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Revista Latinoamericana de Desarrollo Económico

versión On-line ISSN 2074-4706

rlde  n.21 La Paz mayo 2014

 

ARTÍCULO CIENTÍFICO

 

¿Cuán felices son las voluntarias y voluntarios en el municipio de La Paz?
Aplicación a la economía de la felicidad

 

How happy are the volunteers in the city of La Paz?
An Application of the Economics of Happiness

 

 

Javier Aliaga Lordemann*, Alejandro Herrera Jiménez**

 

 


Resumen

En los últimos años, la denominada Economía de la Felicidad viene estableciendo relaciones empíricas entre los distintos niveles de bienestar subjetivo que las personas manifiestan y diversas variables socioeconómicas. En este marco, uno de los hallazgos empíricos más relevantes de la literatura es la correlación positiva existente entre el nivel de felicidad y las convicciones que una persona manifiesta en una actividad social. De acuerdo a esta línea de investigación, las personas que manifiestan un alto nivel de convicciones personales, sean éstas religiosas, políticas o culturales, entre otras, tienen una mayor probabilidad de alcanzar un alto nivel de felicidad cuando realizan un trabajo tangible, como ser un voluntariado o una actividad pastoral. En base a los resultados obtenidos de una encuesta estadísticamente significativa, realizada a personas que hacen trabajo de voluntariado en el municipio de La Paz, el presente estudio busca responder a las siguientes preguntas de investigación: ¿son felices los voluntarios y voluntarias en el municipio de La Paz? y ¿qué factores inciden en el nivel de felicidad del voluntariado? Para responder a esta pregunta, los autores utilizan estimaciones econométricas basadas en un modelo Probit Ordenado. Los resultados principales del estudio evidencian que este conjunto de personas registran altos niveles de felicidad, y que variables como convicciones de fe, género, edad, educación, liderazgo y tangibilidad de trabajo inciden en los mismos.

Palabras clave: Economía de la Felicidad, convicciones personales, trabajo voluntario y micro econometría.


Abstract

In recent years, the Economics of Happiness has been establishing empirical relationships between different levels of subjective well-being and different socio-economic variables. In this context, one of the most important empirical findings in this literature is an important positive correlation between the level of happiness and the belief that a person expresses. According to this research, people who manifest a high level of personal convictions could be social, religious, cultural or political ones are more likely to achieve a high level of happiness, when their work is effectively achieved, such as a volunteering or pastoral activity. Based on the results of a statistically significant survey of people doing volunteer work in La Paz city, this study seeks to answer the following research questions: How happy are the volunteers in the city of La Paz convictions make us? and ¿What elements determine the average level of happiness in this group of volunteers? To answer these questions, the authors use econometric estimates based on Ordered Probit model. The main results of the study show that levels of happiness among volunteer people are highly influenced by variable as faith convictions, gender, age, education, leadership and working tangibility affect them.

Keywords: Economics of Happiness, personal convictions, volunteerism and micro econometrics.

Clasificación/Classification JEL: E20, J20, O40, O43, Z12.


 

 

1. Introducción

Desde sus inicios, la ciencia económica y sus pensadores se preocuparon por el bienestar de los agentes económicos y cómo se puede influir positivamente sobre éste para mejorar la calidad de vida de la población. Inicialmente, el debate se centró en la determinación de la Función de Bienestar Social, cuyos argumentos se generan desde la época de Jeremy Bentham hasta los aportes de John Rawls y Amartya Sen. En la actualidad, nuevos enfoques al concepto de bienestar han surgido en el debate académico, y desde mediados del siglo XX se han propuesto diversos instrumentos cuantitativos de medición del nivel de bienestar individual y social.

El principio de maximización de utilidad de los agentes ha conducido al desarrollo de medidas basadas en el ingreso monetario, utilizadas para capturar el cambio en el bienestar de los agentes, dado que la función de utilidad de los individuos se asume proporcional al nivel de consumo de bienes y servicios. Según Sen (1989:64), el principal inconveniente de la aproximación de ingresos es que la función de utilidad implícita es definida como una combinación de bienes (commodity bundle) únicamente. Para Sen, tal aproximación no toma en cuenta las características de las personas y solo provee simplemente una medida de "opulencia" o del dominio que tienen las personas sobre un conjunto de bienes.

En este entendido, es posible que la calidad de vida pueda mejorar cuando mejore el ingreso o aumente la riqueza; sin embargo, la riqueza no es por sí sola bienestar. Así, últimamente se ha planteado la idea de que la felicidad subjetiva de los agentes es lo que realmente importa al tratar de aproximarse al concepto de bienestar, dejando de lado las aproximaciones basadas en ingresos o en bienes. Bajo los criterios de Amartya Sen, Son (2011) sostiene que, si bien la felicidad subjetiva tiene una relación débil con el nivel de calidad de vida (no así con la satisfacción de vida) y que la felicidad, así como el ingreso o riqueza, no es el único aspecto considerado en el concepto de bienestar; el grado de felicidad (o infelicidad, en ciertas circunstancias) es un buen indicador del bienestar de los agentes, mejor que las medidas basadas en ingreso.

Desde mediados de los años setenta, la importancia del bienestar subjetivo o felicidad empieza a tomar impulso, y con el paso de los años da lugar a la denominada Economía de la Felicidad. La emergencia de esta nueva aproximación teórica y empírica responde a los cuestionamientos surgidos sobre la forma en que la ciencia económica mide el bienestar de las personas por medio de la utilidad basada en el consumo de bienes, dejando de lado aspectos intrínsecos de satisfacción, aparte del ocio, como ser el servicio voluntario (Layard, 2006).

