SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.7 número5LA PERSUASIÓN EN LA PUBLICIDAD1 “LAS INDUSTRIAS CULTURALES EN LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA” índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO

Compartilhar


Punto Cero

versão On-line ISSN 1815-0276

Punto Cero v.7 n.5 Cochabamba jul. 2002

 

LA RECEPCIÓN DE LA POSTMODERNIDAD EN AMÉRICA LATINA

APUNTES BIBLIOGRAFICOS

 

Gustavo Pinto Mosqueira

Docente UCB

 


ACLARACION

Para unos hablar de postmodernidad en América Latina (AL) no es más que una copia de una moda intelectural y cultural euronorteamericana. Para otros tocar el tema despierta una reacción mental, y hasta visceral, de rechazo. Para más de uno es una discusión que nos incumbe porque AL también ha tenido procesos de modernización. Por ende, nuestra región no está excenta de esos cambios y reflexiones que se dan en torno a dicho tema. Ahora bien, entre este último grupo, habría que destacar a los optimistas que ven en la postmodernidad la posibilidad de recuperar y aceptar la heterogeneidad cultural y social, la diversidad de juegos de lenguaje, es decir, ven la alternativa de construir modelos de vida diferentes; y a los pesimistas que perciben, en la influencia y vivencia de la cultura posmoderna, el olvido del cambio o revolución social, de la equidad social, o el abandono de la utopía revolucionaria. Entre estos últimos, sin embargo, habría que distinguir al pesimista crítico que, a pesar de esta condición posmoderna, sigue apostando por el proyecto de la modernidad, y al pesimista pasivo, que ya no hace nada y se limita a lamentarse de la situación en la que vive el hombre contemporáneo.

Por todo este tejido de posturas, tendríamos que abordar el tema desde la perspectiva académica y crítica, dejando de lado actitudes apasionadas e ideologizadas, basadas en esquemas conceptuales “duros” de digerir.

Adoptanto la perspectiva que propongo, entonces, veremos que la discusión del tema tiene ya suficiente camino recorrido. Aspecto, éste, que mostraremos con los puntos tratados a continuación.

1. LA RECEPCION DE LOS CIENTIFICOS SOCIALES.

No fueron los ingenieros o técnicos, ni siquiere, curiosamente, los filósofos, quienes introdujeron el debate sobre la postmodernidad en AL, sino, y sobre todo, los científicos sociales, tales como sociólogos, politólogos, economistas, y después se sumarán antropólogos y comunicólogos.

En efecto, mencionando algunos de ellos, hallamos esto.

a) Ya en 1986, el politólogo chileno Norbert Lechner, en unas conferencias que dictó en Europa se refería al tema relacionado con AL. Por ejemplo, una de esos conferencias, publicada después, se tituló: La democracia en el contexto de una cultura posmoderna. Este texto apareció publicado, en 1988 con el nombre, ligeramente modificado, “Un desencanto llamado posmodernismo”, en la compilación Imágenes desconocidas: la modernidad en la encrucijada posmoderna (Buenos Aires, Clacso). Este mismo texto ha sido publicado en otras fuentes: en 1989, con el título, también ligeramente cambiado, “Democracia y modernidad. Ese desencanto llamado posmodernismo”, en la Revista Foro, No. 1O (Bogotá-Colombia); en este mismo año el texto apareció como un capítulo más, con el título Ese desencanto llamado posmoderno en el libro de Lechner Los patios interiores de la democracia: subjetividad y política (Santiago de Chile, F.C.E.); en 1991 fue publicado con el nombre “Un desencanto llamado posmodernismo” en la compilación Debate sobre modernidad y posmodernidad (Quito-Ecuador, Editores Unidos Nariz del Diablo).

Esta secuencia en la publicación de un texto indica el importante interés que despertó el tema de la democracia moderna y la postmodernidad en nuestra región.

b) En 1987 la Clacso organizó un simposio en Buenos Aires-Argentina donde se tocaba el tema de la postmodernidad.

Algunas ponencias seleccionadas se publicaron, unos años después, en el libro ya mencionado “Imágenes desconocidas:  la modernidad en la e n c r u c i j a d a posmoderna”. (Buenos Aires, Clacso, 1988). Participaron en este encuentro, entre otros, Xabier Albó, Alain Touraine, Fernando Calderón, Ernesto Ottone, José J. Brünner, etc.

De los textos publicados en esta obra colectiva destaco estos:

- Zermeño, Sergio 1988, “La postmodernidad explicada desde AL”, p. 183-187.

- Hopenhayn, Martín 1988, “El debate post-moderno y la dimensión   cultural del desarrollo”, p. 61-68.

