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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.11 n.13 Cochabamba  2006

 

Gestión y mediaciones en las radios comunitarias. Un diagnóstico del Estado de Santa Catarina, sur de Brasil

María Terezinha da Silva

Brasileña, Periodista, con maestría en Educación. Actua como asesora parlamentar en el área de comunicación y prensa (Senado Federal).

terezinhasilva@yahoo.com


Resumen

Este trabajo presenta el panorama actual (2003-2004) del radialismo comunitario en el Estado de Santa Catarina, en el Sur de Brasil. El diagnóstico tiene como objetivo-guía identificar si y como las emisoras locales se han constituido en experiencias de aprendizaje para el ejercicio de la ciudadanía. Para tal propósito se realizó un censo de las emisoras de baja potencia que estaban al aire en el año 2003.  A partir del universo censitario, fue construida una muestra con seis emisoras-caso, la cual permitió el levantamiento de informaciones cualitativas.

Los resultados de la investigación apuntan que obstáculos de orden económico, político, normativo y organizativo han impedido que las radios comunitarias contribuyan a la formación de ciudadanía vía programación. Todo indica que una minoría de las emisoras ha conseguido diversificar los contenidos y que el aprendizaje para el ejercicio de la ciudadanía acontece más por la acción colectiva en el proceso de gestión de la emisora. 

Palabras clave: radio comunitaria, gestión en radio, educación ciudadana.

Resumo

Este trabalho apresenta o panorama atual (2003-2004) do radialismo comunitário no Estado de Santa Cataria, no Sul do Brasil. O diagnóstico tem como objetivo principal identificar se e como essas emissoras têm sido experiências locais de aprendizado para o exercício da cidadania. Foi realizado um censo das emissoras de baixa potência em funcionamento em Santa Catarina no ano de 2003. A partir daí foi selecionada uma amostra com seis casos de emissoras, que fizeram parte da pesquisa qualitativa.

Os resultados da pesquisa apontam que obstáculos de ordem econômica, política, normativa e organizativa têm impedido que as rádios comunitárias contribuam à formação da cidadania através da programação.  Tudo indica que uma minoria delas tem conseguido diversificar os conteúdos e que o aprendizado para o exercício da cidadania ocorre mais pela ação coletiva no processo de gestão da emissora.

Palavras-chave: rádio comunitária; gestão em rádio; educação cidadã.

Abstract

This research aims at to trace a scene of the current development state (2003-2004) of communitarian radios in the State of Santa Catarina, as well as identifying if and as these stations have been local experiences of learning for the exercise of the citizenship. A census of low power stations functioning in Santa Catarina in the year of 2003 was carried through. A sample with six cases of stations who had been part of the qualitative research, was selected there.

The results of the research points that obstacles of economic, politics, normative and organization orders hinder that the communitarian radios contribute to the formation of the citizenship through the programming. Everything indicates that its minority has got to diversify the contents and that the learning for the exercise of citizenship occurs, mainly, with the collective action on the process of radio station management.

Key words: communitarian radio; management in radio; citizenship education.


1. Presentación

Este artículo presenta los principales análisis y conclusiones de una investigación de maestría, concluida en abril de 2005, con el título de Gestión y Mediaciones en las Radios Comunitarias de Santa Catarina: límites y posibilidades educativas1. El objetivo de la investigación fue trazar un panorama actual (2003-2004) sobre el desarrollo de las radios comunitarias en el Estado de Santa Catarina2, en la región sur de Brasil, e identificar si y como, las emisoras, se han constituido en experiencias locales de aprendizaje para el ejercicio de la ciudadanía.

La proliferación de estas emisoras en el Brasil, en el final de los años 90, en un contexto de intensificación del proceso de globalización económica y mundialización de la cultura, está relacionada con las luchas por la democratización de la comunicación y con las nuevas condiciones en las que se dan las luchas por los derechos y la ciudadanía, cada vez más mediadas por la comunicación de masas. Además, distintas experiencias desarrolladas en este campo, en los últimos años, vienen a confirmar la cada vez más fuerte e importante interrelación entre comunicación y educación, a tal punto, que algunos investigadores en la actualidad la llegan a clasificar como el surgimiento de un nuevo campo de estudios, de prácticas y acciones políticas (Belloni, 2002; Soares, 2001). En este escenario, se torna fundamental estudiar, comprender y apropiarse creativamente de las nuevas posibilidades que la democratización de la técnica trae tanto para la comunicación como para la educación.

El radio es uno de los principales medios de comunicación masiva, incluso en el Brasil, pero es el menos estudiado (Meditsch, 2002). Esta constatación no es diferente cuando se trata del uso de esa tecnología en proyectos relacionados con la educación entre los sectores populares. Si comparamos la trayectoria de la utilización de la radio, en experiencias desarrolladas por sectores populares, con las reflexiones sobre esta modalidad de comunicación, percibimos que los estudios aparecen, en mayor cantidad, después de 1998, año de aprobación de la ley de radiodifusión comunitaria en Brasil y de la diseminación de prácticas comunitarias que envuelven la radio. Aún así, parece haber un déficit de innovación analítica que nos permita ir más allá de las constataciones sobre el potencial de las radios comunitarias para la democratización de la comunicación, la construcción de ciudadanía, el desarrollo local, etc.       

