INTRODUCCIÓN
La educación es un pilar fundamental para el desarrollo social, ya que proporciona a los individuos las herramientas necesarias para su participación activa en la comunidad. Su constante evolución responde a las transformaciones sociales y tecnológicas, garantizando modelos de enseñanza adaptados a las nuevas realidades. En este sentido, Verdugo-Coronel y Campoverde-Asitimbay (2021) destacan que el sector educativo está en permanente transformación, buscando mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje en función de los desafíos emergentes.
Uno de los acontecimientos que evidenció la necesidad de esta adaptación fue la pandemia de COVID-19, declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2020. Las medidas de distanciamiento social implementadas a nivel global generaron un impacto sin precedentes en la educación, forzando una migración abrupta de la enseñanza presencial a entornos virtuales (Muralles, 2021). Si bien esta transición permitió dar continuidad a los procesos educativos, también puso en evidencia múltiples limitaciones, especialmente en Latinoamérica, donde las desigualdades socioeconómicas y tecnológicas dificultaron la aplicación efectiva de estrategias de aprendizaje a distancia.
En este contexto, la evaluación formativa, entendida como un proceso continuo que permite monitorear el progreso del estudiante y proporcionar retroalimentación para mejorar su aprendizaje, cobró una relevancia aún mayor. Según el Ministerio de Educación de Perú (2022, 2020), esta evaluación tiene como objetivo contribuir al desarrollo integral del estudiante, fomentando su autorreflexión, identificación de fortalezas y dificultades, así como la asunción de nuevos retos mediante la orientación del docente. Sin embargo, la implementación de la evaluación formativa en entornos virtuales presentó múltiples desafíos. Peña et al., (2020) sostienen que este tipo de evaluación actúa como un mecanismo regulador que permite detectar fallos en los modelos de enseñanza, con el fin de proponer soluciones que favorezcan la interacción y el aprendizaje progresivo del estudiante.
A pesar de los esfuerzos de docentes e instituciones para adaptar la evaluación formativa a la virtualidad, persistieron dificultades vinculadas a la brecha digital, la falta de capacitación docente en herramientas tecnológicas y metodologías innovadoras, así como la limitada participación de los estudiantes en el proceso de retroalimentación. En efecto, Cervantes y Gutiérrez (2020) y Cervantes y Rojas, (2021) sostienen que la pandemia agudizó las desigualdades educativas históricas, afectando principalmente a los sectores más vulnerables. En este sentido, surge la necesidad de analizar las debilidades que enfrentó la evaluación formativa en la educación a distancia en Latinoamérica, identificando sus principales limitaciones y sus implicaciones en la calidad del aprendizaje.
Este artículo tiene como objetivo identificar y analizar, a partir de una revisión sistemática de la literatura, las principales debilidades en la aplicación de la evaluación formativa en entornos virtuales durante la pandemia de COVID-19 en Latinoamérica. Para ello, se examinan estudios empíricos y teóricos que evidencian los factores que obstaculizaron su implementación, considerando aspectos pedagógicos, tecnológicos y socioeconómicos. Los hallazgos permitirán sintetizar el conocimiento disponible sobre esta problemática y proporcionar orientaciones fundamentadas para la mejora de las prácticas evaluativas en contextos de educación a distancia.
METODOLOGÍA
Este estudio se desarrolló bajo los lineamientos de una revisión sistemática de la literatura, siguiendo la metodología propuesta en la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). Se realizó un proceso estructurado de búsqueda, selección y análisis de artículos científicos con el objetivo de identificar las principales debilidades en la evaluación formativa virtual durante la pandemia de COVID-19 en Latinoamérica.
Para ello, se efectuó una búsqueda sistemática en bases de datos académicas reconocidas como Scopus, SciELO y Dialnet, empleando términos en español e inglés. La ecuación de búsqueda utilizada fue:
("formative assessment" OR "evaluación formativa") AND ("COVID-19" OR "pandemic" OR "pandemia") AND ("secondary education" OR "educación secundaria") AND ("Latin America" OR "Latinoamérica") AND ("effectiveness" OR "efectividad")
Se consideraron publicaciones entre 2019 y 2023, priorizando estudios que abordaran la evaluación formativa en entornos virtuales dentro del contexto latinoamericano. Se excluyeron artículos sin acceso completo, investigaciones sin metodología clara y documentos duplicados en distintas bases de datos.
