INTRODUCCIÓN
Las enfermedades infecciosas son una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial1. Dentro de este tipo de infecciones, la gastrointestinal constituye unas de las más relevantes, por su frecuencia y por las consecuencias, especialmente, en la población infantil, ocasionando disminución en la absorción de nutrientes, menor desarrollo físico y mental e incluso disminución en el desempeño escolar2. Si bien las condiciones sanitarias son las principales en determinar la frecuencia de este tipo de infecciones, hay otros factores que pueden contribuir a la diseminación de las parasitosis en entornos rurales y urbanos; los parásitos zoonóticos tienen la capacidad de ser transmitidos de animales a humanos cuando existe contacto entre ellos; mientras que algunos requieren de varios hospederos para cumplir su ciclo biológico, otros pueden vivir como comensales en un animal o causarle manifestaciones controladas3. Existen estudios4),(5 en los que se ha demostrado que los niños que mantienen un contacto muy cercano con sus perros son más propensos a adquirir enteroparasitosis, lo que resalta la importancia del cuidado veterinario regular y la higiene a la hora de compartir con las mascotas, además de manejar sus excretas y fomites.
En el estudio de Llanos et al, se evaluó la presencia de enteroparásitos en heces de perros de Coroico, La Paz-Bolivia, encontrando que el 87 % de los perros estaban infectados con al menos un parásito. Se identificaron las especies parasitarias de: Ancylostoma caninum, Toxocara canis, Giardia, Trichuris vulpis y Dipylidium caninum6. En otro estudio, esta vez realizado en el área urbana de la ciudad de La Paz, el género de parásito que más se presentó fue Entamoeba coli en 57 de las 227 muestras, seguido por Endolimax nana en 37, Blastocystis H. en 26, Uncinaria en 15 y Giardia L. solamente en 37. De los protozoos que dan lugar a infecciones parasitarias gastrointestinales, la Giardia duodenalis es uno de los más relevantes debido a su frecuencia y que, a diferencia de otros flagelados, llega a causar enfermedad en hospederos inmunocompetentes; entre sus manifestaciones clínicas se encuentra el malestar gastrointestinal, la esteatorrea y malabsorción, que se manifiesta con la presencia de restos alimenticios en las heces8. De los parásitos helmintos nemátodos, Ascaris lumbricoides, Strongyloides stercoralis y Toxocara canis se pueden encontrar en las heces de los perros y constituir una fuente de infección para el humano. Ascaris lumbricoides es un geohelminto que ingresa por vía oral, llega a los intestinos y de ahí pasa a la circulación pulmonar, desarrollando una parte de su ciclo en los pulmones; finalmente es deglutido y termina su maduración y reproducción en el intestino, causando obstrucción9. Strongyloides stercoralis es también un geohelminto, pero que ingresa por la piel del hospedero, llegando a circulación pulmonar y es deglutido madurando en el intestino; puede llegar a causar infección generalizada si no se trata10. Finalmente tenemos a Toxocara canis, que tiene al perro como hospedero definitivo, que libera los huevos en sus heces y al ingresar al humano, éste se convierte en un hospedero accidental, en el que la larva migra formando granulomas11.
En lo que respecta a los helmintos platelmintos, Taenia solium puede llegar a infectar al humano cuando ingresa en estadio de huevo o cisticerco; el ingerir cisticercos contenidos en la carne de cerdo conduce a una teniasis, en la que el gusano adulto se desarrolla en el intestino del hombre; por su lado, la ingesta de huevos o proglótides presentes en heces fecales de animales con teniasis da lugar a cisticercosis, que es la presencia de larvas del parásito en los tejidos humanos12. Taenia saginata es una especie cuyo hospedero intermediario es la vaca; una vez que ingiere los huevos presentes en el pasto, se desarrollan oncosferas en sus músculos y cuando el hospedero definitivo carnívoro (humano) consume la carne mal cocida, permite el desarrollo del platelminto adulto en su intestino3. Tomando en cuenta todos estos aspectos es que se decidió abordar la problemática de las parasitosis entéricas que pueden ser transmitidas de animales domésticos (perros) a humanos en la ciudad de La Paz, de enero del 2022 a junio del 2023.
MATERIAL Y METODOS
El estudio se realizó compilando los resultados de exámenes coproparasitológicos del Laboratorio América, La Paz, Bolivia, comprendidos de enero del 2022 a marzo del 2023 (107 reportes). Por otro lado, se procesaron muestras de heces de perros (estudiados en menos de 2 horas desde su recolección) en instalaciones de la Universidad Privada del Valle, La Paz-Bolivia (18 muestras), de febrero a junio del 2023. El análisis de las muestras se realizó por examen directo y fresco; para el examen directo se depositó una gota de Lugol en la mitad izquierda de un portaobjetos y luego se seleccionó una pequeña porción de la muestra de heces para ser homogenizada con el Lugol y cubierta con un cubreobjetos. Para el examen en fresco se depositó una gota de solución fisiológica en la mitad derecha del mismo portaobjetos en el que se realizó el examen directo y se mezcló con una pequeña porción de muestra. El rastreo microscópico se realizó utilizando el objetivo 10x siguiendo un patrón zigzag; el objetivo 40x ayudó a distinguir mejor las estructuras y a identificar a los parásitos.
