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Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP

versión On-line ISSN 2077-2161

Ajayu v.3 n.2 La Paz ago. 2005

 

ARTÍCULO

 

ACTITUDES FRENTE A SITUACIONES DE VIOLENCIA DE PAREJA EN JÓVENES DE COLEGIO DE LA CIUDAD DE EL ALTO

 

 

Daniela Leytón y Margareth Hurtado

Universidad Católica Boliviana

 

 


RESUMEN

El objetivo del presente estudio fue: identificar las actitudes de acuerdo al estilo de respuesta ante situaciones hipotéticas de violencia de pareja que presentan estudiantes solteros de penúltimo de secundaria de colegios públicos en la ciudad de El Alto Los resultados muestran que las personas presentan actitudes pasivas ante situaciones de violencia psicológica y actitudes asertivas ante violencia física y sexual Resalta que las mujeres, ante violencia física son más bien asertivas, presentando ante violencia psicológica y sexual actitudes pasivas y agresivas, mientras que los varones, ante violencia sexual son asertivos, presentando actitudes pasivas ante violencia psicológica y física. Los resultados se ven retroalimentados por consideraciones como: edad, número de parejas habientes, tiempo de relación con pareja actual, presencia/ausencia de relaciones sexuales anteriores y actuales, con contextualización acorde a la urbe alteña (factores culturales estructurales que sostienen el fenómeno) abordado desde una óptica ecléctica de género.


 

 

La violencia en el núcleo de pareja, se ha convertido en un problema de salud pública que no solo involucra su manifestación directa en el maltrato físico o verbal mismos que la delatan como evidente haciéndola identificable desde el más puro empirismo, si no que se trata también de una violencia eclipsada por factores culturales, tales como creencias, referentes a rasgos e identidad colectiva de una comunidad, con todas las justificaciones, que sustentan la violencia directa y estructural, entendiendo esta última como la suma total de choques incrustados en estructuras sociales que hacen referencia a situaciones de explotación, discriminación y marginación (Tortosa,1992 ; Galtung, 1995, 1998).

En este sentido, el presente estudio tiene como base la conceptualización ecléctica de la violencia desde un enfoque de género, mismo que involucra un estudio mas integral y amplio que le que supone el estudio de la violencia en contra de la mujer.

En este ámbito, existe una razón para suponer que las parejas en conflicto, emiten una significativa mayor cantidad de respuestas negativas que las que no lo están, en situaciones que ameriten solución de problemas y conversación (Roth, 1986).

De esta forma, el involucrar un estudio de actitudes, alude al abordaje del cambio en las mismas, relacionado con el factor comunicacional que implica, en una primera instancia la identificación de estilos de respuesta, sean asertivos, agresivo, pasivos frente a situaciones concretas de violencia de pareja sean física, psicológica y sexual, en una población concreta como la ciudad de El Alto, misma que permite una contextualización específica por muchos rasgos homogéneos tales como el nivel educacional, económico, cultural, etc.

Objetivos

Objetivo general. Identificar las actitudes de acuerdo a los estilos de respuesta agresiva, asertiva, pasiva ante situaciones hipotéticas de violencia en relación de pareja (expresadas en tipos de violencia psicológica, física, sexual) que presentan los estudiantes solteros de penúltimo año de secundaria (tercero de secundaria) de colegios públicos (subvencionados por el estado) de la ciudad de El Alto, gestión 2004.

Objetivos específicos

  • Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a los estilos de respuesta que presentan los estudiantes de tercero de secundaria solteros en la ciudad de El Alto, ante situaciones hipotéticas de violencia psicológica.
  • Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a estilos de respuesta ante situaciones hipotéticas de violencia física en jóvenes de tercero de secundaria solteros en la ciudad de El Alto.
  • Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a estilos de respuesta ante situaciones hipotéticas de violencia sexual en jóvenes solteros de tercero de secundaria en la ciudad de El Alto.

 

Método

Tipo de investigación A partir de la revisión de conceptos involucrados en esta investigación se llega a identificar ésta, dentro de los estudios de tipo descriptivo ya que proporciona una imagen de sucesos que ocurren en el presente y que ocurrieron en el pasado.

Así el propósito de este tipo de estudio es describir situaciones y eventos, es decir, como es y como se manifiesta determinado fenómeno, buscando especificar las propiedades importantes de las personas, grupos, comunidades u otro fenómeno. Desde el punto de vista científico, describir es medir. Esto, en un estudio descriptivo es, cuando se selecciona una serie de cuestiones y se mide cada una de ellas independientemente, para sí, describir lo que se investiga (Hernández, Fernández y Baptista, 1997).

Diseño

El diseño de la presente investigación es de tipo no experimental ya que no se manipulan variables deliberadamente y se busca observar el fenómeno tal y como se da en su contexto natural, para después analizarlos.

El tiempo de medición de las variables es unico y prospectivo ya que se realizará en un tiempo comprendido de un mes.

