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Revista Aportes de la Comunicación y la Cultura

versión impresa ISSN 2306-8671

Rev. aportes de la comunicación  no.28 Santa Cruz de la Sierra jul. 2020

 

ARTÍCULO CIENTÍFICO

 

Las cruces verdes: antiguos lugares de fiesta, potenciales lugares de identidad
de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra

 

The green crosses: old celebration places to potential places of identity
of the city of Santa Cruz de la Sierra

 

 

Jimmy Cesar Toledo
Arquitecto y Sociólogo, con Maestría en Arquitectura, docente de la Facultad de Arquitectura,
Diseño y Urbanismo de la Universidad Privada de Santa Cruz.
Investigador y activista en temas de desarrollo urbano, medio ambiente y ciudadanía.
jtoledo@cotas.com.bo
Fecha de recepción: 12 de octubre 2019 Fecha de aceptación: 18 de mayo 2020

 

 


Resumen

Esta investigación busca los restos materiales de una antigua costumbre casi perdida en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, como es la colocación de las llamadas "cruces verdes" en los barrios, y registrar las fiestas populares callejeras que se desarrollaban en torno a ellas. Preservar la historia, significados e identidades construidos dentro de las ciudades contribuye con el acervo cultural de los pueblos. En tal sentido, se ha buscado registrar en la ciudad, los lugares que aún se preservan relacionados a la tradición de la cruz y la fiesta celebrada anteriormente. La "Fiesta de la Cruz" tiene su origen en la tradición de la religión Católica, pero también tiene relación directa con el nombre de la ciudad, la presencia de la cruz convierte a los espacios en lugares de referencia y de construcción de una imagen urbana propia, tipo marca ciudad, y de esa manera sirven para la construcción de una identidad propia. El trabajo de exploración realizado, busca identificar estos antiguos lugares de identidad y de encuentro comunitario, para quizás más adelante intervenir con una visión actual para que recuperen su vigencia, tanto como lugar de actividad y punto referencial del barrio donde se encuentren.

Palabras Clave. Patrimonio intangible, fiestas populares, desarrollo urbano


Abstract

This study looks for the physical remains of an almost los custom of the city: the placement of the "green crosses" in neighborhoods, and trys to record the popular street festivals that took place around them. Preserving the history, meanings and identities built within the cities contributes to their cultural heritage. In this sense, we to list the places related to the tradition of the cross that are still preserved in the city.

The "Celebration of the Cross" has its origin in the tradition of the Catholic church, but it also has a direct relationship with the name of the city, the presence of the cross turns spaces into places of reference and of construction of a singular urban image, like a city brand, and in this way they create an identity of their own. This study seeks to identify these old places of identity and communal gathering, in order to intervene them with a current vision so that they recover their value, both as a public place, as a communal activity and as a reference point for the neighborhoods where they are located.

Keywords. Immaterial heritage, folk celebrations, urban development


 

 

Introducción:

Las fiestas populares proceden de costumbres antiguas y motivaciones culturales, que poseen un significado propio del lugar donde se desarrollan y tienen como motivación implícita fomentar las identidades colectivas de los grupos que en ellas participan. Preservar la historia, significados e identidades de las ciudades pasa por preservar más allá de la cultura material, las fiestas y las costumbres que han contribuido al desarrollo de la sociedad que la ha construido. El registro y la revaloración de las fiestas populares contribuye con el acervo cultural de los pueblos y el reconocimiento de su patrimonio. En tal sentido, se realizó una investigación para registrar los lugares relacionados al culto a la cruz de la tradición católica que aún se encuentren en la ciudad, símbolo celebrado desde antaño por los pobladores y que habían sido erigidas en diferentes zonas de la ciudad, con la finalidad del culto.

La Fiesta de la Cruz tiene relación directa con el nombre de la ciudad y puede servir para realizar en el futuro propuestas concretas de intervención urbana para reafirmar antiguos lugares de identidad y de encuentro comunitario, con una visión actual para que recuperen su vigencia tanto como lugar de actividad y punto referencial del barrio donde se encuentren.

