INTRODUCCIÓN
La pandemia del COVID-19 ha tenido un impacto significativo en la educación, evidenciado por la pérdida de tiempo de clases debido a las restricciones impuestas para impartir clases presenciales. En América Latina, 170 millones de estudiantes tuvieron acceso a clases presenciales solo la mitad de los días de clase (Banco Mundial, 2022; Chanduvi et al., 2022). Esta reducción en el tiempo educativo, conocida como tiempo perdido de clases, ha llevado a la búsqueda de alternativas para recuperar y optimizar el tiempo. Una de estas alternativas es el aula invertida, que permite desarrollar el aprendizaje en un período previo al desarrollo de las clases, posibilitando así un refuerzo del aprendizaje durante la clase (Beltrán, 2022).
Además, el aula invertida en la educación de las ciencias sociales fomenta el aprendizaje independiente y las habilidades de investigación a través de las TIC, y debe ser reforzada continuamente (Millán, 2017). Sin embargo, algunos docentes no utilizan plenamente los recursos de comunicación para interactuar con los estudiantes, responder preguntas y colaborar en la realización de tareas (Chapa y Cedillo, 2022).
Actualmente, se está tomando conciencia de la importancia de desarrollar diversas capacidades en los estudiantes, incluyendo competencias interculturales como parte de las competencias sociales (Escobar, 2023). La educación ha evolucionado, adaptándose a una sociedad cada vez más creativa mediante el uso de diferentes modelos. Los métodos de enseñanza continúan cambiando a medida que el aprendizaje se vuelve más activo y se integra la tecnología para estimular el aprendizaje en la era moderna (Anchundia et al., 2021).
En Perú, desde hace más de una década, los educadores han intentado incorporar aulas invertidas y herramientas tecnológicas en sus planes de lecciones para mejorar el aprendizaje de los estudiantes. No obstante, la pandemia y los desafíos enfrentados por los docentes han provocado un desfase en el uso de recursos digitales y metodologías híbridas (Pinedo et al., 2023). Esta situación limita el uso de modelos creativos en el aula y revela la necesidad de coherencia entre los modelos y los desarrollos de aprendizaje, ofreciendo oportunidades para el desarrollo estudiantil y el aprendizaje directo, desde el nivel grupal hasta el individual (Zavala et al., 2023).
La pandemia global obligó a cambiar los procesos y modelos de aprendizaje a un formato virtual, subrayando la importancia de la tecnología en la enseñanza. Durante la pandemia de COVID-19, el uso de nuevos modelos de aprendizaje fue esencial debido a la capacidad de atención limitada de la mayoría de los estudiantes (Hidalgo et al., 2021). El enfoque del aula invertida se considera un método de aprendizaje autónomo, permitiendo a los estudiantes adquirir nuevos conocimientos no solo en la escuela, sino también en casa. Sin embargo, diversos factores pueden afectar los resultados, ya que se requiere un seguimiento continuo (Cabrera et al., 2021).
La incorporación de la estrategia del aula invertida para el logro de competencias en ciencias sociales en el ámbito educativo podría beneficiar a los estudiantes de educación básica regular. Por lo tanto, es crucial responder a la pregunta de en qué medida el aula invertida influye en el logro de competencias en ciencias sociales, incluyendo la construcción de interpretaciones históricas, la gestión responsable del espacio y el ambiente, y la gestión de los recursos económicos.
Este artículo tiene como objetivo determinar la influencia del aula invertida en el logro de competencias en el área de ciencias sociales en estudiantes de educación secundaria. La justificación teórica de la investigación se basa en teorías sobre el aula invertida y el logro de competencias en ciencias sociales, utilizando una base de datos científica. En términos prácticos, se busca destacar la importancia de aplicar el método del aula invertida para mejorar el desempeño académico tanto de los estudiantes como de los docentes, utilizando recursos virtuales para optimizar los métodos tradicionales de enseñanza.
El aula invertida se fundamenta en el conectivismo, una teoría del aprendizaje adaptada a la era digital, que sostiene que el conocimiento está relacionado con redes de información que se actualizan constantemente, permitiendo el acceso a múltiples fuentes de conocimiento (Siemens, 2004). Según Beltrán (2022), el aula invertida se basa en un enfoque de aprendizaje autónomo fuera del aula, permitiendo que el tiempo en clase se enfoque en aprendizajes de orden superior, retroalimentación y actividades dinámicas. La taxonomía de Bloom respalda este enfoque, sugiriendo que actividades como recordar o comprender se realicen fuera del aula, mientras que análisis, evaluación, y creación se aborden dentro del aula.
