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Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP

versión On-line ISSN 2077-2161

Ajayu v.12 n.2 La Paz ago. 2014

 

ARTÍCULO ORIGINAL

Saqueos y autodefensa. Impacto social en chile post terremoto

Looting and self-defense. Social impact in chile post earthquake

 

Saques e auto-defesa. Impacto social no Chile pós terremoto

 

 

Pamela Grandón F1., Simon Acuña M2., Camila Briese M.3, Pablo Chovar M4., Ana Hernández F.5 y Florencia Orellana E. 6

Universidad De Concepción

 

 


RESUMEN

Los saqueos y la autodefensa de los barrios, ocurridos en Chile posterior al terremoto del 27/F,  están relacionados y son gatillados por situaciones de crisis como la producida por el desastre. La dificultad de las autoridades para responder a las necesidades de la población junto a información “alarmista” entregada por los medios de comunicación contribuyeron a generar una sensación de inseguridad y  vulnerabilidad. Se acentúa la dinámica endo y exo grupo. Tanto entre los que saquearon como entre los que se autodefendieron aparece un “otro” peligroso que se corresponde con los estereotipos asociados a la pobreza. Por otra parte, la desigualdad social y la búsqueda de status contribuyen a que se viva el saqueo como un acto de reparación social, en el que participan personas de distintas clases sociales. Por tanto, el contexto social pre desastre asociado a un modelo económico neoliberal favorece la violencia social expresada en estos fenómenos.

Palabras claves. Saqueo, desastre, autodefensa, estigma.


ABSTRACT

Both looting and self defense occurred in Chile alter the 27/F earthquake are related to and triggered by crisis situations, like that one produced by the disaster. The difficulty of the authorities in order to respond the population needs, along the “alarmist” information provided by the mass media contributed to generate a sensation of insecurity and vulnerability. Both endo and exo group dynamics is enhanced. Among those who plundered as well as among who defended themselves as a dangerous “other” that is corresponded to the stereotypes associated to poverty. On the other hand, social inequity and the search for status contribute that looting is perceived as a social restoration act in which people from different social classes are involved. Therefore the pre-disaster social context associated to a neoliberal economic model favours the social violence expressed in these phenomena.

Key words.  Looting, disaster, self-defence, stigma.


RESUMO

Os saqueos e auto defesa ocorreu no Chile após o terremoto de 27 / F, estão relacionados e são desencadeadas por crises, como a que produziu pelo desastre. A dificuldade das autoridades para responder às necessidades da população com informações "alarmista" fornecido pela mídia contribuiu para um sentimento de insegurança e vulnerabilidade. A dinâmica de grupo endo e exo é enfatizada. Tanto entre os que saquearam e entre autodefendieron parece que um "outro" corresponde perigosas para os estereótipos associados à pobreza. Além disso, a desigualdade social eo estado em busca de ajuda que os saques estava vivo como um ato de reparação social, envolvendo pessoas de diferentes classes sociais. Portanto, o contexto social pré-desastre associado a um modelo econômico neoliberal promove a violência social expressa nestes fenômenos.

Palavras chave: . Pilhagem, desastre, auto-defesa, o estigma.


 

 

INTRODUCCIÓN

El 27 de Febrero del 2010  un sismo de 8,8 grados en la escala Richter, seguido de un tsunami sacudió al centro sur de Chile. La catástrofe  afectó al 80% de la población del país provocando daños en 6 regiones. Este evento natural puede ser conceptualizado como un desastre, entendiéndolo como parte de un set de externalidades negativas que ocurren a  consecuencia de un sistema económico y político,  por tanto sus causas y efectos no son “naturales” sino que están fuertemente influidos por la estructura y procesos sociales  (Donner y Rodríguez, 2008; Tierney, 2007).  

El desastre destruyó ciudades y pueblos, desarticulando el sistema socio-político e impactando en las rutinas de la vida cotidiana. En este contexto, en que el control social  formal se redujo hubo conductas masivas de ataque y robo a comercios, que fueron calificadas de saqueos. Éstos ocurrieron, casi exclusivamente, en el área del gran Concepción en la región del Bio-Bío. Grupos de personas tomaron provisiones, medicamentos, combustible y bienes de consumo. Además se registraron 4 incendios intencionales tres a supermercados de grandes cadenas y uno a una multitienda del retail (Sanzana, 2010).  Respecto al perfil de los saqueadores, estadísticas policiales permiten señalar que estuvieron involucradas personas de distintas clases sociales (Ormeño, 2010).