Participantes de la investigación

Para determinar el total de participantes de la investigación se utilizará una muestra probabilística, a través del uso del salto del caballo codificando los diferentes establecimientos públicos urbanos de la ciudad de El Alto en Clusters, los cuales fueron clasificados en seis distritos (6 Clusters), de los cuales al azar simple se eligió una escuela y/o colegio, y un solo paralelo de cada escuela en caso que exista más de uno, considerando entre 60 a 61 personas por colegio, a través del método de tablas aleatorias, siguiendo criterios de inclusión.

Así, la población de estudio de la presente investigación esta conformada por personas con las siguientes características:

• Hombres y mujeres de 14 a 19 años de edad solteros pertenecientes a tercero de secundaria de colegios fiscales en los 6 distritos de la ciudad de El Alto.

La población objeto del estudio esta constituida por todos los estudiantes de tercero de secundaria de la ciudad de El Alto, es decir 9724 alumnos, que se constituyen la fuente de muestreo (Datos Ministerio de educación y Distrital ciudad de El Alto, 2003).

Para la selección de la muestra se utilizo el programa Epiinfo 6.0 correlacionado con datos obtenidos con el Stats 3.0 , siendo la fórmula de obtención de muestra la que se muestra a continuación:

Donde :

N= Muestra lineal
Z= Nivel de confianza
P= Probabilidad de acierto (error a )
Q= Probabilidad de desacierto (error b)
E= Nivel de precisión generalizada (encuestados)

• Con una corrección por cantidad de muestra en la siguiente fórmula:

n = Muestra
N = Población total.

Los cuales dieron los siguientes datos:

a.) Tamaño del universo: 9.724.
b.) Error máximo aceptable: 0,05
c.) Porcentaje estimado de la muestra : 50
d.) Nivel deseado de confianza: 95 %
e.) Tamaño de la muestra: 369,59 = 370.

Variables

En la presente investigación se trabajara con una variable central que resulta ser los estilos de respuesta asertiva, agresiva o pasiva ante las situaciones hipotéticas de violencia.

En esta investigación las variables no son categorizadas como variable independiente o como variable dependiente ya que la violencia no depende únicamente de los estilos de respuesta ya que intervienen otros factores como de aprendizaje, emocionales, afectivos, sociales, rasgos de personalidad, etc.

Variable 1: Actitudes( Estilos de respuesta) ante situaciones hipotéticas de violencia

Definiciones operacionales

Violencia psicológica. Se considera violencia psicológica a toda conducta, directa verbal o no verbal, que va dirigida a ocasionar daño emocional, disminuya el autoestima, perjudique o perturbe el sano desarrollo de la persona u otro integrante de la familia, mediante conductas ejercidas en deshonra, descrédito, menosprecio al valor personal o dignidad, tratos humillantes o vejativos, vigilancia constante, aislamiento, amenaza de abandono, incluso privación de medios económicos indispensables.

a) Indiferencia (ausencia de atención a estados afectivos y necesidades de la victima).

  • Cualquier conducta verbal o no verbal que tiene la finalidad de evitar o desconocer a la víctima promoviendo el deterioro del autoestima de la misma mediante:
  • La ausencia de una reacción de atención o respuesta a estados afectivos ( solicitud de afecto) o necesidades de la víctima ( de crecimiento personal, de consuelo, etc.).
  • Se caracteriza por la minimización de expresiones afectivas de la víctima como alegría, llanto, enojo, etc.
  • El agresor, evita hablar de los problemas, pretextando obligaciones o compromisos repentinos.

b.) Comportamiento Hostil Hacia La Victima. Cualquier conducta verbal o no verbal que promueve la desvalorización de la víctima, atacando a su autoimagen y autoconcepto mediante la promoción de malestar, preocupación, angustia en la víctima El agresor se vale de su condición social, económica o moral para agredir a la víctima mediante insultos, reproches, gritos, acusaciones.

  • El agresor juzga o desprecia la capacidad amatoria de la víctima
  • El agresor persigue con criticas, amenazas de abandono, injurias, calumnias, acciones que ponen cerco a la actividad de la persona socavando su autoafirmación y autoestima.
  • El agresor persigue a la víctima con imposición de ideas.
  • El agresor utiliza insinuaciones que desvalorizan a la víctima o hace ver sus cualidades como defectos.

c.) Comportamiento autoindulgente o autolesivo del agresor. Cualquier conducta verbal o no verbal que tiene la finalidad de provocar dependencia e inseguridad en la victima Se provoca deterioro de la autoafirmación de la victima mediante la promoción de la duda y sentimientos de culpa, se manifiesta como:

  • El agresor puede amenazar con autolesiones, suicidio, dejadez personal, para provocar lástima, busca a terceras personas para que intercedan por el (ella) ante la victima.
  • El agresor se enferma repentinamente o se intoxica cuando la victima decide terminar la relación.
  • El agresor se vale de mentiras o justificaciones para los propios errores o agresiones hacia la victima.
  • También se expresa por manifestaciones exageradas de afecto y demandas del mismo, con llamadas, mimos o caricias inoportunas agobiantes para la victima.
  • Agresiones insospechadas disfrazadas de protección, atención, buenas intenciones, buenos deseos, consejos, anulando así el derecho de la victima a tomar decisiones.

