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Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP

On-line version ISSN 2077-2161

Ajayu vol.22 no.1 La Paz Mar. 2024  Epub Mar 31, 2024

https://doi.org/10.35319/ajayu.221240 

ARTÍCULO

Sexismo ambivalente: la violencia de género adornada

Ambivalent sexism: deceptive gender violence

Sexismo ambivalente: violência de gênero embelezada

Bernardette Cristina Terán Castro1  * 
http://orcid.org/0009-0003-0053-0300

1Universidad Mayor de San Andrés-Bolivia


RESUMEN

La presente investigación muestra que las creencias estereotipadas de género aún se mantienen y reproducen en las subjetividades de estudiantes y de docentes, mujeres y varones, en una universidad de la ciudad de La Paz- Bolivia. En base a análisis estadísticos de los datos del Inventario de Sexismo Ambivalente aplicado, se determinó que los varones, sean estudiantes o docentes, son más sexistas que las estudiantes y las docentes y, que la edad y los grados académicos alcanzados, no influyen para que la mujer sea tratada como igual (al varón) y concebida con la libertad de ser y de vivir como desea. Además, se encuentra que estas mujeres, no escapan de ser las reproductoras de la violencia sexista.

Palabras claves: Violencia simbólica de género; Sexismo Ambivalente; Inventario de Sexismo Ambivalente; subjetividades sexistas

ABSTRACT

This research demonstrates that gender stereotypical beliefs still persist and are reproduced within the subjectivities of male and female students and teachers at a university in La Paz, Bolivia. Based on statistical analysis of data from the Applied Ambivalent Sexism Inventory, it is determined that male students and teachers hold more sexist attitudes than their female counterparts. Age and academic degrees attained do not influence whether women are treated as equals to men and afforded the freedom to be and live as they wish. Additionally, it is found that these women are not exempt from perpetuating sexist violence.

Keywords: Symbolic gender violence; Ambivalent Sexism; Ambivalent Sexism Inventory; sexist subjectivities

RESUMO

Esta pesquisa mostra que as crenças estereotipadas de gênero ainda são mantidas e reproduzidas nas subjetividades de alunos e professores, mulheres e homens, em uma universidade na cidade de La Paz, Bolívia. Com base na análise estatística dos dados do Inventário de Sexismo Ambivalente aplicado, determinou-se que os alunos e professores do sexo masculino são mais sexistas do que as alunas e professoras, e que a idade e os graus acadêmicos alcançados não influenciam as mulheres a serem tratadas como iguais (aos homens) e concebidas com a liberdade de ser e viver como quiserem. Além disso, constatou-se que essas mulheres não escapam de serem reprodutoras da violência sexista.

Palavras Chaves: Violência simbólica de gênero; Sexismo Ambivalente; Inventário de Sexismo Ambivalente; subjetividades sexistas

La fuerza y la tenacidad de los movimientos feministas por la reivindicación de los derechos humanos de igualdad y de libertad para las mujeres, han logrado plasmarse en la promulgación de normativas legales para castigar la violencia física y sexual contra ellas. Sin embargo, esto no garantiza, que las subjetividades hayan dejado de ser sexistas. Es decir, que las creencias, representaciones, percepciones, valores y significados con los que recreamos un debe ser del mundo, nos relegan a ser y a hacer madres y esposas. Discriminando nuestro poder de acción y de ser en la vida, por la supuesta inferioridad que nos confieren por no ser varones.

Es posible que no golpeen o violen a las mujeres, o no se expresen de forma abiertamente hostil, negativa o misógina contra la mujer, pero el sexismo puede expresarse de manera sutil o adornada, que, de igual manera, coarta nuestros derechos de igualdad y de libertad.

Motivada por una experiencia particular, nació la curiosidad de saber si lo que se percibía y se sentía estaba estudiado y escrito. No había golpes ni violación, pero se daban expresiones y acciones tanto misóginas como maquilladas, que reprochaban el hecho de no ser la mujer, tal cual las expectativas de los mandatos sociales. Así que me puse a investigar y se logró documentar aquello que no se podía explicar, puesto que no contaba con evidencias materiales que respaldaron la violencia experimentada. De esta manera, encontré la Teoría del Sexismo Ambivalente y su Inventario de Sexismo Ambivalente (ASI).

Es así como se aplicó el Inventario y determinar si en nuestro contexto se presentaban estas subjetividades sexistas. En este sentido, la intención de la investigación fue medir el sexismo hostil y benevolente, presentes, en mujeres y en varones y establecer quiénes son más sexistas. Por otro lado, identificar si la edad y la educación, influyen en el mantenimiento y la reproducción del sexismo.

