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Punto Cero

versión On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.13 n.16 Cochabamba  2008

 

Conflicto, prensa, opinión y ¿dónde está la democracia?

Nivia Nineth Villazón Solís

Boliviana, Licenciatura en Ciencias de la Comunicación Social. Diplomado en Didáctica en Educación Superior. Diplomado en Diseño de Proyectos Comunicacionales. Maestrante en Procesos de Información y Comunicación. Docente de la Carrera de Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana San Pablo - Unidad Cochabamba.

villazni@ucbcba.edu.bo


Resumen

Se desarrolla el tema del conflicto de enero de 2007, ocurrido en Cochabamba, a partir de una mirada distinta, puesto que no sólo se considera desde la descripción  de los hechos sino también del  enfoque otorgado por los medios de comunicación, principalmente de los periódicos locales Los Tiempos y Opinión, desde la experiencia vivida a través de ellos y de la opinión generada.  Se reflexiona sobre dichos aspectos considerando la democracia y la participación como eje articulador.

Palabras clave: conflicto, medios de comunicación, democracia, participación.

Resumo

Desenvolve-se o tema do conflito de janeiro de 2007, ocorrido em Cochabamba, a partir de um olhar diferente, já que não só se considera desde a descrição dos fatos senão também do enfoque outorgado pelos meios de comunicação, principalmente dos jornais locais Los Tiempos e Opinión, desde a experiência vivida através deles e da opinião gerada. Reflexiona-se sobre ditos aspectos considerando a democracia e a participação como eixo articulador.  

Palavras chave: conflito, meios de comunicação, democracia, participação. 

Abstract

The conflict topic of January in 2007 that occurred in Cochabamba develops from a different point of view since the description of the events is not the only one to be considered but also the approach given by the communication media, principally the local newspapers Los Tiempos and Opinion, from their liven experience and the resulting opinion. A reflection is made over these aspects considering democracy and participation as the articulating central idea.

Key words: conflict, communication media, democracy, participation.


1. Una mirada de lo ocurrido

El presente ensayo se basa, principalmente, en aquello que informaron los medios de comunicación escritos de Cochabamba: Los Tiempos y Opinión, en este caso, concreto sobre el “conflicto de enero”. Se denominó así por que ocurrió durante el primer mes del 2007 y los hechos más relevantes fueron difundidos a través de los medios de comunicación.

Se vio por conveniente considerar a los periódicos Los Tiempos y Opinión, porque es importante analizar sobre la cobertura dada a nivel local acerca de lo que se estaba viviendo en Cochabamba, para de esa manera establecer una relación en cuanto a la cobertura periodística de cada medio, dada mediante la agenda mediática.

Es necesario conocer las diferencias que se presentan a ese nivel, sólo de esa manera se podrá determinar cuánta tendencia informativa y de opinión se genera hacia, por ejemplo, el actual gobierno y a otros grupos recién formados y cómo algunos de ellos se disfrazan bajo el nombre de la democracia, lo cual lleva a analizar sobre el papel que está jugando la democracia en Bolivia.

Hay que considerar que, a veces, en los medios se genera desinformación en cuanto a cifras y hechos y en, algunos casos, se los llega a distorsionar y no siempre se equilibra la información. La duda se genera con respecto a ¿qué pasa con la población que sólo puede ceñirse a lo dicho por los medios?, y ¿qué ocurre cuando uno ha visto esa realidad y se da cuenta que se la está falseando a través de los medios? ¿Qué se puede hacer?

Otro problema presente es que probablemente la visión que se tiene de los hechos o la realidad vivida no ha sido la verdadera porque se está calificando desde cierto punto de vista, sin embargo, otros también están viviendo la misma realidad, pero de manera distinta y cabe la pregunta: ¿Quién tiene la razón? Como dicen: “Todo depende del cristal con que se mira”. ¿Acaso no es la misma realidad? Realmente qué difícil es verla poniéndose en el “zapato del otro”.

Es por eso que para el presente ensayo, también se consideraron las opiniones de personas del entorno (familia, vecinos, amigos, etc.), con el fin de dar a conocer el sentir ante lo ocurrido, generándose impotencia, rabia, temor, sufrimiento, llanto, en fin, muchos sentimientos encontrados y difíciles de explicar.

2. Los hechos, las opiniones, la prensa

La vigilia en la plaza 14 de Septiembre de Cochabamba por parte de los llamados movimientos sociales1 exigiendo la renuncia del Prefecto de Cochabamba comenzó el 5 de enero de 2007, los medios de comunicación apenas los consideraban en su agenda mediática, ya que sólo daban a conocer noticias breves sobre aquello.