El proceso de selección siguió un esquema progresivo. Inicialmente, la búsqueda arrojó 74 artículos. Tras la eliminación de duplicados y una revisión preliminar del título, resumen y palabras clave, la muestra se redujo a 48 estudios. Posteriormente, mediante una lectura integral de los textos completos, se seleccionaron 26 artículos que aportaban evidencia relevante para el análisis.
Para el tratamiento de la información, se llevó a cabo una categorización y síntesis de los hallazgos, identificando patrones y dificultades en la aplicación de la evaluación formativa en entornos virtuales. Se aplicó un enfoque comparativo y crítico, contrastando los resultados de distintos estudios para obtener una perspectiva integral sobre la problemática.
El proceso de búsqueda y selección se sintetiza en el diagrama PRISMA, presentado en la Figura 1.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
A continuación, se presenta una Tabla 1 con los 26 estudios sistematizados que abordan diferentes aspectos de la evaluación formativa durante la pandemia. Los artículos seleccionados provienen de diversas partes de América Latina y abarcan distintos niveles educativos, desde la educación primaria hasta la educación superior. Cada uno de los estudios ofrece perspectivas sobre los desafíos, oportunidades y resultados derivados del uso de la evaluación formativa en contextos de enseñanza a distancia, destacando tanto las barreras tecnológicas como las oportunidades de mejora en el aprendizaje autónomo y motivación estudiantil. A través de metodologías variadas, estos estudios proporcionan valiosos insumos para comprender el impacto de esta herramienta pedagógica en tiempos de crisis sanitaria global.
Debilidades en la Aplicación de la Evaluación Formativa en Entornos Virtuales durante la Pandemia de COVID-19 en Latinoamérica
Acceso y Brechas Tecnológicas
Numerosos estudios destacan que las brechas tecnológicas fueron una debilidad clave en la aplicación de la evaluación formativa en entornos virtuales. Según Casa-Coila et al., (2022) y Juarez Flores (2024), la falta de acceso a dispositivos adecuados o a internet de calidad fue un obstáculo crítico. Este aspecto es clave para las evaluaciones formativas, ya que estas requieren de herramientas digitales para un monitoreo constante y retroalimentación inmediata. Los estudiantes en zonas rurales o con menores recursos enfrentaron dificultades para participar activamente en actividades evaluativas en línea, lo que afectó la equidad y calidad de la evaluación.
Huepe et al., (2023) refuerzan este punto al señalar que las políticas públicas no fueron suficientes para resolver estas brechas en muchos países de Latinoamérica, lo que impidió que la evaluación formativa fuera aplicada de manera homogénea. La imposibilidad de acceder a plataformas de evaluación y retroalimentación continua afectó el proceso educativo.
Capacitación docente insuficiente en herramientas digitales
Otro punto crítico señalado por Eca Rivera (2020) y Bustos et al., (2023) es la falta de formación digital adecuada en los docentes. Muchos educadores no estaban familiarizados con las herramientas necesarias para implementar la evaluación formativa de manera eficaz, lo que provocó un uso limitado de plataformas interactivas y técnicas que podrían haber mejorado la retroalimentación continua. Esto resulta en una evaluación superficial, ya que no se aprovechó el potencial de las herramientas digitales para crear actividades que permitieran un seguimiento más personalizado de los estudiantes.
Larrea (2021) también menciona que la digitalización rápida y la necesidad de adaptarse al contexto de la pandemia llevaron a muchos docentes a improvisar, lo que, a su vez, afectó la calidad de las evaluaciones y la aplicación adecuada de los principios de la evaluación formativa, como la retroalimentación constante y el monitoreo del progreso del estudiante.
Adaptación y diseño inadecuado de estrategias de evaluación
En el análisis de la adaptación y diseño de las estrategias de evaluación, varios autores como Lizana Hernández et al., (2021) y Nakamura (2022) coinciden en que muchas instituciones educativas no tenían una planificación adecuada para la evaluación formativa en entornos virtuales. Si bien la evaluación formativa busca ser flexible y adaptada a las necesidades de cada estudiante, la transición repentina hacia la enseñanza virtual provocó que muchos docentes no pudieran rediseñar sus estrategias de evaluación para ajustarse a los nuevos formatos digitales. La falta de tiempo para desarrollar actividades formativas interactivas y adaptadas fue una de las principales debilidades durante la pandemia.
Pace (2021) también destaca que la evaluación formativa requiere de una diversificación de métodos que no siempre es posible en un entorno virtual, especialmente cuando no se ha proporcionado a los docentes las herramientas necesarias para crear y gestionar una evaluación continua.