El aula invertida representa un cambio en la gestión del tiempo en clase, extendiendo la educación al hogar y permitiendo una preparación previa para las clases. El término "aula invertida" o "Inverted Classroom" fue introducido por Lage et al., (2000) y se basa en el uso de tecnología, como videos y videoconferencias, para preparar a los estudiantes antes de la clase. Este enfoque también se conoce como Flipped Classroom (Martínez et al., 2014).
Desde 2014, las experiencias con aulas invertidas han sido tres veces más comunes en el nivel universitario que en otros niveles educativos (Rodríguez et al., 2021). Este enfoque invierte la lógica tradicional del aprendizaje, preparando a los estudiantes para los aspectos que se abordarán en la lección mediante el uso de TIC (Aguilera et al., 2017; Mingorance et al., 2017). Además, permite a los estudiantes ser más independientes y requiere un mayor compromiso para crear nuevos conocimientos (Cedeño y Vigueras, 2020; Berenguer, 2016).
Liao y Wu (2023) destacan que este modelo de aprendizaje permite a los estudiantes trabajar a su propio ritmo, utilizando estrategias como la toma de apuntes y recordatorios para fortalecer su autonomía. SivaKumar (2023) señala que este modelo pedagógico se basa en proporcionar instrucciones directas, permitiendo a los estudiantes pasar del aprendizaje grupal al individual, lo que fortalece su autonomía y les da la opción de elegir el estilo de estudio que mejor les convenga.
Atwa et al., (2022) describen el modelo pedagógico del aula invertida en dos momentos: el primero, realizado fuera del aula, incluye actividades como revisión de material; el segundo, dentro del aula, involucra actividades grupales, prácticas, consultas y retroalimentación. Este enfoque mejora el logro de competencias, el uso de habilidades y capacidades, y fomenta la autonomía en el aprendizaje.
Finalmente, el enfoque del aula invertida se relaciona con el positivismo basado en el paradigma constructivista, que afirma que el conocimiento no se transfiere intacto del cerebro, sino que se construye a través de los sentidos (Sánchez, 2018; Barreras, 2016). Según López (2016), la competencia integra conocimientos, habilidades, capacidades y actitudes para resolver problemas. Mulder et al., (2008) definen competencia como el uso de capacidades para resolver problemas o realizar actividades. Baumann (2021) argumenta que las competencias educativas relacionan aptitudes, conocimientos, valores y actitudes para resolver problemas cotidianos. El Ministerio de Educación (2016) señala que estas competencias son fundamentales para el perfil de egreso en educación básica regular, preparando a los estudiantes para enfrentar desafíos globales y locales. Las dimensiones de competencia en ciencias sociales incluyen construir interpretaciones históricas, gestionar responsablemente el espacio y el ambiente, y gestionar los recursos económicos (Guevara y Moreno, 2021; Sifuentes et al., 2022; Arias y Arroyare, 2017; López, 2013).
El aula invertida transforma los roles en el aula, posicionando al estudiante como el protagonista en el desarrollo de competencias, mientras que el docente actúa como guía y mediador en el proceso de enseñanza y aprendizaje (Sola et al., 2018). Este enfoque refuerza las competencias necesarias durante la etapa escolar, particularmente en ciencias sociales, fortaleciendo el pensamiento social, geográfico y crítico (Ríos, 2023).
MÉTODO
La investigación se basó en un paradigma positivista y se desarrolló con un enfoque cuantitativo, utilizando el método hipotético-deductivo. Se trató de un estudio de tipo aplicado, con un diseño experimental, específicamente preexperimental. Se empleó un diseño de preprueba-postprueba con un único grupo; para ello, se realizó un pretest y un postest para evaluar el impacto de la aplicación del aula invertida en el logro de competencias en ciencias sociales.
La población estuvo conformada por 119 estudiantes, de los cuales se seleccionó una muestra de 80 estudiantes, que constituyeron el único grupo de estudio para determinar la influencia de las variables. Las técnicas e instrumentos utilizados incluyeron la observación y una encuesta, aplicados en dos momentos denominados pretest y postest, para la variable aula invertida (Bergmann y Sams, 2012) y la variable logro de competencias en ciencias sociales según el Ministerio de Educación (2016). Las dimensiones consideradas fueron: construye interpretaciones históricas, gestiona responsablemente el espacio y el ambiente, y gestiona responsablemente los recursos.
