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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.14 n.18 Cochabamba  2009

 

La comunicación para la integración: una iniciativa para la construcción de sentidos1

Communication for integration: An initiative for the construction of senses

Katya Arce Rudón

Boliviana. Docente universitaria de la UCB.  Maestrante en Ciencias Sociales con mención en Ciencia Política. Diplomado en Ciencia Política con mención en Estudios Bolivianos. Diplomado en Docencia Universitaria.

katya_arce@yahoo.com


Resumen

En un territorio de arena movediza impregnado por los aires de globalización, regionalización y procesos de nacionalización, utilizamos un concepto de integración que nos sirve de guía para transitar en este espacio aparentemente fragmentado dentro del campo de la integración andina y latinoamericana. Realizaremos también un recorrido hacia algunas posturas críticas para luego entender las oportunidades y retos que nos queda. Vemos como parte de una solución, la clave integracionista desde los ejes de la educación y la comunicación.

Palabras clave: Integración andina, globalización, regionalización, localización, educación, comunicación

Resumo

Num  território de areia movediça impregnado pelos ares de globalização, regionalização e processos de nacionalização, utilizamos um conceito de integração que nos serve de roteiro para transitar neste espaço aparentemente fragmentado dentro do campo da integração andina e latinoamericana. Realizaremos tambem um recorrido em direção de algumas posturas críticas para logo entender as oportunidades e retos que restam. Vemos como parte de uma solução,  a chave integracionista desde os eixos da educação e a comunicação.

Palavras chave: Integração andina, globalização, regionalização, localização, educação, comunicação

Abstract

In a quicksand territory, impregnated by airs of globalization, regionalization and nationalization processes, we use an integration concept that will guide us to travel through this apparently fragmented space within the andean and the latinoamerican integration field. We will also follow a path towards some critical postures in order to understand the opportunities and challenges that are left for us. We see as a part of a solution, the integrational key taken from the education and the communication frames.

Keywords: Andean integration, globalization, regionalization, localization, education, communication.


1. Consideraciones preliminares

¿Será posible algún día hablar en América Latina con    un solo  lenguaje sobre  integración? ¿Cuál es la condición sine qua non  para que  ello ocurra?  ¿Qué rol juega la comunicación y la educación en este emprendimiento?

América Latina es considerada una de las regiones con mayor potencial en bienes primarios, pero siempre ha  adolecido  de  recursos en ciencia, tecnología y educación.  Hasta ahora las grandes transnacionales se han concentrado en la exportación de materias primas  a los países industrializados de América   del norte y Europa y ahora cada vez más a China y a la India. En este escenario hoy como ayer sigue vigente la preocupación por lograr la integración como un componente fundamental para el desarrollo equitativo de los países de la región andina.

La realidad integracionista latinoamericana es un tema que atraviesa por momentos difíciles, debido a  cambios  mundiales de orden político y   económico que están reacomodando  la distribución de poder   entre  actores hace poco  hegemónicos, (EEUU está cediendo su poder ante la supremacía económica del Asía y la India). Esta realidad, sin embargo, puede considerarse una oportunidad  a ser  aprovechada para fortalecer los lazos entre  latinoamericanos  e ingresar al nuevo escenario enfrentando activamente las oportunidades y desafíos que se  presentan.

En este artículo pretendemos encontrar, en un   territorio de arena movediza impregnado por los aires de globalización, regionalización y procesos de nacionalización, un concepto de integración que nos sirva de guía para transitar en este espacio aparentemente  fragmentado dentro del campo de la integración andina y latinoamericana. Posteriormente, realizaremos un recorrido hacia  algunas  posturas críticas para luego entender las oportunidades y retos que nos queda. Para finalizar,  veremos la clave integracionista  desde los ejes de la educación y la comunicación. 

1.1 Determinando el  escenario de la integración

“Las alternativas que tiene América Latina ( para la integración) son el resultado de tres procesos fundamentales que, combinados, definen hoy la política mundial – la globalización, la regionalización, y el nacionalismo y que deben comprenderse y estudiarse como fuerzas superpuestas e interrelacionadas, a veces antagónicas, y a veces no, pero nunca en armonía” (KACOWICZ 1998).

