INTRODUCCIÓN
Las universidades públicas enfrentan diversas deficiencias y obstáculos que dificultan la mejora de la calidad educativa, derivados principalmente de problemas de gestión provocados por la complejidad y las transformaciones constantes de su entorno. En este contexto, alcanzar la calidad educativa se convierte en un desafío para cualquier sistema educativo (Ccoto, 2023). Inga et al., (2021) argumentan que, en los últimos años, la creciente necesidad de la educación superior de alcanzar estándares de calidad, resiliencia, sostenibilidad e identidad ha impulsado la relevancia de la planeación estratégica y la gestión académica dentro del entorno competitivo en el que operan las universidades.
De acuerdo con Díaz y Villafuerte (2022), para lograr la calidad educativa en las universidades es indispensable una planeación estratégica eficaz que permita abordar los retos de gestión. Esta planeación se entiende como un conjunto de acciones con un enfoque cooperativo que facilita a la organización definir su visión y misión, realizar un análisis de sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, y reflexionar de manera participativa para trazar las rutas a seguir. Además, posibilita la toma de decisiones, la evaluación y la selección de alternativas de acción. En esta misma línea, Chiquito et al., (2022) señalan que la optimización de la planeación estratégica en las universidades potencia tanto la gestión administrativa como académica, contribuyendo significativamente a la mejora de la calidad educativa.
En un sentido similar, Bomani et al., (2021) sostienen que el plan estratégico de una universidad determina el rumbo de la institución, influyendo directamente en la asignación de recursos, en los cursos que se impartirán, en los enfoques pedagógicos adoptados y en la adquisición de recursos humanos. Sin embargo, la aplicación de la planeación estratégica en las universidades públicas de diferentes regiones del mundo enfrenta desafíos que cuestionan su impacto efectivo en estas instituciones. En el caso de las universidades públicas latinoamericanas, diversos estudios han identificado deficiencias en el proceso de gestión de la planeación estratégica, lo que pone en evidencia las dificultades inherentes a su implementación.
En las universidades cubanas, Almuiñas y Galarza (2020), al analizar el plan estratégico, revelaron incongruencias en el planeamiento de recursos financieros y materiales, complejidades tecnológicas para su desarrollo y falta de alineación con la cultura organizacional. Cayo (2021) señaló que la universidad pública boliviana carece de metodologías prácticas y propias para el planeamiento estratégico, la evaluación académica e institucional, lo que dificulta la visualización de resultados precisos y medibles dentro de una estructura dinámica. Por su parte, Huerta et al., (2020) identificaron en el sistema educativo superior chileno inconsistencias entre los diseños estratégicos y su posterior ejecución. Romero (2016) argumentó que la planeación estratégica en el sistema educativo superior ecuatoriano no se renueva de manera continua, lo que complica la optimización de modelos de planificación deficientes. Barrera (2016) sostuvo que, en universidades de Colombia, Chile, Brasil, Bolivia y Argentina, la planeación estratégica es mal gestionada debido a una deficiente orientación al futuro en aspectos clave como la visión, misión, objetivos y metas, la formulación de estrategias inconclusas y la inadecuada ejecución de los planes estratégicos, que pierden vigencia por las modificaciones del entorno.
En el contexto universitario peruano, los planes estratégicos no desarrollan de manera integral la fase prospectiva; únicamente se definen la visión, los objetivos estratégicos y los indicadores, pero no se utilizan métodos cuantitativos para su desarrollo, ni se establece un vínculo entre las actividades, metas e indicadores con el presupuesto. Además, la fase de seguimiento presenta deficiencias, ya que las actividades estratégicas no están sujetas a medidas de control de cumplimiento (Florez y Castañeda, 2021).
Para abordar estas dificultades, Hernández y Fernández (2018) proponen que las instituciones educativas, al presentar una red compleja de procesos y subprocesos, deben desarrollar una planificación que les permita construir una cultura de planeación capaz de alcanzar sus objetivos institucionales y ofrecer una educación de calidad. Es en este punto donde se establece la conexión con la calidad educativa, ya que, en las organizaciones vinculadas al sector educativo, la planeación estratégica surge de la necesidad de gestionar adecuadamente los recursos administrativos y los procesos, además de establecer una cultura de mejora continua. En este sentido, Olano y Ríos (2020) destacan el bajo nivel de calidad educativa en el contexto universitario peruano y la importancia de responder a la necesidad de generar mejoras a través de la gestión estratégica y la implementación de políticas de desarrollo.