RESULTADOS
Tras realizar el examen coproparasitológico de las 18 muestras y tabular los 107 resultados del Laboratorio América, pudimos encontrar 103 muestras positivas y 22 negativas, correspondiente al 82 % y 18 % respectivamente. En lo que respecta a los parásitos observados (Tabla 1).
Tabla 1 Frecuencia de enteroparásitos zoonóticos en heces fecales de perros domésticos; enero a junio del 2023 (Laboratorio América y Universidad Privada del Valle)
El parasito más frecuente resultó ser la Giardia duodenalis (53 muestras: 42,4 %); el segundo parásito con mayor prevalencia fue Ascaris lumbricoides (49 muestras: 39,2 %), siendo el nemátodo más detectado; Toxocara canis se encontró en la muestra de heces de un perro de 3 meses (Figura 2).
DISCUSIÓN
En nuestro estudio el parásito con mayor prevalencia en muestras de heces de perros domésticos fue la Giardia duodenalis con 42,4 %, seguido de Ascaris lumbricoides con 39,2 % y el Toxocara canis con 0,8 %. Tomando en cuenta el estudio de Llanos et al. (1 96 perros (58 machos y 38 hembras, la prevalencia de enteroparásitos que encontramos es algo menor que la reportada en perros de Coroico (82 % en comparación de 87 %); considerando que Coroico se encuentra en la región de los Yungas, con clima subtropical, la prevalencia de parasitosis en el área urbana de La Paz es levemente más baja. En contraste, el estudio de Prada-García del 20182 encontró una prevalencia menor de enteroparásitos con 60,79 %, lo cual refleja un posible empeoramiento de las condiciones de higiene y control veterinario en la ciudad de La Paz. En un estudio realizado en México, se obtuvieron un total de 402 muestras de heces de perros de diferentes entornos (refugio, establecimientos de cría, domésticos y callejeros) y el examen coproparasitoscópico directo por flotación reveló una prevalencia de Giardia duodenalis en el 25 %13. Por su lado, López-Arias et al., encontraron una prevalencia del 13 % de este flagelado en heces de perros de Medellín, Colombia14; nuestros resultados demuestran mayor proporción de canes infectados con G. duodenalis (42,4 %) en comparación a los estudios mencionados, realzando la importancia del control veterinario y de la higiene necesaria en el manejo de excretas de las mascotas. Raw et al, realizaron una revisión y metaanálisis de geohelmintos en poblaciones australianas indígenas, resaltando el rol de los perros en su transmisión15. En lo que respecta a Ascaris lumbricoides, investigadores en Giza, Egipto, analizaron necropsias de perros para reconocer su rol de reservorios del parásito, encontrando una prevalencia del 8 %16; los huevos del parásito pueden permanecer por hasta 3 años en el suelo, a una temperatura de 22 a 23°C; además, el estadío infectante puede ser transportado por el pelo de los canes cuando tienen contacto con este suelo contaminado17. El presente estudio muestra que A. lumbricoides es el helminto más frecuente en heces de perros domésticos con 39,2 %, lo cual resulta preocupante considerando que el estudio se hizo en perros de área urbana. Existen zonas periurbanas (tiraderos de basura, parques en mal mantenimiento, mingitorios) que, si bien no cuentan con condiciones de temperatura aptas para que los huevos se mantengan viables por mucho tiempo, constituyen una fuente de infección que puede contaminar las mascotas que acuden a estas áreas y que luego tienen contacto estrecho con los humanos. El Strongyloides stercoralis se ha estudiado muchas veces como un parásito zoonótico geohelminto, de modo que un metaanálisis estimó una prevalencia global del 6 % y del 22 % en perros habitantes de zonas cuya temperatura oscila entre 10 a 20°C y humedad del 40 a 75 %; este mismo estudio resalta que la mayor parasitosis por S. stercoralis ocurre con mayor frecuencia en perros callejeros que domésticos18. No se encuentran estudios de estrongiloidiasis en humanos, ni perros del área urbana de La Paz, Bolivia, pero sí se encontró un estudio de seroprevalencia en pacientes de los Yungas que demuestra una incidencia del 8,73 al 36,8 %19. El hecho de que en nuestro estudio no se detectara a S. stercoralis, es respaldado por la baja incidencia de la infección parasitaria en entornos urbanos y demuestra que los perros son el hospedero definitivo solo cuando toman contacto con suelo contaminado y con la forma infectante proveniente de pacientes humanos. Se debe tomar en cuenta que, a diferencia de Ascaris lumbricoides cuya incidencia fue más alta en este estudio, la vía de entrada de S. stercoralis es transdérmica y requiere el contacto de la piel con suelo contaminado, húmedo y de temperatura templada20.