América Latina no es una región homogénea, ni política  ni económicamente  y aunque nos une una tradición cultural,  ésta  se torna difusa  si la pensamos desde  la existencia  de una identidad que nos posibilite  pensar en claves conjuntas de desarrollo.

Si retrocedemos en la  historia, los grandes líderes continentales como Bolívar, Sucre y San Martin, impulsaron la unidad latinoamericana, en búsqueda  de la conformación  de una única Nación americana a través de todos los Estados independientes que se habían constituido. Pero esto fue quedando como una utopía  lejana, o tal vez  de imposible realización.

Hoy en día otra es la realidad,  la brecha entre campo y ciudad,  entre ricos y pobres, entre indígenas y citadinos se las siente más que nunca. Esta realidad se complejiza con  la aparición de gobiernos de tinte izquierdista nacionalista como en el caso del Venezuela,  Ecuador y Bolivia,  que han implementado una política de control interno del gobierno sobre sus recursos naturales y estratégicos, como una forma de conseguir mayores beneficios para sus ciudadanos.2 Por otro lado, la existencia de un incremento de los vínculos económicos comerciales de característica  internacional  y extra regional, tienden a  debilitar  acuerdos  regionales vigentes como el MERCOSUR y la CAN. Al parecer, existe  una corriente   donde prevalece la búsqueda de soluciones nacionales  frente a los esfuerzos de integración y concertación regional.

Esta realidad compleja latinoamericana, sin embargo, no es una limitante para producir acciones integradoras que fortalezcan los lazos  entre países vecinos. Hoy más que nunca es necesario  recuperar la confianza  de la ciudadanía  en sus instituciones político democráticas  que se han visto vulneradas  por la politización de   los acuerdos comerciales  y  la asignación  distorsionada del gasto público.

Si definimos la globalización “como un proceso de acercamiento físico entre los países y los pueblos del mundo en términos de comunicación, comercio y cultura, es bastante obvio que su dinámica internacional  resulte inevitable” (SCOTT 2008: 105).

Según  David Scott, la globalización tiene muchas causas pero una de las  más importantes es la “revolución” comunicacional de los últimos 20 o 30 años: el transporte, las telecomunicaciones y la expansión de internet,  en este escenario el rechazo a la globalización no es una opción para los países latinoamericanos, el reto, es cómo y de qué forma aprovechar sus elementos positivos  y reducir los efectos negativos (2008: 105).

Globalización y regiona­lización pueden ser vistas como las dos caras de una misma moneda que, dependiendo de los mecanismos que se utilicen pueden llegar a modificar las relaciones de fuerza dentro de los diferentes campos  en que los actores se encuentren  involucrados. El escenario de la globalización nos abre la posibilidad de  construir la  integración   cuyo eje articulador  pondría de relieve dos tipos de agenda: la agenda interna y la agenda externa.

Parafraseando a Allan Wagner,  el desafío para lograr una integración para el Desarrollo en la globalización, involucra la puesta en marcha de estas dos iniciativas paralelas, la agenda externa  ligada a procesos de globalización: negociaciones comerciales internacionales, competitividad, protección de bienes públicos regionales, oportunidades en la Sociedad de la Información

Y otra agenda interna ligada al desarrollo  de los países: donde los desafíos son superar la brecha histórica de la pobreza, exclusión y desigualdad, cohesión social  y gobernabilidad democrática (WAGNER 2005).

La integración andina se convertiría en el eje articulador de ambas agendas

Pero ¿puede existir globalización con integración logrando la convergencia de metas, evitando la absorción  por parte de los países más poderosos?

Según Vladimir Davydov, la globalización  no es un proceso lineal es esencial y profundamente asimétrica. Todo proceso de globalización-afirma- va acompañado  al mismo tiempo de un proceso de regionalización, lo que implica que todo proceso de globalización deja en pie  ciertas barreras nacionales o establece otros marcos más amplios que están debidamente reglados (DAVYDOV 2008).

