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Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP

versión On-line ISSN 2077-2161

Ajayu v.10 n.1 La Paz mar. 2012

 

DETERMINANTES PSICOSOCIALES DE LA SATISFACCIÓN CON LA VIDA: UN ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE BOLIVIA E ITALIA

PSYCHOSOCIAL DETERMINANTS OF SATISFACTION WITH LIFE: A COMPARATIVE ANALYSIS IN BOLIVIA AND ITALY

DETERMINANTES PSICOSOCIALES DE LA SATISFACCIÓN CON LA VIDA: UN ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE BOLIVIA E ITALIA


Por: Carlo Tramontano 1 , Paula Luengo Kanacria 2 , Patrizia Stecab 3 , Giovanni Vecchioa 2 , Concetta Pastorellic 3 , Gian Vittorio Caprarac 3


RESUMEN

Este estudio representa la extensión de una investigación precedente desarrollada por Steca y colaboradores (2009) focalizada en el análisis del rol de algunos de los factores determinantes de la satisfacción con la vida en una población juvenil proveniente de Bolivia y de Italia. Específicamente, se implementó un análisis univariado de la varianza (ANOVA) y un modelo de equaciones estructurales utilizando los datos de estudiantes universitarios para evaluar simultáneamente en los dos países el modelo teórico propuesto por Caprara (2002). Los resultados no han evidenciado diferencias relevantes entre ambos grupos a nivel de los valores medios alcanzados en las diversas variables. Sin embargo, nuestros resultados confirman la esperada relación entre las variables, confirmando la relevancia de las creencias de autoeficacia emocional en el influenciar las creencias de autoeficacia social, las que, a su vez, promueven la satisfacción con la vida evaluada por los mismos individuos. Este aporte representa un nuevo intento a favor de una mayor comprensión de este fenómeno, ampliamente investigado en contextos anglosajones y europeos, pero no todavía suficientemente corroborado en la realidad latinoamericana.

Palabras clave: Satisfacción con la vida, Bolivia, Italia, convicciones de autoeficacia, análisis cross-cultural.


ABSTRACT

This study present an extension of a previous study developed by Steca and colleagues (2009) aimed at investigating the role of some psycho-social determinants of satisfaction with life in Bolivian and Italian youth. In particular, univariate ANOVA analysis and a structural equation model was implemented on data derived from two samples of college students, to simultaneously test a theoretical model proposed by Caprara (2002) in the two countries. Results did not highlighted relevant differences among groups in terms of mean values of variables. Nonetheless, our findings confirmed the expected path of relation, attesting the relevance of emotional self-efficacy beliefs in influencing social self-efficacy beliefs that, in turn, foster individuals’ evaluation of their satisfaction with life. This contribution represent an useful attempt to increase the comprehension of phenomena extensively investigated in Anglosaxon and European context, but not yet sufficiently tested in Latin-American reality.

Keywords: Satisfaction with life, Bolivia, Italy, self-efficacy beliefs, cross-cultural analysis.


RESUMO

Este estudo representa uma extensão da pesquisa anterior desenvolvida pela Steca et al (2009) incidiu sobre a análise do papel de alguns dos determinantes da satisfação com a vida de uma população juvenil da Bolívia e Itália. Especificamente, nós implementamos uma análise de variância univariada (ANOVA) e um modelo de equações estruturais utilizando dados de estudantes universitários para avaliar simultaneamente em ambos os países, o modelo teórico proposto por Caprara (2002). Os resultados mostraram diferenças significativas entre os dois grupos para os valores médios obtidos nas variáveis diferentes. No entanto, nossos resultados confirmam a relação esperada entre as variáveis, confirmando a importância da auto-eficácia em influenciar as crenças sociais, que, por sua vez, promove a satisfação de vida avaliados pelos mesmos indivíduos. Essa contribuição representa uma nova tentativa para uma melhor compreensão desse fenômeno, amplamente estudado em contextos anglo-saxões e europeus, mas ainda não suficientemente corroborada pela realidade latino-americana.

Palavras-chave: satisfação com a vida, Bolívia, Itália, auto-eficácia, crenças, cross-cultural análise.


