INTRODUCCIÓN
A nivel global, la relación entre la enseñanza y el desarrollo de la investigación científica es fundamental, ya que impacta positivamente tanto en el desempeño de las instituciones de educación superior como en el acceso y rendimiento de los estudiantes de pregrado. Según Peñalosa y Montaño (2021) una universidad que no fomenta la investigación, aunque pueda ser socialmente relevante, no alcanza su máximo potencial al no contribuir activamente al avance científico. Además, desarrollar las competencias de los estudiantes sin vincularlas a la solución de problemas sociales no representa una inversión significativa en este ámbito (Unión de Universidades de América Latina y el Caribe [UDUAL], 2022).
La Unión Europea continúa siendo líder global en cuanto al número de investigadores, representando el 22,2 % del total reportado a nivel mundial, según Hernández (2022). Sin embargo, la brecha entre regiones es evidente, ya que China, desde 2011, ha superado a Estados Unidos con un 19,1 % frente al 16,7 % de este último. A pesar de estos avances, las cifras aún no son óptimas, pues existen múltiples factores que limitan la producción científica a nivel global.
En el caso específico de los docentes universitarios, un artículo de Marquina et al., (2020) expone tres factores principales que dificultan su participación en actividades de investigación como la falta de recursos, la actitud desfavorable hacia la investigación y un bajo nivel de conocimientos en metodologías investigativas. Entre estos, se destaca que la insuficiencia de recursos económicos, tecnológicos y logísticos es el principal obstáculo para realizar investigación. Por ejemplo, la carencia de acceso a bases de datos científicas actualizadas, laboratorios adecuados, o financiamiento para proyectos, limita considerablemente la capacidad de los docentes para llevar a cabo investigaciones de calidad.
La literatura destaca diversos factores que influyen en la productividad académica, los cuales varían según el contexto, la institución y la disciplina abordada. Estos factores están relacionados con la capacidad de los investigadores, la dinámica institucional y la cultura dentro de los departamentos y grupos de trabajo. En el ámbito de las ciencias sociales, se señala que la falta de formación en investigación por parte de los docentes constituye un obstáculo significativo para la producción académica, al igual que el limitado apoyo institucional, la insuficiencia de recursos administrativos, la carencia de espacios adecuados y el acceso restringido a bases de datos (Barreras y Castillo, 2021).
En América Latina, las diferencias en productividad científica entre países son menores y, aunque en algunos casos pueden atribuirse a problemas económicos, esto no siempre es determinante, ya que existen países económicamente estables que tampoco logran alcanzar una alta producción científica. A pesar de que el número de investigadores con formación en investigación ha aumentado en la región, la brecha con otras regiones sigue siendo considerable. Esto se debe principalmente a la falta de reconocimiento de la importancia de la investigación científica y tecnológica en el desarrollo nacional. Asimismo, se enfrentan limitaciones como la escasez de becas, la falta de presupuesto, equipos insuficientes y la ausencia de laboratorios adecuados (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2021).
En Perú, la investigación en el ámbito universitario es un componente esencial vinculado a la calidad educativa de los futuros profesionales. Según la Ley Universitaria N.º 30220, la realización de investigaciones estudiantiles es un proceso obligatorio en el desarrollo académico superior, sustentado en políticas y estándares definidos como requisitos fundamentales, supervisados por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) (Gálvez et al., 2020).
Estos hallazgos destacan que la producción científica está directamente relacionada con condiciones como la formación académica, el apoyo institucional y la capacitación proporcionada por las universidades. En consecuencia, resulta crucial fortalecer los sistemas de evaluación y garantizar el cumplimiento de estándares de calidad universitaria. Asimismo, se recomienda realizar investigaciones de mayor alcance que permitan diseñar estrategias efectivas para fomentar la investigación entre los docentes universitarios (Rivera et al., 2022).
Tien (2022) en Vietnam, en sus resultados señaló que la investigación es limitada, ya que solo involucra a algunos seleccionados, con un enfoque mayor en las instituciones educativas. Hace varios años, las principales universidades nacionales de Vietnam aparecieron en los rankings. Sin embargo, al revisar la calidad de la investigación en términos de publicaciones internacionales y citas, puede que no haya habido una encuesta detallada sobre las características y diferencias en las políticas y prácticas de investigación y publicación en las universidades de las distintas regiones del país (norte, centro y sur). Las estadísticas detalladas para las universidades de Alabama no se han realizado para ofrecer una visión general del estado actual de la calidad de la investigación científica en términos de publicaciones internacionales y citas dentro del sistema de educación superior en Vietnam.