Entendemos la comunicación como un proceso social que envuelve una relación entre dos o más sujetos, mediada por tecnologías que operan en una lógica de producción industrial e económica, en contextos socio-culturales diferenciados, y que produce una mercancía sui generis denominada cultura. Pero, la comunicación no se limita a los medios y tecnologías. Como proceso relacional, esta envuelve también las mediaciones y las formas como los sujetos se apropian de esos medios. De este modo, asumimos que los procesos comunicativos acontecen en contextos culturales atravesados por conflictos. A partir de esta perspectiva, las radios comunitarias son lugares de mediación, por donde circulan significados y donde operan resistencias sociales. Esas radios tienen potencial para desarrollar un papel mediador en la construcción de nuevas formas de participación social.

Ya la educación es entendida como una práctica social permanente de formación de los individuos cuyo potencial de emancipación puede estar presente en el espacio de la escuela o de las prácticas desarrolladas por los movimientos populares y otras organizaciones de la sociedad civil. Las radios comunitarias pueden, por tanto, desarrollar prácticas educativas, sea dentro o fuera de la institución educativa. De esta forma, no colocamos en disyuntiva las experiencias formativas de la radio, con su énfasis en la organización y la participación política - lo que constituye el foco de nuestro trabajo – y las experiencias de radio en las escuelas, con todo su potencial para desencadenar nuevas metodologías cognitivas.

Además de trazar un panorama sobre el estado actual del radialismo comunitario en Santa Catarina, tratamos de identificar cuáles son las condiciones socio-culturales más propicias para el desarrollo de este tipo de radio y qué aprendizajes acontecen en esas experiencias. Así, optamos por cimentar la investigación en un modelo teórico – el de las mediaciones – que permita ir más allá del análisis sobre las emisoras comunitarias, porque entendemos que ellas no están abstraídas de los contextos donde están localizadas, es decir, sus actos comunicativos siempre están insertos en mediaciones. Pensamos así, que el análisis de mediaciones es la mejor contribución para responder a nuestra pregunta de partida sobre el papel educativo de las radios comunitarias3.

Buscamos en Martín-Barbero (1997) la inspiración para la construcción de nuestro modelo de análisis sobre las mediaciones del proceso de gestión de una radio comunitaria. Denominamos mediaciones a los factores contextuales que condicionan – frenan o estimulan – la gestación y producción de las radios comunitarias. Destacamos cuatro mediaciones específicas, identificadas en la primera etapa de la investigación y analizadas en cada una de las seis radios de la muestra: la normatividad jurídica, la economía local, la política y el asociativismo civil, y las afirmaciones identitarias. Entendemos que la producción de un medio de comunicación como la radio comunitaria está inserta en el proceso de gestión, o sea, en el conjunto de los procesos decisorios que posibilitan la existencia de la emisora y que definen el tipo de apropiación que de ella hace la comunidad. El proceso de gestión contiene dimensiones como el liderazgo de una o algunas personas, el proyecto y la articulación colectiva de la radio, y la producción – también analizadas en las seis radios de la muestra.

Esquema Nº 1

Modelo de análisis: Mediaciones de la gestión en las radios comunitarias (Santa Catarina - Brasil)

Fuente: elaboración propia.

Dos hipótesis guiaron la investigación. La primera afirma que en el estado actual de desarrollo de las estaciones radiales –con experiencias relativamente recientes y obstáculos de orden político, normativo, organizativo, económico, etc.– el aprendizaje para la ciudadanía acontece más por el proceso de gestión de la radio de que propiamente por los contenidos de la programación. La segunda sostiene que la radio comunitaria es una iniciativa de competición con las radios comerciales y, en este sentido, es frenada por la normatividad jurídica vigente, pero estimulada por las demandas de la economía y de la vida política locales, lo mismo que por afirmaciones identitarias.

2. Inventario cuantitativo por municipios y selección de la muestra

Para hacer el análisis, dividimos la investigación en dos partes. En la primera, realizada a lo largo del segundo semestre de 2003, hicimos un censo, hasta entonces inexistente, en los 293 municipios del Estado de Santa Catarina, de todas las emisoras de baja potencia en funcionamiento en aquel periodo, lo que arrojó un total de 120. Las informaciones levantadas en esta primera etapa de la investigación empírica, a través de una encuesta telefónica, fueron sintetizadas y organizadas dentro de las siguientes variables: gestión, producción, recepción, articulación y tecnología.

Con este mapa general de las radios, pudimos iniciar el segundo momento para la selección de la muestra. Comenzamos el plan de muestreo estableciendo como primer criterio la antigüedad de la radio. Seleccionamos 43 emisoras que, en diciembre de 2003, estaban en el aire hacia más de dos años, tiempo que consideramos un buen indicador de que la emisora había adquirido estabilidad y mayor grado de maduración en su proyecto4.

Las informaciones sobre las emisoras en el aire hacia más de dos años nos permitieron también agrupar las radios en cuatro categorías: comunitarias (22), mixtas (13), particulares (06) y confesionales (02). La clasificación consideró, fundamentalmente, la participación de la comunidad en la gestión de la emisora y/o en la producción de los contenidos y la articulación de la radio con otras organizaciones.

