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Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP

versión On-line ISSN 2077-2161

Ajayu v.3 n.1 La Paz mar. 2005

 

ARTÍCULO

 

DISCURSO DE INAUGURACIÓN ESPECIALIDAD EN PSICOLOGÍA CLÍNICA PSICOTERAPIA SISTÉMICA Y TERAPIAS BREVES

 

 

Orador: Lic. Bismarck Pinto Tapia Coordinador de la especialidad.

 

 


 

La Paz, 7 de abril del 2005

Estimado amigo Lic. Erick Roth, Director del Departamento de Psicología, amigos y colegas del IBTF Dr. Mario Sánchez, Lic. Cynthia Luizaga, Lic. Mariel Luza, Lic. Annie Palenque, Colegas docentes, Estudiantes del IBTF, Colegas estudiantes del Curso de Especialidad en Terapias breves.

He andado por diversos caminos, hoy me detengo un momento a la sombra del árbol inmenso y bueno de enseñar el arte de amar sin necesidad de ser amado: la psicoterapia. Dijo Plutarco: ”Es peor estar enfermo del alma Que del cuerpo, ya que aquellos que padecen del cuerpo sólo sufren. Pero aquellos que padecen del alma sufren y hacen daño”.

Hacer psicoterapia es sentir intensamente el dolor del otro, tener el coraje para amarle y comprender que fue la carencia de amor la que le llevó a convertirse en un ser humano adolorido del corazón y del alma. Mi función es liberarle el espíritu de la carga ajena, para que pueda entregarse a la vida.

Crecer es aprender a amar hasta que a uno le duela, como decía la mística Madre Teresa. El dolor en el contexto terapéutico es estremecedor, ensordecedor, enceguecedor…mi corazón tiene que estar preparado para recibir el enjambre desesperado de las avispas encarceladas por la represión.

Ese dolor que conmueve proviene de la angustia resultante del vacío existencial, Kierkegaard escribió: ”La angustia de la nada espiritual se reconoce, precisamente, en la seguridad vacía del espíritu”…y el paciente (sufriente), viene a mí con un vacío que no puede llenar ni siquiera con todas sus lágrimas.

Cuando ese dolor lo carga un niño, alguien le robó la sonrisa, sus ojos tristes dejaron de brillar…¡cuán feliz soy cuando participo en la recuperación de esa sonrisa! Y el adolescente, desesperado por vivir, sin reconocer su mortalidad, muchas veces ahogándose en la efímera experiencia del placer artificial otorgado por las drogas, otras, decepcionado del mundo con ganas de morir ante la ausencia de un Dios que le abrace y le de esperanzas.

Los corazones rotos de las parejas que un día creyeron en el amor, Orfeo que llora por Eurídice, Pyché por Eros…esos labios que sabían besar y que ahora pronuncian el fuego envenenado del dragón…

Tienen esperanza en que yo, pueda devolverles la alegría de vivir, les ayude a arrancarse la máscara para sentir las caricias de la brisa y del sol.

¿Quién soy yo? Otro ser humano adolorido, alguien que aprendió a vivir trascendiendo las condiciones sociales de aprobación. Escribió San Agustín: Ama y haz lo que quieras; si te callas, calla por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor; ten la raíz del amor en el fondo de tu corazón: de esta raíz solamente puede salir lo que es bueno.

Todo lo que surge del amor es bueno, por eso estoy convencido que la cualidad más importante de un terapeuta es su capacidad de amar, entregarse plenamente al desconocido que espera de mí una chispa de fuego para prender su hoguera. ¡Cuánto quisiera que el amor se contagie! Vallejos escribió: Si uno es feliz lo único que hace falta es hacer felices a los demás. Tengo por principio de mi profesión ser feliz.

Esa felicidad debe emerger de mis poros como un arco iris tibio que lo envuelva todo. Mi ser entero debe vibrar de felicidad, poderme hundir en las turbulentas aguas de la pena y tornarlas doradas……

Jóvenes terapeutas, hacer terapia no es una profesión, es una forma de vida, es dejar de jugar al éxito para comprender que el éxtasis del encuentro humano jamás debe condicionarse a un logro académico. No será el título de licenciatura, especialidad, maestría, doctorado… el que te haga mejor terapeuta, será la vida quien se encargue de hacerte mejor persona, y lo que tu paciente necesita no es un terapeuta, es una persona que lo reconozca como otra persona. Por eso la formación no te la dará tu docente, ni los libros, sino dependerá de tu capacidad para conseguir tres cosas indispensables en tu vida: Humildad, ética y amor.

La humildad de aquel que no sabe, para escuchar desde el no saber, desde el respeto por el otro, desde el reconocimiento de nuestra insignificancia ante la magnificencia del universo, y ante nuestra indefectible mortalidad. El sabio es aquél que sabe que no sabe, el que pregunta, el que reconoce su equivocación, quien acepta con alegría la incertidumbre, el que se agacha ante la omnipotencia de Dios, el que cree en la fuerza del Espíritu, el que reconoce en el sufrimiento la señal de la inocencia.

La ética, en el sentido de entender que la maldad es producto de la corrupción del bien. Tolkien inventó los Orcos, como degradaciones de la belleza y el bien de los Elfos. La psicopatología mientras más grave más es hija del dolor. Primum non nocere, sobre todo no dañar; sobre todo respetar, sobre todo aprender a valorar aquello que nadie supo reconocer en el otro.

El amor, esa construcción apasionada del espacio dialogal del encuentro terapéutico, esa experiencia intensa de darse al otro sabiendo que no nos devolverá nada de sí a cambio, la capacidad de tolerar la despedida, el duelo, la muerte…volver a tu jardín para contemplar y cuidar tu rosa, pues como el Principito, un terapeuta sin rosa no puede ser feliz. Un terapeuta que no ama a su pareja, que no ama a sus hijos, que no entiende el amor sin prisiones, que no acepta la posibilidad de dejar de ser amado, no puede ser terapeuta.

Hoy ingresan a un camino sin retorno, cada paso que dan derrumba las piedras pisadas, sólo hay una opción, seguir adelante. Al encuentro de aquellas almas adoloridas, abandonadas, heridas. La terapia sistémica te obligará a revisar tu historia, a reconocer las mentiras que aprendiste como verdades, a mirarte al espejo cada día y ver que eres diferente al de ayer. Sentirás el amor sublime de la entrega absoluta, podrás ser en cada historia, y llorarás, reirás, sufrirás, te alegrarás…serás alguien mejor, de eso que no te quepa la menor duda. Tu comienzas del lugar al cual nosotros llegamos, deberás hacer tu propio camino, estaremos a tu lado, te gritaremos, te alentaremos, te abrazaremos, secaremos tus lágrimas y te daremos nuestra experiencia…pero deberás partir solo, deberás descubrir cosas que nosotros no pudimos ver…Recuerda, no importamos nosotros, importa la persona que aun no conoces que un día tocará a la puerta de tu consultorio.

Gracias amigos del IBTF, por la confianza y el cariño, por las risas y la compañía, por aprender juntos que la vida es un juego…gracias a Elizabeth que debe estar saltando de alegría en el cielo al ver que estamos cumpliendo su misión.

Erick, amigo…gracias por la oportunidad de ayudarnos a realizar nuestros sueños. A las autoridades de la universidad por confiar en nosotros, y a ustedes jóvenes profesionales por querer como nosotros ayudar a las personas a quienes les duele el alma.

 

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