INTRODUCCIÓN
La conciencia ambiental es uno de los elementos centrales en el desarrollo de la sociedad moderna. El deterioro del medio en el que se desenvuelve el ser humano causa, gran preocupación en todas las esferas sociales, aunque todavía no se establecen políticas de alto impacto que reduzcan el deterioro. Es más, el acelerado incremento poblacional, los altos índices de consumismo, la industrialización sin límites, entre otros, contribuyen, inclementemente, a una especie de camino sin retorno que pone en alto riesgo no sólo al ambiente natural sino a la vida misma, en cualquiera de las formas en que la conocemos (Martínez, 2010).
Precisamente, una de las consecuencias del deteriora acelerado del medioambiente ha sido la aún presente pandemia por COVID-19, que generó efectos desastrosos no solo para el cuerpo sino para la salud mental humana, llevándola a un estado de desesperación sin parangones en la historia. Además, fue acelerada por la globalización que ha convertido al mundo en una aldea en la que, lo que afecta a uno, afecta a todos, en mayor o menor medida. Paradójicamente, las medidas de confinamiento mundial generaron un corto pero visible renacer de la vida natural pocas veces visto, lo que lleva a pensar que es el hombre el que más contribuye a la destrucción de su entorno y, consecuentemente, de sí mismo (Henríquez, 2021).
Tal situación debería ser enfrentada, en principio, desde la escuela. Desde hace ya algún tiempo, el medioambiente ocupa un lugar expectante en las acciones curriculares. El Ministerio de Educación (2022) viene desarrollando y aplicando algunas estrategias a fin de facilitar la integración de las diversas áreas de aprendizaje, a partir del abordaje de la problemática local, nacional y mundial. De hecho, estas estrategias son parte del denominado Enfoque Ambiental (Dirección General de Educación Básica Regular, 2019), el mismo que considera el cuidado ambiental como uno de los ejes centrales de la política educativa peruana.
Aun así, las perspectivas todavía se presentan desalentadoras. Estudios recientes confirman que el deterioro ambiental es un problema global que, de modo silencioso y sostenido, ha ido estimulando una variación ambiental a nivel planetario, el mismo que produce lo que Newton denominó Tercera Ley o efecto boomerang, que explica que toda acción, siempre produce una reacción igual de potente, aunque en sentido opuesto; es decir, la actuación mutua de dos cuerpos siempre será pareja, aunque se manifieste en sentido contrario (Reynosa, 2015).
En el plano teórico, la conciencia ambiental se define como el conjunto de acciones que contribuyen a la preservación y/o conservación del medioambiente. Varios estudios analizan los antecedentes de los comportamientos ecológicos individuales y cómo se pueden medir estos antecedentes, Por ejemplo, Kaiser (1998), citado por Köseogluc et al. (2019) usó la teoría del comportamiento planificado para explicar los determinantes del comportamiento ecológico que emergen de la intención del comportamiento observando los acontecimientos que ocurren ante la actuación humana.
En este mismo sentido, de acuerdo con Quinto (2015) citado por García (2019) la conciencia ambiental resulta ser cualquier conocimiento que posee el ser humano en relación a sí mismo, en función a la preocupación por sus propios actos, al mismo tiempo que la capacidad innata de cualquier persona para mirarse, calificarse y reconocerse. Otros autores plantean que la conciencia ambiental constituye el conglomerado de las experiencias vividas por el ser humano, conectadas al reconocimiento que proviene de su entorno y del aprecio que hacia este exterioriza. Asimismo, para Febles (2004), citado por Prada (2013) la conciencia ambiental se puede definir como el sistema de vivencias, saberes y experiencias que la persona esgrime activamente cuando se relaciona con su entorno ambiental, con su medioambiente, corrigiendo la existencia de ciertos niveles de subjetividad en tal interrelación.
En el campo educativo, los resultados de la aplicación del enfoque ambiental, resultan desalentadoras, toda vez que parece existir una desconexión entre los anhelos de contribuir a la mejora ambiental y la serie de elementos que influyen negativamente en las acciones para aplicar exitosamente los planteamientos del enfoque. Salvo relativos éxitos bastante focalizados, no existen indicadores nacionales que permitan establecer el adecuado funcionamiento de las tareas orientadas a favorecer el desarrollo ambiental (Ministerio del Ambiente, 2015) y tampoco existen indicadores que reflejen el verdadero caudal de investigaciones que, sobre el tema, existen.