Los saqueos asociados a los desastres son considerados, fundamentalmente, un mito en  sociedades del primer mundo, donde, cuando han ocurrido, han sido realizados de manera encubierta, por grupos aislados y con una fuerte condena moral por parte de la población (Barsky, Trainor y Torres, 2006;  Sun, 2011; Tierney, 2007). Sin embargo, en países en vías de desarrollo parecen ocurrir más frecuentemente (Quarantelli, 2008).

Investigaciones señalan que los saqueos tienen más posibilidades de suceder cuando: hay un amplio nivel de devastación, las instituciones gubernamentales son ineficientes en la entrega de información clara sobre la ayuda a las víctimas y existen condiciones previas de desigualdad social (Barsky, Trainor y Torres, 2006; Quarantelli, 1994).
Chile es uno de los países donde las reformas del sistema neoliberal han calado más profundamente (Nef, 2003). Si bien el dinamismo del crecimiento ha mejorado las condiciones de vida de la población y disminuido el nivel de pobreza, la desigualdad se ha acentuado (Escobar, 2003). En general la población tiene una mayor capacidad de consumo ligada fundamentalmente a las posibilidades crediticias del sistema, con el consiguiente endeudamiento de las familias. Por otra parte, la vida personal de los chilenos se caracteriza por una creciente individualización y por la pérdida de la organización y vínculos sociales, que se han retrotraído a micro espacios como la familia (Castells, 2006)  

En el caso particular del área metropolitana de Concepción compuesta por 10 comunas,  aunque ésta se ha convertido en un polo de crecimiento impulsado por la industria y los servicios portuarios, las nuevas modalidades de trabajo basadas en la precarización del empleo han creado nuevas formas de pobreza urbana. Esta zona se ha mantenido durante décadas como una de las con mayores tasas de pobreza y desempleo (Agostini, 2008).

El saqueo es un fenómeno complejo y su conceptualización puede dificultar la comprensión de éste. Como señala Mac Ginty (2004), el saqueo tiene una connotación negativa dada por su etiqueta que es peyorativa, lo que nos introduce en una determinada moral y nos dificulta ver esta actividad en su contexto. Por otra parte, al estudiar los saqueos ocurridos en New Orleans post-Katrina, los investigadores describen la conducta de un grupo que se autodenominó “los saqueadores de Robin Hood”, ellos saqueaban solo en ciertos lugares, participaron de manera organizada en tareas de rescate y compartían lo que adquirían (Rodríguez, Trainor y Quarantelli, 2006). Por tanto, el saqueo puede involucrar aspectos prosociales y no debe ser considerada como una conducta antisocial tradicional, no es un acto de robo más, pues se da en un momento de quiebre de los contextos socio-políticos de la ley y el orden que temporalmente permiten actos criminales (Mac Ginty, 2004). Por estos motivos es considerada una conducta emergente en períodos de catástrofe (Provitolo, Dubos-Paillard y Muller, 2011).

Respecto a las motivaciones que subyacen a este fenómeno, Quarantelli (2007) señala que  se dan saqueos “prosociales” donde los supervivientes toman lo necesario para vivir y, “antisociales” los sujetos se apropian de objetos innecesarios como televisores y otros artefactos eléctricos.

Una tipología más acabada ha sido desarrollada en base a otras situaciones donde también se dan los saqueos como son los conflictos armados y la guerra. Desde esta perspectiva existen motivaciones económicas, relacionadas con cubrir las necesidades básicas, adquirir bienes como una forma de ahorro para otro momento y  tener dinero producto de la venta de los objetos conseguidos (Mac Ginty, 2004). Además, está el saqueo como forma de protesta política al existir una situación de exclusión social que afecta y que vulnera los derechos de las personas, en este caso las acciones se dirigen contra bienes públicos; el saqueo igualitario que tiene por objetivo balancear las diferencias sociales y materiales de los grupos desfavorecidos; el saqueo estratégico orientado hacia las bienes del enemigo en una conflicto armado y el saqueo organizado orientado a obtener beneficio material (Bakonyi, 2010). 

Entre los factores que contribuyen a los saqueos están los medios de comunicación. Éstos  alientan un clima social de amenaza durante los desastres. Situaciones violentas son ampliamente reportadas lo que magnifica estas conductas (Berger, 2009). Las noticias sobre desastres refuerzan las tendencias culturales, que relacionan desastre con descontrol y pobreza con peligro, a través de las representaciones sociales, los discursos y prácticas hegemónicas que apoyan el status quo de las elites. De esta forma permiten justificar medidas legales que aumenten el control social y la militarización de la zona, en desmedro de apoyo a las víctimas. En el desastre del Katrina los saqueadores fueron descritos como jóvenes negros de clase baja. Esta visión refuerza los estereotipos negativos y aumenta el estigma que pesa sobre estos grupos sociales (Adams, O`Brien and Nelson, 2006; Tierney, Bevc and Kuligowski, 2006).