Considerando esta problemática, este artículo tiene como objetivo identificar la relación entre la planeación estratégica y la calidad de la educación en el ámbito de un programa de estudios de una universidad pública peruana. Como objetivos derivados, se propone identificar cómo la planeación estratégica se conecta con cada una de las dimensiones de la calidad educativa.
A continuación, se presentan tres criterios que justifican el estudio. El criterio social destaca que identificar la situación actual de cada variable y determinar la relación planteada representa una contribución significativa, ya que permitirá que el programa de estudios promueva políticas de mejora continua en la planeación, lo cual fortalecerá la calidad educativa y beneficiará a la sociedad, especialmente a los estudiantes. El criterio práctico se enfoca en proporcionar evidencia de campo y sugerencias que puedan ayudar a los directivos del programa de estudios a perfeccionar estrategias, superar deficiencias y problemas de gestión, y tomar decisiones que contribuyan a satisfacer la demanda social de incrementar los estándares de calidad educativa, lo que a su vez conducirá al empoderamiento y mejor posicionamiento de los egresados. El criterio metodológico es relevante porque, a través de la creación de instrumentos eficaces, cuya fiabilidad y validez han sido demostradas, se facilitará la recopilación de datos que podrán aplicarse en contextos similares.
En cuanto a los antecedentes, se encontró que Coronel y Acevedo (2020), García (2020), Galarraga et al., (2022), Lizcano et al., (2021) y Romero (2016) realizaron estudios que involucraron las variables analizadas, concluyendo que estas se correlacionan positiva y significativamente. Sin embargo, Arjona et al. (2022) no encontraron relación entre dichas variables. Además, se identificaron investigaciones que vinculan la planeación estratégica con diversas dimensiones de la calidad educativa, tales como la gestión académica (Suclupe, 2020), la gestión docente (Ordoñez et al., 2022) y la gestión administrativa (Estremadoyro, 2021), encontrando en estos casos una correlación positiva y significativa.
La planeación estratégica se considera un mecanismo clave de gestión que apoya a las organizaciones en la toma de decisiones respecto a sus actividades actuales y sus rutas futuras. Facilita su adaptación a los requerimientos del entorno y le permite ser más eficiente, eficaz y optimizar la calidad de los servicios y productos que ofrece. Desde una perspectiva metodológica, implica formular y establecer estrategias para alcanzar los objetivos organizacionales. En este sentido, Freire et al., (2019) sostienen que la implementación del proceso de planeación estratégica como instrumento de gestión administrativa y académica en la educación universitaria ha sido ampliamente aceptada debido a su impacto positivo en la mejora de la calidad organizacional.
Las dimensiones de la variable planeación estratégica se establecieron según el criterio de David (2013), quien identifica tres componentes fundamentales: i) formulación de estrategias, que implica la definición de la misión, el desarrollo de un análisis FODA, y la fijación de objetivos y estrategias a implementar; ii) implementación de estrategias, que involucra la instauración de metas, la creación de políticas, la motivación del personal y la asignación de recursos financieros para ejecutar las estrategias; y iii) evaluación de estrategias, que se refiere a la medición del desempeño y la aplicación de medidas correctivas para garantizar la efectividad de las estrategias adoptadas.
Por otro lado, el concepto de calidad educativa tiene un carácter multidimensional. Esta abarca tanto las actividades y funciones internas de una universidad como su contribución a la sociedad, en función de sus requerimientos y necesidades (Arriagada et al., 2023). Según los criterios de la acreditación universitaria, la calidad de la educación se define como la capacidad de una institución para adaptarse a los propósitos establecidos. Sin embargo, en un entorno caracterizado por su diversidad, también es necesario considerar la pertinencia de estos propósitos. En este sentido, el desafío radica en identificar indicadores tanto cualitativos como cuantitativos que permitan medir el grado de cumplimiento de los objetivos institucionales, así como la capacidad de la universidad para mantener un proceso de mejora continua (Aguilera et al., 2018).
