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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero vol.22 no.34 Cochabamba  2017

 

ARTÍCULO CIENTÍFICO

 

CECILIO GUZMÁN DE ROJAS: EL ANDE VISTO CON SENTIMIENTO ESTÉTICO

 

CECILIO GUZMAN DE ROJAS: THE ANDE SEEN WITH A ESTHETIC SENSE

 

 

Freddy Zárate

Es licenciado en Derecho por la Universidad Mayor de San Andrés. Colaborador de los periódicos: Los Tiempos de Cochabamba, El Día de Santa Cruz, Página Siete y La Razón de La Paz. Tiene publicados varios ensayos relacionados con la historia de las ideas en Bolivia. Entre ellos se puede mencionar La gloria efímera del escritor Daniel Pérez Velasco; El ocaso del viejo soldado (Tristán Marof); Las representaciones mitológicas del Diablo; Alcoholatum y otros escritos marginales: ¿amarillismo turístico? (crítica a la literatura de Víctor Hugo Viscarra); La retórica de la profundidad como quimera seductora (crítica a Jaime Saenz); entre otros.

freddy_zarate@yahoo.de

El autor declara no tener conflicto de interés alguno con la Revista Punto Cero.

 

 


RESUMEN

El propósito de este trabajo es analizar y describir el aporte del campo artístico de principios del siglo XX como una manifestación inaugural a la denominada filosofía telúrica en Bolivia. Las representaciones artísticas tuvieron la finalidad de trasmitir una serie de mensajes políticos simbolizados en retratar el paisaje y el hombre andino de forma idealista, serena, rodeada de un ambiente agradable, suave y colorido, que luego pasa a ser la expresión de un ideario político representado a través de la corriente filosófica denominada "una mística de la tierra". El artículo se enfoca en esbozar a uno de máximos exponentes de la pintura: el artista Cecilio Guzmán de Rojas.

Palabras clave: Mística de la tierra, filosofía del arte, estética, paisaje, símbolo.


ABSTRACT

The purpose of this work is to analyze and describe the contribution of the artistic field of the early twentieth century as an inaugural manifestation to the so - called telluric philosophy in Bolivia. The artistic representations had the purpose of transmitting a series of political messages symbolized in portraying the landscape and the Andean man in an idealistic, serene way, surrounded by a pleasant, soft and colorful environment, which then happens to be the expression of a represented political ideology through the philosophical current called "a mystique of the earth". The article focuses on outlining one of the greatest exponents of painting: the artist Cecilio Guzmán de Rojas.

Keywords: Mystique of earth, philosophy of art, aesthetic, landscape, symbol.


 

 

Entre los primeros años del siglo XX hasta finales de la década de los años cuarenta, se produjo una notable literatura que tuvo por objeto la reconstrucción del legado autóctono de Bolivia. En el campo filosofico esta corriente fue denominada por Guillermo Francovich con la expresión "una mística en la tierra"1. Según Francovich, "el paisaje, lo telúrico tienen una especie de espíritu y que actúan sobre el hombre creando formas de vida individual y social, dando nacimiento a tipos culturales con fisonomía tan propia como los ambientes geográficos que las han producido"2 . Los representantes de esta corriente filosófica fueron Roberto Prudencio3, Fernando Diez de Medina4, Humberto Palza5 y Federico Ávila6.

Pero todo este proceso filosofico tuvo como antecedente al campo artístico. Los artistas realizaron una contribución notoria a este período a través de la pintura, la escultura y el grabado. A pesar de que esta generación de artistas no promovió un aporte -en el sentido estricto de la palabra- a la teoría política, la ensayística, la historia o la novela para manifestar sus inquietudes existenciales o políticas. Pero el propósito principal de estos artistas fue más allá del aspecto estético. Estas representaciones artísticas tuvieron la finalidad de trasmitir una serie de mensajes políticos simbolizados en retratar un telurismo artístico con anterioridad a la filosofía denominada "una mística de la tierra". Como señala Cecilio Guzmán de Rojas en una declaración a la prensa: "Cada una de las artes, la pintura, la música, la escultura, deben cumplir su misión peculiar. Cada arte tiene su forma propia de expresión. Así dentro de un cuadro histórico, la belleza ha de ser atendida ante todo por un sentimiento estético de forma y color y sólo después vendrá el sentimiento dramático a completar la obra con la documentación literaria"7.

