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Punto Cero

versión On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.13 n.16 Cochabamba  2008

 

Periodismo cultural y medios electrónicos: Sofisticados galimatías hacia una praxis renovadora

Javier Rodríguez C.

Boliviano. Ejerce el periodismo cultural desde 2005, ha colaborado con diversos medios nacionales e internacionales en temas relacionados con los estudios culturales, la política, el periodismo, el cine, la música, la literatura y otras manifestaciones culturales. Ha publicado con la Red LAPSO un estudio sobre la resocialización del delincuente en Cochabamba (2006).

javier.rodriguez.c@gmail.com


Resumen

Atravesando una serie de transformaciones que sobrepasan lo tecnológico, tocando el ámbito de lo social, lingüístico y hasta de la identidad personal, el periodismo cultural afronta nuevas perspectivas y desafíos de cara al correlato de la realidad y re-escritura de los bienes simbólicos desde los nuevos medios electrónicos.

Siendo los blogs su manifestación más importante, su estudio como plataforma léxico–formal natural a la virtualidad y poseedora de una capacidad social constitutiva de nuevos sentidos y usos, se hace imprescindible. Este trabajo propone una interpretación de las características esenciales de una nueva praxis del periodismo cultural desde y sobre esta plataforma. Se examina también la revalorización del texto periodístico, recuperando las mediaciones y adoptando un nuevo paradigma intertextual en el manejo lingüístico, como elementos del periodismo cultural desde lo virtual.

Palabras Clave: periodismo cultural, medios electrónicos, blogs, intertextualidad, virtualidad

Resumo

Atravessando uma série de transformações que ultrapassam o tecnológico, tocando o âmbito do social, linguístico e até da identidade pessoal, o jornalismo cultural enfrenta novas perspectivas e desafios de cara ao correlato da realidade e re-escritura dos bens simbólicos desde os novos meios electrónicos. Sendo os blogs sua manifestação mais importante, seu estudo como plataforma léxico–formal natural à virtualidad e poseedora de uma capacidade social constitutiva de novos sentidos e usos, se faz imprescindível.

Este trabalho propõe uma interpretação das características essenciais de uma nova praxis do jornalismo cultural desde e sobre esta plataforma. Examina-se também a revalorización do texto jornalístico, recuperando as mediações e adotando um novo paradigma intertextual no uso linguístico, como elementos do jornalismo cultural desde o virtual.

Palavras chave: jornalismo cultural, meios electrónicos, blogs, intertextualidade, virtualidade 

Abstract

Experiencing transformations that go beyond technology, reaching the scope of society, linguistics and even personal identity, cultural journalism faces new perspectives and challenges into the task of rewriting the symbolic goods from the realm of the new electronic media.

As its most relevant manifestation, the study of blogs as a lexical–formal platform natural to the virtuality and fitted with the social capacity to instate new senses and uses, becomes essential. This paper proposes an interpretation of the essential assets of a new praxis for cultural journalism, from and on such platform. The revalorization of the journalistic text, recovering mediations and adopting a new intertextual paradigm in the linguistic usage, as elements of cultural journalism within virtuality, is also examined.

Keywords: cultural journalism, electronic media, blogs, intertextuality, virtuality


“Rather, I think one should write, as nearly as possible, as if he were the first person on earth, and was humbly and sincerely putting on paper that which he saw and experienced and loved and lost; what his passing thoughts were and his sorrows and desires.”1

Neal Cassady to Jack Kerouac

Comencemos reparando, aunque brevemente, en el particular momento actual. Consideremos, por supuesto, solamente las circunstancias que en el más inmediato de los sentidos nos atañen. Tal es nuestro contexto, el “aquí y ahora” que pretenderemos desgranar; el terreno desde donde le corresponde hablar a lo que convencionalmente denominamos periodismo cultural. De este modo procuraremos dilucidar la multiplicidad de factores que hacen que su “actualidad” se tenga que leer en los términos de lo virtual, y que el lenguaje que emplea, como sus transacciones, se hayan hecho parte de múltiples otras signicidades. Pensemos pues en el periodismo cultural frente al soporte electrónico, su nueva praxis, pormenores y proyecciones.

Consideraciones Preliminares

El presente texto nace como memoria de mi participación en el “III Encuentro Nacional de Periodismo Cultural”, cuyo tema central apuntó a las “Proyecciones y nuevos lenguajes” que encara este oficio en su relación con los medios electrónicos. Construyendo no un estudio academicista, ni una exploración teórica rigurosa, procedemos a intentar una aproximación al tema desde las limitaciones implícitas a la subjetividad de la experiencia personal. Sin embargo, primeramente se pasa a establecer algunos conceptos y definiciones sobre los que se trabajará este texto, en una suerte de referencia teórica válida para todo el presente estudio.