En el presente artículo, se presenta, en la primera parte, al sexismo como la violencia simbólica contra la mujer y la Teoría del Sexismo Ambivalente. En la segunda parte, se explica el Método y el Procedimiento aplicados en la investigación, además de presentar a los Participantes, que, de manera anónima y voluntaria, fueron parte de este estudio. Luego, se verá el Análisis de los datos y los Resultados encontrados, después de tabular los datos del Inventario de Sexismo Ambivalente, respondido. Finalmente, encontrarán en la Discusión, las inferencias extraídas en base a los resultados encontrados y la teoría desarrollada en la primera parte.

Sexismo: La violencia simbólica de género

Mujeres y varones tenemos normalizado e incorporado lo que debemos hacer y ser en la sociedad, en sujeción a la categoría de género asignada. Esta categorización de género “atribuye características exclusivas a uno y otro sexo” (Lamas, 2022, p. 113) creadas y compartidas entre los miembros de una sociedad, a lo largo del tiempo. El género es constitutivo de las prácticas, las creencias, las representaciones y las normas sociales a las que debemos responder y adherirnos todos que, además, determinan los comportamientos, los valores, los rasgos de personalidad, los sentimientos y las actividades que debemos tener y hacer, tanto como mujeres como varones Beauvoir, 1977;Millett, 1995;Cobo, 1995;Cavana, 1995;Burin, 1996;Lamas, 1996;Tubert, 1996;Expósito et al., 1998;Bourdieu, 2000;Molina Petit, 2000;Gargallo, 2004;Lagarde, 2005.

En consecuencia, por el designio de la construcción social, a nosotras nos corresponde ejercer los roles de esposa, madre y cuidadora. Estamos concebidas para “ser de y para los otros” (Lagarde, 2005, p. 33), porque en referencia a ellos, socialmente, nos configuramos individualmente. Representamos el silencio, la sumisión, el servicio y la entrega incondicional al cuidado de los hombres (esposos), los hijos y de otros en la familia. Se nos impone ocupar una posición de subordinación, porque los demás son siempre los primeros, nunca las mujeres.

Esta delimitación de lo que se debe ser y hacer como mujeres, es porque son catalogadas como inferiores y diferentes a los varones. En este sentido, se les restringe el acceso a espacios que son considerados aptos solo para ellos, por no tener las capacidades “superiores” con las que cuentan los varones.

Así están condicionadas a responder a la imagen (perniciosa) ideal de mujer (sexy y doméstica), obediente a seguir nuestro destino (instituido) de amas de casa Friedan, 2009. Se nos impone una manera de ser y vivir, de ocupar nuestro tiempo, obligándonos a ser buenas, bellas y sumisas Herrera, 2009. Es la horma Valcárcel, 2000 a la que debemos someternos todas, que domestica nuestro cuerpo, espíritu e intelecto.

Estos condicionamientos son considerados como suficientes, para el desarrollo de su sentido de identidad, de finalidad, de creatividad y de realización personal Cavana, 1995. Reprimiendo el crecimiento de nuestra personalidad y de nuestros deseos de ser alguien más. Socialmente se estancan y menosprecian sus capacidades, sobre todo cognitivas, que deberían expresarse, desarrollarse y valorarse en el ámbito público. Teniendo ya marcado nuestro destino Beauvoir, 1977, se nos impide vislumbrar otras posibilidades de desenvolvernos en la vida, puesto que sería transgredir los mandatos sociales, como si fueran una condición inmanente.

Esta es la imagen sexista Gargallo, 2004 tradicional/hostil o negativa de las mujeres, que forma nuestras subjetividades y, por ende, que mueven nuestras actitudes. El sexismo o las creencias estereotipadas de género, se traduce en el trato discriminatorio hacia ellas, solo por ser mujeres.

El sexismo es discriminación, entendida como “es el trato menos favorable o desigual a las mujeres en relación con los hombres, que se encuentran en igualdad de condiciones o circunstancias, que la excluye de adoptar determinados roles y les restringe el ejercicio de sus derechos”(COPREDEH, 2011, p. 13), y, en consecuencia, violencia. El sexismo es la violencia simbólica contra la mujer porque está integrada en la subjetividad de hombres y de mujeres Castro y Casique, 2008. Son las representaciones, creencias o prescripciones sociales que están “duraderamente inscritos en lo más íntimo de los cuerpos bajo forma de disposiciones” (Bourdieu, 2000, p. 55), por lo que se “comparten significados no verbalizados, ni explicitados” (Lamas, 2022, p. 112), que dirigen y condicionan el rumbo de nuestra existencia, por tanto, determinan la posición que debemos ocupar cada uno de nosotros en la sociedad Tubert, 1996.