En los años noventa, se inicia con más fuerza el debate sobre el efecto que tiene la desatención de satisfactores intrínsecos en la calidad de vida de las personas y su efecto en el nivel de desarrollo económico de un país. En este marco, surgen dos objetivos muy claros que enmarcan el trabajo de la Economía de la Felicidad en la actualidad. Primero, busca establecer correlaciones entre diversos determinantes de satisfacción de vida y los niveles de felicidad registrados. Segundo, busca desarrollar medidas de felicidad agregada que, al margen de describir el estado de la felicidad de la población, puedan ser útiles en la evaluación de políticas públicas cuyo objetivo primario es mejorar el bienestar social (Johns y Ormerod, 2007).

El desarrollo del instrumental cuantitativo económico hace posible la construcción de indicadores agregados y modelos econométricos de micro-simulación que capturen el nivel medio de felicidad y la desigualdad de felicidad entre los diferentes segmentos de la población y estimaciones que muestren la incidencia de diversos factores sobre los niveles de felicidad declarada por los individuos. Por un lado, existen varias alternativas metodológicas orientadas a ajustar por calidad subjetiva indicadores macroeconómicos convencionales (e.g., Producto Interno Bruto de la felicidad). Por el otro lado, se pueden realizar estimaciones micro-econométricas para evaluar el impacto de políticas destinadas a mejorar el bienestar subjetivo de las personas (Veenhoven, 2007).

Un tópico novedoso y de gran relevancia en la literatura de la Economía de la Felicidad es la importancia de las convicciones personales como factores generadores de satisfacción intrínseca. Estudios realizados en varios países desarrollados muestran cómo las personas con altos niveles de convicción personal (sean éstas de índole religiosa, política o cultural) suelen incrementar su bienestar subjetivo mediante actividades tangibles de voluntariado e interacción social con personas necesitadas.

El hecho de que la tangibilidad1 incremente el umbral intrínseco de la felicidad es un hallazgo que ha llamado la atención del personal académico y hacedores de política pública alrededor del mundo. En este sentido, muchos investigadores e investigadoras han enfocado su investigación hacia el análisis del efecto que tiene el trabajo voluntario o el activismo político, entre otros, sobre la felicidad y el desempeño de políticas públicas.

En Bolivia, la investigación sobre la Economía de la Felicidad es prácticamente inexistente. No existen estudios que aproximen el nivel de bienestar de la sociedad boliviana mediante medidas alternativas como la felicidad o la satisfacción de vida de la población. Tampoco se han generado esfuerzos que estén orientados a evaluar el impacto de programas o políticas aplicadas sobre los niveles de felicidad, satisfacción de vida o bienestar subjetivo de la población boliviana. Aun mayor es la ausencia de estudios específicos sobre las convicciones personales, la felicidad y la política pública. Esta ausencia de investigación e interés de la política pública en el nivel de bienestar subjetivo o felicidad de la población constituye un rezago frente al desarrollo de programas e investigaciones en el resto del mundo.

En respuesta a esta inquietud y dada la importancia de las convicciones personales como factores generadores de satisfacción intrínseca, la presente investigación busca analizar mediante los resultados obtenidos de una encuesta estadísticamente representativa, que captura información de personas que participan en programas de voluntariado en el municipio de La Paz, las relaciones y determinantes que elevan el umbral de bienestar subjetivo o felicidad declarada en las personas que realizan labores voluntarias. En este sentido, el documento establece y describe esta relación mediante el uso de modelaje econométrico de elección discreta.

El artículo está estructurado de la siguiente manera: en la segunda sección se presenta el estado del arte de la literatura relevante sobre la Economía de la Felicidad. A continuación se establece el alcance del estudio y las preguntas de investigación que el trabajo pretende responder. En la cuarta sección se desarrollan los recursos metodológicos a ser empleados. Finalmente, se exponen los principales resultados y se derivan conclusiones y recomendaciones.

 

2. ¿Qué estudia la Economía de la Felicidad?

Al ser este trabajo de investigación uno de los primeros documentos que trata la Economía de la Felicidad en Bolivia, es necesario realizar una breve descripción del estado del arte en esta línea de investigación, que si bien en el contexto boliviano es novedosa, es una línea bastante amplia en la literatura económica internacional. Es así que el presente artículo pretende motivar nuevas investigaciones que se aboquen a discutir e indagarlos aspectos manejados en la Economía de la Felicidad y que como producto se generen mejores aproximaciones para evaluar el bienestar de la sociedad.

Al tratar de definir las características que implican el tener una "buena vida", es deseable que individualmente las personas determinen estos factores y manifiesten si se autoidentifican con ellos. Esta definición subjetiva de satisfacción de vida otorga al individuo la posibilidad de evaluar sus propias vivencias. En la literatura económica, este enfoque se ha llegado a denominar "bienestar subjetivo" o "felicidad". Según Veenhoven (2010), la definición de felicidad que la ciencia económica debe manejar es aquélla relacionada con "la apreciación o evaluación general de la vida del individuo como un todo". Según este autor, la felicidad manejada bajo la anterior concepción hace factible cualquier intento por tratar de medir y comparar los niveles de felicidad declarados por los individuos con los niveles del resto de individuos2.

Desde la década de los noventa, la economía, la sociología y la psicología se han unido en torno al interés común de tratar de responder dos preguntas centrales de investigación: ¿qué hace felices a las personas? y ¿cómo incide la felicidad en el diseño y desempeño de las políticas públicas? Bajo esta motivación inicial, se revisan y resaltan algunos de los desarrollos académicos más importantes contenidos en el estado del arte de la Economía de la Felicidad. Los aspectos abarcados por esta línea de investigación económica son bastante amplios. Johns y Ormerod (2007) establecen que, para el año de publicación de su estudio, en el mundo ya existían más de cuatro mil artículos y documentos de investigación sobre la Economía de la Felicidad.