 

Su vida y la Guerra del Chaco

Uno de los máximos exponentes de la pintura es el artista Cecilio Guzmán de Rojas. Los datos biográficos (compilados por Iván Guzmán de Rojas)8 se puede resumir en estas breves líneas: nació en Potosí el 24 de octubre de 1899. En 1912 la familia Guzmán se traslada a Cochabamba. Allí asiste desde temprana edad a la Academia de Pintura y Dibujo dirigida por el profesor Avelino Nogales. En el año de 1920 celebra su primera exposición en Potosí. Ahí exhibe su cuadro al óleo "El Mendigo". Al año siguiente, su madre patrocina su viaje a Europa -vendiendo sus joyas personales- con la esperanza de que su hijo obtenga una beca de estudio. En primera instancia Cecilio Guzmán de Rojas se dirige a España e ingresa a la Academia provincial de Barcelona. En 1923 se traslada a París donde ingresa a la Escuela de Bellas Artes. Ahí conoció a Piccaso y a Fougita. En 1924 retorna a España, ingresa a la Escuela Superior de Madrid pensionado por el Rey de España, Alfonso XIII. En la Escuela madrileña tuvo como compañero de estudio a Salvador Dalí. Expuso sus trabajos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, recibiendo importantes elogios de varios críticos de arte. Finalizado su carrera retornó a Bolivia en 1929. Se postuló al concurso de méritos para optar a una cátedra y administrar la Escuela Nacional de Bellas Artes (en mayo de 1930 asumió la Dirección General de Bellas Artes).

Las deterioradas relaciones internacionales con el Paraguay dieron inicio a la Guerra del Chaco (1932-1935). El escritor Wilson Mendieta Pacheco indica que su alistamiento lo hizo en el año de 1934: "El soldado Guzmán de Rojas, aparte de su fusil, lleva en su modesto equipaje papeles, pinceles, cuadernillos, material de pintura, lápices, y tintas (...). Viajaba en compañía de amigos en la cultura y de anónimos jóvenes indígenas que desconocían su destino final"9 . Las vivencias existenciales del Chaco son testimonios de dolor y sangre resguardados en cada uno de sus dibujos, acuarelas y óleos. Sobre este episodio Wilson Mendieta recupera un episodio poco conocido por la historiografía del Chaco relatado por el hijo, Iván Guzmán de Rojas: "El estado de anímico físico de los combatientes los presenta con toda crudeza y dramatismo a tal punto que algunos jefes militares le prohíben que pinte estos cuadros y le previenen que serán quemados porque constituyen un desaliento para los soldados (...). El hecho no se consumó porque interviene el Gral. David Toro, quien ordena que se los oculte pero que no sean quemados"10 El pintor de la contienda bélica inmortalizó varios episodios incomodos del Chaco manifestados en los cuadros titulados: "Insolación", "Avitaminosis", "Paisajes del Chaco", "Agonía", "Sed", "Héroes sin gloria" y "El rezagado".

 

El artista y la política

Terminada la contienda bélica con el Paraguay, Cecilio Guzmán de Rojas retornó a sus labores artísticas. Exhibió sus obras de índole expresionista y sus cuadros dolorosos del Chaco. Presentó sus retratos de raigambre indígena en Buenos Aires, Santiago de Chile y Estados Unidos. La agitada época de los años cuarenta lo empujaron a incursionar en política. Según las declaraciones del escritor y político Tristán Marof (entrevista realizada por Stefan Baciu),11 Cecilio Guzmán de Rojas fue participe en la fundación del Partido Socialista Obrero de Bolivia (P.S.O.B.)12. El fugaz partido tuvo como integrantes a Tristán Marof, José Aguirre Gainsborg, Alipio Valencia Vega, Eduardo Arze Loureiro, Guillermo Viscarra Fabre. Esta participación activa en política del artista es cuestionada por Iván Guzmán de Rojas: "Si bien fue muy amigo de personajes como Tristán Marof y otros líderes (por ejemplo Gualberto Villarroel, Enrique Peñaranda o Víctor Paz Estenssoro) nunca incursionó en la política de partidos. Consideraba que era una pérdida de energía y tiempo en detrimento de su labor artística"13.