 

CAPITULO I

INTRODUCCIÓN

Italia y Bolivia son dos naciones extremadamente distintas y alejadas sea geográfica, social que económicamente, como se deduce de las estadísticas oficiales, nacionales e internacionales. En el 2005, el Economist Intelligence Unit desarrolló un nuevo índice para determinar los niveles de calidad de vida, basado en los principales resultados recabados en investigaciones sobre la satisfacción con la vida y su relación con indicadores objetivos de bienestar a nivel nacional.

Específicamente estos indicadores fueron resumidos en una estima puntual, un índice, que comprendia básicamente: el ingreso per capita; la expectativa de vida; la tasa de divorcio por cada1000 habitantes; la participación a la vida religiosa y/o asociativa; la latitud; la tasa de desocupación; el promedio de índices de libertad civil y política; y el promedio del salario según el género. Tal índice, que va del 1 al 10, fue calculado sucesivamente en 111 naciones, entre las cuales Italia y Bolivia. En Italia el índice alcanzó un valor de 7,810, correspondiente al 8° lugar en el ranking, mientras Bolivia el índice fue del 5,492, correspondiente al 82° lugar entre estos países (Economist Intelligence Unit, 2005).

Sin embargo, cabe preguntarse si estos datos recabados con las estadísticas socio-demográficas y económicas, así como con el análisis de los indicadores de calidad de vida, son suficientes para sacar conclusiones sobre la experiencia subjetiva del bienestar de las personas . La pregunta es si¿Vivir en dos países tan diferentes, necesariamente afecta la percepción de bienestar de los individuos de manera tajante? ¿Es lícito asumir que la riqueza nacional y el ingreso per cápita están entre los principales determinantes del bienestar? ¿O es posible tomar en cuenta otras variables?

El reconocimiento de parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud) del concepto de salud no solo como ausencia de enfermedad, si no como expresión de una condición más amplia de bienestar psico-físico, ha impulsado el interés por la identificación de itinerarios de desarrollo virtuosos capaces de otorgar plena realización al individuo .En este sentido se ha orientado la así llamada Psicologia Positiva (Delle Fave, 2006; Seligman, 2003; Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; Sheldon y King, 2001), en el ámbito de la cual tienen espacio teorizaciones diferentes sobre el bienestar psicológico y numerosos aportes empíricos.
En el presente trabajo de investigación se harà referencia al enfoque hedónico y, en particolar, a los aportes de Diener y colegas (Diener, 1984, 1994, 2000; Diener, Lucas y Oishi, 2002; Diener, Suh, Lucas y Smith, 1999), los cuales definen el bienestar subjetivo como el resultado de un componente afectivo (la experiencia emocional de cada sujeto) y de un componente cognitivo (juicios subjetivos de satisfacción con la vida).

Resultados arrojados por diversos estudios empíricos, contrariamente a lo hipotetizado, generalmente han subrayado el escazo aporte que los indicadores objetivos (que comprenden variables socio-demográficas e índices económicos) entregan a la explicación de la variabilidad observada en las evaluaciones de la satisfacción con la vida de las personas. Estos aportes llaman la atención sobre la necesidad de identificar otras variables mayormente determinantes que sean capaces de captar la percepción subjetiva de los individuos. En el presente trabajo se propone de ampliar un estudio precedente de Steca y colegas (Steca, Caprara, Tramontano, Vecchio y Roth, 2009) , finalizado a indagar la generalización del modelo conceptual propuesto por Caprara (2002), ampliamente estudiado en Italia, que asigna un rol prioritario a las convicciones de autoeficacia emocional e interpersonal en la determinación del funcionamiento psicosociale del sujeto, operacionalizado en este caso, en terminos de juicios de satisfacción con la vida. Este acercamiento serà realizado dentro del marco teórico de la Teoria Social Cognitiva de Albert Bandura (1986, 1997).

MARCO TEÓRICO

1. El enfoque hedónico

El enfoque hedónico se focaliza en el Bienestar Subjetivo, definido en base a las evaluaciones que las personas dan sobre la calidad de la propia vida y de aquellos estados emocionales que generalmente caracterizan sus experiencias cotidianas (Diener, 1984, 1994, 2000; Diener, Lucas y Oishi, 2002; Diener et al., 1999).