La perniciosa definición de periodismo cultural que suele manejarse de ordinario puede empujarnos a creer que éste en realidad no existe. Es decir, moviéndonos dentro de una comprensión amplia de la cultura (emparentada con la visión antropológica de la misma2, que en García Canclini llega tan lejos como afirmar que la cultura es “todo lo hecho por el hombre”3) y comprendiendo al periodismo cultural, con Tubau, como “(la) forma de conocer y difundir los productos culturales a través de los medios masivos de comunicación”4, tendríamos que catalogar la totalidad de los esfuerzos periodísticos como parte del periodismo cultural. Es decir, no habría distinción entre la cobertura de una feria gastronómica, la reseña de un compendio estructuralista o el asesinato de un marido infiel, al ser todas ellas manifestaciones culturales.

¿Cabe, entonces, pensar que la crónica roja, el reporterismo de coyuntura y las notas dedicadas a las “bellas artes y letras” son todas variantes del periodismo cultural? Esto no es del todo cierto, por cuanto lo laxo de las definiciones anteriormente presentadas, como la noción generalizada del periodismo cultural, no tienen demasiada relación con el amplísimo espectro antes postulado, que –dicho sea de paso– apenas si se trata de una simple noción teórica. En consecuencia, el periodismo cultural efectivamente es una manifestación cultural que debería considerar (y comprender en sí) todas estas variantes. Pero, dicha profundidad y rango corresponde ya al campo de los estudios culturales, y no así a lo que en nuestro contexto entendemos por periodismo cultural, respondiendo a un concepto de cultura legado de la ilustración5 –excluyente por definición– y el que no corresponde rebatir en este texto.

Ergo, tomando la definición de cultura de García Canclini6, y readaptando a su vez, sobre Bourdieu, el concepto de periodismo cultural convencionalmente aceptado, lo definimos para fines de este estudio como:

“(la) lectura y re-escritura de los bienes simbólicos.”

De esta forma, creemos, se puede acotar adecuadamente el periodismo cultural, ajustando sus evoluciones al campo al que sabemos se dedica corrientemente, pero sin caer en concepciones excluyentes o iluministas7.

Habiendo detallado los conceptos con los que trabajaremos esta monografía, pasamos al desarrollo de los puntos que, en rigor, nos interesa tratar.

Sobre el fenómeno electrónico y el correlato social

El advenimiento de la “revolución digital” ha traído un mayor número de cambios en la integralidad del ser que cualquier otra de las “revoluciones” precedentes (hablando siempre de las “revoluciones” técnico–tecnológicas, no así de las culturales o sociales). La forma en la que este vertiginoso avance científico ha cooptado espacios tan dispares (con tanta velocidad como sutileza) ha sido tal que ni la más alucinada fantasía tecnófila podría haberlo anticipado, haciendo que su influjo sea también mucho más grande que en el caso de sus precursoras.

La importancia de este proceso es aún mayor si consideramos que dicha “revolución” se extiende en su influencia de manera ubicua8, integrándose en campos como la comunicación, el ordenamiento y distribución del conocimiento, el lenguaje, el acceso a la información, su monopolio, las relaciones sociales de producción, las estructuras de poder e inclusive a la noción del yo9. Se nos presenta una nueva frontera (o la falta de ella) en la virtualidad, encontramos nuevos paradigmas y antinomias en el uso de las TICs para la comunicación (y el ejercicio periodístico), así como en la definición de nuevas hermenéuticas adaptadas a este contexto.

No entraremos aquí en polémicas inherentes a la denominación y delimitación del fenómeno en estudio. Realmente no interesa si se trata de la Revolución Digital, de la Tercera Revolución Industrial, de una Revolución de la Información, etc. A salvo de ese debate, nos concentraremos en lo que hace a los procesos comunicacionales dentro de esta aceleración tecnológica, en el impacto que todas estas transformaciones tienen en el periodismo [cultural] como medio, mediación, lenguaje y mensaje; en otras palabras, como correlato social.

Tomando de Zizek la explicación de esta transformación (consonante con la revolución de las TICs), en lo que él ha denominado el futur antérieur del arte, procuramos interpretar la situación actual del periodismo [cultural], frente a la emergencia de nuevos canales expresivos, al amparo de la mentada “revolución”:

“En un análisis histórico más pormenorizado, es crucial no concebir este procedimiento narrativo de las múltiples perspectivas [como lo es también el periodismo] circundando un Real imposible como un resultado directo de la tecnología del ciberespacio: tecnología e ideología están inextricablemente entrelazadas, la ideología está ya inscripta en las propias características tecnológicas del ciberespacio [que entendemos parte de una exclusión fundacional, como se verá más adelante]. Más precisamente, con lo que estamos tratando aquí es otro ejemplo del conocido fenómeno de las viejas formas artísticas empujando contra sus propios límites y usando procedimientos que, al menos desde nuestra visión retrospectiva, parecen apuntar hacia una nueva tecnología que sería capaz de servir como un ‘correlato objetivo’ más ‘natural’ y apropiado de la experiencia de la vida que las viejas formas procuraron suministrar por medio de sus experimentaciones ‘excesivas’ […] Lo que tenemos aquí es entonces la historicidad de una clase de futur anterieur” (Zizek 2001).10

Tenemos pues en la emergencia del ciberespacio una interconexión de vínculos sociales determinados por el Internet y otros medios de comunicación afines, que John Perry Barlow ha definido como “el nexo actual entre las computadoras y las redes de telecomunicaciones”11. Probablemente tal es el más importante rasgo de este fenómeno, pues ofrece un nuevo campo de acción para el periodismo [cultural], al contar con una “nueva realidad” y una “nueva cultura” para su correlato. Es este entramado social el que nos ocupa, particularmente en sus manifestaciones comunicacionales, como el surgimiento de la blogósfera12, la nueva noción del texto, el establecimiento de un nuevo lenguaje, la dispersión del liderazgo de opinión, entre otros. A continuación analizamos la veracidad, precisión y trascendencia de estos y otros aspectos de específico interés para el periodismo cultural.

