierto en las bases de datos Scopus, Scielo, Ebsco y ProQuest y/o a través del motor de búsqueda Google Scholar; b) en idioma español o inglés; c) con resumen, resultados y conclusiones, y d) con aportes significativos al análisis y que respondieran a las preguntas formuladas de investigación. Como criterios de exclusión se descartaron los estudios duplicados en varias bases de datos y los que no tenían relación con el tema planteado sobre la arqueología como recurso didáctico.
En la revisión de las fuentes analizadas desde 2019 al 2023, se sistematizaron 10 investigaciones sobre el tema abordado. Obteniendo que 36% corresponden a la base de datos Scopus, el 19% a Scielo, el 21% a Google Académico, el 18% a EBSCO y el 6% a ProQuest. Asimismo, las temáticas o aspectos relevantes encontrados fueron: la arqueología experimental como estrategia educativa, la Didáctica de la historia con visitas a museos arqueológicos, el patrimonio arqueológico como recurso didáctico para la enseñanza de la historia, relación de la Arqueología y la Pedagogía, el patrimonio y la arqueología como estrategias de enseñanza-aprendizaje y el desarrollo de las competencias sociales.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
La enseñanza de la historia y el patrimonio arqueológico ha cobrado relevancia en el ámbito educativo como una estrategia innovadora para fortalecer el aprendizaje significativo. Diversos estudios han explorado el uso de la arqueología y el patrimonio cultural en distintos niveles educativos, resaltando su potencial para desarrollar competencias cognitivas, sociales y emocionales en los estudiantes. En la Tabla 1 se presenta la sistematización que recoge investigaciones realizadas en España, Colombia y Perú, que analizan experiencias didácticas en museos, rutas arqueológicas y entornos escolares. En conjunto, estos trabajos evidencian cómo la integración de la arqueología en la enseñanza permite mejorar la comprensión del pasado, fomentar la identidad cultural y promover una educación más participativa y contextualizada.
Las investigaciones analizadas convergen en indicar que el patrimonio arqueológico tiene un papel educativo fundamental en la enseñanza de las ciencias sociales, ya que permite a los estudiantes aprender sobre el pasado de una forma atractiva y significativa. En este sentido, los roles educativos pueden ser: el desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas, el aumento de la creatividad y la imaginación, el desarrollo del aprendizaje activo y participativo y la mejora de la identidad cultural. Asimismo, el patrimonio arqueológico puede utilizarse para la enseñanza de las ciencias sociales a través de visitas a museos y yacimientos arqueológicos, actividades de reconstrucción o de investigación, lo que permite contribuir a la formación de ciudadanos conscientes de su pasado y su patrimonio cultural.
Para Nowacki (2006) la ventaja de aprender en un ambiente patrimonial es visitar los lugares, curiosidades y actividades del grupo y luego buscan estudiantes para actuar como investigadores en el campo de los hechos. Así, la paleontología social argumenta que las personas de su entorno valoran sus orígenes y tienen una fuerte identidad cuando tienen un conocimiento profundo e integral del paisaje de una región (Pino et al., 2010); porque la ciencia paleontológica es más que desenterrar, describir, tocar, describir los huesos de animales extinguidos, además es una ciencia dura que involucra matemáticas, química y física (González et al., 2011). De esta manera, integra disciplinas y conocimientos que de otro modo no deberían separarse.
De igual forma, las utilidades de la introducción de la arqueología en las aulas son abundantes, sobre todo relacionadas con la curiosidad que embarga a los estudiantes esta área de estudio. Dicho entusiasmo puede funcionar como una forma de iniciarlos en la metodología arqueológica y, por esto, en la investigación histórica. Asimismo, en la educación, una de sus ventajas más importantes es sensibilizar a las futuras generaciones sobre la protección del patrimonio histórico-cultural. Por ejemplo, en Perú la ausencia de una estrategia educativa centrada en el desarrollo de la identidad nacional explicaría que, incluso en las poblaciones cercanas a sitios arqueológicos se observen serios problemas de identidad cultural y escasa valoración del patrimonio arqueológico (Ceniceros, 2021).