El bienestar subjetivo, si bien era ya estudiado al final de los años  ‘50 como un indicador de la calidad de vida y como variabile fundamental para el monitoreo de las políticas sociales, solo recientemente se volvió objeto de investigación empírica, operacionalizándolo como el conjunto de evaluaciones que los sujetos dan sobre la propia vida tanto a nivel cognitivo que afectivo (Diener, 1984; Diener y Fujita, 1997; Diener y Lucas, 1999; Diener y Suh, 1999).

En particular el componente afectivo, generalmente definido como balance hedónico, se refiere a la prevalencia de la afectividad positiva por sobre la negativa, mientras que el componente cognitivo hace referencia a los juicios sobre la satisfacción con la propia vida en relación a estándares personales. Estos componentes son separables y pueden ser estudiados independientemente para evaluar sea el aporte específico dado en la definición del juicio general de bienestar sea la identificación de sus determinantes (Lucas, Diener y Suh, 1996). En relación a este último aspecto se ha puesto en evidencia desde diversos aportes el rol de factores genéticos (Lykken y Tellegen, 1996), rasgos de personalidad (MCrae y Costa, 1994), variables del contexto (Veenhoven, 1991) y procesos de juicio (Schwarz y Strack, 1999).
Con la finalidad de aclarar la influencia de la cultura sobre la satisfacción con la vida, muchos autores sugieren hacer referenzia al constructo de Sí mismo, que puede ser considerado un mediador importante (Sheldon y Elliot, 1999; Sheldon y Kasser, 1995, 1998; Suh,2000).

En este sentido la Teoria Social Cognitiva (Bandura, 1986, 1997) puede re presentar un punto de referencia fundamental ya que permite una visión integrada del Sistema del Sí mismo.

2. La teoría social cognitiva

El accionar humano está caracterizado por el tentativo de ejercitar, respecto de las circunstancias de la propia vida, un control, funcional a la maximización de resultados positivos y al evitar condiciones desagradables. En la Teoria Social Cognitiva (Bandura, 1986, 1997) el sujeto no es considerado exclusivamente como un ser reactivo; Diversamente Bandura reconoce a la mente humana capacidades proactivas señalando  el concepto de human agency (agenticidad humana). Este concepto se refiere a la capacidad de las personas de hacer que las cosas sucedan como consecuencia a las propias acciones y de ejercer formas de control sea sobre el contexto que sobre la propia vida.
Entre los mecanismos mediante los cuales actúa la human agency el más importante y generalizado es el de las creencias de autoeficacia, o sea “people's beliefs in their capability to exercise some measure of control over their own functioning and over environmental events/las creencias de la gente en su propia capacidad de ejercer un cierto grado de control sobre su funcionamiento y sobre el medio ambiente” (Bandura, 2001, p.10) y que pueden ser consideradas como un elemento básico de la motivación humana, el bienestar y la realización personal (Bandura, 2006).
Estas creencias son consideradas los predictores más cercanos de la conducta humana, ya que ejercen una influencia directa en las decisiones sobre los planes de acción de las personas.

De hecho, antes de emprender cualquier actividad difícil o desafiante, las personas tienden a reflexionar sobre sí mismos, teniendo en cuenta si sus habilidades están o no a la altura y deciden si es así, de afrontarla (Bandura, 1997, 2006). Por otro lado, si una persona no se cree capaz de conseguir, a través de sus acciones, los resultados deseados y de evitar las consecuencias desagradables, ni siquiera estará motivada para emprender y perseverar frente a las dificultades (Bandura, 2001).

Las creencias de autoeficacia no pueden ser consideradas como un constructo general, éstas son diferentes y apuntan a distintos dominios del comportamiento. De consecuencia, se hará referencia a un conjunto de creencias acerca de sí mismo relacionados con espicificas áreas y tendrán que ver también con aspectos relativos a la autoregolación afectiva, interpersonal y de los procesos de pensamiento (Bandura, 1997).

Las creencias de autoeficacia deben ser entendidas como estructuras de conocimiento altamente contextualizadas que rigen los procesos de activación y, por lo tanto, llevan a la acción: serán más predictivas en la medida en la que el ámbito de operacionalización sea más específico (Caprara y Steca, 2006). Sin embargo, cada sujeto puede estar en grado de reflexionar sobre las propias experiencias en distintos campos, integrando las propias creencias en relación con dominios de funcionamiento más generales, a prescindir de las situaciones especificas o de particulares rendimientos.