La ciudad de Santa Cruz de la Sierra fundada el 26 de febrero de 15611, debe su nombre a una relación directa que tenía su fundador el conquistador español Ñuflo de Cháves2 con la ciudad homónima de la región de Extremadura, en la península Ibérica, de donde provenía su familia (Gandarilla Guardia, 2015). Este nombre además tiene una clara relación con el símbolo religioso católico, muy poderoso y venerado en el período medieval de España.

Previo al trabajo de campo, se realizó la revisión bibliográfica histórica de los antecedentes de la fiesta dentro de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en fuentes secundarias disponibles que corroboren la importancia de esta fiesta popular, las cuales reflejaron los siguientes datos:

Una de las primeras referencias encontradas sobre la celebración de la Fiesta de la Cruz en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra se puede encontrar en las crónicas que hace Alcides D'Orbigny3 de su viaje científico por Sudamérica entre los años 1826 y 1834. Este viaje tenía motivaciones naturalistas pero el registro del viaje hace observaciones y descripciones muy detalladas de población, sus costumbres, vestimentas y características, que representan un alto valor antropológico y sociológico para la investigación social.

D'Orbigny (1958) describe que en la ciudad y sus alrededores existen numerosos altares en los que una sencilla cruz de madera era adornada por flores, frutas y legumbres de todas las especies que se encontraban en la zona. Se hacían guirnaldas de flores, se colgaban ramas de diferentes frutas salvajes y otras de frutas cultivadas como la naranja y el limón. Cuenta que los racimos de banana, los mejores, junto con piñas, sandias y tubérculos dulces o yuca completaban el cuadro. En algunos altares se colocaban panales de diferentes tipos de abejas nativas que producen miel con características diferentes, completando la escenografía compuesta por todos los productos posibles que el campo y la naturaleza puedan tributar a esta devoción. En estos templos de aire campestre se realiza el culto a la cruz como un tributo a la vida y a la naturaleza, sin dolor ni sangre, resalta.

Otra fuente importante es la obra de Armando Jordán 4, quien es un pintor boliviano que desarrolla una importante obra pictórica desde principios del siglo XX. Se lo considera un pionero de las artes plásticas en la ciudad por su extensa y temprana producción cuando aún esta región no gozaba de lugares de formación y peor de espacios de exposición o un mercado que apreciara el arte y lo haga rentable. En la década de 1940 aparecen sus obras más significativas, las que trabaja en óleo sobre lienzo, y en las que plasma con gran detalle la ciudad y sus principales acontecimientos cotidianos y las fiestas populares, en las que también deja registro de los personajes populares y anónimos que componen la sociedad cruceña.

El cuadro que se usó para apoyar esta investigación es el "Velorio de la cruz", escena nocturna llena de detalles sin distorsiones románticas, con características regionales propias que hace que a su estilo se lo llame realismo costumbrista, y se constituya en una fuente primaria de los acontecimientos de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en la primera mitad del siglo XX. En el cuadro se aprecia la cruz en el día de fiesta, durante la noche de la "velaba", adornada con elementos naturales como describían las crónicas. Además, la escena muestra el orden espacial de la fiesta con la cruz como centro de las actividades y de reunión de los vecinos participantes, quienes están caracterizados al detalle dejando entrever la jerarquíasocial y rasgos propios de la ciudad en su fisonomías y vestimentas. Hay que destacar que en este cuadro está la cruz pintada de verde con los extremos torneados blancos, tal como se la encuentra en muchos barrios, sobre todo en las cruces más antiguas. No se ha encontrado ninguna explicación bibliográfica del color, pero se ha constatado que incluso en otras ciudades las cruces coloniales que por diferentes motivos se emplazaban, eran pintadas también de color verde.