Los saqueos pueden conducir a enfrentamientos violentos con la policía o con los propietarios. Éstos últimos, alertados por los medios de comunicación se arman para prevenir la ocurrencia de estos actos, incluso si esto no ha sido verificado por medios oficiales (Tierney, Bevc and Kuligowski, 2006). Investigaciones señalan que  los saqueos a  las viviendas son escasos o no se dan (Gray y Wilson, 1984; Quarantelli, 2008;).  Siguiendo esta tendencia, en Chile no hubo ataques a viviendas por turbas, pese a esto proliferaron grupos de vecinos armados para autodefenderse (Sanzana, 2010).

En este contexto, el objetivo de la investigación fue comprender, desde la experiencia de los sujetos que participaron, el fenómeno de los saqueos y la autodefensa de los barrios, ocurrido en Chile en los días posteriores al terremoto del 27 de febrero del 2010. Las preguntas de investigación fueron: ¿Cómo fue la experiencia de los saqueos y la autodefensa para los sujetos que participaron en ellos? ¿Cuáles fueron las motivaciones para saquear y autodefenderse en las personas que estuvieron implicadas en estos fenómenos? ¿Cuál fue el rol de las autoridades y medios de comunicación en los saqueos y autodefensa, desde la perspectiva de las personas involucradas?

 

MÉTODO

La investigación es descriptiva de carácter exploratorio y usa metodología cualitativa.

Sujetos

Los participantes del estudio fueron 10 personas, 6 hombres y 4 mujeres de entre 21 y 68 años provenientes de las comunas del  gran Concepción de la región del Bio-Bio en Chile. De este grupo 5 personas participaron en los saqueos  a comercios y 5 personas en la autodefensa de los barrios, fenómenos producidos dentro de los primeros 5 días post desastre del 27/F. El muestreo fue intencionado por conveniencia según la disponibilidad de las personas a participar en la investigación. Para contactar a los entrevistados se utilizó la técnica de bola de nieve donde los mismos sujetos entregaban información sobre otros posibles entrevistados. Se contactaron 15 personas de las que 10 accedieron a participar. Todos los participantes firmaron un consentimiento informado. Se resguardó la confidencialidad de su identidad.

Instrumento

La información se recolectó mediante la técnica de entrevista semi-estructurada. La elección del instrumento se fundamentó en que este tipo de entrevista permite obtener datos más ricos en contenidos y experiencias. Se elaboró una entrevista que abordaba 5 ejes temáticos a través de preguntas abiertas que se adaptaban de manera flexible a las características de los entrevistados. Los dominios cubiertos fueron: experiencia del terremoto, experiencia de los saqueos/autodefensa, influencia de los medios de comunicación, relación con la autoridad y percepción de los saqueos/autodefensa. La experiencia y opinión sobre los saqueos/autodefensa se consulto de manera selectiva según  si el sujeto se había visto involucrado en una u otra situación.

La entrevista se aplicó de manera piloto con personas de ambos tipos de muestra objetivo (autodefensa y saqueos). Estas entrevistas no fueron incluidas en los análisis. Esto permitió ver la adecuación de la técnica al objetivo de la investigación y hacer las adaptaciones necesarias para su mejora. 

Procedimiento

Las entrevistas fueron realizadas por dos entrevistadores de los cuales uno era el principal y el otro, observador y entrevistador secundario. Éstas se realizaron en noviembre del 2010, tuvieron una duración promedio de 1 hora y fueron grabadas y transcritas en su totalidad. La información se ingresó en el programa NVivo 8  para su posterior análisis. 

Los datos fueron procesados siguiendo una estrategia inductiva mediante análisis de contenido y temático (Ezzy, 2002).  Para ello se analizaron las entrevistas en 3 parejas separadas de investigadores, lo que permitió triangular el análisis de la información. Se identificaron unidades de análisis derivadas de las preguntas de investigación, estas fueron: experiencia del desastre, experiencia de los saqueos y la autodefensa e influencia de los medios de comunicación y las autoridades en el fenómeno. El análisis se inició con el proceso de codificación abierta en relación a las preguntas de investigación, pero dando amplio espacio a las temáticas emergentes. A partir de esta codificación se generaron categorías  las que fueron organizadas en otras más inclusivas. Posteriormente, se realizó un análisis para identificar las relaciones entre categorías e identificar patrones a lo que siguió una fase interpretativa que permitiera responder a las preguntas de investigación

 

RESULTADOS

Análisis descriptivo

Se obtuvieron 6 grandes categorías descriptivas.