 Por lo tanto, analizar y medir las convicciones de autoeficacia relativas a dominios más generales puede ayudar también a explicar en mayor medida la coherencia y la continuidad del comportamiento individual, si bien a expensas de un mayor poder predictivo. Por otro lado esto podría permitir la evaluación del grado de interdependencia entre campos de activación diferentes, identificando las creencias de autoeficacia más influyentes y/o más maleables (Caprara, Steca, Gerbino, Paciello y Vecchio, 2006; Caprara y Steca, 2005, 2006).

Estudios recientes han puesto de relieve la contribución de las creencias de autoeficacia en la regulación emocional e interpersonal, haciendo hincapié en la relevancia en términos de su influencia en el funcionamiento psicosocial y el bienestar de la persona (Bandura, Caprara, Barbaranelli, Gerbino y Pastorelli, 2003; Caprara, 2002; Caprara, Scabini, Barbaranelli, Pastorelli, Regalia y Bandura, 1999).

En el presente trabajo nos referiremos al modelo de Caprara (2002) cimentado en la influencia de las creencias de autoeficacia en la regulación de los estados afectivos y de las relaciones interpersonales, dentro del funcionamiento psicosocial del individuo. En particular, este modelo da prioridad a la capacidad del individuo para regular sus emociones (o creencias de autoeficacia emocional), respecto de la capacidad del individuo para crear, gestionar y mantener relaciones interpersonales y sociales (creencias de autoeficacia interpersonal).

En lo específico, la autoeficacia emocional, que hace referencia a la capacidad de controlar las emociones negativas y de expresar las positivas, tiende a predisponer al individuo a relacionarse positivamente con el propio contexto de referencia. De hecho, en la medida que una persona se percebirá a sí misma capaz de regular el propio mundo emocional, manejando los estadios emocionales emotivos disfóricos y expresando las emociones positivas, ella estará en mejores condiciones de relacionarse eficazmente con el ambiente circundante.

Adémas, por un lado, la capacidad de manejar en manera eficaz las relaciones con los demás favorecería el alcanzar los propios objetivos, dado que el logro de resultados adecuados presupone la necesidad de compartir experiencias y de confiar en las habilidades y talentos de los demás; por otro lado, la posibilidad de instaurar relaciones positivas con los demás presupondría la capacidad de manejar adecuadamente la propia emocionalidad, expresando la afectividad positiva y regulando los estados emocionales negativos (Caprara y Steca 2005).

La hipótesis sobre la relevancia prioritaria de la autoeficacia emocional deriva del análisis de numerosos aportes de la literatura científica que confirman cómo la la regulación afectiva ejercite una influencia crucial en la adaptación psicosocial del sujeto y, consecuentemente, en relaciones interpersonales de calidad (Larsen, 2000; Saarni, 1999). El expresar las propias emociones positivas promueve mejores relaciones con los demás, así como impulsa intercambios sociales, mayor cooperatividad y relaciones íntimas positivas (Ashby, Isen y Turken, 1999; Aspinwall, 1998; Berry y Willigham, 1997; Fredrickson, 2001; Fredrickson y Branigan, 2002; Fredrickson y Joiner, 2002; Isen, 1987, 2002; Watson, Clark, McIntyre y Hamaker, 1992).

Por otra parte, justamente en el estudio sobre el Bienestar Subjetivo el aporte de las relaciones interpersonales asumen una gran centralidad (Argyle, 2001; Myers, 1999), ya que generalmente las personas son más felices en situaciones en las que están en presencia de los demás (Pavot, Diener e Fujita, 1990). La calidad de las relaciones interpersonales, más que la cantidad (Carstensen, 1998; Nezlek, 2000), así como la cantidad del tiempo transcurrido en actividades de socialización caracterizan el diferente grado de felicidad de los individuos (Diener y Seligman, 2002). Entre otras cosas, relaciones positivas favorecen la formación de una adecuada red de apoyo social, ampliando el proprio capital social que tiene en consideración las competencias de los demás para el logro de los objetivos positivos propuestos (Caprara, 2002).

