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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero vol.21 no.32 Cochabamba  2016

 

La Significación en la construcción de la noción desarrollo y pos desarrollo

KUNSTEK SALINAS, Luis Camilo (2016) “La Significación en la construcción de la noción desarrollo y pos desarrollo“. Punto Cero, año 21 - n°32 - julio de 2016. Pp 37-50. Universidad Católica Boliviana “San Pablo” Cochabamba

Luis Camilo Kunstek Salinas

 

Docente UCB “San Pablo” Comunicación Social, Docente de Posgrado UCB “San Pablo”, Candidato a Doctor en Comunicación e Información UCB “San Pablo”, Maestría en Gestión del Patrimonio y Desarrollo Territorial, Maestría en Desarrollo Rural,

Actualmente Director de Carrera Comunicación Social UCB “San Pablo” Cochabamba

 ckunstek@gmail.com

 El autor declara no tener conflicto de interés alguno con la Revista Punto Cero.

 


Resumen

A lo largo de las reflexiones teóricas desarrolladas a finales del siglo XX han corroborado que la palabra desarrollo es lo suficientemente flexible como para redefinirse en función de las características y calificaciones que la acompañan. Estas formas funcionan sobre todo en la presentación de la palabra desarrollo acompañada de otros conceptos que califican sus alcances y definiciones. En este caso, planteamos una reflexión en relación a la combinación de las palabras desarrollo, plurinacionalidad y autogobierno - autonomía territorial.

La producción teórica del desarrollo, en relación a su proyección como horizonte discursivo que sintetiza las proyecciones de un grupo social, plantea, como raras veces, la necesidad de entender el origen y la proyección. Origen en el sentido de quien lo plantea, donde y con qué dispositivos discursivos acumulados en la histórica relación con las políticas de desarrollo; esto nos sitúa en la discusión de la diversidad y el derecho a producir estas construcciones discursivas. La proyección por continuidad tendría que garantizar la posibilidad de la práctica de ese horizonte discursivo, de la definición de sociedad que se construya; en este sentido planteamos una revisión del desarrollo en clave plurinacional, es decir la posibilidad de pensar el desarrollo desde la construcción práctica de la plurinacionalidad como el derecho de autogobierno y autodeterminación.

Palabras clave: Desarrollo, Vivir Bien, plurinacionalidad, autonomias

Abstract

Throughout the theoretical reflections about development in the late twentieth century have confirmed, that the word development is flexible enough to redefine depending on the characteristics and qualifications that go with it. These forms work especially in the presentation of the word development concepts accompanied by other qualifying its scope and definitions. In this case, we propose a reflection in relation to the combination of the words development, national diversity and self - territorial autonomy.

The theoretical development production, relative to its projection as discursive horizon that synthesizes projections of a social group, poses, as rarely, the need to understand the origin and projection. Origin in the sense of who poses where and how discursive devices accumulated on the historical relationship with development policies; this puts us in the discussion of diversity and the right to produce these discursive constructions. The projection for continuity should ensure the possibility of practicing this discursive horizon, the definition of society that is built; in this sense we propose a review of the development in plurinational key, in the possibility of development thinking from the practical construction of plurinationality as the right of self-government and self-determination.

Keywords: Development, Good Living, plurinational, autonomys. 


1. Introducción

A lo largo de las reflexiones teóricas desarrolladas en el proceso de construir un plan de investigación doctoral(1) se ha propuesto y corroborado que la palabra desarrollo es lo suficientemente flexible como para redefinirse en función de las características y calificaciones que la acompañan. Estas formas funcionan sobre todo en la presentación de la palabra desarrollo acompañada de otros conceptos que califican sus alcances y definiciones. En este caso, planteamos una reflexión en relación a la combinación de las palabras desarrollo, plurinacionalidad y autogobierno-autonomía territorial.

En este sentido, una primera preocupación tiene que ver con la pregunta sobre cuáles son las posibles entradas teóricas para entender las construcciones y reflexiones de los últimos años en relación con el desarrollo en el marco del diseño plurinacional y las propuestas de autonomías territoriales.

La otra preocupación actual en la discusión de desarrollo, tiene que ver con la idea de una vida mejor o la propuesta de una buena vida o vivir bien, en el marco del actual contexto boliviano y en relación con el horizonte político de la región, cuando menos. Esta preocupación marca la tensión entre las construcciones discursivas de los horizontes civilizatorios de occidente y de los pueblos indígenas, lo cualnos exige mayor precisión en cuanto a¿qué significa “mejor”?, ¿mejor que quién?, ¿mejor en relación a qué?

Estas preguntas han sido planteadas por Rafael Bautista y nos llevan a escenarios relacionados con las autonomías territoriales como espacio de reflexión en búsqueda de respuestas. La segunda pregunta, en concreto, nos lleva a indagar sobre la naturaleza del paradigma dominante de desarrollo, en el sentido que vivir mejor significa un continuo estado de insatisfacción que, en un proceso de acumulación continua, muestra lo quimérico hasta caprichoso de esta avidez. Esta ha sido la naturaleza de la reflexión clásica de desarrollo. (Cfr. BAUTISTA, 2011:114).