1. Experiencia subjetiva del desastre.  La experiencia del desastre fue común a los sujetos que participaron en los saqueos y en la autodefensa. Esta categoría se refiere a las cogniciones y emociones que experimentaron los individuos en las horas /días posteriores al desastre. Desde el punto de vista emocional las personas refieren angustia y miedo intenso. Perciben lo ocurrido como irreal, como si fuese parte de una “película”. “…me costó mucho superarlo, yo te digo que dentro de recién hace como dos  meses yo logré superar el susto, el miedo…” (M. 56, Autodefensa).

La “incertidumbre” es generalizada entre los entrevistados y se asocia al desconocimiento sobre el futuro en diferentes ámbitos: satisfacción de  las necesidades básicas, funcionamiento del comercio, del sistema político y falta de comunicaciones. Producto de esto los sujetos se perciben como “vulnerables” ante los acontecimientos vividos. “… todo puede ocurrir  en ese minuto porque te sientes vulnerable a todo” (M. 56, Autodefensa). “… yo me sentía como, chuta, un viejo abandonado a la vida” (H. 68, Saqueos).

Los pensamientos dominantes son de carácter fatalista; asociado a ello se presenta la percepción de desesperanza y pesimismo hacia el futuro. “…pensé que era el fin del mundo…yo pensé que la tierra se iba a abrir y hasta ahí llegaba todo… ¡era una cosa atroz!…” (H. 43, Autodefensa).

2. Rol de las autoridades. Se refiere a la evaluación que hacen los sujetos de las autoridades tanto políticas como militares. El grupo de personas que saquearon como aquellas que se autodefendieron tienen  percepciones comunes sobre este tema.

Los sujetos señalan que faltó “liderazgo y capacidad de conducción” de la autoridad política. Las personas esperaban que el gobierno mantuviera el “orden público” y fuera en ayuda de las víctimas. El control social fue la principal demanda de los afectados por el desastre.  Las personas perciben el actuar de los funcionarios públicos como “negligente”. Las acciones fueron percibidas como tardías y se organizan en tres aspectos: a) tardanza en declarar estado de catástrofe, b) tardanza en sacar a las fuerzas armadas a la calle y declarar el estado de sitio y c)  tardanza  en la ayuda a las víctimas del desastre. “Porque la autoridades también no supieron tener la capacidad ni la cabeza fría pa’… pa’ calmar a la gente” (H. 28, Saqueo).

3. Rol de los medios de comunicación. Estos tuvieron una doble función. Por una parte entregaron información general sobre lo que estaba pasando en la ciudad y por otra colocaron en contacto a individuos particulares al entregar mensajes personales sobre ubicación y estado de familias y sus integrantes.

Los entrevistados(as), tanto del  grupo que participó en los saqueos como aquellos que se autodefendieron, consideran que se entregó información alarmista que alentó los rumores y el miedo e incertidumbre de la población ante posibles “hordas” que podrían atacarlos. Esto contribuyó a generar un clima de violencia que propició tanto los saqueos como la autodefensa. “Después sentí que fue demasiada información, creo que no filtraron cosas que debieron haber filtrado para no haber alarmado tanto a la gente y darle esto mismo, darle pie a los saqueos, a lo mejor la gente ni sabía” (M. 56, Autodefensa).

Por otra parte, destacan que el tener noticias sobre amigos y familiares fue un alivio y entregó seguridad. “Siendo una sola radio no iba a abarcar todas las informaciones, pero hacía lo que podía, y de intermediaria con la familias…” (H. 21, Saqueo).

4. Motivaciones de los saqueos. Los discursos de los entrevistados (as) permiten conceptualizar la motivación que tuvieron las personas para saquear grandes comercios y tiendas en 5 categorías: satisfacción de necesidades básicas, robo como forma de vida, oportunismo, deseo de daño y  deseo de justicia  social.

a) Satisfacción de necesidades básicas. Las personas experimentaron el saqueo como una forma de obtener artículos de primera necesidad: alimentos, pañales, bencina, etc. Esta motivación es aceptada y justificada socialmente, tanto por los propios participantes de los saqueos como por aquellas personas que no participaron. “También está el otro que es menos extremo que fue robo y solamente comida y cosas de primera necesidad que es el caso mío” (H. 28, Saqueo).

b) Robo como forma de vida. Los saqueos son cometidos por delincuentes, personas esencialmente “malas” con  prontuario que hacen de esta práctica su forma de vida habitual. Las narrativas de los entrevistados se alejan de esta motivación como la propia y aparece en otros.

