El texto a reseñar permite una entrada a la investigación de las naciones aymara y qhechwa que se encuentran en Bolivia en el periodo de 1900 a 1980, en la que se muestra una compleja situación que atraviesan las naciones indígenas en el altiplano boliviano, en particular en los departamentos de La Paz, Cochabamba y Potosí. El eje central del texto constituye la narración histórica de la lucha por la tierra, la organización y participación política, los derechos, liderazgos y movilizaciones de las naciones aymara y qhechwa.
Silvia Rivera Cusicanqui es una investigadora, socióloga e historiadora, muy reconocida en el campo de la investigación sobre las naciones originarias, en algunas entrevistas ella narró que su ascendencia es aymara y que siente un compromiso con estos pueblos. En ese sentido, Rivera realiza una investigación profunda en la que describe la situación del campesino-indígena en este periodo de la historia, asimismo, reflexiona sobre las acciones de reivindicación y de luchas de la nación indígena.
El texto se encuentra dividido pedagógicamente en tres partes. En la primera hace referencia a las luchas anti oligárquicas que fueron llevadas adelante por líderes indígenas como Pablo Zarate Villka, quien se enfrentó a los gobiernos de turno de Mariano Melgarejo, José Manuel Pando, Fernández Alonso y otros gobernantes que impusieron leyes para despojar a pueblos indígenas de sus tierras y, en consecuencia, de los derechos a la territorialidad indígena.
En la segunda parte del texto titulada “La pax revolucionaria”, se hace referencia al proceso de campesinización de los indios y las estrategias para sindicalizarlos, siendo este el modo elegido para subordinar a los pueblos indígenas a la oligarquía del partido político hegemónico de ese tiempo, el MNR. Rivera revisa tres casos significativos regionales: Ucureña, Achacachi y Norte Potosí, ejemplos de la tarea de campesinización y de los encuentros conflictivos entre la forma sindicato y la forma ayllu.
En la tercera parte del texto denominada “La lucha por la autonomía”, Rivera repasa el pacto militar campesino, las crisis y tensiones que sufren los indígenas en este periodo, es decir, la construcción del sindicalismo para-estatal. Además, reflexiona sobre el papel de la memoria colectiva del movimiento campesino-indio contemporáneo desde el katarismo como lo político y sindical bajo la dirección del Manifiesto de Tiwanaku.
Finalmente, el texto cierra con la tesis política de la CSUTCB de 1983, que es aprobada por el II congreso nacional realizado en La Paz, mismo que busca una sociedad sin hambre, libre y justa donde los indígenas vivan como seres humanos. La tesis vitorea el título del libro: ¡Estamos oprimidos, pero no vencidos! ¡Gloria a Túpac Katari!
Oprimidos pero no vencidos, es un libro que invita a la reflexión de la historia de Bolivia, un texto necesario, central para la reflexión sobre la historia política y jurídica de las naciones originarias y de Bolivia.