Violencia Física: La violencia física, de acuerdo a Aberdi y Matas (2002) se entiende como el uso de la fuerza contra el cuerpo de otra persona, es decir que cosiste en cualquier conducta que integre el uso intencional de la fuerza contra el cuerpo de otra persona de tal modo que encierre el riesgo de lesión física, daño o dolor, sin importar el hecho de que en realidad esta conducta no haya conducido a esos resultados ( Villavicencio,2001). Violencia Sexual: Todo maltrato o imposición en el ejercicio de la sexualidad que obligue a tener aproximaciones o practicas sexuales mediante el uso de la intimidación, amenaza, fuerza física o simple apropiación. (Centro de la Mujer Gregoria Apaza, 2003).

La violencia sexual, es aquella violencia que se ejerce contra el cuerpo de una mujer y supone a la vez agresión física y un ataque psíquico que atentan fundamentalmente contra la libertad sexual de la persona (Alberdi y Matas, 2002).

Conducta asertiva o socialmente hábil: Expresión directa de los propios sentimientos, deseos, derechos legítimos y opiniones sin amenazar o castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. La aserción implica respeto hacia unos mismo al expresar necesidades propias y defender los propios derechos y respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas.

Las personas tienen que reconocer también cuáles son sus responsabilidades en esa situación y qué consecuencias resultan de la expresión de sus sentimientos.

La conducta asertiva no tiene siempre como resultado la ausencia de conflicto entre las dos partes; pero su objetivo es la potenciación de las consecuencias favorables y la minimización de las desfavorables.

Conducta pasiva: Transgresión de los propios derechos al no ser capaz de expresar abiertamente sentimientos, pensamientos y opiniones o al expresarlos de una manera autoderrotista, con disculpas, con falta de confianza, de tal modo que los demás puedan de tal modo no hacerle caso.

Conducta agresiva: Defensa de los derechos personales y expresión de los pensamientos, sentimientos y opiniones de una manera inapropiada e impositiva y que transgrede los derechos de las otras personas.

Cuestionario de Actitudes ( Estilos de Respuesta) Ante Situaciones de Violencia

El presente cuestionario creado para fines de este estudio, consta de 45 situaciones con cuatro parámetros calificatorios escala tipo Likert.

Consiste en un conjunto de ítems presentados en forma de afirmaciones o juicios ante los cuales se pide la reacción de los sujetos a los que se les administra. Es decir se presenta cada afirmación y se pide al sujeto que de su reacción eligiendo una de las opciones de la escala. A cada punto se asigna un valor numérico, así el sujeto obtiene una puntuación total sumando puntuaciones obtenidas con relación a todas las afirmaciones. Estas afirmaciones califican al objeto de actitud que se esta midiendo y deben expresar solo una relación lógica.

Las alternativas de respuesta o puntos de escala en el presente instrumento son 4 e indican cuanto está de acuerdo con la afirmación correspondiente, colocando un valor nominal (en este caso letras de la A a D ) y solo puede marcarse una opción. Se considera un dato inválido a quien marque dos o más opciones en una misma afirmación o ítem.

Ahora bien, las afirmaciones pueden tener dirección favorable o positiva y desfavorable o negativa. Si la afirmación es positiva significa que califica favorablemente al objeto de actitud, y entre los sujetos que estén más de acuerdo con esta afirmación, su actitud es más favorable. Es decir estar más de acuerdo implica mayor puntuación.

Si la afirmación es negativa significa que califica desfavorablemente al objeto de actitud, y entre los sujetos que estén más de acuerdo con la afirmación, su actitud es menos favorable esto es, más desfavorable.

El instrumento, se divide inicialmente en tres partes: Parte I que corresponde a situaciones de Violencia Psicológica, misma que se extiende desde el ítem 1 al 30. Parte II que corresponde a situaciones de Violencia Física, que se extiende desde el ítem 31 al 39. Parte III que corresponde a situaciones de Violencia Sexual, que se extiende desde el ítem 40 al 45.

En cuanto a los Estilos de Respuesta, estos se encuentran distribuidos en forma equitativa en todo el cuestionario. De esta manera, para la parte I de Violencia psicológica se presentan 10 items de respuesta de estilo asertivo, 10 de estilo pasivo y 10 de estilo agresivo. De la misma forma, en la parte II de Violencia Física se presentan respectivamente 3 items para cada estilo de respuesta. Finalmente para la parte III de Violencia Sexual se presentan respectivamente 2 items para cada estilo de respuesta.