Además, para Orrillo (2020) la identidad cultural y la comprensión del patrimonio pueden desarrollarse eficazmente si las actividades vivenciales en este ámbito se incorporan como parte de una estrategia de comunicación más amplia, priorizando el uso de recursos audiovisuales y tecnológicos para presentar el patrimonio arqueológico de una manera divertida y atractiva. Sin embargo, es necesaria la formación especializada constante de los docentes y el apoyo de otros profesionales para profundizar en el alcance de este tipo de estrategias. Además, a la par de lo anterior, es importante una preparación adecuada de los centros educativos, así como el apoyo a través de la entrega de recursos y financiación por parte de organismos e instituciones oficiales, beneficiando tanto a los alumnos, como a los docentes (Ceniceros, 2021).
Actualmente, existen demandas educativas forzadas por la globalización actual. Un ejemplo es la escuela alemana que incorporó aportes de la neurociencia, la psicología, la historia y la antropología, lo que propició cambios en la educación. (Sánchez, 2014). Otra prueba de lo anterior se encuentra en la sociedad japonesa en donde los padres se esfuerzan por dar a sus hijos la mejor educación posible para asegurarles un futuro brillante. Su sistema educativo prioriza la sociología con bibliotecas, museos y recintos patrióticos, de esta manera contar con buenos recursos humanos productivos, competitivos y valiosos (Fuji, 1993).
En los últimos años, los museos han sido objeto de reformas para atraer visitantes y dotarse educativamente de técnicas expositivas y diferentes métodos didácticos para que los docentes puedan utilizarlos en sus recintos como escuelas (Bonilla, 2017) porque pueden ser recursos didácticos para la comprensión de la historia a los estudiantes consideraría la complejidad de la dinámica de la realidad y la tarea de ser participantes inteligentes en la construcción de la realidad para que la especie humana sobreviva (Parra, 2019; López y Guerrero, 2021). El uso de tecnologías digitales en la investigación y la promoción es un desafío continuo (Morgan y Eve, 2012) para abrir el diálogo dentro de la comunidad arqueológica, ofreciendo nuevas formas de presentar los hallazgos, haciendo que las personas sean más reflexivas y comprometidas con nuestro planeta.
Otra herramienta metodológica común es el itinerario didáctico que, según Najarro y Maroto (2019), puede iniciar al alumnado en el ejercicio de sus derechos y obligaciones cívicas, al darles a conocer aspectos de su comunidad que desconocen y que puede derivar en la mejora de sociedad en la que viven, evitando el deterioro del patrimonio cultural y propiciando su desarrollo sostenible. El desarrollo de competencias sociales y cívicas permite a los estudiantes lograr destrezas para utilizar lo que han aprendido sobre la dinámica social, del pasado y presente, para comprender y evaluar críticamente información relevante sobre sus contribuciones.
El uso de la arqueología como herramienta didáctica puede contribuir al desarrollo de conocimientos o competencias históricas, competencias de pensamiento crítico, competencias de creatividad y resolución de problemas, competencias de aprendizaje activo y participativo, trabajo en equipo y de respeto al patrimonio cultural. Para Ferreras, Pineda y Guillén (2019) la introducción de contenidos que resultaban desconocidos para los estudiantes, como la arqueología y el patrimonio, con el empleo de recursos como: representaciones arqueológicas, fichas de trabajo, textos, videos y presentaciones interactivas, la formación de grupos de trabajo dentro del aula y un papel activo en la construcción del conocimiento, han conseguido involucrar a los estudiantes en el estudio y superar las expectativas de evaluación. Acercarlos tanto a la disciplina arqueológica como al patrimonio arqueológico, ha conseguido despertar su interés, valorando el legado histórico. Un papel activo del alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje es fundamental en la adquisición de conocimientos y en su motivación. Toda esta dinámica permite enfrentar la desmotivación provocada por la metodología tradicional, la falta de materiales y recursos empleados que es un problema que enfrentan los docentes en todos los niveles educativos (Orrillo, 2020).