La producción teórica del desarrollo, en relación a su proyección como horizonte discursivo que sintetiza las proyecciones de un grupo social, plantea, como raras veces, la necesidad de entender el origen y la proyección. Origen en el sentido de quien lo plantea, donde y con qué dispositivos discursivos acumulados en la histórica relación con las políticas de desarrollo; esto nos sitúa en la discusión de la diversidad y el derecho a producir estas construcciones discursivas, por ejemplo en un estado plurinacional con autonomías. La proyección por continuidad tendría que garantizar la posibilidad de la práctica de ese horizonte discursivo, de la definición de sociedad que se construya; en este sentido planteamos una revisión del desarrollo en clave plurinacional, es decir la posibilidad de pensar el desarrollo desde la construcción práctica de la plurinacionalidad como el derecho de autogobierno y autodeterminación.

En el caso boliviano, y probablemente en Latinoamérica, los últimos años hemos vivido procesos que intentan, una vez más, construir alternativas a las miradas clásicas del desarrollo. Lo apasionante de este proceso es la necesidad y puesta en juego de la creatividad social para redefinir y crear nuevos conceptos con los cuales construir un nuevo horizonte de vida común.

Este ensayo revisa parte de estas discusiones recuperando las lecturas y relecturas de los conceptos – discursos sobre Desarrollo, Plurinacionalidad y Autonomías, en la búsqueda de un marco teórico para entender la construcción y continuidad de los discursos de la Asamblea Constituyente boliviana y los Estatutos Autonómicos.

2. La significación y el sujeto

No se puede encarar una investigación sobre las construcciones discursivas y los significados, sin reflexionar sobre los procesos de significación en sí mismo(2). La lectura de estos permite entender además su relación con la construcción del sujeto social. En este camino se entiende la relación del lenguaje y la realidad como un proceso constitutivo, es decir la significación da sentido al sujeto y en ello se produce el sujeto social.

Para Arturo Escobar estos procesos de significación están regidos por normas que construye la sociedad moderna. De esta manera se desplaza la producción de significaciones en las relaciones interpersonales y son los mecanismos expertos los que determinan cómo significamos e interpretamos nuestra vida. Así podemos sopesar la importancia que tiene la significación como proceso que media la relación con el Estado y el orden construido por el desarrollo. (ESCOBAR, 2002:14)

En el caso de nuestro país y su proceso constituyente, éste abre el debate en relación de hasta dónde se cumplen estas ideas o si más bien es la evidencia de las capacidades de gestión de las relaciones interpersonales, como mecanismos de significación, las que han jugado un rol central en la construcción del imaginario de Estado Plurinacional como horizonte de desarrollo.

En esta lógica es de vital importancia la correlación entre la significación que construyen los sujetos sociales y la lectura de la realidad que realizan los mismos. En la medida en que no exista correspondencia se produciría la crisis de significación ya que no se tiene un referente claro para entender y actuar en el mundo. Este análisis sitúa el problema en el debate entre desarrollo y vivir bien como horizontes de significación.

Desde su nacimiento como concepto de las ciencias sociales y económicas, el desarrollo ha tenido una connotación de faro que guía los pasos de la sociedad. Ahora el tema pasa por reconstruir el sentido de esa guía ya no solo desde la experiencia de las sociedades de pos guerra.

El faro del desarrollo fue construido inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Siguiendo al colapso de las potencias coloniales europeas, los Estados Unidos encontraron una oportunidad para dar dimensión mundial a la misión que sus padres fundadores les habían llegado: «ser el fanal sobre la colina». Lanzaron la idea del desarrollo con un llamado a todas las naciones a seguir sus pasos. (SACHS; 2007: 1)

Las revisiones sobre Vivir Bien hablan sobre la necesidad de construir un nuevo sentido al desarrollo. Es de ahí que se constituye como alternativa en autores como Regalsky (2004). Él plantea el lugar de la significación en la pugna del sentido del desarrollo y etno-desarrollo. En el texto “Vivir Bien como respuesta a la crisis global (MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, 2009), se hace énfasis en recuperar el sentido de la vida como alternativa al desarrollo; en la década de los 90 Amartya Sen (SEN, 2000) plantea su preocupación por la concepción del desarrollo en el sentido de que debía humanizarse. Finalmente, proponemos revisar la idea de resignificación vinculada al desarrollo discursivo del Vivir Bien en las reflexiones de Francois Hourtart. (HOUTART, 2014)

La persistencia del problema de la significación, sentido o concepción en las reflexiones sobre desarrollo, son el contexto teórico para situar el debate boliviano y su proceso constituyente - autonómico.

