Introducción
La enfermedad de Chagas, causada por el protozoo Trypanosoma cruzi, es una de las principales enfermedades parasitarias en América Latina y representa un problema de salud pública en Bolivia (1). Se estima que más de seis millones de personas en la región están infectadas, con un alto riesgo de transmisión en áreas rurales y periurbanas (2). Esta enfermedad se asocia con afecciones cardíacas y digestivas crónicas que pueden llevar a insuficiencia cardíaca, arritmias y otras complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo (3).
El principal mecanismo de transmisión del T. cruzi es a través de la picadura de insectos hematófagos del género Triatoma, conocidos como vinchucas (4). Triatoma infestans, la especie predominante en Bolivia, habita en viviendas precarias con paredes de adobe y techos de paja, donde encuentra refugio y se alimenta de sangre humana y de animales (5). La transmisión ocurre cuando el insecto defeca después de alimentarse, permitiendo que los tripomastigotes del parásito ingresen al cuerpo a través de lesiones en la piel o mucosas (6). Además, la enfermedad también puede transmitirse por transfusión sanguínea, trasplante de órganos, de madre a hijo durante el embarazo y por consumo de alimentos contaminados con heces de vinchucas infectadas (5,7).
La Región Metropolitana del Departamento de Cochabamba, conformada por los municipios de Cochabamba, Colcapirhua, Quillacollo, Sacaba, Sipe Sipe, Tiquipaya y Vinto, presenta condiciones propicias para la presencia de vinchucas, especialmente en zonas periurbanas con deficiencias en infraestructura y saneamiento (7). La urbanización acelerada y la migración del campo a la ciudad han generado la coexistencia de viviendas con distintos grados de vulnerabilidad, lo que podría favorecer la permanencia del vector y, por ende, la transmisión de la enfermedad de Chagas en estas comunidades (8).
Estudios previos han evidenciado una alta infestación domiciliaria de Triatoma infestans en diversas regiones de Bolivia, incluyendo Cochabamba, donde se han identificado tasas significativas de transmisión vectorial (9). Además, la prevalencia de Chagas en mujeres embarazadas es un problema emergente en el país, con estimaciones que sugieren que una proporción considerable de gestantes podrían transmitir el parásito congénitamente a sus hijos (1). La falta de acceso a información sobre la enfermedad y sus mecanismos de transmisión sigue siendo un desafío para las estrategias de prevención y control, lo que refuerza la necesidad de intervenciones focalizadas en educación y vigilancia epidemiológica (10).
El objetivo de este estudio es analizar la presencia de vinchucas en las viviendas de la Región Metropolitana de Cochabamba y evaluar el conocimiento de la población sobre la enfermedad de Chagas, su transmisión y las medidas de control vectorial implementadas. A través de esta investigación, se busca generar información que contribuya al diseño de estrategias de prevención y control más efectivas para mitigar la propagación de la enfermedad en esta región.
Metodología
Se efectuó un estudio descriptivo, transversal y cuantitativo con el objetivo de evaluar la presencia de vinchucas en viviendas de la Región Metropolitana del Departamento de Cochabamba, Bolivia, así como el conocimiento de la población sobre la enfermedad de Chagas y las medidas de control vectorial implementadas.
El estudio se llevó a cabo en viviendas de los municipios que conforman la Región Metropolitana: Cochabamba “Lomas de Santa Bárbara”, Colcapirhua “Esquilán Grande”, Quillacollo “Villa Urkupiña”, Sacaba “El Abra”, Sipe Sipe " Itapaya”, Tiquipaya “Barrio Flores” y Vinta “Pairumani Iscaypata” en el segundo semestre del 2024. La muestra estuvo conformada por 639 personas encuestadas en distintas zonas de estos municipios, quienes proporcionaron información sobre la presencia de vinchucas en sus viviendas, prácticas de control vectorial y conocimientos sobre la enfermedad de Chagas. Se utilizó un muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando la accesibilidad a las viviendas y la disposición de los participantes para responder la encuesta.
Las variables analizadas incluyeron la observación de vinchucas en la vivienda, en términos de presencia o ausencia del vector, y la frecuencia de observación, para determinar cuán regularmente los encuestados han detectado vinchucas en sus hogares. También se registró información sobre la recolección y análisis de insectos, específicamente si se habían capturado vinchucas en la zona y si fueron analizadas para detectar Trypanosoma cruzi. Además, se investigó la implementación de medidas de control vectorial y fumigaciones, preguntando a los encuestados si sus viviendas habían sido fumigadas y su percepción sobre la efectividad de dichas intervenciones. Asimismo, se evaluó el nivel de conocimiento sobre la enfermedad de Chagas, incluyendo el acceso a información y los medios a través de los cuales los participantes la recibieron. Finalmente, se indagó sobre antecedentes familiares, registrando si algún miembro de la familia había sido diagnosticado con la enfermedad.
La recolección de datos se realizó mediante encuestas estructuradas aplicadas en cada municipio. Las entrevistas se llevaron a cabo de manera presencial en los hogares, con la participación voluntaria de los habitantes. Se garantizó la confidencialidad y anonimato de las respuestas, asegurando que los datos obtenidos fueran utilizados únicamente con fines de investigación. Además, los participantes fueron informados sobre el propósito del estudio y dieron su consentimiento antes de responder las encuestas.
Para el análisis de datos, se emplearon frecuencias y porcentajes, lo que permitió describir la distribución de las variables en la población estudiada. Los resultados obtenidos servirán como base para proponer estrategias de prevención y control de la enfermedad de Chagas en la región.
Resultados
En total, se aplicaron 639 encuestas en los distintos municipios que conforman la Región Metropolitana del Departamento de Cochabamba, lo que permitió obtener una visión integral sobre la presencia del vector Triatoma infestans (vinchuca) y el nivel de conocimiento de la población acerca de la enfermedad de Chagas. Los datos recopilados se organizaron en cinco secciones temáticas: observación de vinchucas en la vivienda, recolección y análisis del vector, control vectorial y fumigaciones, información sobre la enfermedad y antecedentes familiares.
En la primera sección, se evaluó la percepción directa de la población respecto a la presencia del vector en sus viviendas. La tabla 1, presenta la proporción de encuestados que reportaron haber observado vinchucas dentro de su domicilio. La tabla 2, detalla los espacios específicos donde se identificó la presencia del vector. Por su parte, la tabla 3, expone la frecuencia con la que los participantes han notado la presencia de vinchucas, lo cual permite estimar la intensidad del problema en determinadas zonas.
Tabla 2 Si la respuesta anterior es “Sí”, ¿en qué parte de su vivienda las encontró?

