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Revista Aportes de la Comunicación y la Cultura

versión impresa ISSN 2306-8671

Rev. aportes de la comunicación  no.31 Santa Cruz de la Sierra dic. 2021

 

ARTÍCULOS

 

Motivos, Práctica y Percepción Social del Boleo de la Hoja
de Coca en Universitarios de Santa Cruz, Bolivia

 

Motives, Practice and Social Perception of Coca Leaf Balling
in University Students in Santa Cruz, Bolivia

 

 

María Andrea Mercado Antelo1, Marion K. Schulmeyer2
1 Licenciada en Psicología por la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra,
Bolivia. Correo: andre.mantelo@gmail.com

2 Doctora en Psicología por la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, actualmente
Decana de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Artes de la Universidad Privada
de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Correo: marionschulmeyer@upsa.edu.bo

Fecha de recepción: 7 de julio de 2021           Fecha de aceptación: 15 de septiembre de 2021

 

 


Resumen

La costumbre andina de bolear es un fenómeno nuevo entre los jóvenes de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. En la presente investigación se describen los motivos por los cuales los jóvenes universitarios bolean, dónde y cuándo suelen hacerlo y qué efectos perciben al bolear. Se obtuvo información de 256 participantes (Medad = 22.56, DE= 3.59). Los resultados muestran que los jóvenes bolean principalmente para quitarse el sueño o cansancio y así poder seguir estudiando o bebiendo alcohol, de fiesta, con sus amigos. Los jóvenes no reconocen el origen cultural de la práctica y, nuevos usos y lenguaje surgieron entorno al boleo. Asimismo, se encuentra que hay cierto rechazo social hacia el boleo como práctica ajena a la cultura local.

Palabras clave: acullicu, boleo, coca, hibridación cultural, sustancias psicoactivas


Abstract

The Andean custom of coca leaf balling (boleo) is a new phenomenon among the youth of the city of Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. This study describes the reasons why young university students use coca leaves, where and when they usually do it, and the effects they perceive. Information was obtained from 256 participants (Mage = 22.56, SD = 3.59). The results show that young people use coca leaves to get rid of sleep or fatigue, and thus, continue studying or partying with their friends. The cultural origin of the practice is not recognized, new uses and language have evolved around this practice, and there is social rejection towards this type of coca leave use, because it isn't part of local culture.

Keywords: psychoactive substances, coca leave, university students, balling, acullicu


 

 

Introducción

El uso de la hoja de coca, en Sudamérica, se remonta a más de ocho mil años atrás. Para los incas, esta hoja era sagrada, se la consideraba un regalo del Dios del Sol (Inti) (Barreto, 2013). En la actualidad, la hoja de coca es utilizada y comercializada comúnmente dentro del territorio andino. Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el norte de Chile, son los que más la consumen. Existen distintas maneras de utilizarla, puede ser bebida como una infusión o mate, puede crearse la pasta base a partir de la hoja de coca y fumarla como cigarrillo y/o se puede mascar la hoja de coca con algunos complementos (bicarbonato de sodio, llicta, etc.).

La práctica de mascar la hoja de coca con distintos complementos recibe varios nombres. En Perú, se conoce como chacchado de coca. El chacchado consiste en introducir hojas de coca secas acompañadas por un componente alcalino (ceniza o cal viva) en la boca e ir formando un bolo para extraer sustancias estimulantes. En este país, también se utiliza para mitigar sensaciones de hambre, fatiga y sed. La práctica de mascar la hoja de coca, en Colombia, es conocida como mambeo (Giraldo, 2001; Mayma, 2012). En Bolivia, esta práctica es conocida como acullicar, bolear, coquear, pijchar (Sagárnaga, 3 de junio 2019). En esta investigación se referirá a la acción de mascar la hoja de coca como "bolear", que es el término utilizado por el grupo que se estudia.