La significación, en tanto, producción de concepto es fundamental para la construcción del sujeto. El conocimiento permite cargar de sentido a la vida y a las acciones del sujeto, por lo que la sintonía entre realidad y sentido es central para entender la racionalidad y la acción de los diferentes sujetos sociales. De esta idea surge la noción de que el “vivir bien” constituye la razón de vivir para quienes han constituido el propio “vivir bien” como proyecto social y político en Bolivia.

De ahí que la discusión a la que nos adentramos no es sobre los paradigmas relacionados con desarrollo, Estado, Vivir Bien, autonomías y plurinacionalidad, sino sobre el sentido y la razón que los diferentes colectivos e individuos cargan a estas significaciones en el proceso constituyente. En definitiva se trata de que los actores del proceso constituyente portaron y pusieron en escena distintas significaciones para dar sentido a significantes preestablecidos bajo membretes como /Desarrollo/, /Estado/, /Plurinacionalidad/, /Vivir Bien/, /Autonomías/(3) .

Entonces, el conocimiento, la producción del concepto, es fundamental para la constitución del sujeto como sujeto. Sin saber en qué consiste el sentido de sí mismo, su mundo tampoco adquiere significación; se cancela como sujeto. Si la racionalidad del mundo y la racionalidad del sujeto son una y la misma, entonces el “vivir bien” se comprende como la razón del vivir. (BAUTISTA, 2011: 94).

Las propuestas para entender el desarrollo como significación o como horizonte más allá de la tradicional discusión mercado- Estado hacen referencia a la idea de una suerte de post desarrollo, es decir una oportunidad de pensar no solo en una nueva significación sino en un nuevo concepto. Esta es la mirada que ofrece Escobar al analizar las propuestas de Gudynas y Acosta, quienes piensan el post-desarrollo en términos de una renovación significativa, tanto en términos de oportunidad de construcción conceptual como de un cuestionamiento a las “alternativas” al desarrollo que permitan recurrir a otras imágenes, metas y prácticas (Cf. ESCOBAR, 2014: 36-37).

En la línea del análisis del planteo sobre post desarrollo Escribano resume sus postulados en “…el fin de la modernidad y pone en tela de juicio sus fines; en consecuencia, considera que la modernización y el desarrollo no son posibles ni deseables para los países en desarrollo, los cuales deben generar sus propios fines y permanecer ajenos a la modernidad occidental” (ESCRIBANO, s/f). Desde esta mirada el camino de nuestros países es la construcción de un nuevo concepto.

En esta misma línea el trabajo de Bautista recupera una mirada histórica y epistemológica a este proceso en el sentido de reconocer a la ciencia y a la filosofía como producciones humanas ligadas y presentes en los procesos culturales y civilizatorios de las humanidad y no necesariamente como una producción exclusiva del desarrollo del conocimiento moderno – occidental. De ahí que la constitución del concepto nos lleva a la autoconciencia, a la racionalidad que le damos al mundo que habitamos y que nos construye y sostiene como sujetos. (Cfr. BAUTISTA, 2011: 94).

Viola Andreu (2000) en su revisión sobre la antropología del desarrollo plantea que los ejes discursivos y preocupaciones centrales en la construcción del concepto de desarrollo, fundamentalmente están situados en la crisis conceptual del reduccionismo economicista. Serían cuatro los ejes que alimentan los debates, 1) preocupación por el rol de las mujeres en el desarrollo y sus aportes en relación a incorporar ámbitos cotidianos en las discusiones sobre el concepto; 2) preocupación por la ecología, más allá de la administración de recursos materiales; 3) preocupación por lo territorial en los debates sobre el desarrollo reducido al espacio rural; y,4) preocupaciones por la dimensión social que se manifiestan inicialmente en las demandas por incorporar las preocupaciones por el acceso a la salud y educación.

Aun cuando en las reflexiones de desarrollo aparecen miradas más integrales, no se rompe la idea de un encuentro con el conocimiento moderno-experto que, según Gasche se da en instancias desfavorables:

Estas instancias de transmisión, sin embargo, no se contentan con el propósito de enriquecer y “desarrollar” las sociedades indígenas; al mismo tiempo, menosprecian y desvalorizan explícitamente las adquisiciones culturales y el modelo social de los pueblos que pretenden “civilizar” y eso en nombre de una sociedad y cultura propuesta como la única y valedera, llamada “nacional”(GASCHE, 1999: 78).

Esta construcción de sentido, que da cuenta de un proyecto nacional, se sitúa en uno de los elementos del mito de la modernidad propuesto por Enrique Dussel: “la civilización moderna se auto comprende como más desarrollada, superior (lo que significará sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica)”. (DUSSEL, 2000: 6), esta posición seria la construcción del estado-nación.

Esta línea de discusión muestra la base del concepto de colonialidad de saber y poder que Anibal Quijano (2000) propone como factor básico en la cuestión nacional y del estado-nación, en relación a los conceptos desde los cuales se construyen las matrices históricas, por ejemplo de desarrollo, humanidad, persona, etc.