Las dimensiones de la variable calidad educativa se establecieron conforme a los estándares del SINEACE (2022), los cuales incluyen: i) gestión académica, que evalúa la planeación y dirección del programa de estudios, así como la administración de su currículo; ii) formación integral, que se refiere al apoyo brindado al estudiantado y al personal docente, y cubre los procesos de enseñanza-aprendizaje, investigación y responsabilidad social; iii) gestión docente, que evalúa la administración del talento docente y las oportunidades para su desarrollo profesional; y iv) gestión administrativa, que se refiere a la administración de recursos, infraestructura y soporte, aspectos clave para el funcionamiento eficiente de la institución.
MÉTODO
Se realizó un estudio de campo, bajo un enfoque cuantitativo, el cual se posicionó en el entorno metodológico hipotético-deductivo. Correspondió al tipo básico, pues buscó como fin preponderante profundizar y ampliar el conocimiento sobre la conexión de la planeación estratégica con la calidad de la educación. Su diseño fue no experimental, ya que se analizaron las variables sin manipularlas y transversal, pues se acopiaron los datos en un momento específico. Además, el nivel de investigación fue descriptivo-correlacional. La población objetivo comprendió a los estudiantes matriculados en el período académico 2024-1 en una escuela profesional de una universidad pública en Perú, conformada por 191 estudiantes. La muestra, constituida por 127 estudiantes, se estimó a través del muestreo probabilístico.
La técnica para la recolección de los datos fue la encuesta y los instrumentos, dos cuestionarios estructurados para evaluar la percepción del estudiantado sobre las variables investigadas. Ambos instrumentos fueron validados por cinco jueces expertos considerando su suficiencia, claridad, coherencia y relevancia al objetivo del estudio. Asimismo, se sometieron a una prueba piloto con 20 estudiantes cuyas características eran similares a las de la muestra, exhibiendo su alta fiabilidad a través del estadístico Alpha de Cronbach (,819 y ,912), lo cual garantizó la consistencia de los cuestionarios.
El cuestionario para medir la planeación estratégica, que incluyó 20 ítems, se subdividió según tres dimensiones formuladas. Igualmente, el cuestionario para medir la calidad de la educación comprendió 18 ítems dispuestos en cuatro dimensiones establecidas. Los ítems se agruparon en torno a las dimensiones descritas en la Tabla 1.
En cuando a la calificación se tuvo en cuenta a la escala de Likert con puntajes asignados de 1 hasta 5 donde: 1 = “Muy en desacuerdo”, 2 = “En desacuerdo”, 3 = “Ni de acuerdo ni en desacuerdo”, 4 = “De acuerdo”, y 5 = “Muy de acuerdo”.
La Tabla 2 muestra el baremo que permitió interpretar los resultados de las dimensiones de la planeación estratégica; presentan tres niveles de organización como deficiente, regular y eficiente, los puntajes asignados concuerdan con la cantidad de ítems que presenta cada factor.
La Tabla 3 muestra el baremo que permitió interpretar los resultados de las dimensiones de la calidad de la educación; presentan tres niveles de organización como bajo, medio y alto, los puntajes asignados concuerdan con la cantidad de ítems que presenta cada factor.
El análisis de los resultados se realizó aplicando el análisis descriptivo para sintetizar los resultados alcanzados, presentándolos mediante tablas de frecuencias que favoreció su interpretación. Asimismo, se aplicó el análisis inferencial para contrastar las hipótesis, donde no se requirió la prueba de normalidad para las variables de estudio, pues no corresponde efectuar el contraste de normalidad cuando las variables son cualitativas ordinales. En tal sentido, para determinar la relación entre las variables se aplicó la prueba estadística no paramétrica Rho de Spearman con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5%. El estudio se ajustó a los principios éticos instituidos para una investigación. El método diseñado permitió comprender detalladamente la relación de las variables analizadas, constituyendo un aporte significativo al conocimiento de este campo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Con relación a los resultados descriptivos se presenta la Tabla 4, donde se muestra la distribución de frecuencias de las distintas dimensiones evaluadas de la Planeación estratégica (V1) de acuerdo a los tres niveles del baremo de interpretación: deficiente, regular y eficiente. Se evidencia que la formulación de estrategias se concentró mayoritariamente en un nivel regular con 49 casos alcanzando el 39% de los estudiantes encuestados. De manera similar, la implementación de estrategias mostro una mayor distribución hacia el nivel regular con 56 casos, lo cual representa el 44% de los estudiantes encuestados. En relación con la evaluación de estrategias, presento una prevalencia del nivel deficiente con 65 casos, que constituye el 51% de los estudiantes encuestados.