La valoración de las respuestas se evalúan de acuerdo a 4 alternativas, desde:

A: No me identifico en absoluto, la mayoría de las veces no me ocurre o no lo haría
B: Mas bien no tiene que ver conmigo aunque alguna vez me ocurra.
C: Me describe aproximadamente aunque no siempre actúe o me sienta así
D: Muy de acuerdo y me sentiría o actuaría así en la mayoría de los casos.

De acuerdo a ello el ítem A tiene un valor de un punto, B de dos puntos, C de tres puntos y D cuatro puntos. La corrección se la realiza en base a una escala para cada tipo de violencia e independientemente a cada tipo de actitud ( asertiva, agresiva, pasiva), que contempla los siguientes puntos: Alta, Moderadamente Alta, Moderadamente Baja, Baja.

Cabe destacar que normalmente, en la escala de Likert se presentan cinco alternativas a los sujetos de estudio (muy de acuerdo, de acuerdo, indeciso, en desacuerdo y muy en desacuerdo), sin embargo se ha comprobado que existe una marcada predisposición a señalar la opción “indeciso”, porque esta es ambigua y evita que el sujeto tome una posición.

No se puede asegurar que esta categoría implique una posición neutral o una posición indecisa, en las que el sujeto dude con sentimientos en ambas direcciones, favorable o desfavorable (Coolican, 1994), es esta la primer razón por las que se decidió no incluir el término “indeciso” en el cuestionario.

En una segunda instancia la razón que evita considerar la opción de “indeciso”, radica en que el objetivo del instrumento debe determinar la vulnerabilidad a ser agresor o víctima o violencia que se traduciría en actitudes favorables a la violencia sean de carácter pasivo o agresivo, o bien actitudes desfavorables hacia la violencia o la presencia de actitudes de carácter asertivo.

En este sentido el no asumir una postura clara en el sentido de conformidad o disconformidad por parte del sujeto en relación al ítem, dificulta en sobremanera el poder determinar estas actitudes mostrando datos ambiguos ya que se ven afectados por la deseabilidad social(Coolican,1994) efectos que fueron detectados en las primeras pruebas piloto del instrumento. Para evitar esta situación es que no se incluyó la opción de “indeciso” y se equilibraron los items procediendo a una minuciosa revisión en su categorización ,validación y confiabilidad.

En otro punto, lo propio acontece con el hecho de evitar desglosar en que sentido las actitudes se hacen favorables hacia la violencia, ya que ese dato en sí mismo no aporta en la detección de víctimas y agresores y se reduce a un simple dato estadístico, de tal forma que el detectar actitudes pasivas y agresivas determinaran más la tendencia a ser o agresores o víctimas.

Validación del Instrumento

El presente instrumento fue sometido en una primera instancia, a validación por parte de tres expertos en el tema de violencia y posteriormente se efectuó la validación por parte de tres expertos en el tema de asertividad, con la finalidad de garantizar que los items a ser evaluados correspondan correctamente a lo que se desea medir.

En estos dos procesos, se procedió paulatinamente, a una depuración de ítems que inicialmente consistían en número de 250 hasta finalizar en 45 items, que en su proceso de validación cuentan con la exactitud de la categoría a la que pertenecen debido a la revisión constante de expertos.

Confiabilidad

Una vez sometido el instrumento a expertos, el siguiente paso fue el hallar la confiabilidad del instrumento, es decir, que el mismo debe arrojar similares respuestas después de un periodo de tiempo.

Para ello se aplicó el instrumento a 20 personas (10 varones y 10 mujeres) que cumplen con características de población a estudiarse, es decir alumnos de colegio fiscal en la ciudad de El Alto, en este caso del Distrito 1, en dos oportunidades con un lapso de tiempo de 10 días.

Se utilizó para ello el coeficiente P de correlación por rangos ordenados de Spearman, que es una medida de correlación para variables en un nivel de medición ordinal, de tal modo que los individuos u objetos de la muestra pueden ordenarse por rangos o jerarquías, así, el coeficiente varía de –0.1(correlación negativa perfecta) a +0.1 (correlación positiva perfecta) (Hernández, Fernández y Baptista, 1997).

Así este coeficiente, otorga valores de tipo cualitativo y responde a la siguiente fórmula

Donde

D1= (r alfa.- r beta)

En base a lo mencionado, se observa que el instrumento presenta una correlación de 0,8 lo que lo hace altamente confiable en la mayoría de los ítems planteados.

Instrumentos para el análisis de información

Para procesar toda la información se utilizó, el paquete estadístico SPSS (Statisthycal Program for Social Sciencies)

Procedimiento.

Fase 1 :Selección de los participantes

En esta fase se acudió en primera instancia a la Distrital de Educación de la ciudad de El Alto con la finalidad de recabar información a cerca de los colegios existentes en los seis distritos de esta ciudad.