Asumiendo la evidencia histórica de la negación y subvaloración de las culturas y civilizaciones latinoamericanas y del mundo “sub desarrollado”. Mignolo en su análisis sobre colonialidad, es más incisivo al recuperar las ideas de Quijano sobre: “la metáfora de sistema-mundo moderno deja en la oscuridad la colonialidad del poder (Quijano 1997) y la diferencia colonial (Mignolo 1999, 2000)”(MIGNOLO, 2000: 58). Dice Escobar, en referencia a Guillermo Bonfil Batalla que:

Escribiendo a mediados de los ochenta anticipó, con claridad, el concepto de colonialidad del saber y desarrolló una serie de conceptos —matriz civilizatoria, desindianización, proyecto civilizatorio, etc.— de corte anti-esencialista, en los que el de “civilización” adquiere un carácter profundamente histórico, pluralista, negociado y siempre cambiante; pero, sin negar la coherencia de dichas matrices a lo largo de las historias. (ESCOBAR, 2014: 47)

La problematización de la búsqueda histórica de esta construcción de sentido de estado, modernidad, desarrollo, etc., da cuenta de una preocupación de los diferentes autores por reflejar un momento actual más allá de lo político-económico del debate sobre /desarrollo/ y adentrarnos a debates de tono filosófico.

Entendido así el debate nutre un espacio de construcción de identidad como Rafael Puente afirma, “Vivir Bien es valorar y recuperar la identidad. Dentro del nuevo modelo, la identidad de los pueblos es mucho más importante que el desarrollo” (4) (PUENTE, 2011: 361). Esta noción de recuperación de la identidad trae una carga en relación a entender la colonización; en tanto proceso que desvirtúa la acumulación histórica de sentido y que debe ser superada en pro de construir un sentido propio. En esta línea Escobar habla de los prejuicios coloniales:

El prejuicio contra lo comunal y lo relacional suele estar acompañado de otro miedo: de que lo comunal es anti-tecnológico; esta preocupación tampoco se ciñe a la experiencia de estos grupos; más bien, la resistencia es a colocar la razón científica y tecnológica por encima de los principios de la vida. (ESCOBAR, 2014: 61)

Así cerramos una revisión de producción de reflexiones teóricas e investigativas que nos muestran como la significación como práctica, ha marcado un norte en la búsqueda de respuestas a los grandes temas del desarrollo. Pero esta línea de producción de conocimiento también ha sido abordada como preocupación para el desarrollo en el encuentro de los saberes expertos y locales.

Gasche (1999) refuerza esta idea de conocimiento experto, generalmente considerado moderno, que se encuentra y coexiste con los referentes culturales tradicionales y locales, coexistencia que no es igualitaria o equilibrada, más bien es un escenario dinámico y lleno de tensiones en la medida en que suponen interacciones entre personas que han sido marcadas en diferentes proporciones por valores tradicionales y modernos a través de educación familiar y escolar.

Dentro los referentes más importantes de la construcción de las miradas expertas y profesionales del desarrollo está el Banco Mundial, que en un intento por abarcar de manera integral la noción de desarrollo incorpora en la década de los 90 el concepto de “portafolio”(5). Sin embargo, mantiene una primacía de la concepción de “maximizar beneficios” sobre la definición de valores colectivos, los objetivos de desarrollo tienen que ver con la “gerencia” de “portafolios” y de “expertos”.(CORONIL; 2000: 100), reforzando así los argumentos en relación a la invisibilidad o subvaloración de las concepciones y valores locales.

Entender los proyectos de civilización, y derivados de estos, los proyectos de desarrollo, como horizontes de significación es un aporte a la reflexión del proceso histórico que estamos viviendo, en el sentido de que la Constitución Política del Estado es la materialización de un horizonte de significación, de donde derivarán otros horizontes como el de autonomía territorial.

Este proceso inicia y se va dando a lo largo de varias décadas. Ya en la década de 1960 empieza cuestionarse el rumbo del desarrollo, cambios cuya dirección no se tiene clara pero que empiezan a desarticular las vías y medios de transición del núcleo en torno a la construcción teórica del desarrollo. (ASSIDON, 2002). Esta referencia posiciona en la construcción histórica del /Desarrollo/ el problema de la significación.

Ahora bien, la significación, como parte constitutiva del sujeto a quien da sentido, tiene necesariamente su dimensión histórica; es decir, es un proceso de acumulación y reflexión que se recrea en el contraste entre la realidad y el sentido de la misma. Esta propuesta abre la posibilidad de entender también el proceso de vaciamiento de los significantes tales como /Desarrollo/ o el debate central de la idea de una /Vida mejor/ y de la /Modernidad/, y abre la posibilidad a la contrastación con otras construcciones de significación como por ejemplo la idea del /Vivir bien/.

