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Tinkazos

versión On-line ISSN 1990-7451

Tinkazos v.14 n.29 La Paz jun. 2011

 

Un análisis a partir de la experiencia del Corredor Norte

Plataformas, redes y megaproyectos[1]

AnanalysisbasedontheNorthernCorridorexperience
Platforms, networks and megaprojects

 Mirna Liz Inturias[2]

 T’inkazos, número 29, 2011,  pp. 65-85, ISSN 1990-7451

Fecha de recepción: marzo de 2011

Fecha de aprobación: abril de 2011

Versión final: mayo de 2011La puesta en marcha de megaproyectos en la amazonia boliviana pone en riesgo la sostenibilidad de las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas, reconocidas a nivel mundial por su gran valor ecosistémico. El artículo analiza la experiencia del Corredor Norte en su tramo Yucumo - Rurrenabaque, a la luz de la Teoría de Transformación de Conflictos y la Teoría del Actor Red, partiendo de la necesidad de construir plataformas como instrumentos de gestión sostenible de los recursos naturales.

Palabras clave: plataformas / áreas protegidas / protección del medioambiente / gobernanza ambiental / conflictos socio-ambientales / teoría de transformación de conflictos / teoría del actor red / megaproyectos regionales

Thelaunch of megaprojects in theBolivian Amazon regionthreatensthesustainability of theMadidi and Pilón Lajas protectedareas, recognizedworldwidefortheimmensevalue of theirecosystems. Thisarticleanalyzestheexperience of theNorthernCorridor, focusingonitsYucumo - Rurrenabaquesection, in the light of ConflictTransformationTheory and Stakeholder Network Theory, basedontheneedtobuildplatforms as a meanstoensurethesustainablemanagement of natural resources.

Keywords: platforms / protected areas / environmental protection / environmental governance / social-environmental conflict / conflict transformation theory / stakeholder network theory / regional megaprojects


En la región amazónica nueve gobiernos proponen y ejecutan megaproyectos, impulsando la explotación de los recursos naturales y promoviendo la colonización con nuevos asentamientos poblacionales. Con este fin, están ejecutando programas nacionales e internacionales: uno de los más conocidos es el Programa de la Aceleración de Crecimiento, en Brasil. A nivel internacional se implementa desde el año 2000 la Iniciativa para la Integración Regional Suramericana (IIRSA).

El Corredor Norte es un proyecto de gran envergadura de la IIRSA en el que trabajan de manera conjunta países como Brasil y Venezuela en la planificación de varios puntos como la construcción de una red de carreteras en la Amazonía, el establecimiento de un gasoducto trans-amazónico y la construcción de múltiples represas sobre el río Madeira y sus afluentes. El Corredor Norte atraviesa municipios, territorios indígenas y áreas protegidas. Hasta el momento, Bolivia ha sido una de las áreas menos intervenidas por esta construcción, pero sus impactos son previsibles: entre ellos, la construcción del megaproyecto significaría el crecimiento y la presión de población de origen migrante, poniendo en riesgo las áreas protegidas y sus recursos naturales.

Frente a la puesta en marcha de megaproyectos[3] y la consecuente generación de conflictos socio-ambientales, las plataformas se constituyen en espacios necesarios para la participación de diferentes actores y para la construcción de propuestas sostenibles que garanticen la protección y uso adecuado de los recursos naturales y, por consiguiente, la gobernanza de estas áreas. Generalmente las decisiones sobre la propiedad y manejo de recursos naturales son verticales y fracasan, justamente porque los problemas tienen como causa principal los intereses de múltiples actores en interacción. Por esto, es necesario que estas redes de relaciones sociales y técnicas que están haciendo reclamos competitivos, realicen acciones concertadas que resulten en un uso más sostenible de los recursos naturales.

El Parque Madidi y la Reserva de Biósfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas (RBTCO-Pilón Lajas), ubicadas en el norte del departamento de La Paz y la parte extremo occidental del departamento del Beni, forman el conjunto de áreas protegidas con mayor riqueza de ecosistemas y especies de Bolivia, y de renombre a nivel continental y mundial. Constituyen el reservorio de recursos biológicos más importante del territorio nacional, y se puede afirmar que en gran parte, gracias a ellas, Bolivia se encuentra entre los 12 países biológicamente más ricos del mundo (Rivera, 2010). La región subandina amazónica del conjunto Madidi - Pilón Lajas, conformada por los ríos Tuichi, Beni y Quiquibey, además del río Madidi, es el mayor reservorio de biodiversidad de Bolivia. Estas áreas también son parte del Corredor de Conservación Vilcabamba-Amboró que tiene una extensión de casi dos millones de hectáreas con una excepcional diversidad de hábitats y especies. Además de su importancia ecosistémica, estas áreas protegidas albergan una gran diversidad cultural. Allá habitan cinco pueblos indígenas: los t’simane, los mosetén, los tacana, los ese ejja y quizás los toromona[4], todos en situación de vulnerabilidad frente a la puesta en marcha de los megaproyectos.

Estas áreas protegidas, así como las zonas circundantes, se caracterizan por ser el escenario de varios tipos de conflictos por el acceso a recursos naturales. Hemos identificado los siguientes megaproyectos en proceso de implementación y/o de ejecución:

•  Complejo Agroindustrial San Buenaventura,

•  la represa del Bala,

•  la exploración de hidrocarburos,

•  la construcción del puente Rurrenabaque - San Buenaventura,

•  la construcción del Corredor Norte.

Estos megaproyectos se desarrollan ante una población local desinformada de la magnitud de los impactos que generarán y, por consiguiente, sin propuestas ni alternativas para hacerles frente. Este contexto se constituye en una amenaza para la sostenibilidad de las áreas protegidas. Por ejemplo, la construcción de megainfraestructuras de carreteras provoca impactos ambientales altos que son minimizados frente a los intereses económicos existentes. Según las estadísticas, 74% de la deforestación que ha sufrido la región amazónica ha ocurrido en los terrenos situados en un área de hasta 50 kilómetros a ambos lados de las carreteras más importantes (Quak, 2009).