Fuente: Propia del autor.
La segunda sección analiza si se han efectuado actividades relacionadas con la captura y análisis del vector en las viviendas o en las zonas de residencia. La tabla 4, muestra la proporción de encuestados que tienen conocimiento sobre la recolección de vinchucas en su entorno. La tabla 5, presenta el nivel de conocimiento de la población respecto a si los insectos recolectados fueron analizados en laboratorio para detectar la presencia del parásito Trypanosoma cruzi.
Tabla 4 ¿Sabe si alguna vez recolectaron vinchucas en su domicilio o zona?.

Fuente: Propia del autor
Tabla 5 Si fue sí, ¿sabe usted si fueron analizados para detectar Trypanosoma cruzi?.

Fuente: Propia del autor
En la tercera sección se indagó sobre las acciones de control del vector implementadas por autoridades sanitarias o actores comunitarios. La tabla 6, describe la frecuencia con la que se realizaron fumigaciones en las viviendas o comunidades durante el último año. A su vez, la tabla 7, muestra la percepción de los encuestados sobre la efectividad de dichas fumigaciones para reducir o eliminar la presencia del vector.
Tabla 6 ¿Se han realizado fumigaciones en su vivienda o comunidad en el último año?.

Fuente: Propia del autor.
Tabla 7 Si la anterior respuesta fue sí: ¿Considera que fueron efectivas?.

Fuente: Propia del autor.
La cuarta sección se centró en identificar si los participantes habían recibido información preventiva relacionada con la enfermedad de Chagas. La tabla 8, indica el porcentaje de personas que han recibido información sobre la enfermedad, mientras que la tabla 9, detalla los principales medios a través de los cuales accedieron a esa información, tales como medios de comunicación, charlas comunitarias o personal de salud.
Tabla 8 ¿Ha recibido información sobre la prevención de la enfermedad de Chagas?.

Fuente: Propia del autor.
Tabla 9 Sí, respondió “Sí”. ¿A través de qué medios recibió la información?