En la década de 1980 se crea lo que se llamó la Cooperativa Cruceña de Cultura que elaboró un libro que se tituló "Los cruceños y la cultura". Este libro no era una investigación rigurosa y homogénea, sino que un equipo multidisciplinario y heterogéneo de académicos y empíricos, jóvenes y maduros, elaboraron una serie de trabajos. Algunos trabajos son descriptivos y proporcionan datos importantes, mientras que otros son conceptualizaciones teóricas de la realidad cruceña. Esta publicación dejó un legado importante porque nos retrata el estado de las manifestaciones culturales que se daban en la ciudad hasta ese momento. Entre las recopilaciones de las manifestaciones culturales que tiene la citada publicación, se encontró entre los eventos, fiestas y ceremonias religiosas que marcan la cultura cruceña en las formas de esparcimiento colectivo hasta el siglo XX, se hace referencia a la Fiesta de la Cruz, que se celebraba cada año y en los distintos barrios de la ciudad, el 3 de mayo o en el próximo domingo posterior a la fecha. Para la fiesta se adornaba la insignia de madera, que se encontraba en diferentes zonas de la ciudad, con frutas de la región, horneados típicos y cualquier tipo de golosinas. Pasada la media noche del velorio de la Cruz se procedía al "descuelgue". Este acto consistía en que los asistentes al velorio, sin distinción de edad ni sexo, procedían a sacar todos los adornos y comestibles para poder llevárselos. El acto del descuelgue permite encontrar la participación democrática y solidaria de todos. El barrio como una unidad que comparte y reparte entre todos sus miembros y de cierta manera provee a los más necesitados. La fiesta no es para el más pudiente solamente, sino que los que menos tienen están de fiesta porque acceden a ciertas delicias que no pueden tener normalmente. Ese encuentro popular y el compartir han sido reivindicados muchas veces como parte de la idiosincrasia de los nacidos en esta tierra (Cooperativa Cruceña de Cultura, 1990).

 

Método:

En el presente trabajo se ha planteado una investigación de tipo exploratoria y descriptiva, que primero ubicó los lugares donde aún se conservan las cruces que eran parte de la antigua fiesta popular religiosa para describir las condiciones físicas en que se encuentran y las actividades que se desarrollan en torno a ellas en los días específicos de la Fiesta. Esta información recopilada podría permitir que en el futuro se puedan plantear propuestas que influyan de manera positiva en su entorno inmediato. La investigación se desarrolló bajo el paradigma cualitativo, haciendo una investigación de tipo etnográfico analizando los emplazamientos de las cruces y las actividades que aún se desarrollan en torno a ellas para comprender e interpretar las motivaciones de su presencia y el contexto en el que se consolidaron, con la finalidad de obtener conocimientos de la conformación de la identidad regional y poder realizar planteamientos teóricos sobre el origen y el futuro de la misma. Lo más destacable en este tipo de estudios es que recoge una visión del ámbito social a estudiar desde distintos puntos de vista. Se recoge las motivaciones de los miembros del grupo que aún son parte de la fiesta, pero también se obtiene la interpretación desde la perspectiva del investigador que como persona externa puede identificar la construcción de una identidad grupal.

Se propuso una metodología mixta. Primero se usaron métodos cuantitativos propios de la disciplina de la arquitectura como es el relevamiento físico a escala de los espacios que se encuentran para determinar las características materiales de los mismos así como su grado de conservación. A través de la observación directa se registraron las actividades que suceden en el lugar para determinar la importancia que conserva o no el lugar. De forma paralela se usaron técnicas cualitativas como entrevistas a informantes clave de la zona para determinar la historia del emplazamiento y antiguos usos y actividades. De igual manera se planteó la técnica de observación participante para la fecha de la Fiesta de la Cruz, 3 de mayo, para poder registrar las actividades y quiénes son los participantes si es que aún se festeja en cada emplazamiento relevado. Cada uno de los 28 estudiantes involucrados en la investigación de la materia de Teoría de los Asentamientos Humanos de la carrera Arquitectura de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra, UPSA, del semestre 1/2017, visitó el emplazamiento que había trabajado durante el relevamiento físico, en la fecha de la fiesta y en los horarios que las personas habían informado en las entrevistas previas. Si en las entrevistas se determinaba que no se organizaba actividad alguna, también debieron visitar el lugar ese día de la fiesta para constatar a través de un registro fotográfico que efectivamente no había actividad. En los emplazamientos donde se desarrollaba la fiesta, los estudiantes procedieron a realizar un relevamiento fotográfico y a entregar una descripción de la cronología y los participantes. Las descripciones y los registros fueron procesados para encontrar semejanza con la fiesta original o determinar nuevas características de la misma.