A continuación esbozamos los tópicos más relevantes y ampliamente desarrollados en el marco de la felicidad en la ciencia económica a nivel internacional. Cada una de estas relaciones, además de generar investigación, ha generado también discusión académica, que en muchos casos sigue aún en desarrollo y formalización teórica.

2.1. La paradoja de Easterlin

Probablemente el documento seminal de la Economía de la Felicidad como tal sea el documento de Easterlin (1974). Este documento tiene como propósito principal establecer la relación que tienen los ingresos de una persona con su nivel de bienestar subjetivo. El resultado de su trabajo muestra que las personas con mayores ingresos tienen una mayor tendencia a afirmar que son más felices, al igual que el pensamiento dominante de su época asumía. Sin embargo, cuando se comparan los resultados para distintos países, el nivel medio de felicidad que los individuos declaran no varía sustancialmente, al menos en los países en los que las necesidades básicas están cubiertas para la mayor parte de la población.

Easterlin resalta que aun cuando los ingresos por persona aumentaron de manera significativa en los Estados Unidos entre 1946 y 1970, el nivel promedio de felicidad declarado por los ciudadanos no mostró una tendencia de cambio homogénea, manteniéndose hasta los años sesenta y decreciendo entre 1960 y 1970. El autor argumenta en este contexto que el nivel medio de felicidad puede ser similar al comparar un país pobre con un país desarrollado, y que el nivel medio de felicidad de una nación parece ser invariante en el largo plazo, aun cuando exista crecimiento económico. Estos resultados, a pesar de las limitaciones de estimación existentes en el documento original, generaron un debate académico sobre la relación existente entre el nivel de felicidad declarado y los ingresos.

En base a estos resultados, años más tarde se formula la denominada "Paradoja de Easterlin", que establece esta contradicción a la lógica económica, en base a evidencia empírica. Esta contradicción plantea la posibilidad de que, si bien las personas con un alto nivel de ingreso suelen manifestar ser en promedio más felices que personas con bajos niveles de ingreso, al comparar los resultados con países o regiones con niveles de ingreso inferior se pueden evidenciar los mismos niveles de felicidad que las personas de alto nivel de ingreso en otra región más opulenta.

Estos resultados motivaron la idea de que la felicidad en relación a los ingresos aumenta con la tenencia de satisfactores materiales hasta un nivel máximo, y luego decrece (gráfico 1). Un consenso sobre el resultado arrojado por Easterlin en 1974 es que la felicidad definida por el autor es de carácter unidimensional (funcional al ingreso). Esta limitación ha sido parcialmente superada con el uso de instrumentos metodológicos modernos.

Como parte del debate generado en base a la paradoja de Easterlin, Stevenson y Wolfers (2008) evalúan dicha paradoja que infringe el sentido común, analizando temporalmente datos de felicidad para varios países, superando instrumentalmente las limitaciones iniciales de Easterlin (1974). Los autores establecen una relación positiva entre el nivel medio de bienestar subjetivo y el nivel de ingreso per cápita de un país a otro. Este hallazgo fundamental ha dado lugar a múltiples estudios destinados a evidenciar si existe una correlación positiva entre crecimiento económico y aumento de felicidad a nivel agregado.

Más de tres décadas después de su documento seminal, Easterlin (2010) presenta evidencia empírica que demuestra que en el largo plazo la felicidad no aumenta cuando aumenta el ingreso de un país, incluso para países no desarrollados. En este documento el autor sostiene que solo en el corto plazo se verifica una correlación entre mayor felicidad y mayores ingresos, tanto para países desarrollados como en desarrollo. La discusión sobre la relación existente entre la felicidad y el ingreso es todavía una fuente de discusión académica y ha generado una especie de cisma en la investigación sobre felicidad y economía.

En un estudio más aplicado, Johns y Ormerod (2007) analizan los niveles de felicidad en países industrializados. Mediante análisis de series temporales y encuestas de hogares, muestran que los países seleccionados no presentan ninguna tendencia en sus niveles de felicidad. En contraste, los estándares materiales de vida promedio registrados sí muestran una clara tendencia al alza. Para los autores, estos resultados indican que un mayor nivel de crecimiento económico no necesariamente es acompañado por un mayor nivel de felicidad. Los resultados de estos autores inducen a pensar que, si bien es posible evidenciar un proceso de progreso económico en las naciones a través del tiempo, la felicidad no tendría una lógica acumulativa progresiva. Por esto, resaltan la necesidad de virar la forma de evaluar políticas públicas, de indicadores de ingresos a indicadores basados en el nivel de felicidad de la población.

Según Veenhoven (2007), uno de los autores con mayor desarrollo académico dentro de la Economía de la Felicidad, es fundamental incluir criterios de felicidad en la evaluación de políticas públicas. Éstas deberían definirse como efectivas si es que inciden positivamente en el nivel de bienestar (subjetivo), y dado que el ingreso no es la mejor aproximación, se hace necesario el cambio en la forma de evaluar estas políticas. Para este autor, las medidas agregadas utilizadas para evaluar la efectividad de la política económica no reflejan necesariamente el grado de satisfacción o de bienestar subjetivo de los individuos. En este marco, propone tres indicadores mesurables de la felicidad:

a)   Felicidad media: medida como el promedio de felicidad agregada, su objetivo es determinar el nivel medio de felicidad de un país, tal que se pueda reemplazar a agregados económicos como el PIB3.

b)   Años de vida feliz: medidos como el número de años de vida feliz de un individuo, su objetivo se centra en la felicidad duradera, es decir que combina el promedio de felicidad con la longevidad. Este indicador se entiende como el promedio de años que una persona vive en condiciones que ella define como feliz.

c)   Desigualdad de felicidad: medida como la desviación estadística de felicidad entre los individuos de la sociedad, su objetivo es evaluar las asimetrías en los niveles de felicidad de la población.