Fase 2: Aplicación de Cuestionarios a los participantes

En esta fase, una vez seleccionados los establecimientos escolares al azar en base a las listas de la Distrital de Educación ( 6 colegios fiscales, uno por cada distrito escolar), se procedió a la entrevista con las respectivas autoridades de los establecimientos y se aplicó el cuestionario a los alumnos de tercero medio del establecimiento.

Se les presentó el cuestionario, se lee y explica la consigna enfatizando que no hay respuestas buenas ni malas, se les pidió que llenen los datos con bolígrafo, que no olviden llenar los datos del final del cuestionario referentes a edad, sexo, establecimiento escolar, etc.

Fase 3 : Procesamiento de datos y elaboración de resultados.

En esta fase se procesaron resultados en base a los objetivos planteados, con ayuda de programas de computación especializados.

 

Resultados

En relación al objetivo general “Identificar las actitudes de acuerdo a los estilos de respuesta agresiva, asertiva, pasiva ante situaciones hipotéticas de violencia en relación de pareja (expresadas en tipos de violencia psicológica, física, sexual) que presentan los estudiantes solteros de penúltimo año de secundaria (tercero de secundaria) de colegios públicos (subvencionados por el estado) de la ciudad de El Alto, gestión 2004”, se observa que es la actitud asertiva la que predomina ante estos tres tipos de violencia.

En segundo lugar se presenta la actitud pasiva sugiriendo una predisposición a la negación de los propios derechos y necesidades ya que se encuentra sustancialmente disminuida principalmente frente a situaciones de violencia física y sexual, potenciando el riesgo de ser víctima o agresor. Finalmente se observó una actitud agresiva como predisposición en menor frecuencia ante situaciones de violencia física, psicológica y sexual.

En cuanto al objetivo “Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a los estilos de respuesta que presentan los estudiantes de tercero de secundaria solteros en la ciudad de El Alto, ante situaciones hipotéticas de violencia psicológica”, se observa que es la actitud pasiva la que predomina, seguida de una actitud asertiva y finalmente una actitud agresiva.

En este sentido, tanto en resultados generales, los varones, personas de 17 años de edad, las personas que tuvieron hasta dos parejas sentimentales, las que tuvieron una relación de pareja de hasta tres meses, personas que tuvieron relaciones sexuales actuales y con anterioridad y las que no las tuvieron, muestran una actitud predominantemente pasiva, pudiendo ser víctimas potenciales ante este tipo de violencia, a diferencia del grupo de mujeres que tiene una predisposición más bien asertiva ante este tipo de violencia.

En el segundo lugar se mantienen actitudes de tipo asertiva en varones, en personas de 16 años, en los que tuvieron hasta dos parejas sentimentales, personas no tuvieron relaciones sexuales actuales ni anteriores. De esta manera se observa que solo un grupo reducido presenta la predisposición a actuar asertivamente ante este tipo de violencia. En tercer lugar se observan actitudes de tipo agresivo en mujeres, varones, en personas que tienen 16 años de edad, en las que tuvieron hasta tres parejas sentimentales, personas que no tuvieron relaciones sexuales anteriores ni actuales, lo que sugiere que este grupo resulta vulnerable a actuar como agresor al ser partícipe de la violencia con una contra-agresión.

En cuanto al objetivo “Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a estilos de respuesta ante situaciones hipotéticas de violencia física en jóvenes de tercero de secundaria solteros en la ciudad de El Alto”, se observa una actitud preponderantemente asertiva, seguida de una actitud pasiva y finalmente una actitud agresiva.

En este sentido, la predisposición asertiva ante este tipo de violencia, encuentra los porcentajes más importantes en el grupo de mujeres, en personas de 17 años de edad, personas que tuvieron hasta 4 parejas sentimentales, personas que no tuvieron relaciones sexuales actuales, personas que tuvieron relaciones sexuales con anterioridad y las que no las tuvieron. Los datos sugieren que este grupo será menos proclive a sufrir violencia física ya que defenderá sus derechos de forma adecuada.

En segundo lugar se presentan actitudes de tipo pasivo que encuentra sus porcentajes más representativos en el grupo de mujeres, personas de 17 años de edad, personas que tuvieron 6 o más parejas, personas que no tuvieron relaciones sexuales actuales, personas que tuvieron relaciones sexuales con anterioridad y las que no las tuvieron. De esta forma se observa que este grupo, aunque en menor porcentaje, resulta aún proclive a ser víctima o agresor ante situaciones de violencia física.

En tercer lugar se encuentran actitudes de tipo agresivo, en el grupo de mujeres, varones, en personas de 18 años de edad, personas que tuvieron hasta 3 parejas, en personas que mantuvieron una relación de hasta 6 meses, personas que tuvieron relaciones sexuales actuales, y las que no las tuvieron, personas que tuvieron relaciones sexuales con anterioridad y las que no las tuvieron. De esta forma, el hecho de que esta actitud se encuentra en tercer lugar, sugiere que las personas optan en menor porcentaje por esta actitud, pero aún asi muestran cierta vulnerabilidad a actuar de forma agresiva en el contexto de situaciones de violencia física.