El presente artículo reflexiona a la luz de la Teoría de Transformación de Conflictos Ambientales y la Teoría Actor Red (TAR) sobre la necesidad de construir una plataforma para la gestión sostenible de recursos naturales, con el objetivo de generar una gobernanza ambiental en estas áreas protegidas. Se parte del análisis de un caso concreto: la puesta en marcha del megaproyecto carretero conocido como Corredor Norte en su tramo Yucumo - Rurrenabaque (Beni), un área de influencia de las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas. La elección de este megaproyecto se justifica en la medida en que se trata de un proceso en marcha, con la intervención de numerosas instituciones involucradas en la construcción de esta carretera. Por consiguiente, se cuenta con una levadura en crecimiento que puede generar condiciones para construir una plataforma; también se analizará, el entramado de redes existentes.

Perspectivas teóricas para una adecuada gobernanza

Las plataformas son alternativas de gobernanza frente a la puesta en marcha de megaproyectos. Y tal como señalan Jiggins y Röling (2001), su desarrollo e imperiosa implementación se debe a dos razones: el fracaso de las decisiones verticales y la transferencia de tecnología, y el reconocimiento del inadecuado uso de los recursos naturales por actores que mantienen algún tipo de relación y que, por tanto, deben ser ellos mismos quienes deben resolver esta situación, de manera coordinada. Este análisis se basa en dos perspectivas teóricas: la Transformación de Conflictos y la Teoría del Actor Red.

Transformación de Conflictos

El enfoque de la Transformación de Conflictos tiene como eje la transformación social, lo que Lederach (2007) denomina: “el cambio social constructivo”. Este cambio social tiene su centro en la invisible red de relaciones. Desde una perspectiva de la construcción de la paz, se entiende que estas relaciones crean y emanan energía social que retorna buscando un sentido de propósito y rumbo. Es justamente en la calidad y la naturaleza de las relaciones entre las personas, en la creación de tejidos sociales, relaciones y espacios relacionales, donde se puede construir justicia y paz de manera sostenible. La capacidad de ver y construir redes exige la artesanía de una araña y tenemos que aprender a ser “ingeniosamente flexibles” (Lederach, 2007: 131).

Por ello, las plataformas se entienden como aquellos espacios de relaciones que tienen la capacidad de mantener a grupos de personas en interacción creativa y, por tanto, deben adaptarse y ser ingeniosamente flexibles en relación a su entorno cambiante. La permanencia del cambio requiere la permanencia de la adaptabilidad creativa. Por consiguiente, la función de las plataformas es, más que crear soluciones en sí, la de generar respuestas creativas. Estas plataformas deberán ser adaptables, capaces de dar respuestas continuas.

Un cambio constructivo genuino requiere la participación de la “otra” parte: por tanto, las plataformas son espacios abiertos para todos los actores involucrados que participan en ella de manera voluntaria.

Teoría del Actor Red

La sociología de las asociaciones brinda un enfoque novedoso y distinto, la denominada Teoría del Actor Red (TAR)[5]: “…que evoluciona a partir de las obras de Michel Callon (1991) y Bruno Latour (1992)” (citado por Bardini, s.a.). Este enfoque es un paraguas importante para el análisis de las plataformas y puede ser entendido como un conjunto de pequeños relatos o historias. En ellos, el analista siempre pone su mirada sobre las relaciones y no sobre entidades fijas o estaciones establecidas. Del mismo modo, su preocupación se enfoca en cómo se producen dichas relaciones, cómo estas se ensamblan, giran alrededor de ciertas entidades o constituyen otras nuevas.

Tales narraciones no respetan las barreras disciplinares. Es decir, en ellas aparecen preocupaciones típicas de los sociólogos, psicólogos, antropólogos, economistas, tecnólogos, geógrafos, etc. Tampoco las metodológicas. Sus relatos se elaboran desde etnografías convencionales, alternativas, desde análisis del discurso, entrevistas de todo tipo, análisis documental, elementos periodísticos o literarios. Y otro límite importante que no se respeta es ontológico. Precisamente, uno de los elementos más conocidos de la TAR es su negativa a partir del a priori que distingue entre seres humanos y otras entidades. Por esta razón, el lector de un relato TAR siempre tiene la sensación de que los dualismos clásicos de las ciencias humanas (social-natural, grande-pequeño, origen-final, individuo-grupo…) no le sirven como puntos de anclaje para comprender lo que está leyendo. Estos parecen haberse disuelto y apuntar hacia otro tipo de formaciones (Callén, Dominech, 2010: 5).

La TAR considera fundamental el principio de simetría que, al borrar los límites y las distancias entre ciencias sociales y tecnología, plantea una tecnociencia, reivindicando la unidad entre sociedad y naturaleza.

Cuando Latour dice que ‘la tecnología es la sociedad hecha para que dure’ o Callon afirma que la sociedad no puede ser entendida sin sus herramientas técnicas, están recordándonos que no son solo las personas las que construyen la sociedad. No tratan solo de otorgar agencia a lo no-humano, sino de redistribuir la agencia entre las diferentes entidades, y de redefinir la agencia como una propiedad de la asociación entre entidades. En definitiva, se trata de advertir que la sociedad y la naturaleza son el resultado de prácticas en las que no todos los participantes son humanos” (Vitores González, 2001). 