Entonces las diferentes propuestas civilizatorias como se las entiende en este caso son producto de una acumulación histórica: la modernidad y la resistencia son pensadas en las lógicas de los pueblos indígenas que han logrado mantener referentes de vida que permiten construir y dar sentido desde otro lugar. Aquí también hay una sintonía con lo que plantea Escobar:

Solo alcanzaremos a mencionar en este apartado que esta tendencia propone un cuestionamiento radical al núcleo duro de ideas asociadas con el “desarrollo” (crecimiento, progreso, reformas de mercado, extractivismo, incremento desmedido en el consumo material individual, etc.); recoge análisis basados en los saberes y movimientos indígenas; identifica la necesidad de ir más allá de los saberes occidentales. (ESCOBAR, 2014: 43)

Los límites de acción que hicimos referencia se estructuran principalmente en la tensión de referentes globales y referentes locales que han mantenido en el debate del desarrollo un sentido bipolar en cuanto al reconocimiento de prácticas que no necesariamente vienen de la aplicación de metodologías de gestión y más bien son una manifestación de las capacidades locales gestionar los recursos en función a garantizar las condiciones de vida de los diferentes grupos humanos.

Este debate se daría entre; 1) las concepciones únicas de la sociedad occidental como el único orden posible una “concepción según la cual nos encontramos hoy en un punto de llegada, sociedad sin ideologías, modelo civilizatorio único, globalizado, universal” (LANDER, 2000: 12), y 2) las concepciones indígenas que toman “en cuenta las complementariedades de la diversidad ecológica y los espacios geográficos, integrando regiones que se extendían más allá de los territorios de un grupo étnico particular”. (LEFF, 2003: 494)

Si dialogamos desde esta idea de la significación como proceso histórico con la categoría identitaria de Indígenas Originario Campesino (IOC), entenderemos cómo en ella convergen tres propuestas de sentido a la identidad de un grupo, y es desde esta, que los grupos sociales actuaron en la Asamblea. Con esta idea también trabaja la Fundación UNIR en sus investigaciones sobre identidades al considerarlas espacios de reconstitución y articulación de nuevos proyectos sociales (UNIR, 2009) que, probablemente, es desde donde se validan o no los estatutos de autonomía territorial de su región. Si la categoría IOC es la que da sentido a un grupo también la categoría de hombre moderno, mestizo, criollo, etc. son significaciones que dan sentido al accionar de los sujetos sociales en los procesos de reflexión sobre el horizonte país.

Este largo concepto [de Indígena Originario Campesino], con sólo una ‘s’ plural al final de las tres últimas palabras y sin comas intermedias, se debe tomar como una unidad. En esa forma se repite 69 veces en la CPE y las tres últimas palabras –indígena originario campesino/a[s] [IOC]– aparecen también muchas veces más, detrás de términos como pueblo, comunidad, autonomía, jurisdicción, etc.(ALBO, 2010: 359)

En el análisis de Albo se evidencia el quiebre entre la significación y la realidad identitaria de campesinos e indígenas; es decir, se hace evidente la necesidad de crear un nuevo significante para dar cuenta de un nuevo sentido de pertenencia e identidad. En este sentido, en el proceso constituyente se reafirma la categoría de naciones y pueblos Indígena Originario Campesinos para cerrar la brecha entre la realidad y la significación del concepto identitario.

Aunque ahora por razones históricas prefieran utilizar uno u otro de los tres términos así unidos en un conjunto:los más marcados por la Reforma Agraria de 1953 y los programas de colonización o nuevos asentamientos, prefieren “campesinos”, los grupos indígenas de las tierras bajas, siguen prefiriendo “indígenas”, en reacción, los andinos han recuperado el término “originarios”, en referencia a sus tierras de origen que nunca fueron de hacienda.(ALBO, 2010: 359)

Estas construcciones identitarias, a un nivel práctico, se presentan en la noción de “vivir bien”, procesadas desde los propios referentes culturales-lingüísticos,que suponen adentrarnos en la acumulación histórica del proceso de significación de esta idea. En este sentido, Albó hace una revisión de la construcción de “Suma Qamaña” (aimara), “Sumaq Kausay” (quechua) y Ñande Reko(guaraní), en la condensación de una idea sobre el vivir bien en castellano. Esta reflexión tiene sus bases en estudios de la significación de las palabras y la forma en las que ordenan y dan sentido a las relaciones de los miembros de una u otra cultura. Estas concepciones de se vinculan también a:

Las prácticas productivas fundadas en la simbolización cultural del ambiente, en creencias religiosas y en significados sociales asignados a la naturaleza, han generado diferentes formas de percepción y apropiación, reglas sociales de acceso y uso, prácticas de gestión de ecosistemas y patrones de producción y consumo de recursos. (LEFF, 2003: 494)

La base de la construcción de la idea de plurinacionalidad encierra en el fondo la necesidad y el anhelo de recuperar estos escenarios para la elaboración discursiva que permita profundizar las significaciones que hemos analizado, desde la construcción de un sujeto con identidad compartida. Sin embargo, esta idea no es generalizada; es decir, no todos los sujetos sociales reconocen la plurinacionalidad como el escenario de miradas múltiples de significaciones en torno al /Desarrollo/. Por contrapartida se tiene una construcción del /Desarrollo/ desde los “profesionales del desarrollo”, actores estos de un proceso también histórico de construcción de otra significación que da sentido a la noción de desarrollo y construye identidad. Escobar resume este proceso:

Como discurso, el “desarrollo” surgió a principios del período posterior a la Segunda guerra mundial, si bien sus raíces yacen en procesos históricos más profundos de la modernidad y el capitalismo, fue durante ese período que todo tipo de “expertos” empezaron a aterrizar masivamente en Asia, África y Latinoamérica, dando realidad a la invención del “tercer mundo”.