En cuanto al objetivo “Identificar actitudes comportamentales de acuerdo a estilos de respuesta ante situaciones hipotéticas de violencia sexual en jóvenes solteros de tercero de secundaria en la ciudad de El Alto”, se observa que es la actitud asertiva la que se mantiene con un porcentaje más alto ante este tipo de violencia, principalmente en el grupo de mujeres, varones, en jóvenes de 18 años de edad, las que tuvieron 5 parejas, personas que tuvieron relaciones sexuales anteriores y actuales como las que no las tuvieron.

En segundo lugar, con menor porcentaje se encuentran las actitudes de tipo pasiva en mujeres, varones, en personas que tuvieron relaciones sexuales actuales y las que no las tuvieron, en personas que tuvieron relaciones sexuales con anterioridad, de tal forma que resultan ser vulnerables a este tipo de violencia.

En tercer lugar se encuentran actitudes de tipo agresivo, en el grupo de mujeres, varones, personas que mantuvieron una relación de hasta 4 meses, personas que tuvieron relaciones sexuales actuales y las que no las tuvieron, personas que no tuvieron relaciones sexuales con anterioridad, de tal forma que aun a pesar de que el porcentaje es menor el grupo aún es vulnerable ante este tipo de violencia.

 

Conclusiones y discusiones

A partir de los resultados expuestos anteriormente, se observa que estos en cuanto a las actitudes generales frente a la violencia, indican que se mantiene en primer lugar una actitud de tipo asertiva, seguida de una actitud pasiva y finalmente una actitud agresiva, lo que indica que en las relaciones de pareja, las personas optan por una actitud asertiva principalmente ante situaciones de violencia física y sexual, manteniendo una actitud más bien pasiva en cuanto a la violencia psicológica, lo que sugiere que aún este tipo de violencia se mantiene velada sustentando la presencia de creencias irracionales y miedos, mismas que hacen que las personas sean vulnerables a ser víctimas de este tipo de violencia bajo el supuesto de ser incapaces o sentirse indefensos ante una situación de violencia psicológica, esto, resulta ser retroalimentado por las autoverbalizaciones autoderrotistas que impiden que se puedan manifestar los sentimientos negativos o de disconformidad de forma adecuada imposibilitando el derecho de ser atendidos o respetados por el agresor, en contraposición a esto se manifiestan más bien verbalizaciones que van en dirección de una disculpa o justificación ignorando asi sus propias necesidades.

Ahora bien el optar por una actitud pasiva, parte por considerarse esta “socialmente aceptada” ya que aparentemente es capaz de evitar un conflicto mayor, sin embargo el efecto a mediano o largo plazo resulta ser la acumulación de tensión.

Esta acumulación de tensión, no solo afecta a la persona que opta por esta actitud pasiva, si no que al interferir en la comunicación provoca también malestar en el interlocutor, lo que genera aún más ansiedad y riesgo de sumergirse en el ciclo de violencia.

En cuanto a las actitudes de varones y mujeres frente a los tres tipos de violencia sean psicológica, física y sexual, en primer lugar para las mujeres se mantiene una actitud de tipo asertiva, seguida de una actitud pasiva y finalmente una actitud agresiva, mientras que para los varones la actitud que se observa es más bien pasiva, principalmente en situaciones de violencia psicológica y física, seguida de una actitud asertiva y finalmente agresiva, lo que sugiere que en una primera instancia las mujeres podrían responder de forma más adecuada que los varones ante situaciones de violencia encontrando una menor frecuencia de respuestas pasivas y agresivas.

En cuanto al grupo etáreo, se observa que la actitud que permanece en primer y segundo lugar resulta ser la asertiva en jóvenes de 17 y 18 años de edad, mientras que la actitud agresiva se presenta en jóvenes de 16 años ante situaciones de violencia psicológica y sexual y jóvenes de 18 años ante situaciones de violencia física.

Al respecto, en cuanto al desarrollo emocional de esta etapa adolescente, esta indica también un periodo de crisis que se expresa como un sentimiento vacío, una falta de autodefinición, que se asemeja según su descripción verbal, a un estado de despersonalización, lo que genera un alto grado de ansiedad, que podría provocar dificultades en su interrelacionamiento con sus pares.

Entonces la crisis tiene su índice más alto entre los 16 y 19 años. En general es dos veces más frecuente entre las muchachas que entre los muchachos adolescentes, pues si tienen trastornos se inclinan más a dirigir sus síntomas al interior y se deprimen

Por otro lado, la extroversión propia del adolescente, lo induce a notar la diferencia que existe entre él y los ideales que impone la sociedad. En este sentido, influyen los ideales de belleza, que traen un desprecio a su apariencia física y consecuente malestar .