Por otra parte, según la distribución de frecuencias de las distintas dimensiones evaluadas de la Calidad de la educación (V2) de acuerdo a los tres niveles del baremo de interpretación: bajo, medio y alto exhibida en la Tabla 5, se tiene que el nivel medio es el más frecuente para las dimensiones Gestión académica con 69 casos, que constituye el 54% de los estudiantes encuestados, Formación integral con 50 casos, que representa el 39% de los estudiantes encuestados y Gestión administrativa con 46 casos, que representa el 36% de los estudiantes encuestados; mientras que el nivel bajo es el más frecuente para la dimensión Gestión docente con 49 casos, que constituye el 39% de los estudiantes encuestados.
En la Tabla 6 se evidencian los resultados estadísticos inferenciales, donde se relacionaron la variable planeación estratégica con la variable calidad de la educación y con sus dimensiones. Se evidencia que se obtuvo un grado de significancia bilateral 𝑝 (,000) en todos los casos, el cual es inferior a ,05; como consecuencia, las hipótesis nulas son denegadas y se acogen las hipótesis del investigador, o sea, se corrobora que en todos los contrastes de hipótesis se tienen relaciones estadísticamente significativas.
Además, en el caso de la hipótesis general, se evidencia un grado de correlación rs =,602. Por tanto, se reafirma que la planeación estratégica se correlaciona significativamente de forma positiva y moderada con la calidad de la educación. También, se halló una correlación moderada en todas las hipótesis específicas con un rs de ,504; ,519; ,435; ,500 respectivamente.
Estos resultados conjuntamente con los hallazgos descriptivos permiten concluir que, un desarrollo más eficiente de la planeación estratégica está asociada a una mejor calidad de la educación o viceversa.
Discusión
Con base en los resultados al contrastar la hipótesis general, se encontró una significancia estadística expresada por un valor 𝑝 de ,000, esto indica que la relación analizada no resulta del azar, sino que es significativa. Asimismo, un coeficiente de correlación rs = ,602, lo cual confirma que la planeación estratégica se vincula directa y significativamente con la calidad de la educación. Esta cifra positiva revela que a medida que se perfecciona la planeación estratégica, se experimenta un incremento paralelo en la calidad de la educación o viceversa.
Al contextualizar este hallazgo con la literatura científica, sobresale la trascendencia de la planeación estratégica como un factor decisorio en la calidad de la educación. La correlación significativa encontrada entre las variables investigadas plantea la oportunidad de concentrar esfuerzos y recursos en el fortalecimiento de la planeación estratégica, cuya atención se traducirá en avances concretos en la calidad de la educación. Estos hallazgos son congruentes con los resultados del estudio de García (2020), quien halló un coeficiente de correlación de ,816 evidenciando una correlación alta entre las mismas variables, lo cual indica que la planeación estratégica está directamente vinculada con la calidad de la educación. Este resultado, alineado con los datos alcanzados en esta investigación que evidencia un coeficiente de correlación de ,602 entre dichas variables, robustece la premisa de considerar la planeación estratégica como un componente primordial para incrementar los estándares de calidad educacional.