 Es así que la globalización no implica por sí misma un escenario desfavorable para lograr el desarrollo regional, por el contrario, puede convertirse en un elemento catalizador que apoye el ingreso de las regiones al mundo globalizado siempre y cuando se tengan  delineadas las reglas de juego.   De lo contrario globalización puede significar dependencia y atraso.

“[…] la integración regional puede pensarse  desde dos perspectivas: como estrategia orientada a la globalización o como respuesta hostil a ella. En el primer caso la integración regional conduce a una mayor integración en la economía global. En el segundo caso la integración regional apunta a fortalecer la independencia frente a la economía global. Curiosamente motivaciones diferentes y hasta opuestas podrían conducir a los países latinoamericanos a profundizar la integración regional, pensada como una vía orientada  a lograr una mayor integración con el resto del mundo, como una forma de consolidar los mercados y economías de escala (ejemplo MERCOSUR) o como medio para promover intereses geopolíticos ( por ejemplo la incipiente UNASUR, o la Alternativa  Bolivariana para las Américas _ALBA” (KACOWICZ 2008: 117).

En consecuencia, la regionalización no sería más que  una  forma de insertarse a la globalización o de oponerse a ella.

En todo proceso    de integración interactúan fuerzas  políticas, sociales, culturales y económicas, donde el objetivo final es encontrar el amalgamiento de las sociedades y la conformación de una identidad  compartida  pero a la vez permeable a las diferencias. “La cuestión no es encontrar una identidad homogénea sino saber qué se hace con la diversidad, con la heterogeneidad, con los conflictos”. La “identidad integracionista”   puede posibilitar  la existencia   de diálogos  abiertos donde se entretejan múltiples interacciones culturales, económicas y sociales.

Tomando en cuenta los parámetros planteados apuntamos a rescatar  un concepto de integración que   toma en cuenta las fuerzas inevitables de los mercados globales,  y los procesos internos culturales y sociales que forman una red de causas y efectos multiplicadores.

Rescatamos un concepto que ejemplifica el manejo de la integración dentro de la  Comunidad Andina entendida  como un proceso  multidimensional  donde “sin descuidar el desarrollo de las relaciones comerciales  entre los países miembros, se han impulsado acciones en áreas vinculadas a la política, al desarrollo social, a la cultura y, obviamente a la comunicación” (ROSALES 2006: 20).

Se incluyen además una serie de actores que comenzando por los gobiernos cuya función es la de generar los espacios y las reglas para desarrollar el proceso, permitan  la inserción de otros  actores en igualdad de condiciones: económicos (empresarios),  sociales (sociedad civil organizada), políticos (partidos y movimientos sociales) y una serie de otros actores con mayor o menor grado de institucionalidad,  cuya participación contribuya al fortalecimiento del proyecto integracionista.

Los temas que se tocan no sólo están enmarcados en el ámbito económico sino que se abren a la necesidad de comprender este proceso desde variables sociales, culturales y de tinte educacional y comunicacional.

La perspectiva integracionista andina y latinoamericana apunta a retroceder para identificar problemas no resueltos del pasado que nos ubican en las contradicciones de una historia  de resistencia. Apunta también a indagar el pasado como una forma de enfrentar el futuro.

La integración en su fase multidimensional  instaura un proceso continuo de aprendizaje,    no como algo coyuntural sino como proceso diacrónico y sincrónico a la vez,  dentro de temporalidades y espacios distintos que permitan   el diálogo entre generaciones y pueblos.

1.2 Las causas de la falta de integración

Con una larga tradición integracionista que nos viene desde  “La Patria Grande” de Simón Bolívar,  los países latinoamericanos han atravesado por diferentes periodos cuyo resultado más que funcionales, han dado lugar a una estructura de organizaciones  cuyos  logros son  poco contundentes  hasta el día de hoy.