- Piscitelli, Alejandro 1988, “Sur, Post-modernidad y después”, p. 69-84.

En ocasión de agradecer a los participantes en el encuentro que celebraba los 20 años de fundación de la Clacso, F. Calderón (1988, p. 11), en el libro, aclara:

“Este libro recoge la selección de estudios representativos del debate llevado a cabo en la Conferencia “Identidad Latinoamericana, premodernidad, modernidad, postmodernidad”, realizada en Buenos Aires los días 14, 15 y 16 de octubre de 1987 y con la que el Consejo festejó esa fecha fundacional”.

Calderón precisa, también, que la selección de los trabajos publicados se ajustó al tema de la “crisis de la modernidad y al interrogante que plantea la encrucijada postmoderna” (Ibid., p. 11).

Como vemos, en estos dos casos (incisos “a” y “b”), uno referido al campo político (Lechner) y el otro más multidisciplinar, existen serios intentos académicos y culturales por recepcionar el tema de la “postmodernidad”. Así, en su texto, Lechner sostiene la tesis central de que la democracia en AL debe incorporar el elemento de la heterogeneidad, aportada y resaltada por la tendencia posmoderna, si queremos tener una democracia más participativa, algo que equivale a decir, una democracia más auténtica, más nuestra.

En esta línea política, en el texto “Entre la fragmentación y la política”, p. 25-29, Juan Enrique Vega, afirma que:

“Preguntarse (en AL - el paréntesis es nuestro) por el aporte del debate sobre la postmodernidad para el reconocimiento de “lo otro” exige, entonces,  un diagnóstico de los múltiples “propios”, que a la vez son “el otro”. Requiere indagar las identidades fragmentadas y las diversas. Importa la  descripción empírica y el análisis de actores sociales y políticos que expresan, demandan, reclaman, diseñan y proponen los elementos de diferentes imágenes y proyectos de sociabilidad y gobierno. Si bien el estudio y la comparación de las imágenes societales más globales es importante, adquiere una significación prioritaria el conocimiento de los elementos más puntuales y moleculares de la ordenación social, los que están contenidos tanto en el espacio de constitución como en el comportamiento y papel que tienen los llamados actores tradicionales: sindicatos, organizaciones empresariales, campasinos, partidos, Estado; así como los denominados “nuevos actores”: marginados urbanos y rurales, mujeres, jóvenes, grupos étnicos, grupos religiosos, grupos regionales, etc.” (Vega 1988, p. 28).

Y el autor continúa diciendo:

“... Parece conveniente abordar una problemática en la que el aporte de los postmodernistas es positivo y desafiante (...) Se trata de la reemergencia del tema “del otro” y de la postulación de un nuevo modo de relación a través de la diferencia, un modo de relacionarse que puede constituir una nueva forma, original y lograda, de percibir y pensar... (Idem)

c)    En 1989, Nicolás Casullo publicó en Buenos Aires-Argentina una compilación de textos con el título El debate Modernidad/Posmodernidad, donde se aborda la discusión a nivel más de los países desarrollados, aunque algunos autores en sus escritos hacen referencia, tangencialmente, al tema en Latinoamérica; tal el caso de Maldonado en “El movimiento moderno y la cuestión ´post´”, p. 259-265, o Andreas Huyssen en “Guía del posmodernismo”, p. 266-318.

A partir de la década del 90 en Latinoamérica proliferaron los encuentros y las publicaciones sobre la cuestión de la modernidad y postmodernidad, con el objetivo de discutir y discernir de qué manera nos afecta o no como región que tiene su cultura, su identidad y también sus desafíos.

d)    Fruto de un encuentro será la compilación publicada, en 1991, con el título Debates sobre modernidad y postmodernidad (Quito-Ecuador, Editores Unidos Nariz del Diablo). De esta publicación destaco este texto:

- Echaverría, Julio 1991, “Las rupturas postmodernas y la temática de la identidad”, p. 175-187.

e)    En 1991 se publicó otra compilación bajo el nombre Colombia: el despertar de la modernidad (Santa Fe de Bogotá, FCN) que contiene textos, sobre todo, de pensadores europeos como, por ejemplo, de Lyotard “¿Qué era la postmodernidad?”, o de Habermas “Modernismo versus Posmodernismo”.

f)     Las publicaciones en revistas sobre el tema de la postmodernidad no se dejaron esperar. Tenemos dos casos:

- Sarmiento A., Libardo 1992, “La situación postmoderna. ¿Qué tan lejana de nosotros?”, en Revista Ciudadanías, Año 1, No1 (Santiago de Chile, IDDH, 114 pp.).