La gente comentaba en las calles: “¿Qué querrán estas personas [...]?” “¿A qué habrán venido? Otros que sabían el pedido de renuncia del Prefecto decían: “No van a lograr nada [...]”. Una cocalera manifestaba: “Nos dicen que si no venimos tenemos que pagar 50 Bs, con multas es [...]”.

De esta manera, el 8 de enero se difundía por la prensa la campaña que estaba haciendo Manfred Reyes Villa para llevar a cabo el referéndum autonómico. Aquel día, se produjo el enfrentamiento con la Policía. La, entonces, Ministra de Gobierno Alicia Muñoz desautoriza al Comandante de Cochabamba Wilge Obleas y la Policía se retira. Esto es aprovechado por los manifestantes produciéndose la quema de la Prefectura y de dos autos que se encontraban estacionados cerca de la Plaza 14 de Septiembre. Los bloqueos interprovinciales e interdepartamentales se instalan a partir de esta fecha.

Las emisoras de radio y los canales de televisión, por sus características, daban a conocer la noticia de manera simultánea a los hechos. La televisión aprovechó que estaba emitiendo el noticiero central de mediodía para emitir el conflicto de manera directa.

Nadie podía creer lo que se veía en las pantallas: “¡¿Qué está pasando[...]?!” “¡¿Qué es esto[...]!?” Otros en tono de alarma decían: “Esto parece una revolución [...]” “¡Cómo van a hacer semejante cosa [...]!”

Los Tiempos y Opinión dieron a conocer sobre lo ocurrido el 9 enero, ahí se da amplia cobertura en la portada (ver cuadro Nº 1) considerándose el tema como prioridad en la agenda y se da mayor detalle en las páginas centrales (ver cuadro Nº 2), respondiendo ambos periódicos a su carácter comercial “la noticia que vende”. A partir de esta fecha, se presentan fotorreportajes sobre el conflicto en la última página.

La opinión no se dejó esperar, lo cual se verifica en el sector opinativo (ver cuadro Nº 3). Los editoriales se referían al hecho, dando a conocer la opinión del periódico al respecto acompañado de dos artículos de opinión, con clara tendencia de pacificar al país y en defensa del mandato del Prefecto.

Las instituciones más representativas comienzan a “dar su voz” mediante comunicados, pronunciamientos o cartas abiertas en pro de la pacificación del departamento y repudiando los hechos de violencia protagonizados por ciertos grupos. Dichas instituciones son: Cámara de Industria, Cámara de Comercio, Cámara de la Construcción, etc. También se manifestó la CAINCO de Santa Cruz.

En Los Tiempos, las noticias de las páginas centrales se enfocaron más en los desacuerdos entre el gobierno y Manfred Reyes Villa, dándose a conocer el papel del gobierno en la solución del conflicto y se cierra la nota con la noticia sobre el cierre de las válvulas de agua. Por otra parte, se dejó sentir el apoyo de PODEMOS y de los empresarios, no tanto al Prefecto sino a la pacificación del país. El periódico Opinión, enfatizó más sobre el conflicto en sí y dio a conocer sobre la posición del Prefecto ante el gobierno.

La palabra democracia es utilizada indiscriminadamente y al parecer todos tienen derecho a hablar y actuar en nombre de ella, lo cual se nota, por ejemplo, en las declaraciones del Prefecto al decir que el gobierno dio un “golpe a la democracia”.

Se escuchaba decir: “Vivimos en democracia”, “Estamos en democracia”. Existen más dudas que certezas sobre lo que es la democracia, se la debe entender como aquello que se construye en sociedad, en este caso, en busca del bien de todos y está íntimamente ligada a la participación.

Se es más democrático en la medida que se participa más en las decisiones del país y no siendo simples observadores, aquí uno entra en conflicto y surge la interrogante ¿participar, cómo? Existen instancias, por ejemplo está el referéndum, pero siempre y cuando no derive en el fanatismo de hacer referéndum de todo y de nada. Todo exceso es negativo.

Surge la cuestionante ¿pedir la renuncia del Prefecto, elegido mediante voto, es legal y legítimo? Si se está del lado de alguno de los participantes del conflicto, se diría que uno tiene derecho a la libertad de expresión, a disentir y a participar, a dar a conocer cierta posición, pero el que se viva en democracia, no da derecho a afectar el derecho de los demás.

El conflicto suscitado en Cochabamba: ¿No será producto del colapso de las expectativas?, como manifiesta Boaventura Sousa Santos:

[...] un colapso de expectativas es el colapso de la sociedad misma, el colapso del contrato social, es el contrato de las poblaciones desechables, son procesos de exclusión irreversibles [...] son sociedades donde emerge la violencia, una violencia política que asume dos formas: la violencia política organizada y una violencia que llamamos común, pero tan masiva que de hecho es una forma despolitizada de violencia política. Corremos el riesgo de vivir en sociedades que son políticamente democráticas, pero socialmente fascistas (SOUSA SANTOS 2004: 53-54).