Sí hubo gente mala mezclada, gente que no necesitaba nada y sacaba pa’ revender en el       mercado negro, o gente que sacaba bicicletas o televisores (…) Cada uno tenía un móvil diferente, yo no quiero decir que no tengo la culpa de lo que sucedió, pero siento que yo no saqueé como lo decían por la tele. Eso lo hizo la gente con malas intenciones… (M. 53, Saqueo).

c) Oportunismo. Los saqueos son percibidos como respuesta a la oportunidad de obtener productos sin ser sancionado. Las personas que presentan esta motivación están siempre alertas a situaciones de ausencia de control social y su objetivo va más allá de la satisfacción de sus necesidades inmediatas, toman artículos que no son de primera necesidad como televisores, refrigeradores, etc. La falta de autoridad les permite obtener aquellos insumos que desean tener, pero que no han podido adquirir por otros medios, el saqueo se vuelve una forma de consumo más.
Pero toda esta gente que robó electrodomésticos, que se organizó en masa, que incluso abrió locales chicos y todo… yo creo que  podían tener o alcanzar las cosas que siempre quisieron en las cantidades que ellos nunca van a poder tener. (M. 24, Saqueo)

d) Deseo de dañar.  La destrucción  de  cosas es considerada un fin en sí mismo durante los saqueos. La agresividad se manifiesta en el deseo de querer romper todo lo que se encontrara en  los lugares saqueados.

Y la gente en su desesperación, porque rompían todo, o sea, te digo que veían unas sillas de estas donde se sientan los cajeros y las rompían… o sea, me acuerdo de haber visto unos tipos, ¿ubican estos buzones donde se meten estos celulares antiguos?  Como los de  Entel, rompiendo eso. (M. 24, Saqueo).

e) Deseo de justicia social.  El saqueo es la respuesta social a una historia de desigualdad sostenida por años entre los distintos actores sociales. Las personas experimentan el saqueo como un acto reivindicatorio ante los constantes abusos de los que son objeto por parte de las grandes tiendas comerciales. “Yo me sentía como víctima, como si estuviera reclamando algo que me pertenece” (M. 53, Saqueo). “… los supermercados ni las grandes tomaron los resguardos necesarios para que no fueran saqueados porque a ellos igual les convenían que fueran saqueados así cobraban los seguros aun más amplios que las pérdidas que habían tenido” (H. 28, Saqueo).

5. Motivaciones de la autodefensa. La autodefensa fue un fenómeno generalizado que incluyó a quienes participaron en los saqueos. Las personas se defendieron de manera colectiva en sus barrios ante la amenaza percibida de saqueos a sus domicilios. Las motivaciones se organizan en dos categorías: búsqueda de seguridad y búsqueda de distracción.

a) Búsqueda de seguridad. Ante la amenaza latente de saqueo, las personas se unen e intentan proteger a su familia y sus pertenecías con el apoyo de sus vecinos. Los sujetos experimentan la autodefensa como un estado de alerta permanente frente a una masa virtual de atacantes. “Uno solo no puede hacer mucho contra una masa y vimos la necesidad de unirnos como población” (H. 24, Autodefensa). “Las guardias eran para estar unidos ¿cachai’?, los turnos, todo. Que hubiese alguien atento que sea para poder avisar al pasaje, por cualquier cosa” (H. 21, Saqueo).

b) Búsqueda de distracción. En los discursos aparece la autodefensa como una manera de divertirse que distiende la tensión producida bajo el contexto post-terremoto. Existe un componente lúdico asociado al vestirse como personaje de acción y  al compartir la comida. “Era mucha risa, mucho jolgorio, mucha cosa para pasarlo bien, o sea ellos yo creo que del terremoto tienen casi un buen recuerdo” (M. 50 Autodefensa).

El uso de disfraces se asocia al género masculino: algunos hombres pudieron actuar sus fantasías heroicas a través de estos personajes. “Salieron muchos superhéroes, gente que, siempre quiso ser… no sé había un tipo por ejemplo, un vecino que salía vestido de Ninja. El traje completo, estamos hablando de un adulto de 40 años, traje completo de ninja” (H. 21, Autodefensa).