No toda la coca sirve para bolear. La coca silvestre, necesita ser cultivada entre 1.300 y 1.700 metros de altura para tener las propiedades buscadas y presentar la adecuada concentración de alcaloides de cocaína, entre otros. La coca que crece en zonas bajas tiene propiedades distintas. El efecto de la hoja de coca en el organismo varía en función a la manera de consumirla, la concentración y el tipo de hoja. Por ejemplo, después de haber bebido hojas de coca en infusión, las pruebas de orina pueden dar positivo para el alcaloide cocaína, dependiendo del grado del alcaloide que esta contenga. En el uso tradicional de la coca, se dice que el consumidor promedio, mascaba entre 60 y 100 gramos de coca al día, escogiendo las hojas más dulces y mejor conservadas, ya que las amargas y oscuras eran rechazadas por su supuesto alto contenido en cocaína, cuyo contenido está sólo entre el 0.5% y 0.7%, cantidad que, además, no se absorbe en su totalidad en la digestión. Esto ha permitido comparar el efecto del boleo con el producido por beber dos tazas de café. Sin embargo, en cualquier prueba de laboratorio, saldría positivo para uso o consumo de alcaloides benzoilecgonina y cocaína (Jenkins, Llosa, Montoya, & Cone, 1996; Pascual Pastor, 2001; Rubio, Moreda-Piñeiro, Bermejo-Barrera, & Bermejo, 2019). Sin embargo, la extracción y absorción de los alcaloides, es potenciada por la adición de una sustancia alcalina (ceniza de madera, bicarbonato de sodio, etc.), substancias que son utilizadas en el boleo (Springfield, Cart-mell, Aufderheide, Buikstra, & Ho, 1993; Rubio, et al., 2019).

Las costumbres alrededor de la práctica de masticar coca han cambiado en el último tiempo. Inicialmente, el consumo registrado concentraba principalmente a grupos originarios de la zona andina como una práctica cultural. En estos grupos, aun hoy, la hoja de coca se recibe con respeto y se agradece como regalo divino. Para consumirla, normalmente se doblan varias hojas de coca y se las coloca entre los dientes al interior de la mejilla, en forma de bolo. Para lograr extraer o absorber mejor los alcaloides, se añade una sustancia alcalina, generalmente se agrega cenizas de madera, lejía, bicarbonato, o café (Sagárnaga, 2019; Springfield et al., 1993). El contenido de los alcaloides de la coca se va filtrando de forma gradual desde el líquido a la saliva de la cavidad oral, logrando así adormecer la mucosa oral por su propiedad anestésica. Al cabo de una hora, aproximadamente, se expulsa el líquido (aunque se puede tragar). También se puede alternar con otro método que consiste en moler las hojas secas y mezclar la pasta con cenizas. En la actualidad, esas prácticas han ido modificándose.

Con el paso de los años, se ha adoptado el uso y consumo de la coca sin tomar en cuenta el significado cultural, ya que ahora está siendo utilizada por personas no pertenecientes a las culturas quechua o aymara. Los consumidores modernos desconocen los ritos y costumbres tradicionales andinas o los conocen, pero no los practican (Díaz, 1998). De acuerdo con el estudio de la demanda legal de la hoja de coca en Bolivia, realizado por el Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas, (CONALTID), los consumidores de la hoja de coca en el país son parte de la población del área urbana, mayormente aquellos económicamente inactivos. En ese estudio se observa la demanda y el consumo de la hoja de coca hasta el año 2012.

Entre los consumidores actuales se encuentra la población universitaria. En un artículo periodístico publicado en el Diario de Circulación Nacional Opinión, se indica que la mayoría de los estudiantes de la Universidad Mayor de San Simón, de Cochabamba, la utilizan. Ellos aseguran que utilizarla les quita el sueño y les permite estar varias horas despiertos, perciben un incremento de su rendimiento y la retardación de la fatiga (Revollo, 2013).

Una de las innovaciones introducidas por los jóvenes que usan coca en las ciudades, es el "bolo recargado", el cual consiste en machucar la hoja de coca y combinarla con bicarbonato, estevia y café con la finalidad de trabajar sin dormir un día entero (Sagárnaga, 3 de junio 2019). Según Cossío (26 de enero 2020), ellos añaden esos tres alimentos para que la combinación acelere el "efecto" de la hoja. Los jóvenes manifiestan que esto les produce inhibición del sueño e incremento de energía, además de la reducción de los niveles de alcohol en el organismo.

La coca en Bolivia se consume legalmente, pero al ser un estimulador del Sistema Nervioso Central (SNC), como el café o el cigarrillo, podría considerarse como una droga legal. Al bolear se procesan ciertas dosis de alcaloides que son absorbidos por los usuarios. Sin embargo, no hemos encontrado investigaciones que estudien los efectos del boleo como sustancia psicoactiva. Aunque la literatura aborda el consumo de drogas legales en jóvenes (tabaco, café, alcohol) y el consumo de sustancias psicoactivas (marihuana, cocaína, éxtasis, etc.) no hay antecedentes directamente relacionados con el consumo de la coca.