Asimismo, los hallazgos de este trabajo investigativo se ajustan a los resultados de Galárraga et al., (2022) quienes en su trabajo científico sobre planificación estratégica y calidad educativa encontraron un valor de 𝑝 = ,000 corroborando que estas variables se correlacionan significativamente; y un coeficiente de correlación de ,479, estableciendo que la correlación es positiva y de fuerza moderada. A su vez, tienen coherencia con los resultados de Romero (2018) quien, al determinar el vínculo entre el planeamiento estratégico y el mejoramiento continuo de la calidad educacional, encontró un valor de 𝑝 = ,000 lo que evidencia que si se relacionan; además, obtenido un coeficiente de correlación de ,802 comprobó que dicha correlación es directa y de fuerza alta. Así también, muestra resultados similares con Lizcano et al., (2021) y Coronel y Acevedo (2020) quienes en sus estudios encontraron un valor de 𝑝 = ,000 y coeficientes de correlación de ,802 y , 070 llegando a concluir que la planeación estratégica y la calidad del servicio educativo se correlacionan significativamente. Además, Carriazo et al., (2020) en su estudio mediante una metodología de revisión documental concluyeron que la realización de un adecuado planeamiento estratégico, en el que se diseñen estrategias apropiadas e indispensables para obtener los objetivos inmediatos y de largo plazo aunado a un excelente liderazgo pedagógico que efectúe los planes estratégicos evidencia una educación con calidad, lo cual respalda los resultados del presente estudio.
No obstante, Arjona et al., (2022) en su estudio sobre la planeación estratégica en la calidad educativa en las universidades públicas mexicanas, encontró un valor de 𝑝 de ,504 superior a ,05, lo cual indica que ambas variables no se correlacionan. Este resultado contradice lo obtenido en el presente estudio. Según el autor esto se colige en virtud a la naturaleza de las universidades públicas de la muestra con fondos que no están relacionados a la matrícula o al desempeño.
Desde un punto de vista teórico, los hallazgos son consistentes con el enfoque de Audivert et al., (2016), quienes argumentan que una planeación estratégica en la educación superior, donde todos sus actores se involucren en la formulación de metas objetivas y viables a corto y largo alcance, con base a su entorno y a sus recursos, conducirá a una mejor gestión educativa y favorecerá a optimizar la calidad educacional. Además, los hallazgos tienen coherencia con el enfoque de Arjona et al., (2022) quienes consideran que, si en un contexto educativo específico se quiere alcanzar la calidad educativa, adicionalmente a la integración y control de los procesos, se requiere que estos respondan al seguimiento de objetivos y metas procedentes de un adecuado planeamiento estratégico.
A su vez, se ha demostrado las relaciones entre la planeación estratégica y las distintas dimensiones establecidas para la segunda variable. Así, con un rs de ,504 se evidencia que tiene una correlación moderada con la gestión académica, coincidiendo con Suclupe (2020), quien también encontró que ambas variables tienen relación significativa. Similarmente, con un rs de ,519 se ha demostrado que presenta una correlación moderada con la formación integral. Igualmente, con un rs de ,435 se verifica que se correlaciona moderadamente con la gestión docente en concordancia al estudio de Ordoñez et al., (2022). Por último, con un rs de ,500 se determinó que tiene una conexión moderada con la gestión administrativa coincidiendo con el estudio de Estremadoyro (2021). En todos estos casos mientras más eficiente sea la planeación estratégica mejorará también la dimensión respectiva o viceversa.
CONCLUSIONES
Los hallazgos del estudio respaldan que la planeación estratégica y la calidad de la educación se correlacionan significativamente en el programa de estudios analizado en una universidad pública peruana. Asimismo, está conclusión se respalda en diversas investigaciones que comprenden distintos contextos y en la identificación de la relevancia de la planeación estratégica en las diferentes dimensiones de la calidad de educación, tales como la gestión académica, formación integral, gestión docente y gestión administrativa. Estos resultados implican que si mejora la eficiencia de la planeación estratégica mejorará la calidad de la educación de los estudiantes o viceversa, lo cual sugiere que el fortalecimiento de la planeación estratégica puede favorecer directamente a incrementar el nivel de la calidad de la educación. Bajo este marco, se recomienda que la dirección del programa de estudios centre sus esfuerzos en el desarrollo de acciones efectivas que contribuyan a perfeccionar la eficiencia de la planeación estratégica.
CONFLICTO DE INTERESES. El autor declara que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.




