Varias son las críticas que se realizan a este proceso entre ellas que la integración se aborda más como un objetivo político y no como una realidad económica, también se señala  la excesiva importancia  de la afinidad histórica y cultural  entre los países latinoamericanos sin siquiera tener un plan establecido para la división regional del trabajo. Y la priorización de la retórica  sobre la integración funcional.

Según Peter Birle  las causas de la falta de integración desde tiempos de la colonia  se deben a las orientaciones culturales,  políticas y económicas  de las élites latinoamericanas hacia actores ubicados fuera de la región (primero Europa y más tarde EEUU)  (Cf. BIRLE 2008: 146). Según este autor los países latinoamericanos siguen siendo a pesar de la retórica de la unidad vecinos distantes que se conocen poco entre sí.

Otro de los déficits en la integración andina es la baja participación ciudadana. Según Blanca Rosales, la integración andina,  “[...] no ha logrado generar en el colectivo social un  proceso de comunicación que la dote de un sentido común y que haga posible la construcción de una comunidad plural en la que primen el reconocimiento de las diversas identidades y el respeto mutuo entre ellas” (2006: 18).

La visión de la ciudadanía es que el tema de la integración ha estado encerrado en el campo de los gobiernos, necesitamos tender puentes hacia la sociedad civil para que este tema entre dentro de su agenda pública (Cf. ROSALES 2006).

La particularidad  de este proceso integracionista dentro de  América latina, es que no existe hasta hoy un “criterio cohe­sionador”.  La existencia de varios discursos que según la coyuntura política se han planteado,  no  han permitido  la transmisión de una propuesta unificadora. Esta falta de coherencia unificadora en el discurso se refleja   tanto afuera, en su relación con otros bloques regionales,   como adentro donde se transmiten relatos basados en la coyuntura  generando una especie de “fiebre pasajera” en la sociedad.   En este aspecto los medios de comunicación juegan un papel fundamental  para generar vínculos más profundos y  cercanos  transparentando  la información  y asumiendo un rol investigativo y analítico.

La ecuación nos muestra lo siguiente: a mayor desinformación periodística menor interés ciudadano.

2. Comunicación y educación para fortalecer el ejercicio de integración

La relación comunicación educación nos lleva a pensar primero en el reconocimiento del mundo cultural del sujeto. Partiendo de este punto, el trabajo desde ambos ámbitos consiste en tratar de descolonizar  el discurso para implementar un proceso comunicativo-educativo abierto, flexible y reflexivo (Cf. FREIRE 1985).

Para fortalecer la integración desde la comunicación, no es suficiente  estar informados sino  hay que lograr  suplir deficiencias en “el sentido de los discursos”.  Pero ¿cómo logramos  a partir de procesos de comunicación y educación reducir la brecha entre información y el sentido de la información?

“Para que haya sociedad, tiene que haber comunicación. Y esta se entiende como la negociación del sentido (subrayado nuestro) de las cosas que permite llegar a acuerdos. En la sociedad actual falla la comunicación; no hay negociación del sentido. Asistimos a monólogos paralelos; cada uno habla de democracia a su modo; pero los discursos no se negocian y, por lo tanto, no se puede llegar a acuerdos: no se ha negociado el sentido. Así como, en el nivel de convivencia la comunicación juega un papel tan importante, en el del conocimiento, donde se constituyen comunidades de pensamiento, de disciplinas y de acción académica, debe haber una negociación de sentidos y unos acuerdos, para que la ciencia y el conocimiento avancen. De lo contrario, será el caos” (OVIEDO 2009: ).

El ejercicio pleno de la ciudadanía, y el entendimiento entre las naciones,   implica la construcción de un lenguaje común, implica  la construcción de redes de instituciones que trabajen en el campo de la  comunicación para la integración (universidades, centros de estudio especializados, organizaciones no gubernamentales). Implica la construcción de ciudadanías regionales andina y sudamericana  que propongan su propia agenda de prioridades.

La comunicación debe servir de puente entre  los sectores: desde lo local  hacia lo nacional y regional andino y sudamericano; y desde este bloque regional hacia la sociedad local.