 

Determinantes del consumo de sustancias en jóvenes universitarios

En diversas investigaciones se ha visto que las sustancias psicoactivas de mayor consumo entre universitarios son el alcohol y el tabaco (Barbieri, Trivelloni, Zani, & Palacios-Espinosa, 2012; Jiménez-Muro, Beamonte, Marqueta, Gargallo, & Nerín de la Puerta, 2009; Ruiz-Olivares, Lucena, Pino, & Herruzo, 2012). A pesar de que el alcohol no es una bebida estimulante, sino una que deprime el SNC, conocer los motivos del consumo y el comportamiento de los consumidores puede contribuir a entender el consumo de otras sustancias psicoactivas. Especialmente porque los pares juegan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento del consumo de alcohol en estudiantes universitarios (Borsari & Carey, 2001). La prevalencia del consumo de alcohol en la población universitaria hace suponer que es probable que los estudiantes se interrelacionen en torno a su uso, por lo tanto, la exposición de los estudiantes al alcohol es alta. Esto hace inferir que es más probable consumir alcohol cuando se está rodeado de personas que también lo hacen. Las expectativas, las creencias, el marketing, las cuestiones culturales y las sociales, tienen una relación favorable con el consumo de alcohol en estudiantes universitarios (Borsari & Carey, 2001; Castaño, García, & Marzo, 2014).

El consumo juvenil de sustancias psicoactivas responde al intento de satisfacer la búsqueda de nuevas sensaciones, a prácticas ritualizadas o a necesidades de aprobación por parte de su grupo de pares. Por tanto, el consumo se debe tratar como un fenómeno multicausal. Las investigaciones confirman que la mayor permisividad actitudinal, las creencias distorsionadas sobre las consecuencias y efectos del uso de sustancias, la influencia paterna y grupal de los consumidores, además de la escasa resistencia a la presión social pronostican claramente el consumo de alcohol y otras sustancias estimulantes en los jóvenes (De la Villa Moral, Rodríguez, & Ovejero, 2010; DuPont, Han, Shea, & Madras, 2018).

Según una recopilación teórica realizada en la Universidad de Boyacá, el inicio del consumo de sustancias psicoactivas ilegales se encuentra entre los 18 y 23 años de edad (edad universitaria). Dicho periodo es considerado como una etapa de riesgo, ya que a los jóvenes en edad universitaria se los caracteriza por la curiosidad, la búsqueda de sensaciones nuevas, y por buscar mecanismos para enfrentar el estrés (Barreto, Pérez, Roa, López, & Rubiano, 2015).

Con respecto al uso de estimulantes cognitivos para estudiar o incrementar niveles de atención, muchos estudiantes universitarios indican haberlos consumido alguna vez en la vida, tal como lo indican los resultados de la investigación de Dietz, y otros (2013). Estos investigadores tomaron un cuestionario sobre brain doping (o dopaje cerebral, en español) a estudiantes de una universidad en Alemania. En el estudio se preguntó a los estudiantes si habían consumido un producto ilegal para mejorar su rendimiento cognitivo, su atención y su estado de alerta, y se encontró que los estudiantes que forman parte de los equipos de deportes de las universidades son aquellos que más uso hacen de estimulantes físicos y cognitivos para ayudarse a sí mismos en su desempeño.

El uso de estimulantes en población universitaria también es común en algunas regiones de África, donde el uso de Khat no es percibido por los jóvenes como un riesgo. El Khat es una planta que, al consumirla, produce efectos similares a los de la hoja de coca: pérdida del sueño y del cansancio, supresión del apetito, entre otros. Debido a sus efectos, como lo reporta una investigación realizada en Etiopia, los estudiantes universitarios la consumen en época de exámenes para estudiar durante un periodo largo de tiempo, sin descansar (Gebrehanna, Berhane, & Worku, 2014).