Las emisoras que consideramos comunitarias son aquellas que, en general, consiguen un mayor nivel de participación y/o articulación y poseen espacios colectivos de decisión. No siempre consiguen reunir, al mismo tiempo, la participación en la programación y/o en la gestión (a veces, sólo en una u otra) y la capacidad de articulación con otras entidades. Pero el levantamiento muestra que esas emisoras tienen base social. Surgieron por la iniciativa de un grupo de personas y/o entidades vinculadas a movimientos populares, parte de ellas articuladas con la iglesia católica o a sus pastorales.

En las radios clasificadas como mixtas, el nivel de compromiso de la comunidad es menor y generalmente la gestión es centralizada en una o pocas personas. Son aquellas que surgieron de un proyecto individual (de una persona o grupo restringido), pero poseen alguna apertura a la participación comunitaria, y aquellas que hicieron el movimiento contrario: surgieron con la pretensión de conseguir la participación de la comunidad y de sus entidades, pero alcanzaron ese compromiso solo en el inicio de la experiencia. En general, esa participación ocurre más a través del uso de algún espacio de la programación que en la gestión de la radio, normalmente centralizada en una o pocas personas. Esa es la diferencia principal entre la categoría mixtas e las comunitarias propiamente dichas, pues estas últimas poseen, en mayor o menor grado, gestión y rutina de decisión colectivas sobre la emisora.

Las radios particulares son aquellas que surgieron de una iniciativa individual, de un grupo restringido de personas o de una entidad sin base social. En general, aparecen motivadas por intereses comerciales o políticos, o sea, la radio es instrumento para abrir o ampliar negocios e influencias. Cuando son buscadas abren espacios para la comunidad o entidades, pero apenas divulgan sus noticias. La gestión y la definición de contenidos están centralizadas en una o pocas personas.

Ya las radios clasificadas como confesionales son aquellas cuya gestión es hecha directamente y apenas por una iglesia o cuyos contenidos son predominantemente religiosos. En general, son dirigidas o vinculadas a iglesias evangélicas. Algunas intentan incluir informaciones generales y hasta abren espacio o buscan una aproximación con la comunidad, pero el trabajo es predominantemente asistencial.

Tanto en el grupo de las confesionales como en el de las particulares, la existencia de una asociación y hasta la presencia de más de una entidad en su composición es, en general, una mera formalidad, una exigencia de la ley de radiodifusión comunitaria. En ambas no encontramos indicios de participación y de articulación con organizaciones civiles locales y, por eso, decidimos excluirlas del plan de muestreo.

Llegamos entonces a una muestra con seis emisoras-caso, una en cada región del Estado de Santa Catarina, que hicieron parte de la segunda etapa de la investigación, la cualitativa.       Las informaciones recogidas en las seis emisoras del muestreo fueron sistematizadas y analizadas a la luz de nuestras hipótesis de interpretación y del modelo teórico escogido. A seguir, presentamos los resultados del diagnóstico cualitativo de las radios comunitarias en el Estado de Santa Catarina y algunas respuestas a las preguntas de partida sobre el papel educativo desempeñado por esas emisoras.

3. Diagnóstico cualitativo del radialismo comunitario en Santa Catarina

Los datos del muestreo nos permitieron matizar el mapa inicial, hecho en 2003, que había mostrado que la mayoría de las emisoras de baja potencia reivindicaba el título de radio comunitaria aunque no tuvieran participación comunitaria en la gestión ni en la programación y/o fuera motivada por intereses particulares. Las siguientes inferencias, hechas a partir de la muestra de seis emisoras, no obedecen a criterios estadísticos, in strictu sensu, pues las informaciones de la muestra no eran de naturaleza cuantificable, pero se ajustan a los criterios de validez in lato sensu: reducción del sesgo de muestreo y amplitud de la muestra.

3.1. La proliferación, por impulsos del PT y pastorales católicas

El diagnóstico del radialismo comunitario en el Estado de Santa Catarina indica que hubo una proliferación de emisoras de baja potencia principalmente en el periodo entre 1997 y 20025. Las comunitarias fueron pioneras, con algunas experiencias ya en 1996, pero la diseminación aconteció especialmente en 1997 y 1998. Las particulares, confesionales y muchas de las mixtas son, en general, posteriores a ese periodo y se beneficiaron de esa apertura del espacio conquistado por las comunitarias.

El análisis de las emisoras comunitarias de nuestra investigación cualitativa indica que ese tipo de radio nació de la acción de militantes y/u organizaciones populares vinculados, predominantemente, a las pastorales de la Iglesia Católica y/o a partidos de centro-izquierda, en especial al PT (Partido de los Trabajadores), interesados en multiplicar información, realizar formación y concientización política, y en fortalecer organizaciones locales para disputar hegemonía en el municipio. Por tanto, su génesis está vinculada a las luchas políticas y a la disputa del poder local, lo que las lleva a enfrentar obstáculos también políticos, materializados, sobre todo, en la forma de denuncias a los órganos de fiscalización, en el caso de las que todavía no poseen la autorización del Ministerio de las Comunicaciones para su funcionamiento: casi el 65% de las que estaban al aire en 2003. El surgimiento de radios comunitarias hizo parte de un movimiento nacional que presionaba por el derecho a la comunicación y por la democratización de los medios de comunicación y que exigía del Estado el reconocimiento legal de las experiencias comunitarias en radio. Buscaban garantizar el acceso de los movimientos populares, organizaciones e instituciones de la sociedad civil local a un medio de comunicación relativamente barato, a través del cual pudiesen multiplicar el trabajo de concientización política, la lucha por los derechos, ciudadanía y la construcción de contra-hegemonía a partir del espacio local.