Este modelo teórico ha sido probado empíricamente en diversos ámbitos de la experiencia y del comportamiento individual. De hecho, la autoeficacia emocional e interpersonal han demostrado ejercer una fuerte influencia en el comportamiento prosocial (Bandura et al 2003;. Caprara y Steca, 2007), en el funcionamiento y la satisfacción de la familia (Caprara, Steca, 2006), en el pensamiento positivo y el balance hedónico (Caprara y Steca, 2005, 2006, Caprara et al. 2006) en el contrarrestar la timidez (Caprara, Steca, Cervone y Artistico, 2003) y la depresión (Bandura et al., 2003).

Por estos motivos aparece relevante poner a prueba la capacidad de ampliación del modelo aquí presentado a nivel cross-cultural. Steca y colaboradores (2009) ya desarollaron un estudio para evaluar el modelo en dos muestras independientes en Italia y Bolivia. El presente estudio utiliza una perspectiva “multigrupo” que permetirá comparar simultáneamente la relación conceptual entre las variables en ambos grupos (Bolivia e Italia), subrayando las diferencias y las similitudes.

MÉTODO

1. Muestra

En el presente estudio han participado dos muestras de estudiantes italianos y bolivianos. En particular, en Italia participaron 231 estudiantes universitarios (hombres 45% y 55% mujeres), residentes en la localidad de Genzano de Roma, con una edad media de 21,77 años (D.S. 1,72). En Bolivia participaron en la investigación 355 estudiantes (hombres 43% y 57% mujeres), residentes en la ciudad de La Paz, con una edad media de 20,02 años (D.S. 2,03).

2. Procedimientos: participantes y agrupamiento de los participantes

La muestra italiana es parte de un proyecto más global de investigación longitudinal llevado a cabo por el Centro de Investigación Interuniversitario sobre la Génesis y el Desarrollo del Comportamiento Antisocial y Prosocial (CIRMPA), que comenzó en 1989 y actualmente sigue en vigencia. Para obtener los datos utilizados en este estudio, los participantes fueron invitados por teléfono a participar nuevamente en la investigación.

El grupo de investigadores entregó la batería de cuestionarios a los participantes, con las escalas de evaluación consideradas en este estudio. Después de 10 días, se volvió a contactar a los estudiantes, quienes devolvieron la batería completa. Fue previsto un pequeño aporte económico por la participación.

En Bolivia se estableció contacto con los rectores y decanos de algunas universidades de La Paz y se obtuvo la disponibilidad para la eventual participación de los estudiantes en el estudio. Estos últimos completaron una serie de cuestionarios durante las horas de clases sin recibir ninguna recompensa económica. Si bien se dejó en libertad a los estudiantes de no participar si no lo deseaban, ninguno de ellos se negó a hacerlo. La administración de los cuestionarios se llevó a cabo en el aula durante las clases, con el permiso de los docentes, en presencia de un investigador italiano y al menos un empleado universitario boliviano. Todas las escalas utilizadas fueron traducidas por expertos bilingües a través de un procedimiento traducción-contratraducción y fueron adaptadas al contexto cultural de Bolivia.

3. Instrumentos
Autoeficacia emocional: se examinaron 11 ítems, extraídos de la escala de autoeficacia emocional de Caprara y colaboradores (Caprara y Gerbino, de 2001, Caprara et al., 2003), 4 de ellos relacionados con la autoeficacia en la expresión de las emociones positivas y 7 relacionados con el factor de segundo orden gestión de las emociones negativas, que se define por los factores de primer orden relacionados con la gestión de la tristeza y la rabia.

A los sujetos se les pide que expresen en qué medida se sienten capaces de hacer frente a situaciones relacionadas con su experiencia afectiva, donde se estratificó la respuesta en una escala de 1 a 5 (respectivamente, correspondientes a para nada capaz a totalmente capaz).