Regresando a Zizek, podemos otorgar la tarea de “correlato natural” de esta sociedad cambiante –de lo “virtual”– a un nuevo periodismo13, a saber también virtual; que sobre el soporte electrónico (pues, según la definición amplia de la tecnología, también el lenguaje sirve fines tecnológicos, o, si se prefiere, la tecnología es a su vez una rama del lenguaje.) se construirá una particularidad significativa, no contradictoria a lo que podremos identificar como periodismo [cultural] tradicional, pero ontologicamente vinculada al nuevo perfil “virtual” del yo, finalmente “(…) co-sustancial con el orden simbólico o del lenguaje como tal”14 que esta “revolución” propone.

Pasemos ahora a estudiar los puntos particulares de la producción cultural en el ciberespacio y su relación con el periodismo cultural “virtual”.

Blogs y Periodismo Cultural “Virtual”: Una posible aproximación teórica

La irrupción de los blogs es, según creo, la mayor conquista social sobre los medios de comunicación en los últimos veinticinco años. Sin apurar veredictos que podrían pecar de tendenciosos, me permito referir como evidencia el sonado caso “Rathergate”15, que viene a demostrar lo influyente que se ha hecho este “nuevo” medio sobre la opinión pública. No hay que olvidar que en Bolivia estamos todavía muy lejos de lograr tal relevancia, lo que no imposibilita en modo alguno el estudio “microfísico” de nuestra blogósfera.

En nuestro país solamente un 5.1% de la población tiene acceso a Internet, e imaginamos que de entre aquellas 480.000 personas unas 150.000 conocen o han leído un blog, mientras que existen registrados cerca de 500 blogs en el país, los cuales suman unos 400 autores o bloggers16 activos. Estas cifras son bastante modestas si las comparamos con el 69.9% de penetración del Internet en los Estados Unidos, o el 15.9% del Perú. Al menos observamos un alentador 300% de crecimiento en el número de usuarios en el país (computados en lo que va de la década), lo que permite esperar una mucho mayor participación en próximos años.17

Así como el conteo demográfico de penetración del Internet en nuestro país presenta cifras bastante pequeñas, también escasean los estudios serios e informados sobre los blogs y la blogósfera en nuestro país. Considerando la particular importancia de dos de ellos, tomaremos como fuente válida para las definiciones básicas del blog y sus generalidades el artículo de Gustavo Siles Soria “Blogs, algo más que una nueva palabra”, que incluye el “relato oficial” del surgimiento de una metabitácora –comunidad de blogs nacionales– en nuestra blogósfera. Por su parte, el estudio sociológico de las particularidades de la blogósfera boliviana (aplicable sin perdida de generalidad a cualquier otra blogósfera en estado de consolidación) realizado por Pablo Barriga Dávalos bajo el título de “Fragmentos de una sociología de los blogs”, será a donde acudamos para respaldar la noción de la “‘comunidad’ de blogs como una pequeña sociedad dentro de la sociedad, un subsistema social”18 sobre el que también trabajaremos aquí.

En lo que respecta al blog y su importancia adquirida, mucho tiene que ver con ello la forma en que estos operan, con su plataforma funcional. Si bien existen ediciones virtuales (electrónicas, si se prefiere) de casi todos los medios impresos (diarios, revistas, etc.) desde hace al menos una década, estos no supieron tener el impacto que, en un tiempo mucho menor, han alcanzado los blogs. La crucial diferencia recae en el lenguaje y la nueva semiología del texto (el hipertexto) que estos manejan, así como en la blogósfera misma, que tiene la virtud de no desplazar sobre ella a la sociedad, para así leer (y re-escribir) los bienes simbólicos, sino que desplaza los intereses propios, los valores de lo simbólico de sus componentes, sobre una nueva conformación social (la blogósfera), que pasa a constituir una comunidad con intereses y sistemas simbólicos válidos para el grupo social que la ha iniciado.

Apelemos a Lukács para comprender este proceso de reconstrucción de la totalidad, que hace tan atractivos a los blogs.

“[La] concepción dialéctica de la totalidad que se aleja aparentemente de la realidad inmediata y que construye esta realidad de una manera que pareciera “no ser científica”, es, de hecho, el único método que pueda saber y reproducir la realidad en el pensamiento. La totalidad concreta es entonces la categoría fundamental de la realidad” (Lukács 1968).19

Están los blogs, en consecuencia, en posición de ofrecer una cara social concreta frente a la creciente despersonalización de los medios de comunicación y su sub-utilización de las TICs. Por ello la cercanía con una realidad simbólicamente próxima, con la que uno se halla vinculado (o con la que puede vincularse por medio de comentarios u otras posibilidades de interactividad que ofrece el soporte del blog), permite reproducir esta categoría de la realidad de una forma que le sería imposible a un texto periodístico tradicional, por mucho que se lo trasponga a dicho soporte, por cuanto sigue respondiendo a una significación distinta a la que se adopta en el ciberespacio. Enfáticamente, el periodismo [cultural] debe tender a reflejar la realidad; tal es su valor, pero no puede contentarse con representar una “realidad” viciada o sin interés para el público, en resumidas cuentas, ajena a esta (nueva) totalidad.