 

Resultados

La presencia de las cruces en los barrios de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra

La presencia de varias cruces en diferentes espacios de la ciudad motivó que se plantee esta investigación, pero cuando se realizó el relevamiento se encontraron muchas más de las esperadas. Fueron localizadas más de treinta y con el trabajo de los estudiantes se logró hacer un relevamiento físico y observaciones simultáneas en 28 de las cruces encontradas. Un 78,5% de las cruces encontradas pertenecen al interior del Cuarto Anillo de Circunvalación, que fue definido por el Plan Urbano de crecimiento Techint en 1967 como el límite de la ciudad, en la primera etapa de expansión de la misma.

Dentro del Primer Anillo, lo que vendríaaser el llamado Centro Histórico de la ciudad y el primer espacio en ser ocupado, porque fue donde la cuadricula colonial se encerró en la estructura de los anillos, se aprecia un 11% de las cruces documentadas. Una concentración importante de cruces se halla en la zona del Mercado 7 Calles, antigua zona de llegada de los campesinos para ofrecer sus productos en la ciudad, por lo que siempre fue una zona muy poblada y de intenso movimiento, se puede notar que es una de las pocas rupturas del patrón de asentamiento regular en damero según la herencia española colonial, porque también era la zona por la que se baja al antiguo arroyo Pero Vélez que abastecía a la ciudad de agua en sus inicios.

Entre el Primero y Segundo Anillo de circunvalación se ubica un 18% de las cruces encontradas. Según los datos históricos, entre la década de 1946 y 1956, se consolidó una nueva área de asentamiento urbano en los alrededores del antiguo matadero, hoy conocida como La Ramada. Esta zona, ya en los estudios previos a la elaboración del Plan Techint, presentaba densidades similares al centro de la ciudad (Traverso, 2015). Justamente en este sector, se encuentra la mayor cantidad de cruces que se detectó en el primer círculo de expansión de la ciudad. Si bien entre el Segundo y Tercer Anillo de circunvalación se encontraron cruces, equivalentes al 18% del total de los sitios observados, en este sector las cruces están desperdigadas por distintos barrios, no se encuentran concentradas en un punto, como es el caso de La Ramada.

Por los datos conseguidos, pareciera que la costumbre se va perdiendo hacia la periferia. A medida que la ciudad se expande, los barrios nuevos no incorporan la figura de la cruz como emblema, punto de referencia, de reunión o de culto. Parece que el colocado de las cruces caracterizó la consolidación de los barrios en el periodo temprano de la expansión de la ciudad, para después perderse quizás por el empuje de las migraciones.

Resultó muy complicado determinar la antigüedad de las cruces, porque no hay un registro documental, ni referencia alguna en el sitio de implantación que permita determinar como fuente primaria el año de colocación. Más aún, en las entrevistas se comprobó que muchas cruces fueron reemplazadas cuando se deterioraron y que a veces registraban el año y el nombre del responsable de la reposición y no el nombre de la persona responsable de la cruz original.

En base a entrevistas se consiguió fechas para la mayoría de los casos, constatándose que las últimas cruces

datan de hace veinte años atrás, por lo que se podría pensar que la costumbre del colocado de las cruces está en extinción o está siendo reemplazada por otro tipo de costumbre o devoción para consolidar los nuevos barrios. También cabe la reflexión sobre la influencia de expansión de la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en los últimos años, la cual dejó de ser un fenómeno de ocupación de territorio de tipo social para convertirse en un fenómeno administrativo legal por parte de inversionistas privados que deciden urbanizar las tierras circundantes, antes productivas, para una supuesta demanda que no ocupa y por lo tanto no consolida nuevos barrios. Al ser barrios con índices de construcción y ocupación muy bajos son prácticamente barrios dormitorios, sin vida comunitaria como para desarrollar este tipo de prácticas.