El año de aprobación de la ley de radiodifusión comunitaria en Brasil -1998 - fue también un año de intensa represión a las emisoras que habían entrado al aire. En general, la acción represiva demuestra la eficacia en sus objetivos ya que varios casos de emisoras cerradas y con equipos incautados en aquel periodo no consiguieron u optaron por no volver a entrar al aire antes de conseguir la autorización del Ministerio de las Comunicaciones, lo que comenzó a acontecer solamente a partir de mediados de 2001- tres años después de la publicación de la ley y del decreto que la reglamentó. Ese factor y las dificultades de organización enfriaron y dispersaron el movimiento de radios, que hasta hoy ha tenido dificultades para reorganizarse, de la misma forma que ocurre en el resto de Brasil6.

Las radios comunitarias se consolidaron, en la mayoría de los casos, en municipios pequeños, con menos de 25 mil habitantes – donde no existe vehículo de comunicación y siquiera medios básicos como el teléfono. Pero son municipios donde hay por lo menos algunos movimientos sociales y políticos, sean pastorales, sindicatos de trabajadores y/o asociaciones vecinales activas. En general, poseen un proceso de gestión con espacios colectivos de decisión, en mayor o menor grado. Parece haber una tendencia a una mayor movilización colectiva en torno de aquellas en las cuales los gestores conciben la participación como algo que necesita de permanente motivación, mientras que en otras predomina la idea de que la participación debería ocurrir espontáneamente – lo que aproxima estas últimas de las emisoras clasificadas como mixtas, que dicen estar abiertas a la participación, pero no la estimulan.

Es probable que las emisoras clasificadas en nuestra primera tipología como mixtas – un tipo intermedio entre las comunitarias y las particulares – sean, en la realidad, una estrategia individual de disputa y ocupación del espacio en el dial a partir de brechas en la normatividad jurídica de la radiodifusión comunitaria, o sea, la posibilidad de controlar un medio de comunicación en el municipio, con un costo bien inferior al representado por una radio comercial. Aún así, consideramos oportuno mantener la categoría de radios mixtas, pues hay indicios de que algunas de esas emisoras hayan surgido como una iniciativa más colectiva, que, poco a poco, se fue reduciendo o desapareciendo por cambios entre los gestores o por la propia dinámica y fragilidad del asociativismo civil local.

Por otro lado, también hay indicios de que emisoras que fueron clasificadas como comunitarias experimentaron o experimentan esa merma en la participación social o en la capacidad de articulación con otras organizaciones locales – con repercusiones también en la programación – debido a los cambios en el proceso de gestión, lo que es relativamente común tratándose de trabajo mayoritariamente voluntario. Ese movimiento de subidas y bajadas por el cual pasan muchos de esos proyectos indica cuán condicionados están por sus contextos: desde la dinámica del asociativismo local hasta el cambio en el perfil de los líderes que están al frente de la gestión y de la programación. Lo anterior sirve para pensar que más que un estado previamente definido y estático, la radio comunitaria es una experiencia dinámica, atravesada por conflictos, dilemas y ambigüedades, fuertemente influenciada por el perfil de sus participantes y por las características de la vida política, económica y cultural del municipio.

3.2. Las iniciativas de carácter particular

Con la apertura de espacios por el movimiento de las radios comunitarias, comenzaron a entrar al aire también, a partir de 1999, una nueva serie de radios, no sólo comunitarias, sino también de carácter particular (de cuño comercial o político) y confesional. En general, las radios de carácter particular surgieron después de la aparición de otras emisoras comunitarias. Es difícil precisar quien lidera las emisoras particulares ya que no estaban incluidas en nuestra muestra. Pero el levantamiento inicial indica una diversidad de perfiles en el liderazgo: iglesias, especialmente evangélicas; políticos; empresarios locales; profesionales liberales; voluntarios de entidades con un sesgo más asistencial e individuos con trayectoria en trabajos relacionados con la electrónica y con la comunicación (periódicos en los municipios, radialistas, asesorías de alcaldías y/o Concejos Municipales) o con la música y la promoción de eventos (shows, salones de baile).

Las informaciones recogidas indican que esas emisoras particulares están situadas en municipios grandes – donde ellas se tornan una forma barata de competición, aunque restringida, con las emisoras comerciales, por el prestigio personal, la ampliación de negocios, y la influencia política en la audiencia – o en municipios pequeños donde el asociativismo civil es frágil o prácticamente inexistente.

Todo indica que esas dos categorías de emisoras de baja potencia – las particulares y las confesionales, sobre todo las primeras -, fueron más eficientes y ágiles que las comunitarias, en la conquista de la autorización por parte del Ministerio de las Comunicaciones. De las 43 que al final de 2003 ya estaban en el aire hacia más de dos años, 24 tenían autorización para funcionamiento, de las cuales sólo 09 pueden ser clasificadas como comunitarias.

3.3. Diversificación de los contenidos como principal desafío

En las emisoras clasificadas como mixtas, particulares y confesionales práctica­mente no existe diversi­dad de contenidos y fuentes, y predomina la música. En las comunitarias, la progra­mación ha sido objeto de mayor atención, pero, aún así, la diversificación de contenidos es un gran desafío, incluso para muchas de aquellas que ya están al aire hace más de tres años. La mayoría todavía no han logrado avanzar más allá de una programación mayoritariamente musical. No consiguen hacer producción propia de noticias, en general divulgadas apenas bajo la forma de avisos de utilidad pública; las campañas educativas son eventuales y los debates sobre problemas del municipio y demandas de la ciudadanía son raros o inexistentes. Los gestores apuntan como principales límites para la diversificación de contenidos la falta de recursos, de tiempo y de formación de los programadores.