6. Representación social del individuo peligroso. En el discurso de los entrevistados(as), sin distinción, aparece el peligro asociado a un sujeto que posee una serie de características que están dadas por su procedencia social. Los saqueos se relacionan, mayoritariamente, con personas de clase baja que adoptan la forma de “turbas”. Estos individuos pueden ser identificados por la apariencia y el lenguaje. Además pertenecen a ciertos barrios marginales. Los entrevistados (as) que pertenecían a sectores territorialmente excluidos hiperintraestratificaron e hicieron distinciones más precisas sobre la “peligrosidad” de ciertos territorios considerados marginales.

…yo estaba amotinado en esta esquina pensando que iban a venir los de la Libertad, pero los de la población siguiente pensaban de que nosotros íbamos a ir a su población y los de la Libertad, que son súper malos pensaban que los tipos del cerro iban a bajar a saquear y pelear con ellos…. (H.21, Saqueo)

Bueno la radio decía a cada rato que venían hordas de personas a atacar a la gente de los Huertos Familiares entonces no sé po, nos pasábamos el rollo de que había una… se podría decir como una… guerra de clases, no sé que era, una cuestión así. (H. 21, Autodefensa)

Análisis relacional

Los saqueos y la autodefensa de los barrios aparecen como fenómenos interrelacionados que presentan una diversidad de motivaciones. Éstas pueden ser organizadas en tres grandes categorías: a) experiencia subjetiva del desastre, b) contexto  social post desastre y c) contexto social pre desastre. Las dos primeras serían gatillantes del fenómeno en tanto la última es un antecedente permanente.

La figura 1 ilustra la relación de estos componentes.

Figura 1. Análisis relacional: Los saqueos y la autodefensa como fenómenos relacionados

img1

Los saqueos y la autodefensa de los barrios son fenómenos relacionados pues quienes participaron de ellos comparten la experiencia subjetiva del desastre y la percepción del contexto post desastre y pre desastre.

Experiencia subjetiva del desastre. Las personas vivieron el desastre con angustia y miedo y presentaron una fuerte sensación de incertidumbre y vulnerabilidad ante el fenómeno natural como ante las consecuencias  materiales y sociales del mismo; desabastecimiento de insumos básicos y clima de tensión social. El no tener acceso a alimentos ni agua durante un tiempo indeterminado favoreció que las personas se sintieran en la necesidad de tomar estos insumos de los comercios.

Contexto social post desastre. El desastre colocó aprueba el sistema social. Las autoridades locales tuvieron que  afrontar la emergencia en un país fuertemente centralizado, como es el caso de Chile. Esto significó un desafío que fue enfrentado de manera inadecuada por las autoridades. La falta de conducción política llevó a dificultades operativas que implicaron problemas para atender a las víctimas y resguardar el orden público. La ausencia de control social externo, policía, posibilitó que personas con historia delictual robaran en grandes tiendas y comercios. Además, personas ajenas al mundo del delito vieron la oportunidad de obtener todo lo que deseaban y que les estaba vetado por su posición social o simplemente de conseguir grandes cantidades de objetos de su interés. Por otro lado, sin control social las personas tuvieron que buscar formas de enfrentar un entorno amenazante y se organizaron en grupos territoriales para protegerse y defenderse.       

Los medios de comunicación cumplieron un rol relevante en la generación del clima social post desastre. Transmitieron información alarmista que reforzó en la población los temores a ser víctima de un delito, la inseguridad colectiva como parte del imaginario social permanente fue alentado por los medios. Las personas experimentaron la amenaza hacia su familia y bienes como algo concreto, que en ausencia de control los llevó a buscar seguridad en el grupo social a través de la autodefensa. 

Contexto social pre desastre. Es posible visualizar factores contextuales permanentes y, por tanto, previos al desastre que influyeron en los saqueos y la autodefensa, estos serían: la desigualdad social, la búsqueda de status y los roles de género.