Aplicando las medidas propuestas por Veenhoven, en la base de datos del World Database of Happines (en escala 1 = nada feliz, a 10 = muy feliz), Bolivia registra un promedio de felicidad de 6.3 grados, por debajo del país más feliz del mundo, que es Costa Rica, con un promedio de felicidad de 8.5. Además se establece que Bolivia cuenta con 44 años de vida feliz, por debajo de Costa Rica, que tiene la mayor cantidad de años felices del mundo (67 años). Finalmente, la desigualdad de felicidad calculada para Bolivia es de 1.90, siendo los Países Bajos los que registran menor nivel de desigualdad de felicidad en el mundo (1.42).

Para Layard (2005), los instrumentos de política pública a nivel económico han sido diseñados para maximizar la utilidad (cardinal) de los agentes. En modelos pro-pobre se suele dar énfasis a aquellos agentes económicos cuya utilidad es baja y, desde esta óptica, con menor bienestar económico. Sin embargo, según este autor existen limitaciones metodológicas y conceptuales en esta aproximación al momento de definir los determinantes de la felicidad individual de las personas. La teoría económica postula que la utilidad de los agentes económicos se incrementa de forma decreciente con cada unidad adicional de consumo. Este enfoque deja de lado, para Layard (2005), las interacciones que se dan entre las personas, por ejemplo las actividades voluntarias, el nivel de estrés individual, etc. Para evaluar estas dinámicas, el autor diseña encuestas que miden el nivel de "depresión" de la sociedad, como medida de bienestar intrínseco agregado.

2.2. La paradoja de la infelicidad femenina

Un elemento de importancia en los estudios de la economía de la felicidad es la incidencia del género de las personas en el grado del bienestar subjetivo declarado. En el estudio de Stevenson y Wolfers (2009) se encuentra evidencia empírica que determina que la calidad de vida de las mujeres de Estados Unidos de América, definida en términos de ingreso y necesidades básicas satisfechas, mejoró considerablemente en los últimos 35 años, pero que su bienestar subjetivo mostró disminuciones, tanto en términos absolutos como relativos (en relación con los hombres). Este resultado de investigación dio origen a la denominada "Paradoja de la infelicidad femenina", relación empírica que se ha verificado consistentemente en casi todos los países industrializados.

Stevenson y Wolfers (2009) sostienen que el aumento en oportunidades laborales y educativas para las mujeres podría haber influido en la disminución registrada de sus niveles de felicidad. El aumento de las oportunidades para tener éxito en muchas dimensiones, según los autores, podría haber dado lugar a un aumento de la probabilidad de creer que la vida de la mujer no está mejorando. Del mismo modo, según los autores, las mujeres pueden ahora comparar sus vidas con un grupo más amplio, incluyendo a los hombres.

2.3.  Educación y felicidad

López y Guijarro (2011) analizan la relación existente entre educación y felicidad desde una perspectiva cuantitativa. El propósito de su trabajo de investigación es verificar si existe algún tipo de relación entre el nivel de satisfacción intrínseca y el enfoque de capacidades de desarrollo humano. La evidencia encontrada es contradictoria, sus resultados generan mucho debate, debido a que la teoría económica señala que la educación incrementa el capital humano y con ello las oportunidades de los individuos para disfrutar de una vida feliz.

En base a los datos del Survey on Health, Aging and Retirement in Europe (SHARE), mediante un completo análisis de sección cruzada, estos mismos autores encuentran que existe evidencia del efecto positivo y significativo de la educación sobre la felicidad. Sin embargo, el análisis también muestra que cada año adicional de educación aumenta marginalmente la satisfacción de vida. Estiman que una persona con 24 años de educación solo aumentará su satisfacción de vida en 5.6%.

Para el adecuado análisis de esta relación es fundamental tomar en cuenta la heterogeneidad en el grado de educación de las personas. Por lo general se encuentra en estudios empíricos que las personas con un nivel educativo bajo muestran mayor satisfacción cuando participan de actividades religiosas ceremoniales, pero no así en otro tipo de actividades sociales. De otro lado, los individuos con un alto nivel de educación se muestran más satisfechos cuando participan de actividades tangibles, como ser el trabajo pastoral, actividades de voluntariado, activismo político, etc. Para López y Guijarro (2011), los niños y las niñas ven afectado su nivel de bienestar subjetivo cuando tienen un bajo nivel educativo. Los autores afirman que la relación entre felicidad y capital humano permite introducir criterios para el diseño de políticas públicas de felicidad vinculadas a indicadores de desarrollo humano.

2.4.  Felicidad y trabajo voluntario

Un tópico de mucho interés para la economía de la felicidad es la relación que existe entre el nivel de felicidad y las actividades tangibles que realiza una persona asociadas a sus convicciones personales, en concreto el trabajo de voluntariado. En este marco, asumimos para el desarrollo del trabajo la definición manejada por el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas. En este sentido, el voluntariado se entiende como

... una forma poderosa de involucrar a los ciudadanos para hacer frente a los desafíos en materia de desarrollo, y capaz de transformar el ritmo y la naturaleza del mismo. El voluntariado beneficia tanto al conjunto de la sociedad como a los voluntarios, fortaleciendo la confianza, la solidaridad y la reciprocidad entre las personas y creando oportunidades de participación apropiadas (VNU-PNUD).