En ese sentido y considerando que el enfoque ambiental, es uno de los ejes transversales de la educación peruana, resulta oportuno intervenir, como docentes, de una manera más decidida y a la luz de los nuevos conocimientos respecto al medioambiente, sobre la conciencia ambiental del hombre, a partir de actividades propiamente educativas que el currículo nacional (Ministerio de Educación Perú, 2016) considera y que atraviesan todo el proceso, aunque es el nivel de educación inicial donde quizás los aprendizajes sean más significativos. Una intervención de este tipo es, precisamente, la investigación, en cualquiera de sus niveles o modalidades; en este caso, la investigación documental, que remite al acervo científico que, sobre el tema, se tiene.
Por todo lo anterior, este estudio se plantea como objetivo de analizar las investigaciones sobre la conciencia ambiental en el nivel de educación inicial, con el propósito de tener una perspectiva de lo que está ocurriendo en el campo educativo a partir del aporte teórico y pragmático en el arte de las investigaciones existentes. Por ello, se recurre a algunas publicaciones científicas desarrolladas en el entorno escolar, especialmente en el nivel inicial, de uno de los temas de mayor relevancia tanto para los propios estudiantes como para la sociedad en su conjunto.
METODOLOGÍA
El estudio se realizó bajo el enfoque cualitativo, usando la modalidad de revisión sistemática, para analizar un conjunto de artículos en revistas indexadas, con el empleo de buscadores boléanos, los cuales permitieron hacer la exploración específica en relación con la investigación planteada sobre la conciencia ambiental a nivel de educación inicial.
Asimismo, en el proceso de selección se utilizaron para tal fin bases de datos específicas, entre las que se encuentran: CONCYTEC, DIALNET, SCIELO, PROQUEST, EBSCO y CONACYT, en donde se pudieron encontrar variedad de artículos de investigación, entre otros documentos. Como criterios de inclusión se consideraron: a) artículos disponibles en línea que puedan ser descargados, b) en idioma español, y c) dirigidos a nivel de educación inicial enfocados en la conciencia ambiental desde 2018 hasta la actualidad.
En este mismo sentido, en el proceso de revisión se evaluaron 270 artículos, organizados según base de datos, país, método y resumen, seleccionándose posteriormente 20 como soporte de revisión tal como se evidencia en la Figura 1.
Finalmente, como criterios de exclusión se exceptuaron artículos repetidos, redundantes o con títulos similares, con contexto que no se identifique con el tema abordado, así como los documentos anteriores al año 2018.
DESARROLLO Y DISCUSIÓN
A continuación, se muestran en la Tabla 1 las investigaciones incluidas en la revisión según criterios de selección:
Uno de los primeros aspectos a ser tomados en cuenta es el bagaje que los educadores poseen respecto no solo a su acción didáctica, metodológica o práctica, sino también a un nivel mínimo de conocimientos pedagógicos y científicos en torno a los dominios de su área. En concordancia con ello, el docente de educación inicial tendría que poseer niveles mínimos de dominio en investigación, lo que le posibilita, además del manejo de contenidos de área, capacidades investigativas para desarrollar habilidades de crecimiento profesional.
Diversos son los estudios que se han desarrollado respecto al binomio medioambiente - educación inicial, pues, especialmente en los últimos años, esta temática ha ido ocupando espacios cada vez más visibles en todos los aspectos del devenir humano, considerando la importancia que tiene no solo en el desarrollo de la sociedad, sino, fundamentalmente, en la necesidad de conservación del único espacio que permite la existencia del hombre y posibilita su realización.
Para comenzar el análisis, en primer lugar, Simbaña (2022) desarrolló un estudio orientado desplegar la conciencia ambiental mediante un manual de estrategias metodológicas, generado ante la necesidad de contribuir a fortalecer la enseñanza relacionada a las relaciones que los niños de 4 a 5 años pudieran establecer con sus medios natural y cultural. En este sentido, analizó aspectos relacionados al currículo de educación inicial y los atisbos de conciencia ambiental, a través de una observación de contenido de los programas de este nivel. El estudio concluyó en la existencia de una inquietud, en el contexto educativo, por el cuidado del ambiente, y que los estudiantes manifiestan interés por las actitudes y valores ambientales.
Asimismo, Andrade y Gonzales (2021) en el contexto de la emergencia sanitaria por COVID-19, demostró que la aplicación de reactivos basados en la conciencia ambiental permite lograr niveles óptimos de aprendizaje en lo concerniente a temas ambientales y, por tanto, fortalecer la conciencia ambiental. Desde otra perspectiva, More (2019) se planteó determinar la relación existente entre la gestión ambiental y la conciencia ambiental. Los resultados mostraron que, a mayor desarrollo de la gestión ambiental, mayor será el desarrollo de la conciencia ambiental de los estudiantes. Del mismo modo, Sabrera et al., (2018) efectuaron un estudio para establecer la relación entre gestión ambiental escolar y la conciencia ambiental, concluyendo que, a mayor desarrollo de la gestión ambiental, mayor será el desarrollo de la conciencia ambiental.