Chile es uno de los países más desiguales del mundo. Las grandes diferencias de ingreso entre los distintos grupos sociales, se han traducido por una parte, en un entorno social donde la competencia y la desconfianza caracterizan la vida en comunidad, y por la otra en un sentimiento de malestar social asociado a la percepción de injusticia ante las grandes e incomprensibles brechas en el nivel de ingresos. Estas emociones se personifican en las grandes tiendas comerciales que son vistas como la expresión concreta del abuso permanente que el sistema social hace de los ciudadanos. Por tanto, cuando ocurre una situación que desestabiliza la estructura normativa de la comunidad, como una catástrofe, las personas expresan la rabia y frustración contenida mediante la agresión hacia los comercios. El saqueo es un acto de reparación social que, en alguna medida, permite compensar las grandes desigualdades sociales. Respecto a la autodefensa, la sensación de inseguridad permanente que nace de la violencia social favorecida por la desigualdad  está personificada en el “delincuente” al que se le adscribe un determinado estereotipo social basado en su aspecto físico y procedencia social. En este ambiente se instala la desconfianza hacia las clases sociales bajas como forma de relación social y cuando sucede un fenómeno que resquebraja la organización social, estos temores permanentes se visibilizan y la búsqueda se seguridad social se acrecienta. Es así como los sujetos se unen para poder defenderse de un “otro” que resume sus miedos y saca a la luz el conflicto social que subyace.

Por otro lado, un sistema económico capitalista que incentiva el consumo y favorece la adquisición de status mediante símbolos materiales, se expresa en el deseo de tener y acumular bienes que, producto del mismo sistema, no es posible adquirir. Las personas pueden ver a través de los medios de comunicación lo que saben les está vetado. En una sociedad donde la sensación de carencia acompaña la vida social, cuando se produce un fenómeno que coloca en jaque la estructura social, las personas aprovechan de saquear como una forma de obtener bienes en grandes cantidades, aunque no los necesiten. Finalmente, la sociedad chilena, a pesar de los cambios culturales por lo que atraviesa, continua teniendo marcados los roles de género tradicionales. Es interesante que en una situación de crisis social, donde la búsqueda seguridad se torna fundamental, los hombres tengan la oportunidad de actuar la imagen del “macho”  convertido a súper- héroe de acuerdo a la representación social de lo masculino, a través de la autodefensa de los barrios. En este contexto, la autodefensa  se convierte en un espacio de diversión, donde “los hombres” se juntan y hacen “cosas de hombre”, vigilan, beben y comen.


DISCUSION

Los saqueos y la autodefensa aparecen como formas de violencia social complementarias que son gatilladas por situaciones de crisis social como las producidas por un desastre. Más que dos fenómenos separados pueden ser entendidos como manifestaciones distintas de un conflicto social subyacente, alentado por un sistema económico neoliberal que propicia la desigualdad social.

En una sociedad desigual, las distancias sociales se agrandan, se acentúan las diferencias entre el endo y el exogrupo, y la estratificación social cobra mayor importancia. La pertenencia a una determinada clase social se convierte en una suerte de condena que dificulta el encuentro social con “otros” distintos, la diferencia se vuelve sospechosa y peligrosa. En este contexto de polarización social, la desconfianza y la amenaza de riesgo permanente son cotidianas. Así cuando los controles sociales formales se ven sobrepasados, como ocurrió en Chile post desastre del 27/F, los ciudadanos se sienten compelidos a defenderse. El “pobre” es la encarnación del sujeto peligroso y es en su contra que se organizan los grupos de autodefensa. La criminalización de la pobreza se expresa en su reclusión a barrios marginales y estigmatizados (Wacquant, 2007). Los medios de comunicación alientan esta amenaza y de esta forma contribuyen a recordar la relación antagonista previa entre las distintas clases sociales (Berger, 2009). Esto permite a la clase hegemónica movilizar al estado para proteger la propiedad privada y así facilita la restauración de la estructura de desigualdad y conflicto previa (Stallings, 1988).

El conflicto que surge en el post desastre refleja las tensiones preexistentes y las diferencias de poder en la comunidad, junto a él aparecen conductas cohesivas y solidarias, que afianzan los lazos de supervivencia del endogrupo (Hawdon y Ryan, 2011; Mawson, 2005). La autodefensa es transversal a los distintos grupos sociales y refuerza la percepción endo y exogrupo, movilizando a los sujetos en post del colectivo. La dinámica de desconfianza y conflicto entre clases también se reproduce intra clase. Es así como los “pobres” temen a un “otro” que perciben como más marginado, a través de la magnificación de las diferencias locales entre las personas de su mismo grupo social. Cuando la desconfianza social se instala permea al conjunto de la sociedad, y en situaciones de emergencia se generaliza la necesidad de protección.

Por otro lado, la desigualdad social suele venir acompañada de una mayor competencia por el status. Los sujetos necesitamos sentirnos valorados socialmente y el principal elemento de estima social, es el lugar que ocupamos en la jerarquía del grupo (Wilkinson, 2009).  Esta posición social es visibilizada por signos materiales, “objetos de consumo” que solo pueden ser adquiridos por unos pocos. En situaciones de desastre la violencia de los saqueos responde a la necesidad valoración social. El saqueo por tanto se vuelve un acto de consumo más donde las personas adquieren a través de medios ilegales, aquellos artículos que les permiten identificarse con la clase social dominante. Desde esta perspectiva, las clases medias también pueden tener la necesidad de saquear como forma obtener artículos valorados socialmente. El saqueo se “democratiza” y aparece asociado no solo a los sectores populares sino también a otros grupos sociales (Sanzana, 2010).