Autoeficacia social: fueron considerados 8 ítems de la escala de autoeficacia social de Caprara y colaboradores (Caprara, Gerbino y Delle Fratte, 2001; Bandura, Barbaranelli, Caprara y Pastorelli, 1996), de los cuales 4 referidos a la capacidad de manejar las propias relaciones interpersonales con los propios amigos y 4, en cambio, a las relaciones interpersonales en contextos públicos.. A los participantes se les solicitó evaluar en una escala de 4 intervalos, sin punto medio, que va del 1 al 5 (de “para nada capaz” a “totalmente capaz”) cuánto se sienten en grado de manejar algunas situaciones que pueden caracterizar las relaciones interpersonales.
Eficacia familiar: se examinaron cinco ítems extraídos de la escala de autoeficacia filial 6 de de la escala de eficacia colectiva de la familia propuestas por Caprara y colaboradores (Caprara, Regalia, Scabini, Barbaranelli y Bandura, 2004).

En particular, la primera se refiere a la capacidad de manejar la relación con los padres, mientras que la segunda mide la percepción que tienen los individuos sobre la capacidad de su familia para hacer frente a las situaciones problemáticas (por ejemplo, “¿En qué medida tuu familia es capaz de evitar que los desacuerdos recíprocos puedan transformarse en hostilidad mutua?”). Ambas medidas requieren para expresar sus evaluaciones en una escala de 1 a 7 (de “para nada capaz” a “totalmente capaz”).

Satisfacción la vida: fue utilizada la Life Satisfaction Scale, elaborada por Diener y colaboradores (Diener, Emmons, Larsen y Griffin, 1985), compuesta por 5 ítems, en cada uno de los cuales se requiere que los participantes indiquen el grado en el que están satisfechos con su vida con una escala del 1 al 7 (de 1 “totalmente en desacuerdo” a 7 “completamente de acuerdo.

La equivalencia de medida se ha establecido a través de los modelos de Análisis Factorial Confirmativo multi-grupo para los diversos intrumentos aquí utilizados (Tramontano, 2004).

4. Análisis Estadístico

Para cada una de las dimensiones del modelo se llevaron acabo análisis de la varianza (ANOVA) con la finalidad de detectar eventuales diferencias de género. Sucesivamente se indagaron las relaciones existentes entre las variables de interés analizando el modelo representado en la Figura 1, contemporaneamente para el grupo de los varones y de las mujeres, utilizando modelos de equaciones estructurales multigrupo (Bollen, 1989). Ésta técnica permite evaluar simultaneamente todos los nexos de influencia entre las variables, contemporaneamente en los diversos grupos de análisis (muestras), analizando si cada uno de los nexos difiere significativamente al compararlos.

Para evaluar la bondad del ajuste del modelo a los datos observados (el “fit”) se adoptó un enfoque “multidimensional”, considerando conjuntamente las indicaciones derivadas de: a) el índice Chi-cuadrado (2); b) el índice de ajuste comparativo (Comparative Fit Index, CFI, Bentler, 1990); c) el “Root Mean Square Error of Approximation” (RMSEA; Steiger, 1990); y d) el“Standardized Root Mean Square Residual” (SRMR, Jöreskog e Sörbom, 1993).

RESULTADOS

El Análisis de la Varianza Univariada.

Por un lado, se evidencia cómo los estudiantes italianos, comparativamente con los estudiantes bolivianos, se perciban a sí mismos más capaces de manejar la propia rabia [F(2,580)= 15,49; p<0,001] y las propias relaciones sociales sea con los propios amigos [F(2,580)= 11,52; p<0,001] que en contextos públicos [F(2,580)= 77,13; p<0,001]; además risultan significativamente más satisfechos [F(2,580)= 42,52; p<0,001] (Tabla 1). Por otro lado, los jóvenes bolivianos, comparativamente con los jóvenes italianos, se perciben a sí mismos más capaces de expresar las propias emociones positivas [F(2,580)= 8,62; p<0,001]. Sin embargo, si se consideran los valores obtenidos en el eta quadrado tales diferencias resultan insignificantes, salvo en el caso de la variable satisfacción con la vida (eta quadrado=0,07) y autoeficacia social en contextos públicos (eta quadrado=0,12) en las que este índice alcanza valores considerados medios (Cohen, 1988).

El modelo estructural hipotetizado fue analizado implementando un método multigrupo con el programa Mplus 3.0 (Muthén e Muthén, 1998-2010), vinculando los coeficientes de impacto a ser iguales en los dos países.