Las subjetividades sexistas producidas por las costumbres y la tradición, se repiten a lo largo del tiempo, desde el inconsciente, como un saber a priori (Evans, 2007). Los seres humanos no nacemos con las disposiciones de género incorporadas, nos instruyen desde el vientre la vida que debemos construir y los mandatos que debemos preservar, entonces, “no se nace mujer: se llega a serlo” (Beauvoir, 1977, p. 87) e igual, un hombre no nace, se hace.

No podemos negar los avances en materia legal para sancionar la violencia física y sexual contra la mujer y sobre todos los programas y políticas mundiales y regionales desarrollados para concientizar y promover la no violencia y la no discriminación hacia ella. Con este contexto de avance civilizatorio, es posible que, en estos tiempos, la mayoría de varones y de mujeres, crean que no son sexistas porque no se refieren a las mujeres de una manera tan hostil o negativa como se presentó anteriormente. Sin embargo, el sexismo tiene otra cara: la benevolencia. Así la discriminación hacia la mujer es ambivalente, porque el “sexismo sigue existiendo, aunque no se dé una evaluación negativa de las mujeres” (Expósito et al., 1998, p. 161).

El Sexismo Ambivalente: La violencia de género adornada

La teoría del sexismo ambivalente fue expuesta por Glick y Fiske (1996). Este enfoque determina que, en las relaciones de género, se conjugan actitudes misóginas (antipatía sexista o sexismo hostil) y paternalistas (orientación subjetivamente positiva o sexismo benevolente) hacia las mujeres. El sexismo hostil y el sexismo benevolente, es lo que conforma el sexismo ambivalente, el primero negativo y el segundo subjetivamente positivo.

El sexismo benevolente o moderno o sutil, al igual que el sexismo hostil, manifiesta la discriminación hacia la mujer limitándola al ejercicio de ciertos roles que le recuerdan la posición que debe ocupar y el comportamiento que debe tener, pero en tono afectivo, subjetivamente positivoGlick & Fiske, 1996; Expósito et al., 1998. Estas expresiones o percepciones sexistas son percibidas como halagos y/o virtudes, he ahí donde radica su fuerza, por lo que no son percibidas como agresivas, ya que enaltecen las virtudes de la mujer y se las aplaude por su cumplimiento.

No debería dejarse “embaucar por los elogios interesados que se prodigan a la verdadera mujer” (Beauvoir, 1977, p. 8), puesto que está inscrito en las subjetividades que a ella “a cada momento hay que imponer por la violencia…” (Beauvoir, 1977, p. 285), en cualquiera de sus manifestaciones, el cumplimiento de los designios sociales. El sexismo benevolente de una manera más adornada compensa o legitima al sexismo hostil (Glick & Fiske, 1996; Expósito et al., 1998).

En base a las creencias estereotipadas sexistas internalizadas y normalizadas, se evalúa y/o califica de buena o mala mujer (Lagarde, 2005) para después, condenar o no, su actuar. De esta manera, el sexismo ambivalente (no solo hostil, sino también el benévolo) justifica la perpetración de la violencia física y sexual hacia las mujeres (Connor et al., 2016), porque ella no cumple con las disposiciones sociales encomendadas.

En consecuencia, con esta investigación se quiere responder si ¿están aún presentes, en mujeres y en varones, las creencias y actitudes sexistas hostiles y benevolentes?; ¿quiénes son más sexistas? ¿los varones o las mujeres? y si ¿la edad y la educación, serán factores que influyen para dejar de reproducir el sexismo?

MÉTODO

Tipo de investigación

El enfoque de este trabajo de investigación es el cuantitativo, porque busca medir las actitudes de los sujetos de estudio Hernández et al., 2010 en cuanto al ser y hacer de las mujeres. Siendo el alcance de este trabajo descriptivo Hernández et al., 2010, ya que se pretende tener un acercamiento empírico, con la información obtenida por medio de las encuestas realizadas, sobre las tendencias sexistas de los participantes del estudio.

Participantes

Los participantes de esta investigación fueron estudiantes y docentes, varones y mujeres, de la Carrera de Ingeniería Comercial, de una universidad de la ciudad de La Paz, activos en el primer semestre del año 2021. Esta muestra fue considerada por razones de conveniencia.

La muestra de estudiantes fue asumida como homogénea en cuanto a la universidad a la que pertenecían y a la carrera que estudiaban. La muestra de docentes solo tenía como requisito de elección, el pertenecer a la Carrera de Ingeniería Comercial, independientemente del semestre en el que impartían clases. El hecho de ser docente o estudiante implica una edad y una formación académica distintas.

Participaron del estudio 177 estudiantes, 73 (41%) varones y 104 (59%) mujeres. El 63% de los estudiantes encuestados (as) registraron edades entre 18 y 21 años y el 37% restante, contaba con más de 21 años. Siendo la edad promedio de los estudiantes 20,6 años, con una desviación estándar de 0,92.