Barreras y Castillo (2021) realizaron un estudio en México utilizando una metodología cuantitativa de diseño no experimental, en el cual participaron 40 investigadores pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Los hallazgos destacan nuevas prácticas en la producción científica en este ámbito, subrayan la importancia epistemológica de la formación en investigación y señalan los desafíos pendientes en el área. Por su parte, Maigua et al., (2021) llevaron a cabo un estudio en Ecuador, donde analizaron la producción científica de Flacso Ecuador durante el periodo seleccionado. Se identificó que la mayor parte de la producción correspondió a trabajos de fin de máster (TFM), seguidos por publicaciones de artículos en una proporción considerablemente menor, así como resúmenes de congresos, revisiones y reseñas de libros. Los programas con mayor producción fueron Desarrollo, Ambiente y Territorio, seguidos por Antropología, Historia y Humanidades, y luego Sociología y Estudios de Género. Los TFM representaron el principal producto científico, seguidos por los artículos, resúmenes de congresos y otros tipos de publicaciones. Los resultados evidenciaron una notable diferencia entre la cantidad de TFM presentados y los artículos publicados, siendo el programa de Maestría en Desarrollo, Ambiente y Territorio el que más contribuyó a la producción científica.
En Perú, el estudio realizado por Chiri et al., (2023) establecen que existe una relación positiva y directa entre la cultura investigativa y la producción científica en docentes de posgrado de una universidad nacional. Esto sugiere que el fortalecimiento de los procesos destinados a promover la cultura investigativa en la institución contribuiría significativamente a incrementar la producción científica.
Ñique et al., (2021) identificaron que los docentes evaluados, solo el 2.7% cuenta con un índice i10, lo que significa que sus publicaciones han sido citadas al menos 10 veces por otros autores. Además, el 5.3% posee un índice H, el cual indica que al menos uno de sus artículos fue citado una vez por otro autor. Por otro lado, el 63.6% tiene al menos un trabajo visible en Google Académico, un dato alentador que refleja el interés de más de la mitad de los docentes en la redacción y publicación de artículos científicos. Sin embargo, se constató que la mayoría de los docentes de ambas escuelas no cuenta con un perfil en Google Scholar Citations, lo que dificulta el registro y análisis de su productividad científica con base en el índice de Hirsch e índice i10. En conclusión, estos indicadores son bajos en esta población, a pesar de que una proporción significativa de docentes ha publicado en Google Académico. Por ello, se recomienda que todos los docentes se inscriban y generen perfiles en plataformas como Google Académico y Scopus, lo que no solo aumentará la visibilidad de su producción científica, sino también contribuirá a mejorar la imagen institucional, el proceso de acreditación y su posición en los rankings educativos.
De manera similar, el estudio de Marquina et al., (2020) reveló que algunos de los principales factores que impiden a los docentes universitarios realizar investigaciones están relacionados con la insuficiencia de recursos disponibles, la falta de disposición o actitud hacia la investigación y el bajo nivel de conocimientos en este ámbito. Por lo tanto, se señala que la limitada producción científica en el entorno académico se debe principalmente a la carencia de recursos adecuados para que los docentes puedan llevar a cabo actividades de investigación.
La justificación e importancia de la investigación sobre los indicadores asociados a la producción científica de docentes universitarios radica en la necesidad de comprender los factores que influyen en el desempeño académico y científico de los docentes, así como en su capacidad para contribuir al desarrollo del conocimiento en sus respectivas áreas. La producción científica no solo es un reflejo de la capacidad investigadora de los docentes, sino también un indicador de la calidad educativa de las universidades, ya que la investigación es un componente clave en la formación académica.
En un contexto globalizado, donde la investigación científica se ha convertido en un pilar fundamental para el progreso de la sociedad, conocer los indicadores que inciden en la productividad científica de los docentes permite a las instituciones educativas identificar fortalezas y áreas de mejora, desarrollar estrategias efectivas para fomentar la investigación, y promover un entorno académico que favorezca la creación de conocimiento.
Además, este tipo de investigación puede contribuir al establecimiento de políticas institucionales que brinden el apoyo necesario para que los docentes puedan llevar a cabo sus proyectos de investigación, como la disponibilidad de recursos, la formación continua, la colaboración entre instituciones y el reconocimiento de la producción científica. La investigación sobre los indicadores asociados a la producción científica de los docentes universitarios es fundamental para fortalecer la calidad académica, mejorar la formación profesional de los estudiantes y contribuir al avance de la ciencia y la tecnología en la sociedad.