Las emisoras que consiguieron diversificar la programación tienen en común la conjugación de factores como la gestión colectiva en torno de la estación radial, principalmente el acompañamiento y debates regulares sobre la programación; considerable número de voluntarios en la gestión y en la programación, generalmente con una trayectoria personal de militancia social y política; relativa formación técnica y/o política de los programadores.

Sin embargo, es posible decir que, del universo de 120 radios que estaban al aire en 2003, sólo una minoría ha conseguido equilibrar la música y los avisos de utilidad pública, predominantes en la mayoría de ellas, con el debate público sobre los problemas del municipio y de los ciudadanos. En la mayoría de las emisoras, por tanto, todavía son grandes las limitaciones en términos de la calidad de la información que llega a la audiencia y la posibilidad de formación para la ciudadanía a través de los contenidos divulgados.

3.4. La política como principal mediación y la relación radio/poder público local

El mapa general y la investigación cualitativa permiten decir que todavía hay una tendencia en las emisoras de baja potencia (comunitarias, mixtas, particulares y posiblemente las confesionales) a entablar relaciones con el poder público local en la lógica de la concertación y menos de la oposición sistemática, especialmente en los municipios de pequeño y medio porte, donde la radio es el único o el principal vehículo de comunicación, inclusive para el gobierno municipal. Entre aquellas que en diciembre de 2003 estaban al aire hace más de dos años, inclusive las seis de la investigación cualitativa, no identificamos ninguna que mencionase una relación de oposición, en el sentido de control social, al poder público local.

            La tendencia a la concertación es identificada inclusive en las comunitarias, pero es en algunas de estas que se observa una relativa independencia – aunque no oposición sistemática, que les permite abordar temas polémicos, cuyo centro generalmente es el poder público. Es decir, consiguen mantener una relación de cooperación puntual y crítica con menor riesgo de cooptación. Por lo que verificamos en el trabajo cualitativo, es el control social de una gestión colectiva lo que ha sido la diferencia en el tipo de relación que la radio comunitaria tiene con el poder público, garantizando el debate de temas de interés común con mayor potencial para repercutir en la opinión pública local y de contribuir para la formación de la ciudadanía.

Así, hay radios que, aunque minoritarias en el universo de las actualmente existentes, son experiencias colectivas de lucha contra-hegemónica local. Hacen un contrapunto a las lógicas de la espectacularización, privatización del debate público y supervaloración del presente que predominan en los grandes medios de comunicación. Consiguen crear espacios públicos y estimular la participación en el debate sobre temas de interés colectivo y han sido el único espacio de recuperación y divulgación de la historia y la cultura locales.

3.5. Respuestas a las cuestiones de partida

Cerramos la presentación de nuestros resultados de investigación con las respuestas más plausibles a las que fueron las preguntas de partida. En ellas están insertos los elementos que, en nuestro entendimiento, van en la dirección de las dos hipótesis con las cuales trabajamos.

¿Qué prácticas educativas acontecen en las radios comunitarias?

Los datos empíricos confirman que, en la fase actual del desarrollo del radialismo comunitario en Santa Catarina (con experiencias cuyo tiempo medio no supera los tres años y para las cuales no existen proyectos y políticas de orientación, formación, etc.) las radios han sido espacio para aprendizajes, individuales y colectivos, más por el proceso de gestión de la emisora que por los contenidos de la programación. Se trata de aprendizajes como el acceso a la técnica de la radio, la elevación de la auto-estima y el reconocimiento social de las personas que hablan en la radio o son citadas a través de la emisora, aprendizaje de una profesión para los jóvenes, la conciencia sobre la necesidad de negociación y diálogo para la convivencia social y para el mantenimiento de un bien colectivo, la convivencia ecuménica entre diversas iglesias etc. Se trata, por tanto, mucho más de un aprendizaje interno, de las personas que participan de la gestión y/o programación de las emisoras, que un aprendizaje externo, en el sentido de la divulgación de contenidos con capacidad de generar debate en el municipio, incidir en la opinión pública local, mobilizar las personas y formar para la ciudadanía.

En este sentido, podemos decir que el conflicto entre profesionalización y participación comunitaria (volunta­riado, militancia) en la programación, que aparece en algunas radios, puede estar relacionado a los límites y posibilidades educativas de la radio comunitaria. La participación permite el aprendizaje interno, pero posiblemente torne menos eficaz la comunicación y, por tanto, la conquista de objetivos político-educativos en la perspectiva de la formación de la ciudadanía. La radio acaba existiendo mucho más para sus participantes que para el público en general, es decir, la democratización del acceso a la técnica y al medio, per se, no garantiza un resultado inmediato en términos de la calidad de la programación que llega al público, porque todo el proceso envuelve varias mediaciones. Así, después de los grandes esfuerzos individuales y colectivos para la apertura de las emisoras, la mayoría de ellas tiene dificultades para alcanzar los objetivos o proyectos volcados a las prácticas educativas relacionadas a los contenidos, cuya repercusión en el público es más amplia que las prácticas de gestión - aunque es más difícil de mensurar.