Por otro lado, participaron 54 docentes, 30 (55%) varones y 24 (45%) mujeres. Cabe mencionar, que el 67% de los docentes cuentan con una maestría por lo menos, el 30% tienen una licenciatura y el 3% tienen un doctorado. 39% de los docentes registraron tener entre 41 y 50 años, 30% entre 30 y 40 años, 26% más de 50 años y el restante 5% de los profesionales, señalaron contar una edad menor a los 30 años. Registrando una edad promedio de 42,82 años, con una desviación estándar de 6,81.

Procedimiento

Se solicitó la autorización correspondiente a la Jefatura de la Carrera de Ingeniería Comercial para desarrollar la investigación y la recolección de datos. Una vez obtenido el permiso, la misma Jefatura fue quien instruyó y difundió el enlace a estudiantes y docentes para responder el Inventario de Sexismo Ambivalente, de manera virtual, a través de la plataforma Google Forms. La toma de datos fue realizada durante 2021, de manera totalmente anónima y voluntaria.

Los formularios estuvieron divididos en dos partes. La primera parte permitía la recolección de datos sociodemográficos, como edad, sexo y semestre cursado, para los estudiantes. Para los docentes, se pedía también la edad y sexo, además del grado de estudios. La segunda parte estaba compuesta por el Inventario de Sexismo Ambivalente, específicamente. Las preguntas fueron las mismas para las dos muestras.

Una vez que los cuestionarios fueron llenados y enviados a la nube, se descargaron y tabularon los datos y con la ayuda del software SPSS, se realizaron los análisis estadísticos presentados.

Instrumento

La teoría de sexismo ambivalente viene acompañada del Inventario de Sexismo Ambivalente (ASI) Glick & Fiske, 1996, cuyos autores lo desarrollaron, aplicaron y validaron. Se trata de una herramienta que permite evaluar el sexismo o las formas encubiertas de violencia contra las mujeres, considerando sus aspectos hostil y benévolo, presentes tanto en mujeres como en varones.

Dos años después de que Glick y Fiske presentaran el ASI, Francisca Expósito, Miguel Moya y Peter Glick (1998), adaptaron la herramienta a la versión española. Dicha adaptación, al igual que el original, tiene los mismos objetivos de evaluación. En esta investigación, se aplicó esta versión.

El inventario consta de 22 ítems con una escala de respuesta tipo Likert con seis alternativas de respuesta, que van desde Totalmente en desacuerdo (0) hasta Totalmente de acuerdo (5). Se compone de dos dimensiones:

  • Sexismo hostil, preguntas: 2, 4, 5, 7, 10, 11, 14, 15, 16, 18, y 21.

  • Sexismo benévolo, preguntas: 1, 3, 6, 8, 9, 12, 13, 17, 19, 20 y 22.

Donde, a mayor puntaje obtenido, mayores serían los niveles de sexismo incorporados en las personas.

Para validar la consistencia interna del cuestionario, es decir, la fiabilidad del instrumento, se determinó el Alfa de Cronbach. El valor para el Inventario de Sexismo Ambivalente para estudiantes y docentes fue de 0,93 y de 0,92 respectivamente, valores que expresan una buena confiabilidad del instrumento aplicado.

Análisis de datos

Se realizó un análisis descriptivo de los datos obtenidos en ambas poblaciones, para describir las tendencias sobre Sexismo Ambivalente y sus dos categorías.

Luego, para determinar si las mujeres o los varones son más sexistas, se aplicó la prueba de U Mann-Whitney realizando una comparación de rangos con estadísticos no paramétricos, ya que los datos no cumplían el supuesto de normalidad, de acuerdo con los resultados de la Prueba de Normalidad de Kolmogorov-Smirnov, para un número de datos mayor a 50.

RESULTADOS

En la Tabla 1, mediante el cálculo de la U Mann-Whitney, se muestran las diferencias de rangos alcanzados en Sexismo Ambivalente y sus dos categorías por varones y mujeres, docentes y estudiantes.

Tabla 1. Prueba de U de Mann-Whitney: Comparación de Rangos entre mujeres y varones, estudiantes y docentes 

Estudiantes Docentes
  Género N Rango promedio Suma de rangos N Rango promedio Suma de rangos
Sexismo Benevolente (SB) Mujer 104 75,04 7804,00 24 19,31 463,50
Varón 73 108,89 7949,00 30 34,05 1021,50
Total 177     54    
Sexismo Hostil (SH) Mujer 104 70,96 7380,00 24 18,25 438,00
Varón 73 114,70 8373,00 30 34,90 1047,00
Total 177     54    
Sexismo Ambivalente (SA) Mujer 104 73,98 7694,00 24 17,35 416,50
Varón 73 110,40 8059,00 30 35,62 1068,50
Total 177     54    