Es aquí donde, las actitudes autoindulgentes mismas que provocan actitudes autodestructivas, son producto de situaciones como el rompimiento amoroso, embarazo, conflicto con los padres, fracaso escolar, etc. y por lo general, es la culminación de una serie de dificultades crecientes.

Así subyace otro factor, como una de las conductas riesgosas más difundidas en la adolescencia, esta es el consumo de alcohol y drogas, porque los adolescentes, creen que es una marca distintiva de la adultez, así adolescencia se constituye actualmente en un factor de riesgo para el consumo de drogas, porque le permiten adquirir una identidad, establecer fuertes lazos de amistad, recursos para enfrentar situaciones estresantes.

Estas conductas riesgosas, encuentran su anclaje en lugares frecuentados por los jóvenes alteños, suponiendo la emergencia de factores que refuerzan la violencia exaltando valores de “hombría” “virilidad” en los varones, de tal forma que estarían relacionadas con un sentimiento de omnipotencia, necesidad de probar su capacidad asegurando su autoestima.

Ahora bien, dentro del contexto que envuelve al presente estudio, en la Ceja de la ciudad de El Alto, centro de reunión de los adolescentes, se observa que de cada 10 casos de violencia 9 son por efecto del alcohol, mismo que puede ser adquirido sin importar la mayoría de edad y cuya distribución se realiza a partir de los cinco bolivianos ( Comisaria Regional de El Alto, 2003).

De tal forma que resultan, los espacios de discotecas o bares los espacios propicios para la ejecución de violencia de pareja, donde la policía no interviene a no ser que esta se manifieste de forma aún más escandalosa en la vía publica, donde los jóvenes son conducidos a instancias de conciliación ciudadana y los padres son notificados, de tal forma que la violencia llega a ejercerse en lugares públicos cerrados o de forma clandestina, no mencionándose el hecho en absoluto. (Comisaria Regional de El Alto, 2003).

Resulta importante considerar que, en algún punto de su vida, la mayoría de los adolescentes incurren en una conducta violenta, aunque sólo la minoría participa en conductas de riesgo elevado con propósitos destructivos. No se puede atribuir sólo a la pertenencia de un estrato social, sino que más bien a que no están dispuestos a adaptarse a la sociedad y desarrollar un adecuado control de los impulsos o a encontrar salidas a la ira y a la frustración .

Por todo lo anterior, la violencia resulta ser producto de una baja autoestima, sentimiento de insuficiencia, rechazo emocional y frustración de las necesidades de autoexpresión; la indiferencia, el rechazo o apatía de los padres.

En esto también, se ve inmerso al desarrollo psicosexual, ya que en esta etapa se logra el primer amor real, pues se busca, por las características internas y estéticas de la pareja, el bienestar del otro; en esta etapa es cuando se une el deseo sexual al amor, comprendiéndose el acto sexual como una expresión de éste.

En esta etapa es muy importante el logro de la identidad sexual como parte fundamental de la identidad del yo, asumiendo el adolescente los roles, actitudes, conducta verbal y gestual y motivaciones propias de su género; es necesario que esta identidad sea confirmada por otros y por ellos mismos para asegurar su propia aceptación y adaptación sexual . Es justamente esta división estereotipada de roles por género, quien acarrea costos psicológicos, ya que implica una limitación para el desarrollo de una parte significativa de las características de la personalidad, pues hombres y mujeres se desarrollan "incompletamente" en muchas de sus capacidades, deseos y posibilidades.

Al respecto, los resultados obtenidos en relación a la presencia de violencia de cuerdo al número de parejas que tuvieron los jóvenes, señala una actitud asertiva hacia la violencia física y sexual en personas que tuvieron de 4 a 5 parejas, siendo que en personas que tuvieron 2 parejas sentimentales se opta más por una actitud pasiva principalmente ante la violencia psicológica, finalmente se encuentra una actitud más agresiva en personas que tuvieron 3 parejas sentimentales tanto en violencia psicológica como física y una actitud más pasiva en situaciones de violencia sexual.

Los datos sugieren que no necesariamente a mayor cantidad de parejas sentimentales se opta por una actitud asertiva, esto basado en el aprendizaje y desarrollo emocional o madurez afectiva, ya que aún se observan actitudes pasivas y agresivas como una alternativa de comportamiento.

Dentro del contexto que supone la ciudad de El Alto, se observa ante esta situación la presencia del fenómeno descrito como “Chojcherio” (el lugar donde uno puede ser lo que es sin ser juzgado”, donde la poligamia o el hecho de tener más parejas sentimentales en diferente tiempo, se convierte en un valor que atribuye adultez o superioridad, situaciones que refleja que ante situaciones de violencia se opte por una actitud pasiva (sea para mantener la relación de pareja o evitar conflicto) o agresiva (como reafirmación de poder o superioridad que permiten mantener el control de la situación ).