- Magendzo, Abraham 1992, “La educación en derechos humanos desde la modernidad y posmodernidad”, p. 63-72, en Revista Ciudadanías, Año 1, No. 1 (Santiago de Chile, IDDH, 114 pp.).

- Buela, Alberto 1988, “Acerca de la democracia postmoderna”, p. 45-49, en Revista Disenso, No. V (Buenos Aires- Argentina).

Este último autor, refiriéndose al tipo de democracia postmoderna que se aplica hoy en AL, de forma crítica, escribe:

“Pues bien, asistimos en esta última década a un cambio sustancial del concepto de democracia, ella dejó paulatinamente de lado ese núcleo vital de valores a preferir, para reducirse a una maquinaria de gobierno, a una democracia procedimental. Ya no más predicación de valores, lo que supone preferir lo bueno y posponer lo malo. Para esa nueva democracia sólo vale que el procedimiento sea coincidente con el sistema de normas. El recientísimo Código de Convivencia Urbana de la ciudad de Buenos Aires, que permite el ejercicio de la prostitución en la vía pública por parte de prostitutas e invertidos, es una prueba elocuente de lo que queremos mostrar. La corrupción que pulula por todas partes se produce  cuando el sistema normativo cae en desuso. Nos hemos transformado en sociedades anónimas. No interesa ya que 9 millones de argentinos o 260 millones de iberoamericanos o toda el Africa subshariana vivan debajo de la línea de pobreza, lo que interesa es que el "procedimiento democrático"se cumpla. Esto es la democracia reducida a maquinaria procesal.” (Buela 1998, p. 47).

g)    También aparecieron publicaciones que hablan del tema de la postmodernidad en la prensa escrita. Destaco sólo una:

- Mansilla, H.C.F. 1993, “Lo razonable de los enfoques postmodernistas en relación a AL”, p. 30, en Ventana (Suplemento de La Razón), Año III, No. 16, 32 pp. (La Paz-Bolivia, 11 de julio).

h)    Aparecieron, y continúan haciéndolo, publicaciones en forma de libros que tocan o hablan del tema referido en AL. Tenemos varios, entre otros:

- García Canclini, N. s/f., Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad (México, Grijalbo).

- ---------- . 1991, Cultura y pospolítica. El debate sobre la modernidad en AL. (México, Claves de América Latina).

- Sarlo, Breatriz 1994, Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina (Buenos Aires, Ariel).

- Brünner, José J. 1994, Bienvenidos a la Modernidad, Santiago de Chile, Planeta Chilena, S.A.

- García Canclini, N 1995, Consumidores y ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización    (México, Grijalbo).

- Calderón, F. / M. Hopenhayn/ E. Ottone 1996, Esa esquiva modernidad.  Desarrollo, ciudadanía y cultura en América Latina y el Caribe (Caracas, Nueva Sociedad).

- Parket, Cristian 1997, Religión y postmodernidad (Lima-Perú, Proceso Kairos/ CEPs).

- Brünner, José J. 1998, Globalización cultural y posmodernidad (Santiago de Chile, FCE).

Estos son algunos de los textos que hablan del tema de la postmodernidad en AL. Algunos, si no la mayoría, son críticos de la cultura posmoderna. Y aceptan los mínimos aspectos de esta realidad      contemporánea.


Ahora bien, ignorar estas fuentes para una discusión académica, no sería aceptable a estas alturas de los cambios educativos,   científicos, tecnológicos   y comunicacionales que se vienen dando tambén en nuestra región.

2. UNA PREGUNTA PERTINENTE.

Por toda la información anterior, creo pertinente reproducir una problemática que formulé el año 1993 cuando preparaba el programa del curso que llamé Introducción  al debate
Modernidad/Postmodernidad, impartido el segundo semestre de ese año a los estudiantes del quinto y séptimo semestre de la carrera de filosofía de la Universidad Católica Boliviana de Cochabamba. La cuestión es esta:

“¿AL está excenta de este debate? ¿Podemos decir que tal discusión no nos afecta, mucho menos nos incumbe? Pensamos que no podemos deconocerla, mucho menos desmerecerla, aunque a veces se nos haga árida y difícil la discusión. Si aceptamos esta primera actitud, entonces, ¿qué nos aporta? ¿Existe una nueva perspectiva          para entender, por ejemplo, la racionalidad, la educación, la política, la democracia, nuestra identidad y, en definitiva, la cultura que respiramos en nuestro Continente?”