¿Cuáles son las condiciones socio-culturales más propicias para el desarrollo del radialismo comunitario en el sentido de la formación ciudadana?

Nuestro trabajo identificó, sin embargo, algunas experiencias que han conseguido ser o estimular espacios públicos de debate en la vida municipal, lo que nos lleva a indagar sobre cuál es el momento y/o las condiciones a partir de las cuales ciertas emisoras comunitarias consiguen ultrapasar el umbral de los avisos de utilidad pública. La investigación cualitativa muestra algunos factores importantes: el tiempo de la experiencia (en general a partir de los tres años); emisoras situadas en municipios donde hay algún grado de participación política de organizaciones e instituciones de la sociedad civil, más o menos aglutinadas en torno de la gestión colectiva de la radio, con debate y acompaña­miento perma­nente de la programación; algún grado de profesionaliza­ción y/o de formación política de los que hacen la programación (volunta­rios o no), adultos y jóvenes militantes de movimientos sociales; y relativa independencia político-financiera del poder público local o una relación de cooperación crítica. De cualquier manera, la afirmación de que contenidos divulgados por esas radios están efectivamente repercutiendo en la opinión pública del municipio y contribuyendo para la formación de la ciudadanía dependería de un estudio de recepción.

Las informaciones levantadas nos llevan a interpretar que la radio es mucho más una consecuencia que una causa de la articulación política de los movimientos sociales, sindicatos, iglesias, partidos políticos etc. La génesis de la radio comunitaria está en la capacidad de articulación política de grupos locales que ven en la emisora un medio poderoso de hacer política, es decir, de ampliar su influencia y construir hegemonía.   Así, podemos decir que las radios comunitarias son espacios donde hay intercambio simbólico, resistencias sociales, manifestación de viejas y nuevas demandas por la ciudadanía. Como ya vimos, algunas de ellas han conseguido desarrollar un papel mediador en la construcción de ciudadanía, es decir, han desarrollado un papel educativo en el sentido de la concientización de la población a respecto de la existencia de derechos. Y lo hacen cuando se constituyen en espacio de intercambio de información, debate público y decisión sobre los intereses colectivos de la población local; cuando recuperan, valorizan y hacen circular la memoria histórica y cultural de los habitantes del municipio; cuando impulsan nuevas alternativas económicas y cuestionan las que degradan la vida; cuando estimulan las luchas por derechos trabadas por los movimientos locales; en fin, cuando multiplican informaciones que cuestionan la dominación y procuran construir contra-hegemonía.

El análisis de las mediaciones que identificamos (normatividad jurídica, economía local, política y asociativismo civil, y afirmaciones identitarias) en las seis emisoras de la muestra también va en la dirección de nuestra segunda hipótesis: la radio comunitaria es una iniciativa que compite con las radios comerciales y, en ese sentido, es obstaculizada por la normatividad jurídica vigente, pero estimulada por la economía, la política, el asociativismo civil y las afirmaciones identitarias locales. Sin embargo, los datos empíricos aportan elementos que hacen más compleja la hipótesis de la competitividad, estímulos y frenos, y las relaciones entre algunos de ellos. La competencia se da, especialmente, en el inicio del proceso de implantación de la emisora, cuando aún no posee autorización para el funcionamiento. Más que una competencia económica, por la pauta publicitaria, la radio representa una competencia política, en la medida en que es vista como un instrumento importante del poder político, principalmente en los pequeños municipios, donde es el principal o único medio de comunicación, con audiencia de parte significativa de la población. Como la génesis de las radios comunitarias está asociada a la lucha política – por intereses colectivos y reconocimiento de derechos o por un proyecto político individual – ellas tienen en la política una mediación fundamental, que frena tanto cuanto estimula su trabajo. Es estímulo cuando se relaciona con la política en sentido amplio – de participación ciudadana y fortalecimiento del asociativismo civil local – pero es freno cuando vinculada a la disputa político-partidaria en el municipio.

Aún en lo que se refiere a las mediaciones, nuestra investigación muestra que la economía no sólo estimula como también frena el trabajo de las radios. Es freno por las limitaciones de financiación que llevan a algunas emisoras a una mayor dependencia del poder público local, con el riesgo consecuente de condicionamiento de los contenidos. Pero es estímulo en la medida en que ha ayudado a impulsar experiencias económicas alternativas y ha permitido el acceso de los pequeños y medios negocios a una publicidad más barata si comparada con las emisoras comerciales.

Por último, pero no menos importante, la afirmación de identidades también media el trabajo de la radio, menos en el impulso inicial de la creación de la emisora y más en la programación, principalmente en aquellas emisoras comunitarias que han conseguido diversificar los contenidos. Esas radios han sido el principal o único espacio de divulgación de la música producida en la región, y de rescate y expresión de la memoria histórico-cultural del municipio. Pero el punto común en la mayoría de las radios de baja potencia, inclusive las no comunitarias, es la presencia de la dimensión religiosa, sea de la participación de las iglesias en la fundación de las emisoras, en la gestión o, con mayor frecuencia, en los espacios de la programación. La mediación de la religiosidad en estas radios puede ser importante tema para una investigación en el campo de la sociología de las religiones.

¿Qué posibilidades y límites existen para el uso del radialismo comunitario en educación?