El 10 de enero de 2007 el conflicto se agudizó, el departamento de Cochabamba seguía sitiado. Los periódicos enfatizaron sus notas sobre la postura del gobierno, este envió al Viceministro de la presidencia Juan Ramón Quintana para llegar a un acuerdo con el Prefecto, condicionando la solución del conflicto siempre que Manfred Reyes Villa retroceda en su planteamiento de referéndum, pero no se llegó a ningún acuerdo.

Los representantes del Comité Cívico, convocaron a una marcha para concentrarse en la plaza denominada “De las Banderas” y lo comunicaron a través de los medios de comunicación, era un llamado por la paz, la unidad y en contra de la violencia y el enfrentamiento, esto es reflejado por el periódico Opinión cuyo titular de la portada decía: “Fracasó el diálogo, siguen los bloqueos y Comité Cívico convoca a cochabambinos” (10/01/07). En cambio, en Los Tiempos se priorizaba la postura del Presidente en el conflicto: “Evo deja a su suerte a Cochabamba” (10/01/07).

El Comité Cívico dio un “paso atrás” en su convocatoria, ya que por la misma coyuntura del conflicto prefirió decretar paro cívico indefinido y para ello los cívicos se presentaron en los medios radiales y escritos, informando sobre el nuevo comunicado. Pese a todo ello, la población de la zona norte de la ciudad salió a las calles haciendo caso omiso al pedido del Comité Cívico.

Entre tanto, las posturas de diversas instituciones se siguieron plasmando en los medios escritos, sobre todo, en el periódico Los Tiempos, como es el caso de carta abierta de Quillacollo, solicitadas del Colegio de Arquitectos, Comité Cívico de Cochabamba, Federación Sindical del Autotransporte, Federación de Excombatientes, Federación Sindical de Trabajadores Campesinos, etc.

De esta manera, se generó la evolución de la agenda temática de los medios escritos ante el conflicto y a medida que esto ocurría salía a la superficie la postura de cada medio de comunicación, sea a través de las informaciones en forma enmascarada, como también mediante las opiniones (editorial) de manera manifiesta (ver cuadro Nº 3).

El 11 de enero se produjo un enfrentamiento entre los de la ciudad (en su mayoría jóvenes) y los denominados movimientos sociales, con un saldo lamentable de dos muertos, un joven de la ciudad y un productor de hoja de coca, y muchos heridos, todo ello se escuchó en la radio y se vio en televisión. Se vivió el conflicto a través de ambos medios.

El día del conflicto entre bolivianos, sean de la ciudad o del campo (11 de enero), la radio era la protagonista, primero se escuchó que había un muerto en la Plaza Principal, mientras en la televisión no se mostraba nada y seguían con su programación habitual, a los pocos minutos, otra noticia en radio, era sobre un joven muerto, de pronto en la televisión decían que no se confirmaba a ninguna persona fallecida, pero llamaban a la pacificación, a no salir a las calles. En la radio, se escuchaba un tumulto de gente, unos gritando, otros lamentándose sobre lo que ocurría.

Comentarios de los periodistas de radio se dejaban sentir: “¡Se están enfrentando [...] “Les están pegando a los cocaleros [...].”. Otro comentaba desde otro punto de la ciudad: “Aquí no pasa nada [...]”. Alguno gritaba: “¡.Estoy en la plaza, confirmado aquí está un muerto [...]!”.

En los barrios nadie podía creer lo que se oía, se generaban comentarios: “¡Ahora sí estamos en guerra civil [...]!”, “Tengo miedo [...]”. Lamentándose decían: “¿Cómo pues le pueden hacer así [...]?”, “Pobre chico, tan joven era...”, refiriéndose al joven asesinado.

En la noche del 11 de enero, lo relatado se verificaba mediante imágenes en televisión confirmando dos muertos y alrededor de 200 personas heridas tanto de un bando como del otro, todo ello fue reflejado en la prensa el 12 de enero. Además de las noticias, por la importancia, también se realizaron separatas, una denominada “Informe” en el caso de Los Tiempos cuyo titular decía: “2 Muertos” e “Informe Especial” en Opinión que titulaba: “Odio y violencia”, reflejando todos los pormenores de lo ocurrido.

3. De la voz y opiniones del y en el periódico

Las opiniones reflejadas a través de los editoriales dando a conocer la opinión del medio, si bien se referían a la coyuntura del departamento, el 12 de enero ocuparon mayor espacio sobre lo acontecido, precisamente, por su importancia, dando a conocer diversas posturas, reprochando los actos violentos y ante todo, haciendo un llamamiento a la paz y a la tranquilidad.