Por su parte, Salinas y Sarzosa (2018) afirman que el cuidado del medioambiente puede generarse como experiencia significativa en los niños en edad de educación inicial, mediante la aplicación de talleres que enfatizaban el disfrute de un ambiente sano y sustentable, utilizando el aula para promover el cuidado del medioambiente. Asimismo, Acuña y Quiñones (2020) utilizando juegos didácticos como estrategia de aprendizaje plantean el fortalecimiento de las habilidades cognitivas en niños, comprobando con su estudio que es posible fomentar el desarrollo de estas habilidades cognitivas aprovechando el ambiente como el espacio pedagógico. De igual forma, Marulanda et al., (2021) coinciden en señalar que el proceso y desarrollo de la conciencia ambiental, en niños en edades comprendidas entre cuatro y cinco años, se adquiere a través de la interrelación con personas cercanas y comunes en el contexto donde viven, ya sea en el hogar o en la escuela, desarrollando en los infantes actitudes de cuidado y protección del medioambiente, siendo pertinente el acompañamiento pedagógico y participación de la familia para consolidar los comportamientos pro ambientales (Quispe 2021; Moscoso, 2020; Cori et al., 2018; Veliz, 2018).
En este mismo sentido, Acuña y Sánchez (2019) utilizando el huerto escolar como estrategia demostró que la construcción y manejo de este tipo de espacios dentro de la escuela se posiciona como una estrategia no formal que propicia el desarrollo de actitudes y valores ambientales en los estudiantes de Educación Inicial. Asimismo, otro tipo de estrategia la propone Huayta (2021) con el desarrollo de videos que estimulen la conciencia ambiental, reportando en su investigación que los estudiantes mostraron un aumento en su interés por el cuidado del medioambiente, involucrando fundamentalmente a la familia con el plantado de plantas en sus hogares.
Es oportuno señalar que en el arte de investigaciones analizadas no solamente se inclinan hacia la implementación de estrategias educativas a nivel de aula, sino que hacen especial énfasis en la preparación y participación docente. Trabajos como el de Mejía et al., (2019) indican como necesaria la formación en materia ambiental de los estudiantes universitarios, como un proceso que debe ser abordado con estrategias o programas o cualquier otra variante que permita conectar los componentes de docencia, investigación y vinculación de forma integradora para generar una cultura ambientalista.
De igual manera, Córdova (2018) asevera que la propuesta de programas de sensibilización o capacitación faculta a los docentes acerca del cuidado del medioambiente a fin de crearles conciencia ambiental mediante el empleo de herramientas didácticas (Julcamoro, 2018; Salazar, 2019). Incluso, en el estudio de Guerrero et al., (2022) proponen como un punto de apoyo las actitudes positivas que tiene el profesorado en formación sobre las problemáticas socioambientales. Del mismo modo, Matute y Rivas (2020) afirman que las instituciones sociales son los que deben asumir el papel principal, en el caso de la educación, son quienes, desde el conocimiento, reflexión, y acción realicen prácticas en el cuidado ambiental.
En este mismo orden, de acuerdo con Estrada et al., (2020), en lo concerniente al desarrollo educativo, en la actualidad se viene trabajando en el enfoque ambiental de manera transversal en busca de desarrollar una cultura ambiental, con suficiente presencia en los estudiantes y, de este modo, contribuir a la formación de seres humanos ambientalmente responsables, capaces de aportar al desarrollo sostenible, sea a nivel local, regional, nacional (Ministerio de Educación, 2016) y, de ser posible, internacional. Además, el mencionado enfoque se sustenta en políticas ambientales peruanas. Desde esa perspectiva, existe una constante búsqueda de elevar los niveles de conciencia ambiental en todos los estamentos educativos, a la vez que exponer estos en la comunidad, mediante la integración de las actividades escolares a las prácticas ambientales.
Al respecto, el Currículo Nacional de la Educación Básica - CNEB (Ministerio de Educación, 2016) establece que el estudiante, además de indagar, también comprende el mundo natural y artificial, usando conocimientos científicos e inmediatos, a fin de optimizar su calidad de vida y siempre cuidando la naturaleza. Por ello, al estudiante le corresponde asumir acciones y planteamientos críticos y éticos que le permitan decidir de manera informada, en función a aspectos de la vida y del conocimiento concernientes a los seres vivos, la materia y energía, la biodiversidad, la tierra y el universo. Asimismo, de acuerdo con sus propias características, esgrime o plantea soluciones a problemas procedentes de sus propias necesidades, teniendo en cuenta la protección responsable del ambiente. Del mismo modo, pondrá en práctica procedimientos científicos para demostrar la eficacia de sus hipótesis, saberes locales o reflexiones, como una de las formas válidas para relacionarse con su mundo natural y artificial.