La medición de las variables y dimensiones se realizó mediante la escala ordinal de valoración de competencias: Inicio (1), Proceso (2), Esperado (3) y Destacado (4). El procesamiento de datos contó con la colaboración voluntaria de los participantes. Posteriormente, se llevó a cabo el análisis descriptivo e inferencial para determinar el objetivo del estudio. Se aplicó la prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov, y para determinar la influencia en las variables se utilizó la prueba de Wilcoxon.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se presenta los resultados descriptivos e inferenciales para determinar el objetivo de la investigación.
La Tabla 1 muestra lo obtenido en el pre y pos test por el grupo experimental, en el cual se observa que inicialmente el 17,50% de los escolares están en condición de inicio, el 75,00% en proceso y el 7,50% alcanzó el nivel esperado. Después de implementar el modelo de aula invertida y llevar a cabo las sesiones de aprendizaje que incorporan actividades fuera y dentro del aula, se obtuvo que, en el pos test ningún escolar se quedó en condición de inicio, el 12,50% está en proceso, el 81,25% en logro esperado y el 6,25% logro destacado. En consecuencia, el progreso observado en el pos test demuestra que aplicar el modelo de aula invertida genera efectos positivos en el logro de las competencias de ciencias sociales.
Tabla 1. Nivel porcentual del aula invertida en el logro de competencias del área de ciencias sociales en una institución educativa pública de Sayllapata.
En la Tabla 2 se demuestra en la Dimensión 1 (D1) en el pre test el 32,50% se encontraba en nivel de inicio y el 52,50% en proceso; pero para el pos test el 80,00% consiguió alcanzar el nivel esperado y el 6,25%, destacado, corroborando así lo productivo de incluir el aula invertida para el logro de la competencia construye interpretaciones históricas. Asimismo, en la Dimensión 2 (D2) en el pre test el 18,75% se encontraba en nivel de inicio y el 65,00% en proceso; pero para el pos test el 73,75% consiguió alcanzar el nivel esperado y el 3,75%, destacado. Finalmente, en la Dimensión 3 (D3) el pre test el 27,50% se encontraba en nivel de inicio y el 65,00% en proceso; pero para el pos test el 77,50% consiguió alcanzar el nivel esperado y el 5,00%, destacado, donde lo productivo de incluir el aula invertida para el logro de la competencia gestiona responsablemente los recursos económicos.
Prueba de normalidad
La Tabla 3 demuestra que los valores de significancia p en todas las dimensiones y variable están por debajo de 0,05, lo que significa que los datos no están distribuidos normalmente, en consecuencia, la prueba de hipótesis implica el uso de pruebas no paramétricas, asimismo considerando que la variable logro de competencias en ciencias sociales y sus dimensiones fueron evaluadas mediante una escala ordinal y que la muestra fue evaluada en dos oportunidades se afirma que corresponde a una muestra relacionada, por lo tanto, se optó por aplicar la prueba de Wilcoxon.
Resultados inferenciales
La Tabla 4 muestra que, en ciencias sociales, el logro de las competencias presenta un valor estadístico de prueba de 3240,00 y significancia de 0,000 y al ser menor que 0,05, se ratifica la del investigador, afirmándose que el pre y pos test tienen resultas diferentes en forma significativa. Finalmente, la aplicación del aula invertida produce efectos positivos y significativos en el logro de las competencias en ciencias sociales en un colegio público de Sayllapata 2023.
Tabla 4. Prueba de Wilcoxon para la influencia del aula invertida en el logro de competencia sociales.

Se muestran significados asintóticos. El nivel de significado es de ,050.
La Tabla 5 muestra que, en las dimensiones del logro de competencias de ciencias sociales, en la D1 demostró tras la aplicación de sesiones en el VII ciclo y con la prueba de Wilcoxon con valor de 3160,00 y valor p de 0,000. En la D2. Se tiene un valor de 2920,00 y valor p de 0,000. Finalmente, la D3. La prueba estadística tiene un valor de 2926,00 y valor p de 0,000.
Discusión
Los resultados obtenidos en la presente investigación revelaron que el aula invertida tuvo una influencia positiva y significativa en el logro de competencias en ciencias sociales en una institución educativa pública de Sayllapata en 2023. Esto se evidenció tras la aplicación de sesiones en el VII ciclo y el análisis mediante la prueba de Wilcoxon, que arrojó un valor de 3240,00 y un valor p de 0,000. El análisis descriptivo mostró que, en el pretest, el 17,50% de los estudiantes se encontraba en el nivel de inicio y el 75,00% en proceso; mientras que, en el postest, el 81,25% alcanzó el nivel esperado y el 6,25% el nivel destacado, corroborando la efectividad de incluir el aula invertida para el logro de competencias en ciencias sociales, así como en sus dimensiones de construcción de interpretaciones históricas, gestión responsable del espacio y el ambiente, y gestión responsable de los recursos económicos.