La relevancia de las actividades de voluntariado sobre los niveles de felicidad declarados ha generado a su vez bastante literatura desde la economía y la psicología, ambas con el interés de evidenciar cómo este tipo de actividades podrían mejorar los niveles de felicidad de las personas. En términos generales, para Meier y Stutzer (2008) este tipo de actividades promueven el bien común de la sociedad. Los autores encuentran evidencia empírica sólida de que las actividades que realizan los voluntarios hacen que estas personas se sientan más satisfechas con sus vidas y manifiesten mayores niveles de felicidad y liderazgo.

En su trabajo sobre el voluntariado en Alemania determinan que ayudar a los demás aumenta el bienestar individual de las personas, y que las personas que trabajan como voluntarios y voluntarias con frecuencia son más propensas a reportar niveles de satisfacción de vida más alta. Otro resultado interesante de esta investigación es que las personas que valoran más los objetivos de vida extrínsecos en relación con los objetivos de vida intrínsecos se benefician menos de ser parte de una actividad tangible, como ser un trabajo de voluntariado. Estas personas también suelen mostrar una menor permanencia en las actividades voluntarias que realizan, así como una mayor dispersión en los objetivos que esperan de su trabajo.

De otro lado, las personas que manifiestan sólidas motivaciones intrínsecas tienen áreas de trabajo marcadas, objetivos claros y mayor permanencia en la actividad voluntaria. Los resultados de Meier y Stutzer (2008) apoyan no sólo la idea de que las actividades tangibles influencian en la felicidad, sino también que se verifica que las personas felices tienen más probabilidades de realizar actividades de convicción personal tangibles.

Estos resultados dejan abierta una importante pregunta: "si exteriorizar de forma tangible nuestras convicciones nos hace felices, ¿por qué hay tan pocas personas que lo hacen?". Una explicación podría basarse en la teoría de la predicción errada de la utilidad futura (Frey y Stutzer, 2003). Esta aproximación sugiere que las personas suelen subestimar los beneficios de tareas intrínsecas, mientras que sobreestiman el valor de los ingresos adicionales de las horas de trabajo extra.

El trabajo de Binder y Freytag (2013) parte de la premisa de que la actividad voluntaria beneficia tanto al voluntario como al destinatario del voluntariado. En este marco, los autores estiman el efecto de esta actividad conviccional tangible sobre la felicidad. La principal conclusión de su investigación es que existe una relación causal entre realizar un trabajo voluntario y un mayor nivel de satisfacción declarado por las personas. Adicionalmente se determina que esta relación aumenta con el tiempo.

La creación de estructuras institucionales adecuadas que permitan que los individuos construyan su felicidad (Frey y Stutzer, 2010; Schubert, 2011) constituye posiblemente la aproximación más factible de una política pública de felicidad. En el caso del trabajo conviccional, esto implicaría la creación de oportunidades para promover el trabajo voluntario y distintas formas de activismo.

Thoits y Hewitt (2001), mediante la aplicación de datos de panel para Estados Unidos, analizan la relación que hay entre el trabajo voluntario y seis aspectos del bienestar personal (i.e., la felicidad, la satisfacción con la vida, la autoestima, el sentido de control sobre la vida, la salud física y la depresión). El resultado de este trabajo muestra que el activismo conviccional es multidimensional, y que las personas con mayores recursos de personalidad y una mejor salud física y mental se encuentran más predispuestas a proveer servicios a la comunidad y usualmente lo hacen por más tiempo.

 

3. Metodología de la investigación

El objetivo de la presente investigación es analizar el nivel de satisfacción intrínseca o "felicidad" de personas que realizan trabajos voluntarios en el municipio de La Paz y al mismo tiempo establecer las principales relaciones existentes entre la satisfacción de los voluntarios, y las variables que puedan explicar estos niveles de satisfacción. Para tal efecto se plantean las siguientes preguntas de investigación: ¿son felices los voluntarios y voluntarias en el municipio de La Paz?; ¿qué factores inciden en el nivel de felicidad de los voluntarios y voluntarias?

La aproximación metodológica planteada en el documento pretende determinar las relaciones estadísticamente significativas que se presentan entre el bienestar subjetivo de las personas que realizan trabajo voluntario y un conjunto de variables socioeconómicas.

Para ello se releva información primaria de una muestra representativa de voluntarios y voluntarias del municipio de La Paz y sobre esta información se aplican métodos estadísticos y econométricos.

3.1.  Encuesta a voluntarios y voluntarias

Para poder realizar una inferencia estadística sobre posibles relaciones estadísticas entre características extrínsecas e intrínsecas de personas voluntarias en el municipio de La Paz, respecto a sus niveles de satisfacción de vida, se ha conducido un relevamiento primario de información4 entre los miembros de organizaciones de voluntariado reconocidas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia y su respectiva oficina de Voluntariado de las Naciones Unidas (VNU).

Para tal efecto se elaboró un cuestionario de 32 preguntas5, considerando características individuales, aspectos socioeconómicos y aspectos afectivos-emocionales. Este instrumento permite establecer, por un lado, el grado de satisfacción individual no condicionado (declaración directa de satisfacción sobre una escala tipo diferencial semántico6 para un rango de valores del uno al diez, siendo el valor diez el mayor grado de satisfacción que se puede registrar). Por otro lado, mide el grado de satisfacción de vida condicional o respecto a las personas cercanas a este individuo.