En los últimos años, en Bolivia, el boleo ha sido adoptado por jóvenes urbanos, en edad universitaria (18-25 años) que no pertenecen a grupos originarios, a la cultura andina de las tierras altas de Bolivia o a grupos sociales vulnerables (obreros, desempleados, etc.). Se desconocen investigaciones que arrojen datos acerca de los motivos y la frecuencia del consumo de la hoja de coca dentro este grupo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. De lo que sí existe evidencia, aunque no reciente, es del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas (CONALDIT, 2013). Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, pertenece a las tierras bajas y el uso de la hoja de coca no hacía parte de su tradición cultural, motivo por el cual, es necesario estudiarlo, al ser un fenómeno social de reciente aparición. Consideramos que en esta primera aproximación puede ser importante conocer los motivos que llevan a los jóvenes de Santa Cruz de la Sierra, de nivel económico acomodado (no pertenecientes a grupos vulnerables) a bolear, las prácticas en torno al boleo y los efectos que este tiene en los universitarios.

 

Método

La presente investigación es de tipo exploratorio descriptivo y está basada en datos cuantitativos y cualitativos.

 

Muestra

La muestra estuvo compuesta por 256 participantes, de los cuales el 49.6% (n=127) indica ser de sexo masculino, el 49.6% (n=127) de sexo femenino, y el 0.8% (n=2) no binario. Respondieron universitarios de 18 a 44 años, con una media de edad de 22.56, (DT = 3.59). De ellos, el 63.3% (n=162) asisten a universidades privadas y el 36.7% (n= 94) a la universidad pública de la ciudad. Además, se realizaron entrevistas a cuatro jóvenes de sexo masculino con edades entre 20 y 24 años de universidad privada. Para las entrevistas personalizadas se utilizó un muestreo tipo bola de nieve (Martínez, 2012).

 

Instrumentos

Para recoger información, se realizaron entrevistas semiestructuradas y un cuestionario de elaboración propia. En primer lugar, se realizaron entrevistas con estudiantes universitarios para conversar acerca del consumo de la hoja de coca en dicha población. A partir de la información obtenida de las entrevistas, se elaboró un cuestionario que permitiera obtener información sobre las características de la población, su actitud hacia el boleo y su relación con la hoja de coca.

El cuestionario estuvo compuesto por cuatro preguntas de datos básicos, cinco preguntas sobre el consumo de la hoja de coca en el grupo de amigos, seis preguntas sobre las actitudes o reacciones que genera el consumo en otros, y 10 preguntas sobre las características del consumo personal. La creación de este instrumento se hizo a partir de los resultados obtenidos en las entrevistas personales y fue validado por expertos.

 

Procedimiento

Como no se encontró investigaciones previas sobre la práctica del boleo en universitarios, se partió de varias conversaciones informales con adolescentes que fueron dando información. Ésta se utilizó para crear una guía para las entrevistas semiestructuradas que se realizaron.

Debido a las restricciones durante la cuarentena rígida, se realizó las entrevistas a través de vi-deoconferencias con estudiantes que aceptaron participar en el estudio. Se les informó que era una entrevista anónima, que se grabaría, transcribiría y luego eliminaría. También se les informó que se les enviaría la transcripción para que la aprobaran. Para la aplicación del cuestionario, se realizó un formulario mediante Google Forms y se difundió entre la población universitaria de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, a través de las redes sociales Facebook y WhatsApp. Se decidió utilizar este método por la situación de cuarentena que se vivía en el país a la hora de recoger datos. El cuestionario iniciaba con una explicación del estudio y solicitaba el consentimiento informado del participante.

 

Resultados

De los 256 jóvenes universitarios que respondieron el cuestionario, el 35.2% (n=90) indicó haber boleado alguna vez. La población universitaria que bolea suele ser, en su mayoría, de sexo masculino 80% (n=72), y un 20% (n=18), son mujeres. De ellos, el 58.9% (n= 53) boleó por primera vez en la universidad, 40% (n= 36) en el colegio.

Para saber si la situación económica de la familia podía afectar el boleo, se incluyó una pregunta sobre el costo del colegio del que se graduaron y si asistían a una universidad privada o estatal (gratuita). En la tabla 1 se observa que la distribución de consumo por grupo es muy similar, salvo por un pequeño incremento en el porcentaje de adolescentes que sí bolean, en los colegios más caros. Sin embargo, se comparó a los grupos con la prueba Chi cuadrado y no se encontró diferencias significativas (X2(4) = 2.36; p = .671).

La cantidad de participantes de la muestra que sí bolea, es mayor en la universidad pública (39.4%) que en las privadas (32.7%). Sin embargo, esta diferencia no es significativa (X2(1) = .75; p =.343).

 

Motivos que impulsan a bolear

Para conocer los motivos que impulsan a los universitarios a bolear, se les preguntó sobre la sensación o el resultado que obtienen al hacerlo y sobre las situaciones en las que normalmente bolean.