Puede decirse que el discurso del desarrollo ha operado a través de dos mecanismos principales: la profesionalización de “problemas de desarrollo”, incluyendo el surgimiento de conocimientos especializados, así como vastas áreas del saber para lidiar con todos los aspectos del “subdesarrollo”; y, la institucionalización del desarrollo y la enorme red de organizaciones arriba mencionadas. (ESCOBAR, 2014:30)

Finalmente el proceso descrito por Escobar da cuenta de la creación de un vasto aparato institucional a través del cual el discurso se convirtió en una fuerza social real y efectiva transformando la realidad económica, social, cultural y política de las sociedades en cuestión (ESCOBAR, 2014: 30). Es justo pensar entonces que la búsqueda de una nueva significación y de un nuevo sujeto social en tanto horizonte identitario, proponga un espacio de rediseño institucional, es decir, el Proceso Constituyente.

3. Identidad y diseño de Estado

Xavier Albó nos pone en perspectiva sobre las posibilidades de la construcción de una autonomía indígena en el marco de la CPE de 2009, analizando minuciosamente las demandas de las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesino. Este análisis inicia con su consideración sobre la construcción de una nueva categoría identitaria que es base en los planteamientos de la CPE y permanece en los diferentes discursos sobre Vivir Bien.

Esta categoría IOC es mencionada más de 60 veces en el texto constitucional y tendrá su correlato en la propuesta el Pacto de Unidad(6). Aquí se manifiesta la relación entre la importancia de la definición y la necesidad de crear nuevas categorías discursivas que el proceso constituyente abrió en nuestro país. Para completar este análisis proponemos las reflexiones de los niveles de construcción de las significaciones sobre vivir bien y desarrollo. Esta discusión se plantea desde la preocupación y oportunidad que suponen las autonomías como espacios para repensar los conceptos que estamos analizando. En esta línea Maiz propone como una tesis para la construcción de una teoría normativa sobre autonomías lo siguiente: “las instituciones autonómicas no expresan, sino que producen identidades”. (MAIZ, 2007: 9)

En la recopilación hecha por Ivonne Farah se incluye un artículo de Rafael Bautista “Hacia una constitución del sentido significativo del “vivir bien”, que reflexiona sobre la necesidad de recuperar los espacios de construcción de la significación. En esta reflexión Bautista plantea el Vivir Bien como horizonte de significación (BAUTISTA,2011).

En la misma compilación Rafael Puente plantea la necesidad de construir y reconocer una reflexión propia, desde los Andes, de la idea de desarrollo o una alternativa viables, “no podemos ni queremos aspirar al “desarrollo” sino a la des-colonización.”(7)(PUENTE, 2015: 358). Esto pasa por pensarnos desde la propia experiencia e historia, dejando de lado la idea central del desarrollo como el ejemplo de los países occidentales que debemos seguir.

Llevar todo esto al plano de la autoconciencia significa, en última instancia, constituir al sujeto en tanto sujeto; es decir, de modo pleno y efectivo: hacerse mundo y realidad. Si el sujeto no es autoconsciente de lo que es, su subjetividad se halla devaluada; en consecuencia, no puede siquiera pretender la transformación de lo dado, en tanto realidad constituida. (BAUTISTA, 2011: 96)

Ambas preocupaciones –de Bautista y de Puente– se acercan a la discusión de la importancia de la posibilidad de construcción propia del sujeto y de sus horizontes de significación. Esta es una entrada al debate de la autonomía como espacio no para la reproducción sino para la producción de sentidos.

En el análisis de Xavier Albó también se muestra un recorrido por las definiciones de competencia y las posibilidades de un proyecto autonómico indígena en el marco de la nueva Constitución, entendiendo la base de este el autogobierno, la cultura y la posibilidad de legitimar y ejercer esta autodeterminación desde instituciones propias. Desde está mirada propone una mirada estratégica para la construcción de una autonomía que se constituye en el espacio para la continuidad de un proceso socio cultural propio.