3.2.  Modelo econométrico de variable discreta

Los modelos econométricos de respuesta ordenada reconocen la naturaleza indicativa de variables de diversa respuesta. En este estudio, las variables que consideran el nivel de bienestar subjetivo de una persona voluntaria asociado al nivel de satisfacción de vida son variables de respuesta ordenada (escala diferencial semántica). La indexación subyacente (orden de las posibles respuestas) en este tipo de modelos es un descriptor latente pero continuo de la respuesta.

En el caso específico de un modelo Probit Ordenado, el error aleatorio sigue una distribución normal. En contraste, los modelos Logit y Probit multinomiales (Multi Logit o Multi Probit) cuentan con más de dos posibles categorías de respuesta, pero no consideran el ordenamiento de las posibles respuestas. Por lo tanto, este tipo de especificaciones requieren la estimación de más parámetros (reduciendo los grados de libertad de la estimación) y se asocian con propiedades estadísticas no deseables (Greene, 2000).

Para la elaboración de este artículo se ha seguido la siguiente especificación:

Donde:

S*η = medida latente y continua del grado de satisfacción de vida de la persona voluntaria n.

zη = vector de variables explicativas capaces de describir el grado de satisfacción de vida de la persona voluntaria.

β = vector de parámetros a ser estimados.

εη = un término de error estocástico que sigue una distribución normal estándar.

La variable que recoge el grado de satisfacción de vida observado y la escala ordenada es determinada para nuestro modelo de la siguiente forma:

Donde μi representa el i - ésimo umbral a estimar (junto con el vector de parámetros (3). La ilustración en el gráfico 2 muestra la correspondencia entre la variable del grado de satisfacción de vida latente y continua S*η y la categoría de grado de satisfacción de vida observada Sη.

Las probabilidades asociadas a las respuestas categorizadas en un modelo Probit Ordenado son las siguientes:

Donde n representa a un individuo encuestado, k es una respuesta alternativa, P(Sη = k) es la probabilidad de que el individuo n responda seleccionando la alternativa k, y Φ() es la función de distribución acumulada (fda) Normal estándar.

Debido a las clases dictadas en este tipo de especificaciones, la interpretación del vector de parámetros β es el siguiente: signos positivos indican mayor efecto sobre el grado de satisfacción de vida sobre el voluntario respecto a un incremento de las variables asociadas, mientras que los signos negativos indican lo contrario. Para poder obtener las probabilidades asociadas a los estimadores, se debe recurrir al cálculo de los efectos marginales.

 

4. Principales resultados

En esta sección se presentan los resultados más importantes obtenidos del relevamiento de encuestas para una muestra representativa de miembros de voluntariados en el municipio de La Paz, reconocidos por Voluntariado de las Naciones Unidas, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Bolivia.

4.1. Resultados estadísticos

Una vez obtenidos los resultados de la encuesta realizada a voluntarios y voluntarias en el municipio de La Paz en coordinación con el programa de Voluntarios de Naciones Unidas en La Paz, se procedió a realizar, previamente al análisis econométrico, un análisis estadístico de los resultados. En esta sección se muestran brevemente algunas de las relaciones y comportamientos más interesantes y estadísticamente significativos.

En el cuadro 1 se presentan los principales estadísticos descriptivos y de concentración para las dos variables de felicidad declarada para la encuesta realizada. Bajo el concepto de felicidad de Veenhoven (2007), se asocia el nivel de felicidad de la persona con el grado de satisfacción de vida, declarada en una escala de diferencial semántico (con un valor de uno cuando la persona se declara "completamente insatisfecho" y con valor de diez cuando la persona se declara "completamente satisfecha"). Se puede apreciar que los resultados estadísticos para ambas medidas de felicidad propuestas no presentan grandes variaciones, por lo cual se puede asegurar que las variables principal y de control son consistentes en resultados.

Entre los aspectos más destacables de los resultados presentados en el cuadro 1 se puede observar que los valores promedio de satisfacción de vida (felicidad declarada), presentan valores altos. Estos valores están en un promedio de 8.3 grados de satisfacción en la escala diferencial semántica planteada, es decir que son superiores al promedio de felicidad propuesta en el World Database of Happines, donde la población boliviana en general alcanza un valor de 6.3 grados en la misma escala.

Los valores de la mediana y moda muestran que los datos se concentran en los valores superiores de la escala. Un importante resultado es el obtenido cuando se aplica la medida del Coeficiente de Gini para analizar la concentración en la distribución del conjunto de datos discretos. Este índice calculado determina que la distribución es prácticamente igualitaria (un Gini cercano a cero establece una distribución igualitaria de la variable considerada) al considerar el porcentaje acumulado de la población y el grado de satisfacción de los individuos registrados en la muestra. Sin embargo, esta última medida es solo una aproximación, dado que en la literatura de la Economía de la Felicidad se proponen y se desarrollan formas más adecuadas de calcularla desigualdad.

En la muestra aleatoria realizada se observa una mayor cantidad de mujeres (58%) que hombres (41%). Respecto al nivel de satisfacción de vida por género, las mujeres declararon umbrales más altos respecto a los varones (gráfico 3). Sin embargo, aplicando un test de medias sobre la satisfacción de vida de ambos géneros, se acepta la hipótesis nula: que en promedio no existe diferencia en el nivel de satisfacción entre ambos grupos7.

Sobre el grado de satisfacción de vida en general, los resultados muestran una alta concentración de esta categoría en los niveles superiores de la escala semántica considerada. Al compararla satisfacción con su categoría condicional, ambas presentan distribuciones muy similares (gráfico 4). Este resultado permite afirmar que el instrumento de relevamiento de información es consistente y permite extraer una adecuada señal de información.