El artista Cecilio Guzmán de Rojas continúo infatigablemente con su faena pictórica exhibiendo dentro y fuera del país. A fines de la década de los años cuarenta organizo su propia Academia de Arte. Entre sus discípulos de esa época se puede mencionar a María Luisa Pacheco, Teresa Gisbert, María Esther Serrano Mendieta, Miriam Millet, Mario Campusano, José Mesa, Manuel Iturri Guzmán y Jorge Mendoza.

 

El Fin

El 14 de febrero de 1950 -en vísperas de Carnaval- la vida del artista terminó abruptamente: "El pintor se ponía su ropa de trabajo. Todos los días laboraba pincel en mano (...). Luego de un hondo suspiro, abandona la casa en horas de la mañana en forma apresurada portando algunos enseres en un pequeño bolso (...). Al día siguiente, toca la puerta un agente policial y muestra a sus familiares una pistola y su sombrero... Cecilio Guzmán de Rojas se había autoeliminado en los escarpados de Llojeta"14. La repercusión tras la muerte de Cecilio Guzmán de Rojas se vio manifestada en la prensa nacional, la radio y los homenajes póstumos. La escultora Marina Núñez del Prado refleja el sentir de la pérdida del pintor de los Andes: "No en vano en esta tierra de milagros floreció, tanto como el prodigio de la plata, el espíritu creador de numerosos pintores, entre los cuales descuella el malogrado Cecilio Guzmán de Rojas, que fue el iniciador del movimiento indigenista en la pintura y que dejó una obra de calidad desgraciadamente truncada por la muerte"15.

 

Conductor estético del Ande

La expresión del arte telúrico fue un manantial para la teorización del pensamiento místico de la tierra. Esta representación pictórica se convirtió en enaltecer la figura del aymara y su entorno de forma idealista, serena, rodeada de un ambiente agradable, suave y colorido: irradiando cualidades físicas, culturales, espirituales y geográficas. Tempranamente Cecilio Guzmán de Rojas -a la edad de 20 años- puso la semilla inaugural del telurismo plasmado en el óleo sobre lienzo titulado "El Mendigo" y sus varios dibujos en acuarela delas calles y plazuelas de Potosí. Estas representaciones pictóricas muestran una realidad romántica del altiplano, alejándose de la pobreza, la miseria y el desprecio. El escritor Fernando Diez de Medina afirma que en esa época "no había, por entonces, un clima artístico en el país andino. Ni críticos, ni gustadores, sólo aficionados mudos. Y se inició el combate, entre el creador henchido de energía y entusiasmo, y el pueblo indiferente, adormecido en el bostezo de sus montañas de basalto. Cecilio Guzmán de Rojas es el primer artista boliviano que lucha por su arte. Lo acerca, lo explica, lo defiende, lo impone a amigos y enemigos, despertando sensibilidad estética de sus compatriotas"16 . La reivindicación al indio -desde la óptica del arte- es visible en los óleos sobre lienzo: El triunfo de la naturaleza (1928); El beso del ídolo (1927-1929); Ñusta (1932); óleo sobre papel Indios en Llojeta (1933); acuarela y témpera sobre papel Hermanas (1934); óleo sobre lienzo El niño indio (1937); Paisaje del Lago Titicaca (1945); Cristo aymara (1947) y Virgen India, son algunos ejemplos a la contribución filosófica del arte telúrico. Estas obras pictóricas -en palabras de Diez de Medina- fueron consideradas como una penetración al interior de nuestra sierra, sintiendo su dramático desgarramiento, su deslumbradora grandeza, la poderosa sugestión de sus formas coléricas. Embellecido por la brujería de su arte, el paisaje andino está aprisionado en sus lienzos con sus colores tumultuosos y el potente clamor del contraste17.

 

Padre de la pintura moderna en Bolivia y el fin de un ciclo

El crítico de arte Carlos Salazar Mostajo asevera que Cecilio Guzmán de Rojas no solamente fue el creador de la tendencia indianista, sino lo considera como el padre de la pintura moderna en Bolivia. Asimismo, el estudioso del arte boliviano Rigoberto Villarroel Claure afirma: "La pintura simbolista ejercida en Bolivia por Cecilio Guzmán de Rojas concluyó con su muerte en 1950"18. Para Salazar Mostajo, las creaciones de Guzmán de Rojas consistieron en "la aplicación de lo que llamaba Ritmos voluptuosos (título de uno de sus cuadros) que no son sino el sistema de curvas en la figura humana, que en los cuadros de grupo ofrecen extraordinarias posibilidades de composición y que logran una perfecta complementación con el paisaje de colinas que forman el anillo inmediato de la ciudad de La Paz"19.