Tanto en las entrevistas como a través del cuestionario, se observó que la sensación más mencionada era la de estar más despierto. En las entrevistas semiestructuradas, los cuatro participantes manifestaron que bolean cuando necesitan disminuir la sensación de sueño, cuando están cansados y cuando necesitan sentirse más alertas o atentos, intensificando la concentración. Como explicó E1: "Uno, para que no me dé sueño, dos, para concentrarme y tres, yo he notado que cuando un grupo estudia... nos amanecemos, empezamos a bolear y es como que la gente hasta habla menos..me ayuda a estudiar más tiempo, pero no quiere decir que por bolear me vaya a ir mejor, simplemente que estudio más tiempo...". E3 menciona que bolea incluso durante videoconferencias estudiando con sus amigos o cuando les dan tareas que requieren de tiempo.

También lo hacen para mantenerse alertas en el campo cuando van a cazar o pescar: "en sí, me quita el sueño... estoy más concentrado en lo que hago... me mantiene alerta. La última vez en el campo estuve dos días sin dormir a punta de bolo" (E3).

Y, en el último tiempo se ha ido normalizando la costumbre de bolear cuando ingieren bebidas alcohólicas, es por esto por lo que bolean en "amanecidas" más que en fiestas normales. E1 expresa que últimamente, en las "chupas" (fiestas con alcohol) puede faltar todo, menos la coca: "Puede faltar el trago, pueden faltar hasta las mujeres, lo que te dé la gana puede faltar, menos el bolo." El uso social de la coca se nota en los comentarios de E3, quien decía: "hago videollamadas con amigos por zoom y compartimos por ese medio". De ahí que actualmente, en época de cuarentena, la costumbre se mantiene y se juntan por zoom entre amigos una o más veces por semana, ya sea para pasar el rato o para estudiar y bolear.

Las respuestas al cuestionario van en la misma dirección. Entre los motivos que impulsan a los estudiantes universitarios a bolear, el de mayor frecuencia, con un 63.6% de índice de respuesta, es la búsqueda de permanecer despierto durante más tiempo. El segundo motivo, relacionado al anterior, era el de poder estudiar por más tiempo (52.3%), el tercero, es poder seguir de fiesta bebiendo (33%) y el cuarto es para inhibir el hambre (20.5%). Otros motivos mencionados fueron: por distracción (9.9%), por probar (5.5%), para perder cansancio (3.3%), por placer (2.3%) y para evitar dolor (1.1%).

En cuanto a las tres situaciones en las que más manifestaron bolear, la de mayor incidencia es "en amanecidas bebiendo" (60.9%), dejando en segundo y tercer lugar a "cuando voy al campo" (55.2%) y "en amanecidas estudiando" (43.7%).

Cuando se les pregunta qué sienten al bolear mencionan que están más despiertos y alertas (62.8%), más concentrados (20.9%) y reír más (3,7%). Algunos mencionan quedarse colgados (8.4%), tener problemas estomacales (3.1%) y heridas en la boca (1.1%).

 

Prácticas de boleo

Para consumir la hoja de coca en forma de bolo, se añaden las hojas dobladas entre la mejilla y los dientes, usualmente se lo hace en una sola mejilla. Actualmente, se puede observar que ya no sólo se bolea de la manera tradicional, sino que existen distintas formas de hacerlo y preferencias personales.

E1lo explica de esta manera: "te la metés al cachete y es como que no lo masticas.hay gente que sí la mastica, pero yo al menos la meto a mi cachete y es como que la acomodo bien... y es como que la succionas para que salga ese jachi [su substancia]". El jugo se traga y se escupe la hoja al terminar de bolear. E2 "...yo por ejemplo boleo y fumo, hay los que sólo bolean sin fumar, hay los que beben con el remojado, los que beben sin el remojado. Hay una gran diferencia entre beber y remojar y beber sin remojar. El remojado es cuando remojas el bolo en el cachete con un poco de alcohol y después lo volvés a escupir. Y está el que dice que lo remoja, pero se toma el alcohol." "Hay los que ni siquiera le meten el bicarbonato, sino que se meten la coca y después el bicarbonato aparte. Hay los que la machucan con el bicarbonato y Nescafé y todo lo que querrás. Y los que la machucan y antes de metérselo a la boca, ya le meten ahí todo lo demás."