Es decir, los no-humanos juegan un papel activo en la definición y mantenimiento de nuestras sociedades y relaciones sociales. Ellos también son actores y no simples portadores de significado en el establecimiento de asociaciones. De acuerdo a Latour:

Incluso la forma de los humanos, de nuestro propio cuerpo, está en gran parte compuesta por negociaciones socio-técnicas y artefactos. Concebir de manera polar a humanidad y tecnología es desear una humanidad lejana: somos animales socio-técnicos y cada interacción humana es socio-técnica. Nunca estamos limitados a vínculos sociales. (…) Como mínimo espero haberte convencido de que, si nuestro desafío va a ser atendido, no lo será considerando a los artefactos como cosas. Merecen algo mejor. Merecen ser alojados en nuestra cultura intelectual como actores sociales hechos y derechos. ¿Median nuestras acciones? No, ellos son nosotros (Latour, 2001).

Habitualmente, se considera que la diferencia entre humanos y no-humanos es que los primeros tienen la capacidad de actuar por sí solos, es decir, están dotados de agencia, mientras que los segundos, no. Por esto, a partir de la complejidad de lo heterogéneo, en vez de actores, la TAR hablará de actantes que forman parte de las redes. Estos son definidos como la conjunción entre actores humanos y no humanos que participan en los procesos tecnológicos, tienen un mismo nivel y entidad y no es concebible ningún tipo de dominación unívoca por parte de ninguno de ellos; es decir que están en un mismo nivel.

Para Latour, las acciones son: “conexiones, redes, entre materiales diversos que generan efectos de reestructuración, estableciendo nuevas ordenaciones. (…) Aquello obtenido conjuntamente con otros” (citado por Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2008). La agencia se entiende como un éxito precario generado por una red de materiales heterogéneos. Por lo tanto, desde la TAR, cuando se habla de hecho social, se hace referencia a algo hecho tanto de elementos técnicos como sociales, es decir, a algo que no es puro, sino heterogéneo.

Entonces, esta teoría, al asumir la composición heterogénea de la realidad y cuestionar las tradicionales dicotomías de la modernidad que separan sociedad y tecnología, ciencia y tecnología o ciencia y sociedad, y las distinciones entre lo humano y lo no-humano o entre objeto y sujeto, considera que la frontera entre seres humanos y objetos es difusa. En definitiva, expone la gran dificultad de demarcar nítida y claramente los seres humanos de lo que consideramos simplemente como objetos. En este sentido, la visión socio-técnica contribuye, en nuestro caso, al análisis de las áreas protegidas, territorios indígenas y megaproyectos, en la posibilidad de captar un proceso complejo de hibridación entre lo que es humano y lo que no lo es, en representar una realidad híbrida que no es completamente social, ni completamente técnica, sino una mezcla entre ambas.

Desde esta perspectiva, se define al actor red como un “…objeto híbrido, es a la vez natural, social y discursivo (Latour, 1993). No tiene naturaleza intrínseca, sino que su identidad es un producto resultante de las relaciones que lo conforman” (citado por Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2010). Para Domenech y Tirado (1998), un actor red es una red de entidades simplificadas que son, a la vez, otras redes. Su duración no sólo dependerá, por lo tanto, de los enlaces entre sus elementos sino también de la situación de cada uno de estos puntos en tanto que red duradera y simplificada, de la movilidad de sus participantes o de su habilidad para ocupar diferentes roles o tejer diferentes relaciones.

Desde la perspectiva socio-técnica, la capacidad de determinados actores o actantes para controlar a otros -sean seres humanos, instituciones o entidades naturales- o para obedecerles:

...depende de una compleja red de interacciones (Callon, 1986). El actor capaz de forzar a otros a moverse a través de canales particulares y de obstruir el acceso a otras posibilidades es un actor que puede imponerse sobre los otros (Law, 1998). Además, la perspectiva de la traducción permite entender cómo unos pocos obtienen el derecho de representar y de expresarse en nombre de muchos, que han sido silenciados, a través de unos procesos complejos en los que, como veremos, se mezclan entidades heterogéneas (citado por Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2010).

Otra categoría fundamental para comprender la TAR es justamente la de traducción. Es uno de los aportes más significativos del arsenal teórico del actor red desde sus inicios, al punto que ha sido denominada como sociología de la traducción. Las relaciones traducen, median, transforman continuamente, y crean nuevas relaciones y, por consiguiente, nuevas entidades derivadas de esas relaciones. Los actantes (actores individuales y colectivos, humanos y no humanos) están constantemente traduciendo sus lenguajes, sus identidades, sus intereses en los de los otros. El desarrollo de estas redes heterogéneas de actores humanos y no humanos se observa como una concatenación de traducciones: de esfuerzos de los actores por desplazar a otros actores a nuevas posiciones y otorgarles así nuevos sentidos, direcciones y peso en la red. Es a través de este proceso como se estabilizan y desestabilizan la “sociedad” y la “naturaleza”: se realizan continuamente a través de los esfuerzos de los actantes por definirla y fijarla (Vitores Gonzales, 2001).

Según Latour (1998), traducción significa desplazamiento, deriva, invención, mediación, creación de un lazo que no existía antes y que, hasta cierto punto, modifica los elementos o los agentes. Traducir es proponer o convencer sobre una manera de organizarse o entender una determinada cuestión. Analizar los procesos de traducción nos permite describir y entender cómo se ha llegado a un determinado “orden” de las cosas.

… Así lo explica Callon (1986) que señala que en el proceso de traducción se negocia la identidad de los actores, sus posibilidades de acción y sus márgenes de maniobra pero no importa que el mecanismo de captura sea constructivo, ni el argumento convincente: el éxito nunca está asegurado. Éste reside al manipular, simultáneamente y con habilidad, factores sociales y elementos técnicos; es decir, se basa en la capacidad de asociar entidades heterogéneas entre sí para producir totalidades con sentido (Domenech y Tirado, 2008, citado por: Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2010).

Estos son algunos elementos teóricos que servirán para el análisis de este caso y darán forma y sustento a la propuesta de construcción de plataformas.