Asi, en el punto que refiere tiempo de duración de la relación, se observa que las personas que mantienen una relación de pareja de hasta 3 años, tienen una actitud más pasiva frente a situaciones de violencia principalmente física y sexual, mientras que una actitud asertiva se presenta en personas que mantienen una relación de pareja de hasta un año, encontrándose la opción por una actitud agresiva en parejas que mantienen una relación de pareja de hasta 6 meses.

De esta forma, las parejas que mantienen una relación de pareja de 6 meses a 3 años, se hacen proclives a ser agresores o víctimas principalmente ante violencia física y sexual, no pudiendo enfrentarlas de forma adecuada o frenarlas a tiempo.

Esta vulnerabilidad responde a patrones que sugieren niveles de dependencia emocional, en el sentido que presentan una tendencia a la exclusividad en su relaciones de pareja, que da a entender que más que cariño hay necesidad hacia el otro, implica una cierta falta de construcción personal.

Por ende, la subordinación a la pareja se constituye en un medio para preservar la relación a toda costa, algo que hacen muy bien y que es atrayente para sus parejas por el suministro narcisista que les proporciona, entonces las relaciones de pareja de los dependientes emocionales son marcadamente asimétricas, desequilibradas. Uno de sus componentes es el que domina claramente en la pareja y el otro (en este caso, el dependiente emocional) sólo se preocupa de su bienestar, de hacer lo que su pareja desee, de magnificar y alabar todo lo que hace, de ser el objeto de su desprecio narcisista e incluso a veces de su rabia, tanto psíquica como física.

En consecuencia, ante la posible ruptura, se presenta una sensación de pánico y gran posibilidad de padecer trastornos mentales en caso de que se produzca, este sufrimiento se puede producir con una persona que le ha hecho la vida imposible o que incluso ha maltratado al dependiente emocional, donde esta sensación, amaina milagrosamente cuando aparece otra persona que cubra las necesidades afectivas del dependiente, y es muy frecuente que la ruptura se produzca cuando se tiene ya otra relación. Cuando esto se produce, el centro de la existencia pasa a ser la nueva pareja.

La diferencia con personas “normales” es que éstas suelen guardar un periodo que se podría calificar como de duelo tras una ruptura amorosa, período en el que no se tienen muchas ganas de tener a otra persona porque la anterior todavía ocupa un lugar privilegiado.

Todo ello da luz a un déficit de habilidades sociales, como falta de asertividad. También destaca el egoísmo, fruto de la necesidad patológica que tienen hacia otra personas. La exclusividad y el agobio que pueden llevar a cabo también hacia amistades denota precisamente ese egoísmo. Pueden tener a otra persona al teléfono hablando de su pareja durante mucho rato sin importarles, por ejemplo, que tengan visita o que se tengan que marchar por cualquier motivo.

En el punto de las actitudes frente a la violencia de acuerdo a, si tuvieron relaciones sexuales con su pareja actual, se observa que las personas que tuvieron relaciones sexuales presentan una actitud pasiva hacia situaciones de violencia física y psicológica, mientras que ante la violencia de tipo sexual se observa una actitud más asertiva.

Ahora bien, la actitud pasiva ante situaciones de violencia psicológica, obedece al poder cultural y estructural que mantiene a este tipo de violencia en un carácter velado y pocas veces reconocido, por otro lado la actitud pasiva en situaciones de violencia física hace vulnerable a los individuos a ser víctimas o potenciales agresores por el factor de acumulación de tensión.

De la misma forma, respecto a parejas que no tuvieron relaciones sexuales se observa una actitud asertiva ante situaciones de violencia física y sexual, mientras que se acentúa una actitud pasiva ante situaciones de violencia psicológica, lo que lleva a concluir en este aspecto que tanto para parejas que tuvieron relaciones sexuales con para parejas que no las tuvieron la actitud frente a la violencia psicológica resulta ser preponderantemente pasiva, constituyéndose como un riesgo capaz de generar violencia futura tanto de tipo físico como de tipo sexual.

Ahora bien, las actitudes frente a la violencia, en personas que mantuvieron relaciones sexuales con anterioridad, indica que es la actitud asertiva frente a situaciones de violencia física y sexual manteniendo una actitud pasiva frente a situaciones de violencia psicológica, de igual forma, las personas que no tuvieron relaciones sexuales con anterioridad, muestran una actitud asertiva frente a situaciones de violencia física y sexual, y una actitud más bien pasiva ante situaciones de violencia psicológica.

En este sentido, la violencia psicológica al ser un tipo de violencia que propicia la desvalorización constante y la destrucción del autoestima repercutirá en relaciones sexuales no llevadas con madurez y respeto, constituyéndose en un mecanismo de apropiación que posibilita el ejercicio de violencia a iniciarse con el maltrato psíquico en primera instancia y propiciando niveles de violencia física y sexual en un futuro.

 

REFERENCIAS

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