MÉTODO
El estudio adoptó un enfoque cuantitativo, cuyo propósito fue medir las variables mediante el uso de herramientas estadísticas. Asimismo, se desarrolló en un nivel descriptivo, con el objetivo de identificar las características propias de las variables (Hernández y Mendoza, 2018). Además, se utilizó un diseño no experimental, ya que las variables no fueron manipuladas intencionalmente, sino que se observaron tal y como se manifestaban en su contexto real (Arias, 2012).
En cuanto a la población estuvo constituida por un total de 85 docentes universitarios de una universidad estatal de Lima. De igual manera la muestra de estudio no probabilística fue conformada por 85 docentes universitarios.
Se empleó como técnica la encuesta y se utilizó como instrumento un cuestionario elaborado por Marquina et al., (2020), compuesto por 30 ítems distribuidos en tres dimensiones: a) actitudes hacia la investigación (ítems 1 al 12), que evalúan la disposición y organización del docente para realizar y reportar investigaciones; b) conocimientos sobre investigación (ítems 13 al 18), que incluyen los conocimientos básicos necesarios para llevar a cabo investigaciones; y c) uso de recursos para la investigación (ítems 19 al 30), que analizan la utilización de herramientas de apoyo en el desarrollo de trabajos de investigación. El cuestionario fue validado mediante el criterio de 10 jueces expertos y sometido al coeficiente de V de Aiken con un nivel de confianza del 95 %, obteniendo un valor general de 0.89. Los valores por ítem oscilaron entre 0.73 y 1.00, siendo aceptables los valores entre 0.6 y 1 (Merino, 2009). Además, se calculó el coeficiente alfa de Cronbach, que presentó un valor de 0.718, indicando una fiabilidad aceptable.
La encuesta se realizó en la universidad con el cumplimiento de las normas de la Universidad asimismo se procedió con la aplicación de los cuestionarios, con las respuestas y las notas del estudiante se elaboró la base de datos. Asimismo, el procesamiento de datos se realizó con el programa SPSS 25.0 y Microsoft Excel.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Tabla 1 se evidencian los resultados de los encuestados los cuales poseen una actitud positiva hacia la investigación, destacándose su interés en capacitarse en redacción científica (83.53%) y su conocimiento sobre estilos de escritura (91.76%) y revistas científicas (94.12%). Además, la mayoría comprende la estructura de un artículo científico (85.88%) y el significado del DOI (90.59%), lo que evidencia un nivel avanzado en aspectos técnicos. También se observa una notable disposición para realizar investigaciones, ya que el 92.94% considera trabajar en ellas a pesar del esfuerzo que implican, y un 72.94% ha logrado publicar en los últimos tres años, demostrando un nivel considerable de productividad científica dentro del grupo. Aunque, el 78.82% recibe apoyo institucional para investigación, un 21.18% carece de este respaldo, lo que puede limitar su desempeño. La mayoría percibe que la producción científica demanda mucho trabajo (89.41%) y más de la mitad (56.47%) enfrenta dificultades para encontrar información científica de manera eficiente. Además, un 23.53% no asiste a cursos o congresos, lo que puede limitar su actualización académica. Abordar estos retos mediante mayor apoyo institucional, capacitación accesible y estrategias para reducir las barreras en el acceso a información científica podría mejorar significativamente la productividad investigativa de este grupo.
En la Tabla 2 se destacan los datos donde la mayoría de los encuestados mencionan que logra, gestionar su tiempo personal (78.82%) y académico (85.88%) para realizar investigaciones, a pesar de las responsabilidades del hogar, que un 77.65% afirma poder manejar. Además, el 80% colabora con sus estudiantes en investigaciones grupales, lo que refleja un enfoque participativo en su labor docente. Sin embargo, se evidencia una debilidad en el acceso al apoyo colaborativo, ya que solo el 37.65% cuenta con una red de apoyo para investigación y el 69.41% pertenece a grupos de investigación, lo que deja a un segmento significativo sin estos recursos clave. Fortalecer las redes de apoyo y promover la integración en grupos de investigación podría potenciar sus capacidades y aumentar la productividad científica.