Además de las diferencias en el preparado del bolo y en su uso al fumar o beber alcohol, también han surgido adaptaciones que le mejoran el sabor. E3 menciona: "...uso bico-menta o bico con es-tevia. A veces tomo Ciclón mientras boleo". El uso de Ciclón, un energizante, al mismo tiempo de ser dulce, potencia el bolo con cafeína y taurina.

Con qué se mezcla la coca, al parecer, también varía de un grupo social a otro. E1 comenta que entre los estudiantes se elige "si lleva bico y estevia, si lleva bico-estevia y Nescafé o bico y Nescafé", pero en el campo puede ser diferente, "... los zafreros, los operadores de maquinaria en el campo, le echan un poco de Diésel.." E2 menciona que "algunos le meten hasta diésel,... después está el 90-10, que le meten cocaína al bolo también,... la gente le mete diésel, le mete hasta gasolina".

Además de la manera de preparar el bolo, los entrevistados hablaron sobre distintos tipos de bolo: el bolo en una sola mejilla, en las dos mejillas y el bolo pequeño. Cada tipo de bolo tiene su propio nombre. El bolo ejecutivo consiste en un bolo pequeño, poco evidente, mientras que el doble bolo, como su nombre lo indica, es bolear con las dos mejillas. El bolo camionero es un bolo grande que se ve por el tamaño que deforma la cara. El concepto de bolo recargado no es reconocido por los entrevistados en Santa Cruz de la Sierra.

A través del cuestionario se ve que el 79% de los participantes que bolean, hacen el bolo ejecutivo. El 23.4% el doble bolo, el 7.3% el bolo camionero, el 6% bolo "normal" y el 15,9 restante otro tipo de bolo (bolo exprés, triple bolo, bolo ardilla, etc.). Parece ser que, si bien las maneras de bolear pueden ser limitadas, cada persona o grupo de personas las llama de manera distinta.

La frecuencia con la que los estudiantes bolean es muy variada. Entre los entrevistados, algunos sólo lo hacían en época de exámenes, o en el campo, mientras que otros, hasta tres veces a la semana en fiestas con amigos. En cuanto a la frecuencia del boleo a través de los cuestionarios, se encontró que el 26.2% de los participantes manifestó bolear sólo en época de exámenes. El 14.2% dicen hacerlo cada fin de semana, y el 8,2% bolea todos los días. El 6% menciona que sólo bolea cuando va al campo. Entre el restante, están aquellos que manifiestan haberlo hecho de una a tres veces en la vida (9,6%) y los que respondieron cosas como "a veces", "nunca", "de vez en cuando", o "en ocasiones especiales" (35,8%).

Cuando les preguntamos dónde compran la coca, el 55.9% mencionó los mercados de abastos, el 29.4% la tiendita del barrio y el 14.7% la pide a través de una aplicación en su celular (principalmente de "bolivery" de bolo-delivery). Al preguntar cómo la compran, 39.6% la compra machucada, 19.8% despalada,12.7% entera y el 28.2% la compra en bolsita ya preparada (con bico-menta, estevia, potenciador, etc.) o envasada al vacío.

Para explorar la posibilidad de que alguna práctica de respeto ritual estuviera presente en el boleo de los jóvenes de Santa Cruz de la Sierra, se les preguntó sobre el uso tradicional de la coca. Sin embargo, no sabían a qué podíamos estar haciendo referencia o tenían una vaga idea de este uso, incluso como algo ajeno a ellos. E3 explicó que el boleo "Es utilizado por la cultura aymara, si no me equivoco la utilizan para comunicarse con la Pachamama" y E2 mencionó que la usan para la challa [rito de agradecimiento], y otros rituales.

 

Percepción social del boleo

El boleo es una práctica nueva de los jóvenes de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, por lo que deseamos saber cómo creen que esta práctica es percibida por las personas de su entorno. En general, no es algo que los muchachos escondan de sus amigos, entre ellos está visto como normal, irrelevante. Sin embargo, no es algo de lo que se hable o que se haga abiertamente ante mujeres, porque a ellas "no ven bien a los que bolean". Sí bolean ante una mujer cuando no tienen un interés particular en ella o cuando tienen una relación de mucha confianza. E4 lo explica así: "si estoy en un ambiente así, qué se yo..un junte tranquilo... o una estudiada con amigos y amigas que son bien conocidas mías..., así de confianza o algo así, no me hago lío..., si es que toca bolear. Pero en algún otro junte, qué se yo, con gente que no conozco, osea mujeres que no conozco o hay "jodita" o algo así, no sé si me dejo entender.ahí no me gusta, ni boleo ni nada, porque mal que mal es desagradable, es incómodo estar con gente que no bolea y estar ahí con el bolo es muy ordinario..."