Tabla 2. Estadísticos de prueba 

Estudiantes (por género) Docentes (por género)
Sexismo Benevolente Sexismo Hostil Sexismo Ambivalente Sexismo Hostil Sexismo Ambivalente Sexismo Benevolente
U de Mann-Whitney 2344,00 1920,00 2234,00 138,00 116,50 163,50
W de Wilcoxon 7804,00 7380,00 7694,00 438,00 416,50 463,50
Z -4,744 -6,096 -5,082 -4,269 -4,682 -3,77
Sig. asintótica(bilateral) 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000

Los Rangos Promedio (rp) registrados en los estudiantes varones en SB, SH y SA (108, 89; 114,70 y 110,40) son considerablemente mayores a los de sus compañeras (75,04; 70,96 y 73,98). Diferencia que también observamos en los Rangos Promedios de los docentes.

Estos datos nos permiten establecer que ellos son más sexistas que ellas. p=,000 en todos los casos, valida que los niveles de sexismo son significativamente diferentes entre varones y mujeres, sean estudiantes o docentes. Ellos tienen incorporadas más actitudes prejuiciosas o conductas discriminatorias hacia las mujeres.

Resalta que la media del sexismo hostil en los estudiantes es marcadamente mayor que el de las estudiantes. Entonces los estudiantes varones presentan una tendencia sexista más inclinada a la hostilidad, es decir, tradicional/negativa o misógina, a comparación de los docentes varones que tienden a ser más ambivalentes. (rp=35,62) Podríamos asumir, que con el paso del tiempo los varones aprenden a expresar su hostilidad a la mujer de manera más sutil.

Hasta aquí, podemos evidenciar que los varones son más sexistas que las mujeres. Pero, además, de acuerdo con la Tabla 2 que muestra los rangos promedios de sexismo ambivalente y sus dos categorías, entre docentes y estudiantes varones, podemos inferir que los niveles de sexismo no disminuyen por la edad ni por la formación académica.

Tabla 3. Prueba de U Mann-Whitney niveles de sexismo entre docentes y estudiantes varones 

Docente/estudiante (varón) N Rango promedio Suma de rangos
Sexismo Hostil Docente 30 51,12 1533,50
Estudiante 73 52,36 3822,50
Total 103
Sexismo Benevolente Docente 30 55,17 1655,00
Estudiante 73 50,70 3701,00
Total 103
Sexismo Ambivalente Docente 30 52,93 1588,00
Estudiante 73 51,62 3768,00
Total 103

De acuerdo con la prueba de U Mann-Whitney, observamos que los rangos no presentan una diferencia significativa entre docentes y estudiantes varones, entonces, los niveles de sexismos son similares en ambas poblaciones.

La brecha generacional entre estudiantes y docentes es de 20 años o más, lo que implicaría que se presenten comportamientos, valores y actitudes diferentes entre ambas generaciones, sin embargo, podemos determinar que las creencias estereotipadas sexistas se reproducen y mantienen entre los varones.

De igual manera, si consideramos que la educación potencializa nuestras habilidades y capacidades, no solo intelectuales, sino personales, en cuanto a la construcción o recodificación de virtudes, creencias y hábitos, la mayor formación académica de los docentes no ha sido un factor que haya interpelado su concepción sexista del mundo.

En cuanto a las mujeres, los niveles de sexismo son menores en las docentes que en las estudiantes, de acuerdo con los rangos promedios de sexismo ambivalente y sus dos categorías, presentados en la Tabla 4.

Tabla 4. Prueba de U Mann-Whitney niveles de sexismo entre docentes y estudiantes mujeres 

Docente/estudiante (mujer) N Rango promedio Suma de rangos
Sexismo Hostil Docente 24 58,48 1403,50
Estudiante 104 65,89 6852,50
Total 128
Sexismo Benevolente Docente 24 54,35 1304,50
Estudiante 104 66,84 6951,50
Total 128
Sexismo Ambivalente Docente 24 54,44 1306,50
Estudiante 104 66,82 6949,50
Total 128

De acuerdo con la prueba de U Mann-Whitney, observamos que los rangos sexistas presentan una diferencia significativa entre docentes y estudiantes mujeres. De esta manera, podríamos decir que, a mayor edad y educación de las mujeres, las creencias estereotipadas de género pueden modificarse.

Creencias estereotipadas benevolentes y hostiles

A continuación, se presentan los ítems o preguntas que obtuvieron mayor puntuación en las escalas de sexismo benevolente y sexismo hostil de los estudiantes y docentes, como una muestra de las creencias estereotipadas de género que se mantienen y se reproducen en las subjetividades.

En los estudiantes

Los ítems que conforman el sexismo benevolente, los que tienen mayor puntuación en las estudiantes mujeres son los números 9 (M=3,10; DE=1,64) y 19 (M=3,06; DE=1,55), como se puede observar en la Tabla 4. Las estudiantes mujeres creen que una mujer debe ser querida por un hombre y él debe protegerla y, además, se consideran con una moral superior a la del varón.