La dificultad de establecer la antigüedad de las cruces con años exactos o incluso periodos por la falta de datos confiables, hace también muy difícil el poder establecer una evolución de las características de estas cruces como tipología a lo largo del tiempo. Algunas soluciones en ciertas ubicaciones con características propias, hace también pensar que la tipología no es característica de un periodo específico de la ciudad, sino que es fruto de las refacciones y el mantenimiento constante que las cruces requerían por las inclemencias del tiempo. Lo que derivó en que los vecinos fueran cambiando o sumando algunos elementos a la cruz original. Por lo que este recuento tipológico sólo tiene el objetivo de mostrar las diferentes soluciones constructivas-arquitectónicas del hecho de la cruz en la ciudad. Si esta variedad es parte de una evolución tipológica o de la inversión de recursos en las ubicaciones especificas deberá ser una conclusión propia.

En cuanto a materiales, hay que comenzar estableciendo que casi en su totalidad, las cruces son de madera, con un sistema de unión de dos piezas con trabe de rebaje y pernos para formar la cruz. Los extremos de las cruces en gran cantidad de los casos tienen algún tipo de tallado. Muchas de estas cruces aún están pintadas de verde pero se encuentran cruces pintadas de café o barnizadas. Las diferencias entre las cruces se dan principalmente en su base. Los materiales usados en la base son mayormente ladrillo adobito y hormigón o solo hormigón ciclópeo. Sin embargo, si es posible desarrollar una clasificación de la tipología de las cruces:

En el primer tipo de cruces que se clasificó, se tienen cruces que no presentan algún tipo de ornamento en su base. Que han sido plantadas directamente sobre el terreno y/o presentan una pequeña zapata tipo cubo para anclar la cruz.

Como segundo tipo se ha definido a las cruces con pedestal. Estas cruces presentan un trabajo decorativo en su plataforma que hace que la base sea más que estructural y tenga un protagonismo formal. Por lo que en la mayoría de los casos crece en tamaño y presenta diferentes variantes. El trabajo más común es un escalonado de base cuadrada, pero también se han encontrado bases rectangulares o pedestal piramidal.

Se definió como tercer tipo a las cruces con techo tipo capilla. Dentro de este tipo se encontró como dos

subcategorías que coinciden con los tipos anteriores, las cruces con base simple y las cruces con pedestal. La característica propia de esta tipología es la presencia de una cubierta a dos aguas que enmarca a la cruz, pero que varía enormemente en dimensiones y en las características de los apoyos y sus materiales. Algunas llegan a ser verdaderas capillas con espacio para sentarse o para realizar el velorio en el interior. Otras son sólo un pequeño techo que cubre apenas a la cruz de las inclemencias del tiempo.

El cuarto tipo de cruces es el de las adosadas a un muro. En primera instancia se creyó que este tipo de propuesta era accidental y único, pero luego se pudo corroborar, que existen varias propuestas de este tipo.

Un quinto grupo de cruces es el que corresponde a las de mayor tamaño y con una disposición geográfica particular,opuesta a los emplazamientos observados hasta el momento, ubicados en calles interiores de los barrios o unidades vecinales o en parques barriales, puesto que estas se encuentran en vías de alta circulación .. Por lo que después de analizar ambos casos se ha concluido que se trataría de una propuesta monumental o de escala urbana, diferentes a los otros ejemplos encontrados. Se podría intuir una especie de evolución de la tipología, donde se pasa de una escala vecinal a intervenciones que tengan una escala para ser notada en una ciudad tan grande como es la Santa Cruz de la Sierra actual. Al haberse ubicado y relevado las características físicas y el estado de conservación de las cruces que han sobrevivido en el tiempo, se realizó una

observación para la fecha del tres mayo, cuando tradicionalmente se festeja la fiesta popular en la ciudad. De las visitas realizadas en la fecha se pudo evidenciar que en el 54% de los barrios no celebran la fiesta de ninguna manera y la cruz no tiene ninguna actividad extraordinaria. En un par de casos se pudo averiguar que la fiesta en torno a la cruz se celebraba en el aniversario del barrio, así que la cruz no se la relacionaba con la fiesta religiosa, pero sí con el hito fundacional del barrio, la herencia colonial de la que se habló anteriormente.