La composición etaria de la muestra permite observar que un 72.71% de las personas encuestadas son jóvenes con edades que alcanzan hasta los 30 años. En cuanto a los niveles de satisfacción declarada, en términos generales las personas más felices son jóvenes de este grupo. Es a partir de los 31 años que empieza a reducirse el nivel declarado de satisfacción, hasta los 50 años, donde empieza nuevamente a aumentar (gráfico 5).

En el gráfico 6 se pueden observar las frecuencias de satisfacción por intervalos de ingreso de la encuesta realizada. Estas frecuencias determinan que en la muestra de voluntarios y voluntarias un porcentaje mayor de personas encuestadas cuenta con ingresos medios, y en la mayoría de los casos las personas que declaran tener ingresos en los intervalos más bajos son estudiantes.

En lo que respecta a los tipos de voluntariado que se realizan, se evidencia que la mayoría de éstos concentran sus actividades en las áreas de salud y educación. En segundo lugar se encuentran aquéllos vinculados con el respeto a los derechos humanos y finalmente, los voluntariados de desarrollo humano, construcción de la paz y medio ambiente (gráfico 7).

Considerando el interés de la investigación en Economía de la Felicidad sobre la religión de los individuos y en especial el trabajo de voluntariado, en el gráfico 8 se muestran las frecuencias de satisfacción de vida por categorías de religiones y para no religiosos.

Al contrastar la diferencia de medias entre ambos grupos (Anexo 3), se puede afirmar que, a pesar de que las personas que se identifican con alguna de las religiones consideradas presentan mayor frecuencia en el valor máximo (diez) de la escala semántica, respecto a los grupos no religiosos (por ejemplo, véase la diferencia entre personas católicas y ateas en el grafico anterior), no se evidencia diferencia entre los promedios registrados entre los individuos que declaran profesar alguna religión y los individuos ateos.

4.2. Estimaciones econométricas

En esta sección se presentan los principales resultados econométricos obtenidos, que explican los niveles de satisfacción de vida registrados en el grupo de estudio. Al 90% de confianza, las variables más incidentes son: la edad, el sexo del encuestado, el nivel educativo alcanzado, el liderazgo como beneficio del voluntariado y la tangibilidad de la actividad de voluntariado. Al igual que en el artículo de Hackl, Halla y Pruckner (2007), el nivel de ingresos (definidos por intervalos) no es significativo para explicar los niveles de satisfacción de vida de los voluntarios. El estudio de este autor tampoco encuentra significancia estadística entre el nivel de ingreso laboral y la participación en un voluntariado.

Las estimaciones presentadas en este artículo fueron testeadas bajo diferentes especificaciones8; como resultado se seleccionó un modelo Probit Ordenado (cuadro 2). Este modelo tiene una especificación no lineal de respuesta discreta, y por lo tanto sus estimadores no son interpretables. Usualmente el signo del coeficiente determina la dirección del efecto y los "efectos marginales" aproximan la magnitud del cambio en la variable dependiente respecto de cada variable explicativa.

La interpretación del cuadro 2 es compleja, porque se basa en una escala a priori, donde el nivel de satisfacción de vida de una persona se mide en una escala del 1 al 10, tal que el valor 10 es el nivel de satisfacción máxima.

Un primer resultado encontrado en el estudio pone de manifiesto que las mujeres voluntarias reducen en promedio la probabilidad de alcanzar el máximo nivel de satisfacción subjetiva. Este resultado concuerda con el estudio realizado por Stevenson y Wolfers (2009). También, al igual que Binder y Freytag (2012), encontramos que la edad del voluntario tiene una correlación positiva con su nivel de satisfacción subjetiva, es decir que, a medida que la persona tiene más años cumplidos, la probabilidad de alcanzar el nivel máximo de satisfacción subjetiva aumenta.

El nivel de capital humano acumulado por una persona voluntaria muestra una ligera correlación positiva con el nivel de satisfacción subjetiva que declara. Un resultado similar es encontrado por Howard y Gilbert (2008); este hallazgo debe ser interpretado con cautela, dado que resta potencia a la teoría del capital humano.

Las convicciones personales son variables de gran interés en los estudios de la economía de la felicidad. En este sentido, el análisis realizado a voluntarios y voluntarias muestra una correlación claramente positiva entre el nivel de satisfacción subjetiva y la tangibilidad del trabajo realizado. En promedio, las personas voluntarias declaran que son mucho más felices cuando su trabajo se traduce en cambios concretos para la sociedad, al igual que en un mayor nivel de liderazgo personal.

Finalmente, se evidencia una correlación negativa entre el nivel de satisfacción subjetiva alcanzado por el voluntariado y el grado de asociación familiar reportado. Las personas voluntarias declaran que se sienten más satisfechos con su trabajo cuando logran involucrar a familiares o personas cercanas a ellos.

Las relaciones establecidas en este acápite permiten definir el sentido del comportamiento estadísticamente significativo del voluntariado. Sin embargo, es necesario evaluarla incidencia de estas variables sobre el nivel de satisfacción de vida de la persona encuestada. Para tal efecto, se estiman los efectos marginales de este modelo (cuadro 3).