Mucho se ha hablado de la libertad de expresión que permite ejercer la blogósfera. Esto es completamente cierto, aunque, al irse estableciendo un ordenamiento social emulado de la sociedad “real”, la blogósfera que “comenzó como un sistema de solidaridad, hoy es un sistema de solidaridad competitiva”20, y tiende a convertirse en una conformación oligárquica, con canones y elites propios. Si bien, todavía en pequeña escala, este fenómeno ya visto en otras comunidades, comienza a evidenciarse también en la nuestra, en la forma de rankings, vínculos y grupúsculos exclusivos, como sostiene Barriga. Será cuestión de tiempo hasta que se produzca una definitiva degradación de esta, todavía incipiente, formación social, dado que esperar su alejamiento de estos factores de autodepredación, en rescate de sus atributos originales, es improbable.

Reconociendo el valor de la blogósfera sobre el liderazgo de opinión (y su dilución o desaparición) podemos afirmar con Habermas que, con los blogs, “la opinión se liberó de los lazos económicos de dependencia.” 21 En consecuencia, el “yo” virtual no dependerá –al menos inicialmente– de factores de poder, y es posible pensar que dos blogs similares, creados al mismo tiempo y recientemente, compiten por la atención de un público supuesto en igualdad de condiciones. Esta característica nos permite sostener que los blogs contribuyen a la revitalización de las estructuras sociales y culturales creadas desde la periferia. Prueba de ello es la considerablemente mayor cantidad de blogs políticamente incorrectos22 que se encuentra en comparación con la cantidad de periódicos o revistas del mismo tenor (pues en los medios convencionales sí median los costos de producción, tanto como la represión y autocensura, entre otros factores). No se debe menospreciar esta oportunidad para el desarrollo del periodismo alternativo, en su acepción más extensa y vinculada a la representación correlativa de culturas igualmente alternativas.

Sin embargo la blogósfera, habiéndonos otorgado la libertad para expresarnos sobre una realidad nuevamente significativa (reconstruida como sistema simbólico desde la misma blogósfera, en la virtualidad como su totalidad y como una relectura de la esfera pública23), no es realmente una democracia. Contradictoriamente, ese rasgo es el que suele atribuírsele con mayor frecuencia. Pero es claro que de ser una conformación regida democráticamente se fundaría en la representatividad y en la primacía de las mayorías, constituyéndose en algo similar a un sistema de agregación. Idealmente no encontramos una mayoría representativa y una minoría pasiva (sobre la que decide la mayoría), elemento definitorio de la democracia, en la blogósfera; puesto que cada blog vale por sí mismo y no es representado por ninguna institución rectora a la que se afilie por principios coincidentes, fuerza o defecto. Este reordenamiento no se ha dado todavía (completamente) en la blogósfera, a diferencia de los medios de comunicación tradicionales, que son evidentemente representativos antes que participativos.

Entonces, ¿A qué sistema de ordenamiento interno responden los blogs? El tecnólogo sueco Alexander Bard ha atribuido a las redes sociales distribuidas, como lo es la blogósfera, un sistema de decisión colectiva denominado pluriarquía, en el que “todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás autores”24 proponiendo un modelo que se asemeja, con gran coherencia, al actualmente funcional “sistema político” –si cabe el término– que hallamos en la blogósfera.

Definidos los blogs como la plataforma óptima para el periodismo “virtual” gracias a la blogósfera –que es ya una comunidad formalmente establecida– corresponde analizar, en virtud de la definición de periodismo cultural aquí adoptada, el rol puntual que le corresponde desempeñar a éste en tal marco.

El Hipertexto: Particular lenguaje del Periodismo Cultural Virtual

El lenguaje y la noción del texto son, casi sin lugar a dudas, las más representativas características diferenciadoras que tienen los blogs como medio de comunicación; las mismas que el periodismo cultural virtual debe enfrentar. Tanto así que la posibilidad del soporte electrónico ha otorgado al texto y al medio nuevos valores y condiciones, que determinan que pueda ser distinto a la versión “simplemente digitalizada” de una revista dominical, apenas distinta de una trascripción.

Dentro del ciberespacio el texto adquiere una noción distinta. Los elementos con los que usualmente se construía el sentido (lingüístico, para-lingüístico y supra-lingüístico) ahora se abordan desde el metalenguaje del hipertexto. Este no atañe solamente a la construcción del mensaje, sino a su transmisión y jerarquización (por medio de tags, archivos, comentarios, y el multimedia). Es decir, los posts25 en un blog, además de servir como medio de transmisión de un sentido, construyen y sostienen el propio orden social blogosférico.