Fuente: Propia del autor.
Finalmente, en la quinta sección se exploró si existían casos confirmados de Chagas dentro del entorno familiar de los encuestados. La tabla 10, proporciona datos sobre la existencia de antecedentes familiares de la enfermedad, lo que puede sugerir un riesgo potencial de transmisión doméstica.
Discusión.
El estudio se llevó a cabo en viviendas de los municipios que conforman la Región Metropolitana de Cochabamba durante el segundo semestre del 2024. La muestra estuvo conformada por 639 personas. Los resultados indican que un 30,7 % de los encuestados han observado vinchucas en su vivienda, con una mayor prevalencia en Cochabamba (11,6 %) y Quillacollo (6,3 %). Estos valores reflejan una persistencia del vector en zonas urbanas y periurbanas, similar a estudios previos en Bolivia, donde se ha reportado una presencia significativa de Triatoma infestans en viviendas de áreas con alta densidad poblacional (11,12).
En comparación con estudios realizados en Argentina y Paraguay, donde la infestación en viviendas rurales ha sido superior al 40 % en algunas comunidades (13), los datos en Cochabamba muestran una menor tasa de observación. Sin embargo, la alta proporción de vinchucas encontradas dentro de la vivienda (53,6 %) sugiere un riesgo continuo de transmisión, especialmente en hogares donde la estructura facilita la colonización del vector (5).
En Bolivia, estudios previos han identificado la persistencia de vinchucas en diferentes departamentos, con tasas de infestación variables. En el Chaco boliviano, se han reportado infestaciones superiores al 50 % en viviendas rurales, mientras que en La Paz la infestación es menor debido a su altitud y condiciones climáticas menos favorables para el vector (14). A nivel regional, países como Brasil y Colombia han implementado estrategias de control exitosas que han reducido la infestación domiciliaria a menos del 10 % (15), lo que resalta la necesidad de fortalecer el control en Cochabamba.
El 21,4 % de los encuestados informó observar vinchucas frecuentemente, mientras que un 78,6 % lo hicieron ocasionalmente. Comparado con estudios de control vectorial en Brasil y Colombia, donde la tasa de observación frecuente es menor al 10 % en áreas con programas efectivos de fumigación (15), los datos en Cochabamba podrían indicar deficiencias en la intervención y eliminación del vector (7).
A pesar de la presencia documentada del vector, solo el 32,7 % de los encuestados afirmaron que se realizaron fumigaciones en el último año, lo que sugiere una cobertura insuficiente. En estudios realizados en Brasil y Venezuela, las tasas de fumigación superan el 50 % en áreas endémicas, con una mayor efectividad en la reducción de la presencia del vector (16). Asimismo, solo el 39,2 % de los encuestados consideraron efectivas las fumigaciones, mientras que el 57,4 % las calificaron como poco efectivas. Esto podría deberse al uso de insecticidas con baja residualidad o a problemas en la aplicación, un fenómeno previamente descrito en intervenciones fallidas en Centroamérica (17). La falta de percepción de efectividad puede influir en la confianza de la población hacia los programas de control y disminuir la participación en futuras campañas de fumigación y prevención (7).
El 54,5 % de los encuestados afirmaron haber recibido información sobre Chagas, un porcentaje superior a estudios realizados en poblaciones rurales de Perú y Ecuador, donde solo el 40 % de la población tenía conocimientos sobre la enfermedad (18). Sin embargo, la principal fuente de información provino de centros de salud (52,6 %), mientras que el papel de medios masivos como radio y televisión (14,7 %) sigue siendo limitado. La difusión de información sobre Chagas es clave para la prevención y el control vectorial. En países como Argentina y México, la implementación de programas educativos en escuelas y comunidades ha mejorado la identificación temprana del vector y fomentado la participación en la vigilancia entomológica (19). La baja participación de medios masivos en Cochabamba resalta la necesidad de integrar estrategias comunicacionales más amplias, como campañas en redes sociales y programas radiales comunitarios, para aumentar la conciencia pública sobre la enfermedad (5).
El 26,3 % de los encuestados reportaron tener un familiar diagnosticado con Chagas, lo que refuerza la idea de que esta enfermedad sigue siendo un problema relevante en la región. Estudios epidemiológicos en Bolivia han mostrado que la seroprevalencia en ciertas poblaciones rurales puede superar el 40 %, especialmente en personas mayores de 50 años (20).
Los resultados obtenidos reflejan que la transmisión vectorial de Trypanosoma cruzi sigue siendo un problema latente en Cochabamba, con una presencia significativa del vector dentro de las viviendas y una respuesta de control vectorial insuficiente. Comparado con otros estudios en América Latina, es evidente que se requiere fortalecer los programas de vigilancia, mejorar la eficacia de las fumigaciones y ampliar las estrategias de educación comunitaria para reducir la incidencia de la enfermedad de Chagas en la región.











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