La proliferación de emisoras de baja potencia en diversos municipios del Estado de Santa Catarina y del Brasil se relaciona, como ya vimos, a la globalización – un proceso dialéctico que tanto permite los ajustes del capital internacional cuanto las luchas contra-hegemónicas como la afirmación de identidades locales. Se relaciona también con la tendencia a la concentración y privatización, incluso de la comunicación de masas, y con las luchas por la democratización y por ciudadanía. La expansión de esas radios abre, por tanto, un campo de posibilidades para que sean utilizadas y apropiadas con fines educativos en el ámbito de los movimientos sociales y de las escuelas. Pero la concretización de esas posibilidades depende de la superación de una serie de factores, no sólo locales, que hoy limitan el papel educativo que pueden desempeñar. La ley brasilera de radiodifusión comunitaria incluye las actividades educativas como una de las finalidades de la programación de esas radios, pero las experiencias muestran que apenas una minoría de ellas han conseguido alcanzar ese fin, por cuenta también de limitaciones de la propia legislación y de la política pública practicada por el Estado en ese sector: los límites para la financiación; la prioridad para la represión-fiscalización del espectro y no el cumplimiento de las finalidades de las emisoras y de sus programaciones; morosidad en la autorización de las radios; falta de mecanismos que eviten la concesión de radios a organizaciones que representen apenas intereses particulares, etc7.

El uso de las emisoras de baja potencia en procesos educativos, por tanto, depende también del perfeccionamiento de la legislación y de otras iniciativas de política pública para: a) Garantizar mejores condiciones para que las radios puedan cumplir las finalidades previstas en la propia ley, como las educativas. Es el caso del financiamiento y de la formación de los (las) programadores, por ejemplo, que retomaremos más adelante; b) Crear mecanismos que aseguren la destinación de concesiones a las organizaciones e instituciones de la sociedad civil con propuesta clara del uso de la estación radial en proyectos formativos y plurales, asegurando formas de acompañamiento regular de la programación. En este caso, una alternativa podría ser la creación de una comisión regional, compuesta por representantes del Estado y la sociedad civil, capaz de debatir y subsidiar al Ministerio de las Comunicaciones en la concesión de las licencias de funcionamiento y en el acompañamiento de la programación de las emisoras. Otra posibilidad es la inclusión de las radios comunitarias en la pauta de debates de los “Conselhos Municipais de Educação” y/o de Cultura. En tal sentido, vale mencionar la casi-ausencia de las escuelas en el uso de las radios comunitarias como espacio de educación para y con los medios y la tendencia a reducir su participación a los avisos esporádicos y a la divulgación de actividades, incluso en municipios donde los gestores de las emisoras animan a las escuelas y Secretarías de Educación a producir un programa propio. Esa distancia de las escuelas ha restringido el papel que la radio puede desempeñar en el ámbito de las prácticas pedagógicas escolares.

La investigación cualitativa muestra otro obstáculo, cuya superación es condición sine qua non para potencializar el uso de las radios comunitarias en procesos educativos: la tendencia, presente en la cultura política brasilera, de la reducción de la política a la política partidaria. Ese reduccionismo ha impedido muchas emisoras, inclusive comunitarias, de tematizar problemas del municipio, por miedo de provocar conflictos – inherentes a los procesos de negociación, diálogo y construcción de consenso - y/o de estimular luchas entre partidos o grupos políticos. La radio acaba perdiendo su potencial de instrumento de debate, multiplicación de informaciones, conocimientos, educación y de estímulo a la participación política, requisitos fundamentales en la formación de la ciudadanía.

Otro factor limitante es la dificultad de organización y estructuración de asociación (sea en los Estados o Nacional) representativa de esas radios, con capacidad de incidir en la política pública del sector, acompañar, orientar y capacitar esas emisoras. La completa ausencia de proyectos de formación para programadores en la mayoría de las emisoras, sea por iniciativa propia, de la Asociación de las radios o del Estado brasilero, es uno de os principales obstáculos para el avance en la programación. Iniciativas que busquen la calidad y diversidad en los contenidos es factor clave para entender lo se pretende y cual es el papel de esas emisoras en la sociedad: si es solamente garantizar una relativa democratización del acceso al medio y los aprendizajes que esta etapa ha permitido – el aprendizaje interno – o si es avanzar para otra fase en la cual esas emisoras puedan efectivamente contribuir en la divulgación de contenidos y en la creación de espacios de debates para la formación de ciudadanía – el aprendizaje externo.

El problema de la falta de iniciativas en la formación nos lleva a indagar sobre una posible ambigüedad en torno de quien puede invertir en la formación y calificación de las personas que están al frente de las programaciones de las emisoras: si las organizaciones de la sociedad civil aglutinadas en torno de las radios, cuyas limitaciones son, especialmente, financieras, o si el Estado, lo que generaría un debate en torno de la autonomía o no de las emisoras. Si estamos de acuerdo con Gramsci (1991) y entendemos que la sociedad civil posee una dimensión privada, pero también público-estatal, es decir, la sociedad civil también es Estado, podemos pensar entonces que lo público - en el sentido de aquello que es el derecho de todos – también está presente en la sociedad civil. Es decir, una radio comunitaria es una organización de la sociedad civil y, por tanto, posee una dimensión privada, puesto que está vinculada a las asociaciones civiles privadas, pero también posee una dimensión pública y estatal, en la medida en que el Estado legisla sobre esas emisoras y que estas están inseridas en un contexto de luchas por los derechos, por lo que es público y de todos. Así, no habrá obstáculos para que las radios comunitarias puedan también tener acceso a recursos públicos. El problema es que, hasta el momento, el Estado brasilero no ha tomado la iniciativa en este sentido. Al contrario, la normativa jurídica vigente restringe las posibilidades de sostenimiento y de actuación de ese tipo de estaciones radiales al mismo tiempo que protege abiertamente a las comerciales, que operan según la lógica del lucro y los intereses privados.