Profundizando este punto, consideramos que los siguientes cuatro elementos son cruciales para distinguir un hipertexto, disponible en cualquier portal o página web, del hipertexto 2.0 que se halla en los blogs.26

• Comments (Comentarios)

• Trackbacks (Enlaces de Retroceso)

• Archive (Archivo)

• Tags (Etiquetas)

Es a través de estos elementos que se consigue una interactividad sostenida (en la que el autor puede o no inmiscuirse, generando un debate y un proceso de retroalimentación directamente vinculado al post), como también se estimula la colaboración y la creación de vínculos sociales (el sistema de trackbacks permite enterarnos si es que han citado nuestro artículo por medio de algún link), organizar la información jerárquicamente y de manera sencilla, accesible y cronológica (el archivo elimina la volatilidad de la información y permite rescatar contextos enteros al momento de recuperar posts de la “hemeroteca”) y evita la dispersión de la información al ofrecernos, por medio de las etiquetas, una categorización temática que fortalece la conexión conceptual entre blogs, probablemente desconocidos entre sí, pero vinculados por una nube conceptual (o más bien, una nebulosa blogosférica) que potencia así la creación de un conocimiento abierto, social y colaborativo.

Dilucidar si la blogósfera plantea un nuevo sistema estético o sintáctico puede resultar un debate superfluo27. Como sugiere el (primer) manual de Normas de Estilo para periodismo virtual28. Hoy en el ciberespacio se lee de una manera distinta a la que se lo hace en el espacio físico de la realidad; por tanto se debe escribir, para y en el ciberespacio, también de forma distinta.

Son precisamente las etiquetas (tags), hablando de los aspectos del nuevo léxico del hipertexto, las que tienden a favorecer la nueva forma de leer a la que nos referimos. La violencia de la información, diría Baudrilliard, ha ocasionado que la lectura en el ciberespacio se haya reducido a la búsqueda de unas cuantas palabras clave altamente visibles en un texto, procurando minimizar el tiempo de lectura que se pierde en información parentética y conectores formales. Debe ser posible capturar toda la información relevante de un vistazo, sin tener que leer demasiado texto adicional o desechable. Este enfoque se opone directamente al precepto estructural usualmente manejado dentro del periodismo, que sugiere la construcción de los artículos como una suerte de pirámide invertida29. Es evidente que esta forma de organizar las ideas es altamente ineficiente en el ciberespacio y dentro de lo que definiremos como su “nuevo” periodismo virtual.

¿Por qué sostenemos que elementos como las etiquetas y el archivo conforman un nuevo metalenguaje? Primero, porque son relevantes en la construcción del mensaje (recurriendo al funcionalismo) y porque deben determinarse en la composición del texto, definiendo las etiquetas, el uso del archivo, etc. a la vez que se manejan los sistemas de signos nativos del hipertexto30, así como aquellos comunes a la gramática genérica.

Reparando en el impacto de la tecnología sobre el lenguaje, además de una simplificación semántica (que entenderán los puristas como una vulgarización), podemos observar un predominio lingüístico de códigos particulares a la imagen. No llegaremos al punto de proponer un futuro taquigráfico para el lenguaje, en el que se priorice la función ante la estructura formal; mas sí comprendemos que la economía de caracteres nos va empujando hacia la simplificación de ciertas estructura de cuestionable beneficio –en lo puramente utilitario– para la lengua.

Puntualizando lo relativo al nuevo lenguaje periodístico virtual, podemos aseverar que éste empleará el metalenguaje del hipertexto, que “no es secuencial, no responde a las claves tradicionales de la lectura, sino que se apoya en la capacidad de la mente humana para relacionar ideas, hechos y datos diferentes. Así, a través de los links o enlaces incluidos en el texto principal, se facilita el acceso a archivos conectados entre sí que se almacenan por separado”31, otorgándole al mensaje una condición de múltiples voces y tiempos; y que aprovechará la interactividad e inmediatez que este otorga para generar una vinculación continua con la totalidad objetiva a la que corresponde por definición.

Para analizar la formación de la discursividad y los elementos de estilo que presenta el periodismo cultural virtual es necesario hacer una distinción. Dado que el periodismo cultural convencional no se está valiendo del soporte electrónico de forma completa32, para servirse de él en sus funciones, estudiaremos aquí el “pseudo” –o quizás “proto”– periodismo cultural, que informalmente se va desarrollando en la blogósfera, con las características del periodismo cultural estándar mas enriquecidas por la nueva dimensión del hipertexto.