Para finalizar en la Tabla 3 se muestran los resultados donde se reflejan que una gran mayoría de los encuestados reconoce la importancia de la investigación para su desarrollo profesional (95.29%) y estaría dispuesto a escribir artículos científicos, ya sea por incentivos económicos (97.65%) o por el reconocimiento y prestigio que ello conlleva (92.94%). Además, el 94.12% indaga sobre herramientas tecnológicas cuando desconoce su uso, y el 92.94% identifica al menos tres fuentes confiables para extraer información. Sin embargo, solo el 37.65% se considera competente en el manejo de programas estadísticos, lo que sugiere una necesidad de fortalecer las habilidades técnicas necesarias para el procesamiento de datos. Aunque el 80% de los participantes cuenta con acceso a bases de datos proporcionadas por su institución, solo el 35.29% considera que dispone de los recursos e infraestructura adecuados para investigar, y menos de la mitad (49.41%) está inscrito en el registro RENACYT del CONCYTEC. Además, el 74.12% señala que recibe incentivos económicos de su institución, pero un 41.18% opina que la investigación beneficia más a la institución que al investigador. Estos hallazgos subrayan la importancia de mejorar el acceso a recursos y fortalecer los programas de incentivos, así como brindar mayor capacitación técnica y respaldo institucional para fomentar la investigación científica.
Discusión
La investigación refleja patrones de actitudes positivas hacia la producción científica, tal como lo evidencian los resultados obtenidos, donde la mayoría de los encuestados muestra interés en capacitarse en redacción científica y conoce aspectos técnicos fundamentales, como estilos de escritura y la estructura de un artículo científico. Sin embargo, persisten desafíos, como la percepción de que la producción científica demanda mucho esfuerzo y la dificultad para acceder a información científica eficiente. Estas barreras son similares a las reportadas en el estudio de Tien (2022) en Vietnam, donde la investigación científica está limitada a ciertas instituciones educativas y no se ha realizado una evaluación exhaustiva de las prácticas de investigación en distintas regiones. Esto sugiere que, aunque existen avances, aún es necesario fomentar políticas que amplíen el acceso a recursos y herramientas en contextos académicos diversos.
Asimismo, el estudio de Barreras y Castillo (2021) ha identificado la importancia de la formación en investigación como un componente epistemológico clave en la productividad científica. Sin embargo, enfrentan retos similares a los reportados en Perú, como la falta de recursos institucionales consistentes y las diferencias regionales en la calidad y cantidad de publicaciones. Estos hallazgos resaltan la necesidad de fortalecer las estrategias institucionales que promuevan la investigación científica, mejoren las condiciones laborales de los académicos y fomenten la participación en redes nacionales e internacionales de investigación.
En Ecuador, el estudio de Maigua et al., (2021) mostró que la producción científica se centra principalmente en trabajos finales de maestría (TFM), con un menor énfasis en publicaciones de artículos científicos y otros productos de investigación. Esto evidencia una brecha significativa entre la formación académica y la producción científica tangible, lo que limita la visibilidad e impacto del conocimiento generado. Este patrón es reflejo de una tendencia regional en América Latina, donde la investigación, aunque reconocida como una prioridad, aún enfrenta barreras económicas, logísticas e institucionales. Es imperativo que los esfuerzos para fomentar la investigación incluyan incentivos claros, formación especializada y recursos suficientes que permitan la sostenibilidad y el impacto a largo plazo en la calidad educativa y científica.
Los resultados destacan la capacidad de los docentes para organizar su tiempo personal y académico, permitiéndoles participar activamente en actividades de investigación, incluso en colaboración con sus estudiantes, como lo refleja el 80% que realiza investigaciones grupales. Sin embargo, un porcentaje significativo no cuenta con redes de apoyo o pertenencia a grupos de investigación, lo cual podría limitar su productividad científica y su acceso a recursos colaborativos clave. Esto concuerda con el estudio de Chiri et al., (2023), que identificó una relación directa entre una sólida cultura investigativa institucional y el incremento en la producción científica, sugiriendo que fortalecer estos procesos internos puede resultar en mayores logros investigativos.
Adicionalmente, el estudio de Ñique et al., (2021) refuerza la importancia de la visibilidad en la producción científica mediante plataformas como Google Académico y Scopus, ya que índices como el H e i10 son aún bajos en esta población docente. Incrementar la participación en estas plataformas no solo mejoraría la visibilidad individual de los docentes, sino también el prestigio institucional, lo cual es clave para procesos de acreditación y posicionamiento en rankings académicos. En este sentido, fomentar estrategias institucionales que promuevan el acceso a redes de apoyo, la capacitación técnica y la inscripción en bases de datos científicas podría impactar significativamente en la calidad y cantidad de la producción científica.