Corredor Norte: Tramo Yucumo - Rurrenabaque

Este acápite analiza las características generales del megaproyecto Corredor Norte para luego describir aspectos específicos referidos al tramo de estudio.

El Corredor Norte comprende trabajos de construcción, pavimentación, rehabilitación y mantenimiento de una carretera a lo largo de 1668 kilómetros, que vinculará las ciudades de La Paz (La Paz) con Guayaramerín (Beni), Cobija (Pando) y Trinidad (Beni) (Molina Carpio, 2010). Por la magnitud de la obra lo consideramos un megaproyecto.

La construcción de esta carretera es muy importante para el gobierno actual pues se constituye en un instrumento para vincular la región amazónica -un territorio históricamente periférico y olvidado- al resto del país y, de esta manera, propiciar el desarrollo del Norte boliviano. Su importancia también es regional: el Corredor Norte, actualmente denominado “Programa de Integración del Norte”, forma parte de la Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana (IIRSA). Es el “proyecto ancla” del Eje Perú-Brasil-Bolivia[6].El objetivo de este eje es unir físicamente dicha región con los puertos del Pacífico y con los grandes centros de consumo de los tres países por medio de infraestructura vial y fluvial conectando con otros ejes de integración y desarrollo como el Eje Interoceánico y el Andino (Bank Information Center, 2011).

Entre los entes gestores e impulsores de la iniciativa se encuentra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), uno de los financiadores más importantes. El año 2004, contrató a la Consultora DHV para la realización del Estudio Ambiental Estratégico del Corredor del Norte (EAE-CN) que incluye un Plan de Acción. El objetivo del estudio fue justamente establecer medidas de mitigación. Sin embargo, en los hechos, estas medidas no han sido vinculadas a los contratos de préstamo entre Bolivia y el BID en los tramos que financia. Este es precisamente un elemento importante que demanda la creación de una plataforma.

La puestaen marcha del Corredor Norte implica laparticipación de múltiplesactantes, puessu área de influencia es lacuenca amazónica que representa un 66% delterritorio boliviano. El proyectotendrá impactos directos e indirectosenecosistemaspocoestudiados, frágiles, de alta biodiversidad y endemismo, como las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas; también impactará enlasTierrasComunitarias de Origen (TCO) que se encuentranahíasí como enlaspropiedades campesinas. Estas amenazasincluyenlaexplotaciónmaderera y minera, el incremento de áreas dedicadas a laganadería extensiva, el tráfico ilegal de especies silvestres y cueros, etc. La Fundación para elDesarrollodel Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP), encoordinaciónconel Instituto de Ecología de laUniversidad Mayor de San Andrés (La Paz), están realizando estudios sobre los efectos del mejoramiento y funcionamiento de los tramos carreteros Yucumo - Rurrenabaque y San Buenaventura - Ixiamas, precisamente en el área donde debería construirse una plataforma para un manejo adecuado de recursos naturales.

El tramo en cuestión

El tramo de estudio une los pueblos de Yucumo y Rurrenabaque, a lo largo de 102 kilómetros, en una topografía plana que bordea el área de amortiguación de la Reserva de Biósfera y TCO-Pilón Lajas, en el departamento del Beni. Existe otro ramal que se conecta al corredor pero no se encuentra en la ruta principal: se trata del ramal San Buenaventura - Ixiamas, en el departamento de La Paz. Actualmente (2011), la construcción está en pleno proceso de ejecución con financiamiento del Banco Mundial, afectando de manera directa al Parque Nacional Madidi. A continuación centraré mi análisis en el ramal principal Yucumo - Rurrenabaque.

A partir de 1978, el Instituto Nacional de Colonización inició los primeros trabajos de exploración en la zona y en 1980 se realizaron los primeros asentamientos debido a la apertura de la brecha caminera entre Yucumo y Rurrenabaque. El avance y crecimiento de la colonización en la zona ha estado estrechamente relacionado con la construcción y el mejoramiento de caminos.

Este poblamiento de colonizadores suscitó efectos ambientales, como se puede observar en el mapa 1: las superficies oscuras significan la deforestación del área. La primera imagen se refiere a la situación del año 1976, antes del proceso masivo de colonización y de la apertura del camino. Se constata que el impacto de la presencia humana en los recursos forestales era mínimo. En el año 2007, se puede ver el fuerte impacto en los recursos forestales, a orillas del camino carretero próximo a pavimentarse, como pérdida de maderas preciosas (mara), debido al boom de la explotación maderera de las décadas de 1980 y 1990. Es precisamente el área de amortiguación que se ve altamente impactado y son justamente estos espacios aledaños al área protegida donde debería realizarse una gestión integral que contribuya a la viabilidad y a la integración territorial, mediante el desarrollo y potenciamiento de las relaciones ecológicas, socioculturales, económicas y político administrativas entre el área protegida y la región de amortiguamiento.

Las zonas externas de amortiguación están orientadas hacia la viabilidad de las áreas protegidas. Para ello, se les suele asignar tres funciones básicas:

a) Ampliar el espacio de conservación del área protegida favoreciendo el mantenimiento y la viabilidad de los procesos ecológicos esenciales del área y las relaciones ecológicas entre el área protegida y su entorno.

b) Mitigar y amortiguar en las zonas externas aquellos usos que tienen impactos negativos sobre los valores y objetivos de conservación del área protegida mediante la promoción, la oferta y el incentivo de intervenciones de desarrollo sostenible.

c) Brindar oportunidades de desarrollo desde los potenciales que supone la presencia de un área protegida (Lehm y Salas, 2002).

En el caso de Pilón Lajas, se constata que el área de amortiguación está bastante comprometida y sufre alto impacto socio-ambiental. Durante los talleres de análisis realizados en la zona en el año 2010, se identificó los siguientes impactos:

•  Muchos ojos de agua y arroyos se han secado debido a los asentamientos humanos y la deforestación. Los mismos colonizadores se están quedando sin agua y el caudal de los ríos ha bajado considerablemente.