Es este análisis el que nos acerca a la reflexión sobre la construcción del sujeto en el proceso constituyente, es decir, el bloque histórico nuevo que plantea Puente en sus reflexiones sobre el paradigma del Vivir Bien. Ello se evidencia en el artículo 8 de nuestra nueva Constitución, en la cual se “asume y promueve, como principio de este nuevo bloque histórico al que nos encaminamos –sin haberle podido hasta hora poner un nombre exacto– el Vivir Bien”. (PUENTE, 2015: 358)

En esta lógica los pueblos indígenas plantean una lectura de la autonomía, no desde postulados de logro o fracaso en la constitucionalización de principios o competencias, sino desde la posibilidad de construir una estrategia política en el contexto del debate de las formas institucionales del nuevo Estado plurinacional. Así, la estrategia política de las naciones y pueblos IOC es caminar hacia la autodeterminación y el control de sus territorios, pero sin fracturar el territorio “nacional”. En esta línea Albó demuestra que es posible tener aproximaciones a la CPE como oportunidad para la construcción de estrategias y proyectos sociales que, como se debate permanentemente en los análisis de la coyuntura actual, se mueven entre el Desarrollo y el Vivir Bien.

Si recuperamos las reflexiones sobre la importancia de la significación en la construcción del sujeto y en los diseños institucionales que la acumulación histórica en relación a las continuidades y resistencias al desarrollo ha heredado, debemos asumir que el proceso autonómico que se propone acompañar al Estado Plurinacional va más allá de la luchas por asumir el poder.

Son tipos de lucha que no aspiran a tomar el poder; sino a reorganizar la sociedad sobre la base de las autonomías locales y regionales, y que se caracterizan por la activación de relaciones sociales y formas de organización no capitalistas y no liberales. Esto también se ha dado en áreas urbanas. (ESCOBAR, 2014: 53)

El debate cae en la necesidad de reorganizar la noción de estado y autonomía más allá de las formas institucionales y administrativas; esto demanda de las ciencias sociales y la comunicación develar; qué significa el proceso en el que estamos viviendo y acompañarlo con la producción teórica y académica que dé cuenta de este proceso histórico.

4. Alternativas y post desarrollo como espacios de resignificación

Los aportes más interesante propuestos por Escobar están en su idea de Pluriverso, el sentido de la diversidad llevado a considerar una alternativa para superar la idea de universalidad y adentrarnos en la propuestas de lo pluriverso, es decir un reconocimiento al universo plural que permite la coexistencia de la diversidad de formas de pensar y sentir con el mismo peso histórico. En esta propuesta Escobar recupera el pensamiento de otros autores que discuten la idea del pluriverso y las alternativas al desarrollo, de ellos rescata la lectura del momento actual como el preciso para la construcción de este pluriverso. Esta idea se sustenta en que la:

“lucha entre dos grandes tendencias: la globalización como universalización y profundización de la forma dominante de euro-modernidad (así sea con cualificaciones “culturales” en diverso grado en toda parte del mundo); y la globalidad como la creación de condiciones para el fortalecimiento y recreación del pluriverso”. (ESCOBAR, 2014; 63)

Pensar un momento de post desarrollo, representa la posibilidad de pensar transformaciones del mundo y de los diferentes modelos de vida, abarca la posibilidad de repensar lo macro y micro social; de ahí la lectura de pluriverso, entramados comunitarios, alternativas al “desarrollo” en los análisis de Escobar. Desde su mirada a la experiencia indígena Latinoamericana están, entre los más ambiciosos, en tanto la oportunidad de construir una nueva ontología y cultura del Desarrollo o Vivir Bien.

La posibilidad de pensar más allá del desarrollo también supone que la construcción de las nuevas lecturas y significaciones del desarrollo se han expandido mucho más allá de la academia. “Hoy en día un creciente número de investigadoras/es, activistas e intelectuales por fuera de la academia están respondiendo a la urgencia de ofrecer interpretaciones alternativas del mundo, incluidas las del “desarrollo”. (ESCOBAR, 2014: 38)

Los análisis del pluriverso suponen un desplazamiento del concepto de desarrollo; es decir, descentrarlo de su posición en las representaciones y discusiones sobre la realidad social en Asia, África y América Latina. Esta preocupación nos trae de nuevo a la preocupación por la significación y el sujeto en la construcción de un discurso que se construye dinámicamente. La realidad del proceso Constituyente se presenta desafiante o contradictoria en relación a este desplazamiento ya que son varios los momentos donde el desarrollo retoma su carácter central en la discusión.