En cuanto al Sexismo Hostil, los ítems que tienen mayor puntuación en las estudiantes mujeres son los números 4 (M=2,77; DE=1,37) y 7 (M=2,68; DE=1,68), registrados en la Tabla 6. Entonces, las estudiantes consideran que las mujeres exageran su reacción porque malinterpretan ciertos comentarios o conductas inocentes de los varones, por considerarlas sexistas. Estas jóvenes, creen que las feministas buscan tener poder sobre el varón.

Tabla 5. Datos descriptivos Sexismo Benevolente de los Estudiantes. Preguntas con mayor puntaje 

Sexismo Benevolente
Mujeres Varones
Las mujeres deben ser queridas y protegidas por los hombres. (Pregunta 9) Las mujeres, en comparación con los hombres, tienden a tener una mayor sensibilidad moral. (Pregunta 19) Las mujeres deben ser queridas y protegidas por los hombres. (Pregunta 9) En caso de una catástrofe, las mujeres deben ser rescatadas antes que los hombres. (Pregunta 3)
Media 3,09 3,05 3,90 3,46
Error típico 0,16 0,15 0,13 0,15
Mediana 3 3 4 3
Moda 5 5 5 3
Desviación estándar 1,64 1,55 1,19 1,29
Cuenta 104 104 73 73

Tabla 6. Datos descriptivos Sexismo Hostil de los Estudiantes. Preguntas con mayor puntaje. 

Sexismo Hostil
Mujeres Varones
La mayoría de las mujeres interpreta comentarios o conductas inocentes como sexistas, es decir, como expresiones de prejuicio o discriminación contra ellas. (Pregunta 4) En el fondo, las mujeres feministas pretenden que la mujer tenga más poder que el hombre. (Pregunta 7) La mayoría de las mujeres no aprecia completamente todo lo que los hombres hacen por ellas. (Pregunta 21) En el fondo, las mujeres feministas pretenden que la mujer tenga más poder que el hombre. (Pregunta 7)
Media 2,76 2,68 3,60 3,57
Error típico 0,13 0,16 0,16 0,18
Mediana 3 3 4 4
Moda 3 3 5 5
Desviación estándar 1,37 1,67 1,38 1,55
Cuenta 104 104 73 73

Por otro lado, los estudiantes varones registraron con mayor puntaje, en la categoría de Sexismo Benevolente (Tabla 5), a las preguntas 9 (Media=3,90; DE=1,19) y 3 (Media=3,47; DE =1,29). Los estudiantes al igual que sus pares, están de acuerdo en que una mujer debe ser querida por un hombre y deber ser protegida por él.

En la categoría de Sexismo Hostil (Tabla 5), los estudiantes varones marcaron un mayor puntaje en las preguntas 21 (Media=3,60; DE=1,38) y 7 (Media=3,58; DE=1,55). Los estudiantes manifiestan que las mujeres no valoran lo que los varones hacen por ellas para complacerlas y creen que las feministas quieren tener mayor poder sobre los hombres, tal como las estudiantes mujeres.

En los Docentes

Las docentes mujeres en la categoría de Sexismo Benevolente marcaron mayores puntajes en la pregunta 19 (Media=2,92: DE=1,44) y en la pregunta 22 (Media=2,79: DE=1,67), como se registra en la Tabla 6. Las docentes, al igual que las estudiantes, creen que la mujer es moralmente superior al hombre y más culta.

Referente a la categoría de Sexismo Hostil, como se muestra en la Tabla 7, las docentes mujeres presentan mayores puntajes en la pregunta 5 (Media=2,67: DE=1,43) y la pregunta 2 (Media=2,46: DE=1,86). Aunque las preguntas con mayor puntaje en Sexismo Hostil correspondientes a las estudiantes mujeres no son las mismas a las registradas por las docentes, si se encuentran relacionadas.

Las docentes también están de acuerdo en que las mujeres se ofenden o exageran frente a ciertos comentarios que pueden parecer inocentes por parte de los varones y que el feminismo (igualdad) puede ser un medio de obtener favoritismos sobre los hombres (poder).