Si la estilística del periodismo impreso sostiene como sus valores primordiales la brevedad, exactitud, precisión y apego objetivo a la realidad, en el ciberespacio encontramos una genuina cornucopia de estilos. Mucho más cercanos al texto expositivo o a la narración literaria, gran parte de los blogs tienden a dirigirse a su lector “no como ciudadanos anónimos, como suelen hacer los columnistas impresos, sino como conspiradores inmiscuidos en el mismo juego que el lector”33. El sistema discursivo al que pertenece la gran mayoría de los blogs es, casi invariablemente, una reproducción coloquial adaptada del discurso de la clase media urbana. 34

Frente a esta “personalización”, tan banal como participativa, del lenguaje periodístico, ¿Qué le corresponde hacer al periodismo cultural en su transición hacia la virtualidad? La situación no es, ni de lejos, crítica. Los ensayos de Addison y Steele, el Nuevo Periodismo y el Periodismo Gonzo, respectivamente, han venido cultivando una voz muy vinculada a la que se puede encontrar, con facilidad, en blogs de esta guisa; esto al menos de manera más notable y clara de lo que se podría encontrar al intentar vincularlos al periodismo literario (o narrativo) más tradicional35. Por tanto, una readaptación estilística, muy probablemente en detrimento del factual discurso “normal” del periodismo cultural convencional, rescatando la subjetividad de la persona detrás del texto, relanzará el periodismo cultural en la senda de lo virtual.

Concluyamos apostando por una renovación de estilos que enfrente la, hasta ahora persistente, contradicción que sostiene que la acción comunicativa [periodística] no es siempre una acción cultural; fortaleciéndose desde la posición del autor como mediador entre el mensaje, su contenido conceptual, y el receptor, al rescatar el antiguo precepto que sostiene que no hay texto sin actividad creadora o poética de un autor.

Conclusiones

Tras una superficial revisión del periodismo cultural y su situación frente a la virtualidad, en el contexto actual, podemos apuntar algunas precisiones finales.

Se ha visto la necesidad de mayor rigor en la definición del periodismo cultural, procurando eliminar las nociones exclusivistas que hacen de la producción cultural o artística (entendida en el sentido convencional del término) como particulares a elites ilustradas, usualmente correlacionadas al poder económico.

Por otra parte, se pudo verificar que el blog es el medio por excelencia de esta “revolución” y que, por sus características conceptuales, es el más apto para la praxis del nuevo periodismo cultural virtual.

Mucho más cerca de ser una intertextualidad36 que un texto per se, el blog y su metalenguaje base universal –el hipertexto– se constituyen en soportes para la construcción social de los sentidos, dentro de una totalidad nuevamente significativa para el lector.

Se ha entendido a la blogósfera como una nueva construcción social distribuida, sobre la que se han desplazado elementos de relevancia para los grupos que la conforman. Sin embargo, estas redes sociales que:

“se han ampliado […], [permiten a] el ciudadano “común” hacerle saber a las “personalidades” sus opiniones, intercambiarlas y establecer contacto con ellos. Sin embargo, la blogósfera no es una sociedad completamente democrática, pues es un subsistema de la sociedad y reproduce sus desigualdades además de producir sus propias”37 (Barriga 2006).

Es más, el modelo de organización que se ajusta mejor a este tipo de conformaciones es el pluriárquico; aunque la aparición de meta-bitácoras y otros directorios ha procurado que un estado como este, esencialmente anárquico, se asimile de a poco a una estructura jerarquizada, si bien de ningún modo asimilable a un sistema democrático.

La proximidad de la blogósfera a la definición habbermasiana de la esfera pública y el efecto tecnológico sobre el lenguaje como sistema de signos, han definido un proceso de reconstrucción del lenguaje desde el ciberespacio. Adoptando el metalenguaje del hipertexto, el periodismo cultural de soporte electrónico deberá saber adaptarse a nuevas formas de leer y de construir significados.

Es precisamente en el plano del lenguaje que, con Edo Bolós, acordamos que:

“El periodismo digital [sic] supone la utilización simultánea de todos los soportes que ya conocemos –texto, sonido, fotos, vídeos y gráficos fijos o interactivos– para producir un lenguaje plural, unificador y multimedia que vamos a denominar desde ahora múltiple” (Edo 2000).38

Siendo la perspectiva un lenguaje unificador, multimedia y plural, debe poderse utilizar la blogósfera como plataforma social, alejándose en estilística y formato de los planteamientos clásicos de la lingüística y el periodismo convencional. El rescate de las vertientes más personales de este género (Nuevo Periodismo, Periodismo Gonzo, Periodismo Literario, etc.) y la utilización plena de los elementos característicos del nuevo lenguaje blogosférico39, hacia un nuevo sentido pluriforme del mensaje, mediado por el autor como responsable y actor primordial de la transmisión del mismo, son indicios del probable nuevo paradigma buscado por el periodismo cultural frente a los medios electrónicos.

Para cerrar este trabajo no pretenderemos hacer de gurúes o falsos profetas al tratar de medir en que grado es está una revolución o no, o si es que la blogósfera terminará de ser cooptadas por practicas hegemónicas, ajenas a ella (como ya viene sucediendo), o si la fascinación por estar conectado, como asegura Zizek, se terminará diluyendo o, por el contrario, si es que los medios de comunicación masiva tradicionales encontrarán un punto de inflexión en la aparición blogosférica.

No interesan las implicaciones sociosemióticas del lenguaje y estilos que se manejan en la blogósfera, o si la virtualidad es la realidad descubierta en su dimensión ubber post (más allá de lo post-industrial y de lo posmoderno). Dejemos esto a los estudios competentes, pues intentarlo aquí equivaldría a tratar de redefinir, a pura fuerza, el concepto convencional del periodismo cultural. Olvidemos la hipermedia, a Tristam Shandy, la folksonomía y toda la compleja palabrería que todavía habremos de escuchar.