Finalmente, la desigualdad social genera frustración y rabia, en este contexto los saqueos son percibidos como un medio legítimo de equilibrar una situación social injusta, que se personaliza en los comercios y grandes tiendas.

En esta línea es interesante notar que los saqueos ocurridos en Chile, siguen un patrón más parecido a lo que ha sucedido en motines y revueltas que a lo acontecido en desastres; se inician con personas que poseen un prontuario delictual, luego sujetos sin estilo de vida criminal toman cosas de las tiendas, finalmente un gran número de personas comienza a sacar artículos de los comercios (Quarantelli, 2008). Los saqueos ocurridos en estas situaciones tendrían un carácter más ideológico de protesta contra el sistema, a diferencia de lo que sucede habitualmente en desastres.

Por otra parte, el género asociado a la autodefensa deja entrever una subjetividad masculina asociada a modelos sociales de consumo como superhéroes y personajes de películas de acción. En este contexto, el espacio territorial del endogrupo se vuelve una oportunidad, en algunos hombres, para relajarse y convertirse en un “otro” que es la encarnación de los valores promovidos por la cultura hegemónica. El ser fuerte, audaz, valeroso y volcado a la acción, son características centrales de la representación social de lo masculino, y por tanto el imaginario aspiracional de los hombres, que en una situación de crisis es posible actuar.

 

CONCLUSION

A la luz de lo anterior se puede señalar que los saqueos y la autodefensa son fenómenos inter-relacionados que responden a diversas motivaciones asociadas a factores gatillantes y a factores permanentes. Entre los primeros, tal como ha sido descrito en otras investigaciones, encontramos el impacto emocional y cognitivo del evento, y el rol de las autoridades y medios de comunicación.

Respecto a los segundos, la desigualdad y como se traduce ésta en el entorno social, emerge como relevante.

La  inequidad social en Chile tiene un costo que se invisibiliza en las relaciones sociales cotidianas en tiempos normales, pero que surge cuando hay situaciones de emergencia y desastres. Desde esta perspectiva las autoridades deberían contemplar dentro de sus planes de preparación y contingencia de estos eventos la ocurrencia de saqueos y su contracara la autodefensa de los bienes. Mientras la sociedad Chilena no aumente sus niveles de igualdad, es probable que estallidos sociales como los acontecidos para el terremoto del 27/F sigan sucediendo, particularmente en los grandes conos urbanos donde las desigualdades y sus consecuencias sociales se intensifican.

Debido a los escases de investigaciones sobre el tema, en un contexto latinoamericano, es difícil poder contrastar los resultados obtenidos con estudios previos. Por otra parte, esta investigación  presenta la limitación de haber entrevistado a un número reducido de personas, lo que reduce el alcance de los resultados. Desde esta perspectiva es necesario poder contar con un mayor número de trabajos que aborden estos fenómenos. Sería interesante poder profundizar en cómo el género influye en la  autodefensa y cómo estas instancias van reforzando los estereotipos culturales. También es importante comprender  las motivaciones y experiencia de personas de clase social acomodada que saquearon. ¿Cómo sus motivaciones se articulan con las de otras clases sociales?

En este sentido esperamos que otros investigadores se interesen en conocer y trabajar sobre estos fenómenos.

 

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Artículo recibido en: 12-05-2014
Manejado por: Editor jefe IICC
Aceptado en: 30-06-2014

No existen conflictos de intereses

 


Notas

1. Pamela Grandón Fernández es doctora en psicología y profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de Concepción.  

2. Simon Acuña Medina es psicólogo de la Universidad de Concepción

3. Camila Briese Moreira es psicóloga de la Universidad de Concepción

4. Pablo Chovar Muñoz es psicólogo de la Universidad de Concepción

5. Ana Hernández Fernández es psicóloga de la Universidad de Concepción

6. Florencia Orellana Espinoza es psicóloga de la Universidad de Concepción
Dirección de correspondencia, Departamento de Psicología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Concepción, Barrio Universitario s/n, Concepción, Chile. Fono: 056-41-2204323/ 2203956/ Fax 056-41-2210266 pgrandon@udec.cl

 

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