Estos hallazgos son consistentes con los resultados de la investigación de Maluenda et al., (2021), quienes reportaron un nivel adecuado de satisfacción entre los estudiantes (p<.001), en los aspectos prácticos (p<.001) y en los métodos de evaluación (p<.001), así como en la satisfacción con el propio rendimiento (p<.05), siendo el grupo de intervención superior en todas las áreas mencionadas. Asimismo, Camones et al., (2019) concluyeron que el aula invertida mejora significativamente el aprendizaje remoto de los estudiantes (p=0,000), destacando que este método de enseñanza puede transformar el modelo de aprendizaje tradicional aún predominante y poner mayor énfasis en las actitudes de los estudiantes.
De manera similar, Sola Martínez et al., (2019) realizaron un análisis que demostró que el rendimiento académico mejoró en el grupo experimental, y que los estudiantes tenían mayor probabilidad de autorregular su aprendizaje con el método de aula invertida. Además, investigaciones como las de Hinojo et al., (2019) y Cruz et al., (2022) señalaron que los grupos que implementaron el aula invertida mostraron mejores resultados académicos en comparación con aquellos que utilizaron métodos tradicionales.
En esta investigación, los estudiantes percibieron positivamente el desarrollo de la asignatura mediante la implementación del enfoque de aula invertida. No obstante, expresaron la necesidad de disponer de más tiempo para trabajar, contar con materiales claros y bien estructurados, e integrar esta estrategia en cursos de posgrado para mejorar su aprendizaje en ciencias sociales. A su vez, se observó que la satisfacción del grupo de intervención fue mayor en aspectos como el uso de métodos de evaluación, la satisfacción con la práctica y la satisfacción con los asistentes, con diferencias estadísticamente significativas. Sin embargo, se destacó que la satisfacción del profesor con el método de enseñanza puede influir en que los resultados del grupo de comparación sean ligeramente superiores a los del grupo experimental.
Finalmente, es importante destacar que la falta de manejo de información y la implementación de técnicas pedagógicas pueden tener implicancias en los logros metodológicos. La carencia de formación adecuada puede limitar el uso de herramientas digitales de manera dinámica, crítica y analítica, lo que podría convertirse en una deficiencia en el desempeño docente y dificultar el aprendizaje de los estudiantes.
CONCLUSIONES
El aula invertida tuvo una influencia positiva y significativa en el logro de competencias del área de ciencias sociales en una institución educativa pública de Sayllapata en 2023. Los resultados del postest evidenciaron que el 68% de los estudiantes manifestaron un nivel de satisfacción alto, lo que se reflejó en su capacidad para explicar y comprender los procesos y problemas asociados con las interacciones entre individuos y sus entornos, específicamente en las competencias de ciencias sociales. Estos estudiantes fueron capaces de establecer conexiones entre eventos en diferentes contextos históricos y utilizar conceptos e información para analizar múltiples factores.
Además, el porcentaje de estudiantes cuyas calificaciones mejoraron no solo demostró un aumento en el aprendizaje como resultado de la implementación del aula invertida, sino también un mayor nivel de apoyo en el proceso educativo. Durante este proceso, los maestros compartieron contenidos de diversas maneras, respetando el progreso individual de los estudiantes y permitiendo un enfoque en la singularidad de cada uno para satisfacer sus necesidades diversas.
El aula invertida se destacó como una estrategia que mejora la interacción entre los actores educativos durante el proceso de enseñanza y aprendizaje. Se atribuyó a esta metodología el respeto por el ritmo de aprendizaje de los estudiantes, lo que permitió a los docentes atender las particularidades de cada alumno. Esto fue posible gracias a la flexibilidad de compartir información en diferentes modalidades, ya sea semipresencial, presencial o virtual, lo que facilitó la atención a la pluralidad de los estudiantes.
Por lo tanto, se concluyó que el modelo de aula invertida requiere el uso de herramientas que faciliten la comunicación y el intercambio de información entre profesores y estudiantes tanto dentro como fuera del aula. Además, la utilización de plataformas virtuales se presenta como una oportunidad valiosa para contribuir al desarrollo de habilidades digitales necesarias en el ámbito educativo.
CONFLICTO DE INTERESES. El autor declara que no existe conflicto de intereses para la publicación del presente artículo científico.

