•  Muchos arroyos de la reserva desembocan en el río Yacuma cuyo caudal ha bajado; esto afecta a la ganadería como a la actividad turística, al impedir la navegación del río.

·  A partir de los trabajos de pavimentación de la carretera, se han abierto brechas y caminos secundarios, a pedido de las comunidades campesinas a través de los procesos de planificación participativa.

•  La deforestación del área es creciente. Se relaciona con la ampliación de la frontera agrícola, tanto por colonizadores como por algunas comunidades indígenas t’simane y mosetén.

•  Se constata un cambio en la actividad agrícola, pasando del cultivo del arroz al cultivo de la caña de azúcar, por influencia de la puesta en marcha del Complejo Agroindustrial de San Buenaventura, ubicado al frente del pueblo de Rurrenabaque.

•  Se han producido incendios en el área.

•  Hay un incremento de bares y discotecas a lo largo de la carretera.


Estos elementos revelan cómo el área de amortiguación de la Reserva está notablemente afectada. Sin embargo, la reserva misma de Pilón Lajas se caracteriza por un manejo adecuado de sus recursos naturales, en parte gracias a que el tipo de propiedad de la tierra ha contribuido a su protección. Efectivamente, Pilón Lajas es un área de “doble categoría”: se trata a la vez de un área protegida y de una Tierra Comunitaria de Origen (TCO). Sostenemos que este doble estatus favorece la sostenibilidad del área. El proceso de saneamiento de la TCO ha logrado contener el avance de la mancha de colonización al interior de la reserva. Sin embargo, la ausencia de una plataforma muestra una tendencia a que los impactos anteriormente mencionados se intensifiquen y afecten la sostenibilidad del área.

Actualmente, se ha identificado intereses y acciones comunes desarrolladas en el área. Por ejemplo, la Fundación PRISA está trabajando con las zonas de colonización asentadas a lo largo de la carretera con proyectos agroforestales que implican la producción de cacao, madera, palmeras, con el objetivo de atenuar los impactos de la deforestación. Por otra parte, el Gobierno Municipal de Rurrenabaque se ha propuesto trabajar en normas relacionadas a las tomas de agua y desarrollar políticas que eviten una mayor deforestación. En relación a las quemas, se está elaborando un plan de gestión de riesgos. A nivel productivo, también hay acciones que fortalecen sectores económicos alternativos como operadores de turismo, artesanos y pequeños productores. Se debe trabajar más en el campo de la educación ambiental, tomando en cuenta la importancia de las áreas protegidas de Pilón Lajas y de Madidi. Estas son algunas acciones que podría fortalecer y trabajar una plataforma generada a partir de las redes existentes.

Sin embargo, es necesario lograr una mayor articulación entre el área de amortiguación y la reserva y TCO de Pilón Lajas debido a la función fundamental de sostenibilidad que cumplen las zonas externas de amortiguación. Por lo tanto, primero se debe vincular y encontrar puntos de intersección entre los diferentes actantes de esta heterogénea área protegida. Por ejemplo, los grupos de colonización están estrechamente vinculados a otras redes que responden a objetivos opuestos: tal es el caso de la puesta en marcha del desarrollo del Norte paceño que implica la construcción de un puente sobre el río Beni que una las poblaciones de San Buenaventura y Rurrenabaque, la construcción de un complejo agroindustrial azucarero y el asfaltado del tramo Ixiamas - San Buenaventura que se conectará directamente con el tramo Yucumo - Rurrenabaque, logrando una vinculación con los grupos de colonización[7] afines a un proyecto de desarrollo diferente al de las áreas protegidas.

Si los grupos de colonización mantienen su enfoque extractivista que está afectando la zona de amortiguación, los actores no humanos manifestarán sus desacuerdos. Por ejemplo, los principales ojos de agua se están secando, provocando un efecto boomerang para los mismos colonizadores y obligándolos a asumir acciones de conservación. Por lo tanto, consideramos que existen intersecciones entre actantes y es necesario estudiarlas en el marco de plataformas que posibiliten la gestión sostenible de los recursos humanos y no humanos en estas áreas protegidas.

 La geografía social

Al momento de construir la plataforma, es importante considerar los actantes (humanos y no-humanos) conformados por personas, procesos y lugares geográficos, en la perspectiva de localizar estratégicos puntos de anclaje. El mapa 2 señala que el tramo estudiado (Yucumo - Rurrenabaque) atraviesa diferentes poblaciones de los municipios de San Borja y Rurrenabaque y de manera indirecta de los municipios de Reyes y Santa Rosa (provincia Ballivián, departamento del Beni).


En La Paz, es decir al otro lado del río Beni, el ramal Ixiamas - San Buenaventura se conecta al corredor a través de los municipios del mismo nombre e indirectamente afecta a los municipios de Palos Blancos y Apolo (provincia Caranavi y provincia Franz Tamayo, departamento de La Paz). También podemos identificar los centros poblados más importantes ubicados de la zona, ubicados en los dos ramales: Ixiamas, Tumupasa, San Buenaventura, Rurrenabaque y Yucumo.

Esto permite captar la complejidad de la geografía social. Como puede observarse en el mapa 3, el ramal estudiado bordea el área de amortiguación de la reserva de Pilón Lajas, donde se concentra un gran número de comunidades afiliadas a federaciones sindicales de colonizadores como la Federación Especial de Productores Agropecuarios de Yucumo (FEPAY) y la Federación Especial de Productores Agropecuarios de Rurrenabaque (FECAR). El ramal secundario (San Buenaventura - Ixiamas) bordea el límite del Parque Nacional Madidi. Por tanto, son dos áreas protegidas de gran valor ecológico las que se encuentran involucradas en esta problemática, y dichas áreas abrigan a varios pueblos indígenas como tacanas, lecos, moseten, t’simane y quizás los míticos toromona.