Como vemos el tema está presente entre nosotros. Por eso los debates sobre la democracia, los actores sociales, la identidad, etc. desde la postmodernidad están vigentes aún. Algo confirmado por la innumerable bibliografía que continúa saliendo sobre el tema en AL.

En este sentido, es importante también escuchar la pregunta y respuesta que Lechner, en 1989, ya se hacía en su texto indicado que ahora va como el Capítulo VII de su libro Los patios interiores de la democracia...

“¿Qué sentido tiene discutir en América Latina sobre la llamada"posmodernidad"? Podría ser que otra moda intelectual importada y una larga experiencia de frustraciones nos ha vuelto escépticos frente a debates que serían válidos en Europa o en Norteamérica, pero ajenos a la realidad latinoamericana. Por cierto, la posmodernidad es una noción controvertida y todavía es demasiado temprano para evaluar el alcance de la discusión. Pero indudablemente existe un estado de ánimo diferente a las décadas anteriores y esta sensibilidad merece nuestra atención...” (Lechner 1990, p. 153).

Esta actitud, la de Lechner, nos parece la más adecuada y responsable. No la de aquellos que, sin conocer el tema, vierten sus críticas demadiado rápidas, hasta el punto de caer en posturas “simplistas” y arrogantes. Pensamos que un poco de modestia y responsabilidad intelectual necesitamos en nuestro medio académico y científico. Para no “ cargarnos todo” en una sola frase como ésta: “para qué vamos a preocuparnos de la posmodernidad cuando ni siquiera hemos sido modernos en este Continente”.

3. LA EXPERIENCIA DICE ALGO, SI NO MUCHO.

Ahora bien, el desafío de entender los planteamientos centrales de la postmodernidad no sólo se ha reducido a organizar encuentros, conferencias, seminarios, o publicar artículos y ensayos referidos a nuestra región, sino también, paulatinamente, aparece en los círculos académicos universitarios la apertura a dicha discusión. En efecto, en unas universidades de nuestro medio, algunas carreras y programas de postgrado han incorporado el tema como parte de la malla curricular y, en otras, al menos como parte de seminarios de actualización. Por ejemplo, en la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Boliviana (UCB) -Unidad Académica de Cochabamba se introdujo el tema como una asignatura en noveno semestre; en el programa de la asignatura Corrientes Modernas y Contemporáneas de Pensamiento de la carrera de Ciencias de la Educación de la UCB también figura el tema de la postmodernidad; en la carrera de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Privada del Valle (UNIVALLE) se ha incorporado el debate Modernidad/ Postmodernidad en el seminario de actualización en los últimos semestres; en la carrera de Sociología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) también se habla del tema con los estudiantes de sexto semestre. En un diplomado en Ciencia Política con mención en Estudios bolivianos ofertado por el Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU) de la UMSS también se ha tocado el tema; en la Maestría en Educación Superior ofertada por la Facultad de Humanidades de la UMSS se ha incorporado el tema en la asignatura “Sociedad, Conocimiento y Educación Superior en América Latina”, este programa concluye a fines de este año 1998. En la Maestría en Comunicación y Desarrollo de la Universidad Andina Simón Bolívar de La Paz-Bolivia, entre las asignaturas del trimestre V - Ciclo complementario, dentro del área de Teoría socio-cultural, figura una con el nombre “Comunicación, Modernidad y Posmodernidad”, con dos créditos. Este programa dura el período 1998-1999.

Estas incorporaciones del tema en estudios universitarios, señalan, entonces, que al menos ha llamado la atención y que existe un intento más serio por enseñarlo y discutirlo. Pues, las expresiones, “educación posmoderna”, “democracia posmoderna”, “antropología posmoderna”, “el derecho en la sociedad posmoderna”, etc., no dejan de sorprender a muchos.

CONCLUSION.

Los elementos que hemos presentado, que aún son pocos, muestran que el tema de la postmodernidad en AL ha despertado interés y, a su vez, reacciones críticas de todo tipo. Así, las preocupaciones giran en torno a la política, el mercado, la democracia, la comunicación, los actores sociales tradicionales, las étnias, las culturas, la multiculturalidad, etc. Por tanto, el abanico de discusión es amplio y exige esfuerzo investigativo y académico.

Exige también una perspectiva “objetiva” (?), pero responsable y crítica. Si queremos seguir esta línea, ahí están las fuentes y muchas otras que no se mencionan aquí. Después de estudiarlas, tendríamos que evaluarlas y sacar nuestras propias conclusiones sobre el tema en nuestra región.

Esta breve información que hemos dado en este escrito busca desafiar aún más a la crítica responsable. Y ésta debe ser una actitud constante en este debate.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons