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Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.10 n.11 Cochabamba jul. 2005

 

Las radios mineras en Bolivia hoy

Mirada diagnóstica a la génesis de la comunicación popular y democrática

 

Karina M. Herrera Miller

 

Boliviana, magíster y diplomada en Comunicación y Desarrollo. Directora del Centro Interdisciplinario Boliviano de Estudios de la Comunicación (CIBEC).

Docente de la UASB y la UMSA, La Paz.

khmiller29@hotmail.com


Resumen

El artículo presenta los resultados de un estudio diagnóstico de las radios mineras sindicales de Bolivia: Radio Nacional de Huanuni (Huanuni-Oruro), Radio Vanguardia (Colquiri-La Paz) y Radio 16 de Marzo (Bolívar-Oruro) que actualmente son las únicas emisoras existentes de las más de veinte que llegaron a funcionar en el país entre la década del sesenta y setenta.

Las radios mineras en Bolivia, pioneras en lo que se conoce como comunicación alternativa, popular, democrática o participativa, se debaten hoy en un trance de sobrevivencia por factores económicos, sociales, técnicos y profesionales.

Palabras clave: Radios mineras,comunicación participativa y democrática.diagnosis.

 

Resumo

O artigo apresenta os resultados de um estudo diagnóstico das rádios mineiras sindicais da Bolivia: Rádio nacional de Huanuni (Huanuni - Oruro), Rádio Vanguardia (Colquiri - La Paz) e Rádio 16 de Marzo (Bolívar- Oruro) que atualmente são as unicas emissoras existentes das mais de vinte que chegaram a funcionar no país entre a década de sesenta e setenta.

As rádios mineiras na Bolivia, pioneiras no que se conhece como comunicação alternativa, popular, democrática ou participativa, se debatem hoje num trance de sobrevivência por fatores econômicos, sociais, técnicos e profissionais. Palavras chave: Rádios mineiras,comunicação participativa e democrática Diagnosis.

Palavras Chave: Rádios mineiras,comunicação participativa e democratica, diagnose.

 

Abstarct

The article presents results of  the union mining radios of Bolivia diagnoses: Huanuniʼs National Radio (Huanuni- Oruro), Vanguardiaʼs Radio (Colquiri-La Paz) and March 16th Radio (Bolívar-Oruro) that are actually the only radio stations that exist out of the more than twenty that got to operate in the country between the sixties and the seventies.

The mining radios in Bolivia, pioneers inwhich it is known like alternative comunication, popular, democratic or participating, struggle today in a critical moment of subsistence by economic social,tecnica and prossional factors.

Key words:  mining radios,participating and democratic communications, diagnoses


 

“Al trabajar de forma autofinanciada, no partidaria, autogestionaria, sin publicidad comercial y practicando verdaderamente la democracia en la comunicación, los mineros bolivianos se constituyeron, sin saberlo, en los precursores de la comunicación alternativa para el desarrollo, aproximadamente una década antes de que se comenzara a plantear las bases teóricas para ello”

(Beltrán, 1993).

El movimiento minero sindicalizado a pesar de sus múltiples avatares desde el período neoliberal abierto en el país en 1985 ha mostrado en distintos momentos su plena vigencia en las manifestaciones sociales que han ocurrido en Bolivia, especialmente, en este último quinquenio. Su experiencia organizativa que data desde la década de los cuarenta del siglo pasado le ha llevado a plantearse distintas inquietudes sociales y políticas, tanto sectoriales como nacionales.

Una de éstas ha tenido reciente expresión en su máxima organización la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) la que preocupada por la situación de sus históricas radioemisoras —mismas que transitan por una muy crítica etapa— está promoviendo estrategias de cooperación con algunas instituciones.

Así el año recién pasado al influjode esta iniciativa se ha propiciado a través de los buenos oficios del boliviano Alfonso Gumucio Dagrón, experto internacional en comunicación participativa para el cambio social, un estudio diagnóstico sobre las radioemisoras mineras, destinado a establecer las condiciones actuales en que se encuentran los legendarios medios de difusión mineros y poder iniciar un plan de apoyo en la medida de las posibilidades.

El estudio ha sido financiado por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (FES/ILDIS), por medio de sus áreas de comunicación en Colombia y Bolivia.1

El presente artículo expone partes importantes de esta diagnosis, realizada entre noviembre y diciembre de 2004, en los tres distritos mineros de Huanuni, Colquiri y Bolívar que aún mantienen este tipo de medios.

1. La génesis latinoamericana y la inquietud viva

América Latina constituye el lugar en el que a finales de la década del cuarenta se gesta la comunicación participativa y democrática. Son dos países,Colombia y Bolivia, que verán nacer, cabalmente con la radio, dos procesos de esta naturaleza. El primero con procesos de educación popular enfocados hacia la alfabetización, con el ejemplo de Radio Sutatenza. El segundo con el manejo y sostenimiento de las radios sindicales mineras, cuya existencia está ligada al grado de avance político-ideológico del sector obrero.

Son precisamente estas últimas las que concitaron, recién en los años ʻ70 en el marco de la discusión internacional acerca de la democratización de la comunicación y el equilibrado flujo informativo y comunicativo entre los países desarrollados y subdesarrollados2, la atención de expertos e investigadores nacionales y extranjeros, bajo la inquietud de saber cómo se había desarrollado y dado lugar a una comunicación democrática y participativa (Cfr. OʼConnor, 2004).

En ese momento, la teoría había avanzado y a principios de 1980, Luis Ramiro Beltrán, experto internacional en comunicación y desarrollo, —junto a otros latinoamericanos como Paulo Freire y Juan Díaz Bordenave— logró sentar bases interpretativas de la comunicación horizontal, distinta a aquella vertical y unidireccional de los clásicos modelos aristotélico y lasswelliano, desde tres elementos fundamentales: acceso, diálogo y participación.

Tres factores que desde 30 años antes habían existido —y existen— en la práctica comunicacional minera. A raíz justamentede pruebas vivas y reflexiones críticas, los estudios de comunicación en América Latina lograron desestabilizar el conjunto de supuestos que desde la sociología funcionalista estadounidense se había establecido para entender a la comunicación y su función dentro de la estructura social. Quedó en entredicho, a partir de ese momento, el paradigma dominante que entiende a la comunicación como proceso de transmisión informativa destinada a la persuasión humana y, junto a él, la pretensión modernista del desarrollo de los países atrasados a través de mecanismos comunicativos.

No es extraño entonces que algunos investigadores ajenos a América Latina empezaran a interesarse por el campo de los medios democráticos y participativos3, fijándose en la inexcusable experiencia de las radios mineras.

Pero aunque muchos hayan escrito y analizado el tema, tanto en Bolivia como en otras partes del mundo,la praxis comunicativa minera sigue siendo un espectro muy rico y amplio para indagar sobre los procesos no sólo de comunicación popular o alternativa, sino también de las relaciones entre comunicación, desarrollo, cambio social, política, movimientos sociales, participación, diálogo, entre otros.

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Recientes experiencias investigativas4 demuestran que la radiodifusión minera permanece como un fuerte referente empírico para proponer reflexiones en el campo de la comunicación participativa y democrática. Nuevos problemas teóricos son dilucidados bajo la viva realidad, con actores de carne y hueso que a través de su vida cotidiana articulan las experiencias.

2. Aportes al terreno de la comunicación participativa y democrática

Sin pretensión de ser exhaustivos, a manera más bien de hipótesis, se señala a continuación algunas de las contribuciones efectuadas por la práctica comunicativa de las radios mineras a favor de la construcción de procesos comunicacionales democráticos, participativos, movilizadores y transformadores:

  • Su anticipación utópica práctica, marcada ya por Beltrán, en el sentido de que el ejercicio práctico de la comunicación democrática y participativa precedió a la teoría. Ésta llegó sólo décadas más tarde.

Su antelación real supuso entender las condiciones contextuales en las que se dieron y dan este tipo de experiencias, generalmente propiciadas por desigualdades sociales, magras condiciones de vida, falta de acceso informativo y de participación, con profundas necesidades de expresión, de organización y con legítimos derechos de movilización en contra de sistemas y estructuras que mantienen y reproducen los patrones de exclusión y de pobreza.

  • Su adopción natural del modelo participativo, cuya base dialéctica entre los emisores/receptores permite ejercer el derecho de expresión y la voluntad de escuchar y, así, abrir posibilidades dialógicas y de interacción humana.

Acceso, diálogo y participación fueron intuitivamente adoptados como característicos de su proceso comunicativo, en medio de una lógica de construcción colectiva a través del sindicato y del distrito minero.

  • Su determinación contrahegemónica, especialmente evidenciada en tiempos de conflicto, como medio de expresión de un sector de clase que dirigía su lucha hacia la construcción de un nuevo tipo de sociedad, en claro enfrentamiento con el poder instituido. La capacidad de amplificar este discurso contrahegemónico llevó a los mineros a su innegable legitimación como vanguardia del movimiento obrero boliviano.
  • Su capacidad de incidencia política y social desde la comunicación, que comprueba la inextricable relación entre la praxis política minera y su correlato comunicacional, a consecuencia de la cual los procesos comunicativos desarrollados a través de la radio fueron articulados orgánicamente —en el sentido gramsciano— a los procesos de acumulación hegemónica-popular.  Producto de ello, conquistas significativas no sólo para los mineros sino para el conjunto del movimiento popular.
  • Su capacidad autogestionaria y autónoma, que permitió que los medios no se sujetaran a presiones externas de ninguna naturaleza y se guiaran excluidamente por las decisiones colectivas adoptadas en asambleas y congresos mineros.
  • Su apertura práctica a la comunicación popular y alternativa, cuya paternidad es reconocida para América Latina. Los mineros fueron capaces de abrir este espacio vivo y real de comunicación para los sectores marginados en contraposición a una comunicación hegemónica aliada a los sectores de poder.
  • Su fortalecimiento a las exigencias expresivas, que generó un efecto multiplicador natural entre los actores locales que pronto potenciaron su capacidad y derecho “a decir”, reclamando incesantemente la habilitación de espacios para ser escuchados sea por necesidades políticas, económicas, sociales o culturales.
  • Su propuesta democratizadora de la palabra, con la suficiente apertura de brindar los medios a aquellos grupos a quienes se les negó, y niega, el derecho de comunicar.
  • Su contribución a la construcción ciudadana desde la comunicación, tema hoy profundizado por muchos investigadores de América Latina y que fue, de nuevo, asumido in situ en la práctica de las radios mineras como “…espacios de recomposición del tejido social,…lugares de representación de diferentes identidades culturales y de construcción de la democracia” (Villamayor y Lamas, 1998: 223) por la cual lucharon hasta el final.
  • Su efecto ejemplificador en otros sectores populares, con la experiencia de la radio minera, fabriles, campesinos, ferroviarios, constructores, entre otros sectores, lucharon por instalar y mantener sus propios medios, con el objetivo de replicar las iniciativas de las minas.

Estos breves apuntes sólo tratan de mostrar el grado de importancia que ha llegado a tener la radiodifusión minera en el campo comunicativo y que aún debe tener en quienes asumen la democratización y la participación como prerrequisitos de una comunicación con propuestas de cambio social profundo.

3. El presente y el futuro

El objetivo central del estudio fue realizar un diagnóstico acerca de las condiciones económicas, políticas, técnicas, legales, organizacionales, comunicacionales y sociales, como parte de las dimensiones socio-política e institucional, en las que hoy desarrollan su trabajo las radioemisoras sindicales mineras Nacional de Huanuni (Huanuni), Vanguardia (Colquiri) y 16 de Marzo (Bolívar), para conocer su vigencia e incidencia en los contextos en los que se insertan y, asimismo, prevea la perspectiva de sostenibilidad social, institucional y económica de estos proyectos.5

Con ese norte y a través de observación de campo, análisis documental, entrevistas y sondeos de opinión realizados en los centros mineros anotados, se estableció el siguiente análisis general —sin negar las particularidades de cada emisora— sobre la situación de las radios mineras en el país así como una prospectiva que ensaye su futuro.

3.1. Acerca de su sostenibilidad social6

- El contexto de pobreza y marginación en el que se encuentra inserta la tarea de las radioemisoras mineras se comporta tanto como factor de legitimación como de amenaza a estos proyectos socio-comunicacionales.

La legitimación se activa en tanto la precariedad de las condiciones de vida (educación, salud, alimentación, servicios básicos, etc.), la situación de subinformación que se registra en los centros minero-campesinos y la necesidad y el derecho de la población a informarse y comunicar actúan como operadores de reconocimiento a la imperiosa necesidad de su existencia. En tanto, la amenaza está vinculada a la transformación en estos últimos años del contexto minero, primero, con la relocalización y la progresiva desarticulación del sector y ahora con un escenario en el que las fuerzas antagónicas representadas otrora en el movimiento minero-popular vs aparatos de represión estatal –civiles o militares— han sido desplazadas por contradicciones internas provocadas por la división del trabajo y las políticas económicas entre los mismos trabajadores, oponiendo asalariados vs cooperativistas. Esto no niega la existencia de contradicciones primarias (grupos empresarios y de élite nacionales y transnacionales vs. sectores mineros) pero en la actual coyuntura la tensión latente ha enfrentado al mismo sector minero y sus sistemas de trabajo.

A la vez, en este contexto, el menguamiento numérico del sector asalariado, que es el que mantiene las radios, dificulta la sostenibilidad económica de los medios y su mismo potenciamiento institucional. No hay más recursos, pues lo que se aporta para el funcionamiento de las radios alcanza apretadamente para su subsistencia (pago de salarios, dificultoso mantenimiento de vetustos equipos, gastos operativos cotidianos) pero no así para su fortalecimiento.

- En el nuevo escenario, el proyecto institucional político debe ser analizado, discutido y redefinido en tanto los centros mineros han mutado y los actores locales hoy son diversos y no homogéneos. En un plano político, el tema de las alianzas con la sociedad debe volver a replantear estrategias a partir de este actor fundamental: la radio. En el plano social, el reconocimiento del servicio al distrito minero y a sus actores debe ser fortalecido a través de aperturas participativas a todo nivel. Su vigencia e incidencia parten de allí, del lugar en el que no sólo se reconozca su importancia local, otrora definida como nacional e internacional en los márgenes de una comunicación contrahegemónica, sino también de su presencia articuladora del sector minero en general —como fuerza política— y de los sectores populares.

Esto pasa por una definición más clara de su articulación estratégica, no instrumental, a través de la radio, con los actores locales y regionales: juntas vecinales, agrupaciones ciudadanas, maestros, amas de casa, cooperativistas, sectores campesinos, entre otros.

- En una clara simbiosis, el repliegue de las fuerzas populares, especialmente la minera, ha significado asi mismo el debilitamiento de los medios y los espacios de comunicación popular y de carácter contrahegemónico. Después de la neoliberalización aplicada a la economía boliviana y del neoconservadurismo político mantenido en estos 20 años de democracia por la nueva derecha, la comunicación masiva concentrada en los centros urbanos es predominantemente empresarial y vinculada a los intereses económicos y políticosde los grupos de poder. Los medios alternativos y populares han quedado aislados. Sea por la difícil situación económica y/o por su reducido alcance e impacto geográfico estas expresiones comunicacionales tienen un sello de marginalidad.

- De ahí también que para salvar este aislamiento y lograr un nuevo vigor es necesaria una lectura sistemática de lo que sucede en los distritos y en el país, cuestión primaria para gestar acciones estratégicas desde la radio.

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Sin embargo, ninguna de las radioemisoras se ha planteado tomar esta práctica como parte de la gestión de los medios. Debido al tema económico pero también a la escasa visión de la importancia de esto, el conocimiento de los públicos y de su realidad casi no existe sino a través de un relacionamiento cotidiano e intuitivo.

Su acción ha quedado reducida a lo local, principalmente por lo técnico-económico, pero aun así no se han afrontado estrategias serias de incidir con mayor fuerza y eficacia aunque sea en este microespacio. Confían, sea por su tradición histórica o por casi su exclusiva presencia en los centros mineros, que nada puede desplazarlas. Esa seguridad no los ha llevado a “competir por las audiencias” y por lo tanto los tiene aferrados a ciertos esquemas de programación, bajo supuestos de que eso es lo que quiere la gente o en la aceptación que eso es lo único que se puede hacer.

3.2. Acerca de la sostenibilidad institucional8

- Si hay un factor tomado como fortaleza plena de estas emisoras es el valor que tienen en el imaginario de los trabajadores mineros. Sin este reconocimiento y el funcionamiento aún de por lo menos tres de las más de veinte radios que existieron alguna vez, la experiencia de la histórica radiodifusión minera boliviana sería un relato épico ya sepulto.

A esto se suma el respaldo que desde el resto de la población de los distritos siempre se ha encontrado hacia las emisoras. Si bien en los lugares donde la tensión con los cooperativistas es evidente (por ejemplo Huanuni), éstos mismos reconocen la presencia y el peso de las radios. Tanto así que han entrado a competir en el escenario comunicacional. No con la misma suerte, quizá porque las emisoras mineras arrastran historia, un pasado que las legitima, les otorga prestigio y las hace ser parte de la historia misma del sector, del distrito y del país.

- Pero esto no es suficiente, está el reto de fortalecerse. Al momento la planificación, la evaluación o la investigación son esporádicas, inusuales. Se atiende lo inmediato, siempre relacionado a lo técnico o lo económico-salarial, pero no a lo estratégico.

El personal es escaso, con bajos salarios y poca capacitación. No obstante, a pesar de las deficientes condiciones en las que se trabaja, el personal de la radio no ha dejado de ser entusiasta, a la espera de que la situación cambie. Algunos han buscado capacitación por cuenta propia, los más no pueden hacerlo porque no existen los suficientes recursos económicos.

- La introducción de nuevas tecnologías de información, específicamente computadoras, ha sido positiva, pero muy modesta. Ha mejorado en parte la labor de programación y producción radiofónica. De las tres, sólo Nacional de Huanuni ha experimentado el acceso a Internet y el uso de correo electrónico, que lamentablemente ha sido interrumpido por cuestiones de pago. Las otras dos radios, 16 de Marzo y Vanguardia, son parte de sus propias realidades en donde los servicios de telecomunicaciones son deficientes, sin acceso a telefonía fija ni celular y mucho menos Internet. El paso más grande que han podido dar en los últimos años en materia de tecnología ha sido simplemente la incorporación de computadoras.

- Las estrategias radiofónicas, es decir la programación de la radio —su oferta—, necesitan ser analizadas en función de una lectura de la nueva realidad de los distritos y los emergentes actores con necesidades, gustos y expectativas diversas. Si bien son los trabajadores mineros una parte importante de ese público no son los únicos. Existe una multiplicidad de segmentos que tienen expectativas con la radio. Necesitan información, orientación o simplemente entretenimiento, pero asumen a la radio como referente y satisfactor de todas estas prioridades.

- Pero hay algo que sobre la gestión institucional recae con un peso contundente. El agotamiento y progresivo desuso de sus equipos transmisores. Este es el riesgo más inminente que se cierne sobre la radiodifusión minera. Para salvar esta situaciónlas radios han tenido que disminuir su potencia y alcance y con ello perder una parte importante de su audiencia, aquella que no está dentro de los distritos pero que tiene igual relevancia para su trabajo articulador y de servicio.

El rezago tecnológico de sus transmisores tiene su precio; uno que es económico, por el alto costo de los insumos que ya no se encuentran disponibles en el mercado y el otro que es social porque el impacto que mantuvieron en otras décadas hoy se ha debilitado, en gran parte, por este factor.

3.3. Acerca de la sostenibilidad económica9

- La propiedad colectiva de los trabajadores del subsuelo ha asegurado de forma primaria el mantenimiento económico de las radios, por lo menos para mantener un personal y equipos que puedan –con obstáculos de por medio- seguir transmitiendo.

- Su situación económica es precaria, hecho que explica por quéno se ha podido llevar adelante procesos de renovación tecnológica y de capacitación profesional.

Ya a finales de la década del ochenta, cuando los efectos de la relocalización se hacían sentir devastadoramente en el sector y sus medios, aparecieron iniciativas de ayuda para las radios ante la evidente crisis que afloraba en el sector10. Pero quizá su propia historia autogestionaria y de mantenimiento autónomo de sus radios los llevó, con cierto orgullo, a una inactividad para no recibir aquella “ayuda externa”.

Hoy el panorama ha cambiado y están conscientes que sin un apoyo externo los proyectos comunicacionales de casi 50 años pueden derrumbarse en cualquier momento sin vuelta alguna. Su debilitado estado les ha obligado a reunirse y a analizar salidas a la situación. Esa es la misión que hoy ha asumido la FSTMB y es la esperanza de los medios para vitalizarse e integrar nuevamente redes —por lo menos entre estas tres que siguen de pie— con el propósito fundamental de hacer conocer y compartir la realidad minera del país.

3.4. El futuro

¿Qué puede suceder entonces en el panorama de la radiodifusión minera manteniendo inmodificadas las condiciones actuales o, por el contrario, permitiendo introducir variaciones de tipo negativo o positivo en función de la lectura situacional aquí efectuada?

Lo que se pretende con este ejercicio es prever algunas probables tendencias, con ciertas fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que podrían incidir en el desarrollo de este fenómeno. De tal suerte y con los elementos analíticos aportados en el diagnóstico pueden preverse los siguientes escenarios:

Escenario inmodificado: Las radios se siguen manteniendo con los pocos recursos de los aportes de los trabajadores. Su precario estado tecnológico hace cada vez más difícil su presencia y fortalecimiento aún en los espacios locales.

La programación y los estilos de gestión institucional no cambian debido en gran medida por la falta de planificación, evaluación e investigación de sus actividades y públicos. A pesar de las demandas crecientes de los habitantes de los distritos por mejorar el trabajo de las radios, las audiencias reconocen su valor y el servicio que prestan pues en medio de la situación en que se encuentran éste es un espacio de participación, comunicación e información.

Se enfatiza su aislamiento y se focaliza su incidencia en ámbitos locales. Los recursos limitados para trabajar y los bajos salarios causan desmotivación, preocupación o inestabilidad entre el personal.

La radiodifusión minera queda aislada de espacios protagónicos y se halla frenada en su desarrollo por cualquier lado que se mire.

Escenario modificado negativamente: La minería entra de nuevo en crisis. Los trabajadores ya no pueden aportar para mantener las radios en un momento tan difícil. Se agrava el conflicto minero y las opciones son claras para cerrar las emisoras.

O, por otro lado, los pocos recursos con los que se cuenta no permiten reparar y mantener los equipos de transmisión ni pagar al personal.

Las opciones de transmisión en FM son una solución que les lleva a restringirse a lo local, sin mayores posibilidades de extender su trabajo ni su articulación entre los distritos mineros y entre sus actores inmediatos.

La radiodifusión minera queda aislada, en precarias condiciones y con recurrentes salidas de cierre de operaciones.

Escenario modificado positivamente: Las radios encuentran posibilidades y apoyos para cambiar equipos y capacitar al personal.

La nueva situación permite intercambiar experiencias entre las emisoras que funcionan y son potenciadas. Se ajusta la programación en función del nuevo panorama tecnológico que les permite llegar a otras regiones para poder expresar su palabra y hacer conocer sus realidades. Hay un reencuentro con la radio y el sector de ex mineros que con orgullo ven fortalecidos otra vez sus heroicos medios.

La radio toma perfiles de radio comunitaria y ciudadana y articula alianzas estratégicas con varios sectores fortaleciendo el proyecto político institucional de ampliación de los espacios de poder de los sectores menos favorecidos en el país en pro de la mejora de sus condiciones de vida.

La radiodifusión minera se recupera y se proyecta como un proyecto sólido de democratización de la comunicación y fortalecimiento de la ciudadanía cultural, política y social de mineros y sectores populares.

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4. Punto final

Ayer y hoy el hecho históricode las radios mineras ha sido motivo de orgullo. La pionera iniciativa de un proletariado esclarecido en la lucha por sus intereses demostró en la práctica el papel fundamental de la comunicación ante cualquier tentativa de avanzada hegemónica, instituyendo, en este caso, en la radio ese actor orgánico para su quehacer político.

No sólo por eso sino también porque fueron autores naturales de un modelo de comunicación que sólo 30 años  más  tarde  se  constituiría  teóricamente  en  el seno de América Latinay sus condiciones de vida.En el tiempo de su práctica comunicativa trazaron historia en el país, articulando y articulándose a los movimientos populares para promover la recuperación democrática.

Demás estará decir que toca devolver —en la lógica andina del “dar y recibir”— a los mineros y sus radios todo lo que desde su historia y cotidianidad hicieron por Bolivia y el campo comunicacional en general.

La historiaha demostrado su coraje y pervivencia pese a todo, por lo que queda mostrarse optimistas y solidarios con lo que el sector minero y su comunicación ha legado: la construcción de un imaginario de luchas y beneficios colectivos, dones solidarios y democratización expresiva. En reconocimiento de aquello toca hacer nuestra parte.

Bibliografía

1.     BELTRÁN, Luis Ramiro (1993).Comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: una evaluación al cabo de cuarenta años. Discurso de apertura en la inauguración de la IV Mesa Redonda sobre Comunicación y Desarrollo, febrero, 23-26.  Lima. Instituto para América Latina (IPAL).        [ Links ]

2.     CIMCA/UNESCO (1988).Realidad y futuro de las radioemisoras mineras en Bolivia. Resultados del Simposio del mismo nombre, realizado del 9 al 11 de noviembre de 1988, Potosí. La Paz. CIMBA/UNESCO.        [ Links ]

3.     GEERTS, Andrés y van OEYEN,Víctor (2001). La radio popular frente al nuevo siglo: estudio de vigencia e incidencia. Quito. Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica.        [ Links ]

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Notas

1.     Dirigen estas áreas Omar Rincón, en Colombia, y Cecilia Quiroga, en Bolivia.

2.     Esta discusión fue iniciada bajo el movimiento de los Países no Alineados en la década de 1970 que promovió el debate del  Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación, reclamando por las presiones de los monopolios internacionales informativos, la dependencia informativa y cultural de los países del tercer mundo a través de las agencias y las industrias culturales transnacionales, el desequilibrio en los flujos informativos a escala mundial, la propiedad privada de los medios, el escaso acceso informativo de las grandes mayorías y el establecimiento de libertad de expresión como sinónimo de libertad de empresa, entre otros. Enarboló las experiencias de comunicación democrática y participativa como justo derecho de las mayorías.

3.     Por ejemplo Everett Rogers, Robert Huesca, Brenda Dervin, Alan O’Connor, Emile McAnany, entre muchos.

4.     Ver al respecto Huesca (1995) quien analiza, desde una sociología cotidiana, los procedimientos prácticos mediante los que se da la participación en la vida diaria de estas experiencias comunicativas. En particular su estudio se basa en uno de los programas de Nacional de Huanuni que permite la interacción con los problemas y la gente del distrito.

5.     Acerca de las categorías presentadas (incidencia, vigencia,sostenibilidad social, institucional y económica), véase la propuesta de Geerts y van Oeyen (2001), de la que han sido tomadas como referentes metodológicos.

6.     El concepto comprende la razón de ser, el sentido del proyecto político-cultural de la radio. Este proyecto o perspectiva tiene que ver con los idearios, utopías, imaginarios, principios, misión y objetivos de la institución (Villamayory Lamas, 1998: 31) en relación con el servicio o la utilidad que presta éste a los intereses y necesidades de las comunidades con las que trabaja.

7.     “El ámbito puede resumirse en la pregunta: ¿tiene claro qué quiere lograr y cómo y con quién lo quiere lograr?...El ámbito incluye una revisión de los objetivos y de la forma en que estas estrategias se expresan en la relación con sus públicos, con otros actores sociales, y en la programación” (van Oeyen, 2002: 7). Cuenta además su inserción local, regional, nacional o internacional.

8.     Conceptos tomados de Geerts y van Oeyen (ALER, 2001).

9.     Este conceptocomprende los modos de organización y comunicación, tanto interna como externa, para hacer efectivo el proyecto. En lo interno,se trata de la estructura organizativa, compatible con los objetivos trazados, la distribución de funciones, la calidad de los recursos humanos, la tecnología aplicada, su apropiación e impacto, la participación, la planificación, el seguimiento y la evaluación.

10.  El concepto abarca los criterios de financiamiento de la radio y su seguridad y estabilidad futuras. Si bien es cierto que las radios populares,como las del estudio aquí asumido,no tienen una lógica de rentabilidad económica como lo exigen los proyectos comerciales, también lo es que sus planes y tareas sólo pueden ser efectivos en la medida de que se aseguren las fuentes de financiamiento para su desarrollo normal.

11.  Por ejemplo la de CIMCA (1988) y la de la Federación Sindical de Trabajadores en Radio y Televisión de Bolivia (FESTRATEB).

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