En la Figura 2 se presentan los resultados obtenidos considerando, como predictores de la satisfacción con la vida, las creencias de autoeficacia emocional e interpersonal. La eficacia familiar, considerada como factor de segundo orden sea de las creencias de autoeficacia filial que de la familiar colectiva, bajo la hipótesis de que estos factores conllevan (en virtud de la maximización de las altas correlaciones de las dos muestras: 0,59 y 0,71 en Italia en Bolivia respectivamente) a una percepción más general de los individuos sobre su proprio contexto familiar.

Como era de esperar, la capacidad de manejar adecuadamente las propias emociones tiene un efecto positivo sobre las creencias de autoeficacia interpersonal, que a su vez tienden a mejorar los juicios de satisfacción con la vida y esto se verifica de igual manera tanto en Italia como en Bolivia. Los índices de ajuste del modelo resultan adecuados, excepto la significatividad del Chi-cuadrado, (de 1817,345, con 1125 grados de libertad; p<.001), debida principalmente a la numerosidad de la muestra. En particular el CFI es de .92, l’RMSEA asume un valor par a 0,048 (0,044 – 0,052) y el SRMR es igual a 0,075. El modelo explica un porcentaje de varianza del 41% en Italia y del 23% en Bolivia.

DISCUSIONES

Las diferencias de orden socioeconómico y cultural entre Bolivia e Italia llevarían a especular sobre diferencias igualmente importantes relativas a los indicadores subjetivos de bienestar y de satisfacción con la vida.

En particular, sería plausible esperar evaluaciones significativamente peores en Bolivia respecto a Italia, teniendo en cosideración los indicadores objetivos macrosociales que generalmente son explicitados a nivel internacional y que ponen en desventaja a la nación sudamericana. Los resultados que emergen del presente estudio, sin embargo, evidencian una situación mucho más compleja.

Fue posible investigar la incidencia de los “efectos de posición” (Leung y Bond, 2004), es decir, la coocurrencia de diferencias significativas en los promedios de la satisfacción con la vida y de las variables determinantes adoptadas en el análisis; una condición ésta que podría contribuir a identificar la influencia de factores culturales.

En este caso, ha sido posible detectar diferencias significativas en algunas variables, pero ninguna de estas diferencias resultó estadisticamente relevante, salvo la relacionada con las creencias de autoeficacia social en las relaciones públicas.

Se investigaron, asimismo, las relaciones entre las variables, sea para evaluar la validez del modelo conceptual propuesto por Caprara (2002) en Bolivia, sea para identificar los vínculos de relación que en cada país podían adquirir una importancia adicional. Los resultados muestran una sustancial homogeneidad en los resultados de las dos muestras, tanto en relación con la estructura general del modelo, cuanto en la importancia específica de los distintos enlaces hipotetizados.

Sin embargo, lo que es evidente es el aporte de los diferentes factores considerados determinantes de satisfacción con la vida: en Italia el porcentaje de varianza explicada es casi el doble que en Bolivia.

En Bolivia el aporte de las creencias de autoeficacia, si bien relevante, aparece notablemente reducido respecto a Italia. Se puede hipotetizar que la compleja condición sociopolítica de la nación y el efecto de los fenómenos de desigualdad a nivel económico y étnico, son factores que pueden comportar un impacto sobre la operacionalización de variables como la satisfacción con la vida y sus determinantes.

Ésta está intimamente relacionada con la capacidad de alcanzar los propios objetivos personales y resistir frente a las adversidades sociales asumiendo un rol activo en los procesos de democratización y participación civil y política, considerados ulteriores factores determinantes de la satisfacción con la vida. Reconocer, por ende, la significativa variabilidad cultural en las evaluaciones sobre la felicidad es innegable (Bismas-Diener, Vittersø y Diener, 2005).
En especial es lícito hipotetizar que personas que viven en contextos sociales en los que se favorece la satisfacción de las necesidades básicas y en los que se carece de eventos socio-políticos extremadamente negativos, tengan más probabilidad de sentirse felices (Bismas-Diener, Vittersø y Diener, 2005). Además, la cultura debe ser entendida como un sistema dinámico y, por lo tanto, es capaz de cambiar lentamente (Rice y Steele, 2004); cambio que también puede repercutir en las evaluaciones mismas sobre el bienestar y la felicidad.