En todos los casos donde se festeja la cruz en la fecha del 3 de mayo, hay una actividad previa para el decorado de la misma. El decorado ya no es de frutas o comestibles, ni elementos vegetales, sino que presenta una enorme variedad según las posibilidades del barrio. En algunos casos se incluyen luces. Lo más común actualmente en las decoraciones son las flores, cuya cantidad y disposición varía según los recursos económicos de quienes llevan adelante la tradición. Ahora se utilizan banderines de colores para adornar y telas para resaltar el símbolo objeto de la reunión.

En casi todos los lugares donde se observó la celebración, se constató que mantiene cierto vínculo religioso, porque todas tenían un momento devocional, caracterizado por rezos que en algunos lugares eran conducidos por alguien o sino eran realizados de manera personal en silencio. En un par de lugares se tenía presencia de sacerdotes que celebraban una misa y en una sola localización se constató el desarrollo de una procesión5. En dos locaciones se trataba la fiesta como una serenata o víspera para realizar el velorio de la cruz esperando la fiesta principal a media noche. En uno de ellos se esperaba con grupos musicales que le daban el aire de una serenata; y en el otro barrio, después de los momentos piadosos de oración, la espera se transformaba en una fiesta que podía incluir baile entre los asistentes. Pero en ambas modalidades se mantenía como figura central a la cruz y todas las actividades se daban entorno a ella.

En sólo un lugar se conservaba la costumbre del "descuelgue" de los adornos a media noche para ser repartidos entre los asistentes, principalmente porque la decoración actualmente ya no está hecha fundamentalmente de productos comestibles. Como se hizo notar, en la mayoría de los barrios al final de la fiesta se comparte algún tipo de refrigerio, por lo que se puede deducir que la costumbre de repartir comida al final de las oraciones o a media noche es un reemplazo más práctico y adecuado a la realidad actual, en lugar de la antigua costumbre del "descuelgue", pero que cumple una función similar de integrar y hacer que todos participen de la fiesta. Así se genera el espíritu de pertenencia y solidaridad dentro de la comunidad que conforma el barrio.

Se dice que la ciudad de Santa Cruz de la Sierra era una ciudad caminante o andariega por las traslaciones que sufrió en los primeros años posteriores a su fundación en la búsqueda de consolidarse en una localización que le permitiera desarrollarse y cumplir su papel de ciudad base de penetración y conquista hacia los territorios de Moxos y Chiquitos sin explorar6 . Resulta entonces curioso que las cruces verdes, elementos supervivientes de la cultura material en esta ciudad también se hayan estado trasladando durante su existencia. Al conversar con la gente del lugar sobre las cruces se detectó que un 25% de las cruces no se encontraban en su ubicación original. Por lo que se comenzó a indagar el motivo de los traslados. Mediante la búsqueda de lo que impulsó a estos cambios de lugar, se averiguó que existieron tres periodos con motivaciones diferentes que ocasionaron esos traslados. El primero ocurrió hace más de treinta años atrás. En este periodo las motivaciones para el traslado de las cruces obedecían al afán de mejorar la localización de la misma. En un caso se la trasladó a la calle, porque había quedado dentro de un terreno privado y para que la gente no pierda el libre acceso a la cruz se la movió. En otro caso se la trasladó a la galería de la casa comunal para proteger la cruz de las inclemencias del tiempo y asegurar que dure más y se conserve en mejor estado. Se nota que en esos traslados las cruces se sentían como propiedad de la comunidad y se buscaba darle los mejores cuidados posibles.

El segundo periodo se lo sitúa entre veinte y treinta años atrás. En este periodo los traslados encontrados son a consecuencia de la construcción de la infraestructura y el equipamiento urbano de la ciudad en sus diferentes escalones de atendimiento. Se encontraron casos como la pavimentación de la calle, o que la construcción de la escuela del barrio demandó que la cruz mude su ubicación para mantenerse en la calle y sea de libre acceso. El crecimiento y la modernización de la ciudad hacía que las vías cambien a la nueva realidad y la mejora de los equipamientos sociales cambiaron los espacios públicos y las cruces tuvieron que adaptarse a la moderna ciudad que las albergaba.