Limitaciones en la retroalimentación y la interacción personalizada
Una de las características centrales de la evaluación formativa es la retroalimentación continua y personalizada. Sin embargo, en muchos casos, especialmente en la educación virtual durante la pandemia, esta retroalimentación fue insuficiente o tardía. Autores como Delgado Sánchez et al., (2023) y Cabello Tarazona (2022) mencionan que, a pesar de los esfuerzos por utilizar plataformas virtuales para dar retroalimentación, la falta de interacción directa y la sobrecarga de tareas dificultaron una retroalimentación efectiva. Esto es particularmente relevante en contextos de evaluación formativa, ya que la falta de seguimiento cercano reduce la oportunidad de mejorar y ajustar los aprendizajes.
Evaluación con escaso enfoque en los resultados de aprendizaje
Los estudios de Muñoz-Najar et al., (2021) y Sáez-Delgado et al., (2022) revelan que, en muchas ocasiones las estrategias de evaluación formativa durante la pandemia no estaban claramente alineadas con los resultados de aprendizaje esperados. Muchos docentes recurrieron a evaluaciones más superficiales, como exámenes de opción múltiple o tareas que no permitían evaluar el proceso de aprendizaje del estudiante de manera continua y profunda. La falta de alineación entre los objetivos de aprendizaje y las herramientas de evaluación hizo que la evaluación no cumpliera con el propósito formativo, que es el seguimiento y la mejora continua.
Evaluación sin considerar el contexto socioemocional
Valencia Aguilar (2023) y Conza et al., (2021) abordan cómo la crisis sanitaria afectó emocionalmente a los estudiantes, lo que también influyó en su rendimiento académico. La evaluación formativa, que debe considerar el contexto de los estudiantes, a menudo no estuvo diseñada para tener en cuenta el impacto de la pandemia en el bienestar emocional. La evaluación online no logró abordar adecuadamente las diferencias en los contextos familiares y personales de los estudiantes, lo que impactó directamente en la calidad de la evaluación.
Wyss y Myers (2022) también subrayan que la falta de una atención emocional adecuada durante el proceso de enseñanza virtual generó un distanciamiento entre los docentes y los estudiantes, lo que dificultó una evaluación formativa auténtica y eficaz.
El análisis de los estudios revisados pone de manifiesto que las principales debilidades en la aplicación de la evaluación formativa en entornos virtuales durante la pandemia de COVID-19 en Latinoamérica incluyen problemas relacionados con la brecha tecnológica, la falta de capacitación docente, la deficiente adaptación de las estrategias de evaluación, la insuficiencia de retroalimentación y la desconexión entre la evaluación y los objetivos de aprendizaje. La crisis sanitaria también exacerbó desafíos socioemocionales que afectaron la eficacia de la evaluación formativa. Estos hallazgos evidencian la necesidad de diseñar políticas y estrategias para mejorar la infraestructura tecnológica, la formación continua de docentes y la personalización de las evaluaciones en entornos virtuales.
Discusión
La implementación de la evaluación formativa en entornos virtuales durante la pandemia de COVID-19 reveló varias debilidades significativas, que afectaron la eficacia de las estrategias evaluativas adoptadas en Latinoamérica. Los trabajos revisados señalan que estas deficiencias se relacionan principalmente con la falta de acceso a tecnologías adecuadas, la insuficiencia en la formación de los docentes y la adaptación inadecuada de las estrategias evaluativas a las nuevas modalidades educativas.
Uno de los problemas más evidentes fue la brecha tecnológica, que limitó el acceso de muchos estudiantes a los recursos necesarios para participar en la educación virtual. Los estudios de Casa-Coila et al., (2022) y Juarez Flores (2024) indican que no todos los estudiantes contaron con los dispositivos adecuados ni con una conexión a internet estable, lo que profundizó las desigualdades educativas ya existentes en la región. La evaluación formativa, que depende de la constante interacción entre docente y estudiante, no pudo desarrollarse de manera efectiva en estos contextos de desigualdad, lo que reveló una grave falta de políticas públicas para garantizar la equidad tecnológica en el acceso a la educación.
A esto se suma la falta de capacitación tecnológica de los docentes. Según los estudios de Eca Rivera (2020) y Bustos, Pino-Yancovic y Zúñiga (2023), muchos docentes carecían de la formación adecuada en el uso de plataformas digitales y herramientas tecnológicas. Esta falta de preparación impidió que las evaluaciones formativas fueran implementadas de manera efectiva. Los docentes, en muchos casos, tuvieron que improvisar y adaptar sus estrategias, lo que comprometió la calidad y la consistencia de la evaluación. La formación continua de los educadores es fundamental para enfrentar situaciones como la pandemia, y los estudios resaltan que este aspecto no fue suficientemente atendido en la mayoría de las instituciones educativas de Latinoamérica.