Tabla 7. Datos descriptivos Sexismo Benevolente de los Docentes. Preguntas con mayor puntaje 

Sexismo Benevolente
Mujeres Varones
Las mujeres, en comparación con los hombres, tienden a tener una mayor sensibilidad moral. (Pregunta 19) Las mujeres, en comparación con los hombres, tienden a tener un sentido más refinado de la cultura y buen gusto. (Pregunta 22) En caso de una catástrofe, las mujeres deben ser rescatadas antes que los hombres. (Pregunta 3) Las mujeres deben ser queridas y protegidas por los hombres. (Pregunta 9)
Media 2,91 2,79 3,83 3,73
Error típico 0,29 0,34 0,23 0,27
Mediana 3 3 4 4
Moda 3 2 5 5
Desviación estándar 1,44 1,66 1,26 1,48
Cuenta 24 24 30 30

Tabla 8 Datos descriptivos Sexismo Hostil de los Docentes. Preguntas con mayor puntaje 

Sexismo Hostil
Mujeres Varones
Las mujeres se ofenden muy fácilmente. (Pregunta 5) Con el pretexto de pedir “igualdad”, muchas mujeres buscan privilegios especiales, tales como condiciones de trabajo que las favorezcan a ellas sobre los hombres. (Pregunta 2) En el fondo, las mujeres feministas pretenden que la mujer tenga más poder que el hombre. (Pregunta 7) Las mujeres se ofenden muy fácilmente. (Pregunta 5)
Media 2,66 2,45 3,63 3,46
Error típico 0,29 0,38 0,25 0,25
Mediana 3 2,5 4 3
Moda 4 1 5 5
Desviación estándar 1,43 1,86 1,37 1,40
Cuenta 24 24 30 30

Respecto a la muestra de docentes varones, en la categoría de Sexismo Benevolente (Tabla 6) marcaron los puntajes más altos en los ítems 3 (Media=3,83; DE=1,26) y 9 (Media=3,73; DE=1,48). Los docentes varones al igual que los estudiantes varones y mujeres, asumen también un papel paternalista sobre la mujer, de protegerla y cuidarla. En la categoría de Sexismo Hostil (Tabla 7) los docentes varones, obtuvieron los valores más altos en las preguntas 7 (Media=3,63: DE=1,38) y 5 (Media=3,47: DE=1,41). Entonces, los docentes varones, al igual que los demás participantes, están en contra del feminismo.

CONCLUSIONES

Los niveles, de sexismo ambivalente, en sus dos categorías, sexismo benevolente y sexismo hostil, en estudiantes y docentes mujeres son menores que en los varones de ambas poblaciones. Los hombres participantes de este estudio llegan a representar las subjetividades que mantienen y reproducen la discriminación hacia la mujer y su posición de subordinación. Esto implica, al mismo tiempo, el encasillamiento del varón sobre cómo debe ser y qué debe hacer. La edad y la educación en los varones no son factores que influyen en el cambio de los patrones de violencia simbólica de género.

Las docentes mujeres son menos sexistas que las estudiantes mujeres, lo que podría explicarse que la experiencia de vida y su educación, hacen que la mujer mayor, reconozca con más claridad y rechace actitudes sexistas hacia ellas tanto negativas como positivas. Sin embargo, se esperaría que las jóvenes tuvieran más conciencia de esta violencia puesto que ellas nacieron ya en un contexto social, donde las protestas, luchas y diferentes formas de concientización por la igualdad de la mujer estaban y están más presentes, que en la época de las docentes. Por ello habría que indagar las contrafuerzas existentes en la sociedad, que mantienen y reproducen las creencias estereotipadas de género en las más jóvenes.

La misma reflexión, habría que trasladarla al caso de los jóvenes estudiantes, que son igual de sexistas, como sus docentes.

Los datos registrados en docentes y en estudiantes, muestra la presencia de la ambivalencia sexista, no solo en los varones sino también en las mismas mujeres. En este sentido, la violencia simbólica (lo que también puede implicar la justificación de otras violencias) contra la mujer no solo es producto de las subjetividades masculinas, sino también de las femeninas, como se muestra a continuación. Ellas comparten con los varones la creencia estereotipada de género paternalista, benevolente, al establecer que la mujer debe ser querida por un hombre y que éste debe protegerla. Por tanto, para ambos, la mujer es débil, vulnerable y dependiente/necesitada de la “protección masculina” (Connor et al., 2016, p. 299).

A pesar de que las docentes son profesionales y trabajan, por lo que han logrado cierto grado de autonomía e independencia económica e imaginando, además, que han desarrollado un sentido de vida y de realización personal, que no se limita al de ser sólo madres y/o esposas, esta su manera de pensar podría justificarse porque ellas mantienen la idea de que sólo se puede ser feliz con una pareja al lado Cárdenas et al., 2010. Felicidad que se logra cuando se complementan lo femenino y lo masculino.

Esta idea de ser complementos para ser felices atribuye a la mujer formas de ser más positivas (abnegadas, comprensivas, puras, sensibles, etc.) Cárdenas et al., 2010,Glick & Fiske, 1996;Expósito et al., 1998. Atributos que las mujeres participantes del estudio materializan la teoría, al manifestar que la mujer es moralmente superior al varón y, por tanto, más virtuosa. En consecuencia, podemos entender que ellas deberían presentar ciertos comportamientos y actitudes acordes a la virtuosidad que se les atribuye, lo que implicaría, justificar el comportamiento inmoral y violento de los varones.