Actantes y redes del Corredor Norte

En torno a la construcción del Corredor Norte, se ha tejido un actor red conformado por una complejidad de actantes. El tramo carretero tiene un alcance largo[8] al estar conectado con el IIRSA, una red en la que se teje una complejidad de relaciones: por ejemplo, existe un sinnúmero de actores estatales, incluso gobiernos (de Bolivia, Perú, y Brasil) que lo conforman. La construcción del tramo Yucumo - Rurrenabaque vincula las áreas protegidas de Madidi y de Pilón Lajas, representadas por numerosos actores mediadores como organizaciones no gubernamentales, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas, la misma área protegida; también actores privados como empresas de turismo, empresas constructoras, pueblos indígenas y otros. Sin duda, el referente unificador y predominante es la carretera: este actor ha logrado convertirse en un actor red que asocia entidades heterogéneas entre sí para producir totalidades con sentido.

El cuadro 1 identifica los principales actantes involucrados en la problemática del Corredor Norte en el tramo estudiado.

Los actantes no humanos han sido representados por aquellos actores mediadores que les dan voz (algunas ONG, la RB-TCO Pilón Lajas, el Consejo Regional T’simaneMoseten, etc.).

El gobierno nacional, que engloba los diferentes ministerios e instancias públicas, se mantiene un tanto alejado y presenta relaciones de tensión especialmente con las organizaciones indígenas (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia, CIDOB; y Central de Pueblos Indígenas de La Paz, CPILAP). El Servicio Nacional de Áreas Protegidas sostiene tensas relaciones con el mencionado Consejo y con la Fundación para el Desarrollo de dicho Servicio, lo que repercute en la relación entre la Administración de la reserva y la organización indígena.


A partir del conflicto en torno al puente de San Buenaventura9, la Autoridad Boliviana de Carreteras tomó una posición que derivó en una mala relación con el municipio de Rurrenabaque. De hecho, se conformaron dos polos de relaciones entre el Gobierno Municipal de San Buenaventura y el de Rurrenabaque:

•  El polo en torno a San Buenaventura es bastante fuerte; cuenta con el apoyo del gobierno, la Brigada Parlamentaria de La Paz, los colonizadores organizados en la Federación Especial de Productores Agropecuarios de Rurrenabaque y Federación Especial de Productores Agropecuarios de Yucumo que constituyen una gran fuerza en la región. Además, gobiernos municipales aliados como los de San Borja (Beni), Ixiamas (La Paz) y el mismo Gran Consejo T’simane, a los que se suman instancias del Estado como la Administración Boliviana de Caminos, la Base Naval y organismos bilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo. Entre los actores no humanos, se puede mencionar el Complejo Agroindustrial, los ramales del Corredor Norte y el puente denominado San Buenaventura. Las largas redes sociales del Gobierno Municipal de San Buenaventura podrían hacer del mismo un actor de enlace entre diferentes instancias, por su capacidad de llegar a instituciones públicas con capacidad de decisión y la de moverse a nivel horizontal, pues sus principales bases sociales son las federaciones de colonizadores.

•  El otro polo está conformado por el Gobierno Municipal de Rurrenabaque, un bastión de la oposición política al gobierno actual. Por lo tanto, esta situación ha provocado que se desarrolle una mala relación con los colonizadores, las instancias públicas e incluso con la cooperación internacional, así como con los gobiernos municipales anteriormente mencionados. Tiene como aliados coyunturales a los actores indígenas y otros actores de la zona. Su relación con el Área Protegida Pilón Lajas y con sus gestores, como el Consejo Regional T’simane y Moseten es muy buena, al igual que con el Parque Nacional Madidi en la medida en que este municipio ha apostado por el turismo como vía de desarrollo.

También existen actores mediadores o facilitadores:

•  La Iglesia Católica es un actor influyente que tiene una buena relación con la Defensoría del Pueblo, los gobiernos municipales y los actores indígenas. Dependiendo del grado de participación en la plataforma, podría ser un buen facilitador debido a la confianza que inspira a los algunos actores.

•  Por otro lado, la Defensoría del Pueblo, con base en el pueblo de Reyes, es una institución nueva en la zona, que poco a poco va tejiendo relaciones con los diferentes actores. Sin embargo, se percibe cierta susceptibilidad acerca del papel que podría desempeñar, al ser vista por algunos actores como una institución influenciada por el gobierno.

•  El Consejo Regional T’simaneMoseten es la organización indígena titular del territorio indígena o Tierra Comunitaria de Origen de Pilón Lajas. Es un ente relacionado con diferentes actores que se caracteriza por su flexibilidad. Esta cualidad le ha permitido co-gestionar su territorio juntamente con el Servicio Nacional de Áreas Protegidas desde los años 1990. También ha tejido una estrecha relación con el Gobierno Municipal de Rurrenabaque y forma parte de un bloque indígena que le permite plantear demandas en redes más complejas. Su relación con la Reserva no es estable pero, hasta ahora, se ha podido lograr acuerdos. Los lazos con la Federación Especial de Colonizadores Agropecuarios de Rurrenabaque, cuyos miembros están asentados a lo largo del área de amortiguación, son bastante tensos porque esta organización ha incursionado en el ámbito político poniéndose la camiseta del gobierno del Movimiento al Socialismo.

Sin duda, la polarización política está empañando las relaciones que podrían establecerse entre actores. En este escenario, es muy importante definir objetivos comunes para poder construir una plataforma para una gestión sostenible de recursos.

Así, hemos identificado lo que existe: se cuenta con una red constituida en torno a la construcción del Corredor Norte; a su vez coexisten otras redes sobrepuestas y articuladas a otros objetivos, ya sea en torno a las áreas protegidas, a la problemática indígena, etc.