 

El paisaje andino: una fuente de inspiración

Otro aspecto llamativo de la obra de Guzmán de Rojas es la explotación del paisaje andino. Según Rigoberto Villarroel Claure, "el paisaje juega una parte esencial e integrante de la paleta del artista: ya siente el ensueño del lago secular crepusculado, en cuyo contorno alzan su silueta fantástica, ruinas solemnes que hablan del acervo del pueblo milenario"20.

El horizonte se complementa con la representación de personajes indígenas trazados "en un multicolor estallido de mantas y polleras, de lluchus y ponchos. Hasta los cielos y las nubes participan del ritmo general"21 . Esa esencia mística del hombre y la tierra fue concebida por Cecilio Guzmán de Rojas al sentir la energía de las ruinas de Tiwanacu. En estos suelos ancestrales el artista fortaleció su ideal de arte y la razón única de su vida hasta el día de su muerte. Guzmán de Rojas es consciente de su faena artística. Así, explícitamente señala: "En mi labor verán que no hay una documentación objetiva de la naturaleza sino el sentimiento boliviano dentro de su forma estética, basada en el gran arte Tiahuanacota, arte superior, estilizado, rítmico, planista, decorativo, sintetizado en el más puro concepto analítico y con plenos contactos con el arte incásico, maya, egipcio"22.

 

Su magisterio artístico

Con respecto a su labor de profesor en las materias de Dibujo y Composición, Rigoberto Villarroel describe a Cecilio Guzmán de Rojas como un hombre de personalidad "absorbente" y "avasalladora". Su magisterio estuvo cargado de "entusiasmo", "dedicación" y su "contagioso afán de descubrir nuevos valores". Pero sus enseñanzas -según relata Villarroel- tuvieron un defecto, "propio de un hombre cuya actitud mesiánica se corresponde con un fuero interno sumamente susceptible: no admite contradicción. Impone su estilo como ley, y de eso resulta una escuela guzmanrojista tan definida como limitada, y de la que formaran parte Marina Núñez del Prado, Yolanda Bedregal, Hugo Almaráz, Félix Rojas Ulloa, Arcadio Ortiz, Edmundo de Bejar, Félix Edmundo Valdez, Rebeca de la Barra, Germán Villazón"23 . Todos ellos siguieron imitativamente el estilo de los ritmos voluptuosos en la pintura y escultura, forjando un arte estandarizado y altamente idealista.

 

El legado del arte telúrico

A casi un siglo de esta corriente artística, el espectador actual experimentará ante estas obras pictóricas un sentimiento de familiaridad con los Andes mezclado con éxtasis. Por un lado, reconocerá fácilmente a los personajes retratados y ubicará el entorno geografico donde fueron concebidos. Por otro lado, le producirá una sensación fantástica del altiplano. Entre estos dos polos se despliega las representaciones del arte telúrico del artista Cecilio Guzmán de Rojas que pasa a ser así como la expresión de un ideario político forjado en el paisaje y los personajes autóctonos. Un mensaje precursor desde la filosofía del arte en el instante en que todavía no se había reflexionado en toda su intensidad la denominada filosofía telúrica. Hoy en día uno puede apreciar este fascinante legado artístico y revisualizar de la mano de Guzmán de Rojas la temática indígena y ver sus diferentes directrices que fueron desembocando en el campo artístico, literario, histórico y filosofico.

 

Notas

1  Guillermo Francovich, El pensamiento boliviano en el siglo XX, México: FCE 1956, p. 87; Cf. Guillermo Francovich, La filosofía en Bolivia, Buenos Aires: Editorial Losada 1945, pp. 155-165.

2  Ibíd., p. 88.

3  El filosofo Roberto Prudencio fundó en 1939 la Revista Kollasuyo. Prudencio no concibió un libro que englobe todas sus teorías estéticas, filosóficas, históricas, sino toda su producción se encuentra dispersa en periódicos, revistas y principalmente en la Revista Kollasuyo. El artículo más explícito sobre el telurismo se encuentra expuesto en Sentido y proyección del Kollasuyo, en: REVISTA KOLLASUYO (La Paz), N° 12, diciembre de 1939, pp. 3-11.