Sin embargo, de acuerdo con los valores obtenidos, parece ser que las mujeres se consideran más morales, porque los docentes varones no consideran que ellas sean moralmente superiores a ellos.

Todos, muestran una imagen negativa hacia el feminismo y por lo tanto manifiestan su rechazo. Expresan que el feminismo es una justificación para que la mujer tenga más poder sobre el hombre o que, con el pretexto de exigir igualdad, las mujeres tengan más privilegios que ellos. De esta manera, estarían expresando su desacuerdo con que el condicionamiento social y cultural de género cambie. Impidiendo con ello “destejer los símbolos y prácticas sociales que ubican a las mujeres en un lugar secundario, con menos derechos y una valoración menor que los hombres” (Gargallo, 2014, p. 11). Estas opiniones de los varones y mujeres sujetos de estudio serían otra muestra que apoya el mantenimiento y la reproducción de las subjetividades sexistas.

Llama la atención la concepción sexista hostil de las mujeres sobre el feminismo, con el que (supuestamente) deberían identificarse. Entonces, los discursos, las políticas, los programas y las leyes (en el caso boliviano, que ensalza su trabajo por una sociedad anti patriarcal) y otras acciones, no estarían logrando calar en las subjetividades para desterrar las creencias estereotipadas de género y, por tanto, no estarían siendo eficientes, en su propósito de disminuir y/o eliminar las violencias contra la mujer.

Si las mismas mujeres no responden a los llamados de reivindicación feministas, menos lo harán los varones. Las mismas mujeres, están adheridas y condicionadas al orden simbólico social Bourdieu, 2000, siendo las “garantes de la continuidad del sistema de explotación sexista” (Gargallo, 2014, p. 234).

Lo anterior, también se refleja cuando las estudiantes y las docentes, manifiestan que exageramos ante ciertos comentarios inocentes de los varones al interpretarlos como sexistas. Esta percepción, expresaría la negación de los sentimientos y vivencias de su propio género (?), tal cual hacen los varones cuando desmerecen (?) a las mujeres, acusándolas de exageradas, cuando ellas reclaman en contra de acciones o comentarios que las lastiman.

Este estudio evidencia que las subjetividades sexistas hostiles y benevolentes, en mujeres y en varones, están aún presentes, en el siglo XXI. Si bien hay normas (?) y políticas que reprimen la violencia física y sexual hacia la mujer, las subjetividades no consiguen transformarse Millett, 1995. Transformar las subjetividades, como dice María Galindo (2021) no emerge, solamente, por la instrucción ideológica o la lectura académica, sino que surge desde la experiencia material de vida de cada una de nosotras, es el “feminismo intuitivo” (p. 50). Es decir, sufrir violencia es el detonante que transmuta nuestras mentalidades.

Resta un largo camino por trabajar para trascender las creencias, representaciones y prescripciones sociales estereotipadas para que todos vivamos en una sociedad justa, igual y libre. Sociedad en la que mujeres y varones por igual, puedan hacer y puedan ser como crean que serán más felices, es decir, evitar generar mayor sufrimiento humano Lamas, 2022.

¿Cómo cambiar aquello que se encuentra incrustado en nuestras mentes? Muchas mujeres sufren opresión adornada, pero por sus características, les es difícil catalogarla como violencia. En este sentido, esta investigación es un aporte para visibilizar que la represión que experimentan no es producto de su imaginación o por ser malas mujeres, sino producto de la dominación que ejercen las subjetividades sexistas aún vigentes. No podemos esperar sufrir para después luchar entre mujeres y varones para cambiar el mundo, se debería trabajar primero, desde que somos madres y padres, para educar a nuestros hijos y recrear en sus mentes nuevas formas de vernos unos y otros. Luego, en la formación escolar, educar y tratar a los niños como iguales y en libertad de acción. Cuidarnos de seguir reproduciendo los deben ser y los deben hacer, porque así son buenos.

Dejar de cargar culpas por no ser las mujeres y los varones adecuados. Debido a la utilización de procedimientos muestrales no probabilísticos, los resultados de esta investigación se limitan a describir a las muestras elegidas para el estudio, por lo que no puede generalizar a la población de donde fue derivada, ni a otros sectores sociales de la ciudad de La Paz.

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Financiamiento. Esta investigación no recibió financiamiento

Recibido: 27 de Julio de 2023; Aprobado: 01 de Octubre de 2023

* bernnyt@gmail.com

Declaración de conflicto de intereses.

Los autores declaran que la presente investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial y/o financiera que pudiera considerarse como un potencial conflicto de intereses.

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