El tema de la formación en las radios comunitarias – de las personas que actúan en las emisoras y del público que las escucha- remite, por tanto, a las propias contradicciones de la democracia capitalista: democratiza y permite el acceso, pero dificulta el funcionamiento y el sostenimiento económico, para mostrar a la lógica privada como la única posible y viable. Permanece, entonces, la larga distancia entre la democratización de la propiedad y del acceso a la técnica y la efectiva democratización de la comunicación, en el sentido de la producción y circulación de los contenidos diversos, plurales y con potencial de formación de la ciudadanía.

Si terminamos este trabajo confirmando nuestra tesis sobre las limitaciones actuales de las radios comunitarias para la formación de la ciudadanía a través de la programación, dados los obstáculos y conyunturas estudiadas, el descubrimiento de que hay emisoras, aunque minoritarias, realizando este trabajo alimenta la convicción sobre las posibilidades del uso del radialismo comunitario en procesos educativos. Reafirma, por tanto, la convicción sobre el potencial de emancipación de la comunicación.

Notas

1.  La investigación de maestría fue realizada en la Universidad Federal de Santa Catarina/Brasil, entre marzo de 2003 y abril de 2005, en el curso de Post-Grado en Educación - línea de investigación Educación y Comunicación. El texto integral de la tesis de maestría está disponible en www.bu.ufsc.br

2.  En Brasil, el Estado Federado equivale a lo que en otros países latinoamericanos se denomina Departamento o Provincia. El Gobierno Federal es el Estado Central.

3.  Por limitaciones de tiempo y de recursos, situamos nuestra investigación en el ámbito de la producción/emisión (gestión) y no incluímos estudios de recepción. Buscamos identificar no lo que las personas hacen con las emisiones de la radio comunitaria y si lo que hacen para que exista la emisión de la radio.

4.  Además del criterio temporal, el plan de muestreo incluyó el criterio espacial (representación de las seis regiones del Estado de Santa Catarina); la distinción de dos categorías de radio (comunitaria y mixta); elementos de contraste (escogencia de la radio comunitaria más antigua entre las 22 comunitarias y escogencia aleatoria de una de las 13 clasificadas como mixtas); radios con y sin autorización; y escogencia aleatoria de las cuatro regiones restantes.

     Hicieran parte de la muestra las radios Luz e Vida – del municipio de Itajaí (región del Valle), clasificada como mixta; y cinco comunitarias: radio Nascente do Vale, del municipio de Alfredo Wagner (región de la Grande Florianópolis); la Estúdio 105, de Campo Belo do Sul (Región Serrana); la Pedra Branca, de Coronel Martins (Región Oeste); la Pró-Guaramirim, de Guaramirim (Región Norte); y la radio Sambaqui, del municipio de Jaguaruna (Región Sur).

5.  Por lo general, en Brasil fue este el período en que hubo la proliferación de las emisoras de baja potencia, denominadas “comunitarias” por la Ley que reglamentó este tipo de radio en el país (Ley nº 6.912, de 19/02/98). Sin embargo, desde los años 70 hubo experiencias deste tipo de emisoras en el país, generalmente denominadas “radios libres”.

6.  La “Associação Brasileira de Rádios Comunitárias” (ABRAÇO) surgió del Movimiento Nacional por la Democratización de la Comunicación y fue creada durante el II Encontro Nacional de Rádios Livres e Comunitárias, realizado en 1996, en la ciudad de Praia Grande (São Paulo). En aquel año y en los siguientes, consiguió organizarse en algunos Estados brasileros, entre los cuales Santa Catarina, principalmente con el apoyo - incluso financiero – del Partido de los Trabajadores (PT). Integrada mayoritariamente por militantes del PT, la ABRAÇO reprodujo internamente las mismas disputas entre las tendencias de este Partido. Este partidismo dentro de la ABRAÇO fue uno de los factores que llevaron a la desarticulación del movimiento de radios comunitarias, por lo menos en el Estado de Santa Catarina, en el año 2000. Tanto nacionalmente como en los Estados, la Asociación ha tenido dificultades de reorganización del movimiento.

     La ABRAÇO no es la única representante de radios comunitarias en Brasil: existe también la RBC (“Rede Brasil de Comunicação Cidadã”), creada en 2001, y la ANCARC (“Associação Nacional Católica de Rádios Comunitárias”), criada también en 1996.

7.  La versión completa de nuestra tesis posee un aparte específico sobre la normatividad jurídica de la radiodifusión comunitaria, con un análisis comparativo entre la legislación de radiodifusión comunitaria de Brasil y de Colombia. En estos dos países, según clasificación hecha por ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica), el radialismo comunitario se encuentra en un nível similar, es decir, las radios comunitarias están en desarrollo y poseen incipientes coordinaciones y asociaciones nacionales y regionales (Geerts y Van Oeyen, 2001).

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