En este contexto, una plataforma para el cambio busca construir ejes en aquellos espacios relacionales que conectan a actantes de mentalidad y situación diferente. Estos espacios de intersección crean múltiples vinculaciones coordinadas e independientes que acumulan fuerza. En el escenario de estudio, se puede identificar tres grandes redes sobrepuestas al Corredor Norte en el tramo Yucumo - Rurrenabaque:

1. La primera es la red constituida por los gobiernos municipales, los actores vinculados a la problemática municipal, sus conexiones a nivel de las mancomunidades y su alcance nacional mediante la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia.

2. Otra gran red es la conformada en torno a la gestión de las áreas protegidas de Pilón Lajas y de Madidi; es un espacio de confluencia de actores municipales, indígenas, organizaciones no gubernamentales y del gobierno.

3. La tercera es la red indígena constituida por la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia, sus diferentes organizaciones regionales y las organizaciones indígenas locales presentes físicamente en el área, además de las organizaciones no gubernamentales que las apoyan. Es un núcleo bastante fuerte debido a su largo alcance y vinculación con otras redes.

En síntesis, existen espacios comunes y de intersección entre estas redes, ya sea en torno a las áreas protegidas o, por ejemplo, en relación al Corredor Norte. Entonces, será necesario seguir buscando intersecciones que enreden y vinculen a estos actores-red en torno a la gestión sostenible de los recursos existentes tanto en Pilón Lajas como en Madidi, así como en sus áreas de amortiguación.

Frente al reto de construir una plataforma

Definir los objetivos de la plataforma es una tarea fundamental pues de esta depende su sentido, funcionalidad y flexibilidad; una plataforma sin objetivos claros pierde el rumbo, no es sostenible.

Por lo tanto, la plataforma que se construya deberá definir estrechamente sus objetivos con la gestión sostenible de los recursos existentes en Madidi y Pilón Lajas. Es importante considerar también que, generalmente, las plataformas incluyen a todos los actores públicos y privados; pero el resto de los actantes es relegado a la categoría de recursos o es simplemente ignorado. En este caso, el desafío para la construcción de una plataforma es la incorporación de los actantes no humanos a partir de la contribución teórica fundamental de la TAR.

Las acciones que teje la plataforma para generar políticas públicas no pasan sólo por la decisión de los actores estatales, sino de las muchas y varias decisiones de los demás actores que participan en el proceso. Por tanto, dicho proceso propone un curso de acción que involucra a un conjunto complejo de decisores y operadores, sin producir una única decisión sino un conjunto de acciones.

Por consiguiente, las acciones que emanen de la plataforma, consideradas como

… declaraciones -en el sentido de ser algo lanzado, enviado o delegado por un enunciador (Latour, 1991)- dependerán de lo que los oyentes, es decir el resto de los participantes del proceso, harán. Su destino está en manos de muchos otros. Y es que la orden obedecida nunca es la misma que la orden inicial, puesto que, como explica este mismo autor, no es ‘transmitida’ sino ‘traducida’. De esta manera, hay que entender que una política pública, como cualquier otra acción, es aquella obtenida conjuntamente con otros. Por tanto, siempre imprevisible, puesto que es un efecto relacional de un colectivo híbrido (Latour, 1999 citado por Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2010).

En los talleres de análisis y reflexión desarrollados en el marco de la investigación, los actores identificaron a los actores que deberían conformar la plataforma y definieron las funciones y actividades que deberían cumplir en ella, como se ve en el cuadro 2.

 

A estos actores habría que añadir los representantes del gobierno como miembros de ministerios con poder de decisión, organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo, en tanto financiador de este tramo del Corredor y, por supuesto, la Administración Boliviana de Caminos; también se debería incorporar actantes no humanos. Sin duda, estas son acciones incipientes en torno a la construcción de una plataforma, que requieren de mayor planificación y trabajo con los diferentes actores.

La facilitación de la plataforma deberá ser asumida por aquel representante de un grupo o aquella persona con capacidad para moverse entre las bases y con el más alto nivel de liderazgo, con cierta independencia en sus actividades, que pueda crear procesos que apoyen o vinculen entre sí los niveles horizontales y verticales, en lo que Lederach (2007) denominó inicialmente “del medio-afuera” y actualmente llama “enfoque de red”.

Son justamente estos actores, por todas las características señaladas, los más difíciles de identificar. Durante los talleres de construcción de la plataforma, los participantes propusieron una terma de instituciones o un “grupo semilla” que pudiera actuar como motor. Estos son la Defensoría del Pueblo de la provincia Ballivián, el Consejo Regional T’simaneMoseten y el Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés. Se trata de actores legítimos que provienen del área académica y civil que podrían cumplir un rol articulador en la plataforma. Sin embargo, es un tema muy importante que debe definirse de manera participativa y en consenso.

Conclusiones

El escenario actual de este estudio es de baja gobernanza, caracterizado por un modelo económico extractivista. Bajo las condiciones actuales, la red de actores tejida en torno al tramo caminero Yucumo - Rurrenabaque, del Corredor Norte, marca una tendencia a acelerar los procesos de degradación ambiental existentes en la zona. Los procesos migratorios y la consiguiente presión sobre los recursos naturales ponen en riesgo las áreas protegidas de Madidi y de Pilón Lajas.

Un escenario con una plataforma que busque generar gobernanza en la zona y que responda a las necesidades de los actantes que forman esta red, plantea el desafío de transformar esta situación en otra que aporte cualitativamente a la sostenibilidad de las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas.