Aunque hay mujeres que bolean, lo habitual es que no les guste, como menciona E1 "... a mi corteja [pareja] no le escondo que boleo, obviamente yo nunca bolearía con ella a mi lado.a ella no le gusta, pero lo acepta." Los muchachos consideran que a las chicas les da asco, que es considerado antiestético y, bueno, tiene mal olor, "huele a coca".

En las respuestas ante el cuestionario se observa que los participantes perciben que las mujeres sienten cierto rechazo hacia el boleo y los boleadores, ya que el 53.9% de los participantes cree que las chicas sienten asco cuando se trata de bolear. El 48% considera que las mujeres encuentran menos atractivos a los boleadores, 44.9% creen que ellas lo ven mal, 39.1% considera que las chicas se enojan cuando el cortejo bolea, 30.5 % cree que las chicas piensan que esto sólo lo hacen los obreros y el 23.4% piensa que las chicas lo consideran una forma de drogarse.

Los padres de los entrevistados saben que bolean, algunos lo aceptan, otros no. Pero existen actitudes de rechazo de parte de las familias por ser una costumbre andina y no propia de la cultura local. E1 lo explica así: "...mira, si la hoja hubiera sido camba, [de personas de las tierras bajas] nuestros bisabuelos hubieran acullicado bolo, ...fuera lo más normal... Es como que nosotros tenemos eso en la cabeza, que es de los collas [de personas de las tierras altas]... yo creería que si la hoja fuera algo tradicional de Santa Cruz, y que, si tus abuelos de hace 50 años vienen así, fuera algo totalmente normal..." E4 también hace alusión al tema cultural para explicar el rechazo social de los mayores y el motivo por el que nunca bolea si están sus abuelos "... y mis abuelos dicen que es cochino y oloroso y que nosotros acá nunca boleábamos antes."

De todos los universitarios que respondieron al cuestionario, el 40.6% sienten que podrían contárselo a sus padres pero sólo el 26.6% cree que podrían bolear frente a familiares. Se buscó saber si había diferencias en cómo percibían el boleo los y las universitarias que sí habían boleado alguna vez, de los que no lo habían hecho. Se encontró que de los que no bolearon, el 22,2% siente que podría contárselo a sus padres, mientras que el 46,2% de los que sí bolean consideran que pueden contárselo (X2(1) = 5.42; p = .02).

Esta permisividad coincide con los relatos de los entrevistados que incluso mencionan que sus padres los introdujeron a esta práctica. Como mencionó E2: "Mi padre me dio coca, me dijo 'toma pa que aguantes toda la noche'.", o E4 que menciona bolear con su padre en el campo. E3 dijo que, si bien sus padres saben que él bolea, no bolea en presencia de ellos porque "lo ven feo", al igual que los abuelos de E4, quienes están en contra de que él bolee.

 

Discusión

Un tercio de los estudiantes universitarios de Santa Cruz de la Sierra, ha boleado alguna vez. Esta es una práctica principalmente masculina ya que 8 de 10 son varones. Asimismo, comienzan a bolear temprano; 4 de cada 10 comenzó a bolear antes de ser mayor de edad y el resto en la universidad.

El grupo de universitarios entrevistados y aquellos a los que se llegó a través de Facebook y WhatsApp no son una muestra representativa de la población general puesto que pertenecen, en su mayoría, a colegios o universidades privadas. En base al criterio que tomamos en cuenta para entender su entorno económico, entre ellos no se encontró diferencias en la práctica de boleo en relación con su situación económica. Pero los datos hacen evidente que la demanda de coca actualmente no sólo se da en los sectores económicamente inactivos como mencionaba el CONALTID en el 2012. Su uso ha permeado otros grupos sociales.

Cuando les preguntamos en qué situaciones bolean lo más mencionado son las amanecidas bebiendo, seguido por las idas al campo y en tercer lugar el estudio. Al decir qué sensaciones buscan lo primero que mencionan es el estar más despiertos. Los efectos mencionados (evitar el sueño, hambre, etc.) coinciden con los efectos reportados por otros autores (Giraldo, 2001; Mayma, 2012; Revollo, 2013).