Los resultados destacan que la mayoría de los encuestados valora la importancia de la investigación para su desarrollo profesional y está dispuesta a participar activamente en la producción científica, ya sea motivada por incentivos económicos o por el prestigio asociado. Además, la alta proporción que indaga sobre herramientas tecnológicas (94.12%) y que identifica fuentes confiables (92.94%) evidencia una actitud proactiva hacia la investigación. Sin embargo, persisten desafíos significativos, como la baja competencia en el manejo de programas estadísticos (37.65%) y la percepción de insuficiencia en recursos e infraestructura para investigar (35.29%). Estos hallazgos coinciden con el estudio de Marquina et al., (2020), que identificó la falta de recursos y conocimientos como barreras clave para la investigación en docentes universitarios, subrayando la necesidad de mayores esfuerzos institucionales para facilitar el acceso a herramientas y formación técnica.
Por otro lado, aunque el 74.12% recibe incentivos económicos para investigar, el hecho de que el 41.18% perciba que la investigación beneficia más a la institución que al investigador refleja una brecha en el reconocimiento y retribución personal, lo cual puede desmotivar a los docentes. Esto concuerda con los hallazgos de Barreras y Castillo (2021), que resaltan los retos en la producción científica en Ciencias Sociales debido a la falta de prácticas adecuadas y recursos. Asimismo, Chiri et al., (2023) refuerza la idea de que una cultura investigativa sólida está directamente relacionada con una mayor producción científica, lo que implica que la mejora de estos procesos en las instituciones puede incrementar significativamente la productividad y motivación de los docentes.
En conjunto, estos resultados apuntan a la necesidad de reforzar las políticas de apoyo a la investigación, enfocándose en ofrecer recursos adecuados, formación técnica en estadística y herramientas tecnológicas, así como en crear estrategias de reconocimiento que valoren y motiven a los investigadores. La combinación de incentivos personales y recursos institucionales será clave para superar las barreras actuales y fomentar una cultura de investigación sostenible.
Una de las limitaciones del estudio fue la coordinación con los docentes para la aplicación de los cuestionarios, un proceso que tomó varias semanas. Sin embargo, gracias al significativo apoyo de los docentes, se logró completar la muestra del estudio. Además, no fue posible realizar comparaciones con otras universidades debido a las limitaciones de recursos, aunque los resultados obtenidos fueron relevantes y permitieron alcanzar los objetivos planteados en la investigación.
CONCLUSIONES
Los resultados evidencian una actitud positiva y un nivel técnico avanzado en investigación entre los encuestados, reflejado en su interés por capacitarse, su conocimiento de estilos de escritura y su disposición para publicar, con una productividad científica destacada. No obstante, persisten retos relacionados con el acceso limitado al apoyo institucional, las dificultades para encontrar información científica y la falta de participación en eventos académicos. Superar estas barreras mediante políticas que fortalezcan el apoyo institucional, la capacitación continua y el acceso a recursos de información es clave para potenciar el desarrollo y la productividad investigativa en este grupo.
También se concluye que existe una gestión eficiente del tiempo por parte de los encuestados, quienes logran equilibrar sus responsabilidades personales y académicas para dedicarse a la investigación, al tiempo que fomentan la colaboración con sus estudiantes. No obstante, la limitada participación en redes de apoyo y grupos de investigación representa una barrera significativa que afecta el desarrollo colaborativo y la productividad científica. Para superar esta limitación, es fundamental implementar estrategias que promuevan la creación y el fortalecimiento de redes de apoyo, así como incentivar la integración de los docentes en grupos de investigación, lo que contribuiría a enriquecer sus capacidades y a mejorar los resultados investigativos en el ámbito académico.
Finalmente existe un fuerte reconocimiento por parte de los encuestados sobre la importancia de la investigación para su desarrollo profesional, destacándose su disposición a realizar investigaciones incentivadas por el prestigio y los beneficios económicos. Sin embargo, se identifican carencias significativas en competencias técnicas, como el manejo de programas estadísticos, y limitaciones en infraestructura y recursos adecuados, lo que podría obstaculizar su productividad científica. Estas áreas de mejora resaltan la necesidad de implementar estrategias que fortalezcan la capacitación técnica, amplíen el acceso a recursos y refuercen los incentivos institucionales, asegurando así un entorno propicio para la generación de conocimiento académico de calidad.

