Finalmente, en los últimos veinte años se evidenció un nuevo periodo que es el traslado de las cruces de sus ubicaciones originales a las plazas cercanas. Hecho que según las entrevistas, es realizado porque las personas ven a las cruces como un estorbo porque ya no se sienten un patrimonio de la comunidad o porque han perdido el significado o la relevancia que tenían para el barrio. En las nuevas ubicaciones muchas de las cruces se encuentran descontextualizadas dentro de la lógica del espacio público "moderno" por lo que quedarán sin algún tipo de uso y se deteriorarán con el paso del tiempo, terminando por desaparecer.

 

Conclusiones

Se debe tener claro que la presencia de las llamadas "Cruces verdes" en diferentes espacios públicos de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, son vestigios materiales de la cultura popular de la ciudad que reprodujo una fiesta traída por los conquistadores españoles que fundaron la ciudad, y que hasobrevivido al tiempo y se ha adaptado hasta finales del siglo XX. Las cruces se constituyeron en un elemento simbólico de la pertenencia a los nuevos barrios que iban anexándose a la ciudad. Estas cruces reproducían la antigua lógica y acción fundacional del conquistador del espacio urbano, lo que se convirtió a través de los años en un ritual de transición, la acción de pasar de un espacio rural a un espacio urbanizado, y con alto grado de compromiso comunitario, por lo que la fiesta popular reforzaba, y refuerza, en los barrios donde aún se practica, el sentido de pertenencia a la comunidad como agente igualitario y espacio de participación de todos los vecinos.

Esta fiesta popular, que aún lucha en los barrios por no desaparecer, es parte de la herencia mestiza y única que esta ciudad posee y que adquiere mayor relevancia, puesto que el emblema, el signo de la cruz, tiene una relación directa con la ciudad a través del nombre recibido por sus padres conquistadores. La Santa Cruz de la Sierra que se reproducía en su crecimiento físico en el imaginario colectivo de sus habitantes y recién llegados, se va diluyendo en la extensión de la mancha urbana. Por falta de registros no se ha podido verificar la evolución de la tipología por periodos, pero síse ha encontrado evidencias de una adaptación y refuerzo de la tradición a lo largo del tiempo, en el cambio de materiales y avances constructivos para asegurar la durabilidad de estos símbolos de madera. El cambio de escala que se encontró, admite pensar en una adaptación a la nueva ciudad y sus características.

La presencia de la fiesta popular aún vigente en diversas magnitudes a lo largo de la ciudad permite ser optimista respecto a su futuro y esperar que con un poco de incentivo pueda volverse a difundir y a practicar en toda la ciudad, quizás ya no como fiesta religiosa, sino como una manifestación de identidad de la ciudad, que retoma el símbolo de su nombre como su herencia y parte de su esencia única, que le permita resistir tanto los impactos de la globalización y de las nuevas culturas que llegan diariamente a buscar un espacio dentro de esta ciudad.

El futuro de estas cruces es el futuro de una ciudad que muchas veces se cree sin vestigios físicos de su pasado y acusa a su carácter tropical y sus materiales perecederos los responsables de la pérdida de los rastros de su historia. Una ciudad que disculpa la ignorancia de su propio pasado con el hecho del rápido crecimiento urbano y la explosión demográfica, sin mirar los modestos vestigios tanto materiales como intangibles que aún se encuentran para reconstruir nuestra idiosincrasia. Pero es que así es el pasado de Santa Cruz de la Sierra, humilde y sencillo, mestizo y de conquista constante frente a la naturaleza indómita. Desde ahí parte la construcción de lo "cruceño" y está en las manos de cada uno de los que aquí vivimos, proyectarlo hacia el futuro.

 

Notas

1 Santa Cruz de la Sierra fue fundada el 26 de febrero de 1561, a orillas del arroyo Sutó, por el Capitán General Ñuflo de Chaves, con autorización del Virrey Don Andrés Hurtado de Mendoza. Aunque no se conoce el paradero del Acta de Fundación levantado en aquella épica jornada, el escritor Enrique de Gandía la conoció (1935). Sin embargo existen varios documentos del mismo año que ratifican el acontecimiento

2 El fundador nació en Santa Cruz de la Sierra, de Extremadura, probablemente el 12 de junio de 1518 (por su santo). “De la unión de doña María de Sotomayor García de Chaves con don Álvaro de Escobar nacieron dos infantes, Diego, el mayor, y Onofre u Onufrio, el menor”. En aquella época los hijos podían elegir para su apellido el de cualquiera de sus antecesores. Tomó el de su abuelo materno y “el uso popular, acaba por podar el nombre de pila, hasta transformarlo en Nuflo, que nosotros hoy, decimos Ñuflo”

3 Alcide Dessalines d'Orbigny nació en Coueron (Loira inferior) el 6 de septiembre de 1802 y murió en Pierrefitte el 30 de junio de 1857. Sus investigaciones en el campo de las ciencias naturales pronto le dieron, a pesar de su juventud, un bien ganado prestigio entre los científicos franceses del momento. Fue así que a los 23 años (noviembre de 1825) el Museo de Historia Natural de París le encargaba una importantísima misión que le llevaría a la América meridional. Comisionado para realizar un viaje científico por Sudamérica entre 1826-1834, a su regreso fue premiado por la Sociedad de Geografía y encargado de publicar los trabajos que resultaron de dicha expedición; este trabajo compuesto de diez volúmenes fue presentado en 1847 bajo el título de Viaje por América meridional.

4 Armando Jordán Alcázar nació en Irupana el 15 de junio de 1893. Fue hijo del cartógrafo cruceño Froilán C. Jordán y de Cleofé Alcázar, natural de Nor Yungas. Luego de que la familia Jordán Alcázar regresó a Santa Cruz en 1903, Armando empezó a sobresalir como dibujante y fue designado profesor de dibujo en el colegio Nacional Florida en 1915, cargo que desempeñó hasta 1933. Sus primeras obras conocidas datan de entre 1920 y 1930. Armando Jordán murió en 1982.

5 Se llama procesión a la marcha de personas que caminan ordenadamente y de forma solemne por la calle con un motivo ceremonioso, especialmente de la religión católica. Las procesiones como rito religioso, es decir, como una manifestación de culto público a una divinidad, se encuentra en todos los pueblos y religiones. Como acto de culto se celebraban también en el Antiguo Testamento. La Iglesia Católica ha adaptado e incorporado esa tradición religiosa natural y espontánea al culto cristiano, depurándola y reservándola para algunas ocasiones especiales (P.Fuentes). En el Código de Derecho canónico se encuentra una especie de definición: 'Bajo el nombre de sagradas procesiones se da a entender las solemnes rogativas que hace el pueblo fiel, conducido por el clero, yendo ordenadamente da un lugar sagrado a otro lugar sagrado, para promover la devoción de los fieles, para conmemorar los beneficios de Dios y darle gracias por ello, o para implorar el auxilio divino' (canon 1290,1)

6 (…) Chávez decide fundar la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, nombre de su ciudad natal en Extremadura, a orillas del arroyo Sutós, al pie de la serranía de Riquió, que hoy se conoce con el nombre de San José de Chiquitos, el 26 de febrero de 1561. (…)San Lorenzo de la Frontera, se asentó entre 1590 y 1591; se trasladó a Cotoca en 1591. Hubo asentamientos en Santiago del Puerto en 1592, y en la Punta de San Bartolomé en 1595; San Francisco de Alfaro en 1605. Entre 1601 y 1064, los habitantes de Santa Cruz La Vieja se dirigieron a Cotoca - traslado que ya habían hecho los habitantes de San Lorenzo- y por último, ambas ciudades, Santa Cruz La Vieja y San Lorenzo terminaron de fusionarse en la Punta de San Bartolomé, a orillas del Río Piraí, con el nombre de San Lorenzo de Santa Cruz de la Sierra. (Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y Regional , 2007)

 

Referencias bibliográficas

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