El 8 de enero los editoriales no hacían referencia al conflicto, razón  por la cual no se consideraron para el presente cuadro

Fuente: Elaboración propia en base a los periódicos Los Tiempos y Opinión.

Al margen de ello, las opiniones de los columnistas y los que se expresan en los artículos y comentarios también trataban sobre el conflicto, mediante diversos titulares, connotando los sentimientos de molestia, descontento, frustración y convocando al diálogo y a la negociación.

Los titulares de los artículos de opinión reflejados en el periódico Opinión decían: “Conflictos fatídicos” de Alfredo Mansilla, “Democracia sí, violencia no” de Boris Gomez, “Un perdigón en el ala” de José Gramunt entre otros. En cambio, los artículos de Los Tiempos se presentaban bajo los siguientes titulares: “¿Quiénes alborotan las calles?” de Waldo Peña, “¿Quo vadis Manfred?” de Vezna Marincovick.

Tanto las informaciones, como las páginas de opinión de los periódicos son resultado de la agenda temática, mediante la cual se priorizan los aspectos más relevantes en desmedro de otros y es una clara muestra de que los medios no sólo se ocupan del qué pensar, sino tal, como afirma Enric Saperas, retomando a Bernard Cohen, del sobre qué se debe pensar (Cf. SAPERAS 1987: 56), aunque ello también depende de los referentes y las múltiples mediaciones que se tienen, así como de la realidad en que se vive.

Un aspecto que llama la atención es que en las páginas interiores de los periódicos analizados, sobre todo del periódico Los Tiempos, se podían leer comunicados expresados en votos resolutivos sobre algunas comunidades de regantes informando sobre el desconocimiento del senador Omar Fernández (uno de los que encabezaron las movilizaciones) como su dirigente y apoyando a las autoridades que trabajan por el desarrollo de sus comunidades, de esta manera, se demostraba que los liderazgos se estaban debilitando.

A partir del 9 de enero comienzan a manifestarse, tímidamente, instituciones que se caracterizaron por mediar en los conflictos (ver cuadro Nº 4) tales como la Iglesia Católica, Derechos Humanos y el Defensor del Pueblo, dando a conocer su postura basada en el diálogo y en la pacificación.

Las notas, en gran parte, muestran cómo las instancias mediadoras quieren recuperar ese papel en los conflictos, pero su participación sólo es solicitada por la oposición (los Prefectos de tendencia de derecha) y no así por el gobierno, muestra clara de ello es que el gobierno no los convoca para mediar y prefiere enviar a sus ministros.

4. ¿La democracia en conflicto o el conflicto en democracia?

Ahora bien, si se hubiese concurrido a la manifestación y al enfrentamiento ¿se está participando?, o cuando se va a marchar con una bandera blanca ¿se está siendo partícipe del destino de la patria?, como se dice, participar en democracia es un derecho, o cuando se comenta en la calle sobre la coyuntura del país, ¿se está aportando a la patria?

¿Hasta dónde saber qué es y no es vivir en democracia? ¿el conflicto es una construcción en el proceso de democracia o más bien es una manifestación de repudio de la democracia que se está manejando?, al margen de la causa del conflicto ¿no será que en realidad se está disputando el tipo de democracia que se quiere?

Pasar de la democracia representativa a la democracia participativa, es planteado por Sousa Santos, pero surge la pregunta ¿se estará preparado para ello?, ¿no será que por esa falta de madurez en la consolidación de democracia se están generando conflictos entre bolivianos? La revolución ha sido el camino hacia el cambio, pero será necesario llegar a la confrontación. En lo que se debe trabajar, es en crear mecanismos y oportunidades reales de participación.

Sousa Santos tiene razón debemos avanzar hacia la complementariedad entre la democracia representativa y la participativa como el camino que podrá llevarnos hacia el verdadero cambio retomando todo lo que conlleva la demodiversidad, reconociendo nuestras diferencias y como se dice unidos en la diversidad, es un reto que como bolivianos se debe asumir.

Notas

1. Se autodenominaron como movimientos sociales personas pertenecientes a la federación de cocaleros, regantes, campesinos, etc.

Bibliografía

1. SOUSA SANTOS, Boaventura, (2004). Democracia de alta intensidad. Apuntes para democratizar la democracia. Unidad de análisis e investigación del área de educación ciudadana de la CNE. La Paz- Bolivia.        [ Links ]

2. SAPERAS, Enric, (1987). Los efectos cognitivos de la comunicación de masas. Editorial S.A. Barcelona-España.        [ Links ]

3. LOS TIEMPOS. Del 8 al 14 de enero de 2007.        [ Links ]

4. OPINIÓN. Del 8 al 14 de enero de 2007.        [ Links ]

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