El bolear para seguir bebiendo hasta el amanecer con los amigos hace pensar que es una conducta mantenida por los mismos determinantes que el alcohol. En futuras investigaciones se debe estudiar el papel que juegan los pares en el inicio y mantenimiento de esta práctica entre los jóvenes, como plantean Borsari y Carey (2001) o Castaño y otros (2014). Aunque las diferencias que tienen en la frecuencia con la que bolean es muy variada, esta hace pensar que también se debe estudiar los determinantes familiares y la dependencia física, entre otros muchos factores que no son mencionados en esta investigación.

Asimismo, es probable que la edad de inicio esté determinada por diferentes motivos. Es probable que los motivos que los llevan a bolear en el colegio sean distintos a los de la universidad. En el colegio podría ser la fiesta y la presión social y en la universidad la necesidad de rendir (Dietz et al, 2013; Gebrehanna, Berhane, & Worku, 2014; Revollo 2013).

En los jóvenes de Santa Cruz de la Sierra se encuentran distintas maneras de bolear. Estas prácticas dieron lugar a nuevas alternativas para armar el bolo mejorándole el sabor (ej. mezclas con menta, estevia, y otros), las cuales han dado lugar a nuevas formas de comercialización, presentación y distribución del producto, que también deben ser estudiadas. Sobre todo porque están al alcance de menores de edad, no están reglamentadas y los efectos del boleo no son conocidos por la población general.

Esta nueva costumbre adoptada por los grupos de jóvenes está haciendo surgir distintos términos para describir los tipos de bolos y de consumo que van apareciendo. Ya existen diferencias de términos y usos entre los jóvenes universitarios y los escolares, y es muy probable que estas diferencias también existan entre distintos grupos sociales, lo cual, por el momento, se desconoce. De hecho, en el grupo de estudiantes de Santa Cruz de la Sierra, no se reconoció el término de "bolo recargado" que es conocido por los de La Paz, según el reportaje de Sagárnaga (3 de junio 2019); aunque tanto los de Santa Cruz de la Sierra como los de La Paz lo consumen para potenciar el efecto del bolo.

El proceso de hibridación cultural que está teniendo lugar abre un espacio para estudiar los mecanismos de adaptación, resimbolización, innovación, experimentación y aprendizaje, así como también, posibles tensiones que se generen entre la cultura dominante y este nuevo fenómeno.

Por ahora, este fenómeno todavía se reconoce como una costumbre de las tierras altas bolivianas, pero con el tiempo es probable que esta asociación se vaya perdiendo. Como mencionaba Díaz (1998) hace más de 20 años, los ritos y costumbres tradicionales son desconocidos por los consumidores modernos y ahora, en Santa Cruz de la Sierra, se está convirtiendo en una costumbre completamente distinta. Por el momento todavía hay cierto rechazo social al boleo, aunque parece ser una conducta totalmente "normalizada" entre los jóvenes, ellos aún se cuidan de mostrarse boleando ante mujeres que podrían querer conquistar o ante familiares. Sin embargo, es una práctica aceptada, aunque pueda disgustar. El origen de esta permisividad actitudinal también debe estudiarse, ya que probablemente esté relacionada con la falta de información sobre las consecuencias del boleo en las personas y/o la anomia cultural.

 

Conclusiones

Esta investigación tenía como propósito el poder describir los motivos, prácticas y percepción social del boleo en estudiantes universitarios. Los resultados muestran que los estudiantes buscan, principalmente, reducir el sueño, ya sea para seguir de fiesta con los amigos, para estar en el campo pescando o cazando, o para estudiar. En cuanto a la práctica, se encontró que existen distintas formas de bolear, y que se encuentran distintos nombres para ellas. El bolo se hace mezclando coca en hoja entera o machucada con bicarbonato, "bico" y distintos "potenciadores" y aditivos destinados a mejorarle el sabor, los cuales varían de acuerdo con el gusto de las personas. Los significados ancestrales de la coca son desconocidos y se van gestando nuevas costumbres y significados en la nueva generación de consumidores.

El boleo todavía es mal visto por las familias de Santa Cruz de la Sierra, sobre todo por no hacer parte de la cultura local. Asimismo, se considera que la práctica es ordinaria (de mal gusto) y por tanto no atractiva en un muchacho a los ojos de una posible pareja. Por tanto, es una práctica realizada principalmente entre hombres, aceptada por las mujeres de su entorno, aunque genera molestia.

 

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