El ejercicio establece como categoría de interés el máximo nivel de satisfacción de vida registrado (valor de 10 en la escala). De esta manera, los coeficientes pueden interpretarse como el efecto de la variable x sobre la probabilidad de que la persona encuestada registre el máximo nivel de satisfacción de vida (valor 10). Estos resultados se explican a continuación:

a)   La categoría de género mujer reduce estadísticamente la probabilidad de registrar el máximo nivel de satisfacción en 12.8%.

b)   Un año adicional cumplido en la edad de una persona voluntaria, aumenta la probabilidad de registrar el máximo nivel de satisfacción de vida en 0.3%.

c)   Un año adicional de educación aumenta la probabilidad de alcanzar la máxima satisfacción de vida en 0.01 %.

d)  Declarar al liderazgo personal como el principal beneficio de la actividad de voluntariado incrementa la probabilidad de registrar el máximo nivel de satisfacción en 11.3%.

e)   Una menor vinculación con el entorno familiar reduce la probabilidad de alcanzar el valor máximo en la escala de satisfacción de vida en 7.8%.

f)   La probabilidad de registrar el máximo nivel de satisfacción de vida aumenta en 19.1 % si la persona siente que sus actividades y convicciones personales tienen un efecto tangible sobre la sociedad.

 

5. Conclusiones

Este documento busca responder, en el marco de la economía de la felicidad, las siguientes preguntas de investigación: ¿cuán felices son los voluntarios y voluntarias del municipio de La Paz? y ¿cuáles son los factores que explican este comportamiento?

La principal conclusión de este trabajo de investigación es que las voluntarias y los voluntarios del municipio de La Paz presentan altos niveles de satisfacción de vida. Podemos afirmar que este grupo de personas son "significativamente" felices, y que en base a los valores calculados por el World Database of Happines, sostenemos que las personas voluntarias son más felices que el resto de la población.

Respecto a los factores que explican la felicidad del voluntariado, la mayor incidencia explicativa tiene que ver con la tangibilidad de los resultados que obtienen por participar de esta actividad. En concreto, la felicidad de este grupo se manifiesta cuando ellos declaran que sienten que sus acciones producen un cambio social o sienten un mayor nivel de liderazgo personal. Este último resultado muestra de forma contundente que la actividad de voluntariado es una opción muy clara para mejorar el nivel agregado de bienestar subjetivo de la sociedad. Este elemento constituye un pilar para el diseño de políticas públicas de felicidad, como lo destaca Binder y Freitag (2013) para el Reino Unido.

Dos elementos que emergen del estudio y que constituyen criterios que deben ser tomados en cuenta en el diseño de políticas públicas de voluntariado son la cercanía filial como factor que incrementa la felicidad y motivación de la persona y la definición de los objetivos del voluntariado. Sobre este último punto, encontramos que las personas que dan más importancia a los objetivos extrínsecos se benefician menos de ser voluntarias.

Finalmente, destacamos que la felicidad de los voluntarios y voluntarias del municipio de La Paz no parece estar asociada con su edad, acumulación de capital humano o nivel de ingresos, pero sí parece tener incidencia el género del voluntariado en el nivel de felicidad declarado.

 

6. Recomendaciones y extensiones

El alcance del estudio realizado a los voluntarios y voluntarias del municipio de La Paz es exploratorio, y por lo tanto no permite aportar con criterios específicos para el diseño de políticas públicas sobre voluntariado. En este sentido, se recomienda establecer una línea de base que permita en el futuro establecer indicadores periódicos de felicidad media y desigualdad de felicidad, no solo para este grupo de estudio, es decir, que se extienda el análisis a las personas no voluntarias.

En concreto, la utilidad de la presente investigación está relacionada con recomendaciones que permitan mejorar la operatividad de los programas de voluntariado del municipio de La Paz. Primero, se recomienda introducir elementos que permitan que la persona voluntaria visualice mejor los resultados tangibles de su trabajo. Segundo, se plantea la necesidad de fomentar las actitudes de liderazgo de los miembros del voluntariado. Tercero, se sugiere promocionar actividades inclusivas de la familia del voluntario.

 

Notas

* Director del Instituto de Investigaciones Socio Económicas de la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Contacto: jaliaga@ucb.edu.bo

** Economista investigador asistente del Instituto de Investigaciones Socio Económicas de la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Contacto: pr_alehjbol@hotmail.com

1    Entendida como la realización efectiva de un objetivo personal concreto.

2    Venhoven (2010) afirma que la felicidad, entendida como la apreciación general de la vida como un todo, está definida por dos aspectos. El primero se relaciona con el ámbito afectivo o hedónico del concepto de felicidad, y el segundo con el ámbito cognitivo o de contentamiento. Según el autor, el mismo desarrollo del individuo muestra que el ámbito afectivo domina al cognitivo, con el fundamento de que son los aspectos afectivos los que se desarrollan primero en la persona. Bajo este criterio, la felicidad se hace un concepto mensurable y comparable con los individuos, ya que el ámbito afectivo es más universal (homogéneo) que el ámbito cognitivo.

3    Ruut Veenhoven, basado en la importancia de generar medidas agregadas de felicidad, dirige el World Database of Happiness de la Universidad de Rotterdam.

4    La población definida para el estudio considera a 4332 personas voluntarias en el municipio de La Paz.

5    Véase el Anexo 1.

6    La escala en diferencial semántico fue desarrollada por Osgood, Suci yTannenbaum (1957), y se emplea para explorar las dimensiones de un significado. Usualmente consiste en una serie de adjetivos extremos que califican al objeto de actitud ante los cuales se solicita la reacción del sujeto. El encuestado tiene que calificar al objeto de actitud (grado de satisfacción de vida) en un conjunto de adjetivos bipolares ("completamente insatisfecho" a "completamente satisfecho); luego se presentan varias opciones entre cada par de adjetivos (2 a la 8), y el sujeto selecciona la que refleje su actitud en mayor medida.

7    Véase Anexo 2.

8    Logit Multinomial, Probit Multinomial, Logit Mixed effects, Logit bivariado y Probit bivariado.

 

Referencias

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Anexos

 

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