4  Fernando Diez de Medina, Thunupa, La Paz: Gisbert y Cía. 1947.

5  Humberto Palza, El hombre como método, San Francisco de California, U.S.A., 1939.

6  Federico Ávila, La revisión de nuestro pasado, La Paz: Editorial Boliviana, 1936.

7  Declaración de conceptos plásticos por Cecilio Guzmán de Rojas a su retorno a Bolivia en el año de 1929, en: EL DIARIO (La Paz), 12 de noviembre de 1929.

8  Iván Guzmán de Rojas, Datos biográficos del pintor boliviano Cecilio Guzmán de Rojas (1899-1950) con extractos de artículos de la prensa internacional de su obra, Recuperado de: https://www.dropbox.com/s/fq75i9dqjc4dez4/BioDatCGR.pdf?dl=0; sobre otros datos biográficos acerca de Cecilio Guzmán de Rojas cf. Marcelo Calvo, Mística y paisaje, La Paz: Editorial Juventud 1986; Oscar Cerruto, La muerte mágica, La Paz: Ediciones altiplano 1988; Jorge Villanueva Suárez, Dibujantes, pintores y escultores bolivianos, La Paz: 2da. edición, CIMA 2007; catalogo conmemorativo de la obra pictórica de Cecilio Guzmán de Rojas, realizada por Pedro Querejazu para la Exposición en el centenario de su nacimiento (24 de octubre -1999 a 31 de mayo -2000), Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia; y Teresa Gisbert y José de Mesa, Historia del arte en Bolivia - Periodo Republicano (tomo III), La Paz: Gisbert y Cia. S.A. / Fundación Simón I . Patiño.

9  Wilson Mendieta Pacheco, Cecilio Guzmán de Rojas: conductor estético de los Andes, La Paz: CIMA 1999.

10  Ibíd., p. 25.

11  Stefan Baciu, Tristán Marof de cuerpo entero, Ediciones ISLA, 1987, p. 133-134.

12  Este hecho también fue confirmado por Guillermo Lora: "Cecilio Guzmán de Rojas estuvo vinculado al PSOB e hizo un retrato de Marof", en: Diccionario político histórico cultural, Ediciones Masas, La Paz, 1985, p. 252.

13  Entrevista realizada a Iván Guzmán de Rojas por el autor, La Paz, 18 de abril de 2017.

14  Ibíd., (nota 9), p. 35.

15  Marina Núñez del Prado, Eternidad en los Andes, Editorial Lord Cochrane, Santiago de Chile, 1973, p. 38.

16  Fernando Diez de Medina, El pintor del Ande, en: Thunupa, La Paz: Gisbert y Cía. 1947, pp. 163-173.

17  Fernando Diez de Medina, Noticia de la pintura boliviana, en: El velero matinal, La Paz, Editorial América 1935, pp. 229-256.

18  Rigoberto Villarroel Claure, La pintura nueva de Bolivia, en: (La Paz), 1972, SEPARATA, Arte y Arqueología N° 2, Revista del Instituto de Estudios Bolivianos, Sección Arte, División de Extensión Universitaria, Universidad Mayor de San Andrés, pp. 5-19.

19  Carlos Salazar Mostajo, La pintura contemporánea de Bolivia. Ensayo histórico-crítico, La Paz: Editorial Juventud 1989, p. 66.

20  Rigoberto Villarroel Claure, Arte contemporáneo. Pintores, escultores y grabadores bolivianos, Argentina: Imprenta López, 1952, p. 23.- Cf. una visión general del arte boliviano fue divulgado en el exterior, Rigoberto Villarroel Claure, Art In Latin America Today Bolivia, Pan American Union, Washington, D. C., 1963, pp. 1-86; y Rigoberto Villarroel Claure, Introducción a la historia boliviana del arte, en REVISTA MUNICIPAL DE ARTE Y LETRAS KHANA (La Paz), Año XI, Vol. II, N° 39, 1967, pp. 167-206.

21  Ibíd., (nota 19), p. 69.

22  Ibíd., (nota 7).

23  Ibíd., (nota 18), p. 7

 

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