Por cuanto está a nuestro alcance saber, existen hasta ahora en la literatura científica muy pocos estudios que hayan intentado indagar las variables aquí consideradas y los nexos de relación entre ellas en Bolivia, por lo que se reconoce el valor a los resultados obtenidos en cuanto son un tentativo de entregar una representación de fenómenos ya ampliamente estudiados en contextos anglosajones y europeos, pero no aún profundizados en realidades culturales y sociales diversas.

El modelo conceptual propuesto por Caprara (2002) resulta confirmado también en Bolivia y, en particular, en las dos muestras. Tanto en Bolivia como en Italia percibirse a sí mismo como capaz de regular adecuadamente la propia afectividad, manejando en modo funcional las emociones negativas y expresando las positivas, favorece a una mayor convicción de estar en grado de relacionarse positivamente con el proprio entorno social, independientemente del hecho que se refieran al campo familiar, de las amistades o al ámbito público; y esto, a su vez, incide positivamente sobre las evaluaciones expresadas en relación a la propia satisfacción con la vida.

Como resultado de estas consideraciones, sostenemos que estudios futuros pueden ser dirigidos a investigar en la población juvenil de Bolivia el impacto que la satisfacción con la vida pueda tener en relación a la participación política y a la confianza en las instituciones democráticas. Los caminos del desarrollo de cada persona no se definen en aislamiento y, por tanto, no son independientes de los sistemas sociopolíticos y de las condiciones bajo las cuales éstos se desarrollan. Por esto, también sería interesante investigar tanto la relación entre los valores, necesidades y metas (Carver y Scheier, 2000, Deci y Ryan, 2000; Kernis, 2000), como una nueva operacionalización de la variables “cultura”.

Proponemos, en esta línea, que sería interesante utilizar el reciente aporte de Leung y Bond (2004) orientado al estudio de los axiomas sociales, definidos como las creencias sobre el mundo que derivan de la experiencia diaria de cada persona. Por lo demás, estudios futuros deberían superar algunos de los límites de esta investigación. Por ejemplo, el haber estudiado en Bolivia, un país altamente multi-étnico, sólo estudiantes universitarios del centro urbano y, por ende, mucho más permeados de categorias occidentales similares a las italianas, puede haber contribuido a la homogeneización de las dos muestras. Sería interesante, entonces, analizar las diferencias étnicas, generacionales y de clases sociales en el contexto boliviano, para lleagar a una mejor evaluación de la capacidad de ampliación y generalización del modelo presentado a nivel cross-cultural.

Refiriéndonos a la relevancia del contexto familiar, sería extremadamente interesante profundizar el rol de las aspectativas de los padres y los estilos de crianza en el proceso de trasmisión de valores, en términos de mediadores de la relación entre cultura y bienestar (Oishi, Sullivan, 2005; Coenders, Casas, Figuer y González, 2005).

Finalmente, y a partir del hecho de que, aunque actualmente es considerablemente mayor la autonomia con la que cada individuo puede trazar su propio camino de vida, es importante reconocer que la tutela del bienestar subjetivo está anclada, en gran medida, a la capacidad del grupo social de proteger y asegurar el respeto a la dignidad y la vida de cada uno de sus miembros (Caprara, 2003).

Agradecimientos

Los autores desean agradecer al Dr. Roth por el soporte logístico y científico brindado durante el proceso de planificación e implementación de la investigación, llevaba a cabo en el ámbito del acuerdo cultural y científico entre la Universidad Católica Boliviana y la "Sapienza" Universidad de Roma.

Articulo recibido en: 20 de septiembre 2011

Manejado por: Editor en Jefe – IICC

Aceptado: 5 de diciembre 2011

REFERENCIAS

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ANEXOS

Tabla 1. Resultados del analisis de la Varianza Univariada

Figura 1. El modelo estructural hipotetizado


Figura 2. Resultados del modelo


1 Para comunicarse con el equipo de investigación, escribir a: carlotramontano@hotmail.com
2 Centro Interuniversitario de Investigación sobre la Motivación y la Génesis de los Comportamientos Prosociales y Antisociales, Sapienza Universidad de Roma
3 Departamento de Psicologia, “Sapienza” Universidad de Roma

 

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