Asimismo, desde un punto de vista de Montoya y Egea (2021) en el plano educativo la práctica de la arqueología experimental puede lograr el aprendizaje conceptual, referidos a los aspectos históricos y arqueológicos, pero, además, permite trabajar en el aula aspectos de competencias, desde un enfoque interdisciplinar, así como enseñar en valores incentivando el respeto al patrimonio e incluso el trabajo en equipo, desarrollando finalmente habilidades del pensamiento histórico. Molina et al., (2022) afirman que los estudiantes valoran la Ruta Fenicia de Gadir como un recurso didáctico valioso para la enseñanza de la historia, incluso señalan que la Ruta les permite conocer de primera mano el pasado de Cádiz y de los fenicios, ayudándoles a desarrollar habilidades cognitivas y socioemocionales y pensar críticamente sobre el pasado, desplegar su creatividad e imaginación y aprender a trabajar en equipo.
En efecto, el patrimonio arqueológico es un recurso de primer orden para iniciar activamente de forma participativa la enseñanza de las ciencias sociales. Su uso facilita la comprensión y el desarrollo del pensamiento histórico a la vez que aumenta la motivación, aproximando al alumno a construir un aprendizaje significativo, gracias a la experimentación y a la práctica, generando pertenencia hacia su entorno, y, por lo tanto, construir una identidad y responsabilidad social como ciudadanos (Blasco y Franco, 2022). De la misma manera, el aprovechamiento del patrimonio y la aplicación de técnicas didácticas que mantengan el interés de los alumnos, permitirán hacer visible la relevancia de la arqueología para la pedagogía, abriendo la posibilidad de promover el sentido de identidad y la defensa del acervo cultural como deberes conjuntos.
Finalmente, se ha puesto a prueba el potencial de los sitios arqueológicos en la educación, especialmente en el ámbito informal (Montoya y Egea, 2021), pero su implementación en la educación formal es un desafío, que producirá excelentes resultados en el aprendizaje y en la vida.
CONCLUSIONES
No fue fácil la tarea de recopilar la información necesaria para el abordaje de esta investigación, a pesar de eso se pudo responder a los objetivos planteados. La dificultad se debió a no existir muchos estudios en relación a la temática tratada de fácil acceso. La utilización de los restos arqueológicos como medio didáctico para aprender la historia pasada es de un valor poderoso que todavía no se ha llegado a comprender en toda su plenitud, ya que pone al frente de los estudiantes los objetos y construcciones, logrando en sito y de primera mano observar las creaciones de los seres humanos de ese tiempo, que supera cualquier recreación o ilustración que se hace en las aulas para entender estos eventos. La visita a museos o yacimientos arqueológicos, además, que pone en contacto directo a los estudiantes con el pasado, estimulando la actividad física y aventura de los alumnos algo tan indispensable en la actualidad.
Por otro lado, es poco el desarrollo de investigaciones a nivel de Latinoamérica, hecho visiblemente preocupante dado el valor ancestral de muchas civilizaciones y culturas precolombinas en la región y que de alguna forma se están perdiendo en el olvido. Las investigaciones analizadas coinciden consistentemente en declarar el potencial de la enseñanza de la arqueología como medio para adquirir conocimientos sobre el patrimonio arqueológico y la historia. Reflexionando en el uso de métodos innovadores que permitan integrar el hallazgo, la interacción entre pares y la integración conocimiento - pedagogía en el estudiante en todo el proceso de aprendizaje.
CONFLICTO DE INTERESES. Como autor de este artículo de revisión declaro que no existe ningún conflicto de interés para la publicación de este trabajo en esta revista.
