El sentido de la integración está todavía manejada en  múltiples planos y niveles, lo que está en juego entonces, es la creación de una comunidad de sentido que nos haga producir acciones organizadas hacia un mismo fin.

2.1 Algunas estrategias a seguir desde la comunicación

La comunicación no es sólo información implica la construcción de imaginarios que vayan más allá de lo económico y comercial. La agenda de la integración  debe saber reconocer las diferencias y articular las visiones  regionales.

A continuación presentamos algunas estrategias a seguir para mejorar desde la comunicación  la construcción de una agenda múltiple:

•   Mejorar los niveles de comunicación dentro los diversos sectores al interior de los países miembros de la región andina.

•   Desarrollar estrategias para  incrementar  una  opinión pública  favorable  que promueva  el dialogo intercultural  y el respeto mutuo entre las naciones.

•   Democratizar las comunicaciones  buscando la manera de llegar a la sociedad civil.

•   Incrementar la difusión de programas culturales educativos que permitan el conocimiento mutuo entre los países de la región andina y fortalezcan  la creación de la unidad latinoamericana.

•   Apoyar la creación de organizaciones de la sociedad civil que participen activamente en la toma de decisiones.

Conclusiones

En los últimos años parece existir entre los cientistas sociales en general, un cierto acuerdo con que el mundo global o más precisamente, los procesos de globalización,  estimulan o refuerzan las dinámicas locales. Esto significa que, paradójicamente, lo global ha posibilitado la visibilidad de lo local.  Parece  inevitable que en el mundo actual se vayan tejiendo redes entre los procesos de desarrollo nacionales, procesos de regionalización que se integran un mundo con múltiples centros de poder.

En este contexto la integración regional andina, cuya fase final es la integración latinoamericana  debe priorizar la conformación de un lenguaje común  a través de procesos de comunicación y educación que nos permitan desarrollar  lo que Oviedo denomina  “negociación de sentido”, que permita llegar a acuerdos y no a monólogos repetidos y sin sentido que hasta ahora no nos han llevado hasta un buen puerto. Desde los procesos de educación  podemos desarrollar una capacidad comunicativa para lograr un verdadero entendimiento, que vayan más allá de la retórica y busquen  el desarrollo de una comunidad de pensamiento con fines integracionistas.

Notas

1. Este trabajo es parte de la investigación que se viene realizando en el marco del proyecto “Formación de Comunicadores para la Integración Andina: el rol de las carreras de comunicación” auspiciado por la CAN- SOCICAN, FELAFACS Con el apoyo en Bolivia,  de la Asociación Boliviana de Carreras de Comunicación ABOCCS.

2. Según David Scott esta es una manera viable de proceder pero también riesgosa, pues requiere capacidad técnica y fuentes de capital más allá del sector privado y las instituciones financieras Internacionales. (Cf. SCOTT 2008: 106)

Bibliografía

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2. DAVYDOV,  Vladimir (2008).  “Las chances de América Latina en el mundo que viene”. Rev. Nueva Sociedad.  Nº 214. Buenos Aires.        [ Links ]

3. FREIRE, Paulo (1985). Pedagogía de la esperanza. México, Siglo XXI.        [ Links ]

4. KACOWICZ, Arie (2008). “América Latina en el mundo: globalización, regionalización y fragmentación”. Rev. Nueva Sociedad.  Nº 214. Buenos Aires.         [ Links ]

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6. ROSALES,  Blanca (2006).  “La integración andina en clave de comunicación”. En Comunicación para la Integración. Lima Perú, Comunidad Andina, Unión Europea.        [ Links ]

7. SCOTT, David (s/f). “América Latina: estrategias para enfrentar los retos de la globalización”. Rev. Nueva sociedad.  Nº 214. Buenos Aires.         [ Links ]

8. WARGER, Allan (2005). http://www.comunidadandina.org/prensa/discursos/wagner13-4-05.htm        [ Links ]

 

 

Recibido: 18/01/2009


Aceptado: 19/05/2009

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