A todo esto, ¿Cuál es la perspectiva para el periodismo cultural? De saber adaptarse y revalorizar el texto periodístico, dotándolo de una nueva significancia –relevante bajo este nuevo paradigma–, se asegurará una longevidad nada desdeñable. Dependerá de nosotros cuán bien acometamos esta tarea. El único consejo válido ya nos fue dado hace mucho tiempo: “As if he were the first person on earth, and was humbly and sincerely putting on paper that which he saw and experienced”40. Cualquier otra cosa no puede importar mucho más.

Notas

1.  “Es más, yo creo que uno debería escribir, todo lo posible, como si fuera la primera persona en la tierra, y estuviese, humilde y sinceramente, llevando al papel aquello que vio y experimentó y amó y perdió; cuales fueron sus pensamientos pasajeros, penas y deseos”. Traducción propia.

2.  “Un modo de organizar el movimiento constante de la vida concreta, mundana y cotidianamente. (…) principio organizador de la experiencia (…)” Jorge Gonzáles en Barei, Silvia “El sentido de la fiesta en la cultura popular”, Editora ‘Alción’, 1991.

3.  García Canclini, Nestor “Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad”, Grijalbo, 1990

4.  Tubau, Iván “Teoría y práctica del Periodismo Cultural” en Navarro, Fidelia “La cultura y su periodismo” (http://www.comminit.com/la/tendencias/tendencias2004/tendencias-108.html).

5.  Véase Matthew, Arnold “Culture and Anarchy” (http://www.library.utoronto.ca/utel/nonfiction_u/arnoldm_ca/ca_all.html )

6.  “(la cultura es el) conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social”, García Canclini, Nestor “Laberintos de sentido : Diferentes, desigualdades y desconectados”, Editorial Gedisa, 2004.

7.  Por razones evidentes, al no ser la competencia de este trabajo, no repararemos en los pormenores que implican ambas definiciones. Sin embargo, recomendamos al lector referirse a los trabajos de Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron como: “La distinction”, “Les régles de l’art”, “Les héritiers” o ”La reproduction”, para cuyo análisis condensado sugerimos el trabajo de Bridget Fowler: “Pierre Bourdieu and Cultural Theory: Critical Investigations”, Sage Publications, 1997.

8.  Entiéndase la ubicuidad como un concepto propio del farragoso campo de la filosofía de la tecnología, postulado por Mark Weisser, que propone la creación de “ambientes inteligentes” y adaptables, en los que, por medio de múltiples computadoras “invisibles” (según el paradigma posmoderno, seguramente) e integradas en “tiempo real”, se pueda servir “personalizadamente” a cada usuario. Ambientes en los que ya no exista una interfase usuario-máquina, desvaneciendo al mismo tiempo la distinción entre realidad y virtualidad, al introducir al sujeto en un entorno controlado por inteligencia artificial. Sorprende la velocidad con la que nos acercamos a esta, algún día descabellada, perspectiva, ya descrita por Philip K. Dick en “Ubik” (1969) y que hoy confirmamos en su proximidad cuando revisamos el e-mail, sacamos un refresco de la heladera o escuchamos el reproductor mp3.

9.  Véase los estudios sobre la virtualidad de Slavoj Zizek para mayores detalles con respecto a una lectura, esencialmente lacaniana, del fenómeno.

10.  Zizek, Slavoj “Lo real del ciberespacio” (http://es.geocities.com/zizekencastellano/artciberespacio.htm).

11.  “(el) Ciberespacio se compone de transacciones, relaciones y el pensamiento en sí mismo, organizados como una ola detenida en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo es uno que está a la vez en todas y en ninguna parte, pero no está donde habitan los cuerpos.” Barlow, John Perry “Declaración de Independencia del Ciberespacio” (http://homes.eff.org/~barlow/Declaration-Final.html ) Vemos aquí que el ex Grateful Dead plantea una definición muy distinta a la distópica que originalmente propusiera el creador del término, el escritor William Gibson, añeja visión que hoy encuentra validez exclusivamente en segmentos tecnofobos.

12.  Denominación genérica y libre que se otorga al conjunto universal de los blogs.

13.  No relacionado con el Nuevo Periodismo (New Journalism) de Tom Wolfe, se entiende.

14.  Zizek, Slavoj “Histeria y Ciberespacio” (http://es.geocities.com/zizekencastellano/entrhisteriayciber.htm).

15.  Encuéntrese una crónica de este incidente, en el que por medio de la blogósfera se descubrió una falsificación de documentos que involucraban negativamente a George W. Bush, costándole el puesto al reputado Dan Rather, leyenda periodística de la CBS. Aquí el link de la crónica completa, en español: http://mediocracia.wordpress.com/2005/12/15/lecciones-del-rathergate/

        El extenso documento aclaratorio final publicado por la CBS (en inglés): http://www.rathergate.com/CBS_report.pdf

        Una nota, también en inglés, sobre la creciente influencia de los blogs en la opinión pública:

        http://www.newsmax.com/archives/articles/2005/1/28/172943.shtml

16.  De ahora en adelante se entenderá blogger como al autor de un blog, pudiendo este ser colectivo o individual, público o privado, de texto o multimedia.