Rostami et al. analizaron un conjunto de artículos científicos sobre Toxocara canis en perros; su conclusión fue que la prevalencia de este parásito era del 10,9 % en América del Sur y que los perros más susceptibles a adquirirlo eran los jóvenes (menores a 1 año) y que habitaban en entornos rurales de clima tropical21. En lo que respecta a la epidemiología, un estudio destinado a evaluar la transmisión vertical de T. canis determinó que ninguno de los dueños de los perros participantes en el estudio trató a sus perros contra los helmintos, todos desconocían el riesgo de zoonosis y sólo el 9 % recogió heces de perro22. La prevalencia de T. canis en nuestro estudio es menor a la reportada posiblemente porque no todos los perros estudiados cumplen con los factores de riesgo para la parasitosis. La venta indiscriminada de cachorros puede asociarse a esta parasitosis, por lo que es posible que, con una población de cachorros mayor, podamos encontrar mayor proporción de este helminto.
Un estudio realizado en México analizó la prevalencia de parásitos en perros de región agrícola y ganadera y detectó Taaenia spp. en un 6,79 %; comprobaron que el perro se infecta mientras caza y consume la carne del hospedero intermediario (ganado vacuno, ovino, caprino, porcino y cérvidos salvajes), adquiriendo los metacestodos y completando el ciclo biológico de estos parásitos23. La nula prevalencia de Taenia spp. en nuestro estudio es respaldada por el hecho de que las heces analizadas provenían de perros de área urbana, que no tienen contacto con animales que sirven de hospedero intermediario de este parásito. Al igual que con Toxocara canis, que es más frecuente en cachorros, se podría realizar un estudio ampliado a perros de área periurbana o rural, en la que la probabilidad de contacto ganado-perro sea mayor.
El comportamiento habitual de los canes implica el olfateo y el contacto de su hocico con su entorno, lo que facilita su infección con parásitos que sobreviven en el suelo; así, los perros se convierten en una fuente de infección para sus propios dueños y para los demás cuando las buenas prácticas de recojo, desecho, limpieza y desinfección de las heces de caninos domésticos no se practican adecuadamente. Según el Reglamento Municipal No.511/2005 en el Artículo 43°. - (De la contaminación del medio ambiente), con el fin de evitar la Contaminación del medio ambiente, durante el tránsito de animales por áreas públicas, los propietarios están obligados a recoger las heces de estos y depositarlas en basureros, para lo cual deben tomar las previsiones correspondientes y portar los implementos necesarios. La práctica de distintos hábitos de higiene, podría ser una forma de evitar la propagación de estas parasitosis, debido a que en distintas zonas generales en Bolivia y específicamente del estudio realizado en la Ciudad de La Paz, las personas tienen hábitos higiénicos inadecuados teniendo como factores de riesgo la falta del lavado de manos antes de ingerir alimentos, jugar en el piso (niños de primera infancia), tener contacto con deposiciones de perros domésticos que habitualmente pasean junto a sus dueños y a pesar de que existe una educación aceptable por mayoría de personas al momento de recoger y limpiar; existe una buena estabilidad de quistes en el medio ambiente y tienen aún la posibilidad de infectar aun con esa poca carga parasitaria presente en el suelo contaminada por materia fecal canina, después de la limpieza y posible desinfección que suelen ser ineficientes o inexistentes.
Enfatizando la importancia del trabajo realizado y recolectado de diversas fuentes, se puede aseverar que los hábitos de higiene, así como el cumplimiento de los reglamentos municipales deben ser mejorados para evitar la propagación de zoonosis parasitarias que son conllevan a deterioro en la salud y pueden ser particularmente peligrosas para niños, adultos mayores y personas con enfermedad de base. Los análisis reportados en el Laboratorio América y los estudios coproparasitológicos ejecutados en la Universidad Privada del Valle de enero del 2022 a junio del 2023, nos alertan a tomar conciencia de las consecuencias sobre infecciones parasitarias ya que del total de 125 muestras analizadas el 82 % fueron positivas a diversos tipos de parásitos tales como Giardia duodenalis, Ascaris lumbricoides, y Toxocara canis. El cumplimiento de buenas prácticas de recojo, desecho, limpieza y desinfección de las heces de caninos domésticos, deberían mejorarse, al igual que una adecuada desinfección de las zonas que estuvieron en contacto con estas heces caninas, tanto dentro como fuera de los hogares. Aun a pesar de todo, creemos que existe una limitación evidente con la diferencia de muestras entre humanos y de animales, por lo que es imprescindible aumentar la muestra de ambos lados en un estudio posterior.