La construcción de una plataforma que busque el cambio social tiene necesariamente que centrar su análisis en las relaciones sociales, en la identificación de posibles redes y en la construcción de nuevas. En este caso, se ha identificado tres grandes redes: la primera es la red constituida por los gobiernos municipales; la segunda está conformada en torno a la gestión de las áreas protegidas de Pilón Lajas y de Madidi; la tercera es la red indígena constituida por la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia y sus diferentes organizaciones regionales y locales. Estas redes se relacionan entre sí, pero es necesario trabajar en las intersecciones y puntos de encuentro con el fin de construir una red más amplia que, al constituirse en un actor red, realice acciones orientadas a generar políticas públicas sostenibles para las áreas protegidas de Madidi y Pilón Lajas.

Para este estudio de caso, se propone la creación de una plataforma que, frente a la puesta en marcha de megaproyectos como el Corredor Norte, tenga como objetivo la gestión sostenible de los recursos naturales vinculados a las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas. El logro de este objetivo requerirá acuerdos, consensos entre actores, niveles de deliberación y de decisión. Por lo tanto, la plataforma debe tener la flexibilidad requerida ante un contexto cambiante y no así la rigidez característica de las instituciones que tienden a burocratizarse. En este caso, se necesita mucha imaginación, la que Lederach denomina “imaginación moral” (2007).

Es preciso partir del reconocimiento de actores humanos así como de los no humanos: es decir, las áreas protegidas Madidi y Pilón Lajas. Al no tomarlos en cuenta, ni a las cadenas de mediación en las que intervienen, los procesos de política pública que se quiere lograr mediante las plataformas se vuelven incomprensibles.

La articulación de una plataforma híbrida en la zona implica, desde la teoría actor red, que esta asuma diferentes actividades: definición de estrategias concurrentes, movilización y de enlistado de los diferentes actantes en torno a la plataforma, elaboración de dispositivos para interesar y de puntos de paso obligado con el fin se sellar alianzas y asociaciones entre actores y la emergencia de voceros de estas asociaciones. Se trata de un trabajo de “re-ensamblaje” que hace de la plataforma un actor red y un interlocutor para todos los demás actantes.

Pero, para conseguir este propósito, antes que nada, la plataforma tiene que convertirse en un participante reconocido en el proceso. Una vez en el escenario de la construcción del tramo carretero, deberá tratar de influir, en la medida de lo posible, en los contenidos de estos procesos. Tiene que convertirse en punto de paso obligado para muchos, (mediante la movilización de y la asociación con) es decir para la gran heterogeneidad de actantes para la articulación de un complejo actor red.

Al conformar esta plataforma, es necesario considerar el abanico de conexiones, la capacidad de tejer redes y actores que van más allá de los números de habitantes y múltiples organizaciones que viven en Pilón Lajas y Madidi, desde vínculos con organizaciones ecologistas, organizaciones no gubernamentales, municipios, de productores, de empresarios, etc. Esta riqueza le permitirá transformarse en un hábil e importante actor-red y en un punto de paso obligado para otras redes.

Hasta aquí presento algunas líneas de reflexión a la luz de la teoría de transformación de conflictos y de la Teoría Actor Red, sobre la necesidad de construir una plataforma a partir de la complejidad, heterogeneidad y multiplicidad de elementos, con el objetivo de lograr una gestión sostenible de los recursos en las áreas protegidas de Pilón Lajas y Madidi, en un contexto en el que la construcción de un megaproyecto como el Corredor Norte ya está en marcha.

 


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 [1] El artículo se basa en información sistematizada durante la ejecución de la investigación: “Transformación de conflictos, plataformas y gobernanza: ¿Una respuesta frente a megaproyectos de desarrollo en Madidi y Pilón Lajas?”, realizada en el marco de la convocatoria del PIEB sobre “Sostenibilidad de Áreas Protegidas”. El estudio ha sido coordinado por HenkjanLaats, con la participación de Mirna Inturias y Clemente Caymani.

[2]Socióloga, investigadora social especialista en temas indígenas, identidad e interculturalidad, transformación de conflictos ambientales, entre otros. Docente universitaria en la Universidad NUR, Santa Cruz. Correo electrónico: mirnainturias@yahoo.es

[3]Infraestructuras que se caracterizan por su magnitud y gran envergadura. Este tipo de estructuras son descritas con medidas de cientos de kilómetros, en al menos una dimensión (Banham, 2001). Por otra parte es importante aclarar que la infraestructura desde una perspectiva de la economía y las finanzas públicas se refiere a aquellos servicios esenciales: transporte, energía, comunicaciones, obras públicas, etc. (www.eumed.net).

[4]La Resolución Administrativa Nº 48/2006 protege a los toromona, un pueblo aislado y sin contacto desde el siglo XIX. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas dictó esta resolución declarando “zona intangible y de protección integral de reserva absoluta” a los territorios dentro del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (PNANMI) Madidi, donde se cree que vive este pueblo. Según la misma, el SERNAP y otras oficinas gubernamentales emprenderán las acciones técnico legales para certificar la situación del grupo aislado a través de un estudio “histórico, antropológico, geográfico y ambiental”, con el fin de elaborar un plan de acción que incluya las estrategias orientadas a preservar el aislamiento voluntario de los toromona. Esta resolución prohíbe las actividades hidrocarburíferas y mineras dentro del área; tampoco son permitidos los contactos, incluso la “intervención pueblo a pueblo”.

[5]En inglés, la sigla utilizada para actor networktheory es ANT (Latour, 2005).

[6]El Eje Perú-Brasil-Bolivia abarca la región sur del Perú, la región amazónica de Bolivia y los estados del noroeste de Brasil (Bank Information Center, 2011).

[7]Ahora autodenominados “comunidades interculturales”.

[8]Desde la TAR la noción de lo macro y micro no existe; en este caso podemos hablar de redes cortas o largas. “…lo que está actuando en un determinado lugar y momento proviene de varios otros lugares, materiales distantes y actores remotos, es decir, en cualquier interacción podemos observar cómo participan, también, elementos situados en otro tiempo, de otro lugar y generados por otra agencia” (Grau, Íñiguez-Rueda, Subirats, 2010).

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