El propio Ministerio de Educación (2016) asevera que el enfoque ambiental, ligado a la conciencia ambiental, involucra el “desarrollo permanente de la conciencia crítica” respecto a la problemática ambiental y la situación que el cambio climático produce en todas las esferas de vida y en todo el globo terrestre, dentro de las cuales pueden destacarse la salud, la escasez, la desigualdad social, las migraciones, los conflictos bélicos, la seguridad alimentaria, el desgaste de la biodiversidad, el agotamiento de los recursos naturales, etc. En ese sentido, la conciencia ambiental es de especial interés de las sociedades más avanzadas, aunque es cierto que muchas naciones, vienen proponiendo una serie de acciones orientadas a potenciar el enfoque ambiental, con todos los beneficios que podría traer tanto a los seres individuales como a la sociedad en general. Una de esas acciones ha sido la inclusión de dicho enfoque en los currículos de la educación básica, y desde los niveles educativos iniciales.
Para Gutiérrez y Ruíz (2018) la denominada educación inicial, aunque la misma es una etapa más bien de introducción a las actividades netamente escolares, señalan que estudios han demostrado que la educación inicial es, quizás, la que determina el posterior desenvolvimiento escolar y el éxito educativo, pues es en ella donde se activan una serie de procesos neurológicos que potencian el crecimiento personal y social del niño. Por ello, es de incuestionable importancia, la inclusión de contenidos relacionados al desarrollo de la conciencia ambiental en la educación inicial, pues de ese modo se sientan las bases de un ser humano más responsable consigo mismo y con su medio, al que debe conocer, amar y proteger, considerando que sin él toda forma de vida sería inexistente.
El análisis realizado ha mostrado la presencia de diversas investigaciones orientadas al desarrollo de la conciencia ambiental en la educación inicial, las mismas que tienen su base en la gran preocupación existente, a todo nivel, por los asuntos relacionados a la supervivencia humana y a hacerlo del mejor modo posible, en lo que se conoce como un adecuado nivel de vida. Resulta reconfortante confirmar el esfuerzo que muchos docentes desarrollan con la finalidad de establecer un diagnóstico respecto a la conciencia ambiental, además de acciones encaminadas a favorecer, en la teoría y en la práctica, el desenvolvimiento de las acciones humanas encaminadas al conocimiento, cuidado y aprovechamiento sostenible medio ambiental, en concordancia no solo con lo establecido por diversos investigadores (Köseogluc et al., 2019; Estrada et al., 2020) sino también por los lineamientos emanados del CNEB (Ministerio de Educación, 2016) y, lo que resulta siendo lo más importante, por propia convicción.
CONCLUSIONES
Existe un acervo de indagaciones en torno a la conciencia ambiental en la educación inicial, tanto en el escenario nacional como internacional, esto último se asume como una fortaleza docente, pues la toma de conciencia no solo debe ser por parte de los estudiantes, si no que parte de la orientación que los docentes brinden, de acuerdo con los nuevos enfoques educativos; es decir, el docente debe aportar al bagaje cultural de su sociedad a fin de que ésta, de la que son parte los estudiantes, se apropie de conocimientos útiles para sí mismo y para su entorno, sea este natural o social. No es posible guiar los aprendizajes de los estudiantes si antes no existe plena conciencia de los mismos y de los efectos que estos tendrán en ellos. Tampoco es posible tocar tangencialmente aspectos tan relevantes como el ambiental, toda vez que resultan en lo que podría ser el origen y el fin de toda la vida, además de ser la fuente de todos los elementos que permiten vivir de manera saludable, tanto en lo físico como en lo emocional.
Finalmente, el abordaje científico, se convierte en uno de los mejores aliados para que los educadores obtengan información, propongan estrategias, generen metodologías y ejecuten exitosamente acciones encaminadas no solo a fortalecer su actuación como facilitador de los procesos de aprendizaje, sino a generar en sus estudiantes el desarrollo de acciones conscientes, que favorezcan una óptima gestión de los recursos en pos de una vida plena y saludable, considerando la fragilidad a la vez que las oportunidades generadas por el medioambiente. Para ello, se ha demostrado, existe un amplio, variado y certero cuerpo de conocimientos respaldado científicamente por los aportes de diversos investigadores.
CONFLICTO DE INTERESES. Los autores declaran que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.
