Otro aspecto clave fue la adaptación inadecuada de las estrategias evaluativas. Muchos enfoques de evaluación continuaron basándose en métodos tradicionales que no se ajustaban a las necesidades del entorno virtual. Como destacan Lizana Hernández et al., (2021) y Nakamura (2022), las evaluaciones se centraron en tareas individuales o pruebas de opción múltiple, lo que no favoreció el seguimiento formativo y la retroalimentación continua. La evaluación formativa debe permitir un ajuste constante en las estrategias de enseñanza, lo que no ocurrió debido a la falta de planificación pedagógica. La acelerada transición hacia la educación en línea dejó poco tiempo para reestructurar los enfoques pedagógicos y evaluativos, lo que reveló una falta de previsión institucional.
Además, la retroalimentación, esencial en la evaluación formativa, se vio seriamente afectada. Según Delgado Sánchez et al., (2023) y Cabello Tarazona (2022), la retroalimentación fue tardía o insuficiente debido a las limitaciones de las plataformas digitales y a la sobrecarga de trabajo de los docentes. Este retraso en la retroalimentación impidió que los estudiantes pudieran mejorar sus desempeños en tiempo real, un aspecto crucial en la evaluación formativa. La retroalimentación inmediata es vital para el proceso de aprendizaje y, sin ella, la función correctiva de la evaluación formativa no se cumplió.
Otro aspecto importante fue la desconexión entre las evaluaciones y los resultados de aprendizaje. Como señalan Muñoz-Najar et al., (2021) y Sáez-Delgado et al., (2022) las evaluaciones no estaban alineadas con los objetivos pedagógicos y no permitieron un ajuste adecuado de las estrategias de enseñanza. La evaluación formativa debe estar alineada con los objetivos de aprendizaje para que pueda ser utilizada de manera efectiva en la toma de decisiones pedagógicas. Sin embargo, en muchos casos, las evaluaciones no cumplían esta función, lo que afectó la calidad del aprendizaje y su seguimiento.
El impacto socioemocional de la pandemia también tuvo un papel crucial en las debilidades de la evaluación formativa. Según Valencia Aguilar (2023) y Conza et al., (2021) muchos estudiantes experimentaron altos niveles de ansiedad y estrés, lo que afectó su rendimiento académico y su participación en las actividades de evaluación. La evaluación formativa no abordó adecuadamente estos aspectos emocionales, lo que generó un ambiente de aprendizaje más desafiante. Reconocer el bienestar emocional de los estudiantes es esencial para una evaluación formativa efectiva, y esto quedó en gran parte desatendido durante la pandemia.
En conjunto, los estudios revisados muestran que la evaluación formativa en entornos virtuales durante la pandemia de COVID-19 no logró su objetivo de manera eficiente debido a una combinación de factores como la falta de acceso equitativo a la tecnología, la insuficiencia en la formación docente, la falta de adaptación pedagógica, la retroalimentación insuficiente y la desconexión con los objetivos de aprendizaje. Estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de políticas educativas que garanticen el acceso a recursos tecnológicos y de formación continua para los docentes. La evaluación formativa tiene un gran potencial como herramienta pedagógica, pero para que cumpla su función de manera efectiva, es necesario un cambio estructural que contemple tanto las necesidades académicas como emocionales de los estudiantes.
CONCLUSIÓN
La revisión sistemática de la literatura sobre la aplicación de la evaluación formativa en entornos virtuales durante la pandemia de COVID-19 en Latinoamérica ha permitido identificar varias debilidades clave que afectaron su efectividad. Estas deficiencias se centraron en la brecha tecnológica, la falta de formación adecuada de los docentes, la inadecuada adaptación de las estrategias evaluativas y los retos asociados con la retroalimentación, lo que obstaculizó el adecuado desarrollo de los procesos de aprendizaje. Además, la desconexión entre las evaluaciones y los objetivos pedagógicos, así como el impacto socioemocional de la pandemia, subrayaron la necesidad de una mayor atención integral a las condiciones de los estudiantes. Este análisis resalta la importancia de diseñar políticas educativas que promuevan la equidad en el acceso a recursos tecnológicos y la capacitación continua de los docentes, con el fin de asegurar que la evaluación formativa pueda cumplir su función de manera efectiva en cualquier contexto, incluido el virtual.
CONFLICTO DE INTERESES. La autora declara que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.
