17.  Los datos estadísticos, salvo los estimados poblacionales de la blogósfera boliviana, han sido tomados de “Internet World Stats” (http://www.internetworldstats.com/stats2.htm#south) y están actualizados al 10 de Marzo de 2007.

18.  Barriga Dávalos, P. R. “Fragmentos de una sociología de los blogs” (http://diseccionandomusas.blogspot.com/2006/11/fragmentos-de-una-sociologa-de-los.html).

19.  Lúkacs, Georg, “Historia y conciencia de clase”, Luchterhand (Edición Alemana), 1968.

20.  Barriga – Dávalos, P. R., op. cit.

21.  Habermas, Jürgen “The Public Sphere : An Encyclopedia Article” (1964) en JSTOR (http://www.mtsu.edu/~dryfe/SyllabusMaterials/Classreadings/habermas.pdf).

22.  Defínase esta “incorrección política” como una oportunidad de descargar el Ello en el Yo virtual, sin precepciones sociales, sostenidos por el anonimato y disfrutando la equitativa oportunidad de ser escuchado. Sobran los blogs confesionales, los dedicados a tendencias políticas poco potables y hasta los de apología a la subcultura de las drogas o el sexo.

23.  La definición de Habermas de la esfera pública como “una red para la comunicación de información y puntos de vista” se ajusta muy bien a una descripción, algo parcial, de la blogósfera.

24.  “Pluriarquía” tomado de Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Plurarqu%C3%ADa).

25.  Se permitirá el anglicismo post para designar un artículo individual en un blog

26.  Elementos tomados y ampliados a partir de Brady, Mark “Blogging : personal participation in public knowledge-building on the web”, Chimera Working Papers, 2005, version pdf.

27.  Aunque, con Rancière, creamos que califique más bien dentro del campo de la estética, habrá que esperar estudios más profundos sobre este aspecto de la blogósfera.

28.  “Normas de Estilo de lavoz.com.ar y cordoba.net” que incluye guías para la redacción de periodismo convencional on-line, como también para los bloggers y la redacción de textos en su particular sistema de signos.

29.  El modelo de la pirámide invertida sostiene que, luego del lede, que no deberá ocupar más de las dos primeras oraciones, se suele recargar toda la información esencial en el primer par de párrafos, colocando el resto de la información suplementaria en orden decreciente de importancia. Esta estructura permite una lectura de profundidad selectiva, en la que se obtenga la información buscada ya en las primeras líneas y no haya desperdicio al abandonar la lectura en cualquier punto subsecuente. Se puede afirmar que la “lectura estratégica” o de flash points, que tomamos como paradigma en la redacción del periodismo virtual, es una evolución de esta metodología.

30.  “El hipertexto consiste en piezas de texto, o de otro tipo de presentación de la información, ligadas de manera no secuencial Si el foco de tal sistema descansa en tipos de información no textual, se utiliza el término Hipermedia. Los objetos entre los que es posible establecer relaciones como origen o destino de las ligaduras se denominan nodos; y el sistema global formará una red de nodos interconectados. Las ligaduras pueden ser de distintos tipos y/o tener asociados a las mismas atributos que también pueden ser bidireccionales.” Nielsen, Jakob en (http://www.hipertexto.info/documentos/hipertexto.htm).

31.  Edo Bolós, Concha “El lenguaje periodístico en la red: del texto al hipertexto y del multimedia al hipermedia”, Revista Comunicación Nº2, Noviembre 2000.

32.  Esto se verifica en nuestro país, pero ya en otros contextos podemos encontrar diarios con enlaces a blogs de sus columnistas, blogs institucionales o de personalidades ligadas con el giro del medio u organización al que corresponde la página web, e incluso diarios gratuitos construidos con la estructura de los blogs (véase el caso del diario “20 Minutos” de España).

33.  Nunberg, Geoffrey, “Blogging in the global lunchroom”, en “Fresh Air”, Abril 2004.

34.  “(...) informal, impertinente, digresivo, proclive al enlace libérrimo.” Nurberg, G., op. cit.

35.  Salvando las distancias, el creciente protagonismo del autor y una tendencia a la ficcionalización o valoración subjetiva en el mismo desarrollo del reportaje, puede emparentar lo que hicieran Tom Wolfe o Hunter S. Thompson para renovar el periodismo, hace ya casi medio siglo, con lo que hoy presuponen los blogs.

36.  Hablamos de una intertextualidad puesto que los elementos constructivos se manejan dentro de una concepción dinámica del texto, definida por una determinación social más que lingüística, dada al texto empleando múltiples códigos, simultáneos en la construcción de la estructura comunicativa.

37.  Barriga–Dávalos, P.R., op. cit.

38.  Edo Bolós, Concha, op. cit.

39.  Como se vio, estos son: comentarios, enlaces, etiquetas y archivos

40.  “como si fuera la primera persona en la tierra, y estuviese, humilde y sinceramente, llevando al papel aquello que vio y experimentó”.

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