Este desplazamiento no es solo teórico, sino que tiene su correlato en el imaginario discursivo; este imaginario afecta a los sujetos sociales y abre la posibilidad de significar más allá del desarrollo; entonces la idea de postdesarrollo sugiere que efectivamente es posible imaginar el fin del desarrollo; en resumen, el desplazamiento tienen que consolidarse en las esferas cotidianas, expertas y en los diseños institucionales, es decir reorganizar el pensamiento y acumulación histórica en torno al desarrollo. (Cf. ESCOBAR, 2014:30)

La revisión que propone Rafael Bautista marca el punto de quiebre en esta discusión en relación a los proyecto de Estado Nación y Estado Plurinacional, considerando el segundo como la posibilidad de transformación definitiva del Estado, en base a la lectura de un momento histórico en el que los debates se han centrado en la idea de vida, estos debates superan las demandas sectoriales, corporativas y particulares que marcan el escenario nacional, así la transformación cualitativa que se esta producción en Bolivia tiene que ver con un quiebre a la idea de la Modernidad de la racionalidad del mercado frente a una racionalidad de defensa de la vida. (Cf. BAUTISTA, 2011: 110)

Finalmente la reestructuración que hace Escobar realza la importancia de considerar la diversidad de conceptos y discursos que han intentado superar o plantear alternativas al concepto de desarrollo: la formas no-liberales,
no-capitalistas y no-estatales de poder y organización social; la relacionalidad; otros modelos civilizatorios; alternativas al “desarrollo”; transiciones; etc. Esta variedad conceptual y discursiva marca de alguna manera la realidad de un concepto que se vacía y resinifica en el debate político, académico, y cotidiano.

Descolonización epistémica; alternativas al “desarrollo” y BV(8); transiciones al postextractivismo; crisis civilizatoria y alternativas a la modernidad; y la lógica de lo comunal, la relacionalidad, y el pluriverso: estas son cinco áreas emergentes. (Cfr. ESCOBAR, 2014: 30)

La emergencia de estas propuestas teóricas marca la reflexión que da cuenta de una importante reflexión sobre los procesos de significación o construcción discursiva y las construcciones de sujetos sociales que han producido las últimas décadas en la experiencia de procesos constituyentes como el boliviano y el ecuatoriano.

5. Conclusiones

Cambiar de significante /Desarrollo/ hacia el de /Vivir Bien/ abre la posibilidad de legitimar las construcciones sociales de significación de acuerdo a la diversidad de identidades.

El debate del desarrollo del siglo XX ha generado como resultado un significante vacío o al menos flotante, que en el caso del proceso constituyente boliviano ha encontrado un espacio de reflexión y creatividad social que se propuso cargar de un nuevo horizonte de significación. Este horizonte se vio rebasado en las construcciones discursivas y demandó el despliegue de una suerte de creatividad social para proponer nuevos conceptos y significados.

En términos coyunturales el contexto de debate sobre las autonomías ha cambiado. Hay prácticas y discursos centrados en la operativización administrativa de la construcción de autonomías, principalmente indígenas y departamentales.

Podría parecer, entonces, que un análisis de los procesos de construcción de significaciones pertenece a otro momento histórico o coyuntural. Pero el proceso de significación del /Desarrollo/ o /Vivir Bien/ no se cierra con la aprobación de la Constitución Política de Estado y mucho menos las lecciones que deja este rico momento histórico del país.

Desde la comunicación es importante construir herramientas teóricas y metodológicas para acompañar los procesos de construcción de significación en torno al /Desarrollo/ y /Vivir Bien/ caracterizados por una intensa dinámica y más frágiles en la posibilidad de dar cuenta de la creatividad de los sujetos sociales en un contexto en que, como se dijo, priman los diseños pragmáticos y burocráticos.

El aporte desde la comunicación, entonces, residiría en recuperar el proceso constituyente como una práctica social de construcción de horizontes de significación, a fin de cargar de sentido “propio” (indígena, nacional, boliviano, etc.) proyectos de país, región, territorio, identidades, etc.

Entonces los espacios de planificación del /Desarrollo/, /Vivir Bien/ y
/Autonomías/ son, al menos desde el punto de vista de la comunicación, escenarios de construcción de horizontes de significación en tanto dan cuenta de construcciones sociales de significados. Las herramientas comunicacionales dejan de ser instrumentos de transferencia, participación y legitimación para cobrar la dimensión de herramientas para la construcción de significaciones comunes y propias de los grupos sociales a los que contienen.

Notas

1. Este ensayo es parte construcción de la de la propuesta doctoral para el título de Doctor en Comunicación e Información por la UCB San Pablo.

2. En el presente documento se entiende por significación aquella construcción subjetiva –del sujeto– dela realidad, en este caso, social; por el contrario, significado hace referencia a una suerte de construcción socialmente consensuada del concepto de una determinada realidad.

3. Los términos entre barras / / indican un significante vacío en su contenido; es decir,
/Vivir Bien/ es una palabra que puede tener muchos significados y que, por ahora, nos interesa mostrarla como vaciada de significado.

4. Énfasis del autor.

5. Concepto desarrollado en Monitoring Environmental Progress (1995), y Expanding the Measures of Wealth (1997). Ambos informes son citados en CORONIL 2000.

6. El Pacto de Unidad fue una alianza entre las organizaciones que representaban a “indígenas, originarios y campesinos” (CSUTCB, CNMCIB “BS”, CSCIB, CIDOB y CONAMAQ) que tuvieron como horizonte programático inicial elaborar una propuesta de CPE.

7. Énfasis proporcionado en el texto.

8. BV por Buen Vivir.

 

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